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Si, unas sí, pero otras no. ¿Qué clase de principio es ese? Ahora ya se entiende por qué lo llamaban financiación singular, más singular que esta. Un principio que sólo se le garantiza uno, pues no cabe. Añádase que La Vanguardia reveló este domingo como si tal cosa, que la reunión presencial de Pedro Sánchez y el señor Junqueras la semana pasada en la Moncloa, que todos creímos que era la primera y que nadie desmintió que lo fuera, en realidad era una más de las varias reuniones presenciales que han tenido ambos en los últimos meses en secreto. Y tendremos ya sobradamente demostrado que otra cosa no. Pero este es el gobierno de la equidad y de la transparencia. El modelo que ha diseñado María Jesús Montero, Oriol Junqueras o quien haya sido, tanto monta, monta tanto refuta aquello de que iba a ser el Gobierno catalán quien decidiera arbitrariamente cuánto debe aportar al conjunto del Estado. Resulta que esto no era así. Resulta que hay criterios objetivos, que serán discutibles o debatibles, como todo, pero existen, no son arbitrarios. Rebate también el modelo, tal como ha sido explicado, que Cataluña vaya a salirse del régimen común. Tiene razón la vicepresidenta cuando reclama o anima al Partido Popular a que razone con cierto grado de precisión. Y ahora que ya son públicos los criterios, ¿En qué coincide? ¿Que algo habrá, y en qué discrepa respecto del modelo del Gobierno? Ayer contaba el diario El Mundo que Feijóo va a afinar su propio modelo. Bienvenido sea un día de estos y en un cónclave de varones en Aragón, que lo harán en Aragón, para despejar cualquier duda sobre por qué se hace, se hace para la campaña electoral y no porque haya mucho interés en debatir si la población está bien ajustada y si Baleares. En Baleares debe regir la ordinalidad o no hace falta que haya principio de ordinalidad. La crítica de María Jesús Montero al Gobierno de Mariano Rajoy por no haber actualizado el modelo cuando tuvo ocasión de hacerlo es pertinente y es justa, aunque se le haya debido de hacer tan corto a la ministra su tiempo como ministra, que no ha caído en la cuenta de que ella lleva ya de ministra de Hacienda más de lo que Rajoy estuvo de presidente del Gobierno de España y hasta ahora no se le conocía un modelo de financiación autonómica. Y ahora ha llegado, pero a instancias de Esquerra. Sánchez ha ganado a Rajoy en demora, en dejadés, si usted quiere, en dejación de funciones. Pero celebremos que el Ministerio de Hacienda vuelva a la actividad ahora que cumple ya tres años sin haber presentado proyecto de presupuestos al Congreso y con una responsable, la ministra, que parece más ocupada en hacer oposición al Gobierno andaluz y en organizarse actos de autopromoción los viernes en Andalucía que en cumplir el mandato constitucional que tiene, que sigue teniendo, de permitir que las Cortes fiscalicen su principal y de momento inexistente proyecto que son los presupuestos. No es sólo el efecto perverso que tiene que se permita aparecer como ideólogo del modelo a un independentista que hace oposición en Cataluña, es que la autora de la propuesta que según ella misma beneficia por encima de cualquier otra comunidad autónoma a la suya, que es Andalucía, la autora de la propuesta resulta que es la candidata del Gobierno a la presidencia andaluza. Solo este hecho, el de tener intereses propios y partidistas en una región concreta, debería haber animado a la ministra a dejar que sea otra u otro quien diseñe, presente y defienda el modelo de financiación, o sea, elegir ya si quiere ser la competidora de Moreno por el poder andaluz o la recaudadora y repartidora del dinero de los contribuyentes entre todos los gobiernos autonómicos. Una vez más y como santo y seña del actual Gobierno la pretensión de hacer pasar por normal una soberana anomalía. Los ministros de guardia han hecho saber lo contaba ayer El País, que el debate sobre la financiación, singular protagonismo de Junqueras, incluido Yunqueras, citas secretas con el presidente, no en un caserío, supongo le vienen al dicen los ministros que al Gobierno le viene de perlas todo esto. Yería de perlas. Estos son los clásicos dominicales, pase lo que pase, le pase lo que le pase. Los ministros de guardia interpretan que siempre beneficia al Gobierno y dicen mejor que se hable de financiación autonómica que de Ábalos y de Coldo. Claro que antes de Navidad el mensaje la corrupción está amortizada, a Sánchez no le hacen daño ni Ábalos ni Goldo. Vuelve el conocido servillo este de que Sánchez recupera la iniciativa y marca la agenda política, como cuando Gaza, como cuando el aborto, como cuando el fiscal general. Será por banderas que cohesionan y movilizan tanto, pero tanto, tanto, tanto a la izquierda se entiende que luego llega Extremadura y el PSOE se deja 14 puntos. Luego llegan las nuevas encuestas que publican los diarios y la derecha está por encima del 50% del voto en España, con Vox disputándole ya al PSOE, que no al PP, al PSOE la segunda plaza en algunas provincias, o sea, todo en orden. Jordi Sevilla ha hecho un manifiesto para azuzar el debate interno en el partido. Lo presenta hoy, imagino, Óscar Puente con el tuit ya redactado y presto ahí a dispararlo en cuanto el manifiesto vea la luz esta mañana. Bueno, después de la parte contratante de la primera parte en esto de la financiación autonómica, lo que viene es la reunión de los gobiernos autonómicos con Hacienda esta misma semana, o sea, María Jesús Montero, con las consejeras de Hacienda, con algún consejero también lo hay, tratando de convencerles de que esta propuesta es una bendición, el maná del dinero que el Gobierno hace llover sobre su tierra.