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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos estrenando el lunes 26 de enero. Esto es Más de Uno. Esto es la radio Sonda cero. Déjenme que les cuente una historia que es muy corta. Es una historia de ficción inspirada en hechos igual reales. Cliff Lawton, ministro de Asuntos Sociales del Reino Unido, Boostin Dewey, digamos de allí, recibe en su despacho al encargado de estrategia del primer ministro, que se llama Malcolm Tucker. Es una mezcla de jefe de propaganda y consejero táctico, muy parecido a lo que en Madrid sería hoy Miguel Ángel Rodríguez, o en la Moncloa, en su momento fue Óscar López. Entonces este táker viene a decirle al ministro, viene a asegurarle al ministro que cuenta con el pleno respaldo del presidente, del primer ministro del presidente, a pesar de la enorme crisis que atraviesa su ministerio y a pesar de que en los periódicos se dice que la cabeza del ministro pende de un hilo. Le estás haciendo, ministro, un trabajo condenadamente bueno. Aquí, de verdad, da igual que todos los periódicos te critiquen todos los días. Nosotros confiamos en ti. El ministro resopla aliviado, le dice, te lo agradezco, no sabes la seguridad que me da escucharte estas palabras. Y cuando cree que la conversación entra en fase de dorarse la píldora mutuamente, Tucker le dice, hombre, lo que pasa. Lo que pasa es que este martilleo de titulares nos hace parecer débiles. A gente preguntándose todo el tiempo ¿Cuándo dejarás el cargo? ¿Cuándo dejARÁS el cargo? No creo que eso te guste, ¿No? Dice, no, ¿El qué? Pues hacernos parecer débiles. No, claro que no me gusta. Pues por eso vas a tener que dejar el cargo, ¿No? Dice el ministro. Sí, dice el otro. Ya lo creo que lo vas a dejar. Ya está comunicado a la prensa que lo dejas. Bueno. Esta escena de ficción es el punto de partida de la serie británica The Zikofit. La escribió un señor que había empezado como guionista de radio, que se llama Gianucci. Y si la recuerdo hoy no es porque a Óscar Puente le vayan a hacer dimitir, que nadie lo contempla, sino justo por lo contrario. La serie es de 2005 en el Reino Unido. Puente es España, 2026. Hace 21 años en el Reino Unido. Y aquí un ministro en el ojo del huracán todos los días podía darse por defenestrado o por amortizado. Hoy no. Hoy que la prensa te sacuda cada día no solo no te tumba sino que a menudo te refuerza. Todo depende de cómo de notorio y de activo en la guerra sin cuartel que libra tu gobierno contra los medios críticos, los jueces y la oposición. Todo depende de lo activo que seas a ojos de quién te ha colocado ahí. Si en lugar de Puente fuera Agustín, de Agustín Dewey, tampoco le podría relevar Pedro Sánchez porque forma parte de los cinco ministerios que tiene subcontratados el presidente a la marca política sumaria Yolanda Díaz. Pero mira cómo sigue la escena de aquella serie cuando el ministro de Asuntos Sociales se queja y pregunta, dice ¿Y por qué yo tengo que irme? Y Tom no. Si su ministerio ese sí que es un auténtico desastre. El enviado del presidente le a Tom no lo vamos a quitar, no vamos a entregar su cabeza porque es el ministro de Transportes, por Dios. Que no es como Asuntos Sociales que él lleva las carreteras, los aeropuertos, los autobuses, los trenes. Que el suyo es un ministerio importante. Esto sí que no ha cambiado de 2005 a hoy. Y vale para el Reino Unido y vale para el Reino de España. Transportes no solo es el ministerio cuya gestión afecta directamente cada mañana a los millones de personas que se trasladan de un sitio a otro. Díselo a los usuarios de Cercanías en Cataluña esta misma mañana. Transportes es el ministerio que mayor presupuesto maneja en inversión de infraestructuras. Por esa razón en España la tradición ha sido que Transportes, antes Fomento, esté siempre en manos de un político o política estrechísimamente allegado o ligado al presidente del Gobierno. Ocurrió con Álvarez Cascos, ocurrió con Pepe Blanco, ocurrió con Ana Pastor, ocurrió con José Luis Ábalos y ocurre ahora con Óscar Puente. Y precisamente porque su gestión incide directamente sobre la vida cotidiana de millones de viajeros, que somos todos, es por lo que tu aparente blindaje puede