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Carlos Alsina (0:05)
Iniciamos la mañana del tercer día de marzo del año 2026. Es martes, día 3. Los periódicos a esta hora, como siempre, de un vistazo rápidamente la prensa. Hay mucho Donald Trump, como ya imaginan, hay mucho Irán y también hay mucho Rodríguez Zapatero. Guerra total en Oriente Medio, es el título con el que abre hoy edición La Razón. Riesgo de guerra duradera, titula El País. Conflicto largo, dice El Mundo, con tropas de Donald Trump, tropas estadounidenses sobre el terreno, con posibilidad de que acabe habiendo tropas o botas, como se dice allí, botas sobre el terreno, o sea que por ahí van casi todas las portadas de esta mañana. Es verdad que en los análisis de lo que más se habla es de España y de la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de dar portazo a los aviones estadounidenses en las bases conjuntas, ha dicho el Palacio de la Moncloa para ataques ilegales no amparados por la legalidad internacional, con las bases de aquí no cuenten. Y en efecto, como ayer contó Margarita Robles, los aviones estadounidenses se han ido a buscar otro sitio donde poder abastecerse. En el diario El País escribe hoy Claudi Pérez que Pedro Sánchez sigue buscando una política exterior con identidad propia, como ha demostrado en China y en Israel o con Venezuela, pero que está en franca minoría en Europa y que asume grandes riesgos con esta posición. En parte, dice, por razones de política interna, que entiendo que es la forma amable de llamar a intereses no necesariamente nacionales, asume grandes riesgos. La crónica de la sección de política del diario El País también emplea la palabra riesgo para hablar de este asunto. Dice que Sánchez asume el riesgo de impedir que Estados Unidos utilice las bases, aunque a la vez informa de que el Gobierno está convencido de que no habrá represalia alguna. Entonces, ¿Cuál es el riesgo que está asumiendo? Pues es un misterio cuál es el riesgo. En todo caso, recuerda la crónica del País que otro presidente del Gobierno de España ya negó el uso de las bases a los aviones americanos cuando iban a bombardear Trípoli. Incluso cerró el espacio aéreo. Ocurrió hace 40 años, 1986, y era presidente del Gobierno hoy, evocado, digamos, como precursor, Felipe González Márquez sobre Sánchez. Son varios los periódicos que hoy emplean la palabra aislamiento, no tanto por criticar el presidente la actuación de Donald Trump, que va de suyo, como por recelar y quedarse fuera de la iniciativa de Macron y de Mers el alemán para la disuasión nuclear, el rearme para disuadir a otros para que así no ataquen a la Unión Europea. Dice El Mundo que no aparece España en esas conversaciones y que la disyuntiva ya no es entre militarización o pacifismo, sino entre capacidad de decisión o dependencia, opina La Razón. Nuestra diplomacia, dice, está fuera de juego. Califica la posición del gobierno de España de equidistancia ejercida con torpeza. El español ve a Pedro Sánchez descolgándose a la vez de Estados Unidos y del núcleo de la defensa europea. Le dedica un editorial en el que dice que la legalidad internacional ha sido históricamente el refugio de los apaciguadores, que el gobierno sitúa a España más cerca de la oposición de Turquía o de China o de Rusia que de la de Francia o Alemania, y que está negando auxilio a las democracias frente a una teocracia, opina Quirós en ABC, España no es que se quede fuera de su sitio, es que se queda sola. No es neutralidad, sino aislamiento y solo se está protegiendo el narcisismo del líder. El Confidencial sostiene que hay preocupación entre diplomáticos españoles al ver a nuestro país, señalado por la cohorte de Donald Trump, como un falso aliado que no es de fiar y al que sería bueno echar de la OTAN. En contraste, dice la información del Confidencial, los diplomáticos subrayan la influencia creciente de Marruecos como socio de Estados Unidos en la orilla sur del Mediterráneo. Cembrero escribe en este diario que en el rechazo a la intervención estadounidense el sábado España no estuvo sola, pero que la torpeza de Irán al atacar bases del Reino Unido en Chipre y de Francia ha movilizado a las potencias europeas y que al desmarcarse ahora de ellas, lo que queda en evidencia es que el fervor de Sánchez por una defensa europea autónoma y sin tutelas a la hora de la verdad no se materializa. Está en contra del rearme nuclear, dice Ignacio, pero no explica qué camino hay para disuadir a quienes andan sobrados de armas nucleares, para disuadirles de que se fijen en nosotros o nos ataquen a nosotros. Cuartango escribe sobre Donald Trump en el ABC. Dice que Trump está empeñado en elevar su país a la condición de república imperial. Y evoca Pedro la Guerra de los Cien Años de Eduardo II y Felipe VI, o sea Inglaterra y Francia. Los dos monarcas se creyeron también en la obligación de entablar una guerra porque Dios les otorgaba el derecho a decidir sobre las tierras y las vidas de las personas. La pregunta de quién ha encomendado a Trump arreglar los problemas del resto del mundo y poner y quitar jefes de Estado. Bueno, además de la guerra le exige Zapatero en todas las portadas. Si El español contaba ayer que en el entorno de Zapatero anunciaban que su comparecencia iba a ser un punto de inflexión en la legislatura. Pues ya te digo yo que no. Punto inflexión no ha sido. Hay coincidencia en los enfoques. Lo que más se destaca, pues que Zapatero admitió que cobró mucho de análisis relevante la empresa julio Martínez que desveló que fue él mismo quien quien puso como condición para hacer de consultor que se contratara también a la empresa de las hijas, una empresa de maquetación y de marketing, pero que negó que fuera todo esto una tapadera de cobros por gestiones para conseguir el rescate de PlusUltra.
