
Loading summary
A
¿Qué tal? ¿Cómo están? Bienvenidos a una nueva mañana de radio. Ya estamos a jueves. Es 27 de noviembre del año 2025. Esto es más de uno. Es la radio sonda cero. Déjenme que les cuente una historia que es muy corta. Catherine Hepburn apenas conocía a Humphrey Bogart antes de rodar juntos La reina de África. Las siete semanas que duró aquel sacrificado y a la vez animadísimo rodaje en África le permitió intimar con él y con su esposa Betty, más conocida por los espectadores de todo el mundo como Lauren Buckle. A partir de entonces, Bogart fue para la Hepburn Bogie uno de los hombres a los que más admiró a lo largo de su vida. Generoso, comprometido, bueno y sobre todo, amante de lo auténtico. No toleraba a los farsantes. Boggy odiaba todo lo falso, escribió ella en el libro sobre la reina de África que ahora ha editado Atari. Odiaba todo lo falso. Y lo odiaba tanto que cuando empezó a usar bisogné se odiaba a sí mismo. Cuenta en el libro que antes de partir para el Congo, un médico amigo de su padre, Katherine Hepburn, le insistió en que por nada del mundo permitiese que la obligaran a meterse en el lago Alberto para grabar una escena, porque el agua está contaminada o estaba por un parásito procedente de la orina y de los excrementos humanos que se hace fuerte en las cañ el esquistosoma. No se meta usted en el agua, no se moje, le dijo el médico. Sufrirá de forúnculos en el tracto urinario y de diarreas sanguinolentas. Al final nadie tuvo que meterse en el lago, pero el equipo, incluido ella, enfermó de otras muchas cosas. Fue una película difícil, ya le digo, de rodar siempre al borde, de terminar muy malamente. Y la clave era el barco, claro. El Queen, el barco en el que rodaron las escenas principales en el río Rookie. Al equipo le caía mal el mecánico del barco porque disfrutaba disparando a los monos. Y un día se produjo un enfrentamiento e invitaron al mecánico a marcharse al grupo mixto. Y se marchó el mecánico y alguien pero seguro que podemos prescindir de él, que es quien mejor conoce el barco. No pasa nada, dijo el resto. No pasa nada. Si se había convertido en un lastre. Esa noche hicieron fiesta antes de irse a dormir, cada uno a su cabaña porque por fin se habían librado del mecánico. A la mañana siguiente estaba Kathrine Hepburn desayunando un huevo cuando se le acercó John Huston con cara de circunstancias. Querida, le tengo que contarte una cosa. ¿Qué pasa? Dijo ella. Que el Queen se ha hundido en el río. ¿Y cómo es posible? ¿No se había quedado un hombre ahí vigilándolo? José Él fue quien descubrió la vía de agua. ¿Y qué hizo? Pues bajarse del barco para no ahogarse.
El mecánico jefe de la sala de máquinas de Ferraz en 2018 era un famoso contador de historias de nombre José Luis Ábalos, más conocido por sus compañeros de reparto como José. En aquel tiempo aún no parecía que molestaran a nadie sus aficiones. Él no disparaba contra los monos, él solo colocaba amantes en empresas públicas y aprovechaba los viajes a provincias para organizar reuniones de alta política con mujeres a las que pagaba por complacerle, según la doctrina del PSOE, una forma de violencia sobre la mujer. Un juez considera acreditado que a poco de llegar al gobierno, moción de censura mediante, en el 2018, Ábalos ya estaba coqueteando con Víctor de Aldama, conseguidor de contratos y favores, con Coldo García Izaguirre como Celestino y con Santos Tardán maniobrando en la banda. La Fiscalía Anticorrupción pide para el primer caballero de Pedro Sánchez 24 años de prisión sólo por la primera parte de la causa sobre excrementos, orines y parásitos agazapados en las cañas, o sea, el caso Mascarilles. 24 años de prisión son 15 más de los que la Fiscalía pide para Aldama, el corruptor, porque éste confesó, y una confesión asegura una sentencia condenatoria. José Luis Ábalos, diputado en ejercicio repudiado por su partido cuando aún ni siquiera había sido imputado, ha permanecido en libertad con medidas cautelares todo el tiempo que ha durado esta investigación. Sólo ahora que esta pieza está concluida y que lo que se avecina ya es el juicio, la Fiscalía pide al juez endurecer las medidas cautelares para garantizar que Ábalos esté presente. Ábalos y Coldo el día que el juicio empiece, o sea, que no se fugue. Y por eso la posibilidad de que sea enviado preventivamente a prisión es hoy más alta que todos estos meses atrás. En estas estábamos cuenta atrás para la posible encarcelación de Ábalos y Coldo cuando el diario El español se descolgó el domingo con una crónica que, citando fuentes conocedoras de la cosa, afirmaba que en mayo del año 18 Coldo condujo el coche que llevó a su compadre Cerdán y a su líder político Pedro Sánchez hasta un caserío en el País Vasco para verse clandestinamente con Arnaldo Perpetuo Otegui, líder inamovible y con antecedentes penales para aburrir del conglomerado de partidos llamado Bildu. Dado el grado de detalle que ofrecía la información sobre las características del coche utilizado, fue inevitable que algunos lectores sospecharan que la fuente debía de ser el conductor, que es el único que se fija en el coche que está conduciendo a los que le lleva. ¿Qué más le da el coche, dado el derecho al secreto profesional sobre las fuentes que ha reconocido muy recientemente de nuevo el Tribunal Supremo, ni El español reveló la identidad de las suyas, ni falta que hace? Porque al día siguiente pasaron estas tres.
