
El juego ha sido la temática protagonista de la doble sesión de este miércoles en el Teatro Luis del Olmo, en la primera obra hemos podido ver la cara más dura que este puede tomar.
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A
Has the news been getting you down. I'm Megan McCardell and I'm here to help. I'm the host of a news show from Washington Post. Opinion called reasonably optimistic. And it's an antidote to the pessimism. That's riddling America. Right now, every Wednesday I'm gonna talk to people who see a path forward.
B
It does seem to me that there is some awakening of a desire to act together to solve problems where they are.
C
I am a believer in America and
B
it's worth fighting for join me.
A
Wednesdays on YouTube or wherever you get your podcasts.
B
En directo, desde el teatro Luis del Olmo de Onda Cero, Carlos Alsina presenta Radioficción. Adelante, compañeros. Desde el vestíbulo del teatro, muy buenos días, queridos oyentes.
D
Nos encontramos a las puertas del teatro Luis del Olmo por primera vez en todo el mes de marzo. Y hoy me acompaña alguien muy especial. Por primera vez en mucho tiempo, veo entre los asistentes del teatro al subdirector del equipo de guionistas, Alfredo Pastís. Alfredo, por Dios, Alfredo, vente, vente para acá.
B
Begoña, Begoña, que no puedo. Es que tengo mucha prisa.
D
Un momentito, hombre, no seas así. Vamos, vamos, ven. ¿Qué nos espera en la función de hoy?
B
Pues la cosa va a ir de juegos. Hasta ahí puedo leer.
D
Uy, qué buenos juegos. Qué misterioso. Muy bien, pues nos lo apuntamos. Espérate, pero no te vayas a un, hombre.
B
Tengo prisa. No me gusta estar demasiado aquí fuera. Desde que Alsina habla de mí en el programa, la gente me engancha para pedirme fotos y autógrafos. Y como me atrapen, voy a degar tarde al teatro.
D
¿Puede ser? Ya será menos, hombre.
B
Perdón, ¿Es usted Alfredo Pastís? ¿Nos podemos hacer una foto? Hola. Sí, sí, soy yo.
E
Alfredo Pascís, el guionista. Yo también quiero una foto, por favor, que tengo prisa.
D
Dejamos a Alfredo con sus fans y devolvemos la conexión al teatro Luis del Olmo, donde está a punto de comenzar la radioficción de esta semana. Coña, no me dejes aquí. Adelante, compañero. Que empiece la función.
B
Suelta. Radioficción. Es mentira, pero está pasando. Con todos ustedes, el anfitrión de este espectáculo, Carlos Alsina.
F
Gracias, muchas gracias. Gracias por llenar el teatro Luis del Olmo en esta mañana. Queridos oyentes, les necesito despiertos. Hoy lo digo por el señor que estoy viendo ahí en la cuarta fila. Les necesito despierto. Bueno, necesito despiertos porque esta mañana, a través de una aplicación oficial, la de radioficción, van a poder ustedes votar qué vamos a representar. Vamos a transformar un juego de mesa en ficción sonora. Y van a ser ustedes los que elijan qué juego adaptamos votando a través de nuestra app. Si no la tienen instalada todavía, pues es el momento de hacerlo, de instalársela. Eso es. No se muevan tanto. Esta aplicación que ha sido puesta a punto gracias a nuestros patrocinadores, porque sin patrocinadores no seríamos nada. Sombreros Montalvo, los mejores sombreros del mercado. Si desea ocultar que tras mucho estrés ha perdido el melenón, un buen sombrero hace mejor labor que un burdo peluco. Sombrero.
B
Ya lo han oído, Montalbón.
