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Narrator/Host
¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos en el primer día de junio del año 26. Esto es más de uno, es Onda Cero. Y si me dejan, les cuento una historia que es muy corta. Ocurrió en un restaurante. El actor consagrado Richard Bean acababa de estrenar su versión del Rey líder en Broadway. Al terminar la representación, había quedado con su exmujer para que le dijera lo bien que había estado él y el act. Se dolía porque el crítico teatral del Times nunca le reconocía su mérito artístico. Ella le animó. Le pero ¿No has leído su comentario al preestreno?
Commentator/Analyst
Dice que le ha encantado. Dice que eres el ancla.
Narrator/Host
¿El ancla? Se entusiasmó el actor gratamente sorprendido. Tan gratamente que se fue a buscar al crítico, que estaba cenando allí con su marido, para agradecerle y celebrar el buen criterio que había demostrado esta vez. El ancla. ¿Ha dicho usted que soy el ancla de la obra? El crítico estaba incómodo. Le pide que se vaya porque un crítico no puede discutir sus opiniones con el criticado. No sería correcto. Pero ante la insistencia del actor, me dijeron que yo le parecía el ancla. Es el marido del crítico el que le saca del error. Le no, escribió, es el ancla. Escribió que es como un ancla. Como un ancla que se hunde en el mar. Esto es el ancla que se hunde en el mar impidiendo que el barco siga navegando. Este amargo malentendido es el punto de partida de una serie que ha estrenado Kevin Klein que se llama Clásico americano. El clásico español es otro. El clásico español es un presidente encantado consigo mismo que presume de resultados económicos mientras quita importancia al impacto que los casos de corrupción tienen en el electorado y que acaba conduciendo a su partido a una escabechina electoral. Como un ancla.
Politician/Parliament Speaker
Señor presidente, si usted no pone fin a su agonía, desgraciadamente acabarán agonizando las instituciones y nuestra democracia.
Narrator/Host
Al cumplirse hoy un año de la primera vez que un gobierno fue derribado en España, no por los votantes en elecciones generales, sino por los diputados en democrática votación parlamentaria, el gobierno ha confiado su defensa a sus hombres ancla, los pesos pesados que son Puente, Óscar López y, naturalmente, Sánchez. Hombres todo hombres que gustan de la contienda, de la refriega, de crecerse en el castigo de no rendirse, de aguantar, de resistir, de no renunciar nunca a jugar al ataque. Hombres ancla que aman la porfía y que reúnen las cualidades históricamente atribuidas o anticuadamente atribuidas a los hombres de una pieza, a los que se visten por los pies y demás expresiones viejunas. Casi cabe decir hombres ancla con cualidades muy conservadoras. Puente López Sánchez como un ancla. La turra de la conjura temporada ya ni se sabe. La conspiración universal trufada de filtraciones y de coincidencias que evidencian que todo el mundo es culpable. La UCO, la UDEF, este juez, aquella jueza, este otro juez, las Audiencias provinciales que lo respaldan, La derecha política que es culpable por el mero hecho de ser derecha, Los medios que adelantan que una imputación se ha producido o que un registro está siendo realizado. Los pseudomedios que ya podrían aprender todos de crónica libre. Pueden seguir con su turra el tiempo que deseen. La turra como ancla, pero su efecto ya es ninguno. ¿No es que da aliento a nuestros militantes? Pues así será. Pero el futuro inmediato del país no va a depender del estado de ánimo de los militantes del PSOE. Es 1 de junio. Es día, en efecto, hoy de aniversario.
Politician/Parliament Speaker
Señorías, creo que hoy firmamos un Una página nueva de la historia de la democracia en nuestro país. En primer lugar me gustaría agradecer de corazón a todos los grupos parlamentarios que han dicho sí a esta moción de censura, que han dicho sí a reivindicar la democracia firme, fuerte, con instituciones ejemplares.
Narrator/Host
Instituciones ejemplares. El día que el candidato ganó la moción de censura y celebró que el Parlamento apoyara así a las instituciones del Estado. Instituciones ejemplares. Se refería, claro, a la Audiencia Nacional, tribunal sentenciador de la Gürtel, y se refería a la UDEF, la unidad policial que en funciones de policía judicial había desenmarañado aquella red de adjudicaciones, mordidas y tráfico de influencias. Lo que el PSOE llegó a querer a la UDEF aquel día, las cosas tan hermosas que dijo de ella cuando el afectado por su investigación era el PP. Se recuerda mucho estos días que quien defendió la moción de censura fue José Luis Ábalos. Los españoles no podemos tolerar la corrupción ni la indecencia como si fuera algo normal. Y se recuerda menos a la portavoz del Grupo Socialista, aupada ese cargo por Pedro Sánchez cuando éste recuperó el control y el poder en Ferraz, o sea, Margarita Robles, la Margarita Robles de 2018.
Commentator/Analyst
España tiene que empezar una nueva etapa. Una nueva etapa en la que nadie ampare la corrupción desde la responsabilidad ética e institucional y democrática. Lo haremos con la ayuda de todos y lo haremos con generosidad y con muchísima humildad.
