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A
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B
Es como si no.
C
Qué rollo.
A
Hola. Hola. Soy Marta García Ayer y vamos a hacer una pausa en directo. Así que. Venga, venga, que se os oigan. Gracias de verdad por hacer esto posible. Al Círculo de Bellas Artes, también a Movistar y por supuesto, a todo el equipo del Confidencial. Y a todos los oyentes de Pausa, que habéis vuelto a llenar esta mañana de octubre el teatro del Círculo de Bellas Artes. Lo mejor del directo, además de vuestros aplausos, claro. Es que es imprevisible. No sabemos dónde nos va a llevar con los directos. A veces pasa esto. A veces. Pero con lo que siempre pasa, lo que siempre, siempre desafía, lo previsible es la risa. Y más con los invitados que nos van a acompañar hoy, que son cómicos además de amigos. Enseguida os los presento. Voy a retrasar su entrada en el escenario, porque en cuanto se sienten aquí conmigo, no descarto que esta pausa se me vaya de las manos. Ojalá, de hecho. Porque reír es perder el control. Y hablando de control, un aplauso también para Ana Schulz y el equipo técnico a los mandos. Ellos sí que son gente seria. Total, que esta pausa no va a hablar de política. Esta pausa es para reírnos de ella, que es otra manera de tomársela en serio. Hablaremos del humor en tiempos de la polarización. ¿Sirve el humor para desafiar al poder? ¿Puede ser un antídoto contra la incertidumbre y la polarización? ¿Desafía las trincheras o las ameniza? ¿Es más fuerte el humor que el odio? Pues ahora lo hablamos con cuatro profesionales del humor. Pero antes. Antes te voy a contar una historia que Andrés Barba resume como el día que el humor acorraló a la realidad. Cuando Adolf Hitler vio El gran dictador. Imagina ese instante en que se apaga la luz de su sala de proyecciones privada y Hitler ve al cómico más famoso del mundo haciendo de él. Hitler frente a la proyección de Chaplin haciendo de Hitler en la pantalla frente al Führer. Un hombre bajito de hombros caídos, con su bigotito, sus gritos y sus planes de dictador de Tomania, planeando invadir Osterligó con ayuda de un amigo italiano igualmente disparatado que en la película. Se llama Napoleoni, la obra maestra de la parodia vista por su parodiado. Sabemos que Hitler vio El gran dictador. Está documentado. No sabemos si le gustó o si le enfadó. No sabemos si rió ni si le halagó. Porque es imposible hacer una parodia de alguien sin reconocerle su importancia. En la parodia tiene que reconocerse la realidad para que funcione. Si la gente ríe, es que es cierto. Y al día siguiente de que Hitler viera a Chaplin haciendo de Hitler, sí que sabemos lo que hizo Hitler. Volvió a pedir que le pusieran El gran dictador. Vio la película dos días seguidos. Y también sabemos, lo cuenta Barba en La risa caníbal, que unos soldados nazis que trabajaban para el departamento de propaganda se hicieron con una copia pirata del gran dictador, que, claro, estaba censurada. Y cuando se pusieron a verlo entre amigos, uno se puso tan nervioso al reconocer a Hitler siendo ridiculizado que disparó a la pantalla. En aquellos tiempos, entre los bolcheviques, sin embargo, el humor sí que se fomentaba mucho. Había revistas satíricas soviéticas como Crocodile, pero fomentaban el humor solo si cumplía con los objetivos de la revolución. Como resumieron en el Congreso de los escritores soviéticos de 1934 La tarea de la comedia soviética es matar con risa a los enemigos y corregir con risa a los leales al régimen. Y lo de matar creo que no era en sentido figurado. Aunque no eran los chistes leales al régimen los más populares del estalinismo. Había uno de Stalin mismo en un río a punto de ahogarse. Un campesino pasa por allí y al ver a un hombre chapoteando, salta al agua y lo rescata. Y ya en la orilla, Stalin le pregunta al campesino qué quiere como recompensa. Puede pedirle lo que quiera. Y al darse cuenta el campesino de que acaba de salvarle la vida al mismísimo Stalin. Sólo le por favor, no se lo cuentes a nadie. Ojo, porque contar este chiste le costó 10 años de trabajos forzados a un pobre panadero ruso en el año 37. Los chistes políticos en tiempos de Stalin eran considerados oficialmente tan peligrosos como la filtración de secretos de Estado. De hecho, los documentos judiciales no podían citar los chistes penados en las denuncias ni en las actas de los juicios, no fuera que al repetirlo por escrito procesaran también al juez. Nada revela más de un país que lo que le hace reír. Y por eso esta pausa va a ser tan seria. Esta pausa sobre el humor y la polarización. ¿No tendríamos que reírnos más de nosotros mismos y menos del de enfrente? Dejadme que os presente ya a nuestros invitados, que vienen a bajarle los humos a nuestros problemas. Un fuerte aplauso para Juan Carlos Ortega, Arturo González Campos, Laura Márquez y Goyo Jiménez.
C
Hola, ¿Qué tal, Marta? Hola.
A
Gracias, gracias.
D
La que has dado.
E
No, Marta, se nos ha hecho larguísimo.
D
Sí, muy largo.
C
Hitler, nos asomamos y Hitler no sé qué. Y Chaplin no sé cuánto. Digo, no nos va a sacar nunca, que somos las estrellas de esto.
A
Gracias a los cuatro por dejaros liar para esta pausa, que ahora ya rompo el guión y dejo en vuestras manos.
D
Marta, ¿De qué quieres hablar?
A
Bueno, pues ya sabes, Ortega, que nos tomamos en pausa muy en serio la lucha. Lucha contra la polarización muy en serio. Y ya está bien esto de sexar a los cómicos, tú lo sabes bien. A ver quién es de izquierda y quién es de derechas. Esto es un poco fomentar las trincheras. Así que yo sé que escuchas Pausa.
D
Yo soy un fan de Pausa y ya.
A
De verdad, tú eres muy de Pausa.
D
De hecho, empecé a escuchar Pausa y nos conocimos después, o sea que mi primer contacto contigo fue en tanto que oyente.
A
¿Y la lata que has dado para que te invite a pausa?
D
Y la lata que he dado, Por.
C
Favor, mira la que he tenido que.
A
Montar para impresionarte, Ortega. 300 personas aquí. Pues que eso quería pediros a vosotros que oís pausa, que empecéis criticándola como se merece. Porque esto de reírse de nosotros mismos.
D
Yo no puedo criticar a Pausa. Yo se lo dejo a mis compañeros.
A
Arturo, tú que eres más cabroncete.
C
Yo sí puedo criticar Pausa, la verdad. La verdad es que sí. De hecho he venido a eso.
B
Se lo dejo a mi compañero.
C
Pausa me parece un formato buenísimo y para mi gusto falla la persona que lo presenta.
A
¿No te parece que ya está bien de tanto moderadito?
C
A mí me parece que sois muy pesados con la calma. Que ya está bien con la calma. Y como yo hago podcast, pues lo que querría es quedarme con pausa yo. Y a eso he venido.
D
Otro más. Otro podcast más para ti.
C
Eso es que no tengo yo.
D
Vale.
C
Goyo. Goyo Jiménez.
E
Yo soy de upyd, entonces me siento ofendido como moderadito. Pero yo creo que es importante que tengamos claro que la crispación surge del hecho de que cuando a mí me preguntan de qué se ríe la gente, la gente se ríe siempre de uno mismo. Siempre que uno mismo sea otro. Tened presente esto.
C
Es verdad.
A
Y el humor, Laura, ¿Tú crees que está ahora mismo en las trincheras también? Esto de la izquierda, la derecha, ¿Nos sabemos reír de lo que somos o siempre estamos ahí metiéndole el dedito al de enfrente?