F
Eso es. Ahora sí. Gracias, gracias, gracias. Ha llegado el momento de votar. Tienen ustedes siete segundos exactos. Siete. Y pueden votar también desde casa. Vamos a poner aquí un contador y que empiece ya la votación. Tiempo, tiempo. Se ha acabado el tiempo. Están actualizándose los datos en este momento. Y el ganador es el juego de mesa que vamos a convertir en relato esta mañana. Y se trata de. El Parchís. El Parchís. Difícil lo de hoy. El Parchís. Bueno, pues vamos a dejar que los guionistas empiecen a bosquejar un borrador. Ahí te lo dejo, Alfredo. Alfredo, Pastís ha conseguido entrar ya, por lo que veo. Ahora se va con los guionistas. A ver qué os inventáis hoy, Alfredo.
B
A la orden, jefe. Vamos, chicos, por aquí.
F
Sí. Mientras tanto, nosotros vamos a continuar con la función. Nos vamos a quedar de brazos cruzados mientras los guionistas escriben. Faltaría más. En este primer acto, lo que les vamos a ofrecer es una adaptación literaria. Vamos a adaptar un texto de 1905 de Jack London que se titula The Game, o sea, El juego. Como ven, la dinámica de los juegos hoy nos va a acompañar a lo largo de toda la matiné. Está todo pensado, porque aquí los guionistas parece que no, pero.
B
Gracias, Carlos, muy amable.
F
Vete a escribir, Alfredo. Sí, hazme el favor, vete. Sin más retraso, sin más demora, queridos oyentes, les sugiero que se pongan cómodos y disfruten, porque comienza el juego.
B
¿Vale? A darle todo, muchacho. Pinta y golpea.
G
Eso es.
E
Me ha costado horrores encontrar a alguien como Joe Fleming. Media vida. Llegó un momento en el que pensé que nunca llegaría a enamorarme. Y entonces apareció Jo. Trabaja en el taller de Hansen, cerca del puerto, fabricando velas para barcos pesqueros. Es un hombre encantador, atento, bueno, noble. Y me quiere con locura. Lo único malo que tiene es su obsesión con el boxeo. Tiene talento, pero últimamente su cuerpo no aguanta los combates. Y aunque los gane, termina desmayándose y le cuesta mucho recobrar el conocimiento. Después de su último desmayo, me prometió que dejaría de pelear. Vamos a casarnos en un par de semanas. Y me juró por su madre y su hermana que no volvería a tocar un guante de boxeo antes de subir al altar. Y sin embargo, acabo de entrar en el gimnasio y le estoy viendo encima del ring, recibiendo golpes en las costillas y respirando por la boca para no volver a desmayarse.
B
¿Jo, esa de ahí no es quién?
E
Después de un buen rato, por fin Joe aparta la cabeza de su rival y me ve.
B
Hola, Jen. Enseguida bajo. Puedo explicártelo,
E
Jo, lo habíamos hablado.
B
Lo sé, lo sé.
E
Me dijiste que venías al gimnasio a despedirte de los chicos.
B
Lo sé.
E
¿Y qué hacías encima del ring?
B
Estaba entrenando.
E
¿Por qué?
B
Me han ofrecido un combate.
E
No me lo puedo creer.
B
No es ningún circuito ni ninguna liga. Es un combate. Uno, solo uno. El 12 de marzo, el día de nuestra bo. Pelearé por la mañana. Será solo un combate a seis asaltos. Y a cambio me pagarán cien dólares.
E
Cien. Gane o pierda, cien dólares.
B
Nos vendrá bien como colchón para empezar a construir nuestra vida juntos. Cariño, mira. Mira el contrato. El combate es contra Ponta. John Ponta. Nadie lo ha tumbado aún. Me han ofrecido el combate porque piensan que soy el único de la zona que le puede plantar cara. Si tengo que retirarme, este es el combate con el que quiero hacerlo.
E
¿Y si te desmayas?
B
Para eso estoy entrenando, para no desmayarme. Esto solo es un juego, Jen. Sé que tú no lo ves así, pero es un juego. Un juego exigente, sí, pero solo es un juego. Y pagan 100 dólares.
E
Eso solo es una excusa. Hoy combates por los 100 dólares, mañana por una copa regional, al otro por un título. Y al final nunca dejarás de pelear.
