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¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos a miércoles 4 de febrero del año 2026. Esto es más de Uno. Déjenme que les cuente una historia que es muy corta, ya lo verán, y que por supuesto, es una historia de lluvia. En consonancia con el día este que tenemos, menudo día que tenemos. Ni a Jim Kelly se le ocurriría hoy echarse a la calle sin necesidad de hacerlo y con este aire de ole, ole, cómo me gusta que llueva, que tenía en la película, que era una ficción natural. Cantando bajo la lluvia, la historia desgraciada y cruel de aquella actriz de cine mudo, que. Este es el argumento de la película. Aquella actriz de cine mudo llamada Lina Lamont, que ve su carrera peligrar cuando llega el cine sonoro, porque su voz, que es aguda y estridente, no hay quien la aguante en la pantalla. Verla, sí, pero escucharla cantando bajo la lluvia, en este sentido, que hablaba de la transición del cine mudo al cine sonoro, venía a ser como la versión festiva de Sunset Boulevard, con barra libre, para reírse de la pobre actriz chirriante y chillona, como seguramente usted recuerda en la película. El asunto es que se recurre al playback para que Lina Lamont pueda hacer una película sonora. Y quien le presta su voz en pantalla es una joven corista de nombre Kathy, a quien interpreta Debbie Reynolds, con solo 19 años y sin haber dado a luz todavía a la princesa Leia. La gracia de la película, en esencia, es esa, cómo el público descubre que la armoniosa voz de la película sonora, el caballero danzante, no es de la estrella Lena Lamont, sino de la desconocida Kathy. Pero el mayor enredo no se produjo en el argumento de Cantando bajo la lluvia, sino en su rodaje. Porque en la escena en la que Debbie Reynolds dobla por primera vez a Lena Lamont, en realidad es Debbie Reynolds quien está siendo doblada. Su voz no es la que aparece en la película. Y la voz que suena cuando Debbie Reynolds finge cantar, en realidad corresponde a Gene Hagen, o sea, a la actriz que interpreta a Lena Lamont. No sé si me siguen que vemos en pantalla a Gene Hagen con su horrible voz de bisagra, doblada por Debbie Reynolds, con su dulce voz de corista, pero en realidad es Debbie Reynolds quien está siendo doblada por Gene Hagen. Total, un lío. Un lío en el que ya nadie sabe quién abrió la boca primero y a quién pertenece en realidad la voz que entona la canción que suena. Pedro Sánchez, que no admite dobles y que tampoco canta que yo sepa, tiene la extraordinaria habilidad de generar confrontación incluso cuando la medida a la que acaba de sumarse cuenta con el consenso de la abrumadora mayoría de los grupos políticos. ¿Podría decirse esto de las pensiones es verdad, una actualización respaldada por la abrumadora mayoría del Congreso que él ha conseguido que parezca a base de colarla premeditadamente en un decreto potaje, motivo de división irreconciliable, o sea, ficción, pura ficción? Este numerito del decreto ómnibus que patina, que cae en el charco del Parlamento y que fuerza al Gobierno a ensayar nuevos pasos de baile para salvar la dignidad y la paga de los pensionistas, es un numerito que está tan visto que este año no ha merecido aplauso ni siquiera de la prensa no crítica. Bueno, lo de las pensiones lo tenía descontado todo el que tuviera ojos, empezando por los pensionistas. Pero fíjese que Pedro Sánchez ha sido capaz de generar lío incluso cuando se apunta a esta otra medida que tiene el respaldo de la mayoría del Congreso de los Diputados, que es regular las redes sociales para que sus propietarios respondan legalmente de los excesos y o delitos que en las redes sociales se cometen y para que los menores de 16 años en España tengan limitado el acceso o prohibido el acceso a las redes sociales, como diría una madre, por su bien, para protegerles de contenidos tóxicos que generan comportamientos aún más tóxicos cuando son consumidos a tempranas edades. El presidente hizo sonar ayer su voz en un foro de gobernantes que se celebra en