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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Miércoles 21 de mayo del año 2026. Es más de uno. Esto es la radio. ¿Me dejan que les cuente? Les dejo que me escuche y le cuente una historia que es muy corta la de hoy. Dijo el discí maestro, ¿Por qué cuando te pregunto por los pecados de aquel hombre me respondes hablando de sus virtudes? Respondió el maestro. Porque quiero confundirte para que no entiendas nada. ¿Y eso? Preguntó el discípulo. Pues porque ese hombre es amigo mío, presidente Zapatero. Extendió derechos y libertades, nos sacó de una guerra ilegal en Irak y acabó con ETA. Señoría, eso es lo que hizo el presidente Zapatero cuando estuvo gobernando. Preguntó el discípulo Maestro, ¿Por qué te atas a un hombre de cuya actividad particular dices desconocerlo todo? Respondió el maestro. Porque después de lo de Ábalos y lo de Cerdán, ¿Qué quieres que te diga? De perdidos al río. Ya, chico. Todo mi apoyo al presidente Zapater. Dijo el discípulo. Pero maestro, también de este hombre acabarás diciendo que en su esfera privada fue para ti un gran desconocido. Se lo pensó un instante. El maestro le dio otra vuelta y lanzó una mirada grave al discípulo y le Que no voy a convocar las elecciones 48 horas después de la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero. Probemos a contarlo todo al revés, a ver si así nuestro gobierno se anima a dejar de confundir a la opinión pública. Escrutado el auto del juez Calama, como ha hecho Rufián, que ayer deslumbró a su público informándole de que él tiene ojos en la cara, el resto de la población no se sabe dónde los tiene. Escrutado el auto del juez Calama no aparece. No aparece entre los hechos que se le imputan a Zapatero haber ganado las elecciones en 2008. No se le imputa a Zapatero haber hecho posible que en España por fin, las personas del mismo sexo pudieran casarse. No se le imputa haberse traído las tropas españolas de Irak. No se le imputa haber impulsado la Ley de Dependencia. No se le imputa haber negociado con ETA. Ni siquiera se le imputa haber impulsado la quiebra institucional que supuso el Estatut o haber culpado de esa quiebra al Tribunal Constitucional. Ni siquiera se le imputa haber desatendido la burbuja inmobiliaria o haber llevado España a una recesión que la dejó al borde de un rescate a la griega. A Zapatero no se le imputa nada que tenga que ver con su labor en el gobierno entre 2004 y y 2011, o sea de hace 15 años. Se le imputa por actos cometidos en los actos que van desde la creación de Análisis Relevante 2019 hasta hoy, en coincidencia temporal con los años que lleva Sánchez gobernando España en coalición, primero con Podemos y ahora con Sumar. Por eso carece de sentido que la respuesta del actual presidente a la investigación judicial que afecta a su antecesor sea reivindicar todo aquello por lo que no se le investiga, en lugar de proclamar su convicción, si es que la tiene, de que no se ha enriquecido ilícitamente en estos años en los que ya gobernaba él, si es que la tiene. La desinformación, como sabe este presidente que ahora aspira a perpetuarse la desinformación, también es confundir a la opinión pública sobre lo que está siendo objeto de escrutinio judicial sugiriendo que es la actividad política perfectamente legal de José Luis Rodríguez Zapatero lo que genera animadversión de la derecha y, en consecuencia, una investigación judicial o, en palabras de la portavoz socialista Mínguez, no pararán o en palabras de la sucesora de Santos Sardán, señora Torró, que el que pueda hacer contra el Gobierno ya está haciendo contra el Gobierno o en palabras de la portavoz del Gobierno, la ministra Elma Sainz, que si manos limpias y tal y cual, el empeño en confundir la labor pública del Zapatero gobernante con la labor particular del Zapatero consultor o conseguidor o comisionista, para poner bajo sospecha al juez que ha osado investigarle. El presidente Sánchez podría haber dicho ayer, como hizo García Paje aquí, que la imputación le ha dejado de piedra podría haber dicho, compitiendo en impacto dramático con ese consumado intérprete que está resultándose rufián, estoy jodido podría haber dicho estoy jodido o podría haber dicho, como otros dirigentes socialistas, que está seguro de que Zapatero despejará las sospechas que hoy se ciernen sobre él. Pudo haber pedido disculpas en nombre de su gobierno por intoxicar a la opinión pública atribuyendo el origen de la causa a manos