
En referencia al invitado de esta semana en el Teatro Luis del Olmo le hemos dejado elegir la segunda obra a representar. Como no podía ser de otra manera se ha decantado por el terror gótico.
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Padre Ludwig
Les estamos ofreciendo Radioficción. Es mentira, pero está pasando.
Narrador / Presentador
Seguimos, gracias. Seguimos en el teatro Luis del Olmo. Estamos en Radioficción, donde todo es mentira, pero está pasando. Y seguimos decorados hoy por el terror gótico, porque nos acompaña sobre el escenario Edgar Allan Poe. Edgar, solo Edgar. Edgar, que se ha puesto un poco intenso, la verdad, durante el entreacto se está dando demasiada importancia. Está como empeñado en que quiere narrar él mismo el relato que vamos a representar. Nos lo decía ahora en el intermedio y la verdad es que no lo. Sr. Allan Poe, ¿Cómo está? ¿Sigue bien, ¿No? ¿Sigue usted?
Padre Ludwig
Sí, bien, a gusto.
Edgar Allan Poe
Estupendo. Ya he elegido la obra que representaremos sobre el escenario y que narraré yo, por supuesto.
Narrador / Presentador
Bueno, eso Ahora lo vemos. ¿Qué obra ha elegido? ¿Qué vamos a representar?
Edgar Allan Poe
Antes de descubrir, me gustaría hacer un pequeño preámbulo. ¿Sería posible?
Narrador / Presentador
Es que vamos un poquito justos de tiempo, pero bueno, que sea corto el preámbulo.
Edgar Allan Poe
Muy amable. Música contextual, por favor. Cuando el terror gótico comienza a expandirse por las páginas de los libros publicados a lo largo del siglo XVIII, se popularizan las historias de vampiros, de monstruos y de espectros no muertos. Todos conocemos esas historias llenas de oscuridad, pero algunos autores vieron la necesidad de inyectar en estos relatos un poco de luz, una figura que plantase cara a los monstruos. Así nació el personaje del Doctor Martín Heselius, que a su vez inspiraría a Bram Stoker para crear El cazador de vampiros. Abraham Van Helsing inspiraría a Arthur Conan Doyle para crear a Sherlock Holmes, o a mí para crear a August Dupin. Y también inspiraría la creación de un último detective paranormal que luchaba contra bestias de más allá. El personaje que hoy nos ocupa, uno que ha sido injustamente olvidado con el paso del tiempo, un personaje que respondía el nombre de Silence, John Silence, investigador de lo oculto.
Narrador / Presentador
Estupendo, de verdad, muy interesante.
Percival Harris
Gracias.
Narrador / Presentador
En su nombre. Muy interesante el preámbulo.
Edgar Allan Poe
Un poquito largo, pero todavía podría contar más cosas.
Narrador / Presentador
No, que de verdad que No hace falta. ¿Vamos a representar entonces? Gracias. Una aventura de John Silence. ¿Me da el guión? Es que tengo que repartírselo a los actores.
Edgar Allan Poe
Bueno.
Narrador / Presentador
Muchísimas gracias. Bueno, lo podría narrar yo, ¿No? Póngase cómodo. Disfrute de la función. Ya lo narró yo.
Edgar Allan Poe
No se preocupe, pero es que usted no va a saber guiar la narración con el peso que requiere.
Narrador / Presentador
Bueno, pues. ¿Quiere sentarse, por favor? Quiero ya poner impertinente con usted, pero. ¿Se sienta? Gracias.
Edgar Allan Poe
Allá usted.
Narrador / Presentador
Encima.
Padre Ludwig
Aquí.
Narrador / Presentador
Queridos oyentes, vamos a arrancar el relato de hoy. A continuación, culto secreto.
Edgar Allan Poe
Una aventura de John Silence, investigador paranormal.
Narrador / Presentador
¿Importa dejar de interrumpirme?
Edgar Allan Poe
Perdón, perdón, perdón. Ya me siento. Y perdón.
Narrador / Presentador
Siéntese.
Edgar Allan Poe
Suerte.