Narrator/Host
La humildad ha sido seña de identidad del gobierno de Pedro Sánchez. ¿Quien podría dudar la humildad conociendo al presidente? El respeto a los usos y costumbres del Parlamento también ha sido seña de identidad. Por eso el Gobierno ha hurtado a las Cortes el debate presupuestario de cada año y por eso se niega a someterse el presidente a una cuestión de confianza aun habiendo perdido el favor de la mayoría que lo invistió. La crónica política sobre el Gobierno y sobre el PSOE se ha llenado de frases huecas estos días que no significan absolutamente Sánchez pide tiempo, Sánchez llama a aguantar, Sánchez ordena resistir. La nada solo significa que ni cuestión de confianza ni elecciones generales. El coro gubernativo, sus 22 ministros, el coro del partido, su ejecutivo federal, el coro parlamentario, su grupo de diputados y senadores están a lo que diga y a lo que decida cada día el líder. Todos ellos podrían tener criterio propio, Podrían. Pero han renunciado a tenerlo porque es más cómodo y más seguro ser correas de transmisión del líder, ser las cadenas amarradas al ancla. Sánchez aguanta, Sánchez resiste, Sánchez se defiende con un contraataque. Todos son símiles deportivos, si se fijan, o de competición o de guerra. Pero gobernar, que se sepa, no es competir. Gobernar es actuar teniendo presente que el poder que ejerces se lo debes al Parlamento que te invistió y que puede revalidarte su confianza si se la pides de nuevo o retirártela para medir si el apoyo se mantiene. Pues hay dos fórmulas. Una es la cuestión de confianza y otra es los presupuestos generales. Eludir las dos ya da idea de las serias dudas que tú mismo tienes de que este Parlamento, o sea la sociedad, te siga queriendo de presidente. La turra de la conjura entretiene a ministros que consideran un hallazgo político Yo no me chupo el dedo, cosa profundísima, o yo esto no me lo creo. ¿Muy bien, pues no se lo crean ministros que aún piensan que el hecho de que ellos se crean o se dejen de creer las conclusiones de la UCO, de la UDEF, tiene alguna importancia? Pues desengáñese pronto, porque no la tiene. Es perfectamente irrelevante que Óscar Puente no se crea algo. Ya dijo que algún día se sabría dónde había estado mazón la sobremesa del día de la riada. Y cuando se confirmó que le había pasado la sobremesa en el Ventorro, lo resolvió diciendo que él no se lo cree. Bueno, si es que lo que uno crea o deje de creer es cosa de uno. Basar tus opiniones en la fe, pues es lo que tiene. También hay gente que no se cree que el hombre llegó a la luna, que el 11-M lo cometieran el chino y el tunecino. También hay gente que se cree que Elvis Presley no está muerto. No me lo creo. No te lo creas. Bueno, más allá de la turra, lo que sí hay es esto. Primero, Sánchez lidera un partido político en el que anido la corrupción de la mano de un secretario. Bueno, no de dos secretarios de organización, no uno, sino dos. Segundo, lidera un partido político que urdió y financió una operación para desacreditar a la UCO y las investigaciones judiciales. Y tercero, lidera un partido político cuya forma de gestionar el dinero entregando efectivo a tipos como Coldo o su hermano o su esposa, sin control real de que hubieran realizado gastos reembolsables, está siendo investigada en un juzgado. No parece que ninguna de estas tres cosas la haya desmentido el secretario general. En torno a sus dos secretarios de organización levantó él mismo un cordón sanitario sin esperar siquiera al procesamiento, defenestrándolos y admitiendo así que la corrupción descrita por la UCO le resultaba creíble. De la operación Leire se han esforzado en explicar fuentes socialistas este fin de semana en todos los medios de comunicación que fue cosa de Ferdán y sin conocimiento, por supuesto, de su superior inmediato. Es decir, que sí hubo operación y que hubo encargos desde Ferrat y hubo pagos desde Ferrat, pero que no se le puede atribuir a Ferrat porque era cosa del secretario de organización, que al parecer no era Ferrat. Y del modo en que se pagaban los gastos en Ferrat en billetes y sin control, ya dio cuenta el propio gerente Moreno Pavón en su declaración como testigo en el Tribunal Supremo. Y ya dijo el secretario general del partido, señor Sánchez, que él también debió de pasar gastos alguna vez. Pero lo dijo como una posibilidad remota que no dejó en él la menor huella. Las consecuencias de que haya salido a la luz todo esto. Ábalos, Zardán, la operación Leyde, los sobres de dinero. Eso es lo que sí afecta hoy, y merecidamente, al Partido Socialista, cuyo líderes Pedro Sánchez. No hay más conjura ni más coincidencia que la llamativa coincidencia de que las personas de la máxima confianza del líder hayan resultado estar manchadas y que ellas añadieran a una militante colocada en empresas públicas, Leire Díez, a un empresario afín, Anchón, Servinábar Alonso, y al expresidente de la SEPI Vicente Mártires. Esto es lo que le sucede al partido del presidente Y al Gobierno del presidente lo que le sucede es que anidó en su seno el grupo de los Coldos y los Aldamas de la mano del ministro con más peso político del momento, que era José Luis Ábalos. Y al Gobierno lo que le ocurre es que fue el Gobierno quien aprobó el rescate de la compañía Plusultra. Los de plusultra lo intentaron con Ábalos, pero acabaron prefiriendo a Zapatero o a quien ellos consideraban que era Zapatero, este julio Martínez, de quien su amigo ZP sostiene que la relación con PlusUltra era suya y solo suya. Fue el Gobierno y su presidente quien estando al tanto de que Zapatero compaginaba gestiones políticas muy celebradas con actividad un poco difusa para ganar dinero, no necesariamente una actividad ilícita, pero muy poco publicitada. Fue el presidente quien, sabiendo de esa doble condición de facilitador político y cobrador de consultoría, lo elevó a la condición de espíritu santo del Gobierno de Coalición Progresista. Dice Sá nos quieren derribar. A ver, a derribar el Gobierno o a derribar al Gobierno es a lo que aspira siempre la oposición. Solo una vez lo consiguió derribarlo. Fue hace ocho años. Y fue Sánchez.
