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A
¿Qué tal, cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos estrenando este nuevo día que es jueves 5 de marzo del año 2026. Y es más de una, es la radio. Y les cuento una historia, si me dejan, es muy corta. Había una vez tres amigos, un poco viva la virgen y más tiesos que la mojama, o sea, no tenían un duro, y en un rapto de inspiración se dijeron ¿Y si vendemos el coche y montamos una gasolinera? Y eso es lo que hicieron. Y atendían la gasolinera entre los tres por turnos. Y una joven muy simpática celebró que le pusieran un surtidor cerca de casa, con tan previsible resultado que se hizo asidua de la gasolinera, pero en horas distintas, de tal manera que los tres se fueron enamorando perdidamente de ella. Los tres amigos enamorados de la misma chica. Y tú ya sabes Y te imaginas cómo sigue la historia. La historia se cuenta y se canta porque es un musical en una película, en una comedia alemana de 1930, de hace casi cien años. Es más antigua incluso que la guerra de Irak, la comedia alemana. Su título poco creativo en el original es Los tres de la gasolinera, pero en la España de la época, la España que descubría el cine sonoro, año 1932, se bautizó como El trío de la bencina. Por una vez, era mucho mejor título el de aquí que el de la versión original. El trío protagonista en realidad era un cuarteto, claro, porque eran los tres más la chica. Cuarenta años después, en la España que descubría o redescubría mejor la democracia, dio título El trío de la bencina a una de las legendarias aventuras de los payasos de la tele, que nos tragamos sin respirar. Los niños de la época, los payasos de la tele, que parecía que eran tres, pero también eran cuatro, porque estaba Gaby, que era el serio, como eran cuatro al final del libro, Los tres mosqueteros, como eran cuatro, María Dolores Pradera y los tres suramericanos. Esto pasa mucho, que hay tríos que en realidad son cuatro. El trío de la bencina quedó en España como expresión, no de gasolineros, que era la película Tres gasolineros, sino como incendiarios, el trío de la bencina. Y es una expresión que sobre todo revela la idea de quien la pronuncia. Por ejemplo, la usaba mucho Andonio Ortúzar, aquel periodista que dirigió el PNV antes de colocarse en Movistar. Movistar es la plataforma de Telefónica que hace temblar a Netflix y a Disney y a HBO Max porque ha fichado, además de Ortúzar, a Pablo Iglesias. Bueno, el trío de la Bencina para Andoni Ortúzar eran Casado, Rivera y Santiago Abascal, por ejemplo, las derechas que se habían hecho la foto de Colón. Pero mucho antes de que la usara él, la expresión esta del trío de la bencina causó furor entre políticos y columnistas españoles, que a menudo son la misma cosa, cuando en 2003 el gobierno portugués acogió a Bush, Aznar y Tony Blair para que predicaran juntos la necesidad de meter en veredas a An Hussein para que demostrara de una vez que había destruido las armas de destrucción masiva. Naturalmente aquel trío también era un cuarteto, el Trío de las Azores eran cuatro, aunque el presidente Sánchez, lector sobrevenido de libros de historia, ninguneara una vez más ayer qué importará Portugal al pobre Durao Barroso. Era el cuarto del trío, era el organizador de la Cumbre de las Azores y tan integrante por tanto del trío y de la foto como los otros tres. Ese fue el regalo del Trío de las Azores a los europeos de entonces. Un mundo más inseguro y una vida peor. El reestreno del trío de la Bencina remasterizado se organizó así mismo ayer el presidente Sánchez. Esto del trío de las Azores, el no, la guerra y todo lo demás, pues ha tenido un efecto rejuvenecedor en los maduros líderes de la izquierda gubernativa actual que hace 23 años eran chiquillos movilizados contra el Pacto de las Azores y que hoy se esfuerzan en conseguir ellos movilizar a alguien. Quién sabe si ahora lo van a conseguir. Quién sabe si ahora logrará Donald Trump con la guerra de Irán reverdecer en España el fervor