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A
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B
Ay, qué nervioso.
C
Marta.
A
Hola, soy Marta García Ayer y vamos a hacer una pausa. Una pausa en familia. A ver ese aplauso. Que se oiga lo numerosa que es la familia de Pausa que ha llenado el Círculo de Bellas Artes. Gracias de verdad por hacer esto posible. Al Confidencial y al Círculo de Bellas Artes, A Nacho Cardero y Valerio Rocco, que sé que andáis por aquí. Pero sobre todo, todo, sobre todo, gracias a las más de 300 personas que habéis venido hoy a ver Pausa en directo en el Teatro Fernando de Rojas esta mañana de abril. Porque en realidad, en realidad, habéis venido sin saber muy bien a qué. Los que oís esta pausa en podcast tenéis ventaja, pero el título y los invitados de este episodio todavía son secretos. Para los que estáis aquí en el teatro. Sabéis que Pausa puede ir de cualquier cosa. Últimamente hemos hecho pausas de astronautas, de sexo, de corrupción, de inteligencia artificial. Nos encanta cualquier cosa que nos ayude a entender cómo está cambiando el mundo. ¿Por qué anda que no está cambiando el mundo? Eso sí, siempre con un toque optimista, o casi siempre. Porque acordaos que esta tercera temporada la empezamos medio en broma, medio en serio, hablando de cómo podría empezar la tercera Guerra Mundial y viendo cómo va el mundo, a ver cómo la acabamos. Pero entonces, ¿De qué trata la pausa de hoy? Está bien que hayáis venido a ciegas, porque esta pausa trata sobre todo, sobre todo, de la incertidumbre. De la incertidumbre global, de este momento extraño que vivimos, en el que todo está cambiando todo el rato. Y cuando todo cambia tanto y tan deprisa, la incertidumbre genera monstruos como el populismo, el autoritarismo, el imperialismo. Y para entender mejor lo que está pasando, os propongo que cambiemos de perspectiva. Hoy vamos a mirarnos desde fuera. Nuestros invitados de hoy van a ayudarnos a ver cómo cambia el mundo desde otras perspectivas. Porque vienen de muy lejos. Vienen de América del Norte y del Sur. Vienen de Europa del Este y del Oeste. Ahora mismo os los presento. Pero antes. Antes te voy a contar una historia. La historia de cuando quise ser corresponsal. En la facultad, yo leía a Kapuszynski y a Hemingway y a Chávez Nogales y a Camba. Y al acabar la carrera, me dieron una beca y me fui al extranjero a hacer un máster en Política Internacional. En Estudios Europeos concretamente, porque yo siempre me he sentido muy europea. Y viví en Bath, en Praga, en Siena y luego en Bruselas. Muy europeo todo, ¿Verdad? Pues no. Porque en aquel máster había gente de 17 países. Y para ellos yo era, claro, la española. Allí no había manera de ser otra cosa que la española. Y yo que quería ser ciudadana del mundo, nunca he sido tan consciente de lo española que soy. Que entonces, por lo visto, mi pelo era súper español. Y mis horarios, mi acento. Hasta mis lentejas con chorizo. Claro. Aprendí mucho de Europa, eso sí. Una amiga danesa me enseñó que después de la caída del Imperio Romano, allí en el Colen, los niños no estudian la invasión de los bárbaros, sino la expansión hacia el sur. Y el belga me explicó que en su país solo existe el rey, el fútbol y la cerveza. La escocesa, británica y europea, pero nunca inglesa. Menudo disgusto se llevó luego con el Brexit. Y mira que eran alemanes. Los alemanes, los más puntuales siempre. Solo los griegos llegaban más tarde que los italianos. Los ingleses, los primeros en el bar. Y la francesa, la más elegante. Claro, éramos un cliché andante. Así que al final, como yo lo que quería era sentirme europea, no tuve más remedio que venirme a vivir a España. Porque aquí lo mejor que se puede Ser es europeo. ¿Dónde vas a parar? Eso sí, de vuelta a Madrid, yo seguía con la espinita de ser corresponsal. Y sin esperarlo, este verano, 20 años después de aquel máster, me dieron otra beca del Departamento de Estado de Estados Unidos Y allá que me fui. El último verano antes de que todo cambiara. Cuando llegué a Washington, atentaron contra Trump. Estaba en Dallas cuando Biden anunció su retirada. Y al llegar a Detroit, la esperanza era Cámala Harris. ¿Os acordáis de Kamala Harris? Y por fin pude contar todo eso in situ para el Confidencial. Y para Onda Cero. Ah, y me encontré con Hulk Hogan. Pero esa es otra historia, que además creo que ya os lo he contado en alguna pausa. Parece que hiciera un siglo de todo aquello, ¿Verdad? Pero ya sabéis que vivimos años de perro. Y hace tan solo unos meses el mundo era otro. Aún regía el viejo orden mundial. Hace sólo unos meses que nos hubiera parecido inverosímil, qué sé yo, que un presidente de Estados Unidos llamara patética a Europa, que amenazara con invadir Groenlandia y Canadá, o declarase una guerra comercial que pusiera patas arriba el mundo entero, por no hablar de la emboscada Zelensky en el despacho Oval, o que Alemania destierre de repente un tabú de 80 años y esté endeudándose. Endeudándose para comprar armas por miedo a Putin. Alemania y Francia y Reino Unido. Y de eso va esta pausa. ¿A dónde va Europa y a dónde va América? Pero en vez de recurrir a nuestros corresponsales españoles en el extranjero, que a fuerza de echar de menos España, la miran con demasiada benevolencia, le he pedido a varios corresponsales extranjeros que vengan a contarnos cómo nos ve en ellos. Sabéis que esto de darle mucha importancia a cómo nos ven los extranjeros es algo muy español. Nos encanta pedirles que se acerquen, que se acerquen mucho, que nos examinen a ver qué ven. Como si en vez de un país fuéramos una amigdalitis. Dejadme que os presente a nuestros invitados, que ya os he dicho que vienen de lejos. Vienen de Argentina, de Estados Unidos, de Portugal y de Polonia. Un fuerte aplauso a Juan, a Lain, a Joana y Agniecka. Bienvenidos a los cuatro a este episodio de pausa, que se ¿Cómo está el país? Pues anda que el tuyo. Y como vamos a empezar a hablar de la incertidumbre, yo creo que por alusiones, tenemos que empezar inevitablemente por Juan, que es argentino. Juan, dilo.
B
No me peguen, que soy argentino. Buen día a todos. Che, y lluvia, para dejarlo claro, que soy argentino.
A
Ni un cliché sin salir en esta misa, por favor.
B
Y además le traje a Marta un alfajor argentino a manera de soborno.
A
Lane, que es americano, ha traído un arancel.
B
Bueno, ¿Cómo van los españoles?
