
Ante la visita de la delegada del Colegio de Personajes Históricos y Ficticios, a Sergio del Molino se le ha ocurrido que la compañía del Teatro Luis del Olmo interprete una versión propia de la obra de Henry James y el público evalúa su compromi...
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Basil Rampson
Les estamos ofreciendo Radioficción. Es mentira, pero está pasando.
Narrator / Radioficción Host
Seguimos en Radioficción. Gracias por acompañarnos. Estamos en el teatro Luis del Olmó. Y gracias a esta ocurrencia de última hora de Sergio del Molino. A continuación vamos a intentar representar sobre este escenario. Una adaptación de Las bostonianas, la novela de Henry James. Va a ser una adaptación comprimida, claro, de toda la novela, o de casi toda. Resumida en 15 minutos. Que, por cierto, no sé si ustedes lo sabían, pero muchos consideran que Las bostonianas es la primera novela protagonizada por un triángulo amoroso entre un hombre y dos mujeres. Donde el objeto de deseo no es el hombre. Este fue un tema muy discutido entre los lectores de Henry James. Porque fue un poco ambiguo al retratar este asunto. Así que queda a criterio del lector decidir si existe o no este triángulo amoroso. En nuestra adaptación nos vamos a inclinar claramente por él sí. Porque un triángulo amoroso, aunque sea implícito, siempre da más juego que un rectángulo. Perdonad el chiste, pero lo ha escrito aquí uno de los becarios nuevos. Que ha durado poco porque en este momento ha sido ya despedido. No, es que es intolerable este mal gusto en un guión de Radioficción. Bueno, vamos a ello. Espero que disfruten de la función. Con todos ustedes, Radioficción les ofrece nuestra adaptación de Las bostonianas.
Supporting Character / Minor Role
Mi hermana Olive bajará en unos diez minutos, señor. ¿Puedo esperarla aquí?
Olive Chancelor
¿Unos diez minutos? Esa era Olive Chancelor. Ni cinco ni quince minutos. Unos diez. Y probablemente aparecería antes de que pasaran nueve. No era de extrañar. Si había alguien honesto y puntual en Boston, esa era Olive Chancelor. Era la rectitud en persona. Y lo sé a ciencia cierta porque Olive Chancelor soy yo. Al bajar las escaleras, justo 9 minutos y medio después. Posé los ojos sobre el recién llegado. Que me esperaba recostado en la pared. Leyendo un libro con la cubierta desgastada.
Basil Rampson
Buenos días, Olives.
Olive Chancelor
El joven era muy alto, de rostro cordial y torso delgado. El cuello de su camisa era bajo y ancho. Su sombrero estaba abollado y su chaleco raído. Claramente no era de familia acomodada.
Basil Rampson
Soy Basiel Rampson, señorita. Es un placer conocerla por fin.
Olive Chancelor
Lo mismo digo.
Supporting Character / Minor Role
Que no te engañen sus bonitos ojos oscuros, Olive. Él es del sur y es muy conservador. Cuando Le he dicho que después de comer con él vas a reunirte con tus amigas. Me ha preguntado si eras una radical.
Olive Chancelor
¿Una radical? ¿Que las mujeres se reúnan y hablen es radical, Sr. Rampson?
Basil Rampson
Bueno, depende de lo que hablen.
Olive Chancelor
Claro, por supuesto. Bueno, si le interesa comprobar de qué hablan esas mujeres, puede hacerlo. Comamos juntos y después acompáñeme a la reunión.
Basil Rampson
Yo no sé.
Olive Chancelor
No me Haga el feo, Sr. Ransom. Piénselo así. Voy acompañada. Que una mujer camine sola por la calle es demasiado radical, ¿No le parece? La reunión se celebró como de costumbre en la modesta casa de la Srta. Berkshire, una mujer que llevaba la lucha por los derechos humanos en la sangre. Antes de la guerra, había sido una beligerante abolicionista de la esclavitud y actualmente estaba dedicada en cuerpo y alma a la lucha por los derechos de la mujer. Bienvenidos, bienvenidos, amigos. Pasad, pasad. De hecho, era una fiel representante de la Liga de las Faldas Cortas, un grupo que abogaba por la reforma de la vestimenta femenina. Y por ese motivo, ella misma siempre vestía una falda extremadamente corta. Ay, qué alegría que traigas un acompañante, Olive. Cuantos más, mejor. Un placer conocerle, Sr. Rampson.