B
Qué esto no era de reírse porque.
C
De repente parece una respuesta brillante. Yo no lo tocaba. Yo lo dejaría aquí.
A
Laura Márquez, que es una gran guionista que ha puesto en boca de los mejores cómicos de este país grandes chistes, a la hora de analizar la actualidad peca mucho de modestia. Esto le pasa mucho, pero a mí no me engañas. Laura, ¿Tú qué opinas del humor? Cuando se hace humor con la política, ¿Tú crees que estamos preparados para reírnos de nosotros mismos?
B
Sí, hombre, de nosotros mismos no solemos estar preparados. Siempre nos hace más gracia reírnos del que está al lado. También es verdad que en la osis más feo porque ¿Qué hacemos? ¿Sabes? Pero sí, lo que pasa es que yo el humor lo utilizo porque es la única herramienta que conozco. No sé decir nada en serio, no puedo dar un discurso. Entonces el humor es lo que utilizo, no tanto para reírme, sino también para criticar ciertas cosas con las que no estoy de acuerdo.
A
Y anda que no hay cosas que criticar hoy en día.
D
A mí lo que me gusta en mi caso, más que derechas o izquierdas, ahora que me ha preguntado expresamente a mí, más que criticar a la derecha o criticar a la izquierda, a mí me gusta criticar a los que tengo al lado, a aquellos que conozco. Yo estoy rodeado, por cuestiones obvias en mi trabajo, de gente de un determinado perfil, y a ese perfil me dirijo. Y a ese perfil critico, para que.
A
Nos entendamos, en la cadena SER, que es donde Ortega espero que todos conozcáis su.
D
Pero no solo por la SER, mis amigos el 99 por ciento.
A
Ortega. Pero tú haces una cosa que hace muy poca gente y que creo que no solo entre los cómicos, también entre los periodistas, cuidado, aunque a veces no se diferencien bien, que es reírte o parodiar de los oyentes de tu emisora y de los profesionales de tu propia emisora.
D
Parodiar, Sí, sí, parodiar, que no es lo mismo que reírse. A mí me gusta reírme de comportamientos más que de gente. Eso lo tengo muy claro. Reírme de personas. Me dan. Me da cosa, pero no porque yo sea buena persona, sino por miedo a repercusiones, a que me peguen. Entonces prefiero meterme con colectivos, que es algo más abstracto. Y un colectivo nunca va a pegarte. Te puede insultar como algo abstracto también.
A
Por eso pones voces, para que no te reconozca.
C
Para que no me reconozca. Yo es que creo que no hay. Se parte de una base de que el sentido del humor es algo bueno. Yo creo que no. Yo creo que el sentido del humor es como un cuchillo. Lo puedes utilizar para repartir pan para los pobres o para clavárselo en un ojo a una persona. Decía Javier Krahe que el humor tendría que ser el escudo y no la espada. Y ahí es donde creo que nos equivocamos. Creo que una cosa muy diferente es el sentido del humor y otra el sentido de la comedia. Es que he reflexionado mucho sobre eso. Paso muchas horas solo, también te digo, sentar un taburete mirando pared de gotelé. Entonces creo que hay una cosa diferente. El sentido del humor tiene todo el mundo. Y el sentido de la comedia está por encima. Es el que hace que tú te reirías de un chiste si es bueno, tanto si nombran a los tuyos como si nombran a los que no son los tuyos. Y ahí está la prueba. Es decir, si tú ves a una persona cayéndose por la calle y te ríes, y esa persona encima es mayor, y esa persona encima tiene un problema y lleva una muleta, creo que es la demostración de que el sentido del humor no es necesariamente bueno y estamos todo el rato elogiando ay, hay que tener sentido del humor. No, no, si tú tienes la capacidad de la comedia sumada a la ética o llámalo como tú quieras, de decir no, esto no tiene gracia realmente, aunque me la haga la mayoría del sentido del humor político creo que está basado en el zasca, estabas en el zasca y te hace gracia porque se está metiendo con los que no son los.
A
Tuyos, o sea que ahora mismo tú estás más en que el humor, ojo, cuidado, puede estar fomentando la polarización.
C
Creo que es bullying, creo que realmente es bullying, creo que hay mucho bullying en el humor y que el humor es de nombres, ese tipo de humor es de nombres y que en un momento dado tú con un público determinado que son de los tuyos, percibes y dices un nombre determinado, Ábalos. Y hace la gente y si son de los otros, tú mazón. Y sabes qué hay. Eso es lo que me parece barato.
A
Goyo se lo ha currado con un PID. Las cosas como son.
E
Es verdad, no os estaba escuchando, qué es lo que suelo hacer habitualmente. A ver, yo creo que aquí hay dos cosas diferentes. El humor es un mecanismo. El humor es un mecanismo intelectual. Otra cosa es la risa. Raíces se ríen los perros, las ratas, los monos. Yo digo ah. La gente dirá automáticamente sigo vivo. Es el susto. Si tú vas por la calle y te dice alguien, no sé, cinco personas vestidas de bomber, botas militares y con bates de béisbol, tres perros pitbull y un muestrerio ferretería, te ¿Tienes un cigarrito tú? No fumo. Porque estás asustado. Entonces hay un momento en el que la risa funciona para suavizar, como lubricante de los miedos. Lo que pasa es que yo creo que Arturo tiene razón cuando efectivamente el humor se convierte en una herramienta intelectual que permite utilizarse para defenderse o para agredirse. Y es curioso, esto creo que te lo comenté hace ya el caso de Aristófanes y otros escritores.
A
Tú siempre has sido muy de Aristófanes, siempre, desde.
E
Yo en pequeñito era así me va, no tengo amistades, no soy amigo de María Pombo por ello, ¿Ves? Acabo de usar el humor para agredir nombres.
C
Funciona.
E
La gente que son unos rojos de mierda, están ahí sentados riéndome. La gracia del bullying que le estoy haciendo a María Pomba. Bien Pues luego hablaré de Juan del Val, pero la cosa es. Un saludo, Juan. No, no siempre funciona el humor como herramienta de agresión. Esto es para corroborar lo que ha dicho Arturo. Pero fíjate qué curioso, cuando se gira el caso de Aristófanes, yo recuerdo como anécdota personal que fui a hacer una obra de Aristófanes y me decí pero Aristófanes es franquista.
D
Hostia.
E
Porque resulta que el tipo vivió en la democracia de Pericles y entonces se dio cuenta que la democracia tenía un montón de corrupción y lo denunciaba en sus comedias. Entonces, evidentemente, a las dictaduras les venía muy bien Aristófanes para utilizar la comedia contra la democracia. Pero lo que nunca se nos debe olvidar es que es en democracia cuando se puede hacer comedia. Sobre la democracia no se puede hacer comedia. Tú has citado antes a Hitler. Había chistes sobre nazis, evidentemente ocultos, pero había también un montón de chistes sobre judíos, sobre gitanos, sobre homosexuales. Había más de 500 cabarets haciendo humor de todo tipo en la Alemania nazi ascendente. Y bueno, es eso, el humor es. No hay que santificar el humor.
A
Sí, ahora los memes también se utilizan en entornos de mucha radicalización. De hecho lo están ahora denunciando muchos estudios que alertan de radicalización de los jóvenes con el meme como caballo de Troya, de esa deshumanización de muchos colectivos.
E
Como antiguamente existían las caricaturas que decía Darwin, se le deshumanizaba poniéndole de mono, riéndose a los partidarios del cristianismo, que se enfrentaba a su teoría del origen de las especies, de la evolución, se le deshumanizaba y se hacía mucho la caricatura. No es nuevo esto. Igual que no es nuevo poner a hacer el anonimato, el nivelo que se lanza es que esto es más viejo que el hilo negro. Entonces lo único que hemos cambiado es el soporte, pero las intenciones son las mismas.
