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A
El amor es tan bestia que te da igual estar hasta arriba de testosterona, de estrógenos. Como llegue saca de los raíles a cualquiera.
B
Hola, soy Marta García Ayer y vamos a hacer una pausa para hablar del córtex prefrontal y de alteraciones en el estómago y en el pulso. De qué pasa cuando nos sube la dopamina y cae la serotonina, del sistema nervioso simpático y del núcleo accumbenso. Vamos a hablar de la amígdala y de la ansiedad y la obsesión. Es decir, vamos a hablar del amor y del desamor y del placer Y, por supuesto, del sexo también. ¿Amamos con el corazón o con la cabeza? ¿Con el alma o con los ganglios basales y el lóbulo parietal? ¿Qué le pasa a nuestras redes neuronales cuando nos enamoramos? ¿Cómo se activan las endorfinas, la serotonina y todas esas cosas que se activan cuando empezamos a sentir ese algo especial? ¿Por qué se nubla la razón? ¿Y qué vincula al amor con el sexo y al desamor? ¿Qué le hace a nuestro cuerpo una ruptura? ¿Cómo se cura? ¿Y el sexo? ¿Qué papel juega el sexo y el placer en todo esto? Pues para hablar de amor no hemos llamado a un poeta, sino a un doctor en genética y biología celular que ha investigado qué le pasa a nuestro cerebro enamorado. Así se llama el último libro de Miguel Pita, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid. El cerebro, un viaje biológico del sexo al divorcio. Ahora mismo te presento a Miguel, pero antes te voy a contar una historia. La historia de la pobre Ana. Una mujer joven, muy guapa y valiente, casada con un tipo importante, pero aburridísimo. Un alto funcionario, creo, que la trata como si fuera una figurita de porcelana. Con cero pasión y cero afecto. Hasta que aparece el guapísimo Vronski, un oficial joven y encantador. A Ana le gusta mucho, pero se resiste, claro. Y el tipo se empeña en seducirla. Le manda flores, la sigue a todas partes. Ana, que siempre ha sido súper correcta, empieza a flaquear y se enamora perdidamente de él. Empiezan un amor clandestino, lleno de pasión. Bueno, a ver, clandestino. Clandestino no, porque la gente empieza a sospechar. Hay lo que nos gusta, un chisme. Total, que ella lo deja todo por él. Pero. Siempre hay un pero. La alta sociedad a la que pertenece Ana y en la que tener amantes es algo normal, salvo si eres mujer. Esa alta sociedad, que la respetaba mucho cuando estaba con el Soso, empieza a tratarla con crueldad, como una apestada. Las amigas la dejan de invitar, hombres y mujeres la critican todo el rato y ella empieza a sentirse sola y cada vez más insegura. El guapo, que al principio era puro fuego, empieza a agobiarse con los dramas y las crisis que ella tiene todo el rato. ¿Que cómo no va a estar en crisis Ana si la separan de su hijo? Todos la rechazan y su amante encima no la entiende. Ana se obsesiona con la idea de que él ya no la quiere y entre los celos y el agobio, la cosa acaba fatal. Aislada y desesperada, Ana se termina tirando al tren. Podemos intentar entender cómo el amor nubla la razón con la historia de Ana, Ana Karenina o con una resonancia magnética. Y en esta pausa vamos a optar por esto último. Así que, Miguel, cuéntanos. ¿Se puede explicar Ana Karenina desde la biología?
A
Pues yo creo que sí. En el fondo estaba pensando cómo se parece al hilo conductor de mi libro.
B
Bueno, bueno, es que ahora no eres Tolstoy. Perdóname.
A
Pero la parte de analizar lo que hay detrás en mi libro, claramente la historia es mucho más floja, pero tiene algunos de esos elementos de tu libro.
B
No vamos a hacer spoiler. Bueno, a lo mejor sí, porque vamos a charlar de eso precisamente, pero me van a perdonar el spoiler. A Ana Karenina ha habido 150 años para leérselo. Espero que nadie se me enfade.
A
Sí, no hay problema. Y del mío tampoco pasa nada, porque el subtítulo del sexo al divorcio está ya hecho. Porque de lo que se trataba es de hablar de lo que ocurre dentro del cerebro, no de lo que pasa en los personajes. Que es verdad que el amor lo tenemos muy visto y muy conocido, no solo en la literatura y por supuesto, en el resto de las expresiones artísticas, sino en nuestra propia vida, como si fuese algo normal, que lo es, porque es algo natural. Pero el análisis de qué pasa a nivel neurológico es mucho menos conocido.