A
Hemos quedado que esta pausa es un poco terapia de grupo, que tienes que ayudarnos a entender. Claro que un argentino oír hablar a europeos de incertidumbre. Te da la risa. Estamos en primero de incertidumbre, ¿No?
B
Sí, bueno, van fatal, pero estable, no todos somos fatales, pero crónicos. Es como algo que uno dice, bueno, van fatal, el discurso político es fatal, pero cómo se va proyectando en el tiempo, es como decir, bueno, ¿Cuándo va a pasar, ¿Cuándo va a ocurrir Lo que a nosotros ya como déjà vu ha pasado, pero no pasa, no ocurre por ahora?
A
¿Juan, tú vienes del futuro entonces?
B
Vengo del futuro, sí, lamentablemente. Que es un futuro, bueno, en el caso de Argentina, muy particular, muy exótico. Yo digo, Argentina es un país exótico. Incluso una vez en una elecciones, elecciones alemanas, hace cuatro años atrás, cuando se iba Merkel, me miran los corresponsales, sobre todo los periodistas alemanes, y me ¿Argentina qué hace aquí? Sí, bueno, se va Merkel y me ¿Pero les importa a ustedes? Bueno, la cuestión es que terminó diciéndome, nos importa mucho la Argentina. ¿Y por qué? Porque le pasan cosas exóticas, es un país exótico. Y me pareció que era la mejor definición que tiene la Argentina. El discurso, por ser muy concreto, el discurso político español de este momento. Escuchar a María Jesús Montero la semana pasada, hablando de universidades privadas y públicas, me retrotrae a la discusión también del kirchnerismo hace diez años atrás u ocho años atrás, con respecto a la universidad pública y privada, pero en este caso más en el sentido del kirchnerismo, intentando que sean réplicas las universidades de la ideología, que una cuestión semántica de si tiene que ser público y privado. Así que eso es lo que veo de España y avisor y busco ahí dónde está el loco de la motosierra en España, que puede aparecer y puede cambiar un poco la realidad.
A
Ya que hablas del loco de la motosierra, tan exótica, tan exótica Argentina no es, porque la prueba está en que hace meses, bueno, hace un año ya, cuando ganó mi ley, tú recuerdo que decías que venías del futuro, y unos meses después me acordé de ti, cuando vi que en Estados Unidos estaba Elon Musk con una motosierra en el escenario. No sé cómo te sientes, Lain, al oír hablar de la incertidumbre a un argentino, cuántas cosas tiene en común con Estados Unidos y cómo de inverosímil es esto.
C
Nunca he pensado que yo vengo de un país exótico, porque es quizás el país mejor conocido en el mundo, el idioma más hablado, la música, la cultura todos vosotros conocéis bien a mi país o pensabais que conocíais a mi país, pero ahora casi no lo reconozco yo. Es una locura. ¿Donde comenzamos? Porque hay tantas cosas que decir.
A
Empecemos por España entonces, en los años Lane Greene es editor de The Economist en España y además ha sido corresponsal en Reino Unido. Conoces muy bien Europa, llevas tiempo aquí. ¿Que es lo más inverosímil? Que en un momento en el que pasan tantas cosas que nunca pensamos que viviríamos, estás viendo en Europa y en España, ¿Que más te llama la atención?
C
Bueno, ¿En Europa o en España?
A
Ahora en inverosímil hay mucho.
C
Bueno, hay mucho en Europa. Yo diría que una cosa muy personal es que yo soy casado con una danesa y nunca pensaba que yo vería mi país amenazar al suyo. Pero es exactamente lo que estamos viviendo. Y yo digo muy en serio y lo tomo muy personal porque es un país, un aliado muy fuerte, un país pequeño de cinco y medio millones, pero que ha perdido 53 soldados, personas en las guerras en Afganistán y en Irak. Ha sido un aliado leal, fiel. Y ahora mi país está amenazando a Dinamarca, a un aliado de la OTAN para conseguir Groenlandia. Y eso es una cosa que nunca pensaba que habría visto en mi vida.
A
Visto así, España tampoco es tan sorprendente.
C
Bueno, en España hay cosas ADN de mi país que reconozco aquí en España porque somos dos países súper crispados, donde hay básculas fuertes entre los dos partidos. La gente española es súper acogedora, que me ha dado un bienvenido espectacular. Me encanta este país. Tengo que decirlo porque iba a decir que la política de este país no está a la altura de la gente decente que yo conozco. Yo creo que no. Depende de qué lado alguno de vosotros es porque de cualquier bando se reconoce una decencia de la gente española que me encanta. La cultura aquí me ha sorprendido muchísimo, pero los políticos no sé. Y no sé por qué pasa así. Espero que se pueda decir eso también de mi país. Cuando la gente viene a Estados Unidos dicen que la gente es tan acogedora, tan amistad, pero bueno, la política aún mucho peor. De las causas podemos quizás hablar un poco.
A
Y la crispación, la polarización, que es una palabra que se utiliza mucho en España. Tú la ves tan grande como nosotros en los medios contamos. Hay esa crispación política.
C
España contra Estados Unidos.
A
¿Quieres?
C
Bueno, es mucho peor en mi país. Yo creo que la distancia de la política concreta entre PSOE y PP aquí en España no es mucho. Es súper europeo, supernormal. Pero la crispación afectiva entre los dos partidos es enorme. Eso me recuerda mucho de mi país. Pero en Estados Unidos ahora, entre el Partido Demócrata y el Partido Republicano hay una distancia enorme. Y también esa polarización afectiva es aún peor. Pero lo reconozco porque las dimensiones son parecidas en ese sentido.
A
Joana Rey viene de Portugal. Vienes del otro lado de la raya de guarda, que es como lo que llamamos la España vacía, pero en Portugal es el interior aislado.
D
Exacto.
A
¿Lo he dicho bien? Joana es corresponsal para TSF Radio y Journal de Noticias y no sé si tú ves tan diferente la política ahora mismo en España que en Portugal. ¿Y qué es lo que te parece más inverosímil que nunca te imaginaste que verías al cubrir la política española?
D
A ver, yo seguiría un poco en la línea que dijo Lane. La polarización en España a nivel político, a mí siempre me ha sorprendido también, porque al otro lado, en Portugal, somos quizás un poco menos emocionales. Me sigue también sorprendiendo mucho a ese nivel la crispación que hay en el Parlamento, en el Congreso de los Diputados, entre el grupo de corresponsales portuguesas que tenemos aquí. Cada vez que estamos viendo una sesión del Congreso, nos sigue sorprendiendo los insultos, la vehemencia, las formas con las que se trata de tener la educación.
A
Dilo, dilo.
D
Sí, la mala educación. Y yo además, como estoy casada con un español que además me dice siempre que los portugueses hasta para insultar somos educados en tono de sorna completamente. Nos sigue chirriando un poco esa forma de atacar al adversario político, que deja de ser tu adversario político y en esos momentos se transforma casi en tu enemigo.
A
Pero en Portugal, chega. La extrema derecha portuguesa chega. También está subiendo el tono.