sufrir de pronto una fisura interna inapreciable a la vista que acabe agravándose al paso de una incidencia detrás de otra hasta quebrar la solidez de tu sillón de hierro o dicho de otra forma, que es el hartazgo de los usuarios de Cercanías Cataluña, no de los usuarios del tren del resto del país, lo que puede llevar a Óscar Puente a una situación delicada. Porque es el reproche que los usuarios de Cercanías en Cataluña, fíjense lo que hemos contado esta mañana, ahora ampliaremos, que se iba a ver reanudado el servicio a las seis porque ya se había alcanzado un acuerdo con los maquinistas para ir restableciendo el servicio a medida que se garantizaba la operatividad de las vías y que el 80% iba a estar funcionando ya a primera hora y a lo largo del día se esperaba que el resto. En fin, este era el anuncio. Luego llegaron las 6 de la mañana y no se reanudó el servicio. De hecho a las 7 se comunicó que estaba suspendido, que no había cercanías en toda Cataluña por un fallo en un centro de control de Adif. Siete de la mañana, a las 7.20 se dijo se retoma el servicio. A las 7.28 se dijo se vuelve a suspender el servicio. Ahora se ha retomado de aquella manera porque están circulando algunos trenes, solo algunos y a medio gas. Es el reproche que los usuarios de cercanías en Cataluña le están haciendo ya al PSC, partido hermano del PSOE, a Salvador Illa, compañero del alma, compañero al costalero gubernamental que es Esquerra Republicana y al costalero discontinuo que es Junts per Catalunya. Eso es. Lo que de verdad inquieta esta mañana en el Palacio de la Moncloa es que el jueves no hubo cercanías en Cataluña. El viernes se restableció con cortes, limitaciones, averías. El sábado parecía que sí, se volvió a suspender. Ayer domingo no hubo servicio en todo el día. Esta mañana desconcierto total entre los usuarios. Los maquinistas están modulando su protesta para que los usuarios no se les echen encima a ellos. La palabra chantaje apareció ya el viernes en algunas columnas de prensa. Y aprieta un poco más ahora el gobierno catalán al gobierno central, o sea Renfe o sea Adif, porque la incidencia va pasando factura y porque ser del mismo color político que el del gobierno central. En esta situación resta crédito. Salvador Illa, convaleciente, está en riesgo de ser visto como un blando a la hora de exigir resultados a un ministro y a un presidente de gobierno que son colegas suyos. ¿Y claro, ahora a quién le echas la culpa? Porque ¿Cuánto tiempo lleva gobernando el Partido Socialista Obrero español España? ¿Cuánto tiempo lleva a Esquerra Republicana presumiendo de ejercer una enorme influencia sobre el Gobierno de España? Bueno, que al cabo de cuatro días sin trenes de cercanías en Cataluña, Pedro Sánchez escogiera un mitin en Huesca ayer para colgarse la medalla y colgársela a Óscar Puente, la medalla de estar trabajando día y noche para que vuelva a haber servicio demuestra que incluso los políticos más pretendidamente audaces, aquellos que han hecho de la táctica su mayor activo, hay días que se tambalean. Desde aquí, desde Aragón, también quiero a los catalanes y catalanas decirles que estamos trabajando día y noche, codo con codo con la granita de Cataluña para que vuelva a restablecerse un servicio de cercanías digno y seguro, que es lo que merecen los ciudadanos de Cataluña como del resto de España. Siete años y ocho meses después de empezar a gobernar España, habiendo hecho de las cesiones y traspasos a Cataluña santo y seña de su gobierno, habiendo tenido como socio preferente a quien gobernó Cataluña hasta hace año y medio, sea Esquerra o sea Junts, estando su exministro Illa en el gobierno catalán desde hace un año y medio, el presidente Sánchez quiere que los catalanes sepan que trabaja día y noche para que tengan un cercanías digno y seguro. Me pareció revelador el artículo que publicó ayer el director de La Vanguardia, que no es periódico que se signifique por su posición crítica ante los gobiernos central y autonómico, sino igual al revés. Y decía Jordi Juan si Sánchez tiene alguna posibilidad de repetir como presidente será por el resultado que obtenga en Cataluña. Si Óscar Puente aspira a repetir como ministro no será por los votos que