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¿Qué tal, cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos a lunes 29 de junio del año 2026. Esto es más de uno, esto es la radio y si me dejan les cuento una historia que es muy corta. Empieza con dos palabras No pude. Y luego sigue así. Dice Me tumbé junto a ti lentamente tuve que tirar de la sábana sobre tus pechos y deslizarme hacia tu pelvis suave como el talco. No, no es una historia erótica, la que ya que hicieran a estas horas de la mañana. ¿Sí que despierta el sermón eroticón, no? Este, en realidad, es el comienzo de una novela basada en hechos reales. Su título es Hijos y es la historia de su autor, su vida amorosa, sus traumas, sus recuerdos de infancia. Lo de menos es lo que cuenta la novela a los efectos que nos ocupan hoy, y lo demás es cómo lo cuenta. Porque con esta novela su autor, Serge Dubrovsky, dijo haber dado con una innovación que es contar tu vida como si fuera una ficción, o sea, contar tu vida añadiéndole y quitándole aquello que contribuya a que la ficción sea mejor que la realidad. Él mismo lo bautizó como autoficción y Desde entonces, año 1977, es esta novela Hijos. Desde entonces hasta hoy, pues, autoficción se ha convertido en el género de moda también en España, y eso que Hijos nunca fue traducido a, creo, al español. El autor español más devoto de la autoficción responde al nombre o sobrenombre de Punto. Hay quien sospecha que podría tratarse de un famoso dirigente político que cultiva el género de la autoficción con tanta asiduidad que ni siquiera espera a sacar un nuevo libro, o sea, lo introduce en cada uno de sus discursos. Este P S se inició en el mundo de la autobiografía novelada o novelera de la mano de I. L. Punto, famosa defensora de la unión del progreso y de la democracia, con obras tan vibrantes como Manual de resistencia o tipo Tierra Firme, novelas de aventuras políticas en las que el héroe protagonista, perseguido por las élites y amado por el pueblo llano, resulta ser, naturalmente, el coautor de la trama. Digo trama, por Dios, en el sentido literario, no en el sentido delictivo, que de esas otras tramas nuestro novelista jamás supo una palabra, como ha quedado claro ya a estas alturas. Pedro Sánchez se inició en la autoficción de la mano de Irene Lozano, pero ahora ya vuela solo sabe lo que su público espera y eso es lo que. Eso es lo que le da. Más aún si el público es mayormente público cautivo, como ocurre en las quedadas multitudinarias de la dirigencia del PSOE llamadas Comité Federal, en las que el noventa y tantos por ciento de los asistentes depende del humor que se gaste con el pepunto para conservar una carrera política aseada y un jornal que llevar a casa. También. Que el Comité Federal se ha abonado a la autoficción lo demuestra. Que cantó victoria por los éxitos interminables de su dirección nacional sin reparar en que desde el anterior comité a este, el PSOE ha perdido cuatro elecciones autonómicas, en concreto las cuatro que ha habido para estar España tan requete mejor. Que en 2023 los españoles no dejan de escoger gobiernos de derechas. Y que el Comité se ha abonado a la autoficción lo demuestra aún más Que el pasaje más aplaudido del autoelogio, también interminable, de su secretario sideral fuera este pasaje en el que dice Sánchez que a pesar de todo lo que le está pasando, él tiene unas ganas locas de presentarse a las elecciones de 2027 para volver a ganar. Volver a ganar. Gran título para la tercera de sus novelas de autoficción. Y así remata la trilogía Manual de resistencia, Tierra firme y Volver a ganar. Claro, para ser un presidente tan comprometido con la memoria democrática, lo suyo es un ejercicio permanente de desmemoria. No lo llamaré distorsión ni desinformación para no molestar. Es que el PSOE perdió las elecciones generales del año 2023, la campaña aquella del zapatero mitinero. Las perdió. Las perdió cinco años después de haber empezado a gobernar España y dos meses después de haber perdido casi todo su poder territorial. No sólo las perdió frente a su principal competidor, el PP, es que éste obtuvo mayoría absoluta en el Senado. Mayoría absoluta que al PSOE tampoco le mereció. Por supuesto, ni media reflexión. Ni el PSOE de entonces le dio una vuelta al porqué de aquellas dos derrotas, ni el PSOE de ahora le ha dado ni media vuelta al porqué de sus cuatro naufragios de tres años después de punto. Ese punto amarró el gobierno en 2023, contraviniendo la posición de su partido sobre la amnistía y comprometiéndose a amnistía a Puigdemont, un líder de derecha independentista autor de la mayor crisis institucional que ha habido España desde el F. En contra de lo que dice su novela de autoficción, P S no aceptó pagar el peaje a Puigdemont para evitar que Feijóo gobernara con Santiago Abascal España, porque Feijóo no iba a gobernar en ningún caso, dado que ya había perdido su pleno de investidura. Feijóo lo intentó como ganador en las urnas y sucumbió en el Parlamento. De modo que cuando P S aceptó pagar a Puigdemont, en