D
Sí, sí. Eso era algo que nosotros en Portugal, por ejemplo, ahora en el debate que tuvimos de la moción de censura contra el primer ministro, de la moción de confianza, el nivel estaba manteniéndose bastante bien. Pero claro, la entrada de la extrema derecha en el Parlamento también provocó una subida de tono, varios insultos. Y también a raíz de eso se está intentando cambiar el código de conducta, intentar que haya sanciones para que eso no vuelva a ocurrir en el Parlamento.
A
Sabes que aquí ya tenemos sanciones.
D
Eso fue una de las discusiones con mi editor, que me decí pero ahí por lo menos se pueden echar a los que insultan. Sí, sí, pero al final también consiguen lo que quieren, que es la atención, es interrumpir los trabajos. Entonces están ahí debatiendo cuál es la solución para intentar frenar esa subida de tono que sí que llega a metido en el parlamento y que no existía antes.
A
Pero cuando tú estabas cubriendo como corresponsal la política española hace unos años y había repetición electoral tras repetición electoral, imagino que como portuguesa pensarías es español, eje, ¿No? ¿Cuántas lleváis?
D
¿También veníais del futuro ahí? Sí, en ese momento era verdad la incapacidad para ponerse de acuerdo. Y era como el día de la marmota. Yo les decía otra vez vamos a ir a repeticiones electorales. Y me decían mis no, pero otra vez. Pero no han aprendido con la última que no, que vamos a ir a repetición electoral. Y ahora tres años, tres elecciones. Yo ya les he dicho, si necesitáis alguna mano ahí, yo tengo experiencia en repeticiones electorales.
A
¿Y cómo se siente viniendo de un país, cómo se siente alguien cuando en un país un primer ministro al que de soslayo le afecta un caso de corrupción sin estar imputado ni nada, dímite?
D
Pues es que es lo que hay.
A
Que hacer en Argentina.
B
Son méritos.
D
Pero también ahí os tengo que decir que si por una parte Costa dejó el listón ahí súper alto, ahora que estamos viviendo todavía no sabemos muy bien en qué va a quedar todo el caso que provoca las elecciones anticipadas. Ahora que tenemos un primer ministro que ha dicho en una entrevista que aunque esté imputado, él se va a candidatar a las elecciones, luego habría que ver si eso sería tal que así, que yo creo que no podría hacerlo.
A
¿Lo de Antonio Costa fue una chapuza tan grande que podía haber pasado aquí? Confundir lo de la dimisión, no, pero confundir un Antonio Costa con otro Antonio Costa, ¿Cómo fue eso?
D
La investigación fue una chapuza. Esto empieza un día, un 7 de noviembre, que nos levantamos todos, nos despertamos todos con búsquedas de la policía en la residencia oficial del primer ministro. Van pasando las horas y de repente la fiscalía saca un comunicado en el que dice que va a investigar el primer ministro. En el momento en que esto sale a la luz, que además era algo un poco raro, inédito, no había pasado nunca. Costa tarda cinco horas en dimitir. Dimite. Claro, tampoco se sabía muy bien por lo que estaba dimitiendo en ese momento. Dimos por hecho que algo tendría que salir de ahí para que él dimitiera además tan rápido. Con el pasar de los meses lo que se vio es que la investigación había sido una chapuza. Eran escuchas telefónicas en las que nombraban un Antonio Costa que no era Antonio Costa, era el ministro de Economía. Los documentos no estuvieron custodiados de la manera que tenían que estar custodiados a día de hoy. Costa pidió declarar, declaró en mayo, porque él pidió, contestó a todas las preguntas. No ha sido imputado, pero tampoco la justicia le eximidió a día de hoy. Y ninguno de los que sí están imputados han declarado a día de hoy.
A
Y encima ahora tenéis elecciones inminentes. Y ahora tenemos elecciones en un momento en el que el debate en Europa está mirando a Rusia. Bueno, mirando a Rusia y a Estados Unidos. Estamos en en el medio de este disparate. Se está hablando mucho del aumento de gasto en defensa. Se está hablando mucho esa preocupación que tenemos en España. ¿Cómo no nos ponemos de acuerdo aquí en un momento tan crucial? ¿Qué pasa en un país que tenemos al lado que encima está en campaña?
D
Claro, sí, se está hablando, pero es verdad que no es el centro del debate. Porque además, como las elecciones anticipadas ocurren por un lío con una empresa que tiene el primer ministro, se está hablando mucho de ética, de conflicto de intereses, de una posibilidad de incompatibilidad con el principio de que no se puede dedicar a nada más. Me falla ahora la palabra. El que no se puede. Incompatibilidad con eso. De interés, sí, de exclusividad. El principio de exclusividad, que no se puede dedicar a otra cosa. Entonces, toda la campaña va mucho alrededor de esto. Es verdad que el gasto en defensa no está en el centro, pero sí se habla, sí se habla porque además Portugal es el séptimo país de la OTAN en gasto de defensa. Solo dedicamos un 1,6% y claro, hay que subirlo. Y eso es más o menos consensual en los dos grandes partidos que puedan gobernar.
A
Sin embargo, imagino, Agniezka, que en Polonia, que también estáis en campaña electoral, no se habla de otra cosa.
E
Pues efectivamente, no se habla de otra cosa. Y en este caso la población.
F
Ve.
E
La guerra tan cerca que no hay partido que podría estar contra de estos gastos. Aunque ahora Polonia es un primer país que gasta en defensa de todos los miembros de la OTAN, porque pronto vamos a alcanzar el nivel de casi 5% del PIB en los gastos de defensa. Pero la población entiende como en Polonia tenemos casi un millón de los refugiados ucranianos, y los vemos de cerca, están trabajando con nosotros, pues como vemos su dolor y por todo lo que han tenido que pasar, entendemos que la guerra realmente está muy cerca. Por eso no hay partido que podría decir que no vamos a gastar más en defensa. Incluso también lo que me extraña es que últimamente se están organizando formaciones militares y la gente quiere participar en estas formaciones.
A
¿Es obligatorio? ¿El Estado ha puesto en marcha programas de educación militar?
E
No es obligatoria porque tampoco tenemos servicio militar obligatorio. Pero el gobierno quiere formar casi 100.000 de los ciudadanos polacos hasta el 2027.
D
Y.
E
Quien quiera puede participar, pero el gobierno va a pagar el sueldo. Entonces quien quiera participar.
A
Es como una baja paternal, pero para aprender a manejar armas.
E
Claro, exactamente, sí, para aprender cómo lanzar una granada, para también aprender primeros auxilios. Y el gobierno va a pagar casi 1200 euros para esta baja, como has dicho. Entonces imagínate, mañana llamas a tus editores de pausa y no, el próximo mes no cuenta conmigo, porque yo quiero pasar por esta formación.
A
Tengo aquí a Nacho Cardero. ¿Qué le parece?