Una, que Óscar López, que en 2018 estaba haciendo penitencia por no haber sido sanchista y aún ni siquiera era presidente de Paradores Óscar López, le dijo a Susana Griso el lunes que él estaba en condiciones de calificar lo publicado de mentira con toda serenidad, con toda normalidad, con toda tranquilidad. Esa reunión es falsa. No se produjo. Dos, que Coldo a cuerpo descubierto respaldó lo publicado por El español sin que eso signifique que él fuera la fuente original, pero convirtiéndose en en fuente confirmatoria, digamos. Tres, que Pedro Sánchez despachó la pregunta que se le hizo ¿Se reunió usted con Otegui en 2018? Con la misma palabra que Óscar López, mentira, pero con la diferencia de que Sánchez sí era parte afectada y en 2018 sí pintaba. Y tanto que pintaba. ¿Pero cuál es la información?
Eso es mentira. Eso es mentira. Dicho por cierto, con firmeza y sin el tono aquel de ¿Pero qué me estás contando? Cuando salió a desmentir que hubiera tenido trato con Aldama, a menudo inventada. Al día siguiente, el martes, Coldo se ratificó en su historia. Él llevó a Sánchez clandestinamente hasta Ootegui y si el presidente Otegui lo admienten, ellos sabrán por qué lo hacen. Así estaban las cosas cuando ayer tembló Ferraz y se restregaron los ojos en en la Moncloa, el jefe de Máquinas de 2018, diputado y expeso pesado o pesadísimo del partido que gobierna España, o sea Ábalos, agarró el teclado y publicó un tuit que es como una cerbatana. El tuit dice que él también supo de persona o personas que allí estuvieron, que Sánchez y Otegui, en efecto, se vieron en el caserío. Fuentes presenciales Fuentes presenciales sólo podrían ser Cerdán, Otegui, Anchon, Alonso, alguien más que estuviera en la reunión y del que todavía no tengamos noticia o Pedro Sánchez. Para nadie es un secreto que en mayo de 2018 Sánchez y Ábalos formaban un tándem. Si a Ábalos le hubiera llegado la noticia de esa reunión por otra persona, cabe pensar que lo primero que habría hecho es pedirle confirmación a su líder y compañero de fatigas Pedro Sánchez, incluso que le habría reprochado no haberlo sabido por él o traducido que lo que Ábalos está deslizando no es sólo que la reunión existió, es que a él se lo confirmó él mismo que hoy lo desmiente, o sea el presidente Sánchez. A María Jesús Montero le preguntaron ayer los periodistas con el tuit cerbatana de Ábalos todavía caliente y haber salido del paso como pudo Es que hay personas que llegando a los juzgados se instalan en las mentiras. Pero no digo que sea el caso del señor Ábalo, que no he escuchado su declaración, que no digo que sea por ti, no lo digo por ti, José, pero que hay gente cuando se ve ahí en las puertas se pone nerviosa y dice cualquier cosa. Luego afinaron el mensaje en Ferrat y en la Moncloa para hacer saber que con la edad que tiene ya José Luis Ábalos y pidiéndole a la Fiscalía 24 años, hay que entender que a un exministro se le pueda ir la cabeza.
Con el gobierno. Ya sabe usted lo que sucede. Si quien va al juzgado imputado es un Ábalos o una Aldama, hay que presuponer que miente. Si quien va al juzgado imputado es un fiscal general, un hermano o una esposa de presidente, hay que presuponer que quien miente es quien le acusa.
