
El escritor ha visitado Más de uno para presentar su nueva novela, una ambiciosa reconstrucción literaria de la vida de Rosario Weiss, la pintora que creció junto a Goya y que murió con apenas 28 años.
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Carlos
Las 11 y 14 minutos, una hora menos en Canarias, en esta edición de lunes de más de uno recibiendo en este programa a un escritor. Un escritor que tiene la gentileza de visitarnos esta mañana y que ha necesitado ayuda para llegar hasta aquí, porque no sabía muy bien por dónde. ¿Es que el edificio a media es complicado, los pasillos, por qué puerta entro, cómo llego hasta allí? Hasta la radio, por Hay que ir en silencio. Estas cosas que preguntan los que vienen por primera vez. El escritor, novelista y ensayista, y también columnista, y también radiofonista, y también otras cosas. Se llama Sergio, Sergio del Molino. Muy buenos días, Sergio. Muy buenos días, don Sergio. Bienvenido al programa.
Sergio del Molino
Muchas gracias. Bien hallado, don Carlos. Bien hallado.
Carlos
¿Te sienta un lunes mal?
Sergio del Molino
No, no, bien me siento, joder, divinamente. Estoy aquí, como invita, maravillosamente bien.
Carlos
Bueno, viene Sergio a presentarnos su nueva novela. ¿Novela? Hablaremos de la novela. Como no te gusta el debate sobre los géneros literarios, pues Ni lo planteo.
Sergio del Molino
¿No puedes plantearlo?
Carlos
No. Pues yo, a ver, primero aclaro que yo voy por la página 200.
Begoña
Entonces estás en la novela.
Carlos
Página 200. Por tanto, Begoña, que seguro que ya se la ha terminado.
Begoña
No, entera no, pero ya empezaba yo por tabi la segunda parte, que no es novela.
Carlos
Ah, pero no desvelemos tantas cosas así de entrada. No preguntes. Y tú que la has escrito y que por tanto te lo sabes todo. No me desveléis nada que no debáis desvelarme. De esto se trata. Si está basada en una figura real, pues se sabe que no.
Sergio del Molino
Creo que podemos hablar de algunas cosas sin.
Carlos
Hasta la página 200
Sergio del Molino
han pasado algunas cosas.
Carlos
Bueno, ahí han pasado muchas cosas.
Sergio del Molino
De hecho, ha habido muertes y de todo.
Carlos
Te contaré por qué. Al llegar a la página 200 yo dije, a ver, el libro tiene ¿Cuántas? ¿Seiscientos o setecientos?
Begoña
Setecientos cincuenta casi.
Carlos
Sí. Digo, aquí hay algo que no encaja,
Sergio del Molino
porque ya casi me están muriendo.
Begoña
¿Ya?
Carlos
Sí. Bueno, ahora explicaré por qué. Porque la novela tiene una protagonista de la que yo sabía en realidad dos cosas. Ahora ya sé bastante más, pero sabía dos cosas. Y una de las cosas que sabía es que se murió muy joven. Y entonces yo en la página 200 decía, pero ¿Cómo pueden quedar 600 páginas de historia? Luego ya he entendido qué es lo que pasa es que tiene sorpresa. Sorpresa que vamos a destapar enseguida.
Begoña
Es muy grata la sorpresa.
Carlos
Pero antes te voy a invitar a que escuches cómo suena tu novela en un programa de radio.
Sergio del Molino
Qué bien.
Carlos
¿Cómo sonaría? Esto forma parte de la manera que tienen los guionistas de este programa de interpretar un poco lo que tú has escrito. Luego tienes derecho, si quieres, a vetarlo para que nunca más vuelva a sonar en absoluto. Vamos a escuchar.
Narrator/Actor (voice reading novel excerpt)
Me llamo Juan Antonio de Rascón y Navarro, conde de Rascón y vizconde de la Gasca. Títulos que no heredé, sino que gané por mis méritos como diplomático. Nací en Madrid el mismo día que murió Napoleón, en Santa Elena, el 5 de mayo de 1821. Le traigo lumbre, conde. Saldremos enseguida de la estación. Con muy poco retraso, se lo garantizo. Le sonreí en silencio. He viajado tanto en mis años de servicio que sabía que el tren no estaría listo hasta pasada una hora, como poco. Al sacar la cajita para preparar otro cigarro, toqué el sobre con la carta de Emiliano, la que me animó a hacer el equipaje y salir de casa. Emiliano es un diplomático de mis tiempos, de Berlín. Buena pieza. Fue cónsul, pero está cesante desde lo de Pavía, como tantos. Y espera muerto del asco a que los nuestros lleguen al gobierno y le ofrezcan una misión. Extraje la carta de la caja y la releí una última vez.
