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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Ya estamos en el jueves 4 de junio del año 26. Esto es más de uno. Esto es la radio. Y si usted me deja, le cuento una historia que es muy corta. La redacción de aquella emisora de radio era pequeña. Había empezado a emitir unos meses antes desde un chalé cerca de la Plaza del Perú, en Madrid. Aún no había trepado hasta su dirección general, creo recordar, aquel tipo grandullón, autoritario, bronco y abusón que estaba obsesionado con despedir redactores para quedar bien con su amigo el consejero delegado. Era un chalecito que tenía tres plantas y un semisótano. En la más alta estaba el despacho del jefe con su váter correspondiente. En la siguiente había unos despachos más pequeños, alguna sala y algún váter. En la que daba a la calle estaban los estudios, los locutorios y otro váter. Y en la última planta estaba el semisótano y allí la redacción. Aquel día se afanaban los jóvenes redactores en sacar adelante sus crónicas y sus programas. De pronto sonó un chasquido de ¿Qué ha sido eso? Nadie sabía qué había pasado. Todo estaba aparentemente en su sitio, no se veía nada roto. Hasta que alguien de esa columna sale agua. La columna en realidad no era una columna, quiero decir que no sostenía nada. Solo tapaba la bajante que iba desde la planta noble hasta la modesta redacción, pasando por todos y cada uno de los váteres que tenía aquel edificio. El agua que estaba brotando de aquella columna, naturalmente, era agua marrón. Ya te imaginas. La fisura se fue agrandando hasta que reventó todo el desagüe, inundando aquella reacción tan coqueta de aguas fecales e impregnando el aire, el aire concentrado de aquel semisótano del inconfundible olor, con perdón, a mierda. Rápidos, los jóvenes redactores hicieron dos levantar los pies del suelo, adoptando sobre sus sillas la posición de loto y enviar un emisario a la última planta para impedir que el jefe supremo, ignorando la rotura y urgido, que te digo yo, por un apretón, optara justo en ese momento por echar el resto en el retrete. Rápido, guirrero. Una redactora, rápido. Evitemos al menos que se sumen a esta inundación los excrementos del jefe. Aquel día salieron adelante los informativos, salieron adelante los programas, los profesionales cumplieron con sus tareas tapándose la nariz, haciendo de tripas corazón y saliendo de cuando en cuando a tomar el aire. Un equipo de intervención no demasiado rápida evacuó las aguas fecales, fregó el suelo y citó para el día siguiente a los albañiles. Pero el olor a cacao permaneció durante días, durante semanas, puede que durante meses. No fue ese el motivo de que aquella emisora cambiara después de sede en Madrid, pero quizás sí lo fue de que su nueva ubicación estuviera en la planta más alta de una torre de 22 pisos que ahí, oye, si reventaba la bajante, al menos la pantanada fecal se la comían otros. Recordé esta entrañable historia de hace 30 años que aún huele al escuchar ayer la narración en tromba de pasajes del sumario del caso Leire que fue haciendo Eva Llamazares para los oyentes de nuestra cadena. El caso Leire es el mal llamado caso Fontanera. Mal llamado, admitámoslo, porque en rigor no es un caso de fontanería, es un caso de pocería y no para evacuar las heces, sino para inoculárselas al sistema. Me vino a la cabeza esta imagen de policías, guardias civiles, jueces de instrucción, fiscales, periodistas abriéndose camino entre fosas sépticas con botas de pocero para no acabar ellos mismos. De aguas fecales hasta las orejas, dice este chorongo. ¿De dónde viene? ¿Del colector de Ferraz? ¿Del de julio Martínez? De la casa de Coldo, del despacho de Mercedes. Si el día que Pedraz mandó a la UCO a Ferraz concluimos de la lectura del auto judicial la semana pasada que todo era como parecía, la lectura del sumario completo revela que todo era peor de lo que parecía. No es sólo que Santos Tardán, o sea el PSOE, dirigiera la labor intoxicadora de Leire Díez y Asociados en su empeño de desacreditar a la UDEF, a la UCO, a los jueces o a los fiscales. No