Narrador / Presentador
Suerte. Muchísimas gracias. El caso número 94 de John Silence comenzó a bordo de un viejo y renqueante tren. En su interior, dentro de un solitario compartimento, un hombre maduro miraba por la ventana. Su nombre era Harris. El Sr. Harris era un comerciante de seda muy rico, vanidoso, nostálgico e imprudente. Aunque aún no lo sabía. Estaba a punto de cometer un terrible error del que se arrepentiría toda su vida.
Padre Ludwig
Disculpe, ¿Puedo viajar con usted en su compartimento? Mi vagón ha sufrido un desperfecto y nos están reubicando a todos.
Percival Harris
Claro Padre. Pase, pase. Hay sillo de sobra.
Padre Ludwig
Muy amable. Prometo no importunarle demasiado. Sr. Harris.
Percival Harris
Percival Harris.
Padre Ludwig
Un placer, Sr. Harris. Yo soy el padre Ludwig, de la orden monástica de Cluny.
Percival Harris
Conozco Clooney, es una región preciosa. Pero Queda muy lejos. ¿Qué hace en Alemania?
Padre Ludwig
Vengo a visitar. Sí, digamos visitar un viejo monasterio donde estuve destinado muchos años. Vuelvo todos los meses sin falta. No queda muy lejos de aquí. Está situado justo detrás del cementerio de San Paul.
Percival Harris
Es el monasterio de Garden.
Padre Ludwig
Sí, sí. ¿Lo conoce?
Percival Harris
Claro. Estudié allí de pequeño. Cuántos recuerdos guardo de ese lugar. Me acuerdo de los monjes, los brillos que nos reñían cuando hablábamos en clase del pequeño pueblo bajo la ladera de la montaña. De las clases de latín.
Padre Ludwig
Le veo nostálgico señor Harris. Oiga, ¿Le gustaría acompañarme y volver a visitar el lugar?
Percival Harris
Me encantaría, pero tengo que volver a Estrasburgo.
Padre Ludwig
Pues vuelva mañana.
Percival Harris
Oh, imposible.
Padre Ludwig
Imposible es que vuelva a tener una ocasión como esta. ¿El monasterio? Ahora no per permite visitas, o me acompaña o probablemente nunca pueda volver a entrar.
Percival Harris
Está bien, está bien, usted gana. Iré con usted. Pero solo un día. Mañana a primera hora me marcharé.
Padre Ludwig
Magnífico Sr. Harris. No se arrepentirá.
Narrador / Presentador
Por desgracia, el infortunado Sr. Harris sí que iba a arrepentirse de aquella decisión. De hecho, casi como si fuera un augurio de lo que estaba por venir, en el preciso instante en que Harris accedió a visitar aquel remoto monasterio, se dio cuenta de que a través del descorchado cristal que daba al pasillo del vagón, un hombre extraño, ataviado con una larga gabardina gris y un sombrero ajado, los observaba atentamente.
Percival Harris
Oiga, ¿Quién es ese hombre?
Padre Ludwig
¿Quién? ¿De quién habla?
Narrador / Presentador
Antes de que Ludwig pudiera darse la vuelta, el hombre de la gabardina gris se deslizó hacia atrás, aprovechando un pequeño tumulto de viajeros que acababan de subirse en la última estación, y desapareció fundiéndose entre el gentío.
Padre Ludwig
Dese prisa, señor Harris, o llegaremos tarde.
Percival Harris
Mis piernas no son las que eran, padre. Cuando era niño subía este camino en un parpadeo. Ahora tardo un poco más.
Padre Ludwig
Venga, un último esfuerzo. Casi estamos.
Percival Harris
Todo ha cambiado muchísimo. Antes los lirios cubrían el valle y allí había un pequeño asentamiento de mineros. Y allí una cruz de madera junto al pozo. Es extraño que la hayan retirado. Era muy bonita y casi tan antigua como el monasterio.
Padre Ludwig
El portón está cerrado. Voy a llamar. No se preocupe, tardarán en abrirnos. El sacerdote Bastian es el único que queda en el monasterio y el pobre sufrió una lesión en las piernas. No puede andar muy deprisa.
Percival Harris
Qué extraño. ¿Por qué habrán quitado la cruz del pozo?