E
¿Está de acuerdo?
A
Agnieszka, tú que vives en España hace tiempo, vives en Almería, de hecho, aún más lejos de Polonia. ¿Qué te parece esto? ¿Cómo de extraño te resulta cuando vuelves a tu país, cuando hablas con gente en Varsovia y ves que esta sensación de que todo está cambiando y que hay que militarizarse empieza a ser algo normal?
E
Claro, yo desde mi perspectiva, vivo cerca de la playa, obviamente, todos los días del sol, tapas maravillosas. Perdóname por esta promoción, pero me encanta mucho Almería y la gente muy amable, que me han dado muchísimo cariño durante tantos años. Pero sí yo no siento ningún tipo de temor de esta perspectiva española. Por eso también entiendo que aquí hablar de la subida del gasto militar es algo extraño. Pero desde la perspectiva de los polacos, he visto una encuesta que dice dice que 80% de la población apoya la subida del gasto militar.
A
Ahí están de acuerdo. Extrema derecha, extrema izquierda, porque también Polonia, la extrema derecha, está ahora en las elecciones cobrando más protagonismo y tiene más apoyo popular, pero no es pro Putin, o al menos no abiertamente.
E
No, abiertamente no está contra Putin, pero obviamente hoy en día no se puede alcanzar la voz que. Y hablar de la cooperación con Rusia, tal vez sí se supone que están colaborando, que reciben una financiación extranjera por parte de Rusia, pero obviamente no van a ganar nada en estas elecciones mencionando a Putin.
A
He estado echando cuentas, esto a veces es duro, pero he visto que el año que yo hacía el máster del que hablaba era el año 2004, y si no recuerdo mal fue el año de la ampliación de la Unión Europea. Fue cuando Polonia entró en la Unión Europea y tú tenías nueve años, que son los que tenía yo cuando cayó el muro de Berlín. Y creo que mi distancia. Yo veo la dictadura en España muy lejos, aunque Apenas habían pasado cinco años desde que Franco murió, al año 80 cuando yo nací. Pero entiendo que para mí sentirme europea, porque Europa siempre estuvo ahí. ¿Qué es lo que pasa para ti en Polonia? Las generaciones anteriores, No sé si queda nostalgia de la URSS, si hay alguien que piense que antes de la caída del muro vivíamos mejor en Polonia, como pasa aquí.
E
No, obviamente, como pasa aquí, no con.
A
El muro, sino con la dictadura.
E
Claro, yo no recuerdo aquellos tiempos solamente de los cuentos de mis abuelos, de mis padres, pero obviamente hoy en Polonia mencionar el último sistema es algo impensable. Mientras aquí en España he visto una encuesta que dice que una cuarta parte de los españoles jóvenes hasta 30 años, les vendría bien ver alguien como Franco, una persona con las mismas características que podría gobernar. Entonces esto me extraña, pero es algo que lo veo, y de mi perspectiva es algo que lo veo diferente.
A
Muy extraño el auge del autoritarismo, que tan extraño ya no es en Estados Unidos hay una deriva autocrática que creo que ya está fuera de duda a estas alturas. 70 días lleva Trump, unos pocos más, y no está teniendo reparos en reconocer que le estorban todos los demás poderes.
C
Si puedo entrar un poco en ciencio política, que era mi tema en los estudios, nosotros tenemos un sistema muy presidencial, que tiene Argentina también, pero que no tiene Polonia, ni España, ni Portugal, que tiene presidentes, pero no una presidencia fuerte como el sistema estadounidense, que da tanto poder a una persona. Y para los politólogos muchos dicen que eso es muy mal, que elegimos casi no simplemente un presidente, un político, sino un padre de la nación o un rey casi, y le damos tanto poder y tanta importancia simbólica para el país. También eso es muy mal, porque cada cuatro años no puedes dividir una presidencia. Puedes dividir un congreso, los tribunales, tribunales, lo que sea, pero la presidencia no se divide. Y por eso yo creo que hay politólogos que dicen que es una causa de la inestabilidad de muchos países latinoamericanos, porque la gran mayoría ha más o menos copiado el sistema americano con una presidencia fuerte. Y eso da demasiada importancia a una persona como legal que dice que yo soy la nación, me han elegido el pueblo, que directamente y no por el congreso, como es el caso con el presidente del gobierno español, el primer ministro portugués. En Polonia también tenéis un presidente, pero no de esa potencia, porque la persona más importante es el primer.
E
Tiene potencia porque no firma.
C
Sí, porque tiene que firmar las leyes, pero no tiene tanto poder ejecutivo directo. Y eso es muy mal. Eso contribuye directamente autoritario, creo.
B
Bueno, parecido. Me quedé pensando, Deja vu Law, Cuando me hablan de corrupción, law que apareció también la discusión política aquí en España hace poco tiempo y que Argentina la corrupción es prácticamente una habilidad que tienen los políticos. Cuando vos mirás decís, ah, es menos corrupto que el anterior. Bueno, me sirve. Reconduciendo lo que decías, los regímenes presidencialistas en Argentina o en EEUU son parecidos. Argentina copia la constitución liberal de la esencia norteamericana. Es cierto que las sociedades se conducen de otra forma en este momento, a ver después. Yo creo que el mundo cambia después del Covid, por lo menos el comportamiento de las sociedades se vuelven más vulnerables, vuelve el miedo a lo finito, al hecho de que nos podemos morir. Y eso hace que la recurrencia buscar ya ni presidente sino mesías. Hace que la discusión política no sea una discusión racional, sino una cuestión de fe. Votamos por fe. A ver, pienso, porque en Argentina nadie podía pensar que íbamos a votar a un presidente que su hermana es médium y habla con perros.
A
Habéis ganado, habéis ganado, Juan.
B
A un presidente que tiene cuatro perros clonados. Que era un panelista, un tertuliano. Los tertulianos tenemos muchas fuerzas para el futuro de España. Déjenme un ratito y soy presidente. Entonces creo que la sociedad ahí ha debatido, ha cambiado su estructura de elección a una cuestión de fe por una necesidad de creer que puede cambiar las circunstancias. Y las democracias en realidad son las que están en digamos, en crisis. Me parece que el mundo se divide hoy. Autocracias que empiezan, nos empiezan a gustar. Miraba los datos en Estados Unidos de cómo empiezan a observar los americanos a Putin. Tenía una mala imagen de casi el 80% y ahora está en el 62%, cómo las sociedades. Pero no quiero ramificar, como dice mi psicólogo, nosotros todos estamos tratados.
A
Ni un cliché que no quede fuera de esta pausa.
B
Ni un cliché, no, bien argentino era. Así que bueno, creo que autocracias, gobiernos o democracias liberales, las europeas las que quedan y liberales en eso está funcionando. Y lamentablemente nos empieza a gustar más China. Vamos a discutir las cuestiones comerciales y las tarifas en la Organización Mundial del Comercio con China y con Estados Unidos. No, o sea que. Marta, no sé más que decirte. A los botes, pero no a los de la Once, a los botes de Remat.