con el que fue seguida, por ejemplo, en septiembre la navegación de la flotilla hacia Gaza, que era el otro elemento que iba a cambiar el curso de la historia electoral de España porque iba a movilizar a la izquierda como luego iba a ser movilizada por la condena del Supremo al Fiscal General del Estado. No se había visto otra movilización parecida y tantas otras experiencias más de movilizaciones que no se llegaron a producir. Bueno, esta vez igual sí. Igual sí. Recordar 2003 es revivir no sólo la crisis aguda en que se metió el presidente Aznar, sino también la posición contraria a la actuación del presidente Aznar y coincidente con la izquierda de la época que defendieron unos cuantos dirigentes de derechas. El no a la guerra no fue solo un lema de izquierda, también fue un lema de muchas personas de derechas que estaban en contra de aquella intervención o invasión militar. Bueno, nada de todo eso está en el ánimo del presidente, del de ahora que es hecha. En el ánimo del presidente está asumir él apropiarse un poco de la noble bandera de la paz y del simplificado lema del no a la guerra. No tanto para confrontar con Donald Trump, cuyo nombre, en un gesto de coraje envidiable, sigue olvidando el presidente en sus discursos y en sus mítines, valga la redundancia, ayer dijo no, no vamos a tener miedo a las represalias de alguno. ¿Alguno se llama Donald? No tanto para confrontar con Donald Trump, que eso ya lo venía haciendo, como para emular a Rodríguez Zapatero 23 años después. Ya sólo falta que Sánchez se deje crecer las cejas. Y para retratar a su adversario conservador como enemigo de la paz y amante de las bombas, ayer Sánchez se cargó por la mañana en la comparecencia plasma de argumentos bien traídos para exigir con vehemencia, verdad que sin éxito, pero con vehemencia, que tanto Estados Unidos e Israel como Irán, como Irán, dejen de lanzar misiles y se vengan a abrazar la diplomacia. Digamos que en esta guerra, en esta sí, la equidistancia está bien vista por el gobierno y por sus followers. Se cargó de argumentos que además hoy lo recoge así toda la prensa y lo reconoce así toda la prensa, incluso la prensa más crítica, que son argumentos que tienen sentido, esto de la independencia de no tenemos por qué hacer lo que nos diga nadie, es una intervención ilegal la de Estados Unidos e Israel, no está respaldada por la comunidad internacional, todo lo demás. Pero claro, forzar la comparación con 2003, siendo las circunstancias de entonces bastante distintas a las de ahora, como cualquier historiador atento sabe, en la Moncloamas y enviar justo después a sus ministros a predicar contra Feijóo, hombre, revelan que el canto a la paz del presidente lo que busca es torpedear cualquier posible entente diplomática entre la oposición y él mismo. Y ahí está el jefe de la diplomacia, señor Álvarez, para recordárnoslo cada día.
B
Viendo las declaraciones que estoy viendo por parte del señor Feijóo. Pues lo que veo es que el Partido Popular sigue siendo igual que la guerra de Irak, que el partido de la guerra,
A
habiendo sido la oposición, o sea el PP, quien más ha coincidido con y ha respaldado a Pedro Sánchez en la posición respecto de otra guerra que es la de Ucrania, tampoco comparable, claro, a la de Irán Ucrania, país agredido o invadido, habiendo sido el PP quien más ha coincidido con el Gobierno de España en su posición respecto de Ucrania. Es un poco de comedia alemana esto de presentar ahora al PP como el partido de la guerra, pero bueno. Y además es que la táctica es un plagio porque esto de aparecerse como el pacifista jefe frente a los demás que son partidos de la guerra, esto ya fue argumento de otra película, la que protagonizó Podemos el pasado mes de junio cuando Pedro Sánchez anunció su acuerdo con la OTAN para aumentar el gasto en defensa y la imperiosa necesidad de seguir abasteciendo de armas a los ucranianos.
C
La realidad es que usted ha decidido pasar a la historia de nuestro país como un auténtico señor de la guerra.