B
Te juro que no lo dejaré. Después de La pelea, el 12 de marzo, bajaré del ring, iré al banco, ingresaré el cheque de 100 dólares. Me pondré un traje, iré a la iglesia y me casaré contigo.
E
Más te vale. Y más te vale que no te peguen en la cara. ¿Como llegue sin dientes a la boda? Se va a casar contigo mi prima Dotti.
B
Bueno, tampoco saldría perdiendo con el cambio. Dotti está guapísima desde que se tiñó el pelo.
E
Qué idiota eres.
B
Muy bien, Jo. Más rápido. No, te quiero más fuerte. Te quiero ágil. Vamos, energía. Dos, cuatro, seis, va.
E
Mickey Silverstein, el entrenador de Jo, lo guía incansablemente durante horas para perfilar su preparación física.
B
Si pierdes aire, salta. Saltas hacia atrás y tomas impulso. Respira por la boca. Así, Así, eso es. Y volvemos. Dos, cuatro, seis. Ya. Eso otra vez.
E
Con el paso de los días, la prensa local se hace eco del combate. El rival de John Ponta es un púgil impresionante y cualquiera de sus combates es noticia.
B
Solo responderemos un par de preguntas. Tenemos mucha prisa, amigos. Aquí para el Oakland Journal. Jo, por el combate van a pagarte 100 dólares. Pero si ganas, el premio es el doble de esa cantidad. Pongámonos a fantasear. Si ganas, ¿Qué harías con el premio? Comprar alfombras. No es broma. Alfombras, muebles nuevos, de todo un poco. Quiero amoblar la casa que he alquilado con mi prometida y pasar las noches en el porche junto a ella, observando las estrellas.
E
Y así pasaron los días, entre declaraciones a la prensa, entrenamientos y preparativos de boda. Las semanas pasaron volando y antes de que nos diéramos cuenta, la fecha llegó. Bueno, ya estamos. Qué de gente, ¿No? Esto está abarrotado. Tenemos entradas reservadas.
B
Se ha vendido sin numerar. El primero que coja un sitio se lo pilla. Id buscando alguno por detrás o tendréis que ver el combate de pie a mi lado.
E
Joe, última oportunidad. ¿Estás seguro de esto?
B
Segurísimo, cariño. Es un juego, recuérdalo. Solo es un juego.
E
Tú y tu dichoso juego. ¿No podrías jugar al ajedrez?
B
A partir de mañana, solo jugaré al ajedrez. Prometido.
E
Que no te pegue ni un golpe. Joe, tenemos la boda por la tarde. No puedes llegar con un ojo morado.
B
A la orden, señorita. Os dejo. Buscad un buen sitio para verme.
E
Lo intentaremos. Suerte, Joe. Joe y Silverstein se marchan y Dotti y yo nos internamos entre el gentío y la humareta de tabaco que lo rodea. El cuadrilátero está iluminado por una hilera de focos de gas colocados en el techo. En primera fila, taladrando sus cuadernos con sus lapiceros, se encuentran los periodistas de los periódicos locales. Detrás, policías y bomberos de uniforme. A la derecha, los hombres encargados de las apuestas. Y a la izquierda, los que están vendiendo licor a hurtadillas. Después de mucho buscar resignadas, acudimos a la esquina del ring y esperamos de pie a que aparezca.
G
Señores, por favor, dejen de fumar. Los púgiles van a subir al cuadrilátero.
E
Un joven repeinado y vestido con una camisa de cuello ridículamente alto se coloca en el centro del cuadrilátero.
G
A mis espaldas, está a punto de subir al ring y ocupar la esquina izquierda, el boxeador Joe Fleming, el orgullo de Oakland.
E
Joe sube las escaleras y repta entre las cuerdas. Aún lleva puesto el albornoz. Levanta el puño y el público le devuelve el saludo vitoreando su nombre y
G
su oponente, el titán imbatible de su región. Pido un fuerte aplauso para el boxeador de la esquina derecha, el hombre que está subiendo al ring en estos instantes. Y que se llama John Ponta, del West Bay Athletic Club.