B
Es fascinante. Tú eres genetista. Claro. Tú eres experto en genes y has estudiado muchísimos fenómenos biológicos en humanos y en topillos. Luego hablaremos de los topillos. Pero es verdad que tal y como lo cuentas, el amor resulta un fenómeno fascinante, porque desde el punto de vista evolutivo, ¿Para qué sirve el amor?
A
Bueno, es utilísimo desde el punto de vista evolutivo. Y eso que en la evolución todo lo que aparece no es necesariamente útil. Puede ser azaroso que aparezca un cambio en la evolución que no vale para nada. Es verdad que esos tienden a desaparecer, pero desde el punto de vista evolutivo, la razón de ser del amor es mantener juntos a dos individuos que podrían llevar vidas completamente independientes y simplemente cruzarse en un punto de su vida, o nunca, pero que deciden mantenerse juntos durante la mayor parte de su vida, o por lo menos durante tiempo suficiente, normalmente para desarrollar un vínculo e incluso mantener cierto tipo de relaciones que puedan desembocar en descendencia y en crianza.
B
Claro, porque el sexo está en muchas otras especies, pero el amor como tal, la necesidad de ese vínculo en la pareja para comprometerse en una crianza, es mucho más único.
A
Claro, hay. Yo creo que tres grados, si nos fijamos en animales o incluso en mamíferos, solo en mamíferos, está que el sexo lo practican todos, necesario para que se produzca descendencia. Luego algunos tienen sexo, más apego o vinculación de pareja, muchas aves y mamíferos volviendo a ellos menos, pero también. Y entonces dos individuos que se juntan para la crianza. Y luego estamos nosotros, que tenemos el sexo, el apego y la locura asociada, es decir, como un imperativo mucho, mucho más fuerte de mantenernos cerca de alguien. Inconscientemente o evolutivamente, eso tiene la razón de ser de estar en el andamiaje de la reproducción y de la crianza. Pero nosotros no lo hacemos para cuidar a las crías. Esa es la razón evolutiva. Lo hacemos porque nos gusta.
B
De hecho, tenemos sexo y no lo tenemos para tener crías. Hemos hackeado el sistema.
A
Claro, porque tenemos una ventaja sobre todos los demás, que es que entendemos la relación que hay entre mantener relaciones sexuales y lo que pasa a los nueve meses. Entonces podemos hacerlo. Si decidimos que no pase eso, podemos hacerlo tomando las medidas apropiadas. Y pasa lo mismo con el amor. Es decir, el amor es la. La herramienta evolutiva para que nos mantengamos junto a alguien. Y está fundamentado en que somos una especie que necesita cuidar durante muchos meses su descendencia. Luego la biología ha decidido inventar algo que mantenga juntos durante muchos años, no solo meses, a la pareja. Entonces, esté, en ese tiempo cuidándolo juntos y entonces la cosa saldrá bien. Pero que la biología haya decidido eso no quiere decir que nosotros lo cumplamos, nos enamoramos y nos quedamos con esa pareja el tiempo que nos apetece o que nos lo pide nuestro cuerpo. Y no tenemos por qué tener descendencia. Es decir, lo tenemos todo hackeado. Otra cosa es la razón de ser evolutiva, es decir, el principio por el que esto ocurre no tiene que ver luego que nosotros lo apliquemos o no lo apliquemos. Afortunadamente somos muy listos y tenemos esa corteza prefrontal que tú decías al principio que nos vale para entender casi todo y ya decidimos luego lo que hacemos con lo que nos ha mandado la naturaleza.
B
Claro, hablar del amor romántico, porque luego lo hablamos, hay diferentes tipos de amor y no están en el mismo sitio del cerebro todos, pero hablar del amor romántico como un proceso neurobiológico que impulsa la interacción de hormonas, neurotransmisores y redes cerebrales no es a lo que estamos acostumbrados. Pero tú dices que el amor es uno de los fenómenos más fascinantes del.
C
Cerebro qué se activa.
B
¿Dónde está el amor? Siempre hemos pensado en el amor estaba en el corazón y resulta que no, que está en la cabeza.
A
Es verdad que el amor, y matizando, como decías tú, el amor romántico, que es el del momento de la locura, que es del que más hablo yo en el libro, en que luego se transiciona a otros tipos de amor. Pero ese amor de locura, ese amor romántico, es profundamente fascinante porque pasan muchas cosas en el cerebro. Es decir, son un montón de cambios en un montón de estructuras mentales y.
B
Se puede ver en las resonancias magnéticas cómo se activan unas cosas y se apagan otras.
A
Algunas cosas sí y otras no. Es verdad que hay estudios muy bonitos de enamorados, por ejemplo, metidos en el horroroso tubo de la resonancia magnética viendo fotos de sus parejas.
B
¿Juntos o separados?
