
Junto a Carlos Alsina, el cocinero y divulgador Robin Food reflexiona sobre cómo ha cambiado el trabajo en las cocinas tras la polémica dimisión del chef René Redzepi, fundador del restaurante Noma.La sección también descubre el sorprendente trab...
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A
Estamos estrenando la quinta hora de más de uno aquí en Onda Cero, en todas nuestras emisoras. Ya son las 10 y 13 minutos, una hora menos en Canarias. Esta es la hora. Buenos días, Begoña Gómez de la Fuente.
B
Hola, buenos días, Carlos Así, bienvenida.
A
Esta es la hora en la que recibimos cada viernes al cocinero de este programa, en un día en el que hemos hablado mucho de cocineros en la parte influyente del programa, en la tertulia de actualidad, a raíz de la historia de René Rezzepi, este cocinero del restaurante Noma de Copenhague, de los mejores, de los mejores de los mejores del mundo, pero que se ha quitado en medio porque sus trabajadores han empezado a contar que era muy bruto, que era un abusón en la cocina, que les maltrataba, que si golpes, que si gritos, que si humillaciones, que si insultos.
B
Pues así no se puede por la vida.
A
No se puede por la vida ni por la cocina tampoco. ¿Qué tal, David? Jorge, ¿Cómo estás?
C
Pues muy bien. Pues lo de René Rocepi es un poco lo que hago yo con los oyentes del programa, que les maltrato. Es un poco esa cultura
B
que tenéis fama los chefs de ser un poco maltratadores de los trabajadores. ¿Uno tiene la leyenda urbana, o quizás
C
no sea, no todos, me lo creo yo, no?
B
Pero como que se da.
C
Es un poco el extremo.
A
No veo yo a Martín Verón.
B
No, Martín jamás. Martín no paso. Tiene a David de Jorge
C
para amortiguar los golpes y tal, me pongo yo en medio y me llevo yo las collejas. Pero bueno, sí es cierto que es un poco chunga. Es un poco igual. Mira, todo esto es un poco el extremo extremísimo de esa cultura del esfuerzo en la que se criaron nuestros abuelos, nuestros padres y nosotros. Un poco el extremo. Y la verdad que le hace muy flaco favor al chef René ese vídeo que he visto que igual que vosotros, que ha publicado y que termina una especie como de jaca, grito, palmada, charla motivacional, en plan testigo de Jehová, como el que dice. Pero qué vergüenza ajena es esto. Y la verdad que yo me veo muy poco reflejado en esta historia. También te digo una cosa, pero tú
A
estabas enterado porque entre los cocineros habláis, pues el del nómada es un pájaro.
C
A ver, exactamente. De este no, porque yo no le conozco personalmente ni he comido nunca en sus restaurantes, pero bueno, si hay ese runrún de que hay peña que se le va mucho la pinza. Sí, o sea, bueno, pero me imagino que serán todos los sectores, antes también hablabais de que me ocurre lo mismo, de periodismo y muchos sitios. Mira, te digo una cosa, y eso
A
que no hemos dado nombres, tú has
C
dicho lo de la máquina de escribir que me ha encantado, yo te pido que lanzaba.
B
¿Máquinas de escribir, dices?
A
Bueno, de las de antes.
C
Mira Begoña, no sé tú, pero yo personalmente siempre he oído de cocineros, compañeros, socios y todas estas historias, me imagino que en las redacciones también, demasiado motivados, gente que vive exclusivamente para Socurro y que no han sabido hablar de otra cosa que no sea el puerro, la cebollita, las últimas tendencias o en lo vuestro, que si el teletipo y todas estas movidas y esa enfermedad crónica que te dan todos los eficios artesanos de querer trascender y ser recordado, eso es la gran tragedia Sineti, Begoña, el ego. ¿Por qué todo el mundo quiere pasar a la posteridad? Asinetti, cuéntanos por qué todo el mundo quiere ser.
A
Qué te lo voy a contar yo, yo que no quiero pasar a ningún sitio.
C
Yo tampoco, yo que sé, Vamos a
A
hablar de cosas más.
C
Has sacado todo el tema siénticamente, digo,
A
bueno, pero yo voy sacando temas y los voy retirando.
C
También te digo otra cosa, esta mañana no he apuntado el santoral, pero el único santo normal era Ramiro, que estos críos que están aquí de las Escuelas Pías de San Fernando que están mirando para todos lados vestidos con esa chaquetita azul, o sea, estos críos van muy alegres, si te hubieran escuchado el santoral de esta mañana, estos chavales de verdad de las escuelas, pienso, porque ellos a
A
las 7 estaban durmiendo todavía, qué va,
C
hasta que anden en el autobús
A
están confesando qué va durmiendo, se han despertado a las 8, madre de Dios.