E
Ponta es una figura impresionante. Imponente. De mandíbula robusta, cuello ancho y pecho descomunal. De él mana una brutalidad casi salvaje. Sus músculos no son hermosos como los de Jo. Se retuercen en torno a sus brazos y muslos como si fueran raíces grotescas. Noto como me empieza a temblar el pulso. ¿De verdad Joe tiene que pelear contra eso?
G
Púgiles fuera, albornoces. Saluden al árbitro.
B
Quiero juego limpio, señores. Yo siempre juego limpio.
F
Más le vale hacerlo hoy también.
G
Golpeen el guante del rival en señal de saludo y que comience el combate.
E
Desde mi posición, alcanzo a ver cómo Ponta toma impulso y ataca salvajemente. Yu esquiva la embestida. No puedo ver esto. No puedo mirar. Ponta ataca de nuevo y esta vez los golpes impactan. Cada golpe retumba en mis oídos.
B
Vamos, Joe, vamos. Hacia atrás. Hacia atrás.
E
Joe se agarra a su oponente y detiene los golpes. Reconozco la estrategia. Se llama clinch.
B
Romped. Romped.
F
Contacto. Separaos.
E
La mediación del árbitro solo proporciona a Joe un par de segundos de oxígeno. Ponta vuelve al ataque y no deja rendijas para esquivar un solo puñetazo.
B
Fin del primer asalto. A sus esquinas, Jo, ven aquí.
F
Muchachos.
B
¿Qué estás haciendo? Está reventando. Es un bestia. No llego a hacerle el clinch y me mata. Tú eres más rápido. Píntale. Pinta si ves que te acorrala. Juega a cansarle.
E
El estómago de Joe sube y baja a cada respiración de su pecho. Su equipo le limpia el sudor y le masajea los músculos con varias toallas y una esponja empapada en amoníaco.
B
El clinch es buena idea si eres más fuerte que el rival, o más grande. Pero este, tíos, tiene los brazos enormes. Te va a destrozar las costillas. Y vuelves a agarrar.
E
Joe hace gárgaras. Da un mordisco a un limón partido en dos, y se pone en pie.
B
Finta, Joe, finta.
E
Joe y Ponta se ponen en pie y avanzan el uno hacia el otro. Ponta da varias zancadas con avidez, pretendiendo golpear a su rival antes de que se recupere del aturdimiento de los últimos golpes. Pero Jo vuelve a estar fuerte. Joe propina el primer golpe del encuentro. Ponte at. Trastabilla desconcertado, y se abalanza sobre él, enfurecido. Pero Joe lo esquiva saltando hacia un lado.
B
Eso es. Píntale, Joe. Finta.
E
Y tras la finta, otro golpe. Y otro. A la cara, al pecho, a las costillas. La tarea de Joe es desgastar la energía de su rival dando puñetazos rápidos, ligeros, hasta que empiece a perder. Fuelle.
B
Dos cuatro. Arriba, Joe. Dos, cuatro.
E
El público jalea, entusiasmado. Por fin alguien le planta cara al monje.
B
Ese es mi chico. Eso es.
E
Creo que puede ganar, Jen. Creo que Jo puede ganar. Los asaltos avanzan a una velocidad vertiginosa. De no ser por los carteles que alza el árbitro, sería imposible discernir cuánto llevan peleando allá arriba. Ponta flaquea y Joe cada vez aparece más enérgico. Se va creciendo según empequeñece su rival.
B
Ahora, Joe. Ahora túmbalo.
E
Ponta, acorralado contra la esquina derecha, trata de excubrirse el rostro, pero no le sirve de muerte. Joe le golpea arriba y abajo, izquierda y derecha. Lo empuja contra las cuerdas, Le hace caer sobre la lona varias veces. Pero Ponta vuelve a levantarse.
