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¿Qué tal, ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Ya estamos a lunes, es 22 de junio del 26. Esto es Onda Cero, esto es Más de Uno, esto es La Radio. Si me dejan les cuento una historia que es muy corta. En Francia estaban ya calentando la revolución, abril de 1789, cuando el teniente Blick, 35 años, mayormente calvo y ni remotamente parecido ni a Trevor Howard ni Anthony Hopkins, fue expulsado de su barco y abandonado en un bote a la deriva en medio del Pacífico. El barco era el velero de la armada británica Bounty, o sea, generosidad, y el motivo de que la tripulación se deshiciera de su capitán fue su carácter autoritario y cruel, o al menos esa fue la conclusión que transmitieron al público las tres películas que se han hecho sobre el episodio histórico. Pero si pones de líder de los marineros amotinaos a un Clark Gable treintañero, o a un Marlon Brando en su mejor momento, o a un Mel Gibson con 28 años, pues ya le estás diciendo al espectador con quién tiene que ir. Estás diciendo que la razón la tiene el segundo del capitán Fletcher Christian, que es el que lideró a los insubordinados. La leyenda dice que esta película, que es del año. La primera de las películas que es del año 35, la leyenda dice que se estrenó en España cuando Franco ya había asaltado el poder, y que la censura prohibió que se empleara la palabra rebelión en el título, por lo que habría quedado bautizada como La tragedia del abunti. Pero es una leyenda, porque en realidad la película se estrenó en el cine Capitol de Madrid en abril del año 36, meses antes del golpe, y se hizo con el mismo título en español que su remake del año 62, o sea, rebelión a bordo. Además, se estrenó en el año 36 con una expectación que la convirtió en un hito, porque decían las crónicas, se estrena la mejor película del año, porque había obtenido el Oscar a la mejor película, el Oscar del año 36, o sea, de las películas del 35. Bueno, de entonces a hoy, esta expresión, rebelión a bordo, ha servido a centenares de columnistas para describir amotinamientos internos en organizaciones políticas de todo signo. Y hoy sigue sirviendo. Hoy sigue sirviendo, sobre todo si los protagonistas del amotinamiento son británicos. REBELIÓN A BORDO Hoy en el Reino Unido va a suceder algo que en España no podría suceder. Nunca. Hoy dejará de ser presidente del Gobierno, Primer Ministro, o anunciará que lo dejará de ser en breve, que aún no se sabe exactamente qué es lo que va a hacer, si dimitir hoy mismo o dejarlo para después del verano, pero dimitir también. Keira Starmer, político de izquierdas como el de aquí, que ganó las elecciones, a diferencia del nuestro de aquí, que tiene mayoría absoluta en el Parlamento británico, algo que jamás ha soñado con tener el nuestro de aquí, mayoría absoluta y que ha sido descabalgado por sus propios diputados. Diputados críticos con la labor de su gobierno y con la manera de encarar los escándalos que han afectado a su gobierno. Se han organizado los diputados para forzar a dimitir al Primer Ministro, al presidente y para dejar paso a un nuevo líder que remonte en los sondeos y que devuelva la popularidad al Partido Laborista británico. Es que allí tienen usos políticos distintos a los nuestros. Es verdad. Allí la moción de censura la pueden presentar 81 diputados del mismo partido al que pertenece el Presidente del Gobierno. Es una moción de censura interna con 81 firmas. Fuerzan una elección dentro del grupo parlamentario, o sea un plebiscito, entre el líder que está en el ejercicio del cargo, en este caso Starmer, y un diputado que aspire a relevarle, que en este caso es el que en el futuro, en el futuro puede ser mañana, pero que va a ser el futuro Primer Ministro del Reino Unido, que es el señor Vernan, exalcalde de Manchester. Esto es una elección interna que si el líder la pierde, pues entonces deja de ser líder y a la vez deja de ser Primer Ministro. Y entonces se le dice al rey Carlos III quién es el nuevo líder y ya le elige o le inviste directamente presidente del Gobierno. Y todo eso va a pasar en el Reino Unido en las próximas horas. Starmer la semana pasada decí yo voy a dar la batalla, voy a dar la batalla. Ya este fin de semana he echado cuentas y ve que no le renta dar la