A
Separados. ¿Ven la foto? Claro, viendo juntos. Como hay que estarse quieto. No tendría ninguna utilidad. Aparte, no se cabe.
B
No sé, no sé. A lo mejor.
A
No sé si a alguien se le ha ocurrido eso, o a lo mejor alguien que. Que oiga esto decide que ese es el experimento total. Pero de momento, separados y viendo fotos o escuchando la voz o teniendo estímulos relacionados con la pareja de la que en ese momento están profundamente enamorados y se ve qué zonas se activan y qué zonas son las que están implicadas en ese pico de placer que pueden sentir, etc. Pero lo normal es que sea bastante difícil estudiar el fenómeno del amor en directo. Se sabe mucho, aunque parezca inverosímil, precisamente de especies que, como digo, no se enamoran, pero que son otros mamíferos que sí establecen vínculos de pareja. Porque lo que ha ocurrido en la especie humana es que hemos tomado esas rutas mentales y las hemos exacerbado. Tenemos las mismas zonas mentales que pueden tener dos ratoncillos que se mantienen juntos durante mucho tiempo y que tienen preferencia el uno por el otro, que no es amor, pero ya es mucho para ratoncillos.
B
Pego podría ser, sí.
A
Ese apego nosotros lo conoceríamos como apego, porque lo que es es que sienten placer al volver a ver al mismo individuo. Es un encuentro recurrente, prefieren a ese individuo que a otro, y además es recíproco. Es fascinante, pero no es amor, porque no están tan locos como nosotros, ni profundizan tanto como nosotros. Pero nos sirve ver qué se les está activando y qué se les está activando. Y además podemos hacer experimentos con ellos para desenamorarlos o enamorarlos de otro.
B
Pobres ratoncito.
A
Pero gracias a eso, Por favor, cuéntanos.
B
Esto, ¿Cómo desenamoráis a unos ratones de otros?
A
Pues es realmente fascinante lo que descubrieron en este caso en la Universidad de Emory, el equipo del Dr. Larry Young, un gran amigo y colega que falleció lamentablemente el año pasado, con lo cual me da muchísima pena, la verdad, Y su equipo pudieron hacer el experimento total con las relaciones de pareja en animales. Podríamos llamarlo, como decíamos antes, relaciones afectivas o como quisiésemos. Ellos tomaban una especie monógama, ratoncillos que son por su naturaleza monógamos y no pueden ser otra cosa, porque ellos sí que no pueden elegir. Las especies que son monógamas son todos los individuos monógamos. Las especies que son promiscuas son todos promiscuos, no tienen las capacidades de hacer. Nosotros hacemos lo que nos da la gana, seamos lo que seamos, que se puede discutir, tenemos la capacidad voluntariamente cambiarlo. Ellos tomaban especies monógamas y promiscuas y buscaban qué era lo que era diferente en su genética y en su fisiología. Una de otra, porque eran especies que por lo demás, eran muy parecidas y muy cercanas evolutivamente. Entonces encontraron las zonas del cerebro que eran muy distintas entre ellos. Y lo que hicieron es modificar genéticamente para que las especies monógamas tuviesen el cerebro o esas zonas del placer, como las especies promiscuas, y las especies promiscuas modificarlas genéticamente para que naciesen individuos que fuesen como los monógamos, y observar el comportamiento. Y efectivamente vieron que tocando ciertas regiones, tocando ciertas teclas genéticas, puedes convertir una especie monógama en una especie promiscua, y una especie promiscua en una especie monógama. De tal manera que tú lo que estás descubriendo es qué teclas son las responsables de que los individuos prefieran a una pareja siempre. ¿Cuáles son las teclas de la monogamia en el cerebro, qué receptores tiene que haber, de qué hormona o de qué neurotransmisor, en qué parte del cerebro, y está perfectamente mapeado? Y cuando se retiran, esa especie se comporta de otra manera. Entonces eso nos sirve para saber qué tenemos que mirar en los cerebros cuando queremos estudiar el amor. Vamos a ver qué partes se parecen, Tienen exactamente los mismos nombres y apellidos biológicos que esas partes del cerebro del ratón en el humano.
B
Y habéis estudiado qué es lo que se activa en la fase de atracción, porque hay un componente de emoción, pero también hay un componente puramente físico del deseo. ¿Una vez que descubres qué es lo que se activa en esa fase de atracción, qué es lo que explica que nos atraigan unos individuos y no otros? ¿Cuando se puede predecir el enamoramiento? ¿Hay algo de biológico o es puramente circunstancial?
