Transcript
A (0:00)
¿Quieres hacer crecer tu dinero mientras impulsas un futuro sostenible? Invierte de forma fácil, segura y con alta rentabilidad con enerfip desde solo 10 euros. Apoya la transición ecológica en Europa y obtén un retorno de hasta el 9,5% anual. Ganas tú, gana el planeta. Regístrate gratis en minutos y empieza a invertir hoy mismo. Enerfit, rentabilidad con impacto. Invertir conlleva riesgos, incluida la pérdida total o parcial del capital invertido. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras.
B (0:40)
Ay, qué nervioso.
C (0:41)
Marta.
A (0:53)
Hola, soy Marta García Ayer y vamos a hacer una pausa. Una pausa en familia. A ver ese aplauso. Que se oiga lo numerosa que es la familia de Pausa que ha llenado el Círculo de Bellas Artes. Gracias de verdad por hacer esto posible. Al Confidencial y al Círculo de Bellas Artes, A Nacho Cardero y Valerio Rocco, que sé que andáis por aquí. Pero sobre todo, todo, sobre todo, gracias a las más de 300 personas que habéis venido hoy a ver Pausa en directo en el Teatro Fernando de Rojas esta mañana de abril. Porque en realidad, en realidad, habéis venido sin saber muy bien a qué. Los que oís esta pausa en podcast tenéis ventaja, pero el título y los invitados de este episodio todavía son secretos. Para los que estáis aquí en el teatro. Sabéis que Pausa puede ir de cualquier cosa. Últimamente hemos hecho pausas de astronautas, de sexo, de corrupción, de inteligencia artificial. Nos encanta cualquier cosa que nos ayude a entender cómo está cambiando el mundo. ¿Por qué anda que no está cambiando el mundo? Eso sí, siempre con un toque optimista, o casi siempre. Porque acordaos que esta tercera temporada la empezamos medio en broma, medio en serio, hablando de cómo podría empezar la tercera Guerra Mundial y viendo cómo va el mundo, a ver cómo la acabamos. Pero entonces, ¿De qué trata la pausa de hoy? Está bien que hayáis venido a ciegas, porque esta pausa trata sobre todo, sobre todo, de la incertidumbre. De la incertidumbre global, de este momento extraño que vivimos, en el que todo está cambiando todo el rato. Y cuando todo cambia tanto y tan deprisa, la incertidumbre genera monstruos como el populismo, el autoritarismo, el imperialismo. Y para entender mejor lo que está pasando, os propongo que cambiemos de perspectiva. Hoy vamos a mirarnos desde fuera. Nuestros invitados de hoy van a ayudarnos a ver cómo cambia el mundo desde otras perspectivas. Porque vienen de muy lejos. Vienen de América del Norte y del Sur. Vienen de Europa del Este y del Oeste. Ahora mismo os los presento. Pero antes. Antes te voy a contar una historia. La historia de cuando quise ser corresponsal. En la facultad, yo leía a Kapuszynski y a Hemingway y a Chávez Nogales y a Camba. Y al acabar la carrera, me dieron una beca y me fui al extranjero a hacer un máster en Política Internacional. En Estudios Europeos concretamente, porque yo siempre me he sentido muy europea. Y viví en Bath, en Praga, en Siena y luego en Bruselas. Muy europeo todo, ¿Verdad? Pues no. Porque en aquel máster había gente de 17 países. Y para ellos yo era, claro, la española. Allí no había manera de ser otra cosa que la española. Y yo que quería ser ciudadana del mundo, nunca he sido tan consciente de lo española que soy. Que entonces, por lo visto, mi pelo era súper español. Y mis horarios, mi acento. Hasta mis lentejas con chorizo. Claro. Aprendí mucho de Europa, eso sí. Una amiga danesa me enseñó que después de la caída del Imperio Romano, allí en el Colen, los niños no estudian la invasión de los bárbaros, sino la expansión hacia el sur. Y el belga me explicó que en su país solo existe el rey, el fútbol y la cerveza. La escocesa, británica y europea, pero nunca inglesa. Menudo disgusto se llevó luego con el Brexit. Y mira que eran alemanes. Los alemanes, los más puntuales siempre. Solo los griegos llegaban más tarde que los italianos. Los ingleses, los primeros en el bar. Y la francesa, la más elegante. Claro, éramos un cliché andante. Así que al final, como yo lo que quería era sentirme europea, no tuve más remedio que venirme a vivir a España. Porque aquí lo mejor que se puede Ser es europeo. ¿Dónde vas a parar? Eso sí, de vuelta a Madrid, yo seguía con la espinita de ser corresponsal. Y sin esperarlo, este verano, 20 años después de aquel máster, me dieron otra beca del Departamento de Estado de Estados Unidos Y allá que me fui. El último verano antes de que todo cambiara. Cuando llegué a Washington, atentaron contra Trump. Estaba en Dallas cuando Biden anunció su retirada. Y al llegar a Detroit, la esperanza era Cámala Harris. ¿Os acordáis de Kamala Harris? Y por fin pude contar todo eso in situ para el Confidencial. Y para Onda Cero. Ah, y me encontré con Hulk Hogan. Pero esa es otra historia, que además creo que ya os lo he contado en alguna pausa. Parece que hiciera un siglo de todo aquello, ¿Verdad? Pero ya sabéis que vivimos años de perro. Y hace tan solo unos meses el mundo era otro. Aún regía el viejo orden mundial. Hace sólo unos meses que nos hubiera parecido inverosímil, qué sé yo, que un presidente de Estados Unidos llamara patética a Europa, que amenazara con invadir Groenlandia y Canadá, o declarase una guerra comercial que pusiera patas arriba el mundo entero, por no hablar de la emboscada Zelensky en el despacho Oval, o que Alemania destierre de repente un tabú de 80 años y esté endeudándose. Endeudándose para comprar armas por miedo a Putin. Alemania y Francia y Reino Unido. Y de eso va esta pausa. ¿A dónde va Europa y a dónde va América? Pero en vez de recurrir a nuestros corresponsales españoles en el extranjero, que a fuerza de echar de menos España, la miran con demasiada benevolencia, le he pedido a varios corresponsales extranjeros que vengan a contarnos cómo nos ve en ellos. Sabéis que esto de darle mucha importancia a cómo nos ven los extranjeros es algo muy español. Nos encanta pedirles que se acerquen, que se acerquen mucho, que nos examinen a ver qué ven. Como si en vez de un país fuéramos una amigdalitis. Dejadme que os presente a nuestros invitados, que ya os he dicho que vienen de lejos. Vienen de Argentina, de Estados Unidos, de Portugal y de Polonia. Un fuerte aplauso a Juan, a Lain, a Joana y Agniecka. Bienvenidos a los cuatro a este episodio de pausa, que se ¿Cómo está el país? Pues anda que el tuyo. Y como vamos a empezar a hablar de la incertidumbre, yo creo que por alusiones, tenemos que empezar inevitablemente por Juan, que es argentino. Juan, dilo.