Narrator/Actor (voice reading letter excerpt)
Querido amigo, quiero hacerte una petición. Monsieur Derlanger, un amante y patrocinador de las artes, ha comprado una ruina deshabitada tras enterarse de que había allí unas pinturas murales que estaban echándose a perder. Ven a París, Juan Antonio. Entiéndete con Monsieur d'. Erlanger. Yo me alegraré de verte y él se aliviará si alguien como tú le regala alguna frase amable sobre esos cuadros en cuyo rescate tanto ha invertido. Con cariño, Emiliano. Buenas noches, Conde.
Narrator/Actor (voice reading novel excerpt)
¿Puedo servirle la cena aquí? Si. ¿No desea ir al coche restaurante? Negué con la cabeza. No tenía hambre. Conforme el tren se acercaba a París, menos hambre tenía, más cigarrillos fumaba y más pensamientos impropios me envenenaban. Compadecía el bueno de Emiliano, ignorante de los demonios que había puesto a danzar en mi alma. ¿Qué sabía Él de mi juventud? ¿Qué sabía ÉL de mis paseos, de los susurros, de las confesiones que atendí en silencio cuando la esperaba en la Plaza de Oriente y marchábamos del brazo? Yo de uniforme, ella con vestido de trabajo, las manos manchadas de grafito y las uñas echadas a perder de nervios y pigmentos. La amaba. La amé. Los amantes en castellano se dicen te quiero, pero el verbo querer en primera persona y en pasado se rebaja a un cariño genérico como el que se siente por una tía. Yo la meme, pretérito irreparable en lo gramatical y en lo vivo. Lamé en el pasado de la juventud, a ratos olvidada y lamé en una carne que ya no puede ser amada porque hace 35 años que se pudrió en la Sacramental de San Isidro.
Carlos
Buenos esos cominos, qué maravilla. Qué maravilla las escrituras.
Sergio del Molino
No, no, bueno, en realidad no, porque decir que es una adaptación porque el texto no tiene esos diálogos, se han inventado los diálogos y se han inventado cositas para poder adaptarlo y funciona muy bien, funciona muy bien.
Carlos
Bueno, esta es la historia de Rosario. No aparece mencionada todavía en esta recreación, pero es la historia de Rosario Beige
Sergio del Molino
o Waist, Yo digo beige.
Carlos
Rosario Béis. Rascón, la acabamos de escuchar. Rascón es el hombre que amó a Rosario Bayes. Lo que pasa es que yo leyendo tu novela me he dado cuenta de que eres tú quien lleva enamorado de Rosario B. Muchos meses. No nos lo habías contado.
Begoña
Años diría yo incluso.
Carlos
Ya, pero es un enamoramiento que no está en pretérito irreparable, sino en presente irreparable. Sergio del Molino viene hoy aquí a contar a la audiencia del programa que él está perdidamente enamorado de Rosario Teis.
Sergio del Molino
Sí, como tantos otros que han entrado en contacto con el personaje, creo que tengo competencia en el cortejo.
Carlos
¿Y qué te ha enamorado de Rosario Deis?
