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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Es miércoles 6 de mayo, año 2026. Es más de uno, es la radio, es Onda Cero. Les cuento una historia que es muy corta. El mismo día que cayó el Kaiser Guillermo, último emperador de Alemania y primo de la madrina de Felipe VI, en la habitación principal de una lujosa villa ubicada En el número 78 de la FLE de Hamburgo, un hombre de 60 años se atiborró a somníferos y abandonó en silencio este mundo. Años atrás, ese hombre había hecho mucho la pelota al Kaiser Guillermo, bautizando uno de sus buques como Augusta Victoria, el nombre de la emperatriz. Pero en los últimos meses había formado parte de la conjura para mandar al Emperador a tomar viento y poder firmar así cuanto antes la paz con los aliados. No sólo porque la paz es más deseable que la guerra, también porque la guerra, la primera gran guerra, le había arruinado el negocio naviero. La mayoría de sus buques habían sido requisados, las rutas se habían perdido. Él mismo estaba en riesgo de ser linchado por los revolucionarios en Alemania. Este suicida respondía al nombre de Albert Balin, magnate del transporte, naviero marítimo. Albert Walin fue un hombre hecho a sí mismo. Presumía mucho de ello, que había sabido adelantarse a sus competidores, viendo oportunidades de negocio que para él resultaron providenciales. Él empezó reservando una parte de sus barcos transatlánticos a emigrantes con bajos recursos, dispuestos a viajar en las condiciones que fuera. Y más tarde detectó un mercado incipiente del que apenas nadie se había ocupado, que era la navegación por puro placer, el turismo en barco. Viajeros con alto poder adquisitivo, dispuestos a embarcarse no para llegar a un destino concreto, sino para echar los días recorriendo el Mediterráneo, por ejemplo. La competencia al principio se rió mucho de él, pero él que acabó siendo rico perdido, rió el último, y rió por eso mucho más. A su primer buque, destinado exclusiva expresamente a atender el ocio. Lo bautizó como Victoria Luisa, que era el nombre de la hija pequeña del Káiser, porque todavía eran años de hacer méritos en palacio y de coquetear con la política. Te barco es del año 1900. El Victoria Luisa, que de Hamburgo te hacía rutas por el Báltico, o de Nueva York te llevaba a conocer lugares del Caribe. Es verdad que duró poco el barco, porque a los 5 años su capitán se confundió de faro y lo empotró contra la costa en Jamaica. También se quitó la vida el capitán de aquel barco. Pero este buque, el Victoria Luisa, pasa por ser el primer crucero turístico de la historia de la navegación a todo lujo y con todas las comodidades de la época para viajeros con muchísimos días libres. Siglo y cuarto después, el sector de los cruceros ofrece tal variedad de opciones, de duraciones de los viajes, de precios, que a nadie extraña que 150 personas puedan dedicar dos meses de su vida y un dineral a ir conociendo paisajes extremos desde la Patagonia hasta las Islas Canarias. Bien es verdad que los viajes nunca están exentos de sorpresas y que a veces la sorpresa puede ser tan desagradable como un virus procedente de un coli largo o de una rata que infecta y mata a tres pasajeros y obliga a todos los demás a a permanecer a bordo hasta que un equipo de epidemiólogos los examine y establezca quiénes de ellos están enfermos y han de ser evacuados y quiénes están libres del virus y pueden seguir viaje sintiéndose incluso más que antes, verdaderos privilegiados por poder continuar. Esta es la historia que les empezamos a contar en el día de ayer. Es la historia del barco, del antivirus o jantavirus, depende de donde se pronuncie, y que sigue en este momento ese barco en aguas de Cabo Verde. Lo que pasa es que la compañía naviera anunció a última hora de la tarde de ayer que su plan era reanudar el viaje y plantarse dentro de tres días en Canarias. Y en efecto, es a donde va a acabar llegando después de que el Gobierno de España confirmara la noticia facilitada por la compañía naviera y desmintiera así lo que en principio parecía que iba a ser el plan, que era examinar a los pasajeros y a los tripulantes, evacuar a los que fuera necesario evacuar a las Canarias, pero que el barco no tocara territorio español, que se fuera directo para Holanda. Al final no va a pasar esto porque ha habido un acuerdo entre la Organización Mundial de la Salud. Bueno, ha habido un acuerdo. Hay quien dice que la Organización Mundial de la Salud le ha dicho a España que tiene que acoger el barco en Canarias y punto. Y por eso va a ser ese su destino. Claro, la idea de que se fuera directamente para Holanda y que el barco no llegara a Canarias tenía mucho que ver con el efecto nocivo que la presencia de un barco infectado por antivirus o hantavirus pudiera tener en aquellas personas que son turistas potenciales, personas que estuvieran planeando viajar a Canarias y que al saber de la presencia de este barco, que despierta, Claro, no parece que en este momento haya riesgo alguno de que esto desemboque en una epidemia ni nada parecido, pero despierta o resucita algunos de los peores fantasmas de De años atrás y de la pandemia. Y por eso el efecto nocivo puede ser este, que disuada a potenciales turistas de elegir Canarias como destino. España sigue siendo el país que tiene en el turismo su principal