Basil Rampson
Sí, lo mismo digo. No he debido venir, Olive. Los invitados son extraños y no estoy de acuerdo con lo que defienden.
Olive Chancelor
Defienden el progreso.
Basil Rampson
No tengo del todo claro que esto sea progreso. La mujer debe ser discreta y formal. Esos son los valores que debe tener una buena mujer. Y sus faldas no deberían ser tan cortas.
Olive Chancelor
Suspiré resignada, al igual que Basil. Empecé a arrepentirme de que estuviera presente en la reunión. Le sugerí que se marchase si no estaba cómodo. Pero insistió en quedarse con los brazos en jarras. Y el gesto sombrío, cada vez más y más marcado. Invitarle había sido un error. Y por desgracia, aquel no sería el último que cometería aquella noche. Atención, atención. Gracias por la paciencia, queridos invitados. Comienzan los discursos. Con todos ustedes, nuestra primera ponente de la noche, la joven Verena Darran. Y entonces el gesto de Basil Rampson cambió. Y el mío también. Una joven deslumbrante entró en el salón. Verena. Verena Tarrant.
Verena Tarrant
Buenas noches. Mis padres me han obligado a salir a la palestra. Espero no aburrirles.
Olive Chancelor
Demasiado vestía ropa de color amarillo, que contrastaba doblemente con su tez pálida y su cabello de un rojo muy intenso.
Verena Tarrant
Quisiera comenzar apelando a los hombres de la sala, los hombres que pretenden admirarnos. Si no es mucho pedir, me gustaría que nos admiraran un poco menos y confiaran un poco más en nosotras.
Olive Chancelor
Hablaba con valentía, con fuerza. Sus ideas, al principio caóticas y desordenadas, fruto de un discurso claramente improvisado, poco a poco empezaron a tomar forma.
Verena Tarrant
Viendo el estado actual del mundo, lleno de crueldades y penurias, y siendo este un mundo dirigido enteramente por hombres, ¿Por qué es implanteable dejarnos intervenir en él?
Olive Chancelor
Era magnética, con un talento incontestable para enhebrar argumentos y lanzarlos al aire para que cayesen sobre las cabezas de un público absorto y silente.
Verena Tarrant
Piénsenlo, hombres de la sala, ¿Cómo quieren que sea el mundo? Injusto, pero suyo o justo y compartido.
Olive Chancelor
Verena era justo lo que estaba buscando. Si, las reformadoras del movimiento por los derechos de la mujer necesitábamos un Un icono, un baluarte que apelara a la juventud. Acabábamos de encontrarlo. Y bien, Vasil, ¿Qué te ha parecido la joven Verena?
Basil Rampson
Me ha parecido que es la mujer más hermosa que he visto nunca.
Olive Chancelor
¿Su mensaje? Digo que qué te ha parecido su mensaje.
Basil Rampson
No sé. Muy inspirador, creo. Voy a saludarla.
Olive Chancelor
Vasil Rampson, un hombre conservador, pero hombre al fin y al cabo, había caído embelesado en las redes de la joven oradora feminista. Ansioso, apartó al resto de invitados y alcanzó a Verena, que acababa de derrumbarse en una silla por el sobreesfuerzo de su improvisado discurso. Ninguno nos habíamos dado cuenta, pero había durado casi una hora.
Basil Rampson
Fascinante ponencia, Verena. Soy Basil Ramson. Es un honor conocerla.
Verena Tarrant
Lo mismo digo.
Basil Rampson
Confío en poder volver a verla y escucharla en otra ocasión. En un lugar más tranquilo, quizás.
Verena Tarrant
¿Quiere escucharme en un lugar más tranquilo?
Basil Rampson
Sí. Bueno, yo.
Olive Chancelor
Es una gran idea. Gran idea, Basil. Hola, Verena. Soy Olive Chancelor, perteneciente a este grupo desde hace mucho tiempo, y nunca había visto a nadie tan magnético como tú. Grandísimo discurso.
Verena Tarrant
Muchas gracias, señorita.
Olive Chancelor
Ven a verme mañana, si puedes. Vivo en Green Street. A las nueve en punto. Allí estaré.