Sergio del Molino
Bueno, me ha enamorado lo singular de su vida y lo tremendamente enérgica y a contracorriente que es en el contexto que le tocó vivir, que es el de principios del siglo XIX en el Romanticismo. Es una artista todavía hoy muy desconocida, aunque ya tiene algunos expertos y que ya se ha recuperado y se ha hecho algunas exposiciones y tiene obra en el Prado, con lo cual ya empieza a ser conocida por el público. Pero es una rarísima avis dentro del arte español y yo diría en el panorama cultural en general. Es un personaje que que hizo lo que le dio la gana, que murió muy joven. Es verdad que es un talento malogrado y eso tiene un componente trágico que la hace muy, muy, muy atractiva. Ella siempre es eternamente joven, siempre va a tener 28 años. No la hemos visto ni contradecirse, ni envejecer, ni amustiarse. Está ahí como ideal, una belleza ideal. Y era una persona, por lo que sabemos, por lo poquito que sabemos, una persona tremendamente interesante, muy echada para adelante, que logró abrirse camino en verdaderamente hostil a todo lo que tuviera que ver con el arte y con las mujeres, y consiguió ser una mujer artista, a pesar de no tener padrinos, a pesar incluso de tener en contra todo el establishment cultural de la época. Y dejar huella, dejar huella hasta el punto de que yo le estoy dedicando esta novela, pero ya tiene también una corte de admiradores entre los historiadores del arte y entre los aficionados y los coleccionistas.
Carlos
Has escuchado en el comienzo de tu novela cómo Rascón, su enamorado, pero muchos años después va hacia París para ver por primera vez algo de lo que él recuerda que le hablaba Rosario. Hemos escuchado cómo va a haber unas ruinas que un francés ha comprado de una antigua construcción que había en Madrid y en la que el tipo que vivía allí se dedicó a pintar en las paredes. Afortunadamente, lo que pintó en las paredes se pudo conservar casi todo. Casi todo, Casi todo, claro esta, son las paredes de la quinta en la que vivía Goya. Y aquí es donde está el vínculo entre Goya, estamos en el lunes después de los Goyas, así que vamos a hablar de Goya y Rosario Béis. Ella es la hija artística, al menos, digo al menos porque tú también te haces eguay, de que siempre existió ese rumor o lo que fuera, de que en realidad Rosario era hija de Francisco de Goya, pero una hija no reconocida como tal.
Sergio del Molino
Lo que sí que sabemos es que es la hija de Leocadia Zorrilla, que para la historia oficial es la madre llaves, que es un eufemismo estupendo, que parece que es la segunda mujer realmente con la que pasó los últimos años de su vida Goya, después de enviudar de Josefa Bayeu. Y era una mujer mucho más joven, casi 40 años más joven que Goya. Y bueno, siempre había la rumorología de que Rosario, por coincidencias también cronológicas, era su hija, aunque no estaba reconocida, y yo sostengo que sí. Y Si no fue hija natural, desde luego sí que fue hija en el sentido adoptivo. Realmente el único padre que conoció Rosario Béis fue Goya, y eso la hace también única, especial, porque Goya no ha dejado discípulos, Goya no deja una escuela, ni deja. Goya pasa buena parte del siglo XIX, hasta mediados del siglo XIX, prácticamente desconocido y sin dejar ninguna huella en el arte español. Y Rosario Béis no solo es la única artista que puede considerarse su discípula directa, sino que es la única persona, la única artista, la única pintora que asistió a la ejecución de las Pinturas Negras y que vivía en la Quinta del Sordo con Goya cuando tenía seis, siete, ocho años, cuando estaba ya empezando a aprender a dibujar. Para mí eso me inspira una historia brutal de decir qué impacto puede tener convivir con ese Goya, estar presenciando ese momento que en ese instante pasó totalmente inadvertido, pero que hoy es fundacional de España y del arte español. Y tenemos este testigo, esta niña que está contemplando cómo se crea todo ese mundo que ahora mismo en el Museo del Prado, incluso hoy, perturba a los visitantes.
Begoña
¿Eso también la hizo vulnerable eso?
Sergio del Molino
Bueno, yo creo que la hizo fuerte, más que vulnerable, Pero una sociedad de
Begoña
aquella época donde se veía cómo se veía ese tipo de relaciones y el hecho que fuera pintora, que era como decir que era una prostituta, porque estaban equiparadas en aquel momento un poco esas cosas.
Sergio del Molino
Bueno, sí, claro, evidentemente. Una mujer soltera. Claro, libre, libre, que lleva el apellido de un señor hijo de alemanes, que es un joyero arruinado, que es un crápula y un alcohólico y que está viviendo por las Covechuelas y que la ha abandonado, pero que va diciendo por
Begoña
ahí que es hija de Goya, que
Sergio del Molino
ella va diciendo que es hija de Goya porque le ha criado Goya, evidentemente. Y con toda esa sombra de sospecha, pues claro, evidentemente, cuando regresa del exilio, porque ella pasa la mitad de su vida en Burdeos, cuando regresa del exilio al Madrid post fernandino, al Madrid romántico, pues claro, la tratan como una puta.