A
Laura, necesito alguien que defienda el humor y que no sea de Aristófanes, que.
B
No sepa de él.
D
Pero ella sí que sabe de Aristó Sí, sí.
A
Yo necesito alguien que defienda el humor y el humor como herramienta de digerir la realidad, porque estos están muy gruñones. Ah, el humor, cuidado.
B
Hombre, no me extraña que estén gruñones, también te digo. Yo también lo estoy. Que defienda el humor. Es que ya te digo, es lo único que. También es verdad que yo lo que soy es una pedazo de cobarde espectacular, porque yo lo que soy es guionista, entonces le toma, di esto que voy corriendo. Entonces en el momento en el que yo me expongo a que me critiquen por lo que estoy diciendo, entonces ahí ya también nos ponemos un poquito menos estupendos. Pero sí, ya te digo, la defensa del humor yo la voy a hacer siempre, pero porque es lo único que.
A
Y tú cuando has estado, por ejemplo, de guionista en Leitmotiv, haciendo chistes, o en el Club de la Comedia y haciendo chistes más pegados a la actualidad, a veces la actualidad es jodida. ¿Y cómo se procesa? Porque teníais que reaccionar en un programa diario a hacer humor con lo que acaba de pasar en ese momento. Que a veces puede que no tenga gracia o puede que no sea tan evidente encontrarla, pero sí a los espectadores les sirve, a los que los periodistas les aburrimos les sirve mantenerse informados también por programas de humor.
B
Claro, también es un problema que muchas veces la gente con monólogos de humor tiende a querer informarse. Y eso es un peligro. No te puedes informar viendo un monólogo. Está bien que lo escuches, pero también tienes que contrastar las cosas o escuchar otras cosas. ¿Nosotros lo que hacíamos en Leitmotiv en su momento, sí que estábamos pegados a la actualidad, sí que tuvimos un momento un poco más crítico, sobre todo en la época del Covid, pero porque en la actualidad que era? Era demencial y era desconocida para todos. Entonces lo que hicimos fue intentar transformar el humor en algo más entretenido, que supusiese un remanso de paz en un momento muy complicado. Entonces, en vez de estar tan críticos con algo, pues venga, olvidemos. Intentemos olvidar lo que está pasando y seamos más entretenidos que otra cosa. Entonces ahí apareció gente como Andreu Buenafuentes, Berto Romero, Raúl Simas, que hacían humor, hacían concursos en los que lo único que hacían era quedar en absoluto ridículo. Y la gente estaba entretenida, se reía de algo que no tenía que ver con lo que estaba pasando. Luego ya cuando hay que dar cera, se da, pero es complicado también, creo, dar cera, porque al final da cera a algo que tú criticas, pero no necesariamente tienes que. Yo, por ejemplo, que hablo mucho de lo que hace la derecha, si la izquierda yo no estoy de acuerdo con lo que está haciendo también tengo que hacer humor y hacer crítica con ello. Si no, al final me acabo convirtiendo en una palmera, ¿No? De coco.
D
Yo creo que hay una cosa que es curiosísima, que muchos cómicos.
B
Aristófanes, no sé lo que pensaría de.
D
Eso que he dicho, estaría contigo, Pero muchos cómicos, yo creo que el 100% de los cómicos, tendemos a creer que la misión del humorista es criticar al poder. Eso que se dice siempre. La misión del cómico es desnudar al poderoso y criticar al poder. La única cosa es que muchos cómicos critican al poder, salvo que lo suyo es en el poder. Entonces, por ejemplo, si los tuyos están en el poder, ¿Cómo critico yo al poder ahora? Claro, no quiero. Entonces se inventan otros poderes. El poder ahora, por ejemplo, es las empresas. Un cómico de izquierdas que quiera criticar el poder, lo que hace es sugerir que el poder no es el que está en el gobierno, sino otro, las empresas. Algo que está por debajo. Yo no creo que haya que criticar al poder. Y no creo que la misión del humorista sea criticar al poder, sino una cosa rarísima que es hacer reír. Simplemente hacer reír. Ya es suficiente. Hacer reír y dar un mensaje social y todas esas cosas.
A
Más que incomodar al poder sería incomodar al consenso.
D
Esa es la cosa.
E
Yo creo que hay que incomodar a todo el mundo como orden. Y no quiero ir de guay por la vida, pero al fin y al cabo, ¿Qué más da si vamos a morir todos? Tarde o temprano todos vamos a envejecer. Lo dice mi madre constantemente. No hace falta que sea Aristófanes. Mi mamá yo me muero cualquier día y esto. Y ahí Eva chupando del bote y venga, ayúdame y llévame para acá. Y no acaba de morirse. Pero hay que hacer esto, hay que desafiar, hay que meterle un poquito de miedo a la gente para que luego ría aliviada. A mí me gusta, y creo que además los que estamos aquí, por las trayectorias que conozco, somos muy de lo que nos gusta es psicotizar a la gente para hacerla reír. Luego, sobre todo, unos cuantos trabajos de algunos de estos señores consisten en jugar con lo establecido, con lo que la gente da por hecho, porque eso es el humor. Estabas hablando de criticar el poder. Voy a citarme a mí mismo, que.
C
Es lo peor, que no me lo puedo creer.
E
Tenía un chiste en el que decía era una médium tan buena que sabía hasta la excreción política del fallecido. Cuando lo invocaba, le decía, si era de izquierdas, le decí manolo, si estás ahí, manifiéstate. Y si era de derechas, le decí ramón, si estás ahí, da un golpe. Y al final es la cabeza del espectador la que decide por dónde puede ir la ideología del que hace el chiste, qué es lo que tiene que suceder. Pero al final, si tú no juegas con esto, si no das para un lado, no das para otro. Porque, cuidado, una cosa es hacer humor y otra cosa es hacer humor para el público destinado a la gente. Porque aquí una cosa es hacerlo para ti o publicando que tiene un punto de masturbación, y otra cosa es tener que gustarle a gente que tiene un punto de coito. Ellos tienen que disfrutar.
A
Y luego está ese humor, no sé si voluntario a veces, involuntario a menudo, que hacen los políticos. Y yo veo a Arturo muy callado, pero no te vas a escapar, porque.
C
Como diría Goyo Jiménez, ¿No?
A
¿Tú alguna vez has escrito chistes o no sé si chistes o fueron perpetrados como tales para políticos que querían hacerse los graciosos?
C
Sí, sí, sí, sí.
A
Cuéntanos eso, por favor.
C
Sí, yo escribí chistes para un político. Da igual.
A
Y ganó las elecciones luego.
C
No.
B
¿Quién era?
C
Vadilo, Porfi. No, no lo voy a. Da igual, de verdad que da igual.
A
Cuéntanos, cuéntanos el chiste, Arturo, cuéntanos el chiste.
C
Mira, si yo hubiera escrito cualquiera de los de Rajoy, yo sería ahora mismo un mito de la comedia aquí en España.
B
Yo hubiera dado mi reino por escribir eso.