A
Habla con Joana, que ellos todavía tienen políticos que dimiten, andan y no les queda.
D
Bueno, espera, espera, que vienen otros detrás.
A
Y a Sócrates también, que lo van a.
D
Sí, sí, esa es otra. En julio estabas hablando de corrupción. Nosotros en julio vamos a tener el primer juicio de un ex primer ministro acusado de corrupción, de fraude fiscal, de blanqueo de capitales, acusado de recibir 34 millones de euros para proyectos energéticos, para dar cabida a esos proyectos. Y pues ahí estamos. Ifas han sido casi más de una década de investigaciones.
A
Eso es porque no tenéis rey. Eso es porque no tenéis rey en Portugal.
B
Pero tienen maletas, ¿No hay maletas?
D
Hay maletas, Fíjense, eso es un lugar.
B
Común en todos los países.
A
Contadme lo de las maletas.
B
Nosotros tuvimos las maletas de Cristina Fernández de Kirchner en un aeropuerto. Aparecieron dinero. Bueno, el kirchnerismo, ¿No?
A
¿Quién no tiene unas maletas en el aeropuerto, ¿Verdad?
B
Déja vu de nuevo. Lazy Rodríguez en el aeropuerto. Y las maletas de Venezuela.
A
Es mejor la historia, pero yo soy. Es mejor la historia de las maletas.
D
Portuguesas, porque nosotros tenemos un diputado de Sega al que le han pillado en las cámaras del aeropuerto robando maletas. Robando maletas de forma aleatoria, que luego vendía el contenido en Vinted. Supera, supera esto.
A
Laine. Y tú decías que Portugal era el último país normal.
C
Bueno, o Portugal es normal o Portugal es la excepción. Nosotros tenemos los países crispados, con política loca. Eso es lo normal ahora. Y todos queremos irnos a Portugal para vivir un país tan calmado, tan tranquilo, que funciona más o menos cuando dimite un primer ministro por un caso como tal y tenemos a los conflictos de interés que tiene Trump, que tiene sus hijos, que tienen Elon Musk tiene sus amigos en la administración. Eso es corrupción en una escala. Todas vuestras economías pueden caber en ese ramo de corrupción americana.
B
Así que es a lo grande lo.
A
De usted, que los americanos cuando se ponen, se ponen.
C
Lo malo es que todos no cabemos en Portugal. Han quitado el pasaporte de oro portugués, por desgracia. Yo tengo un primo que se convierte en portugués, de hecho, porque se huye de la política loca de mi país. Hasta la fecha no habla portugués, pero está con Duolingo aprendiendo.
A
En serio, Para los europeos es extraño. Bueno, ahora mismo es extraño todo, efectivamente. A lo mejor para los argentinos que estáis más acostumbrados, pero saber que hay cada vez más norteamericanos que están queriéndose venir a vivir a Europa y a España es algo extraño. ¿Tú esto lo estás viendo en Estados Unidos, Lane?
C
Sí, sí, mucho. La palabra inglesa normal para una persona con yomo es expat, que somos gente que vive aquí por. Porque nos gusta. Pero cada vez más me siento como exiliado, algo así. No quiero exagerar porque hay países serios donde tiene que huirse. Pero en este caso sí hay casi exiliados políticos de mi país que buscan un país normal para vivir. Y para eso España es fenomenal porque la gente sí es buena, porque la gente sí es acogedora y se siente como se puede vivir mejor en Polonia.
A
Claro, teniendo tan cerca a Putin, la discusión es menos exótica y más urgente. Aquí. Hace poco fue polémico saber que la Comisión Europea está empezando a recomendar que haya eso que llaman kits de supervivencia. Que bueno, que estén en agua corriente, pilas y tampoco nos piden un Kalashnikov, nos pongamos nerviosos. En Polonia entiendo que esto ya está muy superado, pero tú en Almería tienes algo de esto. Putin lo ves tan lejos como nosotros desde Cabo de Gata.
E
De Cabo de Gata, como bien dices, lo veo un poco muy lejos. Así que todavía no tengo este kit de seguridad que recomienda Unión Europea. Pero sí a lo mejor en los próximos meses debería pensar. Pero lo que hacemos efectivamente es pensar sobre los refugios. ¿Cuántos refugios tenemos dónde los podemos buscar o crear nuevos? No buscamos, intentamos verificar, pero ahora casi todos los búnkers que teníamos antes en la Segunda Guerra Mundial son museos. Entonces ahora quitamos los museos para crear de nuevo. Pues sí, como bien dices, nuestra discusión, todo está alrededor de la guerra.
A
Bueno, yo quería, ya que estamos hablando de lo cerca que está la amenaza de Putin, porque la amenaza de Trump está por todas partes, como bien saben las bolsas de esta semana. Estamos grabando esto cuando hablamos de Trump, es importante mencionarlo, estamos grabando esta pausa el 5 de abril van tres días de la liberación, no sé si llamarla el empobrecimiento.
C
Hay mucho dinero de esta semana, de hecho.
A
Qué horror. Es verdad que ha sido un batacazo esta guerra arancelaria que no sabemos a dónde va a llevar. Y cuando se escuche pausa no sabemos dónde estaremos, cuántas veces habrá cambiado de opinión Trump o cuánto cataclismo, cuánta gente habrá liberado con las tasas. Pero la amenaza de Putin es muy evidente y la ha hecho más evidente todavía que Estados Unidos deje claro que Europa tiene que apañárselas sola. Y esto no hay el momento, el antes y el después. Me decía un investigador que trabaja para un banco muy importante, español, que va a menudo a Bruselas. Me dijo que el día después de la emboscada que le tendieron a Zelensky en el Despacho Oval, él tenía que ir a Bruselas a hablar con la Comisión Europea de lo que hablan los bancos con la Comisión Europea. Y que nada más entrar en aquella sala, acostumbrado a estar con europeos de muchas nacionalidades que no se ponen de acuerdo, le sorprendió que por primera vez después de muchos años yendo a Bruselas, algo había cambiado, que ahí estaba todo el mundo. Hay que ponerse de acuerdo. Hay que ponerse de acuerdo ya que aquella reunión fue el antes y el después. Ver que Zelensky no solo estaba solo, sino además humillado, hizo reaccionar a los europeos, porque esa amenaza de Putin es ahora más tangible que nunca. Así que yo me pregunto si en esta sala del Círculo de Bellas Artes, tan llena de gente, no habrá alguien que conozca a Putin.
B
Queremos ser amigos ahora, obviamente, alguien levanta.
A
La mano por ahí.
F
Hola, Marta.
