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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Ya es viernes, 29 de mayo del año 26. Esto es la radio, es más de uno, es Onda Cero. Y les cuento una historia que es muy corta. Dijo el profesor de Filosofía a sus alumnos. Tienen ustedes 30 minutos para exponer por escrito una argumentación convincente sobre la no existencia de estas. ¿Y ya lo puede repetir? Preguntó uno de los estudiantes. Sí tienen media hora para argumentar filosóficamente por qué esta silla que tenemos aquí delante no existe. Apliquen todo lo que han aprendido este trimestre sobre el ser y sobre las percepciones y sobre la realidad. Tomaron los alumnos sus bolígrafos, reflexionaron un instante sobre el mejor modo de demostrar que aunque la tuvieran allí delante, aquella sí ya no existía. Pero levantó la mano el más menudo de los estudiantes. Profesor, tengo una pregunta. Adelante, plantéela. Nos pide usted que argumentemos por qué no existe esta silla. Eso dijo el profesor. Perdóneme, pero ¿Que silla? El maestro sonrió y orgulloso del ingenio filosófico de su alumno, le puso allí mismo un sobresaliente. ¿Silla? ¿Qué silla? Leire. ¿Qué? Leire Santos. ¿Qué? ¿Santos? Sardán. En lugar de un comité federal, el Partido Socialista haría bien en convocar un congreso de filósofos que le ayuden a responder a la ¿Qué somos en realidad? Y a esta ¿Quiénes? ¿Quiénes somos? Y a una última de fuera ¿Hay una entidad llamada Partido Socialista capaz de hacer o dejar de hacer cosas al margen de lo que hagan o no hagan las personas que dirigen y actúan en nombre del Partido Socialista? Secretario general del Partido ha dejado para dentro de un mes explicar en el Congreso no se sabe qué sobre las causas judiciales en las que está investigado su partido. A modo de adelanto, Otisher La Secretaria de Organización del PSOE, señora Torró, ha publicado un mensaje en el que niega que el partido haya cooperado en ninguna de las conductas delictivas que el juez Pedrat describe en su auto de ayer o de anteayer. Y los medios han titulado así la el PSOE niega haber cooperado en las cloacas. Primer punto del orden del día para el Congreso de Filósofos. Si la Secretaria de Organización del PSOE hace una afirmación en su condición de Secretaria de Organización, ¿Es correcto decir que quien la hace es el PSOE? ¿Es lícito asumir que cuando habla la número tres del partido desde Ferraz, quien está hablando es el Partido Socialista? Qué es el PSOE quién actúa o habla en nombre del PSOE Y si el que actúa es Santos Sardán cuando era secretario de Organización cabe decir que actuaba el PSOE en esta operación. Borremos de nuestra memoria a Santos Cerdán, esa persona de la que usted me habla. La dirección socialista se coronó ayer proclamando que el partido jamás ayudó al Eyre en sus andanzas pero sin desmentir que Santos Ardán sí lo hiciera ya aplicó la misma táctica, bastante burda táctica, por cierto, cuando se empezó a saber de los manejos de Ábalos y de Coldo Una cosa es lo que hicieran ellos y otra que se le pueda achacar al Partido Socialista pero ocurre que lo de las cloacas lo tuteló, según la UDEF, el secretario de Organización socialista precisamente porque desempeñaba ese cargo, o sea lo que ocurrió no fue que un señor cualquiera llamado Santos quedó a tomar un café en un callejón, el callejón del Gato por ejemplo, con una militante llamada Leire para echar la mañana inanimada tertulia sobre la actualidad del día y cómo van las cosas no, lo que ocurrió fue que Santos Sardán en su condición de número 3 del PSOE citó en la sede del partido a su conocida Leire Díez acompañada de Patricia López y de Pérez Dolcet para ver qué se podía hacer con el fin de torpedear la investigación judicial a Begoña Gómez con el fin de presentar a la UCO como corrupta y con el fin de aliviar así la indignación de su jefe, el secretario general del partido que veía como su mujer era imputada y salía ya en los papeles. Lo que ocurrió es que Santos Tardán en su condición de secretario de Organización socialista dio instrucciones para financiar las actividades de ley de 10 camuflando el motivo de los pagos bajo conceptos ficticios, es decir, falsos Todo esto presuntamente, pero todo esto es lo que describe el auto del juez Pedraz y la investigación de la UDEF. Lo que ocurrió, según el auto judicial es que Santos Sardán como autoridad del Partido Socialista, como capataz que lo era, en la sede de Ferraz ordenó por ejemplo insertar una campaña de publicidad de 20.000 euros en un digital con el único fin de retribuir así a Patricia López, colega de Leire Diez Si todo eso, según la investigación, lo hizo el secretario de Organización del PSOE por ser quien era. ¿Puede sostener la señora Torró que el PSOE como tal PSOE no hizo nada? Bueno, poderlo lo puede sostener, Claro, ya lo ha sostenido, pero el empeño está condenado a la melancolía. Porque es que en 2024 Santos Tardán era el PSOE y en 2025 también, tal