
La relación con un nuevo jefe suele ser difícil y más si es encima de un plató de televisión...
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A
En directo desde el Teatro Luis del Olmo de Onda Cero, Carlos Alsina presenta Radioficción. Adelante, compañeros. Desde el vestíbulo del teatro, muy buenos
B
días y bienvenidos a Radioficción. Nos encontramos ya a las puertas del teatro donde va a comenzar una nueva matiné, que es la número 38, si no me equivoco, de esta temporada. Y tenemos por aquí ya pues a los últimos espectadores rezagados que están adquiriendo sus localidades. Está también el personal de la cafetería poniendo a toda prisa refrescos, palomitas. Y por aquí está también nuestro coordinador de guionistas, Alfredo Pascís, que está sentado en las escaleras junto a un señor bastante enfurruñado. La verdad que no sé quién será. ¿Qué tal, Alfredo? ¿Cómo va todo?
C
No te puedo atender, Jorge. Es una. No doy con Sergio del Molino, pero tenía sección hoy tenía que venir a entrevistar al personaje de Churchill, pero no aparece, no sabemos dónde está.
D
Yo soy el actor que iba a hacer de Churchill.
B
Encantado, actor.
D
Espero que esto se solucione porque he venido desde muy lejos para hacer este bolo.
C
Lo siento mucho, señor, Señor. Estoy haciendo todo lo que puedo, o
D
viene del Molino o pongo una hoja
B
de reclamaciones, la que se está liando aquí en un momento. A ver si lo solucionamos, que seguro que sí.
C
Nada, nada, que no me coge el teléfono.
D
Pues que llame otra vez, vamos.
B
Bueno, lo mejor va a ser que empiece Alsina ya con Radioficción dentro del teatro.
A
Radioficción es mentira, pero está pasando.
D
Con todos ustedes, el anfitrión de este espectáculo, Carlos Alsina.
A
Muchísimas gracias por estos aplausos tan sentidos y tan grabados. Queridos radioaficcionados y bienvenidos una mañana más a Radioficción. La función de esta mañana va a ser un poco más inmersiva que de costumbre. En el compartimento del reposabrazos izquierdo de sus asientos hemos depositado antifaces. Comprobar. Eso es. Antifaces para todos, porque durante la aventura sonora de hoy les vamos a pedir que se los pongan para sumergirse en la historia e imaginarse mejor a los personajes. Básicamente es un invento de última hora para paliar un problema técnico que hemos tenido. En el relato juegan un papel bastante importante, unas marionetas. Pero quien las tenía que traer se las ha olvidado en su casa.
C
Lo siento, Carlos.
A
Y como no tenemos marionetas, pues se nos ha ocurrido esto de los antifaces. No estarán en el escenario las marionetas, pero ustedes se las pueden imaginar. Una gran solución. Muy bien, pues antes de. Muchas gracias. Pues antes de pedirles que se pongan los antifaces, vamos a dar la bienvenida a Sergio del Molino, que esta semana. ¿Me dan un momentito, por favor? Que es Alfredo Pastís, que es nuestro subdirector de guión, que me está llamando como si yo fuera un gato. La falta de respeto. Alfredo, perdóname, que estamos en directo.
C
Perdón. Voy a acercarme.
A
Sí, mejor acércate. Acércate. Si es posible, sin hacer tanto ruido. ¿Qué te pasa? ¿Qué quieres?
C
He conseguido hablar con Sergio del Molino. Muy bien, pues no va a venir.
A
¿Cómo que no va a venir Sergio del Molino?
C
Le tengo el teléfono. Ten, mira, pon el altavoz.
A
Dame. Sergio, que me dicen por aquí que no vas a venir. Espero que tengas una buena excusa que justifique esa afirmación.
C
Seguro que sí. Sergio no falla nunca.
A
Estoy hablando yo con Sergio.
C
Seguro que le ha pasado algo grave. Sergio, me ha costado mucho dar contigo. No me cogías el teléfono.