B
Un último golpe, Jo. Un último golpe.
E
Ponta se incorpora duras penas, dejando la lona encharcada de sudor y del agua que le han regado por encima. En el último descanso, como un aníbal herido, se bambolea hacia un rincón del cuadrilátero. Sabe que ha perdido, lo sabemos todos. Jo lo persigue para continuar la refriega, pero en el último instante, se escurre con el charco que ha dejado su rival sobre la lona. Es un trastabilleo menor. Solo pierde el equilibrio. Pero Ponta se da cuenta y ataca una última vez, concentrando toda su rabia acumulada en un poderoso puñetazo hacia la barbilla de Joan. Joe cae sobre la lona y el clamor del público se detiene. ¿Qué? ¿Qué ha pasado? Han parado el combate. Jo está inconsciente.
B
Levanta, chico. Levántate.
E
Jo no se levanta, no reacciona. Ponta se escurre entre las cuerdas, boqueando, pero nadie le aplaude por su cuestionable triunfo. El público entero está volcado en el hombre inerte de la lona.
B
Jo, vamos. No respira. No le oigo respirar. Ya he llamado a las enfermeras.
E
Entrenador, ¿Se va a poner bien? Decidme que se va a poner bien.
B
Pide a las enfermeras. Llame una ambulancia. Ahora mismo, señor.
E
Íbamos a casarnos esta tarde.
B
Jo, vamos. Levanta, muchacho. Levanta.
E
Quiero verle. Por favor, déjame acercarme a él.
B
¿Cuánto tardará la ambulancia? Cinco minutos a lo sumo.
E
Por favor, dejadme.
B
Cinco minutos es demasiado. Este hombre no respira. ¿Le ponemos paños de agua caliente?
E
Dejadme acercarme, por favor.
B
Eso no servirá.
E
Por favor, dejad que se acerque a verlo de una vez. Por Dios. El conjunto de rostros que se arremolinaban en torno al cuerpo inerte de Joe obedecen. Se hace el silencio y acto seguido, todos se apartan a un lado y me dejan acercarme. Jo permanece inmóvil sobre el suelo. Me arrodillo a su lado, sobre la lona, coloco mi mano sobre su frente y lo beso por último vez. Sus labios aún están calientes. Se acabó. Se acabaron las alfombras, los muebles nuevos, la casa alquilada o las noches juntos observando las estrellas. Se acabó todo. Jo siempre dijo que yo no lo comprendía. Que no entendía la belleza oculta en la adrenalina, la sangre y la aventura. Es posible. Pero hay algo que yo siempre entendí. Y yo uno. Y es que, como en todos los juegos, no siempre se gana. A veces, por desgracia, también puedes perder.
F
Pues así termina nuestro primer relato de esta mañana. Este trágico relato llamado El Juego o The Game. Fuerte aplauso para nuestros actores protagonistas. Borja F. Sedano, que ha sido nuestro infortunado boxeador. Patricia Gijón ha dado vida a la doliente Dotti. José Guaita, que ha sido la voz del anunciador del combate, Carlos Gijón, que se ha encargado de arbitrarlo. Y mención especial esta mañana para Rafael Naranjo Junior, que ha sido nuestro entrenador. Y en el papel de nuestra desgraciada viuda, Gene Pie. Nos ha emocionado esta mañana Laura Hernando. Pero no os vayáis, no os vayáis, no recojáis todavía. Quedaos por aquí que tenéis faena todavía. La vuelta del intermedio. Seguimos con más ficción sonora. Acuérdense que tenemos pendiente cómo sonaría el parchís si fuera un audiorrelato. No se marchen.
C
Hey, it's howie mandel. And i am inviting you to witness history as me and my howie. Do it. Gaming team take on gilly the king and wallow two hundred sixty seven's million dollars gaming in an epic global gaming league video game showdown four rounds multiple games one winner plus a half time performance by multi platinum artist travi mccoy watch all the action and see who wins and advances to the championship match against neo right now at globalgamingleague. Com that's globalgaminglegue. Com everybody games.
