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¿Qué tal, cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos a jueves, ya es 14 de mayo del 26. Esto es más de uno, esto es la radio. Y les cuento una historia que es muy corta y ab Por encargo de Jerónimo de Arascués, canónigo de la Santa Iglesia de Huesca, examinó fray Gabriel Hernández la obra breve intitulada Oráculo manual y arte de la prudencia. Y no sólo dio su aprobación para que don Vincenzo de la Estanosa la publicara, sino que le dedicó este elogio superlativo, ríetud de los que Sánchez se dedica a sí mismo, Escribió el fraile sobre la obra. Admiro como en tan poco cuerpo cabe tanta alma. Y aún añadió he aquí la quintaesencia de la prudencia. Estoy hablando de la obra, no de Sánchez. He aquí la quintaesencia de la prudencia moderna maravilla de aciertos que nada obsta a las cristianas costumbres. Y le dio el aprobado. Un 11 de marzo de hace 380 años le dio el aprobado al compendio de recomendaciones de un aragonés llamado Lorenzo Gracián. Bueno, Lorenzo es como firmaba guareciéndose tras el nombre de su hermano, porque su nombre real era nombre de rey mago, se llamaba Baltasar Gracián. Ya no les va a dar tiempo a los gurúes que mecen la campaña electoral de María Jesús Montero, que vienen a ser como los ángeles custodios, o sea, se afirma su intercesión, pero nadie tiene prueba real de su existencia. De los gurúes que mecen esta campaña. Ya no les va a dar tiempo para convencer a su candidata de que se empape del oráculo de Baltasar Gracián, pero quizás sí podrían, asistidos por Zapatero, que está muy curtido en el arte, no de la prudencia, pero sí de la consultoría, extractarle un par de consejos de entre los 300 que redactó el jesuita, el número 169 al menos, que es este, que dice que hay que prestar más atención a no errar una que a acertar ciento. Nadie llevará la cuenta de tus aciertos, pero sí de tus errores. Basta un solo desdoro para desmentir todos los aciertos juntos. Aciertos en la campaña electoral seguro que ha tenido alguno la exvicepresidenta al rescate de los andaluces, pero la historia hoy la recuerda por llamar accidente laboral a la muerte de dos guardias civiles. Así se pierde una campaña por hablar mucho y deprisa y no reparar siquiera en lo que una dice. Bueno, sostienen María José Montero que ha habido un malentendido porque ella no hablaba de los guardias cuando dijo accidente laboral. Que mencionó a los guardias, sí, pero para sumarse a la conmoción por lo que había ocurrido. Y habló a continuación de los accidentes laborales porque ese era el tema que había sacado el Sr. Maíllo. Lo que revela que incluso sin tener a Gracián a mano, una profesional de la política tiene interiorizada esta otra máxima suya que dice que hay que saber declinar sobre otro tus males, que el poderoso siempre ha de tener un escudo en quien hacer recaer la desaprobación del público. Un fusible, diríamos hoy, aunque en el caso que nos ocupa el fusible sería el propio público porque María Jesús Montero sostiene que quien acertó en el comentario fue ella y quienes yerran son todos aquellos que han interpretado que dijo lo que dijo. Hasta ahora siempre había sido el PP quien hacía descarrilar sus propias campañas electorales la última semana. Pero le ha revelado, le ha revelado, no releva, le ha relevado en el arte del autosabotaje la candidata socialista y no sólo ella, la candidata socialista y la nave nodriza a la que sigue perteneciendo anímicamente la candidata socialista, que es el Gobierno de la nación. No puedes disponer de toda la potencia de fuego del gobierno central dedicada a desgastar durante meses a los gobiernos autonómicos que van a pasar por las urnas sin que tu candidata cargue ahora con el peso de cualquier error que cometa el Gobierno del que ella emana. Lo del accidente laboral del lunes era lluvia sobre mojado. El patinazo primigenio, la falta de tacto, de vista, de altura, fue del ministro del Interior Fernando Grande Marlasca, natural de Bilbao, residente en Madrid, pero diputado, que lo fue por Cádiz, Cádiz, Andalucía, por ahí le presentaron, por esta circunscripción gaditana lo presentaron en las últimas elecciones generales. Ausentarse del funeral de los guardias civiles el sábado fue una desconsideración, además de un error de cálculo. Reivindicarse a sí mismo ayer en la jura de bandera de los nuevos guardias civiles en Baeza, Baeza, Andalucía, fue añadirle error al error. Esto de yo, mí, me, conmigo, permitidme, decía el ministro, permitidme que se sepa que estoy rabioso mis condolencias a las familias de los tres guardias civiles. Yo también estoy dolido. Permitidme, estoy rabioso. Le ruego a los asistentes que guarden el respeto y la debida compostura a la bandera, a las instituciones y a los alumnos en sucede cuando uno confunde un acto institucional con guardias civiles y sus familias, con una suerte de mitin para simpatizantes. No es el estado de ánimo del ministro lo que