E
Hola. Hola. Hola, compañeros. Nada, perdonad, perdonad que no se haya. Que nos haya cogido el teléfono, pero es que me he puesto. Me he puesto malo.
A
¿Malo? Pues yo te digo muy entero. Sergio, ¿De verdad te has puesto malo?
E
Pues sí, sí.
B
Carlos.
E
Me duele mucho la tripa, Carlos.
A
Pues fíjate que no, que no me lo creo, que yo te oigo estupendo,
F
Sergio, que te mejore.
C
Sergio.
A
No se tiene que mejorar. Que está estupendo. Que está fingiendo. Es una mentira. Que nos está intentando colar para no venir.
C
¿Cómo va a ser mentira? Pero escúchales, si el pobre se está retorciendo de dolor en el hospital. Mira, escúchalo.
E
Ay, como duele ahí.
G
Ave, destino Madrid.
E
Bueno, que os dejo. Parece que viene la enfermera. Adiós.
F
Adiós.
E
Hasta la semana que viene.
C
La semana que viene. Sergio, mejorate.
A
Qué mejorate. Que no sé qué mejorar. Que es un farsante. ¿No te has dado cuenta? Está en la estación de tren. Es un desastre la función de hoy. Nos fallan las marionetas, Nos falla Sergio del Molino. Por lo menos que no nos fallen los antifaces. Tienen todos ustedes sus antifaces, ¿Verdad? ¿Preparados todos? Muy bien. Pues menos mal. Bueno, vamos a ir empezando. Entonces, a ver el primer relato que vamos a ofrecerles Esta mañana transcurre en los estudios de televisión desde donde se emite un programa infantil. Es un programa en directo con títeres multicolor llamado La calle del fieltro. Así que les voy a pedir ahora que cojan ustedes sus antifaces, se los pongan bien, y que a continuación viajen conmigo en el tiempo y en el espacio hasta un estudio de televisión donde va a emitirse un programa de marionetas.
D
Botones, Botones, despierta. Ya es de noche y está a punto de empezar el programa.
H
Un minutito más.
D
No, Botones, no podemos hacer esperar a los niños. Han venido desde muy lejos para ver tu calle. Mira, te están mirando desde la pantalla. ¿Los ves?
H
Sí. Hola, niños. Qué pronto habéis llegado hoy. Está bien, voy a abriros la puerta. Bienvenidos a la calle del fieltro.
I
Vale. Muy bien, equipo. Prueba de luces terminada.
F
Buen trabajo, chavales. De mi parte.
H
Y también de parte de Botones. Dame un abrazo.
D
Pedro, cuidado con la marioneta.
F
Anda.
D
Y no fuerces la voz antes del directo, que luego desafinas.
H
Yo no desafino.
D
¿Has visto cómo queda de bien la nueva pintura para el decorado?
F
Sí, en cámara se ve muy bien. Lo pintaremos así a partir de ahora.
I
Bien, titiriteros, actores, descansamos cinco minutos y volvemos.
F
Recibido, jefe.
I
No soy tu jefe, Gonzalo. De hecho, tu jefa de verdad. La nueva, la hija del dueño de todo esto, estaba preguntando por vosotros antes del ensayo.
D
No me digas eso, hombre, sí.
I
Quiere que os reunáis con ella en la salita.
F
Pues yo ahora no puedo reunirme. Va a venir mi hijo a ver el programa. Tengo que estar por aquí para recibirle.
E
Ya.
D
Lo siento.
I
Anda ahí tirando, que os necesito de vuelta cuanto antes. Sonido, por favor. Cuidado con los micrófonos, nos llega la señal saturada.
F
¿Has visto que bien? A la nueva jefa le gustan las reuniones.
D
Pero ¿Una reunión para qué? ¿Para qué quiere?
F
Ni idea.
D
Poncho nunca me pidió una reunión en 15 años.
F
Hay que acostumbrarse, supongo. Esta mujer no es Juancho. No puede trabajar igual que él.