Padre Ludwig
Quizás se ha caído por el viento.
Percival Harris
Quizás, pero estaba clavada en el suelo y el agujero está tapado por completo.
Padre Ludwig
Es raro. Oh.
Padre Bastian
Buenos días. Bienvenidos al monasterio Die Galgen. Padre Ludwig, cuánto tiempo.
Padre Ludwig
Ya le digo. Qué alegría verle. ¿Cómo va su pierna?
Padre Bastian
Cicatrizando.
Padre Ludwig
Mire, tengo que presentarle a alguien. Padre, este hombre es Harris. Estudió aquí hace muchos años. Le he convencido para que me acompañe y vuelva a ver su antiguo colegio. Espero que no suponga un problema.
Padre Bastian
No, por supuesto que no. Todos son bienvenidos en la casa del Señor. Pasen, pasen. Los llevaré hasta sus habitaciones. ¿Hace mucho que estudió aquí, Sr. Harris?
Percival Harris
Sesenta años, más o menos.
Padre Ludwig
Toda una vida, desde luego.
Padre Bastian
¿Qué le parece el estado del monasterio? Lo he mantenido tal y como lo recordaba usted.
Percival Harris
Sí, está muy parecido. Lo diferente es algo del exterior. Las flores, el asentamiento minero, la cruz.
Padre Bastian
Si. El interior se le hace parecido. En parte también es porque ha cambiado con el paso del tiempo. Los sacerdotes más ancianos, mis maestros, fallecieron y me quedé solo. Si el monasterio está tal y como lo recuerda usted es porque hace tiempo que nadie lo habita.
Padre Ludwig
Descansen en paz.
Padre Bastian
Amén. Ya estamos. Esta será su habitación, Sr. Harris.
Padre Ludwig
Puede pasear hasta la hora de la cena. Pero no baje al Claustro. Es inestable.
Percival Harris
¿Inestable? Siempre me dijeron que la estructura era muy sólida y segura. Y que si algo peligraba en el monasterio sería cualquier cosa menos el claustro.
Padre Bastian
Sí, pero Las cosas cambian, Sr. Harris. Las cosas cambian. Descanse. Volveré a por usted en un par de horas para cenar.
Narrador / Presentador
El Sr. Harris, resignado, dio una vuelta por la modesta habitación. Era muy parecida a la que había compartido en su juventud con sus compañeros de clase. Todo estaba prácticamente igual.
Percival Harris
Y a la vez, todo está distinto.
Narrador / Presentador
Pensó que le vendría bien un poco de aire fresco. Así que con un suspiro se dirigió al ventanuco que coronaba la estancia. Y al asomarse, lo vio recostado sobre el retorcido tronco de un abedul y devolviéndole la mirada, se encontraba la escalofriante figura que había visto en el tren.
Percival Harris
Es. Es el hombre de la gabardina gris.
Padre Ludwig
Qué cena más deliciosa, padre Bastian. Magnífica.
Padre Bastian
Celebro que le guste. Coma, Harris, coma.
Percival Harris
¿Por qué hacen como si no me escucharan? He dicho que he visto a alguien en el jardín. Alguien aterrador.
Padre Bastian
¿Sería uno de los hermanos? ¿Quizás uno de los curas?
Percival Harris
¿Cómo iba a ser un cura? No estaba solo en el monasterio.
Padre Bastian
Sí, sí, cierto, cierto. Perdón. La soledad juega con mi pobre cabeza.
Padre Ludwig
Es normal, padre, no se disculpen.
Percival Harris
Les digo que no era una persona cualquiera. Daba miedo. Además, yo lo había visto antes en el tren.
Padre Bastian
Está bien, está bien, tranquilo. Mañana a primera hora rastrearé los alrededores del monasterio en busca de ese intruso de la gabardina gris. ¿De acuerdo? Así se quedará más tranquilo.
Percival Harris
La verdad es que. Es que no. Padre, yo le agradezco su hospitalidad, pero no me siento seguro aquí dentro. Y menos con ese hombre rondando el lugar. Creo que lo mejor será que abandone el monasterio y busque alojamiento en el pueblo.
