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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos a viernes, es 26 de junio del año 2026. Y esto es más de uno. Esto es la radio sonda cero. Déjenme que les cuente una historia que es muy corta. Es la historia de un libro que tardó 15 años en encontrar lectores. Los encontró porque le cambiaron el título. El libro lo escribió un hombre de 40 años, recién regresado o retornado de la muerte en vida, en una habitación de alquiler, con unos pocos muebles destartalados, la luz escasa y las ventanas tapadas con tablones a falta de cristales. El libro lo escribió en nueve días. Describe así la escena José Benigno Freire en el prefacio de la última edición española. El hombre formula y reformula cada frase hasta encontrar la palabra adecuada. Deambula por la habitación de un extremo al otro. Cada recuerdo amargo aviva sus sentimientos. A veces, rendido y conmovido, se sienta en una silla y llora. Limpia su intimidad, limpia de ella hasta la última mota de rencor o de resentimiento. Estamos en Viena, a finales del año 45. El libro se editó con el título Un psicólogo en un campo de concentración. Y pasó mayormente inadvertido. Diez años después se publicaría en inglés con un título nuevo, que es Desde el campo de la muerte al existencialismo. Y tampoco será leído. Habrá que esperar hasta 1961 cuando, rebautizado de nuevo, el texto de Viktor Frank, consiga interesar a los lectores, se edite en una edición de bolsillo, se traduzca a 30 idiomas y alcance la condición de éxito editorial en todo el mundo. El título El título definitivo será, o es El hombre en busca de sentido, una indagación sobre el efecto que una experiencia traumática tiene en la salud mental de quien la ha sufrido, o mejor, de quien la ha sobrevivido. El síndrome del superviviente fue estudiado por Víctor Frank, superviviente el mismo de cuatro campos de concentración, y por otros médicos como él, en los años 50, a partir de la experiencia de prisioneros que cargaban con la culpa de haber vivido cuando otros, iguales a ellos, habían muerto en esos campos. Con el tiempo, lo que se observó es que esa misma carga la sufren quienes han sobrevivido a una tragedia, a una matanza, a un naufragio, a una epidemia o a un terremoto. En el ser humano, escribe Viktor Flank, la búsqueda de sentido para su vida constituye una fuerza primaria. Necesita encontrar un significado, necesita una razón a todo lo que le sucede. Y entre los hechos que parecen quitarle sentido a la vida está la muerte de aquellos que estaban a nuestro lado y que nada distinto hicieron a nosotros, o planteado en forma de pregunta ¿Por qué sobreviví yo y murió mi hermano o mi esposa o mi madre o mi hijo? En los días siguientes a una tragedia, en los días siguientes a un terremoto, al daño al que pueden ponerse números que son los números de los muertos, de los heridos o de los desaparecidos, se añade este otro dolor larvado, esta otra herida oculta. Son las víctimas invisibles, es el síndrome de los supervivientes, la lesión mental, psicológica, anímica que no aparece en los recuentos oficiales pero que afecta a decenas de miles de personas hoy sin duda en Venezuela.
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Hermanita, hermanita, escúchanos. Por favor. Yo le suplico a las autoridades que venga a ayudarnos. No se presentado absolutamente nadie, nadie. Vaya gente allá adentro. Rosa y su hija están allá adentro. No sé si está privado, pero por favor, Yo pido ayuda.
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¿Cómo están los vecinos aquí?
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¿Todo bien?
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¿Quién está aquí?
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¿Vecino?
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Vecinos. Dios mío, cuídano. 30 horas después de que el doble terremoto derribara decenas de edificios en La Guaira, en Puerto Cabello o en Caracas, las familias de 20 mil personas siguen buscando, siguen telefoneando, siguen agarradas a la esperanza de poder escuchar las voces de esas personas, probando así que han salvado sus vidas. Cada hora que pasa, bien lo saben estas familias, algunas de ellas aquí en España, cada hora que pasa esa esperanza se atenúa, el aliento decae y el pálpito se oscurece. 20.000 personas con las que todavía no han conseguido establecer contacto sus familias. El último dato oficial del gobierno venezolano facilitado esta madrugada, eleva a 245 las víctimas mortales del terremoto o de los dos terremotos. Los heridos son más de 4.000. Hay 200 personas que están localizadas con vida pero atrapadas aún en edificios derruidos. La ayuda de los países vecinos, bomberos, rescatadores, medicamentos, alimentos, de ropa, sigue llegando. Venezolanos en el extranjero, residentes en Miami y en Madrid sobre todo, se han coordinado para colaborar en el socorro a sus compatriotas. Viajan ya hacia Venezuela donde la precariedad de medios es escandalosa. Bomberos y militares españoles. Bueno, ya llegaron las vacaciones para sus señorías. El Congreso de los Diputados entra en modo verano con el retén de guardia que es la Diputación Permanente y sin plenos parlamentarios ya hasta el mes de septiembre. Un alivio para el Gobierno, sin mayoría parlamentaria para el Gobierno, sin presupuestos y sin garantía alguna de poder seguir convalidando decretos. Este es un Gobierno, como sabemos, adicto a los decretos y a abusar de la coartada falsa de la urgencia para justificar esos decretos que luego hay que convalidar y a veces sí y a veces no. Antes de echar el cierre al curso parlamentario procedió la delegada del Gobierno en las Cortes, que es Francina Armengol, a tragarse ayer el sapo de tener que proclamar el resultado de la votación que acredita que, a diferencia de la propia Francina Armengol, la mayoría absoluta de los diputados quiere que Pedro Sánchez permita a la Cámara pronunciarse explícitamente sobre su continuidad como presidente.
