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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos estrenando el lunes 9 de marzo. Esto es Más de Uno, esto es Onda Cero, esto es La Radio. Os cuento una historia que es muy corta. Y va un francés, un italiano y un español por Polonia. Y van vestidos los tres igual, vaqueros y camisa blanca. Y decían los tres a la vez venimos a reinventar la izquierda europea. Pero doce años después, solo uno se había hecho más de izquierdas de lo que era entonces. Adivina quién. En septiembre de 2014, tercer año de gobierno marianista en España, tres jóvenes dirigentes políticos, bueno, uno no tan joven ya, mitinearon juntos en Bolonia, uniformados con lo que entonces era el look de la moderna informalidad, o sea, los vaqueros y la camisa blanca. Además de ellos tres, estaban un holandés y un alemán. Todo hombres. Todo hombres. Era un tiempo en el que ni siquiera Nadia Calviño exigía la presencia de mujeres para hacerse fotos. Ni siquiera una mujer en aquella foto. Aquella imagen del trío de Bolonia, el francés, el italiano, el español cantando las bondades de las políticas socialdemócratas, fue un símbolo para la izquierda que había salido tocada de la crisis financiera y que se veía amenazada por el populismo izquierdista del Movimiento 5 Estrellas en Italia o del movimiento Podemos en España. El trío lo formaban Mateo, de 39 años, Manuel, de 51, y Pedro, que tenía 42 añitos.
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Hola, hola, Italia Graccemili Compagni, compagni a mice, a mi Grace mille. Partido democrático Perdimostrare. Habíamo común que ragioni per essere contenti e celebrare.
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El francés, Manuel era Manuel Valls. Llevaba cinco meses de primer ministro de Francia en un gobierno de izquierdas con François Hollande presidente. Duraría sólo dos años más en el cargo. El italiano era Matteo. Matteo Renzi llevaba seis meses de primer ministro en Italia. Duraría dos años más en el cargo. Y el español, Pedro Sánchez llevaba dos meses como líder del PSOE. Dos años después sería descabalgado por los suyos. Cayeron los tres a la vez también dos años después. Pero Sánchez fue rescatado por la militancia. Fue repuesto en el trono del Partido Socialista y hasta hoy nos volvíamos en
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la última generación a sufrir en la dictadura de la especulación. Y Salvaya mala prima ha de afrontarla.
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Bueno, se llamó aquella foto de los vaqueros y la camisa blanca de los tres tenores. Se le llamó el pacto de los tortellini. Porque eso fue lo que Renzi les dio de comer a todos los demás. Pacto de los tortellini No confundir con el pacto de los botellines. Ese fue el de Pablo Iglesias y Alberto Garzón cuando ambos iban a comerse el mundo. Bueno, cuando iban a merendarse al PSOE en 2016. Bueno, pues 12 años después del pacto de los tortellini Manuel Valls, el francés y español, vuelve a ser exministro del gobierno francés. Cesó en octubre después de haber probado suerte política en España intentando sin éxito ser alcalde de Barcelona. Doce años después Matteo Renzi lidera un pequeño partido de centro izquierda en Italia que tiene entre sus objetivos declarados combatir el populismo y 12 años después Pedro Sánchez lleva casi 8 ya gobernando España a lomos de un amontonamiento de partidos de izquierdas tradicionales, izquierdas populistas, derechas nacionalistas, independentistas y populistas también adivina quién de los tres era más listo o menos escrupuloso a la hora de apoyarse para mantener el poder en quien fuera. Bueno, me llegó el aroma este de los tortellini al leer a Matteo Renzi en una entrevista que ha publicado Íñigo Domínguez el sábado en el diario El País, el ex primer ministro izquierdista de Italia esta paradoja que le señalaba el entrevistador hoy Sánchez condena el ataque a Irán y coincide en ello con Giorgia Meloni a ojos de la izquierda española, feroz representante de la extrema derecha italiana, mientras que Matteo Renzi, que fue primer ministro de un gobierno de izquierdas en Italia, discrepa de la postura de Sánchez, apoya el ataque estadounidense contra Irán y considera populista el no a la guerra. Dice no me gusta Trump, todos estamos a favor de la paz, pero Khamenei era un peligro para el mundo y para las mujeres iraníes y nadie ha invocado el derecho internacional para acudir en rescate de ellas. Naturalmente le hace Beriñigo en la entrevista la simpatía que Matteo Renzi muestra por Arabia Saudí, enemigo de Irán, e incluso por Bin Salman, el príncipe descuartizador, a quien ensalza como reformista Y cuando le pregunta cómo puede explicarse esta coincidencia respecto de Irán de dos figuras políticas tan dispares como Sánchez y Giorgia