C
Diles a estos críos un nombre del santoral al azar, uno que no sea Ramiro, de los que ha esta mañana para que te digan a ver si les suena, o sea, di uno de
A
los nombres, venga, búscalo, vete al guión, no me lo sé porque no
C
ha dicho tres santos.
A
Hoy es Ansovino, ¿Alguno de vosotros se llama Ansovino? Dice que sí, uno de segundo. Hoy es el día de las eldradas,
B
Mira una eldrada en la platea. Si, tenemos una. El abuelo del.
C
De la.
A
Suena como un poquito italiano.
C
Es como diera un vivero. ¿Me puedes poner cincuenta pientios? Que también quiero también a Zalea. ¿Tienes magnolia? ¿Tienes Magnolia? Ponme cincuenta pientios que tengo la furgoneta y me los cargas y tal.
A
Ellos tendrán otros nombres de ahora, Nombres actuales.
C
Como Manolo.
A
Como Manolo.
C
Manolo Caezábolo. Pilar.
A
Pilar Laguna. Pilar.
C
Carlos. Carlos. Tres Andrés.
A
Carlos. ¿Este es el bueno entonces?
C
Claro, Carlos es el de los cojones largos y ya se le ve en la cara, ¿No?
A
Es que esa broma nunca nos ha gustado a los Carlos.
C
Ya, pero el chaval se ha reído. El chaval se ha reído a Sineti. ¿No?
B
No, se ha reído todos los demás, que es lo malo.
A
No le ha hecho ninguna gracia. Y a mí tampoco, porque es una broma que nunca nos ha hecho gracia a los Carlos, ¿A que no?
C
Ya. Joder, pues ya estáis tardando porque no
A
son los calzones, ¿No?
C
Pone largo. Siempre me ha encantado los calzo. No son los calzones, son otras cosas.
A
No me preguntes.
B
Pero también presumir de eso, ¿No?
C
Otra cosa. Las monjas de Belorado. Oye, de verdad, que me he enterado que se han dejado los restos de un guiso sin limpiar en la cocina. Pero qué cerdazgo.
A
Pues que se irían con prisa.
C
Que me ha hecho la María Jesús, que han arrancado cables, que han dejado las gallinas sueltas. ¿Pero qué está pasando? Enfadada.
A
Estaban enfadadas del monasterio.
C
Oye, pues se podían haber ido tipo cojo manteca, ¿No? ¿Por qué no? Le han pegado fuego algún evento tipo cojo mantella, ¿Os acordáis?
B
No, pero a fuego a conventos, sino a contenedores.
C
Vete en plan punky, o sea, ya que dejas todo hecho una mierda, tira los cables, pues pégale fuego al convento y ya está. La sinetis, que de verdad, estas monjas dejan todo a media. En fin. Bueno, ya está. Sí, ya está, ya está.
B
¿Hay más temas? Hay más temas.
C
Espera, ¿Qué más temas hay? ¿Qué más temas hay? A ver, ¿Qué más temas hay que contarnos?
A
¿Qué receta va a preparar hoy? ¿Que es una sesión de cocina?
C
Efectivamente. Vamos a hacer unos filetes rusos en salsa española. Es una receta. ¿Os gusta? A mí me encanta.
A
Sencilla, ¿No? Es una receta sencilla.
C
Es bastante sencilla. Es una salsa española de esas que hacen todas las madres de toda la vida. Que se hace en 10 minutos, la salsa marrón de toda la vida. Y luego pues mi madre le metía dentro unos filetes rusos riquísimos. Y la verdad que es un poco
B
la vaguería de no hacer las albóndigas, ¿No?
C
Oye, qué le está llevando a mi madre vaga, ¿No?
B
Porque
C
el otro día hace un año que murió. Oye, de verdad que te estará escuchando desde.
B
No te apetecía porque no te tiene que apetecer cocinar. A mí no me apetece casi nunca. El 99 de las.
A
Feo lo de la madre, muy feo.
C
Pero también te digo una cosa, así de ti me llamaba Begoña. Mi madre siempre decía que cocinaba con odio, un poco como Begoña. Y te digo una cosa, mi difunta madre bordaba la paella ya rápida, o sea, increíble. Eso no lo hacía nadie en España.
A
Pero no nos despistemos, estamos hablando de los filetes rusos.
C
Sí, filetes rusos, Sí, sí. Pero ¿Por qué se acaba colación el flete ruso?
A
Pues porque le voy a preguntar al público que está aquí presente si está a favor de los filetes rusos o en contra.
C
¿Qué pregunta es esa?
A
¿Sí conocen los filetes rusos? Porque a lo mejor, como son muy jóvenes, no saben lo que son los filetes rusos.
