
Territorio Negro reconstruye un caso estremecedor ocurrido hace apenas dos meses en Sevilla la Nueva: el intento de asesinato de Aicha, una mujer de 30 años y madre de tres hijos, presuntamente orquestado por su propio marido. Según relatan Manu Marl...
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Territorio Negro en más de uno con Marlasca y Rendueles.
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Estamos en Territorio Negro con Marlaska y Rendueles.
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Hola, Luis.
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Hola, mar.
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Hola, Carlos.
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¿Qué tal? Buenos días, Alcina.
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¿Pues muy bien, ya que preguntas qué tal? Pues yo estoy estupendamente. ¿Vosotros? Voy a contar una interioridad de este equipo, ¿Vale?
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Bueno, a ver, cuidado.
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Cuando los lunes yo le pregunto a Jorge Abad. Jorge es que maneja aquí toda la información.
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Poca información, porque Luis y Manu son muy discretos.
B
Ya. Bueno, pues cuando le pregunto a Jorge, que es quien sabe por encima al menos, de qué va vuestro Territorio negro, solo me da el titular, o sea, el título que vosotros mismos le habéis puesto al episodio de hoy. Y yo, pues me tengo que hacer una idea aproximadamente. Pero claro, hay veces, como es el caso de hoy, que tampoco hay que echarle mucha imaginación, porque el título la verdad es que es bastante representativo o refleja bien de qué vamos a hablar. Y el título del episodio de hoy es Crimen machista por encargo.
C
Bueno, no está todo en el título, pero falta alguna cosilla. Pero sí, sí, sí, da pistas.
B
Bueno, pero que será el caso de un hombre que paga un sicario para que asesine a su pareja o a su ex pareja, supongo.
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No es un sicario, son dos. Y afortunadamente sobrevivió la víctima. El asesinato no se consumó, aunque estuvo a punto de morir esa mujer.
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Vamos a presentar a los protagonistas de esta historia. La mujer, es decir, la víctima, se llama Isa, tiene 30 años, es de origen marroquí, madre de tres hijos, dos crías y un crío. Y vive en Sevilla la Nueva, un municipio de la Comunidad de Madrid, del sur de la Comunidad de Madrid. Y sus cinco hermanos están instalados en esta región. De hecho, la familia entera lleva ya muchos años aquí radicada en España. El marido de Aixa, el otro protagonista de esta historia, se llama Ibrahim y es todo un emprendedor, un tipo con éxito que cuando sucedieron los hechos regentaba dos peluquerías, pero que ha estado vinculado a otros negocios bastante a restaurantes, talleres de vehículos, empresas de reformas, compraventa de terrenos.
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Y el 2 de febrero, Aixa regresó a su casa. Había dejado en el colegio a sus dos hijos mayores, que tienen 7 y 9 años. El trayecto entre el cole y la casa es muy corto, son 6 minutos andando. Y ahí en casa, había dejado a la hija pequeña, un bebé de sólo seis meses, que estaba dormida en su carrito. Cuando llega a casa, Aisha hace una videollamada a don de sus cuñadas, pero cuando cuelga, se da cuenta de que hay alguien dentro de su casa. Ya no puede hacer nada por escapar y empieza a recibir golpes en la cara, en los brazos, en las piernas, antes de que los agresores la adormezcan con cloroformo o algo parecido. Lo que ella le cuenta a la Guardia Civil es que le ponen un paño empapado en la nariz y en la boca y que luego pierde el conocimiento.
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¿Y qué es lo que se encuentra cuando vuelve en sí?
A
Pues algo terrorífico, terrible. Al despertarse, al volver en sí, que no sabemos después de cuánto tiempo, se da cuenta de que ella misma, ella misma, su ropa y parte de la cocina estaban ardiendo. Antes de volver a caer inconsciente. Aixa consigue. Saca fuerzas, no sabemos dónde, consigue ir a buscar a su bebé, que estaba en otra habitación, y logra hacer dos llamadas de teléfono, una al 112 y otra a su suegro, que vive cerca. En esas llamadas cuenta que dos encapuchados que hablaban español se habían abalanzado contra ella. Cuando llegan los sanitarios, el estado de Aixa es extremadamente grave. Tiene el 50% del cuerpo quemado. Y en el Hospital de la Paz la han sometido desde entonces, desde el 2 de febrero, a varias intervenciones quirúrgicas con injertos de piel. Para hacernos una idea de la gravedad de su estado. La Guardia Civil solo pudo tomar redeclaración seis semanas después de los hechos.