Politician/Parliament Speaker
Sr. Presidente, para usted, que nunca supo nada, según nos ha querido hacernos creer en su declaración, la corrupción no tiene ministerios, no tiene gobiernos. Para nosotros la corrupción es ahora mismo el mayor enemigo de nuestro Estado.
Podcast: Monólogo de Alsina — Onda Cero
Fecha: 1 de junio de 2026
Tema principal:
En este monólogo, Carlos Alsina reflexiona, a través de una metáfora literaria y teatral, sobre el rol del presidente Pedro Sánchez y su gobierno, utilizando la noción del "ancla" para ilustrar cómo la resistencia y la autocomplacencia pueden lastrar a un partido y a las instituciones democráticas, especialmente ante la sombra de la corrupción.
“El clásico español es un presidente encantado consigo mismo que presume de resultados económicos mientras quita importancia al impacto que los casos de corrupción tienen en el electorado y que acaba conduciendo a su partido a una escabechina electoral. Como un ancla.” (01:27)
“La turra de la conjura... pueden seguir con su turra el tiempo que deseen. La turra como ancla, pero su efecto ya es ninguno. ¿No es que da aliento a nuestros militantes? Pues así será. Pero el futuro inmediato del país no va a depender del estado de ánimo de los militantes del PSOE.” (03:18)
Recordando la moción de censura (04:07 – 05:33):
Se citan fragmentos del discurso parlamentario del día en que triunfó la moción de censura que llevó a Sánchez al poder, con llamados a instituciones ejemplares y a una democracia fuerte.
“En primer lugar me gustaría agradecer... a todos los grupos parlamentarios que han dicho sí a esta moción de censura, que han dicho sí a reivindicar la democracia firme, fuerte, con instituciones ejemplares.” (04:07)
“España tiene que empezar una nueva etapa, en la que nadie ampare la corrupción desde la responsabilidad ética e institucional y democrática. Lo haremos con la ayuda de todos y lo haremos con generosidad y con muchísima humildad.” — Margarita Robles (05:33)
Sátira del presente:
Alsina ironiza sobre la falta de humildad del gobierno de Sánchez y sobre cómo el Ejecutivo ha evitado tanto la cuestión de confianza como el debate presupuestario en el Parlamento:
“Por eso el Gobierno ha hurtado a las Cortes el debate presupuestario de cada año y por eso se niega a someterse el presidente a una cuestión de confianza aun habiendo perdido el favor de la mayoría que lo invistió.” (05:52)
“Todos ellos podrían tener criterio propio, Podrían. Pero han renunciado a tenerlo porque es más cómodo y más seguro ser correas de transmisión del líder, ser las cadenas amarradas al ancla.” (06:36)
“No me lo creo. No te lo creas. Bueno, más allá de la turra, lo que sí hay es esto. Primero, Sánchez lidera un partido político en el que anido la corrupción de la mano de un secretario. Bueno, no de dos secretarios de organización, no uno, sino dos.” (08:42)
“Fue el Gobierno quien aprobó el rescate de la compañía Plusultra. Los de plusultra lo intentaron con Ábalos, pero acabaron prefiriendo a Zapatero o a quien ellos consideraban que era Zapatero, este julio Martínez...” (11:39)
“Sr. Presidente, para usted, que nunca supo nada, según nos ha querido hacernos creer en su declaración, la corrupción no tiene ministerios, no tiene gobiernos. Para nosotros la corrupción es ahora mismo el mayor enemigo de nuestro Estado.” (12:44)
Resumen de fondo:
El episodio utiliza la imagen del "ancla" para cuestionar la autocomplacencia y la resistencia del gobierno ante casos crecientes de corrupción interna, argumentando que lo que lastra realmente al país no son conspiraciones externas sino la falta de rendición de cuentas y la sumisión interna al líder presidencial. El verdadero peligro, concluye Alsina, es la erosión institucional que produce la corrupción tolerada o no enfrentada con transparencia y humildad.