¿Vale más la palabra de un procesado o de quien no lo está? Pues también depende. Si el procesado es Ábalos y el no procesado es Sánchez, hay que creer al segundo. Pero si el procesado es el fiscal general y el no procesado es un teniente de la UCO, hay que creer al primero. Y así todo. Esta es la sólida doctrina gubernativa sobre quien merece más confianza. La trayectoria de José Luis Ábalos como cuentista está sobradamente acreditada. Hans Christian Ábalos no dijo la verdad ni sobre su relación con Aldama ni sobre sus viajes por España con Jessica y con Coldo. Es posible que Ábalos y Coldo se hayan inventado una reunión clandestina de Pedro Sánchez con Arnaldo Tegui, a menudo inventada. Pero lo intrigante es.
En ese caso, ¿Por Qué lo hacen? ¿Qué mensaje están haciendo llegar a su antiguo.
¿Qué esperan que éste haga por ellos? ¿Qué esperan Que haga, ante quién y cuándo?
Pongamos que el mensaje está mira, Pedro, el follón que te podemos montar inventándonos cualquier cosa. Fábula que algo queda qué les lleva a pensar que haciendo eso van a conseguir que Sánchez les consiga algo que hasta ahora no les ha conseguido.
Que frene la fiscalía. ¿Luis e fuerte que se ha neutralizado el fiscal anticorrupción Luzón, como habría deseado Leyde? Pues no se sabe. Pero la pregunta es esa. ¿Qué creen ábalos y Coldo que pueden conseguir soltando estas cosas? Esto son las especulaciones. Según la versión oficial, en esas mismas especulaciones están en el puente de mando de Ferrat y en Moncloa. Están incapaces de entender a qué está jugando esta pareja. Y puede ser. Puede ser que como usted y como yo, en la Moncloa y en Ferrat se estén preguntando de qué va todo esto. Y puede ser también que la única persona capacitada ahora mismo para descifrar a José Luis Ábalos, sus humores y sus mensajes sea el hombre que compartió con él horas y horas de coche y horas y horas de conversaciones sobre estrategias, mensajes y relatos. El hombre que lo tuvo a su lado cuatro años y el hombre que le dio todos los galones, o sea, Sánchez. Sánchez en el lago contaminado de excrementos que flotan. Tenga mucho cuidado, le dijo el médico tropical a Katherine Hepburn cuando iba a rodar La reina de África. No tenga cuidado si se moja, porque podría sufrir de forúnculos en el tracto urinario y vomitar sangre. Echaron al mecánico del barco y el barco se les hundió en el río y abierta la vía de agua, empezaron a bajarse para no ahogarse.
Podcast: Monólogo de Alsina (OndaCero)
Host: Carlos Alsina
Date: 27 de noviembre, 2025
Carlos Alsina utiliza una anécdota del rodaje de “La reina de África” como metáfora para analizar la situación política en torno a José Luis Ábalos, exministro del PSOE, su presunta implicación en casos de corrupción, y la reciente controversia sobre una supuesta reunión secreta entre Pedro Sánchez y Arnaldo Otegui en 2018. El episodio mezcla ironía, análisis y crítica hacia las reacciones del gobierno y de los actores implicados en la trama, explorando cómo se gestiona la verdad, la mentira y la estrategia política cuando surgen escándalos judiciales.
[00:05 - 02:50]
“Boggy odiaba todo lo falso, escribió ella... Y lo odiaba tanto que cuando empezó a usar bisoñé, se odiaba a sí mismo.”
- Carlos Alsina, [00:48]
[02:50 - 05:47]
“24 años de prisión son 15 más de los que la fiscalía pide para Aldama, el corruptor, porque éste confesó, y una confesión asegura una sentencia condenatoria...”
- Carlos Alsina, [03:35]
[05:47 - 09:00]
“Sánchez despachó la pregunta que se le hizo—¿Se reunió usted con Otegui en 2018?—con la misma palabra que Óscar López: ‘mentira’, pero con la diferencia de que Sánchez sí era parte afectada...”
- Carlos Alsina, [06:22]
[09:00 - 10:15]
“Según la versión oficial, en esas mismas especulaciones están en el puente de mando de Ferrat y en Moncloa. Están incapaces de entender a qué está jugando esta pareja.”
- Carlos Alsina, [10:04]
[10:15 - 11:32]
“Sánchez en el lago contaminado de excrementos que flotan. Tenga mucho cuidado... Echaron al mecánico del barco y el barco se les hundió en el río y abierta la vía de agua, empezaron a bajarse para no ahogarse.”
- Carlos Alsina, [11:15]
Este episodio utiliza recursos narrativos para desenmascarar las tensiones, chantajes soterrados y contradicciones morales de la política española. Alsina es crítico, sarcástico y ágil en los paralelismos, mostrando cómo la verdad es a menudo una cuestión de poder y oportunidad, y cómo el pasado y las traiciones pesan aún más cuando quienes caen del barco (sea este de rodaje o de gobierno) pueden llevarse con ellos al resto de la tripulación.