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Finalizando mayo la música es una buena excusa para recordar que este mes los católicos conmemoramos a la virgen María. Porque como podemos leer en el texto bíblico que servirá de foco central: “desde ahora, todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (lc. 1, 48). El abanico de obras que acompañan el programa, desde el siglo XVI hasta el XX, representan la aclamación de los tiempos al nombre de María

En el marco del Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, este episodio de Música, cultura y sociedad propone un viaje por distintas culturas del mundo a través de la música clásica. Desde China y Japón hasta Colombia, Brasil, Argentina, Cuba y la tradición afroamericana, escucharemos cómo cada pueblo transformó su identidad, sus ritmos y su memoria en lenguaje sinfónico y académico. Un recorrido sonoro donde la música revela que la diversidad cultural no separa a las sociedades, sino que las conecta a través del arte, la historia y la sensibilidad humana.

El 7 de mayo de 1824 se estrenó la Novena sinfonía de Beethoven, un himno no para un país, o, un lugar con fronteras naturales o políticas, un canto para la humanidad. Una búsqueda de la virtud y la unidad. La música en un mundo convulsionado debe ser una bandera de libertad que conllevará a la paz perpetua como la anhelaba Kant. “Enseñad a vuestros hijos a ser virtuosos, pus solo la Virtud puede dar la felicidad al hombre” (Beethoven).

En algunas ocasiones el acercamiento que tenemos a un lugar se limitaba a parte de su historia, a libros escritos por no nativos del lugar, o, por el deleite de una comida típica. En mi caso en particular esto ha pasado con la India, país invitado a la FILBO 2026, que en este programa trato de descubrir a través de la música, no solo tradicional sino obra inspiradas en su cultura.

Ningún compositor del siglo XIX se puede comparar con Mahler en la estrechísima relación de fe religiosa, visión del mundo y música sinfónica…” (C. Floros) En la segunda sinfonía de Mahler se encuentran todos esos elementos, desde lo muy humano como la muerte hasta lo divino como la resurrección y la esperanza. En este programa se presenta el sentido que le dio el compositor a esa sinfonía y el magistral desarrollo que tiene en la orquesta y la voz de las solistas y el coro

Cuando hoy pensamos en el ballet, solemos imaginar bailarines suspendidos en el aire, cuerpos estilizados, tutús blancos y música orquestal envolvente. Sin embargo, el ballet no nació como lo conocemos hoy. Su historia es larga y fascinante, y en ella la música ha tenido un papel fundamental: no solo acompañando la danza, sino moldeando su lenguaje, su dramaturgia y su estética.

En ocasiones la música comunica sin palabras lo que el alma humana quiere decir, en otras ocasiones, son las palabras las que hacen uso de la música para resaltar su sentido. Así, cuando hablamos de misericordia y arrepentimiento, los evangelios narran las historias que conmueven el corazón y que a las que varios compositores han puesto en una partitura y hacerlas cercanas a nuestras vidas. La mujer adultera, el hijo pródigo, la sanación de los leprosos, son actos de misericordia fruto de la fe y el arrepentimiento, y que presentamos en maravillosas composiciones de todos los tiempos.

Hablar de naturaleza en la música no es simplemente hablar de pájaros, tormentas o estaciones, es hablar la de cómo cada época ha entendido el lugar del ser humano en el mundo a través de las diferentes artes. Estamos hechos para la belleza y la belleza está hecha para nosotros, es por esto por lo que el ser humano en general ve en la naturaleza la belleza y en cada época ha tratado de conservarla para sí en la poesía, la pintura, la música y las artes en general, porque la siente cercana, porque es una vía de inspiración. “La inspiración trae la forma consigo, ya constituye por sí misma la obra se o se une a otras inspiraciones para formarlas.” (W. Muschg)

Compositor Felix Mendelssohn es una de las figuras más influyentes del entorno musical alemán del siglo XIX; con el tiempo y la llegada al poder del nazismo, su legado y obra trataron de ser diluidas en las aguas del olvido por venir de las manos de un hombre de origen judío. Sin embargo, el verdadero espíritu del romanticismo sobrevivió a la guerra y hoy se mantiene vivo su legado.

Se reúne a dos figuras excepcionales de la historia de la música: Juan Crisóstomo de Arriaga y Giovanni Battista Pergolesi, compositores separados por casi un siglo, pero unidos por un destino común marcado por un talento precoz y una vida truncada prematuramente. Arriaga, fallecido a los 19 años, dejó una obra de sorprendente madurez formal y expresiva que lo consagra como uno de los grandes genios juveniles del clasicismo, mientras que Pergolesi, muerto a los 26, transformó profundamente el lenguaje musical de su tiempo con una producción breve pero de enorme impacto emocional y estético. Este programa propone un diálogo entre ambos creadores, donde la juventud se revela no como límite, sino como el origen de una genialidad cuya vigencia trasciende la brevedad de sus vidas.