
En Más de uno, Javier Traité desmonta uno de los mitos históricos más extendidos sobre la Antigua Roma: la creencia de que los romanos utilizaban una esponja atada a un palo, el llamado xylospongium, como método de higiene personal. A partir de la...
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Y 12. A las 12 son las 11 y 12 minutos en las Islas Canarias. En 8 minutos termina este programa en su edición en cadena en todas nuestras emisoras. Y empieza la programación local y regional en cada una de nuestras emisoras. Y como cada viernes, vamos a terminar recibiendo a Javier Traité, que seguro que se le habrá ocurrido alguna tonta histórica que desmentir esta mañana. Javier, buenos días.
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Buenos días. Ha ocurrido al Sinabe Coña. Buenas. Sí, sí. Hoy además nos ponemos escatológicos, me temo. Pero está justificado, porque os traigo una tontada premium, una gran reserva de las tontadas de las que lleva aquí añejo, madurando en barrica de roble mucho tiempo. Una de estas, que ya no es que corran por las redes, es que se repiten muchos libros de historia no demasiado bien documentados, o incluso lo dicen especialistas que pese a saber mucho sobre el periodo, pues a lo mejor se han dedicado más a la política, economía, otras cosas, que no a los temas de vida privada. Y es este hecho famoso que seguro que habéis oído, de que los antiguos romanos se limpiaban el trasero con una esponja atada a un palo llamado chilospong. Esto yo creo que lo sabe todo
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el mundo, pero si esto se ha hecho siempre, es que no era así. Que luego limpiaban esa esponja en un
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cubo con vinagre, apretaban ahí y se limpiaba. Bueno, ¿Qué pasa, Begoña? Que con los romanos hay muchísimos mitos que perduran desde hace más de un siglo y por más que los desmienta, siempre vuelven. ¿Qué pasa? Es una época que fascina a todo el mundo desde hace mucho tiempo, a los romanos. Y también tiene mucho aficionado voluntarioso que explica, que hace divulgación sin saber mucho de lo que está diciendo. Y en fin, todo esto va creando ideas muy asentadas sobre Roma, como aquello de levantar o bajar el pulgar en el Coliseo para decidir la muerte de un gladiador. Que esto es otra tontada. Eso es mentira. Si queréis otro día lo explicamos también. Hoy no, que tendremos faena. Oye. La esponja para limpiarse el culo la voy a desmontar a base de sentido común y una lectura cuidadosa de las fuentes, que esto es lo primero siempre. ¿Por qué se dice que los romanos se limpiaban el trasero con este utensilio? ¿Dónde aparece esto? Bueno, pues tenemos muy poquitas referencias en realidad sobre la palabra en concreto, Shilos Ponyum en concreto solamente aparece dos veces en todas las fuentes que tenemos. Una es una carta de un legionario que estaba destinado en Egipto y le estaba escribiendo a su padre contándole unos cotilleos de un tío que le caía mal. Y dice es que este tío me importa tanto como una esponja de madera. Así en plan como muy despectivo, una cosa muy asquerosa y baja y poco importa.
A
Era la primera has dicho. ¿Y la segunda cuál es?
B
La segunda es más explícita todavía, Sina, porque aparece en un graffiti en las letrinas de unos baños públicos en. Hostia. En las llamadas Termas de los siete Sabios hay un graffiti que dice Wervose tibi nemo dici dum Priscianus utari sirospongio. Que significa Prisciano, nadie te va a volver a dirigir la palabra hasta que uses el chirospongio de una vez. Fijaos en el detalle. El graffiti conmina a Pristiano, que parece que era un guarrete, a que use ese chirospongio, pero nadie está diciendo cómo tiene que usarlo. Claro, los que lo escribieron y quien lo leía, ellos ya sabían cómo tenía que hacerlo, pero nosotros no. Y claro, alguien decidió en algún momento que era para limpiarse el trasero y no para otra cosa. Pero bueno, es que es una decisión basada en absolutamente nada. Pero bueno, sigamos buscando porque hay otras dos menciones de este utensilio en la literatura romana, si bien no usan el nombre concreto de Shirospong. Una está en una carta de Séneca, que él está contándole un rollo a alguien y explica que había un gladiador que una vez se suicidó. Como de una forma terrible, entró en una letrina y se metió en la garganta hasta el fondo hasta asfixiarse un palo con una esponja adjunta utilizada para limpiar los excrementos. Esto es lo que dice. La verdad, se me ocurren millones de maneras más sencillas de acabar con esta historia, pero bueno. Otro es un epigrama de Marcial que se pone filosófico y está hablando de esta vida de lujos, con estas hermosas comidas que comemos y mañana de todo esto no va a quedar nada más que lo que un deshonroso palo con una esponja miserable podría atestiguar.