A
Hola, Xavi. Qué casualidad. Estábamos hablando de Putin así en abstracto. Y lo más cerca que pensaba que teníamos es una polaca que vive en Almería no me vale. Os presento a los que no le conozcáis a Xavi Colás, que es corresponsal, un corresponsal que ha vivido muchísimos años en Moscú y que tuvo ese dudoso honor. Los que oís Pausa lo sabéis porque justo grabamos una entrevista por su libro excelente de Putinistán horas antes de que Putin te hiciera llegar un mensaje. Xavi, ¿Qué te dijeron los r. Empiezo.
F
A pensar que Putin escucha Pausa porque parece que tomó nota de todo lo que dijimos ahí? Finalmente Pausa se emitió justamente el día que yo salí de Rusia, invitado amablemente a dejar el país por parte del régimen.
A
24 horas te dieron para irte por tu seguridad.
F
24 horas para meter 12 años en dos maletas. Se acaba de cumplir un año de entonces y os estaba escuchando sobre cómo ha cambiado el mundo. La verdad es que en un año ha cambiado el mundo bastante. Y si tuviese que aportar algo sí que diría que ha cambiado el mundo en el sentido que Putin ve el mundo. Porque Putin ve el mundo como un lugar en donde el tamaño importa, por decirlo de alguna manera. Resumiendo, tal vez demasiado. Por eso los 12 años que he estado en Rusia me he dado cuenta que Putin siempre veía como un abuso que los pequeños quisiesen tener unos derechos análogos a los grandes. Por ejemplo, que países que no son potencias nucleares aspiren a tener una protección de un paraguas nuclear. Y en eso sí que coincide con Donald Trump, donde realmente se siente estafado por los que le rodean, no por sus rivales, sino por sus vecinos, por sus socios y por sus aliados. Donald Trump le cuesta entender que alguien que no es tan poderoso como Estados Unidos quiera tener una relación de igual a igual o que incluso tenga una balanza comercial que es adversa para Estados Unidos. Ahora mismo las dos grandes potencias como Rusia y Estados Unidos, cada una en su medida. Otra cosa que hay una coincidencia es que las dos están gobernadas por dos personas que tienen una idea bastante peculiar de la economía, como que darían escalofríos a muchos profesores de economía. Putin destruyó el principal income que tenía Rusia, que era precisamente la exportación de gas a Europa. Y ahora Trump está en un proceso similar con los aranceles y las tarifas. Todo por caprichos personales y por pulsiones imperiales que después paga la gente que está en sus respectivos países. Oyéndoos hablar. Creo que sí. El mundo está cambiando. Y está cambiando, desgraciadamente hacia los caprichos de tipos autoritarios como estos dos.
A
Sí, daba miedo escuchar a un argentino decir que venía del futuro. Pero que lo digas tú sí que resulta. Sí que resulta pavoroso.
F
Sí. Yo siempre intento llamar la atención a la gente. No tenemos que mirar a Rusia por encima del hombro en el sentido. Nosotros aquí en España tenemos la experiencia de la dictadura. Y para nosotros la dictadura es algo que dura mucho. Por ejemplo, en el caso de Franco lo sufrimos en ese sentido, pero un día se acaba y después no vuelve. Pero Rusia no es una dictadura del pasado. Rusia es la dictadura que nosotros podemos ser España o Estados Unidos u otros países si no se cuida la democracia. Es una dictadura posmoderna, Es una dictadura flexible. Es una dictadura que no es una reliquia del pasado. Al contrario, es el futuro. Y no solo Rusia. A los rusos, los bielorrusos les nosotros vamos dos temporadas por delante en la serie. Buena parte de la represión que va llegando a Rusia ocurre primero con Bielorrusia. No hay poco por cerrar el círculo. Estos días se han publicado artículos de corresponsales norteamericanos que estuvieron en Rusia en los años finales de los 90. El último Yeltsin, primeros de los 2000, el primer putinismo. Lo que dicen es que están viendo cosas que suceden en Estados Unidos que les recuerdan a lo que vieron en Rusia a finales de los 90 y principios de los 2000. La postración voluntaria, por ejemplo, de determinada gente al poder, en un primer momento voluntaria, dentro de unos años probablemente será obligatoria. Propietarios de medios de comunicación, legislativo, incluso parte del judicial. Es decir, como un castillo de naipes o como un dominó que cada vez es más difícil. Yo creo que esa es una idea con la que nos tendríamos que quedar, porque otros países han pasado por ahí y después han desembocado en un lugar del que es difícil salir, que es el caso de Rusia. Ahora, para Estados Unidos no se puede decir que sea tarde. Para Rusia sí.
A
Lane, ¿Hay solución a lo que está pasando en tu país? ¿Cómo ves la reacción de las élites?
C
Bueno, yo no creo que haya una solución como tal. Pero la defensa final que tenemos, que es fuerte, es la Constitución y los tribunales, que yo creo que toman su papel en serio. Hasta la fecha habían sido muchas decisiones de los tribunales contra Trump que han parado muchas de sus decisiones más locas, no todas, pero una mayoría de jueces nombrados por republicanos, presidentes republicanos como George Bush y Ronald Reagan, y de jueces nombrados por Jimmy Carter y Brown, Barack Obama. Así que es una fuerza del sistema. Tenemos tres. Bueno, como poder ejecutivo, legislativo y judicial, como aquí en España. Pero ahora hay solo uno de los tres que nos protege del peor. Así que con todo respecto, espero que hasta la fecha la Constitución. Está claro que Trump no puede candidarse una tercera vez para la presidenta dice que sí, que es posible, pero yo creo que no. Yo creo que el Tribunal Supremo va a decir un no claro, como en el caso de 2020 con 6 de enero. Han quejado tanto que le han robado la elección, pero perdió el único caso ahí, en el Tribunal Supremo, perdió 9.0. Así que todos los republicanos, todos los demócratas en el tribunal votaron en contra. Eso es una fuerza y una defensa que aún tenemos. Espero que siga así.
A
Pero la duda estaba, ¿Dónde está el establishment? ¿Dónde está toda esa gente que uno podría pensar que impediría que el presidente de Estados Unidos les hiciera perder no miles de millones, sino Trillions? ¿Trillions en 48 horas? Todos esos.
C
Bueno, estamos mucho en estado de shock. El Partido Demócrata primero, porque no tiene ningún base de poder para agir, pero también el establishment, qué pueden hacer todo el poder está con el movimiento MAGA de Trump.
A
Es lo que decía Xavi, que al principio. ¿Les parece buena idea?
C
Sí, Bueno, vamos a ver. Necesitaremos un poco tiempo para superar este shock, ¿No?
B
Creo que es la economía. A Xavi me gustaría, no sé si tenemos tiempo, preguntarle más si el problema, la preocupación de Trump es Putin de por sí, por más la admiración que pueda tener, o es intentar neutralizarlo, dejarlo tranquilo, darle lo que pueda gustarle, si se puede decir, entregando parte y creyendo que no va a ir por más. Me parece que China es el gran problema. Y Putin me parece que es como una. No sé, Xavi, es una excusa como para detenerlo. No mejoro con Irán, te entrego lo que quieras y nos repartimos el botín, gas y tierras raras, y me ocupo de parar a China.