C
Hombre, por supuesto. El vecino, el que avisa al alcalde. Si yo hubiera escrito esto, yo estaría por encima de martes y 13. Escribí chistes para políticos. Déjame que haga una reflexión previa antes, porque parte de lo que se olvida que la risa es un poder, y es un poder que otorgamos los que nos reímos. Voy a una reflexión y ahora cuento lo del magro, que es lo que queréis, pero voy a una reflexión. Nosotros concedemos un poder y nos debilitamos cuando sólo nos reímos de una cosa determinada, cuando sólo nos reímos de lo que nos agrada, de lo que nos refuerza ideológicamente, cuando sólo nos reímos de eso y no nos reímos de lo que hacen los que no son los nuestros. En realidad, los que estamos debilitándonos son nosotros, somos nosotros mismos. Lo decía Umberto Eco. No va a ser este el único que nombre a gente inteligente. La risa es peligrosa porque la risa mata al miedo. Y sin miedo no hay Dios. Lo decía en el nombre de la rosa. Y efectivamente eso es lo que saben los políticos. Y por eso los políticos utilizan el humor para debilitarnos. ¿Con qué? Con nuestra adhesión incondicional. Eres de los míos, te lo voy a reír todo porque eres un hachondo mental. Y efectivamente, a mí me llamaron para que le escribiera chistes a un político y yo le escribía chistes a ese político. Ese político en ese momento estaba en la oposición y yo le escribía chistes sobre el presidente que estaba en ese momento.
D
No digas ser político, pero cuenta uno de los chistes que escribiste.
C
Voy a contar uno de los chistes.
D
De esta manera aproximadamente podemos.
C
Una cosa aprendí. Tenían que ser chistes muy sencillos, por supuesto. Tenían que tener un nombre, un referente, porque eso se aplaude mucho, y que los entendiera todo el mundo. En aquel momento no era el momento tal, pero se recordaba mucho a Ricky Martin, la canción de María. Y entonces yo le dije a este miembro de la oposición que dijera que el presidente que estaba en ese momento en el poder dijera este presidente hace como Ricky Martin, un pasito para delante y un pasito para atrás. Lo fascinante es ver eso en el telediario. De repente hay un señor súper trajeado y súper tal que bueno, yo creo que está como Ricky Martin, un pasito palante y un pasito. Una cosa que le has mandado tú. Y os aseguro que en ese momento, perdona, Ortega, en ese momento le perdí todo el respeto a lo que veo en los telediarios y a lo que dicen esos señores que tienen detrás a un payaso como yo escribiéndole esas cosas.
D
¿Y lo pagaban bien, Arturo? Los políticos, esto, los chistes pagaban de puta madre. Pásame el contacto.
E
¿Lo pagaban en metálico, en sobres.
A
O en chistorras?
E
Sí, yo pensaba que el chiste que iba a decir era del tipo un gobierno no puede estar sin presupuestos o algo así. Es que uno ve chistes.
C
Yo ya no hago chistes de política si no me pagan con chiste.
E
El mejor chiste de Rajoy. ¿Os habéis olvidado fue cuando le contestó a Pedro Sánchez que le acusó en un debate de no tener visión de política exterior? Y ¿Cómo que no? Pero si acabo de volver de estar con Obama, el chino y el otro. ¿En serio, Jurao era el mejor?
C
Era el mejor. Es que ante ese mito del humor no pintamos nada aquí.
D
Yo creo que Marta ha dicho la palabra clave que lo ha centrado todo. Lo digo sinceramente, no es por pelotearte. La palabra consenso. Consenso. Yo creo que el humor ha de hacer eso. Ha de centrarse en aquello que por consenso se considera que es lo verdadero, lo aceptable, lo bondadoso, lo bueno. Y la misión del humorista, lo que yo considero que ser un humorista, además de hacer reír, que eso va de fábrica, es criticar el consenso, parodiar lo que en consenso se considera que es lo verdadero. Y eso es lo Es guay, pero es lo más peligroso. Porque el consenso por definición es la mayoría. Y la mayoría acaba metiéndose siempre con uno y va solo, eso seguro. El poder es el consenso. Esa es mi frase. El poder es el consenso.
E
Eso que no has ido al baño.
B
Ponlo un titular aquí.
E
Poderes del consenso.
A
Laura, a mí me admiran mucho los que tenéis. Porque estos pueden hacer chistes de lo que les parezca cuando les va viniendo bien. Pero tener que reaccionar a la actualidad, parodiar la actualidad cuando ya empieza a convertirse en una parodia en sí misma, entiendo que es cada vez más difícil. El otro día veía a un cómico estadounidense quejarse de que la política en Estados Unidos ha acabado con el humor por exageración. Que ya no puedes de repente oye, que Trump ha autorizado que se cacen a los animales en el zoo porque te van a ¿Has visto lo de Gaza? Que quieren construir un resort y conquistar Groenlandia. Ya no es posible.
B
No, no lo he visto. Estaba matando un orangután. Perdóname. Sí, claro. A mí también me cuesta. Yo ahora lo que miro es si las noticias del mundo o del Mundo Today es buscarle un poco el apellido. Pero cómo reaccionas ante alguien que te el Covid se mata bebiendo lejía. Es que sí se mata bebiendo lejía y dejas de fumar bebiendo lejía y la depresión también se quita bebiendo lejía porque falleces, entonces al final es una cosa. A nivel de ciencia es correcto, ¿Sabes? Entonces, ¿Cómo niegas eso? ¿Qué vuelta le das? No, no, Trump no tenía razón. Sí la tiene. ¿Cómo parodias eso? Al final tenía razón.
A
Oye, Goyo, tú has hecho mucho humor yankee y ahora este momento de Trump. No sé cuánto juego da, si es parodiable la vida, la política, cuando ya es una parodia en sí misma a Trump. Yo por lo menos que Trump sale mucho en pausa y está vendiendo. No iba a ser una excepción. Creo que hay que agradecerle que ha acabado ya con la cosa esta del Es que ya no se puede decir nada porque Trump lo dice todo. Todo. Hasta lo que no se te hubiera ocurrido nunca. Y está mandando, o sea que si se puede decir cualquier cosa, Trump lo demuestra.
E
Ese es el truco. Si tú dices una barbaridad y entra y no te pasa nada, sigues diciendo lo que sea. Porque da igual sí él mismo lo dijo. Yo puedo salir a la calle, pegarle un tiro, matar a alguien y me seguirán votando. Y este es el tiempo en el que hemos llegado. Pero no es culpa de Trump. Trump no ha engañado a nadie. Suena a trampa. Donald significa rey del mundo. Melania significa oscura. Nos lo iba vaticinando. Pero él ha tenido la suerte de caer en un momento en el que todos odiamos a los demás. Porque yo, por ejemplo, miro a la gente de ahí y yo estoy aquí. Bueno, yo estoy aquí por tu culpa. Yo podría estar descansando. Ellos están sentados y odian al que tienen al lado porque abre las piernas y está haciendo manspreading, que tiene unos cojones que los tiene que facturar cuando va en Ryanair. Luego las butacas las diseña un manco y uno tiene para apoyar y el otro tiene que estar. Así que lo veo. Todos nos odiamos. Somos muchos, sobramos. Y es biología pura. Yo no soy biotecnólogo, pero hago monólogos, que es la mitad. Y es cierto que cuando la población aumenta, que al final estamos a repartir el botín y ya está. Tú has visto las películas de terror, pero voy a volver a citarme. Hay un momento en las películas de terror en que alguien baja una escalera, una chica normalmente, porque ha oído un ruido. Bobby, ¿Eres tú? ¿Bobby? Bobby. No es momento para bromas. Y efectivamente, no es momento para bromas. Hay un momento en que las cosas dan tanto miedo que ya no es momento para bromas. Los que hacemos bromas intentamos aliviar la tensión de la casa en la que está muriendo gente todo el rato. Pero hay un momento en el que nos vienen los demás y nosotros para bromas. Y curiosamente este no es momento para bromas. Y estoy de acuerdo absolutamente con lo que ha dicho Arturo de que es una herramienta que por nuestra culpa. Es verdad. Nosotros llevamos muchos años frivolizando con tantas cosas que en cierto sentido, en el de culpa, ojo, no en el de intención, en el de dolo, en el de negligencia profesional, hemos frivolizado tanto que hemos generado la sensación de que cualquier cosa es un meme. Cualquier cosa es tolerable, hasta la verdad política de Trump o de otros, pero.