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Seis semanas.
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No podía hablar antes.
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Y en ese caso, cuando no se puede hablar con la víctima durante seis semanas, ¿Por dónde empieza la investigación de
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la Guardia Civil, el grupo de homicidios de la Comandancia de Madrid? Empieza por el entorno, por el mundo, por la vida de la víctima. Ahí van comprobando que Aisha era una mujer dedicada exclusivamente al cuidado de sus hijos y de la casa. No tenía nada de vida más allá. Así que van ampliando el círculo. Comprueban, por cierto, que los agresores no se habían llevado nada de la casa, pero estaba bien planeado, porque ni siquiera habían tenido que forzar la cerradura para meterse en la casa y esperar dentro a Aixa.
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Uno de los que primero entró en el radar de la investigación de los agentes de la Guardia Civil de Madrid fue su marido, lógicamente, Ibrahim, Como dije al principio, es un empresario de éxito. Conduce un porche Cayenne, viste ropa de marca e incluso aparece en los medios de comunicación locales como ejemplo de emprendedor. Los agentes comprobaron que sus negocios eran completamente ilícitos. No se asociaba con gente rara, no tenía conflictos graves. Porque una de las primeras hipótesis de las pesquisas era que los agresores se pudieran haber equivocado de objetivo o habrían utilizado a Isa como venganza contra Ibrahim.
D
Porque el marido esa mañana no estaba en casa. Estaba lejos.
C
Sí, sí, siempre estuvo lejos del escenario del crimen. Salió temprano de casa, tomó café, fue a una entidad bancaria, se pasó la mañana en lugares, por cierto, todos con cámaras de seguridad o con mucha gente, con muchos testigos, que es un clásico en estas historias. Pero es un clásico. Una coartada que al final no le va a servir.
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Pero ¿Por qué lo dices? Porque quería fabricar una coartada.
C
Eso es. Quería demostrar que estaba lejos. No le funcionó porque un hermano de Aisha, un hermano de su mujer, acudió a la Guardia Civil para contarles una información que él creía que podía tener interés. Poco antes, la hermana le había dicho que quería divorciarse de Ibrahim, que se había cansado de sus infidelidades y que le había dicho a su marido que se iba a separar, que se quería divorciar. Además, contó algo muy inquietante.
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Y tan inquietante porque dijo que tres meses antes, tres meses atrás de que ocurrieran los hechos, su hermana le había enviado un archivo de vídeo, de estos que se borran tras un solo visionado, en el que se podía ver a Ibrahim echándole una sustancia en la taza de café que le estaba preparando a su esposa. Y lo hacía además, mientras hablaba por teléfono con una de sus amantes, a la que le decía se escuchaba perfectamente. A ver si esta hija de. Se toma esto y acabamos ya con todo. AI se había puesto a grabar su teléfono ante la sospecha bien fundada, a la vista está, de que Ibrahim estaba tramando algo contra ella.
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Este es un indicio muy poderoso para actuar contra el marido. Pero en el ataque casi muere no solo su mujer, sino también su hija pequeña. Y eso no hace dudar a los investigadores.
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Bueno, les hace rascar más, claro. Y van comprobando que Ibrahim sí que había tenido varias amantes en los últimos tiempos. Y después de analizar imágenes grabadas por las cámaras de seguridad cercanas a la casa de Aicha, comprobaron que los dos autores del ataque habían llegado. Una vieja furgoneta que era propiedad de Ibrahim. Del marido.
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No sólo eso. Una de las cámaras, que está situada a unos 50 metros de la casa, graba perfectamente a dos personas huyendo a la carrera. Una de ellas, además, se quita el pasamontañas y se distingue perfectamente que es un individuo de raza negra. Los investigadores comprobaron pronto que ese hombre, ese hombre de raza negra, se llama julio, es de origen angoleño, nacionalidad portuguesa y tiene un montón de antecedentes. Y además había trabajado en alguna ocasión para Ibrahim en una de las empresas que tenía de obras y de reformas. El otro individuo, que en las imágenes llevaba una llamativa chaqueta naranja, esto hizo posible localizarle, se trataba de un peruano llamado Anderson, sin antecedentes. Y que, casualidad o no casualidad, desde luego, había trabajado para el marido de la víctima.