A
Esta es John Belarra, el señor de la guerra que era Pedro Sánchez, hoy es John Lennon para Podemos y Álvarez Ayer se hizo un Belarra, ahora es el PP, el partido de la guerra y Feijóo el señor de la guerra. En fin, cosas y coincidencias de la alta política española. Pero la película de la tarde de ayer fue todavía más entretenida. Esta iba a haber sido una película muda, pero alguien cayó en la tentación del sonoro y por eso se escucha Margarita Robles Fernández, la voz amable de la ministra Margarita Robles Fernáñez es ministra, no actriz, diciéndole a un americano que le va a quitar la calefacción. Se lo traduzco. Ayer la ministra de Defensa recibió al embajador estadounidense. Embajador estadounidense que lleva poco y que además debe de sentirse en Madrid como si estuviera en Saigón viendo cómo se pronuncia el Gobierno. Entonces están las cámaras grabando. Ese momento en el que la ministra recibe en una sala del Palacio del Ministerio de Defensa al embajador estadounidense es lo que en jerga periodística se llama un mudo, porque son imágenes para ser difundidas como recurso pero sin que se sepa qué es lo que se están diciendo, que suelen ser cosas intrascendentes como qué buen tiempo hace, no sé qué. Pero luego se difunden esas imágenes, es verdad que cortadas porque se supone que no aportan gran cosa más que ver que están juntos Y esto pasó ayer, se difundieron esas imágenes, tres o cuatro planos un poco cortados como recurso televisivo. Lo que pasa es que se difundieron con sonido. Y entonces ahí se escucha a la ministra Margarita Robles anunciando que va a pagar la calefacción y que ella está con Trump.
C
¿Sabe qué voy a hacer? Voy a pagar la calefacción porque.
A
Yo le pongo los subtítulos, no se preocupe que no está pensada para que se difunda el audio. Dices, voy a apagar la calefacción porque haría calor en la sala. Apagar la calefacción. Y quieren algo. Y luego en ese momento se dice yo estoy con Tram, lo que pasa es que aquí ya pasa que yo estoy con Trump, lo que pasa es que aquí es. Es una frase que se oye mal, es una frase a saber qué contexto tenía, porque está ahí como cortada en medio, que es lo que estaba diciendo antes, que es lo que decía después, que no pasa de ser un elemento puramente anecdótico. Bueno, lo de la calefacción sí está claro y hay que tener cuidado con lo que se dice, porque ahora que Trump está buscando razones para acusar a Sánchez de poner en riesgo la vida de los estadounidenses, matar de frío a un embajador puede servirle para enviar a los Delta Forza a Madrid y llevarse a Margarita Brooklyn, o sea, cuidado con lo que. Pero ya he dicho que la comedia permite estos giros con el pequeño inconveniente de que cuando se trata de Donald Trump, todo lo que parece comedia acaba convirtiéndose en drama. Total, que coincidió esta reunión de Margarita Robles con el embajador estadounidense, Margarita Robles, ministra, a la que algunos de sus colegas en privado la describen como Margarita va por libre o es un gobierno en sí mismo distinto del otro gobierno al que pertenece. En fin, ¿Coincidió esto del embajador con Margarita Robles con esta declaración sorpresa que se marcó la portavoz de Trump en la Casa Blanca cuando le preguntaron por España?
C
Con respecto a España, yo creo que ayer escucharon el discurso del presidente alto y claro. Y tengo entendido que han acordado cooperar en las últimas horas con los militares estadounidenses que están coordinando con sus colegas en España.
A
Los militares estadounidenses están coordinando con sus colores colegas en España porque el gobierno de España, después de escuchar a Trump, ha cambiado de posición y está colaborando. Versión original original en el sentido de insólita del gobierno de los Estados Unidos qué está contando esta señora que Sánchez ha recogido cable que ahora está por colaborar con la intervención estadounidense en Irán. La reacción fue ¿Pero qué me estás contando? A ver si es que Margarita le hizo creer al embajador o el embajador entendió cuando hablaba con Margarita. Bueno, el Gobierno ayer lo que dijo es todo esto que ha dicho la portadora de la Casa Blanca, todo esto es un invento, todo es una fake news. Trump no deja de ser un gran falsificador. Nadie ha pedido todavía que se desclasifique la grabación entera del mudo de la ministra con el diplomático, a ver si ahí se entiende algo de lo que ha pasado. Pero el ministro Álvarez, que llevaba el hombre todo el día predicando la paz, salvo con el PP, se encontró por la tarde en la Cadena SER con que le preguntaban por la portavoz de la Casa Blanca y que qué era eso de que estábamos reculando Y un poco irritado sí pareció el ministro No
B
tengo ni idea y sinceramente, tengo muchísimo trabajo. En estos momentos estamos en medio de varias operaciones de evacuación. No tengo ninguna gana ni casi le diría tiempo para especular, pero lo que sí le puedo decir nuestra posición sigue absolutamente invariable y desmiento tajantemente cualquier cambio ni cualquier indicio donde puede venir.