Padre Bastian
No diga tonterías, por favor. Es de noche y es peligroso.
Padre Ludwig
Sí no es lo más cauto, Sr. Harris. Hagamos una cosa. Descanse, coja fuerzas y mañana a primera hora. Yo mismo lo acompañaré a la estación de tren. Ese era su plan, ¿No? Pasar un día en el monasterio y volver a Estrasburgo mañana.
Percival Harris
Sí, ese era el plan perfecto.
Padre Bastian
Respetémoslo, pues mañana a primera hora cogerá el tren. Y ahora cenaremos.
Padre Ludwig
Qué delicia.
Padre Bastian
Acérqueme la sal, señor Harris.
Narrador / Presentador
El Sr. Harris no pudo conciliar el sueño aquella noche. Se sentía extraordinariamente frágil y cansado, pero no podía dormir. No obstante, por primera vez en toda su vida, su insomnio le resultó muy provechoso.
Percival Harris
¿Qué ha sido eso? ¿Ha entrado alguien? ¿Hola?
Narrador / Presentador
Harris oyó una puerta a lo lejos. No parecía el pesado portón de entrada al monasterio, sino una puerta algo más pequeña. Una interior, de hecho. El sonido parecía provenir del claustro.
Percival Harris
¿Quién anda ahí? ¿Es usted, Padre Lubin?
Narrador / Presentador
No hubo respuesta. Después del chirrido de la puerta, Harris alcanzó a oír el eco de unos pasos alejándose hacia las galerías.
Percival Harris
Padre Ludwig.
Narrador / Presentador
De nuevo no hubo respuesta. Así que, armado solo con una vieja lámpara de aceite, el Sr. Harris salió de su habitación dispuesto a averiguar a quién pertenecían aquellas pisadas.
Percival Harris
Padre Ludwig, ¿Es usted? Me estoy mareando. Creo que me han echado algo en la comida.
Narrador / Presentador
Siguiendo la dirección de los pasos que había escuchado, Harris cruzó el claustro que le habían sugerido no pisar y avanzó sin rumbo por los pasillos del monasterio hasta llegar a unas catacumbas Llenas de sepulcros.
Padre Bastian
¿Lo tiene todo, Ludwig?
Padre Ludwig
Sí, todo está listo, padre.
Padre Bastian
Que el Señor nos perdone, pues.
Narrador / Presentador
Los anfitriones del Sr. Harris conspiraban con un hilillo de voz dentro de un pasadizo. Estaban muy inquietos. Harris se agazapó tras el marco de la puerta y escuchó con atención. Lo único que alcanzó a ver antes de esconderse fue una gran cruz de madera clavada en el suelo en posición invertida. Y en torno a la cruz, unas cadenas.
Padre Bastian
Bien, padre Ludwig, libere a los hermanos. Nuestro invitado ya estará dormido y no notará nada. Y los hermanos tienen hambre.
Padre Ludwig
No estoy seguro de poder seguir haciendo esto, padre.
Padre Bastian
Es voluntad de Dios.
Padre Ludwig
No lo tengo tan claro. Y tampoco tengo tan claro que los hermanos quisiesen regresar de esta forma. No deberíamos haberlos traído de vuelta. Esto no es vida, Ludwig.
Padre Bastian
Claro que es vida. Están vivos. El Señor nos pidió que los trajéramos de vuelta y obedecimos. ¿Quiénes somos para cuestionar a Dios?
Padre Ludwig
Pero han vuelto cambiados, padre. Son monstruos. Mire lo que le hicieron a usted en la pierna.
Padre Bastian
Son nuestros hermanos. Si El único precio que hay que pagar para tenerlos con nosotros es alimentarlos con huéspedes una vez al mes. Lo haré gustoso hasta el fin de mis días. Y ahora suelte las cadenas, padre Ludwig. Deje que los hermanos se alimenten.
Padre Ludwig
Sí, padre.
Narrador / Presentador
Harris no daba crédito a lo que sucedió. Escuchaba. Empezó a temblar y a sudar copiosamente a trompicones. Intentó darse la vuelta y gritar para pedir auxilio, pero alguien se lo impidió. Una mano fuerte le puso un paño sobre la boca y todo se volvió negro. Antes de perder el conocimiento por completo, Harris divisó en un reflejo del pórtico que daba al pasadizo que su captor estaba ataviado con una gabardina gris.