D
Dijo que no iba a meterse en el guión del programa, así que espero que no se ponga a cambiar cosas ahora.
F
No, hombre, eso es imposible. La tía será muy moderna y todo lo que queráis, pero cambiarnos el guión a media hora de emitir es imposible. Buenas. ¿Se puede?
G
Sí, sí, sí, sí. Por favor, pasad. Sentaos.
J
Ay.
G
Traéis la marioneta. Bueno, qué mono. Hola, botones. Bueno, déjala ahí, así no nos estorba. Perfecto. Bueno, qué nerviosos que nos estrenamos hoy, chicos. Qué emoción.
D
¿Como que estrenamos? No estrenamos nada.
F
La temporada empezó en septiembre.
G
Ya, bueno, sí, sí, pero me entendéis, ¿No? Es nuestro primer programa juntos con vosotros y conmigo en el equipo.
F
Sí, es verdad.
G
Bueno, quiero que lo disfrutéis un montón, ¿Vale? Salid ahí fuera y pasároslo genial, ¿Vale? Que los niños del público disfruten, pero vosotros también. Si no disfrutáis, el programa no funcionará.
D
Ya, ya, claro. Bien pensado.
G
Bueno, y que no estéis incómodos ni angustiados ni nada por la nueva jefa, ¿Vale? Yo soy vuestra amiga, vuestra compañera y nuestra jefa también. Sí, bueno, pero dejémoslo en jefa amiga.
D
¿Entonces, la reunión era solo para esto, para desearnos disfrutar?
G
Claro, sí, sí. Eso es porque sé que estabais muy unidos al bueno de Juanchito, que ha dirigido este programa durante toda su vida junto a ti, Gonzalo.
F
Sí. Este programa no será igual sin Juancho Batista.
G
Claro, eso mismo pienso yo. Que en paz descanse. Pero como ahora heredo su cargo y como no me conocéis, bueno, estaréis nerviosos, ¿No? Y seguro que hay cierto malestar, preocupación por el futuro del programa, y no quiero que sea así, ¿Vale? Quiero que la calle del fieltro sea como hasta ahora.
D
Mira tú qué bien.
F
Pues te lo agradecemos, jefa amiga.
I
Eso.
G
Bueno, y ya aquí os tengo. Por aquí. Mirad, voy a aprovechar y os cuento un par de cositas, ¿Vale? A ver, por aquí.
F
¿Qué cositas?
D
Prepar.
H
A ver.
G
Venga, vamos a ver. La cadena ha tenido una idea muy chula, ¿Vale? Han escrito un texto. Mira, os lo enseño. Hacemos un simulacro aquí, rapidito, todos juntos, ¿Vale? Y si os gusta, pues ya vemos.
F
Suena interesante, pero igual deberíamos hacerlo después. El programa empieza en media hora.
G
Bueno, tranquilo, que te veo nervioso. Tranquilo, si hay tiempo.
D
Sí, sí, pero hoy viene su hijo a ver el programa, que tiene un poquito de deprisa.
G
Ay, qué rico. Bueno, luego me lo presentas, ¿Vale? Pero venga, démonos prisa. Nos lo quitamos rápido y ya está. A ver. Venga. Toma, tú este guión para ti. Y este para ti.
F
¿Es otro guión distinto al del programa de hoy?
G
No, no, solo es una escenita extra, una cosita que añadiríamos al principio, antes de la canción del saludo. Venga, venga, Gonzalo, que empiezas tú.
H
Bienvenidos a todos. Cuánta gente ha venido a vernos hoy.
D
Cuántos amigos nuevos. Hola, niños. Bienvenidos a todos. Saluda, botones.
H
Hola. Bienvenidos a la calle del fieltro. Pero antes del programa de hoy, tengo que hablaros de una cosa súper chuli. Además de vosotros, ha venido a ver el programa un invitado ultra divertido. Voy a presentarle. Seguro que os cae muy bien. Dad la bienvenida.
G
¿Por qué paras, Gonzalo? ¿Qué pasa? ¿No se lee bien?