como hoy. Lo que dice y hace Rebeca Torró lo hace y lo dice el PSOE. No en términos penales. Bueno, puede que no en términos penales, pero sí, desde luego, en términos políticos. Y el drama al que se enfrenta la dirigencia socialista de hoy es que no sabe en realidad qué más pudo hacer Santos Tardán gracias a los galones que le entregó Sánchez en los años en que Santos Sardán era Dios en Ferrat. Pedro Sánchez, como la señora Torró, proclama hoy la escrupulosa higiene de las actuaciones de su partido con idéntica convicción a aquella con la que proclamaron que Cerdán era un ejemplo de integridad, que Zapatero era un referente moral y que Coldo era un ejemplo para la militancia. Si no sabes, casi mejor no hablas de lo que no sabes, pues no te pilles los dedos sobre cuestiones que en realidad ignoras, si es que las ignoras. El Partido Socialista dramáticamente sonado estos días se ha entregado a la tarea de propagar disquisiciones. ¿Es un requerimiento o es un registro? ¿Es el secretario de organización o es el PSOE? ¿Es una cloaca o es solo un desagüe? Prueba del shock en el que vive y del que no sale, prueba del atolondramiento en el que se halla es este esfuerzo inútil también por volver con la turra de la conjura, jueces coordinados para ir golpeando al gobierno con un escándalo tras otro hasta conseguir que Pedro Sánchez renuncie. La película conspirativa a la que ya se encomendaron el PSOE y el Gobierno cuando salió, cuando empezó a saberse de Leyre 10, cuando empezó a saberse de Santos Cerdán, cuando empezó a saberse de julio Martínez. En ocasiones veo conjuras judiciales, está en el ADN del actual presidente y ve alguno de sus ministros detectar manos negras, coincidencias sospechosas, golpes de estado incipientes, o sea, la turra para quienes han quedado de piedra ahora al escuchar a un ministro fabular sobre una conspiración bien poco democrática para derribar al gobierno. A ver qué hay precedente. Tampoco me permito recordar que el actual presidente del Gobierno, él en persona situó al presidente del Tribunal Constitucional, no ha pumpido sino el que había antes, en un complot de las derechas para amordazar al Parlamento. Poca broma. El jefe del gobierno imputando al presidente del Constitucional conspirar contra la democracia. Esto ya sucedió y por supuesto no pasó nada más porque nadie acudió al juzgado a denunciar semejante atropello del Tribunal Constitucional a las libertades del presidente que estaba en un complot. Bueno, desde Begoña y la Carta a la Ciudadanía todo se intensificó con ministros y dirigentes compitiendo por ver quién desacreditaba más y con más likes a los jueces incómodos y por ver quién agradaba más al secretario general del Partido Socialista. Ahora hay quien dice que en lo que están es en una competición ya o en una carrera por ver quién hereda al secretario general del Partido Socialista. Pero bueno, eso son especulaciones y como diría Antonio Casado, juicios de intenciones. Es que Puente está ahí asomando la cabeza porque ya está pensando en el pos Pedro Sánchez. Pero la turra de la conjura es anterior a Begoña y a la Carta de la Ciudadanía. Sánchez ya se vendía como víctima de una conspiración de poderosos cuando recorría el país doliéndose por su defenestración en el PSOE y enardeciendo la militancia contra el aparato de su partido. Ya había conjuras también en aquel momento eran contra él. Naturalmente la turra vivió momentos de gloria cuando la Carta a la Ciudadanía, con manifiesto de periodistas contra el golpismo judicial y mediático incluido. Pero dos años después es un estribillo vacuo y agotado. A la dirigencia socialista se le agotó el relato de tanto usarlo en la hora nona. Dijo Sánchez a sus discí ahora que iré al Congreso a dar satisfacción a nuestros socios, decidme cómo argumento que esta Leire de aquí y este Santos de aquí y esta Sepi de aquí. No existe. Levantó la mano el filósofo Puente y perdona, presidente, pero qué Leire, qué Santos, qué Sepi, qué Ábalos, que Coldo, qué Zapatero, que julio.
En este episodio, Carlos Alsina utiliza su característico monólogo para navegar con ironía y lucidez por la crisis actual en el PSOE, marcada por diversos escándalos y la reacción del partido ante las investigaciones judiciales. A través de una analogía filosófica y su habitual sentido del humor, Alsina critica la retórica socialista de disociación entre las acciones individuales y la responsabilidad del partido, desmonta los argumentos de "conjura" y subraya la repetición extenuante de este discurso en la política actual.
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En este monólogo, Alsina expone agudamente las contradicciones y debilidades en la gestión del PSOE ante la crisis política y judicial, desnudando los lugares comunes y los relatos autojustificativos. Entre filosofía y realidad política, desarma el discurso oficialista y cierra con ironía sobre la costumbre de negar lo evidente ante la opinión pública.