Meloni. ¿Encuentra Matteo Renzi esta explicación? Ambos quieren seguir en el poder, ambos tienen elecciones y ambos tienen rasgos populistas. ¿Recordando los tortellini es posible que haya otra explicación? Es posible que la explicación sea que estar a favor o en contra del ataque estadounidense en Irán no guarda relación con ser de izquierdas o de derechas, tal como significarse como fan de Donald Trump no te convierte en conservador, si acaso te convierte en populista partidario de un abusón que no reconoce ningún límite y si acaso en España te convierte en votante de Vox. También hay otra posible explicación y es que abrazarle más simplificadores como este del no a la guerra se ha convertido en 2026 en patrimonio de quien está en el poder y no de quien está en la oposición, de manera que tanto en Italia como aquí es la oposición quien reclama al gobierno matices e información más precisa a los gobernados porque algún pero tiene que sacarle la oposición al gobierno, mientras que son los gobernantes los que evitan los matices, no vaya a ser que se cuestione su condición de antibelicistas o resumiendo todo, que tanto en Italia como en España el gobierno, el de allí y el de aquí, es crítico con Donald Trump y con Israel por ponerse a lanzar bombas en Irán, regatea el uso de las bases militares aunque en realidad estas sigan usándose y coopera con los demás gobiernos europeos para disuadir a los iraníes y a su filial libanesa que es Hezbollah de volver a alcanzar con sus drones suelo europeo, o sea que es perfectamente compatible, como viene explicando por otra parte nuestro gobierno, estar en contra de lo que Estados Unidos e Israel hicieron en Irán y a la vez estar en contra del régimen iraní y a la vez estar a favor de defendernos de los posibles misiles o drones que con fuego iraní alcancen territorio europeo, o que el no a la guerra es un no a esta guerra y es un no estamos en guerra ni queremos estarlo. El hecho diferencial español si acaso el hecho diferencial español es el renovado esfuerzo del presidente Sánchez por retratar a su adversario conservador como un amante de la violencia, un amante de los conflictos, un amante del dolor ajeno, solo por criticarle lo que éste entiende que es un doble discurso, doble juego del gobierno. Hombre, algún pero le tiene que sacar la oposición al gobierno y en España algún pero le tiene que sacar el gobierno a la oposición porque ese es el pan nuestro de cada día. El presidente sabe de sobra que ni Feijóo defiende que se viole la legalidad internacional ni disfruta viendo escombros en Irán, en Teherán, en este caso ni celebra que se disparen los precios de energía. Pero bueno, sabiéndolo, actúa como si le diera igual. Y en esto Sánchez está en lo mismo en lo que está Podemos cuando le llama ael señor de la guerra por enviar una fragata a defender Chipre del fuego iraní. Son históricas las movilizaciones multitudinarias que en los últimos años convocó Podemos contra la represión en Irán y por el derecho de los iraníes a librarse del yugo de un régimen que se considera elegido por Dios. Son históricas y multitudinarias aunque nadie es capaz de recordar ni una sola enterán estos días, como están contando los reporteros que han podido hacer su trabajo allí. El temor a salir a la calle y que te caiga encima un edificio alcanzado por un misil israelí se une al temor a salir a la calle y que se te venga encima un policía del régimen o un paramilitar vestido de miliciano para detenerte solo por resultar sospechoso de haber celebrado en su momento la muerte de Alí Khamenei o no haber celebrado suficientemente esta madrugada el nombramiento del otro Jamenei Khamenei Jr. Como sucesor del sátrapa anterior. Miedo a las consecuencias de una guerra que entra en su décimo día hoy y miedo a las consecuencias de la opresión que no ha cesado en Irán y que se cobró entre diciembre y enero la vida de 30.000 iraníes súbditos de la bota de los mulás que fueron sacados a tiros de las calles por haber osado quejarse de la inflación que los estaba asfixiando. La inflación que ahora preocupa en Europa. La inflación que irrita a los estadounidenses, sobre todo después de haber escuchado a su comandante en jefe, el señor Trump, esta madrugada decir que la subida del precio de la gasolina ha sido un error de cálculo pero que pronto pasará. Pronto pasará. Trump, el profeta Trump, el infalible Trump, el rey del mundo. Ojalá invente alguien pronto un lema que complemente el no a la guerra y que sea igual de eficaz e igual de movilizador e igual de pegadizo que el no a la guerra. El no a los represores con túnica y turbante que pueda aparecer también en las pancartas y que suene en las manifestaciones para hacerle ver a los Khameneis que aún maltratan al pueblo iraní que estar en contra de la guerra no significa darles oxígeno a ellos.