F
No, no, sí que se lee bien, pero es que esto no lo podemos hacer.
G
¿Quieres meter al alcalde? Sí, Bueno, que ya era hora de meterle al pobre, ¿No? Que esto es una cadena pública y el señor estaba desesperado por aparecer. Que menos que dejarle, ¿No? Es el alcalde.
F
Juancho nos pidió expresamente que no lo hiciéramos.
D
No le soportaba. Es verdad que es un tipo bastante horrendo. Tiene historias oscuras, no me lo negarás.
G
Bueno, yo es que en política no me meto.
F
El caso es que cuando el programa empezó a crecer, el alcalde se obsesionó con venir y lavar su imagen apareciendo en la emisión. Juancho se opuso, Pidió que dejaran por escrito en su contrato que este señor no aparecería jamás en el programa.
D
Y aun así nos lo recordaba a diario. Decí los niños encienden la tele para ver La calle del fieltro, no para tragarse discursos políticos de un monstruo con bigote. Así que jamás, bajo ninguna circunstancia, dejaré. Dejaré que ese bigotudo pise mi programa.
G
Ay, qué noble era Juanchito. Pero bueno, las cosas cambian.
D
¿Tú nos has oído?
F
Te lo pido por favor, no nos hagas hacer esto.
G
Ay. Tranquilos, tranquilos. Yo no voy a obligaros a nada. Yo no soy el enemigo de nadie, no soy un monstruo. Pero bueno, hay que innovar un poco, hay que cambiar las cosas para ir actualizando el programa, los nuevos tiempos, para asegurarnos de que seguimos siendo relevantes. Y bueno, para que los críos no apaguen la tele cuando empiece nuestra cabecera.
F
Y meter al alcalde ayudará a que no la apaguen.
G
Bueno, vosotros dadle una vuelta. Él ha prometido que no hablaría nunca de nada del mundo real, que no aprovecharía estas intervenciones para hacer campaña política. Mira, solo aparecería de vez en cuando, así para saludar a los personajes y darles consejos de civismo, de circulación, o
F
sea, que quiere ser recurrente. Esto no será algo puntual. Quiere venir más veces.
G
Si lo veis bien. Solo si lo veis bien.
D
Que vamos a verlo bien. Es un imbécil, un corrupto. Y Juancho luchó los últimos años de su vida para que no me tira las manazas en el programa. No, vamos, Pedro.
G
Pedro, valoro mucho tu criterio, de verdad, pero esta decisión, al menos hasta que termine la temporada, recae en Gonzalo.
F
¿En mí?
G
Sí, sí, sí, sí. Como subdirector escoges tú hasta que termine la temporada. Así que, Pedro, por favor, viendo que no tienes la mente abierta y no estás ayudando, voy a pedirte que salgas de la reunión y me dejes hablar con Gonzalo en privado.
D
De aquí no me muevo.
F
Anda, márchate. No te preocupes, no voy a permitirlo.
D
Eso espero, porque eres un blando.
F
Venga.
D
Cómo odio las reuniones. Un placer, jefa. Que tengas un día estupendo.
J
Gracias.
G
Menudo genio. Bueno, bueno. Cuéntame, Gonzalo, ¿Tú cómo lo ves?
F
Pues no termino de verlo.
G
Ya, ya.
F
Incluso aunque a Juancho le hubiera dado igual este asunto, no me parece bien meter una figura tan polémica como el alcalde en un programa infantil. La calle del fieltro transcurre en el mundo mágico que visitan los niños cuando van a dormir. ¿Qué pinta el alcalde en todo esto?
G
Mira, es que el problema es que si no accedemos, aunque sea al principio, programa de hoy, me da algo de miedo que no nos renueven, o sea,
F
que esto ha dejado de ser una petición amistosa.
H
Eso es.
G
Claro, el programa era intocable por la veteranía de Juancho, pero ¿Cómo iban a cancelar el programa del titiritero más mítico de España? Claro, pero es que, claro, al no estar él, las cosas cambian.