Basil Rampson
Pero yo quería.
Olive Chancelor
También puedes venir, Vasil. Cuantos más radicales nos reunamos, mejor. A la mañana. Sí. Al día siguiente, Verena apareció ante mi puerta con una chaqueta abotonada y una enorme sonrisa. Tomamos té, pastas y algo de tarta de frutas. Después del banquete, le confié por qué la había citado. El Music Hall de Boston había contactado con nuestro grupo de reformistas de los derechos de la mujer para que diéramos un gran discurso. Un discurso que pretendía arengar a las mujeres más jóvenes. Público al que ni la defensora de las faldas cortas ni yo misma, por mi pánico a hablar en público, éramos capaces de apelar. Pero Verena, sí quieres que dé un discurso en el Music Hall, tenemos varios meses para ensayarlo. Te convertiré en una oradora impecable, Verena. Y Vasil podrá hacernos de público. A ver si acabamos arrastrándolo a nuestras filas.
Basil Rampson
Yo realmente preferiría verme a solas con Verena.
Olive Chancelor
¿Lo ves, Verena? Por eso Vasil es el conejillo de indias perfecto. Si consigues convencer de tus argumentos a Basil Ransom, podrás conseguir cualquier cosa.
Basil Rampson
Sí, ya voy a por más té.
Olive Chancelor
Mira, va a ayudarnos a poner la mesa. Empezamos por buen pie. Convencí a los padres de Verena de que le permitiesen mudarse con. Así sería más fácil educarla y ayudarla a preparar su discurso.
Verena Tarrant
¿No es cierto que las mujeres?
Olive Chancelor
Más lento, Verena, con más énfasis.
Verena Tarrant
¿No es cierto que las mujeres?
Olive Chancelor
Cada día leíamos juntas, comparábamos opiniones, discutíamos y vuelta a empezar. Poco a poco me fui ganando su confianza y juntas avanzábamos en la construcción de sus textos. Quizás Verena no solo tenía talento como oradora. Quizás también podía llegar a ser escritora o ensayista o lo que se propusiera.
Verena Tarrant
Las mujeres viven, sufren y sienten. Y esa es una verdad incontestable.
Basil Rampson
Bravo. Bravo.
Narrator / Radioficción Host
Muy bonito.
Olive Chancelor
Pero Vasil era un estorbo. Qué gran error fue incluirlo en esta aventura. Confieso que lo invité para neutralizar sus ansias de conquista amorosa, pero acabé acercándolo a ella. Demasiado.
Verena Tarrant
¿No crees en el progreso, Basil?
Basil Rampson
Bueno, depende de qué progreso. No todo progreso es bueno. No todo debe progresar. ¿Por qué no descansas un rato, Verena? Demos un paseo y charlemos sobre el tema.
Verena Tarrant
¿Puedo ir, Olive?
Olive Chancelor
¿Cómo iba a negarme? Solo era un paseo. Un paseo para discutir, para intercambiar pareceres, o al menos eso quise creer.
Verena Tarrant
Hoy hace un día precioso. Voy a dar otra vuelta con Basil.
Olive Chancelor
Con el tiempo, los paseos empezaron a volverse costumbre. Cada día había una nueva excusa para pasear.
Verena Tarrant
Hoy vamos a ver la puesta de sol.
Olive Chancelor
Ya la visteis ayer.
Verena Tarrant
Sí, pero hoy la veremos desde el acantilado.
Olive Chancelor
Poco a poco, estas escapadas empezaron a afectar a su formación. Verena llegaba tarde a los ensayos, olvidaba su texto, perdía la concentración en la lectura e incluso la fe en lo que estaba diciendo. ¿De qué hablaban en esos paseos? ¿Qué veneno le estaba metiendo Basil en la cabeza? Empecé a preocuparme. La fecha del discurso se acercaba. Verena necesitaba toda la concentración posible y cada vez pasábamos menos tiempo juntas. Entonces encontré la carta. ¿Qué es esto, Verena? ¿Qué es esto?
Verena Tarrant
Parece una carta, pero no es mía.