realidad no había opción de que Feijóo gobernara, pero sí había opción a que en ausencia de investidura viable, los españoles fueran llamados de nuevo a las urnas. Lo que Sánchez abortó pactando con la derecha independentista catalana fue que hubiera elecciones de nuevo y que los ciudadanos pudieran expresarse en esas elecciones. Se prefirió hacer mutar a su partido de adversario de Puigdemont y contrario a la amnistía en dependiente de Puigdemont y partidario de la amnistía. Todo con tal de que las urnas no se abrieran de nuevo. Todo con tal de seguir gobernando él. Sólo pudo sorprenderse de esta mutación propusdemónica quien estuviera flojo de memoria, porque siete años antes ya había intentado Sánchez ser investido aun habiendo perdido las elecciones. Sacó 85 diputados de 350 y buscando un pacto triangular con Podemos y con Ciudadanos. El programa de gobierno era lo de menos porque era un programa imposible. ¿Cómo vas a conciliar a la izquierda populista con el extremo centro? Pero lo sustancial era que gobernara él. Es que hubo un Comité Federal del PSOE como este de ahora, pero en el año 2016. Ese fue el escenario elegido por el líder para pedir el aplauso a su audacia de intentar pactar a la vez con Podemos y Ciudadanos y pasar así por alto el tortazo electoral que se había pegado. El intento de triangulación no prosperó, como sabemos, y la cosa en el PSOE aquel año 2016 acabó como acabó absteniéndose e invistiendo Mariano Rajoy para evitar ir a unas terceras elecciones a riesgo de sacar todavía menos diputados que los que había obtenido de punto ese punto proclama ahora que las elecciones tienen que ser cada cuatro años exactos, con la misma vehemencia con que entonces proclamaba Tampoco pasa nada por votar tres veces el mismo año. La autoficción es un género de enorme éxito, pero en Sánchez la novelería pesa bastante más que los hechos reales. Su Comité Colosal de este fin de semana ha aplaudido que el líder siga como hasta ahora, o sea ignorante de las tramas corruptas, ignorante de que tiene al Parlamento en contra y cerrado en banda a la posibilidad de convocar ya a elecciones. Convengamos entonces que al PSOE le vale p ese punto porque le vale con lo que hay. Es un partido resignado a perder elección tras elección y a conservar la Moncloa como único bastión el tiempo que se pueda sin preguntar a los españoles, no vaya a ser que estos digan lo que piensen. Pongamos que el PSOE fuera un partido que aspirara a ser la formación política con más apoyo social en España. En ese caso estaría insatisfecho con su líder, qué ha cedido ese puesto al Partido Popular, o sea, a la derecha. Pongamos que el PSOE fuera un partido que aspirara a gobernar las comunidades autónomas, donde se gestiona la sanidad y la educación, la joya de los servicios públicos. Pues en ese caso estaría insatisfecho con su líder, que al cabo de sus primeros cinco años de gobierno vio cómo perdía casi todo el poder territorial y ha encajado cuatro derrotas autonómicas en un año. Pongamos que el PSOE fuera un partido que aspirara a frenar a la derecha y a los nacionalismos. En ese caso estaría insatisfecho con su líder porque debe el Gobierno a un pacto con la derecha independentista catalana y a los nacionalismos de todo signo. Concluyamos entonces que visto el Comité Federal y escuchadas las loas de los oficiales de su ejército al Capitán General, el PSOE hoy es un partido al que le vale con no ser la formación mayoritaria del país, le vale con no ganar en las urnas, le vale con no gobernar las comunidades autónomas y le vale con que Sánchez pueda decir que con el Parlamento sin él hasta 2027 no hay quien lo mueva de ahí. Y siendo que todo eso le vale, siendo que no aspira a más, pues es natural que se deshaga en jabón hacia la persona que representa. Eso y sólo eso, la resistencia en conservar el gobierno para sí mismo mientras su partido político, en el mejor de los casos en pantana y en el peor, se ve arrollado en las elecciones siguientes por las derechas a imagen y semejanza de lo que ya ha ocurrido en Andalucía, en Aragón, en Extremadura y en Castilla y León. Que sigue. El aplauso lo merece nuestro más poderoso creador de autoficción.
Podcast: Monólogo de Alsina, OndaCero
Host: Carlos Alsina
Date: June 29, 2026
Theme: La autoficción política y la desmemoria como herramientas de supervivencia en el liderazgo de Pedro Sánchez y la actualidad del PSOE
En este episodio, Carlos Alsina reflexiona sobre el fenómeno de la autoficción —el arte de transformar la vida personal en relato novelado— y cómo Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y líder del PSOE, ha convertido este género en el eje central de su discurso político. A través de anécdotas, ironía y análisis agudo, Alsina examina la situación actual del PSOE tras múltiples derrotas electorales, la supervivencia de Sánchez pese a ello y la resignación del partido a esta dinámica. El monólogo explora cómo la autoficción y la desmemoria colectiva están moldeando la política española, particularmente en el seno del socialismo.