Percival Harris
¿Dónde estoy? ¿Qué hago aquí?
Narrador / Presentador
Harris despertó tendido sobre unos hierbajos. El aire fresco del campo silbaba a través del follaje del bosque. Justo a su izquierda, el hombre de la gabardina lo observaba con los brazos cruzados.
Percival Harris
¿Qué hago aquí? ¿Dónde estoy? Le he preguntado dónde estoy. ¿Qué? ¿Por qué me da esto? ¿Qué es? Es un billete de tren.
Narrador / Presentador
Por fin se dio cuenta de dónde estaban. El desconocido lo había llevado hasta las puertas de la estación. Su tren a Estrasburgo saldría a primera hora.
Percival Harris
Pero entonces. Si me ha sacado de ese lugar y me ha traído a la estación. Usted. Todo este tiempo velaba por mí. Intentaba protegerme de esos hombres. No lo sabía. Gracias. Gracias, señor. Mil gracias.
Narrador / Presentador
El hombre de la gabardina señaló el tren un poco disgustado por las excesivas atenciones de Harris y comenzó a andar en dirección opuesta, internándose en el bosque y volviendo al monasterio.
Percival Harris
No, no se vaya. Déjeme pagarle. Usted ponga la cifra y le extenderé un cheque. ¿Cuánto le debo por salvarme la vida?
Narrador / Presentador
El hombre de la gabardina hizo caso omiso a los ruegos de Harris y continuó avanzando, sumiéndose en las sombras de la noche.
Percival Harris
Al menos Dígame quién es. ¿Cómo se llama?
Narrador / Presentador
Y entonces, por fin, el hombre de la gabardina gris se detuvo.
Percival Harris
¿Cómo se llama? Solo dígame eso, señor. ¿Cómo se Llama?
Narrador / Presentador
Mi nombre es John Silence y soy investigador de lo oculto. Culto. Así termina nuestra radioficción de esta mañana. Con un protagonista y un narrador magnífico, como va a confirmar ahora Edgar Allan Poe. Sr. Poe, por favor.
Edgar Allan Poe
Bueno, ha subractado un poquito, pero he
Narrador / Presentador
sostenido bien ahí la tensión del momento. Concédame eso al menos.
Edgar Allan Poe
Sí, sí, eso sí.
Narrador / Presentador
Bueno, pues ya está. Pues no diga nada más. No diga nada más. Muchas gracias a. A todo el elenco que ha interpretado este relato de Edgar Allan Poe. A David Pámpano, que ha sido Edgar Allan Poe. Aplauso para David. A Sergio del Molino, que interpretó a Sergio del Molino. A Pablo Díez, que ha sido el extraño y solitario padre Bastian. Borja F. Sedano, como el amable sacerdote Ludwig. Y a nuestro infortunado Percival Harris, que ha tenido la voz de nuestro querido Luis Grandío.
Percival Harris
Disculpe, Sra. Sina.
Narrador / Presentador
Dígame.
Percival Harris
Disiento del Sr. Poe. Ha narrado usted perfectamente.
Narrador / Presentador
Lo suyo. Para nosotros, don Luis, es palabra de Dios. ¿A que nos vamos? El miércoles que viene, 11 de la mañana, levantaremos de nuevo el telón de Radio Ficción. En cuatro minutos, las noticias.
Date: May 6, 2026
Host: Carlos Alsina (OndaCero)
Special format: Radioficción (“Es mentira, pero está pasando”)
Setting: Teatro Luis del Olmo, con participación ficticia de Edgar Allan Poe
This episode of "Más de uno" immerses listeners in a gothic radio drama devoted to the overlooked detective of the supernatural: John Silence. Combining homage, humor, and classic terror, the show restages an original case—“Culto secreto”—where mystery, monastic secrets, and the supernatural intertwine. Edgar Allan Poe "himself" playfully competes for the narrative spotlight, adding a meta-literary twist, while the production highlights both the eerie and the comedic in equal measure.