Olive Chancelor
No te hagas la tonta, Verena. Está dedicada a ti y tiene la firma de Basil. De hecho, habla de ti como su futura esposa. Dime que es un eufemismo. ¿Te ha propuesto matrimonio, Verena? ¿Basil te ha propuesto matrimonio? Responde.
Verena Tarrant
Sí, pero no le he dado una respuesta.
Olive Chancelor
Te suplico que le digas que no. Si quieres casarte con otro hombre, te ayudaré a encontrar a alguien que respete tus ideales.
Verena Tarrant
No quiero que me ayudes a elegir a nadie.
Olive Chancelor
Vasil no te quiere, Verena, no sé qué te ha dicho en esos paseos, pero nunca volverás a ser libre si te casas con él.
Verena Tarrant
Me ha prometido que me dejará hablar en la mesa del comedor.
Olive Chancelor
¿Tú te estás oyendo, Verena? ¿Has oído lo que acabas de decir?
Verena Tarrant
Estoy enamorada de él.
Olive Chancelor
Pues enamórate de otra persona, de cualquier otra persona. ¿Por qué no puedes enamorarte de otra persona?
Verena Tarrant
Déjame en paz, Olive. ¿Qué quieres, que me enamore de ti?
Olive Chancelor
Prométeme al menos que esperarás a que llegue el día del discurso, que darás esa ponencia, que hablarás delante de toda esa gente y que los inspirarás como me inspiraste a mí hace unos meses. Prométeme que darás ese discurso y que cambiarás sus vidas después. Si quieres casarte con Basil Ransom, no te lo impediré. Pero te suplico que antes experimentes esto para poder decidir si estás dispuesta a no volver a experimentarlo nunca más. ¿Puedes prometérmelo, Serena, por favor?
Verena Tarrant
Sí, te lo prometo.
Olive Chancelor
Gracias.
Verena Tarrant
Madre mía, cuánta gente.
Olive Chancelor
Todos han venido a verte. Vas a cambiar sus vidas de la primera a la última. Ya dejo que termines de ensayar. ¿Cuánto crees que tardarás? ¿Cinco minutos?
Verena Tarrant
Unos diez más.
Olive Chancelor
Bien. Esa es mi chica. Todas las butacas estaban llenas, pero aún así los asistentes seguían entrando. Había gente de pie, gente sentada en el suelo y gente apoyada en el pasamanos de las escaleras. Verena estaba a punto de pasar a la historia.
Supporting Character / Minor Role
Olive, Qué alegría verte. ¿Cómo está Verena? ¿Nerviosa?
Olive Chancelor
Eso creo. Sí. ¿Podrías asomarte para ver cómo va?
Supporting Character / Minor Role
Por supuesto.
Olive Chancelor
El auditorio era inmenso, con alas extendiéndose hacia los lados, doble platea y un patio central muy amplio. Llenarlo de esta manera era envidiable. Había tanta gente que costaba discernir una cara de otra. El gentío era tal que se convertía por momentos en un solo ser, en un mar de caras inseparables. Y aun así, en medio de ese amasijo de rostros, sombreros y abrigos, distinguió una cara. Y entonces tuve un presentimiento. Un presentimiento hormigueante, aterrador y sibilino. Un presentimiento envenenado que, por desgracia, estaba a punto de cumplirse.
Supporting Character / Minor Role
Olive. Olive, tenemos un problema. Verena no está.
Olive Chancelor
¿Cómo que no está? ¿Qué dices?
Supporting Character / Minor Role
Las ventanas del camerino estaban abiertas de par en par. Se ha fugado.
Olive Chancelor
No, no, no, no. Basil Ramson se había colado entre la multitud y se había deslizado entre bambalinas. Había conseguido acceder al camerino de Verena y juntos, como dos amantes románticos, se habían escapado bajando al piso inferior por la ventana. Salí a toda prisa del auditorio, abriéndome paso entre la multitud que abarrotaba la entrada y la vi. Verena Tarrant, de la mano de Basil, se subió a un elegante carruaje negro y se marchó. Recuerdo que una mano se asomó por la ventana del carruaje y arrojó al viento una pila de hojas que acabaron desperdigadas por la acera. Una de ellas voló hasta mi regazo. Era su discurso. El discurso que nunca leería en voz alta.
Basil Rampson
Hasta nunca, Olive.