A
Mucho antes que Trump, antes incluso que Boris Johnson. Esto de aprovechar que te conviertes en parodia para aumentar tu celebridad y ganar elecciones. Esto lo inventó Esperanza Aguirre, lo de ser un chiste. Acordaos. Yo recuerdo Esperanza Aguirre como el caso de una ministra secundaria que a raíz de los chistes que la convirtieron en protagonista, creo que era el caiga quien caiga. Entonces se convirtió en una celebrity de la televisión.
E
César fue a hacer la campaña de África, se tropezó bajando de la barca, se metió una hostia en el suelo y aquello Todos los soldados pensaron empezamos mal. Y el tipo cogió la arena de la playa, se levantó y áfrica, te tengo en mis manos. Y con un chiste solucionó la situación. Y no recordamos a César por sus chistes, solo por sus ensaladas y por las puñaladas que se llevó.
D
Yo creo que podríamos, si os parece, compañeros del humor, aprovechar la oportunidad de estar con Marta, que es una periodista de verdad, con talento, lo digo en serio, para pedirle a ella que lo aclares.
B
Es muy ofensivo, ¿No?
C
¿Como?
D
Estoy haciendo coña. Que no parezca que es verdad.
C
Que sea irónico.
D
Que no parezca irónico.
A
Es verdad. Es como cuando te dicen qué guapa estás con tono de sorprendido y dices.
D
Hoy estás guapa. Pues me gustaría pedirte, en tanto que perdéis a seria y buena, que algunas de las cosas que decís los periodistas las dejaréis de decir. No en tu caso, sino en general. Por ejemplo, la cosa esta. Qué importante es el humor, sobre todo en estos tiempos en los que me mata eso. Dejad de decir eso, ya está bien.
C
No, no, sobre todo con lo que estamos pasando. Llevo 40 años dedicado al humor. Desde hace 40 años escuchando. Con los momentos tan duros que estamos pasando, el humor es necesario siempre.
D
Aunque todo esté bien. Hostia. Aunque todo esté bien. El humor también sería necesario ¿Por qué reír? Pero la idea de que los tiempos de ahora son especialmente dolorosos. Eso que dice Arturo. Es que hace 40 años que los periodistas dicen. Con lo importante que es, sobre todo en esos tiempos, hacer reír. Lo necesitamos ahora sobre todo.
B
Yo es que no había nacido. Perdona.
D
En tu caso no sé cómo se te nota.
E
No sabes Quién es Rembrandt.
B
¿Qué has dicho?
A
Calvo.
C
Puto calvo.
E
Eso es una falacia. Calvarium.
C
No, pero es verdad que efectivamente, el humor hace falta siempre. Y lo que hace falta es una reflexión de cada uno. Creo que. Y claro, en este mundo, pedirle a la gente reflexiones personales es muy complicado. Sobre todo cuando hablamos de polarizaciones. Porque la polarización está basada precisamente en que tú no tengas criterio propio. Está inspirada en que tú no puedas pensar por ti mismo. Yo decido quiénes son los míos, cuáles son de mi equipo. Entonces, si los que no son de mi equipo meten un gol, ha sido trampa. Esto desde pequeños ya lo hacíamos en el patio y es el árbitro que nos tenía rabia. Y si son los míos, aunque lo haya metido con la mano, hay que celebrarlo. Y básicamente pedirle a la gente que analice de qué se ríe. Es lo más complicado. Sobre todo porque lo que te da satisfacción es reírte del mal ajeno. Si el mal ajeno son los del otro equipo.
A
Está muy bien esto que estáis haciendo. Claro, es lo que pasa por juntar a cuatro cómicos de defender el gremio. Pero claro, aquí hemos hablado mucho de políticos y no le hemos dado a ninguno la oportunidad de defenderse. ¿No habrá algún político aquí en la sala?
E
Sí, Perdón, no quisiera desvelar mi identidad.
B
Te quiero.
E
Pero solo decir que el podcast de pausa no es cosa menor. Dicho de otra manera, es cosa mayor. Fin de la cita.
A
Un aplauso para Diego Fortea, por favor.
C
Superdiego.
D
Referente Superdiego.
E
Perdón por esta intromisión. Iba a venir Carlos Latre, pero el presupuesto del Confidencial se lo está llevando todo Rubén Amón. Entonces esto hay que hablarlo con Nacho Cardero.
A
¿Fortea, los cómicos no son buena gente?
E
No son gente perturbada.
A
Tú que trabajas ayudándoles a ser graciosos, trabajando en la sombra duramente, cuéntanos cómo es trabajar con cómicos.
E
Son gente muy complicada. Aquí todo es jijija.
C
Pero luego.
E
Ostras, el chiste, tío, que no me ha entrado Ostras, esto cómo va a calar. Ostras. ¿Cuánta gente ha venido? En el fondo, en las sombras. Son gente muy triste. Lo que pasa es que tienen ese nivel de erudición. Porque el humor es un ejercicio de erudición muy fuerte para salir ahí.
B
Erudito tú.
E
Mira, este erudito tú. Eso no me lo dices en la calle. No, pero en serio, aquí hay cuatro titanes y.
C
Y yo.
E
Y luego ha venido Arturo por la cuota social.
D
Diego Fortea es la persona que dentro de unos años os va a dar trabajo a todos. Si tú quieres. Eso es verdad. Es el futuro, no de la radio, sino incluso de la dirección en la radio. Estoy convencido.
A
A ver si le crees que es casualidad que lo hayamos traído.
E
Yo lo que haré, lo he acordado ya con Arturo González Campos y con Ortega. Cuando ya sean señores muy seniles, haremos una tertulia tipo. Bueno, no vamos a dar referencias, casos reales, pero haremos una tertulia y diremos que la hacemos.
C
Porque el humor es muy necesario. En esos tiempos será cuando será necesario.
D
Oye, aún una cosa. No hace falta que te sientes. Es un paréntesis, luego sigues. Bueno, manda ella. Pero hay una cosa importante, a ver si estamos de acuerdo todos.
C
El humor.
D
Hace un momento, antes de salir, estábamos nosotros haciendo unas bromas. Si, estas bromas que estábamos haciendo nosotros antes. Tú estabas ya hablando y nosotros cuatro estábamos. Si lo hiciéramos públicamente, nos echarían de todas partes.
B
Hombre. Y lo entendería.
C
Y lo entendería.
B
Yo he por favor, Juan Carlos, guárdate las chicas. ¿Cuando he dicho eso? Creo que ahí ha estado el límite.
D
Pero claro, llegará un momento. Pregunto. ¿No lo sé, en que ese humor que estábamos haciendo ahí, que no es muy diferente del humor que vosotros podéis hacer en vuestras casas, seguramente llegará algún momento en el que podamos hacerlo cara a la galería, o no?
C
Pregunto.
D
En todo caso, ¿Sería conveniente hacerlo o no hace falta?
A
Pero si ahora mismo se está haciendo todo eso y cosas más bárbaras. Lo que pasa es que no es el tipo de humor que hacemos.
B
Ya.
D
¿No nos has oído lo que estábamos diciendo?
A
No, pero echas un vistazo por las entretelas de Internet y hay mucho tipo de barbaridad. Cada uno con su público.
D
Sí, pero no sé si. A ver, a ver.
E
Es que el humor. Vamos a recobrar una cosa que empezó con lo de la cultura de la cancelación, el contexto.
A
Es que el humor en pausa. Somos muy de contexto, ¿No?