B
Entonces harán lo que una oleada de manos alzadas.
A
¿Quiénes sabéis que son los filetes rusos?
B
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis.
A
Pues la mitad
B
es como una albóndiga
C
apachurrada, una hamburguesa, pero buena.
A
¿Sabéis preparar filetes rusos?
C
Ni uno, ni uno.
A
¿Pero quién cocina en vuestras casas entonces?
C
¿Qué puta juventud es esta? Estos están en la edad de todo el rato con la máquina que cocina,
A
van a casa, que les preparen la comida. Pues tendrán que aprender.
C
Voy a preguntar ¿Quién se ha hecho la cama esta mañana? Venga, levantar la mano. ¿Quién se ha hecho la cama esta mañana?
A
Dicen que todos mienten.
C
35% Mentira. No se ha hecho ni el profesor que está aquí. No se hace la cama en España, Nadie. Asinetis. Es uno de los grandes.
A
Ellos dicen que sí, pero ¿Quiénes os la habéis hecho porque os apetecía muchísimo haceros la cama? ¿Y quiénes porque os obligan en casa?
C
Y sobre todo, ¿Quién la ha hecho bien? Que es muy importante hacerla bien. Ahuecando las almohadas, estirando y punto pelota.
A
Hablando de cosas de las casas. Voy a contar algo que me ha sucedido hace un minuto en la máquina del café.
B
¿Qué te ha pasado?
C
¿Me estás contando, Asineti, qué cuita has vivido?
A
Pues yo he ido a sacar este café que está aquí viendo Begoña, que
C
por cierto es carísimo, súper caro, es
A
una marca cara, pero es abundante.
B
Ya, pero
A
había una compañera que estaba esperando a que saliera su café y hablaba por teléfono, hablaba por teléfono con alguien, no voy a decir quién es porque no debo, hablaba por teléfono con alguien y le decía pues el de siempre, el de 40 grados, de verdad que es que no te enteras. Y yo, ha colgado ella y ha hecho empáticamente, he dicho que estás hasta las narices de esa persona con la que hablabas. Me ha dicho, es mi marido, es mi marido que no sabe poner la lavadora. Y ha dicho, es que los hombres no sabéis poner la lavadora. Y ahí yo he tenido un arrebato de ira.
B
Hombre, tú no, porque tú vives casi con 13 hijos, tienes que saber poner lavadoras.
A
Le he dicho, perdona, habla por tu marido, no por los demás, porque yo sí sé poner la lavadora.
C
Efectivamente, luego hay que ver cómo atendéis la ropa.
A
Me ha dicho, ya, pues mi marido no, mi marido no, Le he dicho, pues a ver cuántos años lleva siendo tu marido intentando aprender a poner la lavadora, Porque las lavadoras de ahora, las
C
de antes, bueno, son facilísimas. Las de ahora son facilísimas.
A
Las de antes, bueno, porque programa 1, programa 3, programa 8, que icono. ¿Pero las de ahora que te dice? ¿Ropa de cama, camisas, ropa delicada, delicada,
C
ropa blanca, ropa de color, o sea,
A
el marido qué necesita saber para acertar con el programa?
B
Leer
C
Mario es un huevón que se sabrá la alineación de la limpieza de tambor y todos los partidos del fin de semana de fútbol que se hablan todos los partidos.
A
Entonces estamos muy en contra de la generalización injusta.
B
Ya, pero estamos en contra del marido de esa chica.
C
Sí, también, sí, muy en contra del
A
marido, sobre todo ella, por lo que yo he percibido ahí. Pero que él, por su culpa, por culpa de él todos los hombres quedemos estigmatizados. ¿Vosotros también?
B
Así es.
A
Bueno, vosotros es que no sabéis poner
C
la lavadora, la música es de Gloria Sierra, es acojonante, Estos no saben poner
A
nada y nada, Pero que quedemos todos estigmatizados por culpa de uno que no sabe leer tanto como uno de verdad, ropa de cama,
B
podrían llamar ellas y decir no, es solo uno, también el mío.
A
Centrifugado, ¿Qué más necesitas saber?
B
Pues ese es complicado cuándo. Claro, nada más empezar un centrifugado, no
A
sé, limpieza de tambor, ¿Qué más necesitas? Bueno, una pausa, Sí, voy a hacer una pausa, luego preparamos los filetes rusos, hablaremos también de otras cosas, Habrá que abrir los micrófonos.
C
Noah Sineti también, ¿No?
B
Yo creo que sí, sí.