C
Pero Javier, las referencias van todas a la letrina y a leer los excrementos. Pero es verdad que no dice específicamente lo de limpiarse el trasero.
B
Claro, ahí está el truquito. Entonces, apliquemos el sentido común. ¿A vosotros de verdad os parece práctico limpiaros el trasero con un palo de medio metro al que ha saltado una esponja con una cuerda? Si, es que claro, primero, es súper incómodo la posición. Y encima aguantándote la toga, que no se te manche. Claro, vas agitando aquellos. Como una especie de varita mágica de caca. Exacto. Imagínate. Además, todos juntos ahí es imposible no darle al vecino. Es que, en fin. Claro, tela con los romanos. Es que tela marinera. En fin. Claro. Luego, segundo, lo que tú decías, muy impreciso, a ver cómo apuras. Yo no quiero entrar en detalles.
A
No entres en detalle.
B
Nos acercamos a mediodía, pero claro. Luego, tercero, es peligroso. Claro, eso no puede estar muy fijo. En unas letrinas públicas lo usarían decenas o cientos de personas al día. Si tú se te suelta un poco la esponja, tú te clavas el palo ahí. Un disparate.
A
Un disparate no, Un festival de infecciones sería aquello.
B
Claro, te vas a dar letrina y te mueres en dos días de la infección. Es que es una locura. Entonces, claro. Y aparte, luego hay otra cosa que tendríamos que pensar. Una esponja, la estructura de una esponja está pensada para retener en su inferior la mayor cantidad de líquidos y sustancia posible en mayor cantidad de tiempo. Imaginad, perdón, la mierda que puede quedar retenida dentro de una esponja a la que el tercer romano del día la ha usado para limpiarse. Esto no lo arreglas con un cubo de vinagre, necesitas un cubo de ácido sulfúrico para poder limpiarlo. Imagina uno que fuera ahí sueltillo, que todos tenían en parásitos. Bueno, en fin, a la que lo piensas 5 minutos, te das cuenta de que es imposible que usaran eso para limpiarse el trasero. Es un disparate gigante.
C
Pero entonces, ¿Cómo lo hacían?
A
Papel higiénico no había.
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Claro. Ya me puedo quedar.
B
Vamos a acabar con esto. Bueno, pues fíjate, Aunque muchas culturas han utilizado papeles higiénicos distintos. Por ejemplo, los vikingos utilizaban musgo que iban cogiendo de los bosques y luego lo vendían por las letras de la ciudad.
A
¿Que?
B
Sí, sí, sí. Los vikingos compraban musgo que traían otros de las ciudades. Esto está testiguado en York. Y en un montón de letrinas iban a buscar un musgo muy suave que había por los bosques y lo usaban. Les gustaba mucho ir finitos porque luego comían muy mal, iban apretados. Bueno, en fin, otro día hablamos de la dieta vikinga, porque te la mañana con el tema da para mucho. El caso es que, bueno, sobre los romanos hubo un investigador, Gilbert Wiplinger, que también se dedicaba a estas cosas absurdas y en 2012 propuso una teoría más razonable y dijo, vamos a ver, ¿No será que los romanos se limpiaban el trasero con agua y con la mano? Esto cuadra un montón, por ejemplo, con los restos de jarritas que se han encontrado en muchas letrinas romanas, con un ancho de boca Perfecto. ¿Para dónde? Para recoger agua de esos canalillos de agua corriente que se fueron instalando en las letrinas públicas. Es mucho más práctico para ir con toga, es más preciso, la mano es mucho más fácil de limpiar. Y sabemos perfectamente que en todo el mismo Mediterráneo y en otras partes del mundo hay otras culturas que también usarían este sistema con la manita. Se nos hace raro a nosotros, pero
A
sí, pero entonces el palo con la esponja ¿Para qué servía? Porque existir existió.
B
Sí, existir existía y estaban las letrinas. Bueno, pues solo tendrías que mirar una foto. Yo en el que yo no os he puesto, al oyente le diría que busque shilosponyun romano en Google y verá lo que le sale. ¿A la que ves la foto te das cuenta? Si los pony, queridos amigos, no sería más que una escobilla de váter. Claro que era para limpiar excrementos Ernestos, pero no del trasero, claro, sino de la letrina, de las conducciones, de las superficies, de lo que estuviera sucio. El que hubiera meado se hubiera salido por ahí un poco. Ya sabemos lo guarra que es la gente en los baños públicos. Claro, entonces tú éste sí que lo puedes recoger con una esponja y luego ya dejas la esponja en vinagre, o sea que el mensaje este que dejaron en las termas de hostia era simplemente el mismo cartelito que ponemos los demás en los baños del trabajo. Por favor, use la escobilla, no dejes derrape, que esto no es la DGT, etc.