a estas alturas importa, son las decisiones que tomó, la imagen que él trasladó al evitar estar presente en Huelva el sábado, proclamarse ahora como un hombre rabioso es confundir de nuevo dónde hay que poner el foco, que no es en los sentimientos del ministro. Abusando de Gracián, para Marlaska sería su consejo CXVII, que nunca hablar de sí mismo porque es imponer una pena a quien te escucha, o el CXIX que va de la mano de éste y que no hacerse de mal querer, no provoques la aversión, porque a quien dice mal se le aborrece. Si aspiras a ser estimado, estima tú primero. Quien quiere hacer casa primero que haga caso, dice gracia. Pino Aprile es un periodista italiano, este es de ahora, que ha dedicado un ensayo a estudiar la presencia del error en la naturaleza, en la evolución, en la historia del hombre y también en la vida política. Cuando habla del poder político evoca a Baltasar Gracián El poder consiste en que los errores propios los pague otro. Y sostiene Pino Aprile con acierto la tesis de que cuando el poder político hace una cosa y su contraria, cuando hace eso en el plazo de unos pocos días, lejos de admitir que rectifica, presume de haber acertado dos veces. Contradecirse para el poder no significa asumir que se haya equivocado, sino haber adoptado dos decisiones discordantes. La primera era la correcta cuando se adoptó y lo siguió siendo hasta que se hizo necesario cambiarla y entonces se acertó también en la modificación. En el caso que nos ocupa, el Ministerio del Interior sostuvo que lo correcto era que el ministro Marlaska permaneciera en Madrid el sábado dándole el alto a la antigüedad y sostiene ahora que lo correcto es que el ministro estuviera ya ese día rabioso. María Jesús Montero sostiene que fue correcto lo que dijo en el debate del lunes y que es correcto lo que está diciendo ahora porque cuando el poder se desdice es que ha tenido razón dos veces. De Kennedy decían sus adversarios desolaos que cuantos más errores cometía, más le querían los electores. De Berlusconi decían sus críticos que cuanto más metía la pata, más se consolidaba como líder. No parece que a María Jesús Montero le pase nada remotamente parecido. Cuantos más errores comete, más promete. No fallarle a Pedro Sánchez no te vamos a fallar. Pino. April. Este periodista italiano publicó su primer libro hace 30 años. Era un ensayo irónico festivo que tituló Elogio del imbécil, con perdón. Y ahí decía, citando a Cromwell, que nadie es tan resuelto como aquel que no sabe a dónde va. Como aquel o como aquella. Escuchas al SINA en Onda Cero, Dirección de Fran Montes.
Podcast: Monólogo de Alsina, OndaCero
Host: Carlos Alsina
Date: May 14, 2026
En este monólogo, Carlos Alsina reflexiona sobre los errores recientes en la campaña electoral andaluza, centrando el análisis en María Jesús Montero y el ministro del Interior Fernando Grande Marlaska. Utilizando las máximas de Baltasar Gracián y referencias irónicas a la gestión política del error, Alsina explora cómo los tropiezos de los líderes políticos y su respuesta ante ellos pueden marcar el rumbo de una campaña y la percepción pública.
"Admiro como en tan poco cuerpo cabe tanta alma... He aquí la quintaesencia de la prudencia, moderna maravilla de aciertos que nada obsta a las cristianas costumbres." ([01:35])
"María Jesús Montero sostiene que quien acertó en el comentario fue ella y quienes yerran son todos aquellos que han interpretado que dijo lo que dijo." ([04:20])
"Ausentarse del funeral de los guardias civiles el sábado fue una desconsideración, además de un error de cálculo. Reivindicarse a sí mismo ayer… fue añadirle error al error." ([07:55])
"Cuando el poder político hace una cosa y su contraria... lejos de admitir que rectifica, presume de haber acertado dos veces." ([10:24])
"No parece que a María Jesús Montero le pase nada remotamente parecido. Cuantos más errores comete, más promete. No fallarle a Pedro Sánchez, no te vamos a fallar." ([12:25])
"Nadie llevará la cuenta de tus aciertos, pero sí de tus errores. Basta un solo desdoro para desmentir todos los aciertos juntos." ([03:25])
"...los gurúes que mecen la campaña electoral de María Jesús Montero, que vienen a ser como los ángeles custodios, o sea, se afirma su intercesión, pero nadie tiene prueba real de su existencia." ([02:15])
"El poder consiste en que los errores propios los pague otro." ([10:56])
"Cuando el poder se desdice es que ha tenido razón dos veces." ([11:15])
Alsina ofrece un análisis crítico, irónico y culturalmente rico de los recientes errores políticos en la campaña andaluza, apoyándose en la literatura barroca y en ensayos contemporáneos. La tesis central del monólogo gira en torno a la incapacidad de la política para reconocer ni rectificar errores de forma honesta y a la tendencia a pensar que todo puede convertirse en acierto si se controla bien el relato. Un episodio incisivo, punzante y profundamente ilustrativo del clima electoral español actual.