C
Pues por ejemplo, por ejemplo, mi madre como hacía fletes rusos, pues los hacía en un tris. ¿Y mientras que hacía? Pues nos bañaba, turnos, ponía lavadoras, preparaba la ropa al cole, los bocadillos, todas esas cosas, open the micrófonos para que la gente nos llame y nos diga cómo recuerda a su madre, Porque los padres no pegaban, no pegaban, no hacían nada. Los padres en el sofá, de verdad, sentados viendo la tele, leyendo el periódico, primero, segundo y postre, o sea, las que curraban eran ellas.
A
Generáis tanta confusión, o sea, se trata de que los oyentes llamen para hablar de cómo ponen lavadoras, para hablar de sus madres, para hablar de los filetes rusos.
B
Yo creo que lavadoras, lavadoras es un tema.
C
Mi madre cocinaba con mi hermano en brazos, yo me acuerdo, mi hermano en brazos que le salpicaría y se quemaría a mi hermano, o sea, increíble. Y con una mano cocinando con el pie derecho como, sabes como accionando lavavajillas. Mi padre lo único que hacía en casa era meter en el lavavajillas que metía súper bien.
B
Oye, teníais lavavajillas, Qué moderno. Súper moderno.
A
Familia muy avanzada porque vivía muy cerca de Francia, Claro.
C
Silencio, es mi cronista, tiene un dato importante de Francia podíamos hacer unas memorias, una biografía. Sineti, no, lo que vamos a hacer
A
es una pausa porque ya es tardísimo y tenemos un montón de cosas que contar y se nos está retrasando.
B
Asunto Lavadora 609-831-0983-1034
A
Asunto ¿Cómo es posible que alguien no sepa poner la lavadora? Antes de eso os voy a preguntar.
D
Mi madre hacía unos filetes rusos muy, muy buenos y mi abuela también los hacía muy buenos, recuerdo que los hacía buenos, es una comida muy de abuelas y yo personalmente uso 30 grados, 40 grados gasta el doble de energía y
C
con 30 grados gasto es la mitad. Hola, buenos días.
D
Yo creo que muchos hombres saben, pero hay un dicho que dice tonto, tonto, mierda, mierda.
C
Que se hacen el tonto para no hacer una mierda.
A
Eso sí puede ser.
B
Qué razón tienes.
D
Hola, soy Diego de Valladolid. A mí me gustaría hablar como mi padre era el que hacía dos filetes rusos en casa, porque mi padre siempre es el que cocinaba en casa y siempre hacía una receta en la que aparte de la carne picada, huevo, pan rallado, mostaza, bueno, pues echaba una serie de especias de Pedro, echaba un poquito de picante también. Pues eso, y unos cachitos de cebolla, ajo, por supuesto, perejil, luego los freí, luego hacía una salsa de tomate casera o había muchas veces que tenía salsa de tomate embotada del verano, de cuando había. Y nada, lo servía y te comías un plato y bueno, cuando los hacía a veces se acordaba si es que había algún tranchete y lo ponía encima mientras los estaba friendo, cuando ya les había terminado por uno de los lados y se el queso y eso era. Qué maravilla, tío.
C
Qué bueno, tío. La gente. Que maja, Sineti, qué maja la gente, de verdad. Oye, de verdad. A ver si llama algún técnico de lavadoras. ¿Te imaginas, Begoña, que llame algún técnico de lavadoras? Pues para que nos cuente que se han encontrado un patinete, un perro muerto, un gato. Porque los técnicos de lavadora encontrarán dentro de las lavadoras de las averías unas
B
mujeres, pero los calcetines no, siguen sin salir de la.
C
¿De repente en plan, señora, pero cómo ha llegado esto aquí dentro? ¿Qué movida es esta? De repente un racimo de plátanos, una guaivera, la gente se mete en los bolsillos cosas muy raras, un botellín que ha robado en el avión de. Yo que sé.
A
Espera, ¿Ahora que dices, botellines? Que tengo al teléfono a quique. ¿Es verdad? ¿Que tiene que contarnos? Quique es Enrique. Quique, Enrique Blanco. Que tiene que contarnos a qué se dedica él, porque es una actividad, yo creo que muy pocas personas están capacitadas para realizar. ¿Tiene que ver con los botellines? Es que ha dicho botellín.
B
Catador de botellas.
A
Hola, Quique, buenos días.
E
Buenos días, ¿Qué tal?
A
¿Cómo estás?
E
Bien,
A
pues bien, echando la mañana, qué te voy a contar, o sea, bien. Oye, ¿A qué te dedicas tú, Quique? ¿Cuál es tu trabajo? Cuéntanoslo.
E
Mi trabajo es clasificar la botella de Coca Cola y apartar todas las Coca Cola, la Fanta, la tónica, los sprays, apartar cada uno en su car. Como los bares la mezclan todas, pues luego yo las clasifico todas.
A
Son las botellas vacías cuando ya se han consumido y tienes que clasificar, ordenarlas
E
por marca, cambiarla de caja de una a otra y así.