Carlos
Goya está más allá de la página 200. Se acaba de morir Goya.
Sergio del Molino
¿No has visto Madrid?
Carlos
Bueno, los oyentes sí saben que Goya se murió.
Begoña
Entonces no has vuelto del exilio.
Carlos
Yo no he visto Madrid todavía, pero sí he visto La Quinta. He visto La Quinta como ese lugar que en realidad hoy estaría dentro de Madrid, pero que estaba a la vera de Madrid, pero que es un espacio que está preservado de Madrid y por tanto, de la vida del resto de la gente normal. Y en ese espacio preservado de Madrid y por tanto, del resto de la sociedad y del curso de la historia que se está produciendo en Madrid, es donde crece esta niña, donde pasa sus primeros años. Vive al margen de la vida cotidiana de los demás, porque así lo quieren sus padres. Bueno, su madre, sí, sus padres.
Sergio del Molino
Yo lo digo abiertamente, los dardos de los historiadores los puede recibir yo, no hay problema.
Carlos
Ella tiene una infancia no solo muy distinta al del resto de las niñas, precisamente porque su madre es mucho más joven que el padre y porque el padre le dicen que es uno, pero puede ser otro, sino porque además vive en un espacio como encapsulado, muy libre, tan libre que cuando ella. Anoche leí ese momento en el que ella ha visto El sí de las niñas por primera vez representada en Burdeos la obra de Moratín, entonces ella se ha quedado muy conmocionada por la historia que se cuenta en El Sí de las niñas y se atreve a preguntarle a Leocadia y a su ¿Esto es lo que te pasó a ti con Goya? ¿Te obligaron a ti, una mujer joven, a convivir con un viejo? Y La madre le ¿Pero qué estás diciendo? Y ten presente que la vida que tú tienes y la manera en la que puedes vivirla es consecuencia de que somos lo que somos Goya y yo. Me parece una declaración de libertad absoluta.
Sergio del Molino
Es que vive en un contexto de libertad absoluta, que eso la hace también
Carlos
muy diferente, pero es un contexto, volviendo a la quinta, que es de libertad absoluta, pero conviviendo con un padre que se dedica a pintar en las paredes monstruos y brujas y todo tipo y
Sergio del Molino
otras cosas, bueno, a su madre desnuda,
Carlos
por ejemplo, que en horario infantil deben contar y que a la vez no tienen contacto cotidiano con niñas de su edad o con el resto del mundo, Claro, todo eso la convierten inevitablemente un
Sergio del Molino
personaje singularísimo y con el añadido, además, de que es una niña muy talentosa. Goya enseguida percibe que tiene un talento enorme como no ha visto en otros niños y por eso se vuelca en su educación. Goya tiene una fe enorme en ella y lo vuelca, y esa fe yo creo que le da mucha fortaleza luego a ella para poder afianzar una carrera, pese a que lo tiene todo en contra. Dentro de todo ese contexto de libertad moral absoluta, yo creo que por lo que percibimos no tenían pudores ni con lo que tiene que ver con el cuerpo, ni con la sexualidad, ni con las relaciones entre. En fin, creo que era un lugar muy libre, y libre también políticamente, porque estaban en un contexto de fervor liberal, en un momento en el que los liberales no eran los liberales de hoy, eran los liberales que estaban luchando contra el absolutismo y eran unos macarras. Era una gente que de verdad se tomaba muy en serio la cuestión de la libertad desde un punto de vista incluso radical. La madre, Locadia Zorrilla, era una liberal muy destacada y muy exaltada, como se llamaba, y educó a sus hijos en ese credo. Y por eso Rosario nunca se plantea el matrimonio, nunca se plantea para ella una vida convencional, típica de una mujer de su época, joven, que debería buscar un novio, debería buscar un marido, casarse y asentarse. No, ella va a llevar una vida de artista desde que Goya se fija en ella a los 6 años, que ve que la niña dibuja muy bien, y esta niña tiene que ser artista, no puede ser otra cosa.