Host: Carlos Alsina
Date: March 18, 2026
Location: Teatro Luis del Olmo, Onda Cero
En este episodio especial de “Radioficción”, Carlos Alsina y su equipo trasladan el show en vivo al teatro Luis del Olmo. El leitmotiv del día: los juegos, tanto desde la participación del público como tema central de la ficción sonora. Los oyentes no solo votan en tiempo real qué juego de mesa quieren oír adaptado, sino que además son testigos de la impecable dramatización de “The Game” de Jack London: un relato desgarrador sobre el boxeo, el amor y el riesgo, adaptado al estilo ágil, emotivo y humorístico del programa.
(00:35 – 02:30)
“Pues la cosa va a ir de juegos. Hasta ahí puedo leer.” (01:19, Alfredo Pastís)
(02:30 – 04:38)
“Si desea ocultar que tras mucho estrés ha perdido el melenón, un buen sombrero hace mejor labor que un burdo peluco.” (03:05, Alsina)
“Y el ganador es... El Parchís. Difícil lo de hoy. El Parchís.” (03:49, Alsina)
(04:38 – 19:25)
“Vamos a adaptar un texto de 1905 de Jack London que se titula The Game, o sea, El juego. Como ven, la dinámica de los juegos hoy nos va a acompañar...” (04:38, Alsina)
“Llegó un momento en el que pensé que nunca llegaría a enamorarme. Y entonces apareció Jo... Lo único malo que tiene es su obsesión con el boxeo.” (05:34, Jen)
“Esto solo es un juego, Jen. Sé que tú no lo ves así, pero es un juego... Y pagan 100 dólares.” (07:46, Joe)
“Eso solo es una excusa. Hoy combates por los 100 dólares, mañana por una copa...” (07:58, Jen)
“Alfombras, muebles nuevos... pasar las noches en el porche junto a ella, observando las estrellas.” (09:46, Joe)
“Joe, última oportunidad. ¿Estás seguro de esto?” (10:11, Jen)
“Segurísimo, cariño. Es un juego, recuérdalo.” (10:16, Joe)
“Cada golpe retumba en mis oídos... Joe se agarra a su oponente y detiene los golpes. Reconozco la estrategia. Se llama clinch.” (12:51 – 13:08, Jen)
“Te va a destrozar las costillas. Y vuelves a agarrar.” (13:52, Silverstein)
“Ponta se da cuenta y ataca una última vez, concentrando toda su rabia acumulada en un poderoso puñetazo... Joe cae sobre la lona y el clamor del público se detiene.” (15:39, Jen)
“Íbamos a casarnos esta tarde.” (17:07, Jen)
“Me arrodillo a su lado... lo beso por última vez. Sus labios aún están calientes. Se acabó. Se acabaron las alfombras, los muebles nuevos... Jo siempre dijo que yo no lo comprendía... como en todos los juegos, no siempre se gana. A veces, por desgracia, también puedes perder.” (17:27 – 19:25, Jen)
(19:25 – 20:55)
“Fuerte aplauso para nuestros actores protagonistas... Nos ha emocionado esta mañana Laura Hernando.” (19:25, Alsina)
El episodio oscila entre el humor meta-radiofónico característico del show, la calidez con el público en vivo y la solemnidad y tensión propias de la ficción literaria dramatizada. El dramatismo intenso del relato de London contrasta con la ligereza y complicidad de los momentos previos, logrando una montaña rusa emocional para el oyente.
Este episodio de “Radioficción” es ejemplar en su manejo del directo, interacción con el oyente y la alta calidad de adaptación dramática. Aborda, bajo el símbolo del juego, la vulnerabilidad y el precio de apostar la vida —literal o metafóricamente. Un espectáculo completo que oscila entre la sonrisa y la conmoción, y deja pendiente para la segunda parte la promesa de una adaptación lúdica y original de El Parchís.