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Tal cómo están, bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos A martes, es 19 de mayo del año 2026 en la digestión de los resultados electorales en Andalucía. Sostiene el ganador, el claro ganador de estas elecciones, Juanma Moreno, que los números le avalan para poder gobernar en solitario. Es un dejadme solo sin el lío de tener que andar pactando prioridades nacionales y mercosures con los apóstoles de Santiago Abascal. Y tiene razón en que en circunstancias normales, alguien que saca 53 escaños en un parlamento de 109 le mete 25 de ventaja a su inmediato perseguidor, que es el PSOE, le mete 38 de ventaja a Vox y 45 al más celebrado de la noche electoral que fue Adelante Andalucía. Alguien con esas diferencias respecto de todos sus rivales y sobre todo siendo el único candidato con opciones de ser investido, no debería concitar muchas dudas respecto de su reválida como presidente. Yo creo que el resultado en Andalucía, lo suficientemente contundente y lo razonable, lo sensato, es que el Partido Popular gobierne y gobierne en solitario. En el día siguiente a las elecciones todos los candidatos, todos, hablaron como si el pueblo andaluz estuviera encarnado en cada uno de ellos. Todos como si hablaran en nombre de todos los andaluces. Pero habrá que admitir que es más propio hablar en nombre de la mayoría cuando has tenido 1.735.000 votos, que es el caso de Juanma Moreno, que cuando no llegas al millón, que es el caso de María Jesús Montero, o cuando no llegas al medio millón, que es el caso de José Ignacio García, triunfador de Adelante Andalucía. Digo, en circunstancias normales, Moreno saldría embestido en segunda votación con la abstención de unos cuantos diputados de Vox y a cambio del compromiso de tomar votos, dos o tres medidas que sean del gusto de los abascalianos. Pero en la España polarizada las circunstancias dejaron de ser normales. Ya en los tiempos aquellos del No es no, luego reconvertidos en el Sí es sí y ahora de nuevo en el No es No, y aunque el señor Moreno haya arrollado electoralmente a Vox, multiplica por tres y medio sus escaños. Los precedentes son los que son y Vox sabe lo que acabó pasando allí donde el PP le ganó por 29-11 Extremadura o por 26-14 en Aragón. Y lo que pasó fue que importó poco la ventaja apabullante de los populares porque le entregaron a Vox desde el minuto uno la llave de la investidura desde el minuto uno para qué andar mariposeando e hicieron así posible que le pusiera Vox el precio que le diera la gana a Vox a esa investidura. Si Puigdemont, valedor de Sánchez tasó su apoyo en una amnistía nada menos, pues Vox, como asistente del PP, tasa su apoyo en la discriminación de los ciudadanos en función de su origen, que eso es la prioridad nacional más la criminalización de los sin papeles en general y los menores sin papeles no acompañados en particular. Quien quiera gobernar que pague el peaje. Pedro Sánchez perdió las elecciones, gran verdad, y el PP las está ganando con holgura en todas partes. Es una diferencia notable. Y es verdad también que Juanma Moreno le ha metido mucha más ventaja a Vox de la que Guardiola en Extremadura o Azcone en Aragón. Pero todo eso a quien posee la llave le importa poco porque lo sustancial es sí está dispuesto a pagar el precio el que quiere gobernar. Y el PP ya tiene acreditado, esto no es una especulación, no es una moneda al aire, ya tiene probado que en efecto lo paga y que además se declara gustoso de haberlo pagado como ocurrió en Extremadura y como ocurrió en Aragón. Son los precedentes de su propio partido los que debilitan la pretensión morena o de Moreno de dejadme solo. Si Guardiola nos convenció a todos de que los extremeños suspiraban por un gobierno de coalición con Vox, si Azcón nos convenció a todos, o lo intentó, que esa era la única lectura posible de las urnas, que había un mandato popular en favor del gobierno de coalición, si Feijóo nos convenció también a todos de que quien vota a Vox lo hace para que el PP comparta el poder con Vox y así debe ser compartido en función de los resultados de cada uno. Pues claro. A ver ahora con qué argumento, descartado el argumento aritmético, con qué argumento Juanma Moreno se reivindica él como un hecho singular y rehuye el casamiento que su propio partido ha dado por bueno ya en tantos otros sitios, prioridad nacional incluida y lo que sea necesario. Ya dice María Guardiola, lo dijo ayer, que ella lo que ha firmado en Extremadura es dar prioridad a la ley. Acabáramos.
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Lo que prioriza el acuerdo de Extremadura es el cumplimiento estricto de la legalidad.