Carlos
Bueno, antes hemos contado igual algo que no deberíamos contar, pero ya que nos hemos lanzado, lo vamos a hacer. Yo de Rosario, todo lo que sabía de Rosario, ¿Veis? Todo lo que sabía de haber leído la biografía de Goya que publicó Tomlinson Combinson.
Sergio del Molino
Es la última. Está muy bien, está muy bien.
Carlos
De haber leído la vida de Goya en esa obra de Rosario lo único que sabía es que se decía que era hija de Goya y que se había muerto muy joven. Y por eso al llegar a la página 200 dije no sé qué se le ha ocurrido a Sergio para escribir 700 páginas.
Narrator/Actor (voice reading novel excerpt)
Está a punto ya.
Carlos
Lo que le queda, pues tampoco es. Tampoco es tan.
Sergio del Molino
Le queda. Le queda una parte importante de su vida que la.
Carlos
Todavía yo no conozco la parte de Madrid, pero claro, luego he descubierto que es que en realidad tu novela son dos. Es la misma historia, pero contada desde dos puntos de vista. El primero es el de Rascón, es el personaje cuya voz tú asumes, o al que tú le prestas su voz, me da igual. Rascón, que es el que cuenta toda la historia de. Fue un personaje real, pero como es una novela.
Sergio del Molino
Sí, pero yo tomo ese personaje histórico y lo convierto en narrador.
Carlos
Rascón no solo es real, sino que es el que escribe, lo habituaría de Rosario, béisbol. Una de las pocas personas que realmente la trató, la conoció y que por tanto está en condiciones y es la
Sergio del Molino
única hoy por hoy, sigue siendo la fuente principal de la vida de Rosario Béis, lo que escribió Rascón.
Carlos
Pero luego, en la segunda parte de tu libro, ahí ya aparece la voz de Sergio del Molino, porque hemos tenido la fortuna de que se ha encontrado un manuscrito claro por ti, en el que eres tú quien ya habla de tu relación con Rosario Béis, de tu relación literaria, amorosa, como hemos contado antes, de admiración, de fascinación, de descubrimiento de la figura de Rosario. Y ahí es donde hablas de ti, hablas de cómo has escrito la novela. Es una especie también de making of de la novela, en la que amplías muchas de las cosas que quedan trazadas en la novela, pero hablas de ti mismo y de tu condición de escritor y de cómo te enfrentas todas las historias que cuentas. Y está aquí esta página, que es
Sergio del Molino
la que a mí me ha fascinado,
Carlos
en la que dice Sergio del Molino cuando cuenta que un colega suyo que un día han quedado a comer y Sergio llega apurado como siempre, porque estarías haciendo mil cosas, tendrías una cultureta, una columna del País, unos folios que escribir de tu siguiente libro, en fin. Entonces él te dice que no, eso no es vida, que tú lo que tienes que hacer es dedicarte únicamente a escribir, que cómo puedes trabajar tanto. Y entonces tú mi naturaleza no es contemplativa, yo soy un proletario cultural, creo que me aburriría una vida de artista como la de mi amigo, muy a mi pesar, no es estarme quieto. Me gustaría ser un vago, hacer honor al prejuicio sobre los escritores, ensimismarme en lecturas porque sí y caer por las tardes en una forma civilizada e ingeniosa de alcoholismo. Así completaría la tradición de mi clase y a mi familia. La traición a mi clase y a mi familia. Dejaría de ser el chico bueno y aplicado, el trabajador fiable, el tipo de trato fácil que levanta una carrera literaria con el solo esfuerzo de sus manos de barrio, con las que prefirió aporrear teclados de ordenador a agarrar los mandos de los futbolines. Incluso me gustaría hacerme un poco la diva, ganarme cierta fama de intratable, entregar los libros tarde, faltar a la palabra dada, plantar al público en las conferencias, insultar a los lectores que me piden una firma, dormirme borracho en el hotel hasta el mediodía y no acudir a entrevistas como esta. Pero no me sale dices tú ¿Qué le voy a hacer si no soy así? Por pura mentalidad de pobreza, sin que la urgencia ya lo justifique, trabajo mucho más de lo que necesito y con una profesionalidad que me repele. Me pesa esta manera de vivir, siempre alerta, sin concesiones a la pereza o a la alegría o al capricho directante. Y ya termino. Me pesa tener que acortar las sobremesas con mis amigos ancianos y divinos escritores de otro tiempo, sin más agenda que tomar copas hasta la madrugada, sin mirar el reloj para subirme corriendo a un tren y atender un encargo sobrio, perdido y puntual. Incorregible. Porque es un autorretrato, yo creo, muy fiel, muy preciso. Pero no conocía yo esta parte de amargura tuya.
