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A
¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Estamos a jueves. Jueves es el 4 de diciembre del año 2025. Esto es más de uno, esto es la radio. Déjenme que les cuente una historia que es muy corta, ya lo verán. Si en Francia tuvieron un rey Sol, aquí tuvimos un rey Planeta. Planeta no por la editorial que editó sus memorias, estamos hablando de hace 400 años, sino por razones en realidad poco precisas. Se dice que le llamaban el rey Planeta porque el tamaño de su imperio era tan enorme que parecía planetario. Bien es verdad que él fue un monarca de cercanías, nada viajero, que no salió de la península. Tenía otros dos apelativos, uno para burlarse de él, le llamaban el rey Pasmao, y otro para darle coba, Felipe el Grande. Felipe era Felipe IV, penúltimo de los Austrias, padre del pobrecillo Carlos. Bajo su muy longevo reinado, cuarenta y tantos años, España no paró de perder territorios, así que Francisco de Quevedo, al que Felipe sobrevivió 10 años, Quevedo no pudo resistir la tentación de hacer una de sus bromas corrosivas. Un día que alguien a su lado ensalzó lo grande que era nuestro rey, Felipe el Grande lo secundó con estas palabras y sí que es grande el rey, ya lo creo que es grande. Es grande a la manera de los pozos, que se hacen más y más grandes cuanta más tierra se les quita.
Temeroso, según ha escrito él mismo, de que se echara tierra sobre su historia, un rey de antes, que no se llama Felipe, sino Juan Carlos, ha publicado un libro de autoayuda, porque el único al que quiere ayudar es a sí mismo, que, como ocurre con las entrevistas que está dando Pedro Sánchez estos días, sobre todo sirve para retratar al personaje. Y además hay notables puntos en común entre ambos retratos, el que ha hecho el rey de sí mismo y el que está haciendo Sánchez en las entrevistas. Hay puntos en común, por ejemplo, un extraordinario concepto de sí mismos, un pedir perdón por sus errores, que tiene poco de autocrítica sincera y tiene mucho de buscar el aplauso por haber reconocido algunos deslices. Un no querer hablar de personas con las que tuvieron una cercanía extraordinaria, Corina en el caso de don Juan Carlos, que ni siquiera la llama por su nombre, y Ábalos en el caso de Pedro Sánchez, ese gran desconocido. Y el empeño en reducir las causas judiciales incómodas a episodios de mala fe de los jueces se ha comentado menos que otros pasajes de su libro recién publicado, pero en el libro del rey Juan Carlos aparece ahí un rey calificando de mero error el comportamiento de su yerno Urdangarín caso nos, atribuyéndole como única falta haber confiado en Diego Torres y acusando al juez instructor de haber querido sentar sin el menor indicio a la infanta Cristina en el banquillo. Ahí aparece el hombre que entonces era jefe del Estado, imputando al juez afán de notoriedad y animadversión a la Corona. Jueces que hacen política, habría dicho hoy el presidente del Gobierno que no es rey, pero Pero que parece querer emular a Luis XIV. El Estado soy yo El Estado soy yo es, por cierto, una frase que pronunció el Rey Sol a la vez que hurtaba al Parlamento su capacidad para debatir y para rechazar cualquiera de las normas que él por decreto promulgara. Alguien se le quejó Majestad, que usted al Parlamento le tiene ahí orillado, que está reinando en contra del Parlamento. Y dijo el Estado soy yo.
Luis XIV también estaba rodeado de pelotas que jaleaban cualquier frase que pronunciara. Una vez improvisó unos versos, unos versos muy malos, y alguien con retranca le es que no hay nada imposible para vuestra persona. Quisisteis hacer unos versos malos y con qué facilidad lo habéis conseguido. Sánchez hizo anteayer una frase de las que no ahí se va a quedar ya para siempre. Ábalos era un gran desconocido. Confío en que alguien en su entorno se haya arrancado a es que nada es imposible para vuestra persona. Buscabais una pésima escapatoria y con qué facilidad la habéis encontrado.
Ya dice Juan Carlos, un rey grande, grande, grande, a la manera de los pozos, ya dice en su libro de autoayuda que muchos hombres enamorados se ciegan hasta el punto de no ver lo evidente. Enamorados, digo yo, de sí mismos.