Alsina inicia el monólogo con una referencia literaria, explicando el concepto de autoficción:
"Contar tu vida como si fuera una ficción, o sea, contar tu vida añadiéndole y quitándole aquello que contribuya a que la ficción sea mejor que la realidad."
(01:09)
Cita la novela “Hijos” de Serge Dubrovsky (1977) como pionera del género, aunque nunca fue traducida al español.
Pedro Sánchez es presentado como el máximo exponente nacional de la autoficción, convirtiendo su trayectoria política en una novela continua:
Ironía sobre la autoficción política:
"El héroe protagonista, perseguido por las élites y amado por el pueblo llano, resulta ser, naturalmente, el coautor de la trama."
(03:01)
Describe cómo el Comité Federal del PSOE ha “comprado” la narrativa de la autoficción, vitoreando a Sánchez y obviando resultados adversos:
Memorable ironía sobre la narrativa triunfalista:
“Volver a ganar. Gran título para la tercera de sus novelas de autoficción. Y así remata la trilogía: Manual de resistencia, Tierra firme y Volver a ganar.”
(07:25)
Alsina señala que Sánchez, presentado como gran defensor de la memoria democrática, en realidad practica la “desmemoria” respecto a sus derrotas y pactos contradictorios.
“Para ser un presidente tan comprometido con la memoria democrática, lo suyo es un ejercicio permanente de desmemoria.”
(07:40)
Repasa las derrotas electorales del PSOE en 2023 y la ausencia de autocrítica interna.
Analiza cómo Sánchez pactó con Puigdemont —contraviniendo la postura histórica del PSOE— para evitar nuevas elecciones y mantenerse en el poder:
Desmonta el argumento de que el pacto era para evitar un gobierno del PP con Vox:
“Feijóo no iba a gobernar en ningún caso, dado que ya había perdido su pleno de investidura. [...] Lo que Sánchez abortó pactando con la derecha independentista catalana fue que hubiera elecciones de nuevo.”
(11:45)
Alsina imagina escenarios alternativos en los que el PSOE aspirara a más: a ganar elecciones, a gobernar autonomías, a frenar a la derecha y a los nacionalismos.
Cita dura y clarificadora:
“El PSOE hoy es un partido al que le vale con no ser la formación mayoritaria del país, le vale con no ganar en las urnas, le vale con no gobernar las comunidades autónomas y le vale con que Sánchez pueda decir que con el Parlamento, sin él, hasta 2027 no hay quién lo mueva de ahí.”
(17:35)
Remata con una observación sarcástica sobre el aplauso a Sánchez dentro del partido, señalando cómo la autoficción se convierte en el principal mérito.
Sobre el Comité Federal y la respuesta a la realidad electoral:
“Comité Federal se ha abonado a la autoficción; cantó victoria por los éxitos interminables de su dirección nacional sin reparar en que desde el anterior comité a este, el PSOE ha perdido cuatro elecciones autonómicas.”
(06:20)
Sobre la autoficción triunfalista:
“Volver a ganar. Gran título para la tercera de sus novelas de autoficción.”
(07:25)
Sobre la ausencia de autocrítica:
“Ni el PSOE de entonces le dio una vuelta al porqué de aquellas dos derrotas, ni el PSOE de ahora le ha dado ni media vuelta al porqué de sus cuatro naufragios de tres años después de punto.”
(09:15)
Sobre la estrategia política de Sánchez:
“Todo con tal de que las urnas no se abrieran de nuevo. Todo con tal de seguir gobernando él.”
(10:55)
Sobre el PSOE actual:
“Siendo que no aspira a más, pues es natural que se deshaga en jabón hacia la persona que representa. Eso y sólo eso, la resistencia en conservar el gobierno para sí mismo mientras su partido político, en el mejor de los casos empantana y en el peor, se ve arrollado en las elecciones siguientes por las derechas.”
(18:25)
Alsina emplea un tono irónico, crítico y literario, alternando referencias literarias con análisis político y sarcasmo punzante. Utiliza el humor y la distancia como herramientas para desenmascarar la falta de autocrítica y la deriva narrativa del PSOE, apelando tanto al conocimiento histórico como a la actualidad reciente.
Este monólogo dibuja un retrato ácido del socialismo actual en España bajo el liderazgo de Pedro Sánchez, señalando cómo la autoficción y la desmemoria se han instalado como método de supervivencia política. Alsina, con su afilado sarcasmo, concluye que el partido está resignado a perderlo todo salvo el poder en la Moncloa, y que el principal mérito del líder ya no es el éxito electoral, sino el arte de mantener el relato propio frente a la realidad de los hechos.