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Carlos Herrera
¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Esto es Onda Cero. Esto es Más de uno. Estamos a 25 de junio del año 26. Dejadme que les cuente una historia que es muy corta. Se colocó el matador la taleguilla, aprovechó para acariciarse sutilmente sus partes. Orgulloso de su firmeza, agarró la muleta y dejó lentamente atrás el burladero. Enmudeció la plaza viéndole avanzar hacia el centro del albero. Detuvo su avance un instante, se volvió hacia la cuadrilla y gritó para que lo escuchara el público Dejadme solo. Y entonces los peones, las otras cuadrillas y los espectadores se fueron hacia las puertas y dejaron la plaza desierta. Solo estaba el matador mirando hacia abajo la mano, de nuevo en la talguilla, cuando el toro se arrancó decidido y fiero, le embistió con fuerza y lo dejó para el arrastre. Tituló así su crónica el diario Sesiones, no el Diario de provincias. Gritó Dejadme solo. Y todos lo abandonaron.
Alberto Núñez Feijóo
Señor Sánchez, el Partido Nacionalista Vasco. No estamos aquí para salvar su gobierno u otro gobierno de España, señor Sánchez.
Santiago Abascal
Aparte,
Iñigo Urkullu
Yo negocié durante semanas con José Luis Ábalos. Su palabra era la palabra de Dios y Dios era Pedro Sánchez. Así que menos caritas y no me cuenten milongas.
Alberto Núñez Feijóo
Sabe perfectamente que su ciclo ha terminado, señor Sánchez. Esa mayoría de investiduras, Igua, se ha debilitado hasta convertirse en una mayoría negativa.
Iñigo Urkullu
Le pido que me mire a los ojos. ¿Usted sabía algo? Ustedes han robado, señor Sánchez.
Alberto Núñez Feijóo
Usted arriba.
Carlos Herrera
Aquí Tucat, políticamente, Es de ley admitir que el mejor resumen de la Lidia de ayer lo hizo una española aficionada al castigo y a recrearse en la suerte, de nombre Miriam Nogueras. El resumen considerado el debate de ayer como una cuestión de confianza, ya que el presidente se niega a permitir que el Congreso vote una cuestión de confianza, pues Sánchez volvió a perder ayer la cuestión de confianza, por muy gallito, como el pasodoble que se paseara por el hemiciclo, por jaleado que fuera por los suyos, solo ya por los muy suyos, o sea, el PSOE y Bildu, empatado ya en sanchismo con los socialistas. Hay cheerleaders que resultan tóxicas.
Alberto Núñez Feijóo
Miren, porque no van a parar, señor Sánchez, no van a parar, ¿O acaso cree que no se atreverán a imputarle a usted?
Carlos Herrera
Escuchaba el presidente a su fiel costalera, la señora de Bildo en el Congreso. Lo escuchaba el presidente con el pinganillo de la traducción simultánea en la oreja, como si la señora estuviera hablando de euskera y no un apreciable castellano, buen castellano, por cierto, para un discurso. Bien malo el que hizo ayer Aizpurúa. Bien malo lo intentó el presidente. ¿El qué? Pues hacer faena presentándose ayer como el maestro didáctico que le explica al público. Queridos niños, ¿Que diría Óscar Puente la diferencia entre una condena, una imputación y un juicio? La diferencia entre un exministro, un hermano, una esposa y un zapatero. La diferencia, en fin, entre un hecho probado y una insidia, una sentencia y una presunción de inocencia. Un encomiable ejercicio de disección jurídica. Encomiable digo ejercicio de disección jurídica si no fuera porque a renglón seguido él mismo lo mezcló todo. Ni sembró la cámara de insidias, ni sesgó investigaciones, consentencias y atropelló la presunción de inocencia arrastrado por su obsesión contra Ayuso y el hermano de Ayuso y el novio de Ayuso y la corrupción de Ayuso, que el pedagógico jurista da por hecha la corrupción cuando ni la Agencia Tributaria, que del PP no parece que sea, ni la Fiscalía de Asuntos Económicos, que tampoco parece que dependa del PP, han señalado nunca a Díaz Ayuso como beneficiaria o artífice de corrupción alguna. Y así fue como volvió a cornearse el matador a sí mismo. Se le habían escrito un discurso bastante aseado sus escribientes sobre la rectitud, sobre el rigor, sobre la precisión, sobre los datos. Y lo arruinó todo en cuanto tiró millas por su cuenta con Ayuso y con marcial dorado. ¿Qué rigor puedes exigir a los demás si tú lo atropellas a diario? Respuestas No llevaba consigo el compareciente. Él siempre ha sido más de hacerse y responderse él mismo las preguntas.
Santiago Abascal
Para mí la pregunta no es si debemos continuar. La pregunta es cómo no vamos a
Carlos Herrera
continuar en el mundo feliz del presidente sin mayoría y sin presupuestos. Las preguntas las elige él. Con razón tiene de presidente su club de fans, a José Félix Tezanos. Otra pregunta que se hizo Sánchez a sí Mira, miren.
Santiago Abascal
¿A qué espera el señor Sánchez? ¿A qué espera? Yo espero a cumplir mi mandato de cuatro años que nos dieron los ciudadanos con su voto hace poco más de tres años.