Sergio del Molino
Hombre, claro. Me da mucha envidia. Tengo mucha envidia de la gente que vive así, de los artistas de verdad, porque yo me siento un proletario. Y además tengo algo de lo que ha escrito mucho Manuel Vilas, que es ese complejo de pobre que no se te quita nunca, aunque seas millonario en algún momento, no se te quita nunca. Y tienes esa mala conciencia, esa culpa. Yo hoy no he escrito lo suficiente, hoy no he hecho lo suficiente, hoy no he trabajado, hoy no me he ganado el pan. Siempre yo cuando llego al final del día me pregunto si me he ganado la cena. Eso a mí me pasa.
Carlos
Es verdad.
Sergio del Molino
Y lo bonito es que he visto eso en Rosario. Me ha servido para entender el personaje de Rosario, porque Rosario fue una desgraciada en muchos sentidos, y uno de ellos fue que le tocó trabajar mucho cuando todos los demás estaban de fiesta. Ella vivió el Madrid romántico. El Madrid romántico es un momento brillante de Madrid, es un momento excepcional donde están los Spronceda, están los Campoamor, está Larra, Larra con su pistola. Es un momento de verdadera juerga, de eclosión cultural, en el cual hay un montón de petimetres que realmente tienen la vida más o menos solucionada y se dedican a alternar, a escribir versos y a emborracharse y a pegarse tiros y están. Es un momento que yo comparo mucho con el Madrid de la Segunda República y con el Madrid de la Movida. Creo que son momentos de ese Madrid. Y en medio de esa fiesta, Rosario Béis no puede participar del jolgorio. Ella tiene que ser una currante, ella tiene que abrirse camino con mucha más dificultad que los demás. Y entonces yo me siento muy identificado con ella, siento que la comprendo. Mi condición de proletario cultural me permite comprender la condición marginal y la condición un poco de madrugadora, medio de trasnochadores, que tuvo Rosario Béis en ese Madrid romántico.
Begoña
Y Cris, ¿Qué piensa de este amor platónico tuyo?
Sergio del Molino
¿Lo lleva bien? La hemos incorporado a la familia. Rosario está incorporadísima. La tenemos.
Begoña
¿Tenéis retrato de ella en la mesita? ¿Ya está todo contado?
Sergio del Molino
Todavía no, porque yo todavía no he renunciado a tener un dibujo original de Rosario B. Aunque como siga subiendo la cotización, tengo que vender mucho más libros.
Begoña
Tienes que hablar menos de ella, si no la lías.
Carlos
Esto que digo del making of, por llamarlo así, o sea, es muy inusual que un novelista al final de su novela nos explique a los lectores de dónde ha ido bebiendo, de dónde ha ido conociendo, sacando. Te has leído todo lo que existe, no sobre Rosario, que ya me has contado que es muy poco. Te has leído todo lo que existe sobre Goya. Sí, claro, todas las biografías, todas las historias sobre.