E
Claro, es que como todo, decir una cosa en la cama que decirla en la calle. No es lo mismo decirlo en el grupo de WhatsApp de Santos Cerdán que en el de Feijóo. Es decir, cada cosa tiene su contexto, evidentemente, pero es que pierde hasta potencia. Entonces, si llegamos a decirlo todo, a manifestarlo todo públicamente, nos habremos convertido en una cultura exhibicionista. Es decir, yo creo que lo que de verdad nos diferencia a los animales es que nos escondemos para tener sexo y para hacer bromas macabras.
D
Sí, estoy de acuerdo. La pregunta que hacía en el fondo es verdad, está bien que quede en los circuitos el humor que hacéis en casa y la que hacemos aquí detrás antes de salir. Está bien que sea para un grupo pequeño, porque si no quedan cosas que transgredir. Entonces mola mucho que haya cosas aún ahí. Mola mucho.
E
Claro, porque por ejemplo, la broma que has hecho, Ortega, sobre aquella señora de.
A
No, la que hacíais sobre el director del Círculo de Bellas Artes. Esa no, por favor.
D
Esa era muy buena. Podemos contarla, ¿No?
C
Y de nuevo, es una cuestión personal. El que se pierde determinado grado de bromas más extremas o demás, es el que cancela las bromas que no le valen a él. Entonces, claro, si tú vas cancelando las que no te valen a ti, de alguna manera también los que nos dedicamos a esto, poco a poco vamos reprimiéndonos, poco a poco vamos escondiendo la cabeza como las tortuguitas. Poco a poco vamos diciendo, esto no lo voy a decir, porque de mucha gente, como ha dicho Goyo, somos muchos, de mucha gente probablemente haya cinco a los que le siente mal y ya tengo el lío. Entonces, lo que vamos haciendo cada vez más es autocensurándonos.
E
Pero ojo, ojo. Y también por amor, porque yo soy amoroso, se me nota este aspecto de oso amoroso. Y yo miro a la gente y depende. No, es que estamos hablando del contexto. Tú estás en un teatro, alguien ha pagado una entrada y voy a hacer un chiste sobre cáncer, ¿No? Claro, porque a lo mejor tengo a alguien que tiene cáncer. ¿Y cómo planteo las cosas? Porque el humor tiene mucho de amor.
C
Pero ahí hay una diferencia. Hay cómicos como Juan Dávila haciendo chistes de cáncer porque ha encontrado un camino y ha encontrado un público que sabe que va a eso.
D
Correcto.
C
Entonces, el esfuerzo que podríamos hacer los cómicos para Mira, voy a hacer un chiste de cáncer en el que aunque hubiera gente con cáncer, se divirtiera. No lo hacemos ya. Lo que hacemos es callarnos y no, no hago el ch. Efectivamente.
E
Cuando deberíamos hacer, por ejemplo, en el caso de la política. Porque hay muchas veces que la política es el cáncer. Y habría que hacer el chiste y decir si te molestas, el problema es tuyo. Porque es esa actitud de molestarte la que estás citando tú de es que como no va conmigo. Es que yo soy de tortilla de patatas sin cebolla y no tolero a los concebollistas porque son todos unos. Habría que fusilarlos y demás. Es esa actitud la que oye, el problema es tuyo cuando lo que traes es, entre otras cosas, por comer tortillas, patatas.
A
Os he traído un juego. Os he traído un juego para que adivinéis estas frases que os voy a decir si las ha dicho un cómico o un político.
B
Claro. Y si son los que escribió Arturo.
A
Eso, claro, si hay suerte. He dado en el clavo con alguna. A ver, esta me gusta mucho. Una de las mejores cosas de los libros es que a veces llevan ilustraciones. ¿Cómico o político?
E
El Congo mola, sin lugar a duda.
D
Político, imagino.
A
George Bush. George Bush. Aunque mi favorita de George Bush, que he visto que tiene muchas, es cuando le preguntó a Cardoso, que era el presidente de aquí también tenéis negros.
D
También se da esto aquí.
A
Mira, esta es buena también. Tengo tantas posibilidades de convertirme en primer ministro como de ser decapitado por un frisbee, o de encontrar a Elvis o reencarnarme en una aceituna.
E
Eso lo ha dicho Churchill, seguro.
C
Político.
A
Pero bueno, es inglés. Es inglés.
C
Pero escribieron eso. Cualquiera que ha escrito Laura lo sabrá. Cualquiera que ha escrito comedia sabe perfectamente que ahí hay un trabajo.
A
Yo creo que es capaz.
C
Tres ejemplos. El tercero es un ejemplo suficientemente ridículo.
A
Yo creo que Boris Johnson era perfectamente capaz de escribir sus propios.
E
Estoy convencido de que era capaz de recitar la iliada.
A
Y esta ¿Por qué debería preocuparme la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad?
D
Por mí humorista.
A
Humorista podía ser Pedro Sánchez. Pero es Groucho, no Pedro Sánchez.
D
Eso no diría la de la posteridad.
C
Estaría preocupado.
A
Pedro Sánchez. Son las cinco y nueve. Comida.
D
Oye, sobre el tema del humor y tal. Muy breve, pero es que me gusta deciros siempre ¿Por qué narices se dice si el humor ha de tener límite o no? Y nos parece una pregunta pertinente. Y en cambio no preguntamos lo mismo con la poesía o la novela. Si alguien dijera en una entrevista a un poeta, ¿Usted cree, señor poeta, que la poesía debe tener límites?
B
Diría no, pero si no tiene límites la estupidez, ¿Cómo va a tener límites el humor? Claro, hay mucha gente que le tú no tienes un límite de ser imbécil. Eso muchas veces me lo he planteado.
E
No detenerlo.
B
El humor no, claro, pero da mucha rabia. Si no hay un techo para ser un tremendo gilipollas.
C
Muy bien.
E
De todas formas, la poesía tiene que tener límite, porque si no tiene límite.
D
Se vuelve prosa o la novela. Entonces, a él ¿Tiene límites la novela o las canciones de los cantautores? Diríamos todos que no. Pues la poesía, la del humor, tampoco.
C
Hombre, pues mira, Dostoievski, yo sí le habría puesto límites, la verdad. Las cosas como son.
A
Muchas páginas, No, demasiado.
B
Date una vuelta, Dostoyevsky, date un paseo.
C
Mira, crece, vete al primar, echa un rato fuera.
E
Por cosas de política y humor. Fíjate cómo ha acabado Zelensky. Es decir, por no respetar los límites del humor. Con Putin.
A
Un cómico convertido en Putin.
E
Por eso, por eso. Hay una anécdota muy bonita de Churchill, y esta sí que es de Churchill. Le invita a un autor de teatro, bueno, Bertrand Russell, le invita a una obra de teatro con una nota diciendo traiga usted un amigo, si es que tiene. Y él contesta diciendo no puedo ir al estreno, iré a la segunda, si es que la hay.
A
Esta se la escribió Arturo, ¿Verdad?
B
¿Cómo era nuestro Whiston?
A
Era Churchill. Pues eso, ¿No?
E
En el telediario tenía sentido del humor.
C
Churchill, Churchill metido en juerga. Era buenísimo.
E
Bueno, ¿Y McCain cuando perdió las elecciones con Obama, el de las patatas, creo que fue con o', Brien, uno de estos? Alguno que habrán cancelado seguro. Le preguntó, senador, ¿Qué tal ha dormido usted después de perder las elecciones a presidente? Como un bebé. Bien. No he dormido dos horas. Me he despertado y llorado. He dormido otras dos horas también. Escrito por Arturo.
D
Esto escrito por humoristas.
A
Oye, Laura, ¿Tú has tenido que sufrir este furor repentino o esta caída del guindo que de unos años para acá se ha vivido? Que rápido, rápido. Mujeres, necesitamos mujeres. ¿Alguien conoce mujeres que pueden trajeron de.