batalla. Hasta Donald Trump ha anunciado ya la renuncia de Starmer al frente del gobierno británico. Donald Trump, el incómodo aliado americano No ha durado por tanto ni dos años el primer ministro de izquierdas en el Reino Unido. Acuérdese, julio del año 24 hizo historia este Starmer con la victoria más abrumadora que jamás habían conseguido los laboristas. Aquello lo hemos logrado. El cambio empieza ahora. Se dijo entonces que carecía de carisma, pero que justo eso es lo que habían valorado o premiado los votantes es hoy el trabajo que había hecho en la oposición para cambiar la imagen de su partido. Cambié al Partido Laborista, listo para servir a nuestro país, listo para devolver a Gran Bretaña al servicio de la clase trabajadora. Él cambió el Partido Laborista y ahora es el Partido Laborista el que lo cambia a él sea el que se lo va a quitar de en medio. Ha caído 15 puntos en las encuestas desde que empezó a gobernar y ha encajado recientemente una derrota monumental en unas elecciones municipales. Mira como el de aquí hoy es el populismo de extrema derecha, o sea, Nigel Farage, quien lidera los sondeos y quien ganó las últimas elecciones municipales. Y eso que se cumplen 10 años del Brexit. Nigel Farage fue el mayor defensor del Brexit, colocando algunas mentiras que él mismo reconoció después. Ha caído 8 puntos el PIB del Reino Unido en estos 10 años. Y a pesar de eso, Nigel Farage es el favorito en los sondeos. Bueno, desde dentro de su propio partido, Partido Laborista. El Primer Ministro va a ser relevado del cargo. Ha habido que recurrir a un truco. ¿El truco cuál es? Dimite un diputado, queda vacante el escaño. Allí no corre la lista. Allí no hay listas cerradas como aquí. Allí, en cada circunscripción, los votantes eligen a un representante. Como dimite un diputado, hay que votar de nuevo en esa circunscripción. Se presenta el alcalde de Manchester. Ganó el escaño el viernes pasado. Ya es diputado. Hoy va a tomar posesión de su acta como diputado. Luego ya puede ser Primer Ministro y todo eso, digo, es lo que va a suceder. Y el viernes, cuando ganó su escaño, dijo este Andy Bernam, el que va a ser Primer Ministro, hizo un discurso más de oposición al Primer Ministro saliente. Que deprietas las filas. Es la última oportunidad para cambiar. Necesitamos una economía que funcione para todos, no solo para unos pocos en lugares lejanos, sino una economía que funcione para la gente de aquí para que la vida sea más asequible. Bueno, es comprensible que desde la óptica española, desde la óptica de nuestros partidos jerarquizados, de nuestros hiper liderazgos, de nuestras listas cerradas y de nuestro prietas las filas, un acontecimiento como este del Reino Unido sea difícil de creer. El partido se deshace del presidente teniendo en el Congreso mayoría absoluta. El sábado que viene celebra el partido que gobierna España, o sea el PSOE, una cosa llamada Comité Federal, que en las crónicas siempre va acompañado por la muletilla máximo órgano entre congresos, porque eso es lo que es, es la representación máxima del Partido Socialista para debatir y tomar decisiones sólo por debajo de un congreso que es el cónclave máximo. Comité Federal El sábado, en ausencia de corriente crítica digna de tal nombre en el PSOE, con voces contadas que alcanzan a expresar no ya alguna crítica sino alguna mínima discrepancia o alguna preocupación por las cuatro derrotas electorales encajadas ya en autonómicas en el último año y por el pavoroso escenario que las encuestas describen para las municipales el año que viene, en ausencia de corriente crítica, digo, lo previsible es que del Comité Federal del sábado salga lo de siempre. Un líder aclamado que ocho años después de asumir el poder ejecutivo en España aún gusta de presentarse como perseguido por las élites y víctima de una conjura universal de empresarios, jueces, medios, pseudomedios y Donald Trump. El líder que escogió a José Luis Ábalos para llevar el partido, el líder que escogió a Santos Sardán para llevar el partido, el líder que rescató a Zapatero para movilizar electoralmente a su partido, entonará por enésima vez el himno de la resistencia, de su capacidad para resistir pase lo que pase, incluso cuando lo que pasa es que le brotan como una plaga los casos de comportamientos indeseables a su