Opening Statement ([00:01]): The tone is set with the phrase “Es mentira, pero está pasando.”
Edgar Allan Poe’s Entrance ([00:13 – 03:14]): Poe humorously insists on narrating the piece, claiming a personal connection to the tradition of supernatural detectives.
Discussion of Gothic Heritage ([01:09 – 02:24]): Poe explains the genealogy of detective figures: Dr. Heselius → Van Helsing → Sherlock Holmes → Auguste Dupin → John Silence.
“Algunos autores vieron la necesidad de inyectar en estos relatos un poco de luz, una figura que plantase cara a los monstruos… Así nació el personaje del Doctor Martín Heselius…”
— Edgar Allan Poe ([01:09])
Father Ludwig’s Invitation: Harris is persuaded to visit his childhood monastery near a cemetery—an invitation that will have grave outcomes.
Strange Observer: A mysterious man in a grey trench coat appears, observed by Harris—hinting at supernatural protection or menace.
“En el preciso instante en que Harris accedió a visitar aquel remoto monasterio… un hombre extraño, ataviado con una larga gabardina gris y un sombrero ajado, los observaba atentamente.” ([06:17])
Atmosphere: The monastery is surprisingly unchanged, but there are eerie absences—flowers, a wooden cross, and the mining settlement are all gone.
Warnings: The cloister is declared “inestable” and off-limits, despite Harris' memories of its solidity.
Paranoia & Vigilance: Harris notices the grey-coated man again, feeling increasingly unsafe.
“Todo ha cambiado muchísimo. Antes los lirios cubrían el valle... Es extraño que la hayan retirado.”
— Percival Harris ([07:31])
Disturbance: Harris, unable to sleep, hears suspicious noises and discovers the priests plotting in the basement.
Revelation: Priests converse about forgotten “hermanos”—resurrected as monstrous beings, kept alive at a terrible cost: ritual human feeding.
“Si el único precio que hay que pagar para tenerlos con nosotros es alimentarlos con huéspedes una vez al mes, lo haré gustoso hasta el fin de mis días.”
— Padre Bastian ([16:09])
Capture and Salvation: Harris is attacked but spared—rescued by the enigmatic man in grey, who delivers him safely to the train station.
Unmasking the Savior: With gratitude, Harris implores to know his benefactor’s identity.
“Mi nombre es John Silence y soy investigador de lo oculto.”
— John Silence ([19:11])
Playful Debrief: Poe (“David Pámpano”) critiques the storytelling, sparking lighthearted banter with the presenter.
“Bueno, ha subractado un poquito, pero he sostenido bien ahí la tensión del momento. Concédame eso al menos.”
— Narrador / Presentador ([20:00])
Cast Acknowledgment: Each actor’s role is thanked; applause is prompted for portraying the spooky and comedic roles.
Memorable Closure: Harris, breaking the fourth wall, compliments the narrator directly.
“Disiento del Sr. Poe. Ha narrado usted perfectamente.”
— Percival Harris ([20:56])
Edgar Allan Poe on Gothic Detectives:
“Así nació el personaje del Doctor Martín Heselius, que a su vez inspiraría a Bram Stoker para crear El cazador de vampiros…” ([01:09])
Harris Doubting the Cloister’s Instability:
“Siempre me dijeron que la estructura era muy sólida y segura. Y que si algo peligraba en el monasterio sería cualquier cosa menos el claustro.” ([09:59])
Priestly Conspiracy:
“Nosotros los trajimos de vuelta y obedecimos. ¿Quiénes somos para cuestionar a Dios?”
— Padre Bastian ([15:55])
The Reveal:
“Mi nombre es John Silence y soy investigador de lo oculto.”
— John Silence ([19:11])
Comic Tension between Poe and Host:
“Bueno, ha subractado un poquito, pero he sostenido bien ahí la tensión del momento.”
— Narrador / Presentador ([20:00]) “Disiento del Sr. Poe. Ha narrado usted perfectamente.”
— Percival Harris ([20:56])
Perfect for fans of classic horror, detective fiction, and those who enjoy metafictional humor woven into radio theatre.