B
Madre mía. Y a que tú te has dado cuenta también que el vidrio que se utilizaba antes para las botellas de Coca Cola concretamente ahora es. No sé si es peor calidad o
C
es más liviano, más endeble.
B
Es diferente, ¿A que sí, Quique?
E
Sí, sí, es diferente. Ahora ya vienen ocho clases que hay que apartarla. Empieza a mover botellas para un lado para una caja, otra para otro y empieza a clasificar.
B
Pero tú cuando sueñas nada más que sueñas con botellas.
E
Mi sueño.
A
Oye, y tú repasas, o sea, cuando tienes llena la caja, vuelves a repasar si has metido todas bien, por si acaso te vas.
E
No, no, yo una vez que la clasifique la voy mudando a los palé y voy completando palé, ¿Sabes?
A
No te equivocas nunca.
E
No le hace falta, ya estoy acostumbrado, llevo ya cincuenta y tantos años, Jesús.
B
¿Cuántos pales te haces al día?
E
Y me voy a jubilar en la Coca Cola. Pero bueno, de todas maneras no me he jubilado, ¿Sabes? Tenía que haber jubilado hace ya tres años y yo mientras que me encuentre bien, voy a seguir trabajando.
B
Pues haces bien.
C
Oye, Quique, me imagino que refresco ni tocarás, no beberás refresco tú serás más de vino, de cerveza.
E
Me estoy tomando una Coca Cola,
C
¿No?
E
Fenómeno.
C
A tu salud.
B
¿Cuántos palés te haces al día, Quique?
A
¿Tus palés?
E
¿Puedo clasificar habiendo caja? No, si hay caja, Pues clasifico unas 2.000 cajas.
C
¿Pero qué me estás contando? 2.000 cajas, ¿En serio?
E
2.000 caja día sí hay caja. Si no hay caja, las que haya las clasifico todas. Entre 8 o 10 horas clasificando, me clasifico eso, 2.000 cajas.
B
Madre de Namor hermoso.
A
Oye, ¿Y hay gente que mete cosas en la botella?
E
Sí, sí, pero eso va luego a Sevilla, a la fábrica y eso. Luego ya la lava y la etiqueta y eso, ¿Sabes?
C
Cómo sacan y cómo sacan las colillas, las hebrietas, dobladas, o sea, ¿Cómo sacan todo eso? Pues una a una, las pajas dobladas así como que la gente hace zurullos con las pajas de
E
las cajas que están un poco defectuosas, las pongo arriba para que las vean y las quiten, ¿Sabes?
B
Muy bien.
C
Oye, Quique, ¿No te has encontrado un mensaje dentro de una botella? ¿Un mensaje? ¿Como queriendo decirte algo, como las botellas que se echan al agua con un mensaje dentro? Nunca, o un billete de 100 euros, nada.
E
No, no, no. Yo digo así, me encuentro en una botella 500 euros. Pero. Es divertido esto.
B
Oye, Quique, ¿Alguna vez te has cortado la mano o algo? Porque hay accidentes laborales.
E
Muchas veces, muchas veces me corto, ¿Sabes? Muchas, muchas veces. Porque hay botellas que están rotadas por el cuello y esas no las ve y meten los dedos y te cortas.
B
¿Y llevar guantes, no te ha dado por llevar guantes?
E
No, eso es cosa del oficio.
C
Oye, ¿Qué botellas echas de menos? Igual las de Mirinda o los de los refrescos de antes, o te acordarás de otros refrescos que se bebían antes.
A
La Mirinda, el tap.
C
¿El tap también? Sí, el tap. Había uno que era como.
B
Era refresco en botellas. Se llama tap,
E
es un mareo de botellas. Eso es para verme como la muevo la botella. Una cosa es contarlo y otra cosa verlo.
A
Claro,
E
la gente cuando me ven clasificada dice desenchufa cable, dice que este hombre desenchufa el cable que va a salir ardiendo.
C
Es una máquina, te mantienes en forma.
E
Por eso no dejo de trabajar, porque yo tengo que estar nacido haciendo algo y el día que no trabajo porque tengo el trabajo adelantado, pues me voy a coger espárragos, cardillos, bueno, lo que sea, o la mujer me manda a fregar la casa y a barrer.
A
A ver, pero que cogerás espárragos a una velocidad también increíble.
E
Mucho espárrago.
B
Mucho, mucho.
A
Ya me imagino. Y la mujer no te encarga que le recojas la casa porque también lo harás muy.
E
Y la casa no me se da más. Yo puedo defenderme muy bien porque cocino también así.
C
¿Y cuál es tu especialidad, Quique? ¿Cuál es tu especialidad? ¿Cuál es el plato que mejor te sale, Quique?