F
A ver Si me aclaro. ¿Me estás diciendo que o traiciono la memoria de mi amigo y pervierto el programa al que dedicó media vida haciendo algo que me suplicó que no hiciéramos jamás, o me arriesgo a que nos cancelen y nos despidan a todos, o
G
a que recorten presupuesto, o se centren más en las audiencias para decidir si continuamos o no? Es que puede pasar cualquier cosa.
F
Juancho no me lo perdonaría en la vida.
G
Mira, tú piénsatelo, ¿Vale? El alcalde estará en el estudio preparado. Si quieres seguir el guión, pues él subirá al escenario con vosotros y todos estaban contentos. ¿Y si no? Bueno, pues hablaremos después de la emisión. ¿Vale?
I
Luces y cámara prevenidos. Entramos en cinco minutos. Los niños del público pueden ir entrando. Gonzalo. Gonzalo.
F
Sí, Perdón.
H
Dime.
I
Mira quién te traigo por aquí.
H
Papá.
F
Campeón. Perdona, hijo, se me fue el santo al cielo y me olvidé de venir a buscarte. ¿Mamá no ha venido?
J
Me ha dicho que tenía una urgencia y ha tenido que volver antes a su turno en el hospital.
F
¿A su turno?
J
Eso.
F
Vale, pues luego la llamamos en casa.
J
¿De qué va hoy el programa?
F
Si te lo cuento te perderás la sorpresa, pero puedo adelantarte que tiene que ver con unos caramelos mágicos.
J
¿Unos caramelos?
F
Ahora verás, va a ser muy divertido.
G
Mucha mierda a todos. Venga, que se dé bien contigo. Hola, pequeñín.
J
Has dicho una palabrota.
G
Ay, qué mono. No, ha sido una palabrota pequeñita. ¿Guárdame el secreto, vale? Bueno, venga, Gonzalo, os dejo. Espero que tomes la decisión correcta. Os estaré viendo desde el control.
H
Chao.
J
Tienes que tomar una decisión, papá.
F
Sí, Y no ha sido fácil, la verdad, pero llevo pensándolo un rato y creo que ya me he decidido. Realmente solo había una decisión posible. A ver qué nos enseña la calle del fieltro. Gabriel.
J
Ser buenos amigos.
F
Eso es. Pues ya está, decisión tomada. Hay que ser buenos amigos.
G
Guay.
J
Voy a sentarme.
F
Espera, espera. Tienes el cordón desatado. Vente que te lo ate. A ver. Uy, la suela de este está rota, no se despega por un lado.
J
Sí, mamá lo ha visto esta tarde, pero ha dicho que hay que aguantar un poco para comprar unos nuevos, porque este mes vamos un poco juntos.
F
Justos, justos. Ya
J
lo compraremos el mes que viene, no pasa nada.
F
Sí, sí, sí, sí, el mes que viene o el siguiente. Se me acaba de averiar el coche.
J
Anda, qué casualidad. ¿El de mamá también se ha roto? Sí, se ha tenido que ir al trabajo en autobús.
F
La madre que bueno. Ve corriendo a las butacas, Corre. Venga, empezamos enseguida y te vas a perder la canción.
G
Voy.
J
Te quiero, papi.
F
Yo, campeón.
D
Vaya, por fin apareces. Traigo a la marioneta.
F
Gracias, Pedro.
D
A ver qué hacemos al final. Espero que la hayas mandado paseo. Gonzalo. Gonzalo, dime que le has mandado paseo.
F
Más o menos. Vamos dentro y te cuento.
D
Gonzalo, no me gusta ese tono. No me gusta nada.
I
Vamos. Elenco y titiriteros prevenidos. Sonido abre. Silencio en el set. La calle del fieltro. Episodio 145 de la temporada 20. Entramos en directo en 3. 2. 1.