Olive Chancelor
Levanté la mirada con los ojos inundados de lágrimas. Lloré porque se me hacía inconcebible que una gran voz como la de Verena se apagase para siempre. Lloré por rabia contra Basil Rampson. Lloré por frustración conmigo misma y Quizás quedé eso a discreción del lector. Quizás también lloré por amor.
Verena Tarrant
Qué alegría, Vasil. Soy muy feliz.
Olive Chancelor
Basil no contestó. Estaba demasiado agitado por su épico rescate como para prestar atención a la dama a la que había rescatado. Verena bajó la cabeza y oculta por la seguridad de su capucha, lloró. Por desgracia, dado su inminente matrimonio con
Verena Tarrant
Basil Ransom, aquellas no serían las últimas lágrimas que estaba destinada a derramar.
Narrator / Radioficción Host
Así termina nuestra radioficción de hoy. La verdad es que han hecho un trabajo fascinante nuestros guionistas, con el poco tiempo que han tenido para poder preparar esta adaptación. Han escuchado en el papel de Basil Ramson a Borja F. Sedano, Nuestra Verena Tarrant, que ha sido tanto en la entrevista con Sergio del Molino, ¿Dónde está Sergio? Como en el papel de Verna a Rocío Vega. En el papel de Mr. Moon o el Sr. Luna. Hemos presentado hoy al debutante Rubén Santos. Y nuestra magnífica y doliente narradora Olive Chancelor ha tenido la gran voz de María Luisa Marciel. Así que muchas gracias, María Luisa y Rocío, por haber venido a nuestro teatro. Borja ya estaba aquí, o sea que no le doy las gracias por venir, pero sí por subir al escenario y compartir con todos nuestros espectadores vuestro talento y vuestro tiempo, porque sin vosotros no sería posible. Radioficción Ya que estoy en modo agradecimientos, quiero extenderlos también, que algún día se me olvida. A nuestro equipo técnico, el personal invisible entre bambalinas que cada semana se encarga de sacar adelante esta función. Hoy especialmente agradecidos a nuestros decoradores que han hecho un esfuerzo especial. A nuestros técnicos de sonido, en realidad son unos. Y al equipo de escritores que coordina Adelaida Tomé, la gran Adelaida Tomé y su sobrino, sí, Alfredo Pastís. No me olvido tampoco de su sobrino y de nuestra orquesta dirigida por Encarnación Carrasco. Muchas gracias a todos por habernos acompañado. El próximo miércoles a las 11 de la mañana levantamos de nuevo el telón de radio ficción aquí en el Teatro Luis del Olmo. Hasta entonces, pásenlo bien. Adiós,
Olive Chancelor
Más de uno. La mañana de Onda Cero con Alsina.
Onda Cero – 8 de abril de 2026
Adaptación radiofónica de la novela de Henry James
Teatro Luis del Olmo | Con el humor y la agudeza del equipo de Carlos Alsina
En este especial de Radioficción, el equipo de “Más de uno” presenta una vibrante y humorística adaptación de Las Bostonianas, la icónica novela de Henry James. Ambientada en Boston en la segunda mitad del siglo XIX, la obra se centra en el conflicto entre progresismo y conservadurismo a través de un peculiar triángulo amoroso protagonizado, esta vez, explícitamente según la versión del programa: Olive Chancelor, la carismática líder feminista; Verena Tarrant, joven oradora prodigiosa; y Basil Ransom, caballero sureño y conservador. La emisión conjuga ingenio, sátira y reflexión sobre el papel de la mujer, la emancipación femenina y los límites de las utopías sociales y personales.
[00:01 – 01:46]
Inicio y tono: Basil Rampson abre el episodio con la frase:
“Les estamos ofreciendo Radioficción. Es mentira, pero está pasando.” (Basil Rampson, 00:01)
Narrador contextualiza:
[01:46 – 05:32]
Presentación de personajes:
Olive Chancelor se describe con orgullo de su puntualidad y rectitud.
“Si había alguien honesto y puntual en Boston, esa era Olive Chancelor. (…) Y lo sé a ciencia cierta porque Olive Chancelor soy yo.” (Olive Chancelor, 01:50)
Presentación de Basil Ransom, el sureño conservador, de aspecto modesto.