alrededor. Es una figura providencial, hay que entenderlo, como se encarga de sugerir él mismo para que el Comité le haga los coros. Es una figura providencial y necesaria para que España avance y no caiga en manos de las derechas. Sánchez rescatando a los españoles de sí mismos María Jesús Montero ya dijo que iba a rescatar a los andaluces de sí mismos y encajó el peor resultado de su partido en 40 años. Un juez de nombre Juan Carlos Peinado ha logrado el hito de irritar a todo el mundo a la vez, o a casi todo el mundo, con su delirante decisión del sábado de retirarle el pasaporte a Begoña Gómez. A estas alturas lleva dos años investigándola para evitar que se fugue con ayuda de sus escoltas. No es necesario saber leer los posos del café o las entrañas de un animal sacrificado, ¿Verdad? Para augurar que la Audiencia Provincial de Madrid dejará sin efecto una medida cautelar tan poco cautelosa o que el Consejo General del Poder Judicial intentará hacer hoy algún gesto para sofocar la indignación que esta alusión a los guardaespaldas de Begoña ha generado en los sindicatos policiales. Un juez que sin base alguna y de manera bastante frívola, atribuye a los escoltas la voluntad de colaborar en una fuga. El juez Peinado irritó a las defensas, irritó al Gobierno, irritó a la policía e irritó a quienes habiéndole perdonado ya tantos desatinos o abusos de poder en sus autos judiciales. Este es el juez que llegó a atribuir a dos testigos afirmaciones contrarias a las que habían hecho en su juzgado. Ha irritado a quienes quieren pensar que el fondo del fondo del fondo del fondo del asunto en el fondo del asunto el juez en realidad sí ha logrado reunir indicios de actuaciones delictivas para procesar a Begoña Gómez. Incluso aquellos o algunos de aquellos que han dado aire al juez por errático y por pésimo redactor de autos que fuera, incluso algunos que apoyan al juez Peinado el sábado se irritaron también porque ven que su medida cautelar para Begoña Gómez abona el victimismo de Begoña Gómez y del Gobierno y es munición de primera para seguir predicando. Y lo va a hacer Sánchez la persecución de la que se dice objeto su familia. Aquí ya subrayamos la semana pasada el día que el juez Calama no le puso medidas cautelares a Zapatero porque es tan conocido, tan conocido, que es imposible que se fugue sin que nadie lo vea. Y adelantamos aquí que si el juez Peinado aplicaba el mismo criterio no podría ponerle medidas cautelares a Begoña Gómez y si aplicaba el criterio contrario, pues se produciría ahí una diferencia de criterios. Pues el contraste, eso es lo que ha llegado. Y al final el contraste es la prueba de que no existe ni concertación entre jueces malvados ni conjura. Cada magistrado es un mundo y la conjura es una turra. Hablando de Sánchez, el viernes se ató todavía más a Zapatero añadiendo confusión al origen de las joyas con esta historia que el propio Sánchez contó a los periodistas y según la cual él mismo recibe regalos en sus viajes que no sabe ni lo que son. Mi experiencia es que cuando uno viaja recibe regalos de los cuales no tiene constancia hasta que regresa a Madrid. ¿Y eso qué tiene que ver con Zapatero? Si Zapatero nunca ha dicho que las joyas se las dieran en viajes que hizo al extranjero. ¿Y si supiera o no supiera lo que le habían regalado? Resulta que alguien, algunos de esos regalos los metió en una caja fuerte en el despacho del expresidente del Gobierno en una calle de Madrid que se llama Farrao. Es que las joyas llegaron solas a la caja fuerte de Zapatero. Sánchez confía en Zapatero. Sánchez confía en la honradez de Zapatero. Sánchez confía en la palabra de Zapatero. En su derecho está a confiar. Ahora, si el presidente aspira a que le demos algún valor a esta posición y a esta confianza, hombre, debería comprometerse a que en el caso de que alguna vez se demostrara que Zapatero no está diciendo la verdad, se comprometa, por lo menos Sánchez, a no volver a colocarnos ese discurso del hombre abatido. Porque él mismo ha sido engañado. El hay que ver, hay que ver. Yo que le pregunté y resulta que no me dijo la verdad. El primer decepcionado soy yo. Para que la mano en el fuego tenga algún valor, hay que comprometerse a marcharse uno mismo en caso de resultar abrasado. Lo contrario no es más que hablar por hablar.