Afortunadamente el Trump en España no ha llegado al inquietante extremo al que sí llegó en su país de nacimiento. Un señor que alardeaba de poder agarrar por sus partes íntimas a la mujer que él quisiera, allí fue premiado con la presidencia de los Estados Unidos, o sea, Donald Trump. Aquí todavía es escándalo que un alto cargo que trabaja para el presidente del Gobierno se comporte con sus subordinadas o compañeras de trabajo cómo se comportaba Paco Salazar, según las denuncias que han hecho varias mujeres, es motivo de escándalo cuando el asunto sale a la luz y en un diario que bebe en fuentes amigas y ahí sí es un escándalo porque no consta que lo haya sido ninguno de los días en los que el señor Salazar desempeñó su trabajo en el Palacio de la Moncloa. Estuvo seis años, un día detrás de otro y nadie supo nada. Ninguna de las mujeres que sufrió el presunto acoso del baboso, parece que poco presunto, se atrevió en tiempos del metoo, ninguna se atrevió a utilizar los canales internos de Presidencia del Gobierno para denunciarle, lo cual ya da para una reflexión. Lo hicieron en otra instancia que fue el Partido Socialista. El Partido Socialista que fue gobernado 8 años por delegación de Pedro Sánchez, por José Luis Desconocido Ábalos y Súper Santos Cerdán. El expediente que se le abrió al militante Salazar para depurar responsabilidades durmió el sueño de los justos, bueno, en este caso el sueño de los injustos, de la injusticia, sin que la dirección del partido llegara a convocar siquiera a las denunciantes para escuchar su testimonio. La difusión esta semana en eldiario es de la pasividad de Ferraz y de su intento de dar carpetazo al asunto sin mover un des ha hecho que tiemble la estructura interna de ese partido por la perplejidad indignada con que muchas militantes han reaccionado a la falta de investigación, la falta de empatía, la falta de transparencia y la falta de sanciones, o sea, castigo al autor presunto de comportamientos inapropiados. DEFCON 3 en el PSOE DEF con la decisión la dirección nacional ayer convocó de urgencia, como les venimos contando con nocturnidad a una videoconferencia a las responsables de Igualdad de las federaciones regionales. La señora Bernabé, que se desempeña como secretaria de Igualdad desde hace un año en el Partido Socialista y que a la vez es delegada del Gobierno en la Comunidad. ¿Es que el Gobierno y el PSOE son todos los mismos siempre?
Es que era en Ferrat, no en la Moncloa. Pero si el que manda en los dos sitios es el mismo.
Si la segunda de Sánchez en el Gobierno es la segunda de SánChez en el partido. Pero es que una cosa es Ferrat y otra es Moncloa Moncloar. Están disgustados porque Ferrat.
La secretaria de Igualdad en Ferrat, es delegada del Gobierno en una comunidad autónoma. Bueno, hubo una reunión anoche, videoconferencia, que acabó mal. Acabó alegando que ya era tarde, diciendo bueno, ya nos veremos presencialmente. ¿Por qué? Porque hay un enorme apatía, opacidad e impunidad son algunas de las palabras que se emplearon anoche en esa videoconferencia y que emplearon quienes entienden que el partido no sólo no ha estado a la altura sino que parece que tiene más interés en que todo se olvide cuanto antes, en que escampe, o lo ha tenido hasta ahora, que en dar satisfacción a las mujeres que han tenido el coraje de contar lo que nadie en seis años pareció haber percibido. La número dos del Partido Socialista responde al nombre de María Jesús Montero, no consta que haya movido un dedo en seis meses. Y de la Secretaria de Igualdad, la señora Bernabé, pues lo que consta es que medio año después de las denuncias ahora ha hecho ver lo abatida que está por la falta de diligencia y lo mucho que se están esforzando ahora, ahora para actuar rápidamente, subrayo, ahora rápidamente. Y seis meses después.
Su predecesora en el cargo que fue la ministra Ana Redondo, anterior secretaria de Igualdad. De ella solo consta que ha encadenado ahora adjetivos para compensar con palabras gruesas la falta de actuaciones.
B
Actitudes machistas, babosas y asquerosas y deleznables son comportamientos absolutamente indignos que demuestran una baja catadura moral y un machismo de más alto nivel que no tienen cabida en un partido político, en ningún partido político y menos en el Partido Socialista Obrero español.
A
Donde tuvieron cabida fue en la Moncloa.