Primer diálogo agudo sobre el radicalismo de las mujeres reunidas (“¿Que las mujeres se reúnan y hablen es radical, Sr. Rampson?” - Olive Chancelor, 02:53).
Introducción a la lucha por los derechos de la mujer:
Reunión en casa de la Sra. Berkshire, pionera feminista y defensora de la “Liga de las Faldas Cortas”.
Contraste inmediato entre la mentalidad de Basil y la corriente progresista:
"No tengo del todo claro que esto sea progreso. La mujer debe ser discreta y formal...Y sus faldas no deberían ser tan cortas." (Basil Rampson, 04:25)
[05:32 – 07:22]
Verena, la oradora magnética:
Su entrada electriza la sala y cautiva tanto a la audiencia como a Olive y Basil.
Vestida llamativamente, sus palabras mezclan inseguridad y brillantez oratoria:
"Si no es mucho pedir, me gustaría que nos admiraran un poco menos y confiaran un poco más en nosotras." (Verena Tarrant, 05:46)
"¿Cómo quieren que sea el mundo? Injusto, pero suyo o justo y compartido." (Verena Tarrant, 06:32)
Impacto inmediato:
Olive ve en Verena al icono ideal del movimiento.
Basil, entre seducción e ideología:
"Me ha parecido que es la mujer más hermosa que he visto nunca." (Basil Rampson, 07:07)
[07:22 – 10:44]
Inicio de la mentoría de Olive a Verena:
Basil persiste como elemento disruptor:
Progresiva cercanía:
"Cada día leíamos juntas, comparábamos opiniones, discutíamos y vuelta a empezar..." (Olive Chancelor, 10:09)
Percepción de Basil como estorbo:
"Vasil era un estorbo. Qué gran error fue incluirlo en esta aventura." (Olive Chancelor, 10:44)
[10:44 – 13:52]
La interferencia de Basil:
Diálogo decisivo:
Olive suplica a Verena que rechace a Basil, mientras que Verena insiste en su libertad de elección y confiesa estar enamorada.
"Me ha prometido que me dejará hablar en la mesa del comedor." (Verena Tarrant, 12:58) "¿Tú te estás oyendo, Verena?" (Olive Chancelor, 13:01)
Olive negocia una condición: Verena debe, antes de decidir, cumplir con el discurso preparado y experimentar el poder de su voz.
[13:52 – 16:49]
Preparativos y auditorio lleno:
Desaparición de Verena:
"Olive. Olive, tenemos un problema. Verena no está." (Supporting Character, 15:12) "Las ventanas del camerino estaban abiertas de par en par. Se ha fugado." (15:15)
Epílogo emocional:
Olive llora, reflexionando sobre la pérdida no solo de una relación sino de una voz prometedora para la causa feminista:
"Lloré porque se me hacía inconcebible que una gran voz como la de Verena se apagase para siempre. Lloré por rabia contra Basil Rampson. Lloré por frustración conmigo misma y… Quizás también lloré por amor." (Olive Chancelor, 16:05)
El destino de Verena, se insinúa, es de lágrimas futuras bajo el yugo matrimonial.
[17:28 – 20:11]
"Es mentira, pero está pasando." (Basil Rampson, 00:01)
"Si no es mucho pedir, me gustaría que nos admiraran un poco menos y confiaran un poco más en nosotras." (Verena Tarrant, 05:46)
“Lloré porque se me hacía inconcebible que una gran voz como la de Verena se apagase para siempre…” (Olive Chancelor, 16:05)
“La mujer debe ser discreta y formal. Esos son los valores que debe tener una buena mujer. Y sus faldas no deberían ser tan cortas.” (Basil Rampson, 04:25)
La adaptación navega entre el humor fino, el ingenio narrativo y la melancolía, usando la ironía con inteligencia —en especial al abordar debates históricos sobre feminismo desde una óptica contemporánea y mordaz, sin por ello restar dramatismo al conflicto emocional entre los personajes.
Las Bostonianas radioficcionadas logran en 15 minutos concentrar el dilema entre autonomía femenina, amor romántico y conflicto social, sirviéndose de actores y guión para subrayar la vigencia y complejidad de estos temas. Es un episodio que, entre risas y drama, invita a la reflexión sobre la libertad individual y colectiva, sin perder el espíritu crítico ni el buen humor característico del programa.