Sergio del Molino
Es un libro donde Goya tiene mucha presencia realmente. Tiene parte de making of, evidentemente, tiene parte de reflexión acerca de lo que haces, pero en realidad, la segunda parte, el propósito que yo me planteé fue que al cerrar la ficción, yo creo que cuando cierras un libro sobre un personaje como Rosario, te quedan muchas preguntas, y es necesario que queden muchas preguntas flotando en el aire. Y lo bonito es hacer cine club, después hacer cine for, hacer tertulia. Y esa parte es un intento de llevar al libro esa necesidad de hacer tertulia, de hablar sobre lo que acabamos de leer y de llevarlo a otro nivel. Y todo lo que sale en esa segunda parte emana de la primera. Hay un montón de cosas que han quedado ahí más o menos flotando, y que nos permiten, a mí me permiten sacar un montón de hilos reflexivos acerca de Goya y acerca de Rosario Béis, acerca del arte, acerca del nacimiento de la política. Esto también es un libro sobre el nacimiento de la política en España y su vinculación con el arte y con los artistas y con el poder, que en el fondo son reflexiones muy contemporáneas, muy presentistas. El lector se va a dar cuenta de que estamos hablando del Madrid romántico, o del Burdeos de los exiliados, o del Madrid goyesco, pero en realidad estamos hablando de una realidad que no nos es tan ajena, que es muy parecido. Muchas de las cosas que suceden entonces políticamente y artísticamente, pueden ser perfectamente trasladables hoy. Y los dilemas que se planteaban esos personajes son muy parecidos a los debates que tenemos aquí todos los días y con los que abres tú a las 8 de la mañana y con la tertulia. Son cuestiones muy parecidas. No hemos cambiado tanto en el fondo.
Carlos
¿Pero no te planteas irte a Burdeos a vivir allí?
Sergio del Molino
No me planteo exiliarme. Sí, el exilio. El exilio sí que en algún momento, y hay que anticiparse a ello un poquito, pero Burdeos no me parece que sea un destino seguro. No seguro. Me parece que hay que buscar un sitio más remoto.
Carlos
Más remoto, más lejos. No hemos contado. Me queda un minuto. Tú te lo sabes esto. Me queda un minuto que lleva una pausa. No hemos contado cómo te enamoras tú de Rosario, si es un amor a primera vista. ¿Y cuál fue tu primera visión de Rosario Beiset? ¿Cómo descubres tú, no porque sepas de su existencia, sino porque de repente ves que ahí tienes una historia prometedora que contar? ¿Cuál fue ese momento? ¿En qué punto se produjo y dónde?
Sergio del Molino
Pues fue leyendo un libro de una periodista española que vio en Burdeos, que abordaba el Goya periodista, lo llamaba Goya reportero, el predecesor del reporterismo. Y ahí hablaba de Goya en Burdeos y hacía una estampa muy bonita, que parecía una litografía en la cual imaginaba a a Rosario Béis, con once, doce años, caminando de la mano con Goya por un Burdeos lleno de carruajes. Es sordo Goya. Entonces ella va guiándole un poco, cuando como no oye los carruajes, no oye las cosas que se le echan encima, pues va cuidando un poco de él. Y esa estampa me pareció que estaba tan lograda y tan bonita que me llevó a querer saber mucho más sobre esa Rosario beige, de la que me di cuenta que no sabía nada más allá de lo que citaban en los libros de texto. Y a partir de ahí coincidió, decidió que al poco tiempo el Prado compró la atención, el autorretrato, el gran óleo que se puede ver en el Prado, en la sala A, que está colocado justo encima del retrato que Vicente López le hizo a Goya. Fui a verlo, vi la noticia y me quedé prendado de ese descaro, del descaro que hay en el cuadro. Es un cuadro verdaderamente raro en el contexto en el que se hace. Las mujeres románticas iban muy retacadas, muy recatadas, muy tapadas. Era un momento muy pudoroso en la exhibición femenina. Y Rosario está prácticamente desnuda y muy insinuante. Entonces hay algo extraño ahí.
Begoña
¿Y es cierto que ese cuadro se lo encontraron en un sitio como El Rastro, o?
Sergio del Molino
No, ese cuadro lo encontraron en una web de segunda mano.
Begoña
¿Qué me dices?
Sergio del Molino
Lo encontró un coleccionista muy sabio que ha colaborado conmigo en el libro. Y que aparece mencionado también su historia. Y cuento la historia de cómo ha llegado ese cuadro al Prado. Que curiosísima. Aparece de casualidad y no se vendió como un cuadro de Rosario. Béisbol. El que lo vendía no sabía que era de Rosario.
Carlos
Béis.
Begoña
Ostras. Ahora.
Carlos
Bueno, la hija es la nueva novela. Y muchas cosas más, como acaba usted de comprobar, de Sergio del Molino. Y seguro que volveremos a hablar de ella. Una cultureta o en dos.
Sergio del Molino
Maravilloso. No nos queda. Cosas de Rosario que saber.