Imagino. La ministra ahora ya sí está al tanto de lo que ha sucedido. Claro, ocurre ahora ya tenemos los canales oportunos, ahora ya tenemos los protocolos actualizados, ahora ya estamos mejorando todo lo que se pueda mejorar. Ahora ya no nos volvería a suceder. Seguro.
Es que nadie tampoco en este asunto ha asumido responsabilidad alguna ni en el Palacio de la Moncloa ni en la dirección nacional del Partido Socialista, a cuya cabeza está el líder que escogió a Paco Salazar como uno de sus discípulos y lo llevó con él a la Moncloa, o sea, Pedro Sánchez, ajenos seguro a las facetas personales de Salazar. Ocurre que es el mismo líder que escogió a Ábalos como el primero de sus apóstoles y le dio galones en el Gobierno y en el partido, o sea, Sánchez, ajeno seguro a las facetas personales de José Luis Ábalos. Y ocurre que es el mismo líder que escogió a Santos Cerdán como cabeza de su iglesia orgánica, ajeno seguro el líder a las facetas personales también de Santos Zavala. Los hombres de Pedro.
Más bien los señores, los señoros de Pedro, es comprensible que crucen los dedos en el Partido Socialista y pongan velas a la Virgen para que nunca hayan existido conversaciones privadas entre el líder y sus apóstoles sobre facetas personales, o sea, mujeres. Lo de Margarita Robles, la pájara que se acuesta con el uniforme puesto, lo que compartieron Sánchez y Ábalos cuando tenían una intimidad política acreditada, digo, ese comentario no pasó de ahí porque pudo despacharse como una broma política. No le quiso dar más importancia a la aludida Margarita Robles. Bueno, se refiere a la pájara. Es una manera de hablar, se acuesta con el uniforme, pues es una broma política, no va.
Si algo han acreditado los casos de los señoros es que lo que más revuelo genera, lo que más escuece dentro del Partido Socialista no son las cuestiones políticas, son las facetas personales de los grandes desconocidos que han gobernado ocho años ese partido.
Resumen Detallado: Monólogo de Alsina: "Todos los señoros del presidente" (4 de diciembre de 2025, Onda Cero)
El monólogo de Carlos Alsina aborda la cultura política de las élites en España, comparando figuras históricas y actuales mientras examina la gestión de escándalos personales y de poder en el liderazgo del PSOE y del Gobierno. Alsina desarrolla una crítica irónica sobre la autopercepción de líderes como Juan Carlos I y Pedro Sánchez, satiriza su manera de abordar las responsabilidades personales y elude hablar de asuntos incómodos, y profundiza en la reciente crisis interna del PSOE por el caso Salazar y su gestión deficiente de comportamientos machistas.
“Es grande a la manera de los pozos, que se hacen más y más grandes cuanta más tierra se les quita.” (01:19)
"Actitudes machistas, babosas y asquerosas y deleznables son comportamientos absolutamente indignos que demuestran una baja catadura moral y un machismo de más alto nivel..."
Sobre el ego de los líderes:
“Un extraordinario concepto de sí mismos, un pedir perdón por sus errores que tiene poco de autocrítica sincera y mucho de buscar el aplauso por haber reconocido algunos deslices.” – Alsina (01:45)
Enlace entre pasado y presente:
“El Estado soy yo es, por cierto, una frase que pronunció el Rey Sol... Y dijo el Estado soy yo.” – Alsina (02:55)
Caso Salazar y la cultura interna:
“DEFCON 3 en el PSOE... apatía, opacidad e impunidad son algunas de las palabras que se emplearon anoche en esa videoconferencia” – Alsina (07:38)
Crítica a la reacción institucional:
“Ahora ya sí está al tanto de lo que ha sucedido… ahora ya no nos volvería a suceder. Seguro.” – Alsina (09:18)
Sobre la verdadera fuente de los escándalos:
“...lo que más escuece dentro del Partido Socialista no son las cuestiones políticas, son las facetas personales...” – Alsina (11:14)
Carlos Alsina desarrolla un monólogo agudo, sarcástico y documentado, donde emparenta los tics del absolutismo monárquico con la gestión política actual, ridiculiza la cultura de inacción ante las crisis de género, y denuncia la opacidad e impunidad dentro de los círculos de poder del PSOE. El monólogo es una sátira eficaz sobre cómo la política española parece avanzar sin aprender de escándalos personales y perpetúa dinámicas de poder marcadas por la camaradería masculina y la negligencia institucional.