el PSOE obtenga en Valladolid, que es su tierra, sino por los que le concedan los votantes catalanes. Decía Jordi sánchez se esfuerza en contentar a los políticos de Yunc y Esquerra, pero debería pensar más en los ciudadanos de a pie que están hasta la coronilla de Rodalías. El artículo se podía haber titulado Cuidado. Me pareció revelador porque refleja cómo Sánchez se ha convertido en un buen candidato solo para los votantes de Cataluña, no los de Valladolid. Fíjate que el PSOE ganó en Valladolid las elecciones generales en el año 2019. Y porque refleja cómo transigir con las exigencias de los Yunqueras o los Puigdemont no es sinónimo de atender a las urgencias de los ciudadanos catalanes. El presidente eligió un acto electoral y el estilo mitinero para elogiar a su ministro de Transportes. En la semana sin cercanías en Cataluña y con 45 muertos en el accidente ferroviario de Adamuz tuvo ocasión el presidente del Gobierno entre el lunes pasado, cuando estuvo en el lugar de los hechos, y el sábado cuando cuando estuvo mitineando en Huesca tuvo ocasión para verse referido, con el tono institucional que el acontecimiento merece, al duelo de las 45 familias y a la marcha de las investigaciones. El lunes pasado prometió que se conocerá toda la verdad. El miércoles en Bruselas tuvo la gentileza de responder tres preguntas, tres de la prensa española y no hubo más en toda la semana. Un mitin es el peor de los foros para referirse a un asunto como este. Bueno, doctores, tiene el PSOE dijo algo cierto el presidente Sánchez y es que Óscar Puente ha dado la cara, desde luego más que él, y también quiero decirlo. Todo mi reconocimiento al ministro de Transportes, Óscar Puente, que está gestionando y dando la cara desde el primer momento de esta transición. Es cierto que Óscar Puente ha dado la cara la misma noche del accidente recibió a periodistas, ha dado entrevistas a una infinidad de medios de comunicación, ha hecho dos ruedas de prensa con otros altos cargos, una de ellas de más de dos horas. Y justo porque a diferencia de lo que ocurrió con el apagón, a diferencia de lo que ocurrió con el apagón, este ministro ha dado la cara, justo porque ha dado la cara es por lo que ahora todos podemos partirle la cara. Entiéndame, Justo porque ha hablado y porque ha respondido preguntas es por lo que pueden fiscalizarse ahora sus respuestas y el grado de certeza o precisión de las mismas, incluida esta que ofreció temprano. La vía es una vía completamente renovada, es una vía en la que se han invertido 700 millones y en concreto en ese tramo concluyeron los trabajos de sustitución de cambios, de desvíos, etc. En el mes de mayo de este año. Ahora se sabe que la soldadura objeto de sospecha, esto lo contó el presidente de Adif el viernes pasado, Adif, o sea el Ministerio, la soldadura objeto de sospecha unía la parte ya renovada, o sea un raíl fabricado en el año 23 y colocado en mayo, con la parte aún no renovada, un raíl fabricado en el 89 y colocado en el 92. La investigación dirá si este hecho, el punto de unión del material antiguo con el material nuevo, influyó o no de alguna manera en el accidente como tal. Puede que influyera porque no tuviera influencia alguna. Que la causa del descarrilamiento estuvo en la vía ya está fuera de duda. Parece fuera de duda. Una microfisura del material, del acero o de la soldadura del mes de mayo que hizo que a medida que pasaban los vagones de lirio se fuera hundiendo un poco ese trozo del rail, generando un pequeño escalón que es el que va dejando muescas en las ruedas de los vagones y que acaba por romper del todo al paso del vagón número 5. El sonido ese metálico brutal que nos contaba un pasajero la semana pasada y provoca que vuelque el carril entero el raíl este nuevo del año 23 y eso desequilibra el convoy, etcétera, provoca el resto de la tragedia. A diferencia de lo que sucedió cuando el apagón, a diferencia de la comisión que investiga este suceso, emitió su primer informe el pasado viernes, cinco días después de ocurrir, no un año, ni cinco meses, cinco días. Y es en ese informe de la comisión adscrita al Ministerio en el que se expone que el carril se rompió antes de que el Irio llegara a pasar por ese punto. Lo