A
La calle del fiel ha sido nuestro primer relato de esta mañana que termina o no, como acaban ustedes de comprobar. El aplauso debe ser muy fuerte hoy para nuestros actores invitados aquí al escenario. El regidor, que ha tenido la voz de Rubén Santos. En el papel del rebelde Pedro. Han escuchado a Borja F. Sedano, Nuestro niño Gabriel, el hijo del protagonista. Le ha puesto voz Marta Gómez Lozano. La simpática nueva jefa del estudio ha sido Celia Sánchez Ortiz. Simpática me pareció Gonzalo. Nuestro titiritero atormentado ha sido Rafael Naranjo Jr. Y no os marchéis ninguno del escenario porque aún no hemos terminado. Vamos al intermedio y a la vuelta ofrecemos nuestra segunda ficción de esta mañana.
K
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Fecha: 17 de junio de 2026
Host: Carlos Alsina
Podcast: Más de uno (Onda Cero)
Lugar: Teatro Luis del Olmo de Onda Cero
En este episodio especial de Radioficción, el programa se desarrolla en directo desde un teatro, con una atmósfera cómica y meta-radiofónica en la que las fallas técnicas y humanas se cuelan en la trama. El relato central es “La calle del fieltro”, una obra dramatizada que recrea los entresijos de un programa infantil de marionetas con evidentes resonancias a “Barrio Sésamo” — pero con un trasfondo de tensiones laborales, cambios generacionales y presiones políticas. La historia mezcla humor y crítica social a través de personajes entrañables y situaciones reconocibles para cualquier adulto que haya presenciado cambios en el trabajo, sobre todo tras la marcha de figuras carismáticas.
Frase destacada:
“Radioficción es mentira, pero está pasando.”
— Carlos Alsina (02:00)
Frase:
“La función de esta mañana va a ser un poco más inmersiva de lo habitual. […] Es un invento de última hora para paliar un problema técnico… quien tenía que traer las marionetas se las ha olvidado en su casa.”
— Carlos Alsina (02:26)
Memorable momento:
“Decía: los niños encienden la tele para ver La calle del fieltro, no para tragarse discursos políticos de un monstruo con bigote. Así que jamás, bajo ninguna circunstancia, dejaré que ese bigotudo pise mi programa.”
— Pedro, hablando de Juancho (13:00)
Momento emotivo:
“¿De qué va hoy el programa? […] Solo te puedo adelantar que tiene que ver con unos caramelos mágicos.”
— Gonzalo a su hijo Gabriel (17:12-17:19)
“La calle del fieltro transcurre en el mundo mágico que visitan los niños cuando van a dormir. ¿Qué pinta el alcalde en todo esto?”
— Gonzalo (15:10)
Momento final:
“La calle del fieltro ha sido nuestro primer relato de esta mañana que termina o no, como acaban ustedes de comprobar.”
— Carlos Alsina (20:09)
Carlos Alsina, autoironía meta-radiofónica (02:00):
“Radioficción es mentira, pero está pasando.”
Dilema moral y homenaje al creador ausente (13:00):
“Decía: los niños encienden la tele para ver La calle del fieltro, no para tragarse discursos políticos de un monstruo con bigote…”
La presión silenciosa de la nueva directiva (15:39):
“Me da algo de miedo que no nos renueven…”
Momentos de realidad cotidiana en el teatro, humor y resignación (18:28):
“Uy, la suela de este está rota… Mamá lo ha visto esta tarde, pero ha dicho que hay que aguantar un poco para comprar unos nuevos, porque este mes vamos un poco justos.”
Cierre ambiguo y guiño al teatro (20:09):
“La calle del fieltro ha sido nuestro primer relato de esta mañana que termina o no, como acaban ustedes de comprobar.”
Episodio ejemplar de Radioficción que, a través del humor y la emoción, ofrece una certera reflexión sobre el respeto a los legados, la tentación de los cambios interesados, y el complicado equilibrio entre integridad y supervivencia profesional en la industria creativa. ¡Un guiño para quienes aman el teatro, la radio y los viejos programas infantiles!