B
Una caja en un barco, en una caja precintada?
A
Con las columnistas pasa a veces también rápido.
B
Mujeres, una chica. Y abrieron la caja y hola.
D
Hola, chica.
B
Tiene el pelo largo y unos pechos redondos que ya se van a caer. Entonces me imagino que me dejarán de llamar en breve. La fecha de caducidad está puesta en la 90. Dime.
D
La 90.
B
Sí. En vez de mirar la tapa, de repente mira la talla. Sujeta.
A
Perdón, qué no iba. ¿Como se han puesto?
B
Solo soy una chica. Perdón. De hecho estaba pensando. A esto no le falta una margarita. Pensando que era un florero. Es que estoy mal.
A
Eso le pasó. ¿A quién le pasó eso? ¿Qué político fue? El del vaso, haciendo el sketch del vaso en una rueda de prensa.
B
Ah, sí, me acuerdo. Era un ministro de una comparecencia que rellenó el hueco del vaso.
A
No fue Illa, no fue Salvador, no escriba.
B
Gracias. Sí, tenía el atril y estaba hablando y tenía el vaso debajo y aquí el hueco para dejar el vaso. Y dijo bueno, como os iba diciendo. ¿Y claro, luego mientras hablaba decía ahora cómo cojones saco esto de aquí para beber? Y de repente hubo un momento que hizo como soy, ¿Verdad?
A
Pues gobernador del Banco de España lo nombraron después.
B
Soy tremendo. Perdonadme, pero no, no hizo eso. No hizo eso. No hizo eso. ¿Qué me habías preguntado? Perdóname, es que estoy muy dispersa. Lo de los chochos. Dime, dime. Es verdad que yo he tenido. No sé si es suerte o qué es, pero cuando ya empecé a ser. Me si te dedicas al humor, como eres chica, te va a ir bien. ¿Y me lo puedes dejar por escrito, por favor? Y es verdad que como yo era de las pocas que en ese momento que hacía, o que la gente que se dedicaba a esto sabía que hacía humor, me llamaron bastante, pero claro, en los equipos me llamaban pues eso, diciendo perdona, ¿Tenéis una chica por ahí que nos hace falta? Pero siempre es complicado porque no tienes que dar la visión femenina y es como ya, pero estoy escribiendo para un caballero, entonces cómo voy a ponerme a hablar de la regla o yo qué sé. Pero bueno, si.
A
Decía Virginia Wolf, a ver si van a ser estos los únicos pedantes. Perdonadme. Habéis citado pocas pensadoras, así que la traigo yo. Decía Virginia Wolf.
B
¿Quién es esa guarra qué sabía esa.
A
Tenía una habitación propia estupenda donde escribía un montón?
B
200 euros seguro.
C
Escribía yo los chistes a Virginia.
B
Guapo. Ojalá tener una habitación propia. ¿Qué decía Virginia? Perdón.
A
Pues decía que los hombres históricamente, y ella pensó que esto ya se empezaba a solucionar. Y hace 100 años, y seguimos igual, dándole vueltas a esto, Que los hombres históricamente de las mujeres sólo habían escuchado aquello que querían oír. Que no sabían de qué se reían las mujeres porque no las escuchaban.
C
Claro.
A
Y no captaban la ironía del asunto.
B
Claro, claro. ¿Cómo van? ¿Dónde está la gracia?
A
A ellos les decían Sí, sí, sí. Luego ya se estarían descojonando de algo en algún lugar.
B
A mí es que me hubiese encantado vivir de mi belleza como Arturo. Pero entonces tuve que intentar hacer otras cosas, como escribir. Pero hubiera sido mucho más feliz dedicándome a ser guapa. Mucho más de. ¿Tú a qué te dedicas? Yo soy guapísima. No hace falta ni que me lo preguntes porque ya se ve encima. Claro. ¿Hace falta negar una evidencia? Jamás. Igual me meto en un jardín del pocillo.
A
Vamos, vamos al jardín.
C
Igual me meto en un jardín y. Pues ya está. Bueno, pues ya está. Me canceláis. Lo bueno de cuando te cancelan es que ya no te pueden recancelar. Ya te da todo igual. Pero me gusta mucho escuchar a Laura hablando de esa época como algo que ya ha pasado. Ya. Porque creo que un gran problema de algunos cómicos es que se acaban convirtiendo en su discurso. A mí los cómicos que me interesan son los que prima la comedia por encima del discurso. Me gusta que me den un discurso, pero que la comedia esté por encima. Y lo que sí he ido viendo en determinados momentos es que determinados cómicos se convierten en su discurso y dejan de tener gracia para mantener un discurso determinado. Me encanta que haya cómicas, Pero que haya cómicas porque son graciosas, porque es gente divertida.
B
Pero que sean guapas.
D
Es buena, coño.
C
A mí no me gusta que sean guapas porque no me gusta que haya gente más guapa que yo.
A
Hubiera habido cómicos que no eran graciosos.
C
Exacto.
A
¿Tendrán derecho las mujeres a ser lo justito de graciosas?
C
Estoy de acuerdo. Estoy de acuerdo.
A
Las cómicas mediocres, los cómicos mediocres.
C
Hay un montón Igual que los cómicos que no tienen gracia, no me gustan. Por eso he dicho que voy a generalizar. Cuando un cómico se convierte en su discurso, me deja de hacer gracia. Cuando el discurso está por encima de la comedia, me deja de hacer gracia. Tenga lo que tenga.
A
¿Y se puede hacer política con eso?
D
No era para cancelarte.
E
Menuda mierda.
C
Te ha parecido flojo.
E
Has generado unas expectativas. ¿Qué quieres que te diga? Me voy defraudado.
C
Pues mazón, dimisión. No sé, a ver si así. Mira si aplauderéis que os vale todo.
A
Pero fijaos, tengo aquí un artículo, no os lo voy a leer entero, pero creo que con el título se entiende perfectamente, de Alice Dwarm, que era una neoyorquina de finales del XIX, cuando estaba todo el discurso y todas las reivindicaciones y las manifestaciones para las sufragistas, la reivindicación del derecho de la mujer a votar. Ya no era que pudieran hacer comedia, era dejarnos votar. Y escribió un artículo que se ¿Por qué nos oponemos a que los hombres voten? Y era Why we oppose votes for men. Y era todo un alegato de que es mala idea que los hombres voten. Porque fíjate cómo se ponen en los partidos de béisbol. Cuánta agresividad. Esto no se puede permitir en la política. Era una manera. En el espejo son los hombres. Personas tienen los hombres. Le daba la vuelta del mundo al revés para verlo absurdo. Y me ha parecido maravilloso descubrirlo. ¿Cómo se puede hacer una reivindicación política con?
B
Bueno, es que yo lo último que he visto en política que me ha parecido increíble ha sido hombres. Hablando de abortar, he no hay síndrome del impostor ni para eso. Es increíble. Es fascinante la capacidad que pueden tener.
A
Es el síndrome del post impostor.
B
Sí, sí, o del post aborto. Pero con 40 años. ¿Que dices? ¿Hasta qué edad se puede abortar a una persona?
E
Mola también contestar esto con un chiste de Chapelle, que en una actuación decía El aborto es una decisión de la mujer porque es su cuerpo y el niño es suyo. Entonces la pensión no tengo por qué pasarla.
C
Canceladle a él. Ahora.
E
No podéis cancelar.
C
Que haya uno cancelado, por lo menos.
A
Si, es que ya no se puede decir.
E
Es como. Hay que incomodar a la gente con el rumor.