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Sorprendente cómo podemos estar lidiando con las mismas cosas 2000 años después.
B
El progreso es una cosa imparable. La verdad es que tela, marinero. Una letrina romana tenía que ser una cosa durísima, que no habían invento ni los cubículos, por Dios.
A
Y lo que nos gusta hablar de estos temas.
B
Si queréis, la semana que viene hacemos algo que sea más aséptico, más limpio, ¿No?
A
Si, más limpio que esto con la manita limpio te ha quedado, pero bueno,
B
hablaremos de las manitas, de las manitas limpias con el pulgar para arriba y para abajo, ¿Vale?
A
Si os parece, hasta el miércoles que viene. Javier, que tengas buen día.
B
Un abrazo. Hasta luego.
A
Ahora ya comienza la programación local y regional en cada una de las emisoras de Onda Cero. Este programa comienza de nuevo mañana a las seis en Punto cinco en Canarias, con el ingeniero Montes y con Ondarreta y con el resto del equipo. Y el programa es como parecido al de hoy, pero con las noticias de mañana. Gracias por su confianza, que tengan un feliz día y hasta mañana. Adiós.
Episodio: Más de uno
Host: OndaCero
Fecha: 6 de mayo de 2026
Invitado: Javier Traité
Sección: "Traité contra las tontadas"
Tema: Desmontando el mito histórico de que los romanos se limpiaban el trasero con una esponja atada a un palo.
Javier Traité llega para su habitual repaso a “tontadas” históricas y anuncia un tema escatológico pero popular: la creencia de que los romanos usaban una esponja atada a un palo (sirospongio) para la higiene personal.
Este mito, señala Traité, se repite tanto en redes sociales como en libros de historia y es defendido incluso por especialistas, a pesar de estar muy poco documentado.
“Os traigo una tontada premium, una gran reserva de las tontadas... que ya no es que corran por las redes, es que se repiten muchos libros de historia no demasiado bien documentados…” – Javier Traité [00:26]
Hay muy pocas referencias históricas concretas al “sirospongio”:
“Nadie está diciendo cómo tenía que usarlo... Alguien decidió en algún momento que era para limpiarse el trasero y no para otra cosa. Pero bueno, es que es una decisión basada en absolutamente nada.” – Javier Traité [02:16]
Traité argumenta con lógica sobre lo impráctico y antihigiénico:
“Claro, vas agitando aquello... como una especie de varita mágica de caca.” – Javier Traité [03:38] “Es que es una locura... es imposible que usaran eso para limpiarse el trasero. Es un disparate gigante.” – Javier Traité [04:48]
Se explican alternativas higiénicas reales usadas en diferentes culturas (ej: vikingos con musgo).
Explica la teoría de Gilbert Wiplinger (2012): los romanos probablemente se lavaban con agua y la mano, algo frecuente en otras culturas del Mediterráneo.
“¿No será que los romanos se limpiaban el trasero con agua y con la mano? Esto cuadra un montón...” – Javier Traité [05:34]
El famoso palo con esponja existía, sí, pero probablemente como una escobilla de váter para limpiar la letrina, no el cuerpo.
Así cobra sentido el grafiti de las termas: invitaba a limpiar tras usar, igual que en baños modernos.
Reflexión sobre cómo los humanos seguimos lidiando con problemas similares 2.000 años después.
“Si los pony, queridos amigos, no sería más que una escobilla de váter. Claro que era para limpiar excrementos Ernesto, pero no del trasero, claro, sino de la letrina…” – Javier Traité [06:30] “Sorprendente cómo podemos estar lidiando con las mismas cosas 2000 años después.” – Colaboradora [07:06]
Javier Traité desmonta, con humor y evidencia, el mito de la “esponja romana”, demostrando que una lectura crítica de las fuentes y el sentido común son fundamentales en la divulgación histórica. La célebre esponja atada a un palo servía para la limpieza... ¡del inodoro, no del trasero! Una demostración más de que la historia está llena de malentendidos, y que seguimos enfrentándonos a las mismas batallas higiénicas desde tiempos de Roma.