A
No tengo la menor idea, ni ganas de saber lo que ha pasado, ni ganas. ¿Qué llevó al gobierno de los Estados Unidos a pensar que la indomable España se estaba amansando? Misterios, misterios. Bueno, mientras la intriga se resuelve y mientras el presidente Sánchez persevera, a ver si su influencia sobre Netanyahu y Trump y quien sea el sucesor de Khamenei obra el milagro de que a la vez los tres se arrepientan de sus pecados, tampoco estaría de más que la ministra, el presidente o alguien explicara por qué cuando el pasado mes de junio Donald Trump envió sus aviones a nuestras bases para preparar aquí los ataques contra Irán, violentos, por supuesto, por qué cuando podemos y sumar exigieron en junio que se le denegara a Estados Unidos el uso de las bases. La ministra explicó que no había nada de malo en que los americanos hicieran lo que tuvieran que hacer porque lo permitía el concordato, perdón, el convenio.
C
En este momento sí que es verdad que Estados Unidos está utilizando las bases pero siempre dentro de los límites del acuerdo que tenemos entre los dos países. Por lo tanto, desde ese punto de vista, la utilización de las bases es con arreglo a los acuerdos bilaterales y con arreglo a los tratados.
A
El mismo argumento, los tratados que sirvió en junio para que Trump usara nuestras bases, ahora sirve para denegarle a Trump el uso de nuestras bases o como el gobierno que hoy deniega el uso porque no quiere ser cómplice de un ataque que viola la legalidad internacional, en junio permitió su uso para un ataque que también violaba la legalidad internacional. Es que no hay cosa más difícil que seguir el argumento de un remake al que se le ha bajado la calefacción para sintonizar con los gustos del público cambiante.
En este episodio del Monólogo de Alsina, el presentador Carlos Alsina reflexiona con ironía y humor sobre la política internacional reciente, comparando la estrategia de comunicación del presidente español Pedro Sánchez con el revival de viejos lemas pacifistas asociados a la izquierda en los años de la guerra de Irak. A partir de la expresión "trío de la bencina", Alsina lanza una mirada sarcástica a las comparaciones históricas, los guiños populistas y las tácticas de confrontación política en la España actual respecto a la guerra en Irán. El monólogo está salpicado de anécdotas culturales, comentarios mordaces y parodias de las declaraciones recientes de miembros del gobierno y oposición.
“Ya sólo falta que Sánchez se deje crecer las cejas.” – Alsina [05:48]
“La realidad es que usted ha decidido pasar a la historia de nuestro país como un auténtico señor de la guerra.” – Portavoz de Podemos, Ione Belarra, refiriéndose entonces a Sánchez [07:43]
“No tengo ni idea y sinceramente, tengo muchísimo trabajo. (…) Desmiento tajantemente cualquier cambio ni cualquier indicio.” – Álvarez [12:14]
“No hay cosa más difícil que seguir el argumento de un remake al que se le ha bajado la calefacción para sintonizar con los gustos del público cambiante.” – Alsina [13:45]
“Esto pasa mucho, que hay tríos que en realidad son cuatro. … como eran cuatro María Dolores Pradera y los tres suramericanos.”
“Ya solo falta que Sánchez se deje crecer las cejas.” – Alsina [05:48]
“Es un poco de comedia alemana esto de presentar ahora al PP como el partido de la guerra, pero bueno.” – Alsina [06:57]
“Matar de frío a un embajador puede servirle para enviar a los Delta Forza a Madrid y llevarse a Margarita Brooklyn…” – Alsina [09:37]
“La reacción fue: ¿Pero qué me estás contando?” – Alsina [11:09]
“No hay cosa más difícil que seguir el argumento de un remake al que se le ha bajado la calefacción...” – Alsina [13:45]
Este monólogo de Alsina explora, con su característico estilo irónico y culto, los paralelismos y contradicciones en el uso de la memoria histórica para la agenda política y mediática actual española. Desde el “trío de la bencina” hasta las idas y venidas sobre el pacifismo y el uso de bases militares, Alsina señala la teatralidad y la falta de coherencia -con una dosis generosa de sarcasmo- en la política nacional ante la nueva crisis internacional.