E
A mí la paella. La paella y una tortilla de patata.
B
Con eso no vive con paellas y tortillas de patata.
C
Qué partidazo, Quique. Qué partidazo. ¿Cómo se llama tu mujer, Quique? Qué suerte tu mujer. ¿Cómo se Llama tu mujer, Quique?
E
Mi mujer se llama Fuensanta.
C
Fuensanta. Fuensanta. Desde aquí te mandamos una felicitación. Menuda suerte tienes, Fuensanta. Con Quique, de verdad.
E
Muchas gracias, Quique.
C
Con ella sí, también, también, pero mucho más. Fue en Santa con Quique. Tengo una intuición, igual fue en Santa.
A
No ordena botellines con tanta velocidad, tanta velocidad como Quique. Pero tendrá otras virtudes.
E
En vez cuando se viene conmigo, cuando voy a un pueblo que me llamaron para clasificarle la caja a frenar de la sierra, pues se viene conmigo y me echa una mano.
A
¿Y ayuda o estorba?
E
No, no, no, me ayuda bastante.
C
Qué pregunta.
A
La gente con la mejor voluntad te quiere ayudar y al final te retrasa, ¿No?
E
Sí, sí, pero ella no. Yo la pongo aparte en una fila y ella va cuidiendo. Tú de ahí esa fila para adelante y yo para aquí queda. ¿Y se les da bien la olla
C
con el maestro al lado, Normal?
E
Cuando vamos a dar un paseo la gente se ríe, ¿Sabes? Porque yo voy por lo alto de la acera y ella por abajo, porque pensaba que era treinta, cuarenta centímetros.
C
Oye, Quique, cuando vas a la calle y ves un contenedor de vidrio, te pondrás nervioso. Un contenedor de vidrio. Metiendo la cabeza como diciendo clasificaría este contenedor.
E
Así que yo no discundo con ella ni nada, ¿Sabes? Porque como estoy rodeado en casa, más que de mujeres, pues.
C
Qué maravilla, qué maravilla.
A
Bueno Quique, muchas gracias. Quique, gracias por hablar con nosotros esta mañana. Que tengas un día estupendo.
B
Beso grande.
C
Venga, un beso Fuensanta.
A
Adiós.
C
Oye, qué tío más majo. Qué tío más majo.
A
¿Qué oficios?
C
Todo muy bien. De momento todo muy bien. No hemos reñido a nadie todavía ni nada. Igual tenemos un montón de llamadas de
A
técnicos, un montón de audios en el 609, etcétera, de personas, sobre todo, supongo que serán hombres, que reivindican la cantidad de veces que ponemos las lavadoras.
F
Hombres poniendo lavadoras. Si le digo a mi marido que ponga la lavadora, seguramente se equivoque con la secadora y luego me llame muy cabreado diciéndome que le hago perder el tiempo porque no funciona, Claro, la ropa está seca, pero es que si me voy de casa al mediodía y se pone a cocinar, seguramente fría algo en el fuego que está más cerca del suelo para que todo el aceite surta el suelo, con lo cual cuando vengo la casa está destrozada.
D
Aparte de llamarme como tú, comparto tu idea. En mi casa soy yo el que pone la lavadora, tiende y el que hace la compra. Y cualquiera de las tres cosas que hace cualquiera de mi familia me cabrea mucho porque siempre ponen la lavadora mal, siempre. Cuando van a hacer la compra solo se fijan en las ofertas y traen cosas con las que no podemos comer toda la semana. Les tengo totalmente prohibido hacer ellos esas
A
cosas porque me vuelven loco. Cambia de familia.
B
De todas maneras, poner la lavadora implica muy poco tiempo, Tender también, quizá hacer la compra implica más tiempo. El resto quién lo hace
C
era René Recepi, este último que llamamos.
A
No le preguntes cosas a una grabación.
B
Sí, pues se la voy a preguntar porque me está escuchando. ¿El resto quién lo hace?
A
Se repartirán las tareas y él hace
B
todo esto, yo hago esto, yo hago esto y luego tendrá la poner que
A
hacer todo él también.
C
No lances tus preguntas al cosmos, Begoña, o sea, se practica.
A
No lances tus preguntas al 6 de 8 para que tenga conciencia.
B
Que no, que parece que va.
A
Es el prejuicio, el prejuicio de si el señor hace muchas cosas es que está haciendo algo mal.
B
No es que visto, pero yo por lavadora, yo tiendo, yo compro.
C
Vale, muy bien,
A
el resto se lo repartirán, a lo mejor son 17 en casa.
C
Efectivamente, igual viven en una de esas y tienen que pagar.
B
Pues te vuelvo a mandar otro mensaje y me lo aclara.
A
El prejuicio es el prejuicio.