Dubái y al que aquí nunca se le prestó atención, para hacer pasar por suya la prohibición de las redes sociales a menores de 16 años. España prohibirá, dijo, como si él o su persona fuera en España. España acabará prohibiendo las redes sociales para menores de 16 años, pero si lo hace no será por decisión del Gobierno, que hasta ahí no llega, será por decisión del Parlamento, que es quien legisla. Es conocido el vicio de los gobernantes de suplantar a los parlamentos para hacer creer al público que su voz vale más que la de los 350 diputados juntos. En catalán juntos se dice junts. Esta medida, como otras que entonó ayer el presidente saldrán adelante porque la mayoría de los grupos del Congreso las respaldan en Sumar, que es una marca política siempre en busca de voz propia y casi siempre reducida a la condición de subtítulo. En Sumar se han enfadado porque Sánchez siempre les afana las mejores banderas. Ayer se dolieron de que el PSOE quiera apropiarse del proyecto de ley que ya tramita el Congreso desde hace un año y que presentó Sirrego, ministra que aun siendo poco conocida reclama que no se le arrebate la voz cantante. Presidente, no me dobles. Es lo que ayer vino a decir. Pero es que Feijóo también salió ayer a recordar que su partido tiene presentada una enmienda a esa ley en la que explícitamente propone prohibir a los menores de 16 años, no de 14 como ahora, sino de 16, abrirse cuentas en redes sociales. Presidente, no nos copie. ¿Ven como el consenso sí es posible? Ya tenemos tres grupos PSOE, SUMAR, PP, que juntos suman más de 280 diputados y que están de acuerdo en acotar el acceso de menores a las redes sociales todos a una. Pues ya podían hablar o actuar con una sola voz en este asunto. Pues no tenido que irse al presidente a Dubái, actuar de solista para que cayéramos todos en la cuenta de que a veces sí coincide su postura con la de la mayoría social. Se le han furruñado también Elon Musk. Es verdad. El dueño de la red social en la que Pedro Sánchez participa como usuario y generador de contenido, Twitter o X, como usuario, generador de contenido y por tanto generador de tráfico en la red social y negocio para el dueño de Twitter, Elon Musk ha llamado al presidente español sucio, George Sánchez, tirano y traidor al pueblo. Fíjate que lo de Derty Sánchez yo pensé que lo decía por la corrupción, pero luego leyendo El País me he enterado y se lo escuché ayer con excesivo detalle a Rafa en La Brújula que Derty Sánchez es una expresión que no es que aluda a nuestro Sánchez, que es que se dice así, Derty Sánchez, en alusión a una práctica sexual coprófila, o sea, con heces, cabezas. Una práctica sobre la que yo no voy a entrar en detalles, pero si usted lo desea, pues en La Brújula de anoche dieron todos los detalles asquerosamente posibles. Bueno, entonces en la misma semana una concejala del PP insultó a Sánchez en un mitin e Elon Musk llamó a Sánchez sucio tirano y traidor al pueblo. Pues lleva una semana el presidente que madre mía. Lleva una semana de buena, digo de buena para el presidente que madre mía. Que te insulte una señora del partido de enfrente es una inyección de moral. Que te insulte Elon Musk es una bendición. ¿Qué mejor cartel para nuestro presidente que este de protector de la infancia enfrentado al supervillano que dispara emojis de caca? Que como villano hay que reconocer que Elon Musk es impecable. Es un tipo rico, populista, agitador, intoxicador y antiguo aliado de Donald Trump. ¿Qué más se le puede pedir a un enemigo? Pues se le puede pedir que multiplique por mil el impacto de tus palabras y tu fama replicándose, replicándote a ti groseramente en Twitter. Que justo eso es lo que ayer ha hecho el villano. Consagrar a Dorty Sánchez como su némesis internacional. Como decía Aníbal, no Lecter, sino John Aníbal Smith, o sea el coronel del Equipo A. Me encanta que los planes salgan bien. Bueno, menos bien le salió al presidente esto de cargarle a Feijóo la incertidumbre, falsa incertidumbre de los pensionistas. Y este otro