Podcast: Monólogo de Alsina
Host: OndaCero
Episode Date: June 22, 2026
El monólogo de Alsina gira en torno a la crisis política en el Reino Unido, donde el Primer Ministro laborista Keir Starmer es forzado a dimitir tras perder el apoyo de su propio partido, a pesar de contar con una mayoría absoluta. Con el característico tono irónico y agudo del presentador, se comparan los usos políticos británicos con la inercia jerárquica y la cultura de resistencia personalista en la política española. Alsina aprovecha para analizar el contraste con el PSOE y su líder Pedro Sánchez, la gestión de las derrotas electorales, casos judiciales recientes y temas de actualidad política nacional.
Tono: Divertido, culta referencia cinematográfica
[00:01 – 04:00]
“Esta expresión, rebelión a bordo, ha servido a centenares de columnistas para describir amotinamientos internos en organizaciones políticas de todo signo. Y hoy sigue sirviendo, sobre todo si los protagonistas del amotinamiento son británicos.” (Alsina, 03:30)
Tono: Analítico, irónico
[04:00 – 12:00]
“Hoy va a tomar posesión de su acta como diputado, luego ya puede ser Primer Ministro.” (Alsina, 10:00)
“Necesitamos una economía que funcione para todos, no solo para unos pocos en lugares lejanos.” (10:30, paraphrase)
Tono: Crítico, sarcástico
[12:00 – 17:00]
“Lo previsible es que del Comité Federal del sábado salga lo de siempre. Un líder aclamado que ocho años después de asumir el poder ejecutivo en España aún gusta de presentarse como perseguido por las élites y víctima de una conjura universal.” (Alsina, 14:10)
Tono: Irónico, incrédulo
[17:00 – 21:00]
“Un juez de nombre Juan Carlos Peinado ha logrado el hito de irritar a todo el mundo a la vez, o a casi todo el mundo, con su delirante decisión del sábado de retirarle el pasaporte a Begoña Gómez.” (Alsina, 17:50)
Tono: Escéptico, crítico
[21:00 – final]
“Sánchez confía en Zapatero. Sánchez confía en la honradez de Zapatero. Sánchez confía en la palabra de Zapatero. En su derecho está a confiar. Ahora, si el presidente aspira a que le demos algún valor a esta posición y a esta confianza, hombre, debería comprometerse...” (Alsina, 22:30)
Este monólogo, fiel al estilo de Alsina, disecciona con humor socarrón y perspectiva histórica las diferencias entre la política británica y la española, poniendo especial énfasis en el mecanismo británico de control interno frente al excesivo personalismo y la escasa autocrítica reinante en España. Se remata con un análisis desprejuiciado sobre casos judiciales mediáticos y el recurrente discurso de resistencia y confianza por parte del poder político nacional.
Ideal para quienes buscan entender la actualidad política desde una perspectiva crítica, documentada y hábilmente narrada.