F
En cierta medida. Yo creo que Trump es la crueldad personificada. Y eso incluye ser malo con tus aliados y con tus vecinos y ser bueno con tus rivales geopolíticos. Creo que Trump tiene algunas ilusiones. Vamos, que lo flipa en colores con Putin y no le va a salir bien. Hace falta ser muy ingenuo para pensar que. A mí una de las cosas que más miedo me da de Trump es una vez que le escuché decir en un mitin, él hablaba de Putin y decí no sé, yo le gusto y a mí me gusta la gente a la que le gusto, que es un poco lo que te diría un chaval de 9 años a lo mejor, o ni siquiera. Entonces pensar que a Putin le gusta y que tenéis una especie de crush, que habéis hecho crush, es realmente ser muy ingenuo. Trump lo que hace es todo el rato producir contenido, todo el rato hacer declaraciones. Tiene un ego muy frágil. Putin dicen muchas cosas de él, tiene por supuesto un montón de defectos, pero no es una persona sometida por su ego. Yo en todos los años que he estado en Rusia he estado una vez en una calle puesta en nombre de Putin. En Rusia no hay monumentos a él. No es una persona que continuamente necesite que le digas que es genial. Actúa más por resquemor respecto al pasado que por ego. Y yo aprovechando que estoy aquí metiendo baza, quería aprovechar para hacer una pregunta que ya sé que va a ser muy difícil para nuestro norteamericano en la sala como ex corresponsal en Moscú, viendo ahora una deriva que ya he dicho que tiene trazas de lo que pasó en Rusia en su momento con la llegada de Vladimir Putin. Pero yo como tengo mucha menos experiencia respecto a Estados Unidos, hay cosas que no termino de entender. La llegada de Putin al poder se produce en un momento en el que Rusia está muy dolorida, está dolorida con el fin de la URSS, hay un vacío ideológico, hay un vacío de poder, hay una pérdida de territorios que no fue deseada por muchísima gente. Y así es como aparece un líder fuerte que de alguna manera les saca de ese trauma, de ese trauma también más reciente todavía, de los años 90, de la pobreza, donde digamos que la libertad y la pobreza llegó a la vez a Rusia. Tuvieron esa mala suerte y confundieron los sabores. Entonces, sin justificarlo, por supuesto, pero yo tengo muchas líneas para explicar porque sucedió algo como el fenómeno Putin y sin embargo no me cabe en la cabeza qué trauma del que no hemos sido conscientes, qué dolor que no hemos contemplado, pese a que, como decías al principio, conocemos muy bien Estados Unidos todos los que estamos aquí, o eso creemos, pero qué ha estado pasando en Estados Unidos que no hemos visto venir. ¿Para que atravesasen por un trauma similar, que ha desembocado en algo como esto?
C
Es una muy buena pregunta. Y no tenemos todo el tiempo que necesitamos para responder. Pero yo creo que una cosa que no se habla mucho es. La crisis financiera también dejó una huella fuerte, profunda en Estados Unidos. Y dejó mucha gente atrás, mucha gente de clase obrera, más vulnerable, gente blanca, gente rural, que pensaba que todo el mundo estaba ganando, a salvo ellos, que todo el mundo estaba cortando la cola. Para usar el sistema para sí. Y que ellos que se despertaban con la mañana y trabajaban duro, y hacían todo lo que les decían que tenían que hacer, estaban perdiendo. Y vino un hombre fuerte que yo sé que tú trabajas mucho y te está robando, yo te voy a ayudar. Hay dos esa huella de la crisis financiera, y un talento político, hay que decirlo así. Trump tiene un cierto talento enorme político. En decir a la gente, en atraer atención y decir lo que mucha gente quería escuchar. Y la combinación ha sido tóxica, porque hay mucha gente que estaba esperando exactamente un hombre como él. Así que no había un trauma como la de Rusia en los 90. Pero aun así hay mucha gente que pensaba nos está robando, y él va a poner fin a eso.
A
Viendo esta emergencia de la que hablamos, de líderes populistas y autoritarios, me pregunto si hay algo peor. Que generen desastre, si no será peor que salga bien, que su experimento funcione.
B
¿Te referís a la Argentina?
A
¿Cómo está la experimentación en Argentina?
B
La macro podría decir que se acomodó en la República Argentina. Yo no soy economista, pero si vos dejás de emitir, acomodás la cifra del déficit, la economía más o menos se arregla. Es cierto que hay una cierta desesperación, porque la Argentina tiene una relación, y me dijo cortito igual, que le responda Marta, le cuento a los que están escuchando, hay una relación muy loca con el dólar, por lo cual es un factor que no pasa en otras partes del mundo. Y la gente se refugia en una moneda. Entonces, claro, si vos tirás, tirás, tirás, tirás del Banco Central y sacás dólares, no hay manera de que pueda producir.
A
A lo mejor por eso fue Millet, el día de la liberación, hacerle la pelota.
B
Sí, que no logró la foto, pobre. Yo creo que le vino bárbaro, porque era el peor momento para sacar una foto con Trump, que el día que.
A
Había le quedó un poco pagafantas eso de decir que total, si solo ha sido un 10 % de aranceles.
B
El problema de Argentina, básicamente que es un enfermo crónico. Los argentinos somos egos caminando. Entonces bastante complicado decirle algo, que tomen una racionalidad lo que está pasando. Pero también el presidente no es un presidente normal, Uno no lo dice con ganas de que vaya mal. Y falta un gestor de algo. ¿Hacia dónde puede ir la Argentina? ¿Qué puede promover la Argentina tiene mucho talento? Claro, miren, hay mucho talento, pero lo tiene que conducir alguien el talento ni un cliché. No funciona. Esto lo vamos a hacer por todos lados, ¿No?
A
Gira, gira Cardero, gira internacional. Tenemos casa en Río de la Plata, tenemos.
B
Sí, en Lisboa, donde queráis.
A
No sé si a Estados Unidos queréis ir o vamos directamente a Varsovia. Varsovia de índice que a Varsovia mejor.
B
Bueno, no te traje la motosierra, lo siento.
A
Hubiera quedado estupenda aquí en el escenario.
B
Así que bueno, no, Argentina tiene por ahí un corto mediano plazo favorable. También la relación con Trump puede traerle el famoso acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que inyecte de nuevo dinero. Y puede ser que el mundo, en términos de su desorden, la Argentina está lejos. Y el manual también de supervivencia nuestro, que ya lo tenemos hace años, digamos, tiene problemas mucho menores en el sentido de que no tenemos problemas de guerra, no tenemos problemas limítrofes. Somos 45 millones en un país absolutamente grande. Y si el mundo vuelve a necesitar por una crisis, lo que necesitó cuando hizo que los españoles vayan a la Argentina, granos, esto y el otro. Bueno, Argentina ahí tiene. Ahora, que eso pueda reconducir al desarrollo, lamentablemente me parece que falta mucho.