es sólo que Cerdán, o sea el PSOE, pagara por los audios villarejos que hasta ahora se nos había dicho que fueron entregados desprendidamente en un pendrive. No es sólo que Cerdán, o sea el PSOE, financiara un pseudomedio para dar apariencia de investigación periodística al contrabando de munición sesgada. Es que ahora quien emerge como instrumento para frenar investigaciones de la UCO es la dirección de la Guardia Civil, o sea, la cúpula del Ministerio del Interior. Esto ya no es Leire con su padrino el de Servinavar. Esto es un Director General de la Guardia Civil, hombre de confianza del ministro, urgiendo a los investigadores de la UCO a que terminen ya su investigación sobre el hermano del Presidente y dictándoles cuál tiene que ser la conclusión. La conclusión tiene que ser que no hay nada. Esto es el DAO, el Director Adjunto operativo de la Guardia Civil nombrado por el ministro, ordenando a la UCO que en investigaciones que afecten a políticos se pongan de perfil. Y quien declara todo esto no es un don nadie fantasioso que habla de oídas. Quien declara todo esto es Rafael Yuste, el general que dirigió la UCO hasta el año pasado y que dirigía la U con el año 2024. Por si usted se ha perdido, lo voy a repetir. Tenemos a un Director General de la Guardia Civil de nombre Leonardo Marcos que le dice a los investigadores de la UCO que cierren en blanco la investigación sobre el hermano del presidente. Y tenemos al Director Adjunto Operativo de la Guardia Civil ordenando a la UCO ponerse de perfil en las causas que puedan tener efectos políticos. Y tenemos a un General de la Guardia Civil que en ese momento dirigía la UCO contándolo a los investigadores. Leonardo marcos estuvo 15 meses en el cargo de Director General de la Guardia Civil. Dimitió alegando razones personales, que es la manera tradicional de quitarse en medio sin explicar por qué. Pero cuando dimitió ya había trascendido y se había publicado que en un informe de la UCO se recogía como Coldo García le había contado a su compadre Rubén Villalba que el hombre que le había avisado a él que le había dado el chivatazo a Coldo de que estaba siendo investigado por la UCO era Leonardo Marcos, el mismísimo Director General de la Guardia Civil. Presunto chivatazo. Pareciera verdad que el peor enemigo de la UCO en realidad era el hombre al que Marlask había puesto al frente de la Benemérita. Pero es que a su sucesora, Mercedes González. Bueno, Mercedes González fue antecesora y sucesora de Leonardo Marcos porque estuvo un ratito de directora general, abandonó el cargo para presentarse a diputada y luego fue recuperada. Cuando dimitió el tal Marcos a Mercedes González, directora de la Guardia Civil, se refería a Leire como su amiga. La investigación dice que se vieron al menos tres veces y que varias más se comunicaron por WhatsApp. Leire quería informar a Mercedes González, de periodista a periodista, supongo, porque Mercedes González de profesión es periodista, de lo podrida que estaba la unidad central operativa. ¿Qué dijo o qué hizo la directora general? Pues no consta, pero la UCO atribuye tres investigaciones internas de las que fue objeto la Unidad Central Operativa a ese vínculo entre la directora general de la Guardia Civil y Leiregaard. Por si usted se ha vuelto a perder, se lo voy a repetir. La directora de la Guardia Civil, en conexión con la Pocería que a su vez bebe las aguas fecales por el presidente del Gobierno. En su día se publicaron informaciones que decían que en Ferraz había un gran malestar con el ministro Grande Marlaska por no haber limpiado a fondo la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. Las fuentes, naturalmente, eran de Ferraz y trataban de retratar a la UCO como la quinta columna del derechismo subversivo antisanchista. Nada muy distinto de lo que vino a alimentar después desde la sala de prensa de la Moncloa la ministra portavoz que hacía suyos los argumentarios de ocasión sobre causas judiciales. Ya no es sólo Cerdán y Leire y Dolce y las grabaciones vialejas. Es el Ministerio del Interior queriendo controlar las investigaciones