
Siempre me han dado miedo las cloacas, los espías, todo ese poder oscuro que opera sin control, entre las sombras, en la misma dimensión, pero en un plano diferente al nuestro, como si fueran espectros. Todo eso me hace sentir pequeño, como si te en...
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Los martes, Peláez en este programa. ¿Cómo estás, Peláez? Buenos días. Buenos días, Carlos. Siempre me han dado miedo las cloacas, los espías, todo ese poder oscuro que opera sin control entre las sombras, en la misma dimensión, pero en un plano diferente al nuestro, como si fueran espectros. Todo eso me hace sentir pequeño, como si te tiraras de repente mientras estabas tú en el bar hablando a los parroquianos del imperio de la ley y de la separación de poderes. ¿No? Mira, Ernesto, te explico así desde una tribuna, que solo me faltaba la toga para aparecer en el mismísimo Zenón de sitio, pues hubiera otro mundo dentro del mundo. Unos arrabales que todo el mundo conocía menos tú, que estabas haciendo ahí el ridículo hablando de contrapesos y de controles con tu vinillo en la mano. Yo lo imagino como una matriosca dentro del mundo normal habita un mundo más pequeño y más podrido y dentro de ese otro y dentro otro. Hasta que al final llegábamos a un aquapark de Aguas Fecales con policías, fiscales, empresarios, jueces y políticos corruptos, todos en bañador, chapoteando en una piscina de bolas sucias, tirándose a la cara amenazas, grabaciones y excrecencias. De todo lo que estamos viendo, lo más grave es el caso Leire. Yo entiendo que a la opinión pública le escandalicen malas amiguitas, los enchufes, las joyas y todo lo que activa el resorte, digamos que del propio pardillismo. Pero mucho más preocupante es que el partido que detenta el poder dirigiera presuntamente una organización paralela destinada a pervertir el funcionamiento de la propia democracia a través del miedo y de las amenazas. Porque que te roben dinero está mal, Carlos, pero es lo de menos. El dinero se recupera. Sin embargo, que te roben la democracia implica que el pueblo se quede desprotegido ante los abusos de poder de un sistema corrupto y totalitario. Y ya sabemos cómo acaba eso, cuando un pueblo le roba la fe las instituciones. Menos preocupante son las joyas y las chicas. Mucho más duro su aceptar que siempre tuvieron razón en el bar. Que tengas buen día, Peláez. Cuídate mucho. Será lo que se pueda. Ocho y veinte. Una manos en Canadá.
En este episodio de "Más de uno", Carlos Alsina conversa con Peláez, habitual de los martes, sobre la inquietante sensación de impotencia ante los poderes ocultos del Estado y la corrupción sistémica en la política española. Mediante humor e ironía, reflexionan sobre el llamado “caso Leire” y el eterno sentimiento popular de que “ya lo decíamos en el bar”. Ambos exploran la desilusión ante la falta de controles reales y las consecuencias de una democracia secuestrada por intereses oscuros.
Cita destacada de Peláez:
“Porque que te roben dinero está mal, Carlos, pero es lo de menos. El dinero se recupera. Sin embargo, que te roben la democracia implica que el pueblo se quede desprotegido ante los abusos de poder de un sistema corrupto y totalitario.” [02:30]
Esta reflexión apunta al peligro de que la ciudadanía pierda la fe en las instituciones y vea imposible protegerse de los abusos.
“Mucho más duro es aceptar que siempre tuvieron razón en el bar.” [03:00]
Este capítulo emplea el humor cáustico y la reflexión lúcida para denunciar la impunidad y la corrupción en las cloacas del poder español. De forma irónica, Peláez destaca que el gran dolor viene al comprobar que la intuición popular (“tenían razón en el bar”) era, en realidad, el diagnóstico más certero. El episodio es una invitación a la autocrítica y una advertencia sobre el verdadero precio de la corrupción, que va mucho más allá del dinero: es la propia democracia lo que está en juego.