Carlos Herrera
Tanto citar la Constitución para luego no sabérsela. Los ciudadanos no elegimos gobierno con nuestros votos. Elegimos, como creo que sabe el presidente, un parlamento. Quien puso a gobernar a Pedro Sánchez fue el parlamento cuya mayoría confió en él y ahora ya no confía. Quien le puso a gobernar aun habiendo perdido las elecciones, fueron los grupos que le invistieron presidente, Osea, Puigdemont. Engañarse uno mismo es un mal camino. Engañar a la sociedad es una falta de respeto. Podía haber dicho el presidente escuchado a la mayoría del Congreso ayer lo de Paco Rabal en Juncal. Tomo nota, tomo nota. Pero ¿Escogió el presidente profetizar a lo Aramis Fuster que un gobierno que no presidiera él sería un gobierno corrupto?
Santiago Abascal
En fin, señor Feijóo, que lo que le quiero decir es que usted no es el fin de la corrupción. Usted no es el fin de la corrupción. Es el regreso de la corrupción.
Carlos Herrera
¿El regreso de la corrupción? ¿Pero cómo va a regresar lo que nunca se fue? ¿Si ahora sabemos que en el otoño de 2018, cuando no llevaban gobernando ni un trimestre, ya estaban Ábalos y Coldo haciendo manitas con Aldama y ya estaba Cerdán engrasando la maquinaria? Servirábar el regreso de la corrupción. Claro que la derecha perdió el gobierno en 2018 por incurrir en corrupción antigua, como diría Sánchez ahora que es antigua, aunque se esté juzgando ahora antigua por grada de 2009. Claro que Rajoy se puso de perfil y pagó por ello. Y claro que la oposición de entonces, o sea, el PSOE, se esforzó en generar la sensación de que la corrupción era presente y era una plaga. Pero nada de eso quita que el presidente de ahora se haya metido en el burladero del yo nunca supe nada de lo que hacían mis más estrechos colaboradores. Y que la oposición afile la guadaña convencida como está de que en cuanto haya urnas el gobierno de coalición va a ser suyo. ¿Cómo no vamos a seguir? ¿A seguir delinquiendo se refiere usted, Sr. Sánchez? Qué soberbia.
Iñigo Urkullu
Qué soberbia. Su corrupción, Sr. Sánchez, ha sido y es un agente disolvente de esta sociedad.
Carlos Herrera
Feijóo y su mozo de espadas, Abascal, que torean ya juntos, hechos ambos a la idea de que el año que viene estarán gobernando también juntos el vicepresidente a caballo de la derechita cobarde. Así se escribe o así se escribirá, calculan ellos la historia. Este Sánchez declinante que se autopromociona como antídoto a las derechas corruptas y liberticidas, que se celebra a sí mismo por su extraordinaria gestión económica y sus extraordinarios resultados, se niega, sin embargo a permitir, no ya que los españoles le manifiesten explícitamente su apoyo y su aplauso en las urnas, sino que los diputados puedan manifestarle explícitamente su respaldo en el hemiciclo. Gobernante tan seguro de sí mismo y de lo mucho que la sociedad le debe, no debería tener problema en preguntarle a los diputados si le siguen queriendo de presidente. No lo ha hecho, no lo hace y no lo va a hacer. Ni confianza ni urnas. El Gobierno es suyo y no lo suelta. ¿Es legal? Por supuesto que es legal. Tan legal como revelador de hasta qué punto es sabedor el presidente de que este Parlamento ya no le quiere. Hasta qué punto es sabedor el presidente de que no tiene mayoría social que lo respalde, hasta qué punto, sabiendo lo que hay, se agarra al sillón y no lo suelta. La poltrona como rehén de quien se sienta en ella mientras proclama con fingida humildad que él Jala jamás ha tenido apego al poder ni hoy lo tiene. ¿Quien lo diría?
Santiago Abascal
Cómo no vamos a continuar.
Carlos Herrera
No es de unos cuantos jueces de quien depende que un gobernante lo siga siendo. No es de los medios o de las redes sociales. Depende del Parlamento y de los ciudadanos a los que el Parlamento representa. Y son esas dos realidades, el pueblo y su representación parlamentaria, a las que Sánchez sustrae la posibilidad de pronunciarse. Si esto es amor por la voluntad popular y por la democracia parlamentaria, que venga Dios y lo vea o que vuelva a venir el Papa, que es lo más cercano a Dios en lo que Sánchez cree.
Podcast: Monólogo de Alsina (Onda Cero)
Date: June 25, 2026
Host: Carlos Herrera
Episode Theme:
A trenchant political commentary dissecting the latest parliamentary tensions in Spain, with a special focus on President Pedro Sánchez’s crisis of confidence, reluctance to face a no-confidence vote or call new elections, and the deepening political polarization around corruption scandals.
Carlos Herrera, in his signature satirical and analytical tone, delivers a monologue centered around the aftermath of a tense parliamentary debate. The focal point: Pedro Sánchez’s precarious standing as Prime Minister—besieged by opposition accusations, eroding parliamentary support, and mounting questions about government corruption. Drawing parallels to Spain’s bullfighting tradition, Herrera paints a picture of a political “matador” abandoned by allies and forced to face an emboldened opposition alone.
With rich metaphor and biting wit, Carlos Herrera’s monologue distills the essence of Spain’s latest political drama: a president clinging to office, deprived of consensus, beset by scandal, and unwilling to risk either a parliamentary verdict or electoral test. In Herrera’s telling, the story is less about legal technicalities than about the withering trust at the heart of representative democracy.
A must-listen for anyone tracking Spanish politics—whether for its humor, its skepticism, or its clear-eyed reading of the national mood.