motor económico. Bien lo sabemos. Y no será porque no hayamos escuchado al poder político durante décadas decir vamos a cambiar el modelo productivo de España. Bueno, pues ahí seguimos. El motor económico de España es el turismo. Si hay un país que conoce lo delicado que es un sector como este es el nuestro, porque bien lo vimos y bien lo sufrimos en la pandemia. Claro, si además de esto reaparece Fernando Simón para decir que el contagio es muy improbable y que el riesgo es muy bajo a priori, a no ser que aparezca algún caso nuevo, las personas que van en el barco no son de riesgo para nadie. ¿Pues para Qué queremos más? ¿Para qué queremos más? Porque con Fernando Simón y escuchando a Fernando Simón, sí que reviven, ya lo siento por él, pero es que es así, sí que reviven todos los fantasmas de aquellos días tan tremendos. Esta del crucero, del crucero holandés, es la historia más llamativa de las últimas horas. Pero el riesgo real para el turismo y para las expectativas económicas de multitud de empresas que en España dependen del turismo no es el antivirus, sino el queroseno. La evidencia de que la guerra en Irán está empantanada, que el estrecho de Ormuz sigue estrangulado, que las reservas de petróleo se van consumiendo y que el combustible que requieren los aviones es condición indispensable para que los turistas puedan seguir viniendo a España. Como admite el vicepresidente del Gobierno, Carlos Cuerpo, gran parte de los turistas tienen que venir, en efecto, de nuestros principales socios comerciales. Veremos qué posibilidades, medidas podemos orquestar entre todos para ser capaces de responder a tiempo, de manera preventiva, antes de que puedan surgir este tipo de problemas. El mensaje del Gobierno es que somos menos vulnerables que otros países a la crisis energética porque dependemos menos del petróleo que pasa por el estrecho de Ormuz. Bueno, ¿Que pasa? Que ya no pasa por el estrecho de Ormuz. Pero a la vez somos más vulnerables que casi nadie a los efectos que tendría una caída del tráfico aéreo en el sector turístico, como de nuevo aprendimos y sufrimos durante la pandemia. Tranquilizar, La verdad es que ha tranquilizado poco. Escuchar al Comisario Europeo de Energía, que es un señor de Odense, no de Odense con D de dedo, es danés y socialdemócrata, que es una especie en extinción en la Unión Europea. Escuchar al Comisario de Energía, digo, decir ayer que el mundo encara la crisis energética más grave que ha habido nunca. Ever. Luego dice nuestro Gobierno que es la derecha, la catastrofista, la gorera, la sustavieja porque se lo diga a este Comisario Jürgensen o a Mette Frederiksen, que es la primera ministra de izquierda danesa que escogió a este señor como Comisario de Energía. La crisis es grave, sin duda la más grave que ha encarado el mundo. Asustense. Menos mal que la sucesora de Teresa Rivera aquí en España, que es la Vicepresidenta Sara Haesen, ha dicho que estemos tranquilos. Que estemos tranquilos, que el Gobierno controla quietos parados, que siempre habrá otros que estén peor que nosotros, que no dependemos tanto del petróleo como otros y que tenemos planes. Bueno, lo que no tenemos son presupuestos. Claro, no tenemos aún presupuestos actualizados desde hace tres años, pero eso a estas alturas usted ya habrá entendido que es un. Una bendición para España no tener presupuestos actualizados es lo mejor que nos podía pasar, porque como nos ha explicado ya el Gobierno, si se aprobaran ahora unos presupuestos nuevos, estarían muy desfasados, con tanto sobresalto y con tanta incertidumbre como tenemos. Pero como se aprobaron hace cuatro años, en el 2022 se adaptan a todos los cambios que pueda haber como si fueran un guante. Los presupuestos que tenemos prorrogados son unos presupuestos que funcionan, que están funcionando, que evidentemente están teniendo un gran resultado en nuestro país. Prorrogados y reprorrogados. En realidad los presupuestos y triple están vueltos a prorrogar o sea que están caducados los presupuestos como le pasaba al Consejo General del Poder Judicial que seguía ejerciendo naturalmente pero sólo porque el Gobierno, bueno, el Parlamento, el Parlamento preso del Gobierno y del PP no renovaba el Consejo del Poder Judicial. No, si sigue habiendo Consejo del Poder Judicial. Ya, pero que está caducado, ¿No? Pues con los presupuestos pasa lo mismo. No, Sí que ha habido presupuestos, claro que sí. Están prorrogados por tercera vez, pero están caducados. El Tribunal de Cuentas ha introducido algunas reflexiones interesantes en su informe que se publicó ayer sobre la prórroga presupuestaria, sobre las lagunas jurídicas que genera la prórroga presupuestaria y sobre la opacidad sobre las partidas que están o no están prorrogadas. Pero los argumentarios son de goma. Bien lo sabemos. Y los del Gobierno más bien lo sabemos. Qué bendición que no haya presupuestos actualizados. Un contribuyente cualquiera incumple su obligación o se le pasa un plazo y se le viene toda la administración encima. Al Gobierno que incumple su deber con el Parlamento e ignora sistemáticamente los plazos, todavía habrá que aplaudirle por su extraordinaria visión estratégica. En tiempos del káiser Guillermo se acuñó el término guillerminismo o cómo utilizar la retórica onanista del autobombo para camuflar como si fueran grandes logros los soberanos fracasos.
