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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Es miércoles 14 de enero del 26. Y esto es Más de una es la radio. Les cuento una historia que es muy corta, ya verán. Scott Eitman tiene escrito que no fue para tanto, que hubo mucho de sobreactuación promocional porque a las dos les interesaba. No se gustaban, no se apreciaban, no se fiaban. Pero el rodaje de Baby Jane. ¿Qué fue de Baby Jane? Que tampoco fue la gresca permanente a base de desplantes, puyas, puñetas y trampas que nos han contado. Eidman escribe sobre cine y el año pasado aguó bastante en su libro sobre Joan Crawford, los mitos y leyendas sobre la rivalidad insoportable que ésta mantuvo con Bette Davis. Exagerar, vendía. Y que ambas dejaron que circularan toda clase de chismes sobre las perrerías que se habían hecho en aquel rodaje. Que si la Crawford se puso pesas en los bolsillos en una escena en la que Bette Davis tenía que arrastrarla por el suelo, sabiendo que así iba a hacerle crujir la espalda a su rival. Que si Bette Davis aprovechó las escenas en que peleaban para currar de verdad a Joan Crawford. Que si una se había mofado de la otra por su manía de cubrirse el rostro. Se cubre el rostro y dice que lo hace por cuestiones artísticas, pero lo que pasa es que sabe que es fea. Que si la otra se había mofado de la una diciendo que el mejor momento que había pasado con ella es cuando la tuvo que empujar para que se cayera por unas escaleras. Eran actrices. Ni siquiera está probado que Bette Davis declarara a la muerte de su de los muertos siempre hay que hablar bien. Y bien muerta está Joan Crawford. Seguramente se detestaban, es verdad. Pero así y todo, o precisamente por ello, hicieron de una historia de serie B, que era la de Baby Jane, una película memorable. Su trabajo lo abordaron, como dijo el director, el Sr. Aldrich, o como resume este escritor, más que lanzarse cuchillos, se lanzaban sus propias carencias. La una a la otra, la cara. Tengo subrayada esta frase para el lunes que viene. Más que lanzarse cuchillos, se lanzan sus propias carencias. Cuando nos cuenten el lunes que viene cómo ha ido el Baby Jane de la Moncloa, o sea, la escena con Sofá que van a compartir estos dos actores principales de nuestra vida política que se detestan, se desprecian, no se fían el uno del otro, se llaman de todo en público y a menudo se mofan. Que son Sánchez y Feijóo. Feijóo y Pedro Sánchez. ¿Cómo será la relación entre los archienemigos cuando salen del Salón las cámaras? ¿Cómo será cuando se apagan los focos, cuando hablan con normalidad? Son capaces de hablar con normalidad de sus cosas, que al final son las nuestras. Cuesta creer que Feijóo le diga a Sánchez cuando ya se quedan bueno, jefe de la banda corrupta, número uno de la mafia, partícipe de los prostíbulos, ¿Qué se te ofrece? ¿Para qué me ha llamado? Cuesta creer que Sánchez le diga a Feijóo bueno, amigo de narcos, encubridor de corruptas, fiasco de líder mindundi en Europa. ¿Cómo verías tú lo de enviar tropas a Ucrania? Lo probable es que veamos el lunes como estas dos personas que se cubren mutuamente de estiércol cada vez que hablan en público la una de la otra, se saludan cortésmente en la escalinata del Palacio de la Moncloa, sonríen mientras hablan del tiempo, de los vídeos, de TikTok o de lo que sea mientras están presentes allí las cámaras, los fotógrafos y luego ya, pues luego ya saber cómo es en verdad una conversación privada entre ambos. Despreciarse se desprecia, no es un secreto. Detestarse se detestan, no es un secreto. Puede que se detesten tanto como Richard Ger y Sylvester Stallone. Se cuenta también que Richard Ger, ahora que vive aquí, igual lo podría confirmar él mismo. Siempre atribuyó a Sylvester Stallone haber alentado el rumor de que en cierta ocasión habían tenido que sacarle un hámster vivo del ano con por la imagen a esta hora de la mañana, que es desagradable. Pero bueno, despreciándose ahí todo igual. El lunes hacen los dos su trabajo del Sr. Sánchez y el Sr. Feijóo. ¿Y cuál es su trabajo? Tratar de conseguir que la posición de España en cuestiones internacionales sea común a los dos partidos que están en condiciones de gobernar España y que juntos representan hoy la abrumadora mayoría del Parlamento y por tanto, de la sociedad española. Cuestiones internacionales. Y será por cuestiones ahora mismo la más urgente para Sánchez parece que es esto de la fuerza de paz europea en el caso de que en Ucrania llegue a haber un alto el fuego y un entendimiento mínimo entre Rusia y Ucrania, una fuerza de paz integrada por tropas europeas en la que Sánchez cree que debemos estar presentes y Feijóo seguramente también. ¿Pero vamos a ver cómo queda lo del lunes? Digo, será por cuestiones de esta Oriente Próximo, que ahí sigue lo de Gaza aunque casi nadie hable de ello. Está Venezuela, está Irán ahora mismo con la represión del régimen iraní, y está el presupuesto de defensa y la participación, el dinero que aportamos a la OTAN. Todo es trampa al final. Es verdad, todo es trampa. Bueno, es probable que el presidente sin presupuestos y sin mayoría, que es Pedro Sánchez, pudiera cumplir su compromiso con que si él pudiera cumplir su compromiso con Macron y con Starmer, que es el de participar en esta fuerza de paz sin contar con el Congreso de los Diputados, lo hiciera. Es probable. Es probable que no pueda evitar el presidente el lunes incurrir en este vicio tan suyo de tratarse a sí mismo como un erudito en geopolítica y tratar a Feijóo como un perfecto ignorante, que es lo que hace siempre. Acércate, chico. Alberto, te llamas. Acércate, escucha. Quien sabe de cómo está el mundo, Atiende. Y es comprensible, en fin, que el PP recele de cualquier reunión con Sánchez porque el presidente es maestro en cargar la responsabilidad de sus debilidades parlamentarias al partido de la oposición. Este juego que se trae, si no hay tropas españolas contribuyendo a la paz, será culpa de Feijóo. ¿Por qué? Porque la paz no le gusta, le gustan los genocidios. Es un poco el patrón de las consignas gubernativas y a eso se une para no esperar grandes milagros el lunes se une que el PP siempre teme ser emboscada por el presidente Sánchez, o sea que Feijóo nunca ha terminado de sacudirse la incómoda sensación de estar tratando con un jugador que es más hábil que él y que lleve las cartas que lleve, al final te la cuela. El MPP siempre está en recelosos. Por eso luego siempre pasa algo. Pero chicos, si el presidente te convoca a la Moncloa, pues allá que vas, Allá que vas. A ver qué es lo que quiere y a ver qué es lo que tú estás en condiciones de aceptar y que estás en condiciones de no aceptar. Sabes cómo es Sánchez, sabes lo que hay y sabes sobre todo que Abascal, pase lo que pase, te voy a llamar siempre colaboracionista del sanchismo. Pues sabiendo todo eso, tienes seis días para prepararte al menos la política exterior, las tropas españolas, la inversión en defensa, Ucrania, Groenlandia, etc. No lo va a negociar Sánchez con Oriol Junqueras y en secreto, que es como ha negociado la financiación de las comunidades autónomas con el líder de la oposición en Cataluña que aspira a que Cataluña deje de formar parte de España. Ayer le preguntaron a la ministra portavoz, a la ministra Elma Sáenz, por las citas secretas presenciales, citas secretas entre Sánchez y Oriol Junqueras de las que La Vanguardia informó el domingo.