C
Ponmas, Buenos días, vamos a ver, asunto lavadora, Yo la lavadora para mí tiene 30 programas, es una Samsung de esas que canta, pero eso le pongo el mismo programa, chimpún, vaya lo que vaya. Y por cierto, otra cosita, vamos a ver aquí al chef, al genial David de Jorge. Tío, dame vida, me tienes que enseñar cómo se hace una buena jeta asada al horno, porque siendo salmantino no la clavo, no la clavo nunca. Apréndeme, por favor, apréndeme, apréndeme.
B
Buenos días, Asunto lavadora con permiso de una persona a la que vamos a llamar Paquita, que es amiga mía, pues lleva muchos años con el marido y hace unas semanas le dijo que por favor pusiera la secadora y le llamó al rato para saber si la secadora era la de arriba o la de abajo.
A
Gracias, Paquita. Bueno, pero a lo mejor es que lo que sufre el marido es una desorientación muy grande.
C
Puede ser, puede ser, pero muy grande,
A
porque hay electrodomésticos que son muy parecidos, entonces a lo mejor es la primera vez que su mujer le deja. Claro, va a ser eso, acercarse a los electrodomésticos. Vamos a hacer una pausa.
C
No va a llamar ni un técnico a la lavadora, de verdad. España, por favor, que llamen técnico.
A
Están trabajando.
B
Hombre, ya se lo tragan todo, o sea, no.
C
Ya no estará la fragoneta. Que nos cuenten, joder, yo que sé, un calzoncillo con su ruspiña, un sostén como con derrape, yo que sé, o sea, que nos cuenten cosas que se han encontrado en los tambores de las lavadoras. Joder, de verdad, Pero no les eches
A
la bronca si todavía no han llamado.
C
Oye, ¿Os acordáis antes que en los tambores del jabón de lavadora de repente venían regalos y así, no?
A
¿Os acordáis?
C
Venía una especie como de.
A
El tambor del detergente.
C
Sí, eso. Entonces abríamos el tambor y metíamos la mano para ver si había regalo, ¿Os acordáis? Qué mundo viejuno este. Begoña. Begoña. Todavía está enfadada.
B
No estoy enfadada.
A
Sí, sí, está claramente enfadada. Solo porque ha llamado un señor que hace muchísimas cosas en su casa y le ha parecido mal que no haga más.
B
Muchísima, dice. Muchísima. Una lavadora, encender.
C
Muchísima.
A
Pone la lavadora, hace la compra. ¿Qué más ha dicho que hace?
B
¿Y quién hace los baños? Qué fresco.
C
¿Quién hizo el pueblo?
B
¿Quién coloca la casa?
C
¿Quién recoge la ropa? Cómprelo. No sé, Cór. ¿El Sr. Camps o quién era aquel? ¿Estará vivo? Sr. Camps. Joder, es que de verdad, ¿Quién cree que está? Busque bus, que compare y si un mejor cómprelo. El señor Luque. El señor Luque, es verdad. Manuel Luque. Joder, Sineti, increíble, memoria portentosa. Una llamada. Que llame el señor Luque y si no ha muerto, que llamen los herederos. Que nos cuente. Una pausa.
A
Ahora sí.
F
Hola, Alsina. Hola, Begoña. Hola a todos. Efectivamente, los hombres no saben poner la lavadora.
A
No es verdad.
F
Vamos, yo he encontrado un método súper eficaz. Pongo una crucecita con un rotulador al lado del programa en el que suelo lavar. Mi marido no tiene más que apretar el botón. Con el friegaplatos hacemos lo mismo. Hay que seguir tres pasos para economizar y hacer el programa ecológico. Pues le pongo un, dos, tres, le da y por el friegaplatos nada. Hay que enseñarles aunque sea sea como los niños pequeños. Venga, un beso.
C
Nosotros siempre hemos tenido gato.
E
Y mi madre dejó la puerta de la lavadora abierta con la ropa y
F
el gato se metió adentro a dormir.
E
Mi madre echó más ropa y cerró la puerta y puso la lavadora en marcha. Y aquello dando vueltas, el gato dando vuelta. Mi llamando a mi padre, el gato está dentro.
B
¿Que?
F
El gato está dentro.
E
Y paramos la lavadora y salió el gato todo mojado. La experiencia del gato.
C
Hostia. Sabía yo que alguna cosa con gato y lavadora había pasado. Y ahora ha pasado con perros y ahora ha pasado con cervatillos.
A
El programa de la lavadora se acabó. Luego con gato quedó la ropa cómo quedó.
B
Bueno, la vuelves a poner.
A
Entiéndeme, el gato sobrevive, de acuerdo, pero ¿Cómo termina la el lavado?