plan de salvar el llamado escudo social a base de aguarlo para tener a la derecha nacionalista contenta, cura de realidad para el Gobierno. El Parlamento no sólo sigue existiendo, sino que sigue haciendo falta para prorrogar la prohibición de desahuciar a familias vulnerables. ¿Concedes al PNV, como ya contamos en la mañana de ayer, que se cuelgue la medalla ante su público de permitir que pequeños arrendadores desahucien a inquilinos aunque sean vulnerables? Inquilinos que no pagan porque no pueden pagar. ¿Le concedes ese mérito al Partido Nacionalista Vasco? Te tragas tú el sapo. Te lo tragas tú. Y se lo traga sumar el sapo de aceptar que la protección para estas familias vulnerables ya no sea tanta como antes. De hecho, en el texto del decreto que acaba de publicar el BOE lo que se dice es que ya no podrá aplicarse lo de la prohibición o suspensión del desahucio para aquellas familias vulnerables que residan en pisos propiedad de personas físicas que tengan menos de 10, si son personas jurídicas o personas físicas con más de 10 pisos, entonces sí se puede aplicar la suspensión del desahucio. Prohibido desahuciar. Pero si tiene menos de 10 pisos, entonces no. Ayer decíamos un piso en propiedad y otro que también es tuyo y que lo tienes alquilado. El texto del decreto de lo que habla es de hasta 10 viviendas. Que no se entere Podemos. Bueno, ya se habrá enterado. ¿Digo concedes al PNV esa medalla? Tú te tragas el sapo de que te estás levantando el escudo social a algunas familias vulnerables, pero así nos ganamos a Junts per Catalunya. Y se te aparece después Junts y encima se te aparece en coche como hizo ayer Miryam Dugueras para recordar que sin ellos no eres nadie por muy PNV que tengas y que te tumbarán otra vez el escudo. Desde Junts para Cataluña si que pueden decir que Butaremos en contra te ha prorrogado una basura. Canon no soluciona el problema sino es Miriam Nogueras, que Tiene más de 16 años, se grabó este vídeo y lo publicó en una red social Votaremos no que se sepa. A falta de leer la letra pequeña han tenido tiempo de leérsela. Pues hoy ya la tiene ahí en el Miriam Nogueras en coche atropellando los planes de Bolaños y de Montero y dejando mal parada. Sumar que antes había tragado con esto de que se exima a los propietarios con solo varias casas alquiladas, de tener que hacerse cargo con la situación económica del inquilino. Bueno, digo Podemos, que disfruta de la doble condición de costalero del Gobierno cuando le viene bien y de oposición al Gobierno cuando también le viene. Ayer se rasgó las vestiduras al grito de asco absoluto y pacto criminal. Podemos ser muy de gritar un poco a lo Lina Lamonen cantando bajo la lluvia. En ocasiones veo pactos criminales. Tampoco tuvo su mejor día ayer, por cierto, el ministro Oscar Puente, más apurado por el pésimo servicio de Cercanías Cataluña que por la ralentización de la alta velocidad, que en estos días en efecto está siendo bastante poco alta. Tampoco fue su mejor día para pronunciar una frase como esta del una red ferroviaria no es una tetera, No se arreglan dos días. Pues tampoco hace falta ser ministro de Transportes. Entiéndame ni ingeniero ya se aprecia que una red ferroviaria no es. Una red ferroviaria no es una tetera. Ni una ensaladera tampoco. El asunto es cuántos años más necesita el Gobierno de Pedro Sánchez para dejar de cargarle la culpa del pésimo servicio de cercanías en Cataluña a los gobiernos anteriores. La herencia recibida cuando uno lleva siete años y ocho meses gobernando un país deja de ser coartada para convertirse en parodia. Sánchez lleva más tiempo gobernando del que estuvo Mariano Rajoy. Rajoy además tuvo que sortear el rescate porque estábamos en recesión. Sánchez ha disfrutado de una inyección de dinero europeo nunca antes vista, pero en siete años y ocho meses no ha dado tiempo a resolver lo de Rodalías. La pregunta es ¿Cuántos años más necesita el gobierno? ¿Dos, cuatro, seis, quince, veinte, cuarenta años? Escuchas al SINA en Onda Cero, dirección de Fran Montes.