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Votos emitidos, 349. A favor 178. En contra, 171. Se aprueba el punto 3.
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Hay mayoría parlamentaria para pedirle a Pedro Sánchez, como se le hizo ayer, que plantee la cuestión de confianza o en su defecto, si no quiere cuestión de confianza, que disuelva las Cortes y que dé por concluida esta legislatura que arrancó hace tres años con el PSOE mutante convirtiéndose a la fe indepe de la amnistía para mantenerse en el Gobierno aún habiendo perdido las elecciones. A Pedro Sánchez tampoco es un secreto, pues le resbala que el Congreso y el Senado le pidan que pase la prueba esta del algodón de la confianza parlamentaria. En rigor, al presidente le viene resbalando desde hace años cualquier cosa que pida el Parlamento y que no encaje en sus planes de atrincheramiento. La cuestión de confianza la perdió ya dos veces, aunque no le haya presentado ninguna. La única diferencia entre formalizar una cuestión de confianza y no hacerlo es que la ley te obliga a que si la presentas, o sea, la formalizas y la pierdes. La ley te obliga a convocar a los españoles a las urnas aunque tú no quieras, dicen algunos comentaristas, digamos, afines. Bueno, es una moción que no vale para nada porque no es vinculante, dices. Ya. Y aunque lo fuera, porque si. ¿Tiene obligación Sánchez de presentar presupuestos cada año tampoco lo hace? Eso sí, es vinculante el Parlamento, que no las encuestas y menos aún las de Tezanos. El Parlamento es la representación de la sociedad española. El Gobierno gobierna a los españoles, pero quienes hablan por los españoles son las Cortes. Por tanto, hoy ya es un hecho que la sociedad española insta al presidente Sánchez a que le dé la oportunidad de pronunciarse, bien en el hemiciclo, bien en las urnas. Y por tanto hoy es un hecho que el presidente ha elegido ignorar la voluntad de la sociedad española por un único motivo, que es que está seguro de que hoy la voluntad de la mayoría es que él sea parte del relato autodefensivo y autopromocional que hizo el miércoles el presidente Sánchez. Sólo cabe una consecuencia lógica. No sólo es sabedor de que gobierna sin parlamento que lo respalde, lo es también de que si hubiera elecciones la derecha se haría con el Palacio de la Moncloa. Y a eso se reduce su cada vez más trillado, más débil y más cansino argumentario. Esto de que él tiene que resistir porque si no gobiernan los de enfrente y aplican sus nocivas políticas retrógradas. Hay dos preguntas que sigue sin responder Pedro Sánchez y que ¿Por qué la sociedad le da la espalda si tan extraordinaria y tan salvífica es su gestión en el Gobierno? ¿Y ¿Qué ocurre si hoy los españoles lo que quieren es que en efecto gobiernen las derechas y apliquen esas políticas tan nocivas? ¿Qué ocurre si no quieren ser protegidos de sí mismos por el líder del PSOE, ya que mañana hay Comité Federal en Ferraz, bajo la sombra de un Ábalos, a la sombra para los próximos 15 años, bajo la sombra alargada de los zardanes y las leires? ¿Ya que mañana hay Comité Federal en Ferraz? Aún tiene tiempo el aparato del Partido Socialista, tan abrumadoramente hegemónico en el Comité y tan responsable de que su líder se vea a sí mismo como un ser providencial de dar a la respuesta o a la pregunta mejor una respuesta. ¿Qué ocurre si los españoles no quieren ser salvados de sí mismos por este presidente?
Podcast: Monólogo de Alsina (OndaCero)
Host: Carlos Alsina
Date: June 26, 2026
Episode Theme:
En este episodio, Carlos Alsina aborda el concepto del "síndrome del superviviente" a raíz del doble terremoto en Venezuela, reflexionando sobre la culpa y el dolor de los sobrevivientes en medio de las tragedias. Además, intercala este tema con un análisis político sobre la situación parlamentaria en España y la exigencia de confianza al presidente Pedro Sánchez.
Alsina abre el programa con la historia detrás del libro “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl, explorando el trauma invisible de los supervivientes de grandes tragedias. Se centra en las secuelas del terremoto en Venezuela, donde miles buscan aún a sus familiares entre las ruinas, abarcando tanto el dolor inmediato como la herida psicológica persistente. La segunda parte del monólogo pasa a la escena política española, describiendo el fin de las sesiones parlamentarias y la presión sobre el presidente Sánchez para que solicite una cuestión de confianza.
[00:01 – 03:50]
Historia del libro de Frankl
El síndrome del superviviente
[03:50 – 06:55]
Voces desde el epicentro
La búsqueda y la esperanza menguante
[06:55 – 09:17]
Despedida parlamentaria y situación política
Preguntas abiertas y advertencia final
El monólogo fluye con el tono reflexivo, periodístico y crítico habitual de Alsina. Intercala descripciones literarias, testimonios desgarradores y análisis político combativo, hilando el dolor humano con la responsabilidad institucional.
En resumen:
Este episodio ofrece un retrato sensible y profundo del dolor invisible tras las tragedias colectivas, como el reciente terremoto en Venezuela, así como una crítica directa y argumentada a la situación política en España, centrando el debate en la legitimidad y el sentido último del liderazgo político.