Transcript
A (0:15)
¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos estrenando el jueves 22 de enero ya del año 2026. Es más de uno. Esto es la radio, es Onda Cero. Dejadme que les cuente una historia que es muy corta. La de hoy sí que es muy corta. Es un cuento brevísimo de los de Jodorowsky. Treinta palabras. No llega. Treinta. Y dice así Un espejo colocado frente a otro espejo trataba de establecer en qué se diferenciaban. Cuando, frustrado, entendió que los dos eran idénticos. El espejo se rompió en pedazos. Quienes repiten desde el lunes, pase lo que pase, que el gobierno, el ministro y Adif están ocupados no en informar a la opinión pública, sino en construir un relato que los exonere culpando a Lirio del accidente. Igual podrían, antes de que el espejo reviente, preguntarse si no están siendo ellos quienes con más denuedo están construyendo el relato que condena Adif al ministro y al gobierno. Sin esperar. Nos quema la urgencia, ¿Verdad? Sin esperar a que las investigaciones concluyan. No vaya a ser que cuando concluyan, disientan del relato. Le dijo un espejo al espejo que tenía Deja de deformarme. Llegados al cuarto día después del accidente de Adamuz, que para las familias de los muertos es una eternidad, pero para una investigación científica es sólo un primer suspiro. No hay una respuesta concluyente a la pregunta de qué causó el descarrilamiento de los últimos vagones de un tren que a su vez, y al golpear a otro a 200 kilómetros por hora, provocó la muerte de 43 personas. Lo que está en marcha es una investigación científica, no política. Una investigación científica que es el punto de partida de la indagación judicial que habrá de establecer los hechos y las posibles responsabilidades, ahí sí también responsabilidades políticas. Posibles responsabilidades políticas y penales. De las conclusiones a que lleguen los científicos. Previo trabajo riguroso y supervisado por un juez en el laboratorio. Porque para que sea válido el trabajo tiene que ser riguroso. Dependerá hacia dónde quepa dirigir la exigencia de esas responsabilidades. Y en esos términos de responsabilidades posibles le planteamos aquí ese escenario al ministro Puente el lunes pasado. Pero si al final se concluyera que el problema o la causa ha sido un defecto en la colocación o en la soldadura, o como se quiera, en la colocación de este raíl hace un año, el responsable último sería la administración central. ¿Usted asumiría algún tipo de responsabilidad si esa fuera finalmente la causa del accidente?
B (3:11)
Bueno, no me voy a poner en esa hipótesis. Vamos a esperar a cuál es el resultado de la investigación. En fin, vamos a ver qué es lo que sucede y qué es lo que ha sucedido ahí. No estoy pensando en eso ahora.
A (3:23)
No estaba pensando en eso el martes, fue esta entrevista. No estaba pensando en eso ahora el ministro. Pero tendrá que pensar en eso si la hipótesis de un fallo en la vía acabara siendo la hipótesis que prevaleciera y que de hipótesis pasara a ser un hecho probado. El ministro dijo anoche que aún no sabe si esa fue la causa. El ministro admitió anoche que como posibilidad no cabe negarla, confirmó que las muescas en las ruedas del tren Iryo y de otros trenes que pasaron por ese mismo tramo antes, son compatibles con un defecto de la vía que habría podido ocasionar un descarrilamiento. No necesariamente con un trozo de raíl desgajado por un fallo de la soldadura, pero sí con un defecto de la vía. De demostrarse que la causa del accidente fue el mal estado de la infraestructura, o sea, de los carriles, el asunto sería tan grave que estaría justificada la caída de un ministro solo o en compañía de otros. Pero si la causa acabara siendo otra, no me armaría tampoco un ápice la gravedad de las denuncias que vienen haciendo los maquinistas. Porque ese problema, el de la falta de mantenimiento adecuado, el de los defectos que se van percibiendo en algunos tramos, seguiría estando ahí aunque no hubiera provocado accidente mortal alguno. Ni las llamadas, los audios de las llamadas entre los trenes y Atocha, que se han conocido en estos últimos dos días, ni los elementos con que cuentan ya los investigadores, ese trozo de carril o de raíl seccionado, las muescas en las ruedas de trenes distintos, uno de los bajos, delirio lanzado a 200 metros de distancia, dan una respuesta concluyente a la pregunta de qué sucedió exactamente. Permiten dar prevalencia a la hipótesis de que la vía presentaba algún defecto, pero no todavía una explicación completa de lo que el domingo sucedió.