Carlos
Gracias. Tú, como ya te lo sabes todo, eres un también un poco obsesivo, ¿No? ¿Obsesivo? Si un tema me interesa, tengo que sabérmelo todo.
Sergio del Molino
He convertido la patología en un oficio. Está bien.
Carlos
Bueno, que te siga yendo muy bien. La patología, entonces.
Sergio del Molino
Muchas gracias, Carlos.
Carlos
Gracias por tu. Y una pausa. Sí, ahora voy. Una pausa y enseguida nos metemos en el territorio negro de los crímenes y esas cosas.
Podcast: Más de uno
Host: Carlos Alsina (Onda Cero)
Invitado: Sergio del Molino
Fecha: 2 de marzo, 2026
Tema: Presentación y análisis de la novela La hija de Sergio del Molino
En este episodio, Carlos Alsina entrevista al escritor y periodista Sergio del Molino, quien presenta su nueva novela La hija. A lo largo de la conversación, exploran la figura histórica de Rosario Weiss (o Béis) y su relación con Francisco de Goya, la estructura de la novela, el proceso creativo de Del Molino y temas sobre el Romanticismo español, la figura del artista y el papel de la mujer en el arte del siglo XIX.
Sergio del Molino:
“Me ha enamorado lo singular de su vida y lo tremendamente enérgica y a contracorriente que es en el contexto que le tocó vivir, que es el de principios del siglo XIX en el Romanticismo… Es un personaje que hizo lo que le dio la gana, que murió muy joven. … Es un talento malogrado y eso tiene un componente trágico que la hace muy, muy atractiva… logró abrirse camino en un mundo verdaderamente hostil a todo lo que tuviera que ver con el arte y con las mujeres.” [07:32–08:51]
Sergio del Molino:
“…el único padre que conoció Rosario Béis fue Goya, y eso la hace también única, especial, porque Goya no ha dejado discípulos, ni deja una escuela… Rosario Béis no solo es la única artista que puede considerarse su discípula directa, …es la única pintora que asistió a la ejecución de las Pinturas Negras…” [10:21–11:43]
Sergio del Molino:
“…era una mujer, mucho más joven, casi 40 años más joven que Goya… siempre había la rumorología de que Rosario … era su hija… Pero si no fue hija natural, desde luego sí que fue hija en el sentido adoptivo. …Goya pasa buena parte del siglo XIX… prácticamente desconocido… Y Rosario Béis …es la única persona …que asistió a la ejecución de las Pinturas Negras…” [10:21–11:43]
Carlos Alsina:
“En la segunda parte … aparece la voz de Sergio del Molino, porque … eres tú quien ya habla de tu relación con Rosario Béis, de tu relación literaria, amorosa… Es una especie de making of de la novela…” [18:25–19:09]
Sergio del Molino:
“Me gustaría ser un vago, hacer honor al prejuicio sobre los escritores… pero no me sale... Trabajo mucho más de lo que necesito y con una profesionalidad que me repele... siempre alerta, sin concesiones a la pereza o a la alegría...” [19:07–21:16]
“Rosario fue una desgraciada en muchos sentidos, y uno de ellos fue que le tocó trabajar mucho cuando todos los demás estaban de fiesta. …en medio de esa fiesta, Rosario Béis no puede participar del jolgorio. Ella tiene que ser una currante…” [21:49–22:41]
Sergio del Molino:
“…vi la noticia y me quedé prendado de ese descaro, del descaro que hay en el cuadro. Es un cuadro verdaderamente raro… Las mujeres románticas iban muy recatadas… y Rosario está prácticamente desnuda y muy insinuante. Entonces hay algo extraño ahí.” [26:21–27:38]
Este episodio de Más de uno es tanto una invitación a conocer una novela de alto calado histórico como una reflexión sobre el proceso creativo, la figura del artista a contracorriente y la importancia de rescatar voces femeninas olvidadas en la historia del arte español. Sergio del Molino brilla al transmitir su admiración y pasión tanto por el personaje de Rosario Weiss como por la escritura comprometida y rigurosa.
Este resumen proporciona un recorrido completo y rico por los temas, conceptos, estilo y momentos memorables del episodio, transmitiendo la profundidad y el atractivo de la conversación entre Carlos Alsina y Sergio del Molino.