limpias pudo haberse disculpado preventivamente por lo que a lo largo del día de ayer iba a hacer su Gobierno, que es hacer saber a la prensa que ha estudiado ya el auto del juez Calama y que ha llegado a la conclusión, fuentes del Gobierno, de que en él se recogen indicios pero no pruebas. Esta es otra interesante maniobra distractiva. En la fase de instrucción lo que se exige al juez, lo que se le exige al juez que investiga son indicios, no pruebas. Indicios de que pudieran haber ocurrido los hechos delictivos para, a partir de esos indicios, seguir dedicando esfuerzo a esclarecerlos o a interrogar a sus presuntos autores de los hechos presuntamente delictivos. Indicios para sustentar una imputación o un registro. Indicios que no pruebas. Pero el auto recoge indicios pero no pruebas. Pues claro. Las pruebas se requieren para valorarlas en el juicio. Una vez el día que se celebre, se celebra. Y en su caso, naturalmente, hacen falta las pruebas para condenar a alguien. Fue entrañable leer en las crónicas de la tarde de ayer que el Gobierno opta por la cautela. Dices. Ahora opta por la cautela. Ya podían haber empezado por la cautela y no por él no pararán y todas esas cosas. El Gobierno como si tuviera funciones de fiscalizarlas. Los autos judiciales. Como si el Gobierno fuera el comentarista judicial de guardia al que recurrimos en las tertulias para que exponga su criterio. El Gobierno hace saber que ya ha analizado el auto. Si no tiene que analizar nada. Por eso, un interés. Recordémoslo una mañana más. Es una anomalía que el Gobierno dedique un solo minuto de su tiempo a hacer exégesis de decisiones judiciales. Ni es su función, ni es su atribución, ni es su tarea, ni se le paga por ello. Los ministros, a título personal pueden opinar lo que quieran sobre decisiones judiciales. Faltaría más. Ya lo sé. Pero al Gobierno como tal no se le ha perdido nada en este entierro. Sí pudo haber dado ayer el presidente Sánchez. En fin, explicaciones sobre la parte de esta historia que es Plus Ultra, el caso Z. La parte que al Gobierno le toca, que es la presunción de que el Gobierno cedió a la influencia de Zapatero. Uno trafica con su capacidad de influir cuando la administración sobre la que influye es receptiva a esa influencia. Digo, poca influencia tienes y poco te va a pagar nadie si no obtienes de la Administración el trato de favor que espera quien te paga. No cobras si no influyes, por mucho que el Gobierno en pleno beba los vientos por ti. Pudo haber anunciado Sánchez ayer una auditoría interna sobre quién y cómo tomó cada decisión relativa al rescate de Plusultra, esta compañía aérea dispuesta a gastarse un dinero en comisiones para asegurarse el favor del Gobierno o, en palabras de uno de sus prebostes, follar con perdón aunque tengamos que pagar un poquitín. Quién y cómo tomó cada decisión hasta llegar al último órgano que vio el asunto del rescate, que naturalmente fue el Consejo de Ministros que Pedro Sánchez preside y al que llegan las decisiones maduradas ya previamente por los altos cargos que las deliberan. Pudo haber hecho muchas cosas ayer el presidente, incluida la de declararse seguro de que Zapatero explicará la opinión pública qué hizo y qué no hizo. Porque ahora que la causa ya no es secreta, puede abandonar Zapatero el burladero de la privacidad, de su actuación remunerada o de la protección de datos de los clientes de análisis relevante. Sobre todo cuando aquí dijo que no estaba al tanto de qué clientes eran los de análisis relevante y según la UDEF, era él mismo quien enviaba la lista de esos clientes a los demás socios de análisis relevante. Pudo haber hecho muchas cosas ayer Pedro Sánchez, pero no hizo ninguna de ellas. Tampoco, por supuesto, responder a lo que se le preguntaba en la sesión de control como ella marca de la casa, escogió el presidente a perpetuidad. Pronunciar una frase vací todo mi apoyo al presidente Zapatero. ¿Que significa que tiene todo su apoyo? Uno puede manifestar su pleno apoyo al colega que pasa por un mal momento, a un amigo al que se le ha venido el mundo encima, a un familiar enfermo, a un compañero que ha sido cazado en un renuncio, a un aliado al que le están lloviendo piedras. Manifestar apoyo no equivale a refutar los indicios que han llevado a la imputación de Zapatero. Ni siquiera equivale a proclamarse seguro de su integridad y de su inocencia. Sólo equivale a darle apoyo, como se le da a un enfermo grave o a un condenado camino del patíbulo.