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Sí, no casualidad, porque ya son muchas evidencias para detener al tal Ibrahim.
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Claro, pero la paciencia es una de las armas de un investigador de homicidios, a diferencia de los periodistas. Y por eso no lo detienen, sino que le van dando carrete. Empiezan a vigilar al marido, empiezan a monitorizarle, a escucharle, a escuchar sus conversaciones, seguir sus movimientos y van descubriendo más cosas muy valiosas para la investigación. Por ejemplo, Ibrahim, el marido, le contaba a todo el mundo, amigos, clientes, vecinos y hasta la familia de su mujer, que el incendio en el que casi muere su mujer no había sido provocado por los atacantes, sino que había sido un accidente, que había sido el teléfono móvil de ella, de Aisha, el que había explotado y causado el incendio.
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Además, los agentes comprobaron que el hombre controlaba todas y cada una de las visitas que Aisha tenía en el hospital, que se limitaban a dos horas al día nada más, porque estaba en la UCI. Y al final Ibrahim fue cometiendo errores uno detrás de otro. Tanto es así que la Guardia Civil se enteró de que el hombre pretendía acabar el trabajo, es decir, quería rematar a Isa en el hospital, donde permanecía entre la vida y la muerte.
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Cuando tienen toda esa información, ¿Qué es lo que hacen? Porque ahí sí tienen que actuar rápido.
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Sí, lo vimos hace muy poco en el caso de Francisca Cadenas y antes en el crimen de Gabriel Cruz y en otros muchos. Se trata de hacer algo para ver qué hace el sospechoso mientras está vigilado. Algo que la haga perder los papeles y decir algo, tratar de huir, mover el cuerpo de sitio. En este caso, lo que hizo la Guardia Civil fue citar en sus dependencias a un empleado de Ibrahim, una persona de su máxima confianza. Tan cercano que fue el propio Ibrahim quien le llevó hasta el cuartel de la Guardia Civil. Y una vez allí, los investigadores le enseñaron al testigo las imágenes de las cámaras en las que se veía a los dos agresores. Y claro, lo reconoció de inmediato porque habían trabajado con él.
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Este se lo cuenta a Ibrahim. Ibrahim no puede esperar y llama rápidamente a los dos sicarios para decirles que se vayan de España cuanto antes, que la Guardia Civil sabe que han sido ellos y que se vayan. No tuvieron tiempo de escapar. Fueron detenidos los el marido y los dos agresores. Y de momento sólo el peruano Anderson ha reconocido que estuvo allí, en el lugar del crimen. Aunque él cuenta la historia a su manera. Él dice que va a la casa pensando que le habían encargado un trabajo de pintura y que es su compañero, el otro sicario, el que golpea y quema a la mujer.
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Marlaska. Rendoles. Rendoles. Marlaska. Gracias como siempre por acompañarnos esta mañana
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y que tengáis buena Semana. Igualmente.
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En tres minutos contamos las noticias de las 12 del mediodía.
Podcast: Más de uno
Sección: Territorio Negro
Tema: Crimen machista por encargo
Fecha: 6 de abril de 2026
Participan: Carlos Alsina (A), Luis Rendueles (B), Manu Marlasca (C), Jorge Abad (D)
En este episodio de "Territorio Negro", los periodistas especializados en sucesos, Manu Marlasca y Luis Rendueles, analizan un caso estremecedor de "crimen machista por encargo". Se trata de un intento de asesinato a una mujer, Aixa, por parte de dos hombres contratados presuntamente por su propio marido, Ibrahim. La víctima sobrevive a pesar de haber estado a punto de morir y tras sufrir quemaduras gravísimas. El caso expone cómo se planificó el crimen, el desarrollo de la investigación policial y los errores que llevaron a la detención de los implicados.
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El episodio narra un caso donde la violencia machista alcanza su máxima expresión con planificación y encargo, pero fracasa gracias a la supervivencia de la víctima y una investigación minuciosa. El papel de la familia, los indicios aparentemente mínimos y la resistencia de las víctimas quedan al descubierto en este análisis riguroso de Territorio Negro.