C
Pues perdida. Pues la ropa perdida. Pues sacar, poner a remojar todo el tema pelambre, llamar al técnico porque el tambor habrá sufrido algún inconveniente, yo que sé, eso, un arañazo, ese tipo de cosas. Oye, no llama un técnico de lavado. ¿Qué está pasando en España con los técnicos?
A
No hemos dado los ingredientes. No, pero filete ruso.
C
No hemos hecho nada. ¿Cómo que no hemos hecho nada? Hemos hablado con Quique, hemos recibido un montón de llamadas, hemos hablado de René Recepi.
A
Venga, venga, cocina los filetes rusos, aunque sea de precio.
C
Venga. Sámones. Para salsa española hacen falta dos cebolletas picadas y un puerro picado. Una rasa de harina, una cucharada, una pastilla de caldo, un poco de vino blanco, medio litro de agua caliente, aceite, oliva, sal y pimienta para salsa. Y para los filetes rusos, cebolleta picada con tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, veinte ajos. Todo bien pochado picado. A mí me gusta meter la cebollita y el ajo picado bien pochado en la masa de la. Filete ruso, no crudo. Mi madre hacía eso y le salía muy bien. 750 gramos de carne de vaca picada y más o menos cuarto de kilo de papada de cerdo picada. La mezcla de papada con carne de vaca, vital para el filete ruso, mucho más jugoso. Luego un huevo y un perejil picado, un poco de perejil picado, aceite, oliva, sal y pimienta. Entonces lo que hacemos es los filetes rusos, toda la metemos toda la mezcla, la probamos, si te da pereza probarla en crudo, haces una bolica y le haces vuelta y vuelta en la plancha para pillar el sazonamiento, que esté bien generosa de sal y de pimienta. Se pasan los filetes rusos bien gordos y hechos con la palma de la mano por un poco de pan rallado y se fríen en una sartén y antes hacemos las salsas. ¿Y para hacer la salsa lo que hacemos es, en una cazuela baja y ancha, sofreír las cebolletas con el puerro y todas estas movidas, que coja bien de color, es importante que oscurezca mucho la verdura, que es lo que le va a dar el color a la salsa, y luego añadimos la harina, añadimos la pastilla, removemos también doramos bien la harina, doramos bien la pastilla, que es la clave de la salsa, luego añadimos el vino, añadimos el agua, más o menos hervimos unos 20 minutos, que pierda el gusto harina, trituramos con una batidora, la pasamos por un pasapurés y en esa salsa que está en una cazuela baja y ancha, maravillosa, riquísima, lo que hacemos es deslizar los filetes rusos que hemos pasado por la sartén y luego qué hacemos? Pues por encima le podemos poner unos dados de patatas fritas a cuadros o unas alcachofas, que esta mañana he ido a la frutería y había alcachofas, pues en cuartos salteadas, las metes dentro de esa salsa con los fines rusos y flipas, o unos ajos frescos salteados a Sineti, que esta mañana he visto ajos frescos, joder, en bastoncito, los salteas, los metes ahí, Oh, guisantes. Que ya estamos en primavera, Sineti, te digo primavera, te digo que ya estamos en Navidad, o sea que el tiempo.
A
No, en Navidad no, primavera sí, en
C
Navidad metes unos guisantes de estos perdigón maravillosos y flipas y nos van a tiempo está a cantar venga cómo Neuri bar y vamos a cantar todo, venga con técnicos, venga pontelo, venga City, vamos a la playa calenta sin sombrero venga Sineti, vamos a la que ya estamos en verano que es que ya se está acabando en verano ya el cambio de horas dentro de nada, o sea ya está, se acaba el año, se acaba la vida ya estoy viendo la esquela de verdad, mira cómo canta toda España Sineti claro, todo el mundo sabe que brindará las noticias, las noticias no Joví no tiene aquí están las señales
A
horarias de la hora en punto que nos liberan de David Jorge, gracias a Dios.
This lively episode centers on humor, morning banter, and home-cooked comfort food, specifically Robin Food’s rendition of “filetes rusos en salsa española.” Conversation flows from kitchen culture and the mythos of harsh chefs, to generational habits, domestic chores (notably the ongoing marital debate about who puts on the washing machine), and listener stories, all with plenty of jokes and quick-witted remarks.
(00:27–03:40)
(03:40–05:23; 06:12–07:07)
(07:07–08:08; 32:31–34:42)
(09:03–32:10, recurrent theme)
(14:32–25:09)
(12:50–13:54)
Un momento surrealista y muy radiofónico
(32:48–34:42)
Preparación:
The episode is rich in humor, nostalgia, and practical cooking wisdom, blending the ritual of food, domestic life, and lighthearted critique of gender roles. Listeners are left with a familial, inclusive feel—plus, a detailed, classic recipe to try at home.