de la UCO que afectan al PSOE y al entorno familiar del presidente. Y aún recoge el sumario que este es un episodio que a ver si alguien aclara hoy, aún recoge el sumario la declaración de otro mando de la UCO que dice que el jefe del Estado Mayor pidió que se le enviara el organigrama de la UCO y los integrantes de la UCO que estuvieran investigando cosas relacionadas con el presidente del Gobierno. El jefe del Estado Mayor. A ver si no es andar el único que dice el que pueda hacer que haga. Y En abril del 24, cuando Sánchez amagaba con irse alguien el que pueda hacer que haga para que el presidente no se nos vaya. Es que el máximo responsable del Partido Socialista y el máximo responsable del Gobierno de España resulta que son el mismo. Claro, la idea de que ambas instituciones eran compartimentos estancos y que el personalísimo jefe de ambas nunca supo en qué andaba su capataz en el partido es una hipótesis defensiva que a estas alturas, como poco, resulta débil. No sabía nada de cerdán y de su empresa de pocería. Y tampoco sabía nada de Leonardo Marcos, director de la Guardia Civil, y su afán por embridar a la UCO. Y tampoco debió de preguntar a nadie. El PSOE reaccionó ayer a esta pantanada fecal del sumario con un mensaje de la señora Torró, que es la actual secretaria de Organización, en el que califica de farsantes, oportunistas y resentidos a quienes utilizaron el nombre del PSOE en vano. ¿Lástima que además de adjetivos no haya puesto nombre propio la señora Torró a quién se refiere? ¿Farsantes, oportunistas y resentidos? ¿Quienes? Cerdán, por ejemplo, su antecesor, John Antolín, que era el jefe de Comunicación o Propaganda del Partido Socialista en aquel momento. ¿También se refiere a Leire? ¿Se refiere a quienes son los farsantes, oportunistas y resentidos? ¿Es que tiene usted imputada ahora a la gerente actual del Partido Socialista en esta causa? La reacción de Rebeca Torroya, lo siento, pero se parece mucho a la que tuvo Santos Cerdán cuando empezaron a conocerse las andanzas de Coldo. Todo era Coldo, el PSOE no tenía nada que ver. No digo que la señora Torró haya hecho nada ilícito, que no lo digo y que seguro que no lo ha hecho, pero sí que por la misma razón que una declaración oficial de Rebeca Torró hoy es asumida como una declaración del PSOE, porque ella hoy es el PSOE cuando su cargo lo desempeñaba Santos Cerdán, cuando era Santo Serdán quien recibía en Ferraz, ordenaba en Ferraz y pagaba desde Ferraz a las Leires y compañía, lo hacía como lo que Santos Cerdán era el PSOE. No se sorprenderá nadie, visto lo visto y sin necesidad de filtración alguna, no se sorprenderá nadie de que el PSOE acabe siendo imputado como persona jurídica en esta o en otras investigaciones para ser investigado. Y es ahí donde arranca la responsabilidad política nunca asumida de quien estando por encima de Santos Cerdán, no fue capaz ni de detectar ni de impedir que el aparato de su partido se había puesto al servicio de una operación indecente para protegerle a él, o sea, el president.
Podcast: Monólogo de Alsina (OndaCero)
Fecha: 4 de junio de 2026
Tema central:
Carlos Alsina utiliza una anécdota personal para ilustrar el alcance de la crisis institucional que rodea al "caso Leire" y cómo ha salpicado, a nivel metafórico y literal, al Ministerio del Interior, la Guardia Civil, y la dirección del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). El monólogo desgrana el entramado de presiones, injerencias y supuestos encubrimientos investigados, y reflexiona sobre la responsabilidad política en el entorno del presidente del Gobierno.
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El monólogo utiliza una narración vivaz y sarcástica, repleta de ironía y comparaciones escatológicas, para diseccionar cómo la crisis que afecta al PSOE y a las fuerzas de seguridad del Estado ha dejado en evidencia las redes de encubrimiento y presión política en la cúspide institucional. Alsina concluye con una llamada de atención sobre la falta de responsabilidad asumida por parte de quienes están en la cima del poder político y orgánico en España.