que ahora queda por establecerse es si la rotura se pudo haber detectado previamente y en ese caso, por qué no se detectó, si la periodicidad de los test que se hacen es la correcta, si los trenes doctores estos que recorren la vía para examinarlo, para auscultar el estado del material, son suficientes, si ahora mismo en la alta velocidad el hecho de que solo esté operativo uno de esos trenes ha complicado de alguna manera o ha hecho más probable de manera alguna alguna manera que sucediera. Todo eso es lo que queda por esclarecerse aún. Y por eso debería aplicarse el cuento el presidente Sánchez y no adelantar conclusiones. Su ministro de Transportes, en efecto, ha dado la cara, pero sus responsabilidades no están solo en informar y en responder cuando el accidente se produce. Están también en garantizar antes de ningún accidente, que el transporte ferroviario sea seguro y que todo lo que tiene que hacerse se haga. Hacerle un monumento al ministro antes de que esté despejado todo eso, decirle a las familias que las tragedias desgraciadamente existen, es un acto de exaltación militante que tiene poco que ver con la asunción de responsabilidades y mucho con el interés electoral de quien ha elegido hacer de su gestión un mitin. Escuchas al SINA en Onda Cero Dirección de sonido Fran Montes.
Host: Carlos Alsina
Podcast: Monólogo de Alsina, OndaCero
Date: January 26, 2026
Episode: “Cercanías Cataluña no levanta cabeza”
In this episode, Carlos Alsina delivers a sharp and nuanced monologue focusing on the ongoing crisis in the Catalonia commuter train (Cercanías) system. Alsina explores the political implications of the continued failures, the role of the current Minister of Transport (Óscar Puente), and the broader challenges of accountability—drawing parallels between political fiction and Spanish reality. The discussion is underpinned by recent commuter chaos, a fatal derailment, and government crisis management.
(00:20–04:10)
“La serie es de 2005 en el Reino Unido. Puente es España, 2026... Hoy que la prensa te sacuda cada día no solo no te tumba, sino que a menudo te refuerza.” (02:40)
(04:10–07:00)
“Transportes es el ministerio que mayor presupuesto maneja... Por eso... siempre en manos de un político... allegado al presidente del Gobierno.” (05:20)
(07:00–13:00)
“Es el hartazgo de los usuarios de Cercanías Cataluña... lo que puede llevar a Óscar Puente a una situación delicada.” (09:50)
“Estar del mismo color político... en esta situación resta crédito.” (11:50)
“¿Y claro, ahora a quién le echas la culpa?” (12:50)
(13:00–16:30)
“Incluso los políticos más pretendidamente audaces... Hay días que se tambalean.” (14:40)
“Sánchez se esfuerza en contentar a los políticos de Junts y Esquerra, pero debería pensar más en los ciudadanos de a pie...” (16:00)
(16:30–22:40)
“Justo porque ha dado la cara es por lo que ahora todos podemos partirle la cara. Entiéndame.” (20:40)
(22:40–end)
“Hacerle un monumento al ministro antes de que esté despejado todo eso... es un acto de exaltación militante que tiene poco que ver con la asunción de responsabilidades y mucho con el interés electoral...” (22:53)
“Hoy que la prensa te sacuda cada día no solo no te tumba, sino que a menudo te refuerza.”
— Carlos Alsina, (02:40)
“Es el hartazgo de los usuarios de Cercanías Cataluña... lo que puede llevar a Óscar Puente a una situación delicada.”
— Carlos Alsina, (09:50)
“Justo porque ha dado la cara es por lo que ahora todos podemos partirle la cara. Entiéndame.”
— Carlos Alsina, (20:40)
“Hacerle un monumento al ministro antes de que esté despejado todo eso... es un acto de exaltación militante que tiene poco que ver con la asunción de responsabilidades...”
— Carlos Alsina, (22:53)
Alsina balances dry wit, political critique, and informative analysis. He uses anecdote (The Thick of It), direct address, and a measured but at times sardonic tone to underscore his points about accountability and the disconnect between campaigning and governing.
This episode presents a critical examination of political maneuvering amid public service failures, highlighting both the limits of spin and the urgent need for genuine accountability—in Catalonia’s trains, and in Spanish politics at large.