Podcast: Monólogo de Alsina (OndaCero)
Fecha: 21 de mayo de 2026
Host: Carlos Alsina
Tema central: El monólogo aborda la imputación judicial de José Luis Rodríguez Zapatero y la reacción del Gobierno actual, encabezado por Pedro Sánchez, analizando la confusión generada entre actividad pública y privada, la responsabilidad institucional y el uso político de la narrativa.
Carlos Alsina utiliza un tono irónico y crítico para analizar la imputación judicial de José Luis Rodríguez Zapatero. El monólogo denuncia la forma en que el Gobierno de Pedro Sánchez responde a la investigación judicial mezclando méritos pasados del expresidente con hechos privados recientes. A través de ejemplos y parábolas, Alsina plantea que el Gobierno busca desinformar y distraer a la opinión pública, evitando explicar de fondo los hechos bajo investigación y limitándose a gestos de apoyo sin contenido real.
Alsina inicia con una “fábula” maestro-discípulo para ilustrar cómo se evitan los temas incómodos resaltando virtudes irrelevantes al asunto investigado.
"¿Por qué cuando te pregunto por los pecados de aquel hombre me respondes hablando de sus virtudes? —Porque quiero confundirte para que no entiendas nada." (00:07-00:18)
Alsina critica que la defensa del Gobierno se centre en el historial político de Zapatero, no en los hechos por los que es imputado:
“Carece de sentido que la respuesta del actual presidente a la investigación judicial que afecta a su antecesor sea reivindicar todo aquello por lo que no se le investiga, en lugar de proclamar su convicción, si es que la tiene, de que no se ha enriquecido ilícitamente en estos años en los que ya gobernaba él, si es que la tiene.” (03:28-03:55)
Critica las declaraciones de portavoces socialistas, que mezclan argumentos sobre la “animadversión de la derecha” con insinuaciones de linchamiento judicial, sugiriendo una campaña contra el Gobierno.
Alsina señala cómo se induce a confusión entre la actividad gubernamental (legal y conocida) y la actividad privada reciente (motivo real de la imputación):
“El empeño en confundir la labor pública del Zapatero gobernante con la labor particular del Zapatero consultor o conseguidor...” (05:10-05:20)
Cuestiona el relato gubernamental sobre los autos judiciales: remarca que lo que se exigen a los jueces ahora son “indicios, no pruebas”, rebatiento la falacia de que la investigación carece de fundamento.
“En la fase de instrucción lo que se exige al juez, lo que se le exige al juez que investiga son indicios, no pruebas.” (08:22)
Subraya lo inusual (y peligroso) de que el Gobierno analice y comente públicamente decisiones judiciales:
“Es una anomalía que el Gobierno dedique un solo minuto de su tiempo a hacer exégesis de decisiones judiciales. Ni es su función, ni es su atribución, ni es su tarea, ni se le paga por ello.” (10:30-10:47)
Alsina señala que el presidente podría haber ofrecido explicaciones sobre el “caso Plus Ultra” y la “presunción de que el Gobierno cedió a la influencia de Zapatero”, incluyendo decisiones administrativas y su proceso interno.
“Pudo haber anunciado Sánchez ayer una auditoría interna sobre quién y cómo tomó cada decisión relativa al rescate de Plusultra...” (14:12-14:28)
Critica la respuesta de Pedro Sánchez por su falta de contenido real, quedándose en la expresión “todo mi apoyo al presidente Zapatero”, vacía de defensa de la integridad o inocencia del expresidente.
“Manifestar apoyo no equivale a refutar los indicios que han llevado a la imputación de Zapatero. Ni siquiera equivale a proclamarse seguro de su integridad y de su inocencia. Sólo equivale a darle apoyo, como se le da a un enfermo grave o a un condenado camino del patíbulo.” (16:38-16:55)
En este monólogo, Carlos Alsina destaca, con su característico tono irónico, cómo el Gobierno reacciona ante la imputación de un expresidente recurriendo a una defensa basada en hechos pasados y en gestos simbólicos, eludiendo abordar los hechos realmente investigados. Critica la tendencia a confundir opinión pública, mezclar lo público con lo privado y desvirtuar el verdadero sentido institucional de la respuesta política ante casos judiciales. Todo ello, en un episodio que invita a “contar la historia al revés”, para desenmascarar las maniobras de distracción y exigir mayor claridad y responsabilidad.