A
Bueno, entonces ya tenemos que eran el.
B
Primark y no vienen más argentinos.
A
Entonces, no sé si Europa es la solución, pero ¿Qué país elegiríais para vivir en este mundo tan incierto?
B
Que viva España.
A
Bueno, hablábamos de populismo, ¿No?
B
Welcome.
A
No sé, Portugal. Yo creo que con Portugal.
D
No soy totalmente exenta en esto, pero yo me quedaría con Portugal.
A
Estoy de tres.
D
Pero también os digo, nos llegan las cosas con un poquito de retraso, pero terminan llegando. Termina llegando. Ahí está la extrema derecha también. Ahí está la corrupción, también termina llegando.
A
Pues nos vamos todos a Cabo de Gata, Agnés.
E
Claro, os invito.
A
Muchísimas gracias a los cuatro, de verdad. No sé si hemos arreglado algo, pero creo que ahora lo entendemos mejor. Bueno, gracias a los cinco y a Xavícolas, por. Por supuesto. Un abrazo.
B
Y al público presente.
A
Gracias. Claro que sí. A todos los que habéis llenado este teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes. Gracias de nuevo a Valerio Rocco, al director del Círculo. Gracias, Nacho Cardero por todo el apoyo a que Pausa siga creciendo. Es increíble lo que habéis hecho posible hoy aquí. Es un gusto tener tanta gente viniendo a oír hablar de no saber bien qué. Pero ya que estamos aquí en terapia de grupo Lane, me miras con cara de preocupación.
C
Pues you have said thank you. Has dicho gracias a toda la gente que no ha dicho Donald Trump. Y yo sí. Te agradezco esta oportunidad. Gracias por decir gracias.
A
Un aplauso, por favor, para el estadounidense que pide disculpas por serlo. Ana Schulz ha puesto la sintonía. Sabéis que sin Ana Schulz esto no sonaría. Luego va a recortar las partes que no hayan quedado bien para que parezcamos todos aún más listos. Y es verdad que tenemos que terminar. No os voy a pedir que aplaudáis más. Bueno, sí. La última Pausa, el podcast del Confidencial, dirigido y presentado por Marta García ayer con la realización y el diseño sonoro de Ana Schultz, la coordinación de Antonio Martín y la asistencia técnica y documentación de Íñigo. Y ahora podemos tomar algo y charlar. Yo me quedo con el alfajor que ha traído Juan.
B
Uno, dos, tres, cuatro. Hola. Hola. ¿Qué tal? Buen día, boludo. Che, lluvia, llueve. ¿Qué más? Empanada. Sabana.
A
Alfajor.
B
Alfajor. Viva la libertad, carajo. Motosierra.
A
Ya se viene inflación dentro de poco, peronismo.
B
Prepárense. Peronizando el mundo.
C
Por aquí o por aquí. Yo. Bueno, sí. ¿Qué queréis que diga? Trump, no sé qué. Aranceles. Guerra comercial. The patient is healing. La operación fue un éxito de grita eso. La operación ha sido éxito total. ¿No quieres que tu médico diga eso gritando así?
E
Pero yo en polaco.
A
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Fecha: 16 de abril de 2025
Host: Marta García Aller
Invitados:
Este episodio de Pausa, grabado en directo desde el Círculo de Bellas Artes con más de 300 asistentes, reúne un panel de periodistas corresponsales extranjeros residentes en España para reflexionar sobre la creciente incertidumbre mundial, la deriva autoritaria, la polarización política y el peculiar modo en que los españoles buscan validación externa sobre su país. A través de comparaciones con la situación política y social de Argentina, Estados Unidos, Portugal y Polonia, el grupo explora el auge del populismo, el autoritarismo, la crisis de las democracias, el miedo a la guerra y las diferentes formas en que se experimentan estos fenómenos dependiendo de la distancia y la perspectiva nacional.
[03:30 – 07:18] Marta García Aller
[07:18 – 09:41] Juan
[10:17 – 13:57] Lane Greene
[13:57 – 21:02] Joana Rey
[21:02 – 26:23] Agnieszka
[27:11 – 31:34] Todos
[32:11 – 34:49] Todos
[35:00 – 36:29] Todos
[39:17 – 44:41] Xavi Colás
[44:41 – 46:59] Lane Greene
[47:05 – 50:44] Juan, Xavi y Lane
[50:44 – 52:11] Lane Greene
[52:11 – 55:17] Juan y Marta
[55:19 – 56:26] Todos
Juan (Argentina):
“Vengo del futuro, sí, lamentablemente. Argentina es un país exótico.” [08:20]
“Las democracias... están en crisis. Lamentablemente nos empieza a gustar más China.” [31:34]
Lane Greene (EE. UU.):
“Nunca he pensado que yo vengo de un país exótico… pero ahora casi no lo reconozco yo.” [10:17]
“La distancia... entre PSOE y PP aquí en España no es mucho. Pero la crispación afectiva... es enorme. Eso me recuerda mucho de mi país.” [13:23]
“Cada vez más me siento como exiliado…” [35:19]
Joana Rey (Portugal):
“Nos sigue sorprendiendo los insultos, la vehemencia, las formas con las que se trata de tener la educación.” [15:10]
“En Portugal hasta para insultar somos educados.” [15:12]
Agnieszka (Polonia):
“80% de la población apoya la subida del gasto militar.” [24:43]
Xavi Colás (ex-Rusia):
“Rusia no es una dictadura del pasado… es el futuro. Y no solo Rusia… Ahora, para Estados Unidos no se puede decir que sea tarde. Para Rusia sí." [42:42]
Marta García Aller:
“Esta pausa trata sobre todo, sobre todo, de la incertidumbre.” [05:00]
“Para los españoles, la opinión extranjera es como si fuéramos una amigdalitis.” (Paráfrasis) [06:45]
El podcast mantiene el espíritu de sobremesa honesto, inteligente y sin grandilocuencias. Prima el humor autocrítico, la ironía, y el contraste de culturas y experiencias (nadie se escapa de los clichés, ni los argentinos, ni los portugueses, ni los estadounidenses).
La incertidumbre y la sensación de “época histórica” es omnipresente, pero mezclada con la ligereza de la cotidianidad (“me quedo con el alfajor y las tapas de Almería”).
Un episodio coral, vibrante y lúcido, donde el análisis internacional se entrecruza con la vida cotidiana y las emociones de quienes miran y viven los cambios desde fuera. Los invitados exponen que, aunque las crisis y las tentaciones autoritarias parecen globales, la experiencia de cada país depende del punto de vista y del clima social. Para los extranjeros en España, mal que bien, sigue siendo “el último país normal” (o al menos acogedor), aunque todos reconocen que en esta época nadie está a salvo de la “incertidumbre”.