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Buenos días, Carlos. El sábado m. En un mitin, la ministra Ana Redondo se subió al escenario con esos pendientes de plumas que tiene, que por cierto me recuerda cada día más a Steve Tyler, el Aerosmith, y llamó a Sánchez superhéroe de la paz. Como ves, Sánchez ha trascendido ya el terreno de lo humano para pasar al del mito como Spider Man. Aunque no se quedó ahí la cosa, también le llamó superhéroe de la dignidad, de los derechos y del feminismo. Para entonces el bochorno era ya de tal calibre que Superhéroe se refugió tras un termo de agua, que era lo único que tenía para tratar de ocultar la sonrisa nerviosa y esperar a que pasara el numerito. A punto estuvo Redondo de sacarlo en procesión. Viva el pastor de España. Viva. Con el que nadie puede. Viva el rey del martes Santo. No fue todo. Después dijo la ministra, el mundo te quiere a ti porque representas la dignidad humana y la democracia. Y añadió tú representas la paz y la civilización, o sea que recapitulando, Superhéroe de la paz, de la dignidad, de los derechos y el feminismo, Símbolo trascendente de la dignidad y la democracia, encarnación de la paz y la civilización, espejo de doctorandos, domesticador de díscolos, padre de varones, el que no arde, rompedor de cadenas, primero de su nombre, escondedor de urnas, auxiliador polisario, puerta de la amnistía, príncipe de la mareta, visitador de volcanes, luz en el apagón, salvador pandémico, sonrisa del gudari, estadista enamorado, repoblador de mesetas y macho alfa del feminismo. Si le dejan un poco más Redondo le unge a mí mismo como mesías. ¿Aunque qué digo? Mesías. Superhéroe. Ha vencido la historia. Carlos, el m. Superhéroe fue más que un dios. Ese tipo es una diosa.