B
Y decíais lo de la política tal. Y hay muchas veces que a mí lo que me han dicho cuando he escrito humor es como no te metas en política porque vas a llegar a más gente si eres más blanca. Pero para mí es que todo es política, o todo debería ser política en el sentido de incluso hacer una broma de alguien que está hablando del aborto es político porque va a repercutir en mi propio bienestar si eso sigue adelante. Si hay alguien que oye, a las mujeres hay que ponerles una charla previa antes de que aborten, no vaya a ser que no sepan decidir bien si tenerlo o no. Yo hago broma, pero es una cosa política que sale de un partido político. Entonces hago toda la broma que puedo porque me dedico a ello, pero es seria la consecuencia que puede tener sobre mí.
A
Antes de la vasectomía. ¿No les dan la charla también?
B
No, ¿Por dónde corto? ¿Cuánto quiere? ¿Cuarto, mitad o menos? No, pero claro, el problema es ese, que es que aunque se haga la. Bueno, dime.
A
Ortega, sácanos de aquí, dice.
D
Dime. No, yo estaba pensando. Yo como oyente de pausa sé que duro una hora, entonces me da pena que esto esté acabando.
A
Está acabando, sí, pero sabes que es Ana Schultz la que manda. Ella en algún momento meterá la sintonía.
D
Persona que edita muy bien y pone unas músicas muy bien y todo eso.
A
Es de mi ángel de la guarda.
D
Va a ser tía la fe. De puta madre.
A
Es que es alemana, medio alemana, mitad alemana, mitad vasca. Pero vamos a ir terminando esta pausa. Es verdad que tenemos que ir terminando.
C
¿Vas a dar otra chapa ahora?
A
Pero va a ser muy breve porque no sé si sabéis de dónde procede la palabra comedia.
D
No, yo no.
A
Procede de commus, No confundir con cunnus, que de eso hablamos en una pausa de sexo. En la antigua Roma, Comus era un dios de la fertilidad que representaba la renovación perpetua. Fíjate. Así que yo quería agradeceros este rato de renovación.
C
Ya sabéis, follaros a un cómico.
B
A él concretamente.
D
Con esto nos quedamos. Follaos, Arturo, acostaos con Arturo.
C
Este sea el mensaje de su semen.
E
Es de fuerza.
A
Dije no confundir con cunus, pero bueno. No, en serio, muchísimas. No, en serio, no, creo que no hemos dicho nada del todo en serio, pero entender el mundo, que es lo que intentamos en pausa, es cada vez más complicado. Así que traeros aquí a que nos ayudéis a reírnos de él. Es un lujo. Muchísimas gracias. Gracias a Goyo Jiménez, a Juan Carlos Ortega, a Laura Márquez y Arturo González Campos también.
B
Venga.
A
Y a Diego Fortea.
C
Qué bonita eres, Marta. Y a Marta.
A
Y gracias. Gracias. También gracias de nuevo al Círculo de Bellas Artes por acoger siempre Pausa en directo, a Movistar Plus y al equipazo del Confidencial. Y al mejor público, que sois los que hacéis posible Pausa cada semana. Pues ya hemos terminado. Viva Marta.
C
Viva.
D
Viva Marta.
B
Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve y diez y once y doce y trece. Ole.
A
Que bien.
B
Párame, párame, párame. Ahora. Palito, palito, palito, palito, palito, palito. V.
C
Mi voz es la hostia. Ya está, ya la tenéis.
A
Y nos escondemos.
E
Nuestra flauta suena cuando se desea. Hola, hola, hola. Yo soy más quedo hablando Mi infancia. Yo era un niño feo. Yo creo que no hay mucho más que hablar. Sigo hablando por si acaso Sé decir un, dos, tres y hasta ahí. Por prueba voy a hacer el chiste de Agustín. Cómo se saludan dos técnicos de Seneido que se cruzan por la calle. Sí, ahí.
D
Hola, ¿Qué pruebo? Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Hola, ¿Qué tal? Un, dos, tres.
E
No, pero con voz de vieja de esas.
D
Hola, ¿Qué tal? Hablaré hacia este volumen más o menos con la gran Marta.
C
La gran Marta.
D
¿Qué tal? ¿Cómo estamos, amigos? Buenos días, España. Les habla Luis del Olmo desde Zaragoza y Zaragoza.
C
Para todas las emisoras.
A
Hola, ¿Qué tal? Buenos días. Puede parecer que estoy nerviosa, pero es un efecto óptico de esta iluminación.
D
Estaba muy nerviosa. Marta.
A
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Fecha: 22 de octubre, 2025
Podcast de El Confidencial presentado por Marta García Aller
Invitados: Juan Carlos Ortega, Arturo González-Campos, Laura Márquez, Goyo Jiménez (más aparición de Diego Fortea)
Lugar: Teatro del Círculo de Bellas Artes, Madrid
Este episodio especial de "Pausa" se graba en directo con la asistencia de público y aborda el papel del humor en tiempos de polarización política y social. Con un tono entre reflexivo, mordaz y lúdico, la mesa reúne a cuatro humoristas destacados para debatir si el humor es un antídoto ante la crispación, una herramienta para desafiar al poder o, en ocasiones, un facilitador de la propia polarización. A través de anécdotas, análisis históricos y chistes entre colegas, el grupo explora los riesgos, límites y paradojas del humor, cuestionando sus poderes y responsabilidades en la sociedad actual.
"Nada revela más de un país que lo que le hace reír."
— Marta García Aller (05:57)
"El sentido del humor es como un cuchillo: lo puedes utilizar para cortar pan para los pobres o para clavárselo en un ojo a una persona."
— Arturo González-Campos (12:30)
"No hay que santificar el humor."
— Goyo Jiménez (17:03)
"El poder es el consenso."
— Juan Carlos Ortega (29:21)
"En ese momento le perdí todo el respeto a lo que veo en los telediarios, y a lo que dicen esos señores que tienen detrás a un payaso como yo escribiéndole esas cosas."
— Arturo González-Campos (27:29)
"Aunque todo esté bien, el humor también sería necesario."
— Juan Carlos Ortega (35:49)
"Si no tiene límites la estupidez, ¿Cómo va a tener límites el humor?"
— Laura Márquez (46:05)
“Me han dicho: no te metas en política porque llegarás a más gente si eres más blanca. Pero para mí todo es política, y todo debería serlo en el sentido de que incluso una broma puede afectar nuestro bienestar.”
— Laura Márquez (56:01)
“La risa mata al miedo. Y sin miedo no hay Dios.”
— Citando a Umberto Eco (26:11)
"Trump no engañó a nadie. Él mismo lo dice: 'puedo salir a la calle, pegarle un tiro a alguien y me seguirán votando.' Este es el tiempo en que hemos llegado."
— Goyo Jiménez (31:38)
"Lo que vamos haciendo cada vez más es autocensurándonos."
— Arturo González-Campos (42:06)
“Cuando ya empecé a ser... Me decían: ‘Si te dedicas al humor, como eres chica, te va a ir bien’. ¿Me lo puedes dejar por escrito, por favor?”
— Laura Márquez (49:00)
“Ya sabéis, follaros a un cómico.”
— Arturo González-Campos (58:27)
El episodio, con el tono distendido y cómplice de una sobremesa compartida por amigos inteligentes y críticos, navega por los claroscuros del humor como fenómeno social y político. Lejos de respuestas simples, los cómicos resaltan las paradojas de su oficio: el chiste libera y puede herir; la sátira desafía pero también reafirma parcelas de poder; y aun así, en la era de la cancelación y la polarización, la risa sigue siendo indispensable, incluso (o sobre todo) cuando es incómoda.
La pausa concluye en tono auto-paródico (“Follaos a un cómico”) y agradece a público y equipo, reafirmando la necesidad de entender –y reírse de– el mundo antes de que el mundo se ría de nosotros.