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Hay que pactar y plasmarlo en un documento de gobierno, de pacto de gobierno. Hay que pactar para cumplir la legalidad. Esto no lo vimos venir, pero forma parte de las novedades que nos ha traído la política de este tiempo. Terminada la sucesión de elecciones autonómicas de este último medio año y terminada la sucesión de elecciones con cuatro triunfos de cuatro para el Partido Popular, oye, como tiene dicho el PSOE, el triunfo es gobernar. Pues el PP gobierna Extremadura, gobierna Aragón, gobierna. Gobierna Castilleón, gobierna Andalucía, perdón, va a seguir gobernando Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Feijóo se pone ya a la tarea de ofrecer a los españoles el famoso proyecto ilusionante y en positivo que este es otro clásico de las críticas que hacen los afines a quien lidera en España la oposición de derechas. El clásico siempre bueno, está bien, hay que hacer oposición pero a la vez tiene usted que ilusionar al país con un proyecto. Y en eso está Feijóo emulando un poco Anguita. Anguita que decía aquello de programa, programa tres veces, ¿Se acuerda? Para parecer así más firme decía Anguita programa, programa, programa. Pues Feijóo ha hecho lo mismo. Dice tres veces proyecto para que nadie dude que lo tiene. De hoy a las próximas elecciones generales nuestra agenda será proyecto, proyecto y proyecto. En el PSOE ha alcanzado el logro de hundir aún más la cosecha electoral. En Andalucía no llega al 22% del voto, 19 puntos por detrás del PP. Cero opciones de recuperar el Gobierno. Exhausto el PSOE por este esfuerzo y orgulloso de no haber bajado, ¿Qué te digo yo? A 25 en lugar de a 28, que esto lo dijo ayer el director de campaña del Partido Socialista. Diciembre había encuestas que nos daban 25, hemos sacado 28. El PSOE, Diego, se entrega a una nueva enajenación fingiendo que no sabe leer los números y pretendiendo Tezanos les conservé la vista que el fracaso lo han encajado en realidad las derechas. Escuchemos la voz de la portavoz de
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la ejecutiva del PSOE, María Jesús Montero ha sido y es una gran candidata, ha sido una buena ministra de Hacienda y la mejor vicepresidenta del Gobierno de España. Así que tiene todo nuestro apoyo.
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Si la gran candidata saca el peor resultado de la historia. Cielos, cómo será una candidata pequeña, tiene todo nuestro apoyo. El de Ferraz. Vamos a ver, si María Jesús Montero de Ferraz, si es la vicesecretaria general de ese partido, si es la superiora de la señora Mínguez, ¿Cómo no va a tener su apoyo? Margarita Robles, por el contrario, es independiente, no es afiliada al Partido Socialista y por eso su epitafio sonó más auténtico.
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Era una mujer comprometida, trabajadora, con sentido de Estado, que tenía Andalucía perfectamente integrada y era una muy buena candidata.
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Era, era, era. Cualquiera diría que Montero está enterrada. Pero si la propia María Jesús Montero confirmó ayer que se va a quedar a hacer oposición en el Parlamento andaluz. Lo que pasa es que no sabe cuánto tiempo. Cuatro años son muchos años. Cuatro años. Vete tú a saber lo que puede suceder. Y a ella lo que le gusta es el Gobierno y no la oposición. Bueno, el PSOE se entrega a su legendaria habilidad para exponer cómo los resultados nunca son extrapolables hasta que conviene que lo sean. Y como Sánchez siempre está a salvo porque las generales eran distintas. Eso pensaba la lechera, que quien estaba a salvo era el cántaro. ¿Qué importancia tendrá perder por goleada en Extremadura, en Aragón, en Castilón, en? En Andalucía y en Galicia y en Madrid. Si luego ya llegarán las generales y Sánchez. Bueno, es que Sánchez también perdió las elecciones generales. Se tuvo que apegar y pagar el comodín de Puigdemont para seguir gobernando. Que ese es el pecado original y el pecado fundacional de esta legislatura, en opinión del único socialista que hoy mantiene una mayoría absoluta. Este García Paje que percibe cada vez más claro el mensaje de los votantes cuando el destinatario al que va dirigido no lo quiere entender o mira para otro lado. Los ciudadanos dan el mismo mensaje y más alto cada vez. En un remake de mayo de 2023 y a un año de las municipales, Paje predica en solitario, o casi casi, ruega que Pedro Sánchez ponga las generales por delante de las suyas como si fuera un airbag. Que encaje Sánchez el golpe de castigo y libere a la infantería del trago de sufrir en carne propia la patada dirigida al presidente o, en términos más coloquiales y con perdón, darle a Sánchez la patada en el culo de Paje.
En su monólogo titulado "Cada investidura, su peaje", Carlos Alsina analiza en profundidad la resaca electoral de Andalucía (elecciones 2026) y la situación política resultante. Reflexiona sobre la contundente victoria del Partido Popular de Juanma Moreno y los complejos "peajes" que se deben pagar para formar gobiernos en una España cada vez más polarizada. También comenta los efectos para el PSOE, especialmente destacando a María Jesús Montero y la crisis de ánimo del partido.
Carlos Alsina ofrece un retrato ácido y agudo del panorama político tras las autonómicas andaluzas de 2026, señalando los "peajes" necesarios para lograr investiduras y el desgaste de los grandes partidos en el nuevo contexto de fragmentación y pactos forzados. Su tono irónico y directo, salpicado de citas y ejemplos recientes, expone la distancia entre los discursos oficiales y la cruda realidad de la política actual.