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Los martes Peláez en este programa y a esta hora. Buenos días, Peláez. ¿Cómo vas? Buenos días, Carlos. Si hay un sonido especialmente triste es el de los nudillos de los diputados golpeando los pupitres en las ocasiones de investigación. Es un ritmo de tango. 1, 2, 3, 4. Como una marcha militar que suena un poco a letanía de pueblo condenado y un poco a comedor de internado. El día que traen nueces las comisiones de investigación habría que prohibirlas como el carnaval por encima del paralelo 40. Porque hoy solo tienen unos objetivo y es que todos muestren su peor cara, se apalanquen en sus miserias y nos hagan sentir desdichados. Aún recuerdo la comparecencia de Sánchez el día que estrenó las gafas de mentir de cerca. Entonces criticábamos su presencia chulesca y aquella actitud macarra. Bien, hoy deberíamos decir lo mismo de la comparecencia de Feijóo y por las mismas razones. El que un día fuera símbolo de la institucionalidad parece hoy una sombra obsesionada sólo con mostrarse lo suficientemente duro delante de los suyos, de esos que golpean la madera con los nudillos. Los gitanos de la cava golpean el yunque. Un, dos, tres, cuatro. Fueron tres horas y media de esperpento con Rufián como MVP de la charca. Con ello contábamos. Y con un PSOE desquiciado y consumar y compromiso en mínimos. Pero sorprende la actitud nada presidencial de Feijó. Y más aún que el PP si viera su faena fallida en redes ante un marema. Mira que Zasca lo ha machacado, les ha puesto en su sitio y otras cumbres de la política de arrabal. Esto es lo que tenemos, Carlos. Abandonemos toda esperanza. Bueno, toda excepto una. Espero que ninguna víctima haya dedicado un solo minuto a ver el espectáculo o dicho de otro modo, a palabras huecas. Nudillos sordos. Que tengas un buen día, Peláez. Se hará lo que se pueda.