A
Es la parte, yo creo, más complicada, el determinar exactamente qué individuos atraen a personas concretas. Se podría predecir, pero no se puede predecir. Es decir, sí es un fenómeno biológico, porque reside en alguna parte de nuestro cerebro. Lo que pasa es que no lo conocemos y no tenemos acceso a ello. La explicación más, yo creo, precisa a la que se ha llegado, o la propuesta más interesante que hay hoy en día, es que hay en una parte de nuestro cerebro a la que no tenemos acceso consciente, una especie de lista mental de las características que tiene la persona de la que nos enamoraremos. Cuando aparece una persona con esas características que nosotros no sabemos conscientemente, cuáles son, aunque a lo mejor a base de años te vas haciendo una idea de lo que te tiende a ocurrir. Pero cuando aparece esa persona con esas características, y tú además estás en un determinado momento fisiológico, en un momento determinado de niveles hormonales, entonces se desencadena el enamoramiento y empiezan las reformas cerebrales que llevan a que te obsesiones con esa persona y por tanto te enamores. Lo que pasa es que se podría predecir si pudiésemos tener acceso a esa lista mental, pero no lo tenemos. Y luego es verdad que esa lista mental inconsciente de ítems que tiene nuestra pareja ideal, va cambiando a lo largo de la vida. Es decir, se va construyendo a lo largo de la vida, a lo largo de tus experiencias, a lo largo de lo que te ha pasado y de lo que descubres. Y después de una pareja puede cambiar también a otra pareja. Es decir, no va a ser eternamente la misma, ni va a ser eternamente predecible, pero de momento ni siquiera tenemos acceso a ella. Pero es biológico. Sí, porque esa lista está en el cerebro, pero se construye con tus experiencias sociales, que esto es lo realmente interesante. Es decir, no naces con esa lista.
B
Escrita y además lo explicas muy bien, no es un tipo de persona o de físico o de personalidad, sino depende del momento en que te cruces con esa persona. Eso sí que está estudiado. No vale con unas características estándar, sino en qué momento te pilla esa persona.
A
Claro, es muy interesante que el enamoramiento de una persona que tú ves en una fiesta, no depende tanto de esa persona como de ti, que es lo curioso. No es que llegue esa persona y te lance una flecha envenenada y te enamores. Resulta que tú tienes que estar con unos niveles hormonales muy elevados y esa persona tiene que tener unas características que tu cerebro de forma inconsciente tiene escritas en algún sitio, al que tú no accedes de forma consciente. Están en esa parte del cerebro a la que nosotros no accedemos, como no accedemos a la parte de controlar la respiración o la digestión. Hay muchas partes que corren en automático por detrás en el cerebro. Entonces es necesario que estés tú predispuesto y que tengas tu lista preparada. Por lo tanto, es responsabilidad tuya enamorarte ni de Cupido ni de esa persona. Y es verdad que esos picos fisiológicos que se tienen que dar para que tú te enamores, no se dan con la misma intensidad toda la vida. Y desde luego no son continuos. Seguro que son mucho más frecuentes durante la adolescencia, por ejemplo, y durante la juventud, que durante la vejez. Porque además esto es lógico, es decir, también tiene una lógica evolutiva. La naturaleza no ha encontrado útil que nos enamoremos toda la vida con la misma intensidad. Lo que pasa es que como son mecanismos que ahí tenemos, te puedes enamorar perfectamente con 90 años, pero no vas a estar en esa predisposición biológica con tanta frecuencia como cuando tienes 18, que claramente es cuando la naturaleza quiere que tú estés trabajando en ese tema.
B
¿Y qué le pasa a nuestro cuerpo cuando nos enamoramos? Qué es esta tensión que mantienen la dopamina y la oxitocina entre ellas, esos tipos de placer o de búsqueda del placer.
A
Pasan muchísimas cosas. Por eso realmente es un fenómeno fascinante. Y claramente el reflejo lo tenemos en que nunca cambiamos tanto como cuando nos enamoramos. Es un revolcón tremendo de las cosas que nos interesan, las cosas que nos obsesionan, la atención que somos capaces de prestar a lo que no es nuestra pareja o nuestro objeto del deseo, que es prácticamente nula. Pero bueno, hay algunas particularmente llamativas con respecto a la dopamina y la oxitocina. Es muy curioso que una de las cosas que pasan antes de que se corresponda el amor, cuando estamos deseando una persona, es que cualquier señal asociada a ella desata mucha dopamina, que es una molécula ilusionante. Es decir, el efecto que tiene la dopamina, que hace muchas tareas en el cuerpo, es multitarea, pero en los centros del placer del cerebro, lo que produce es una ilusión que tiene que ver además con algo que está por ocurrir. Es el tipo de ilusión de cuando eres pequeño y queda poco para que lleguen los reyes.
B
El placer anticipado.
A
El placer anticipado.
B
Todavía no te está dando placer esa persona no te ha correspondido, no sabes si va a pasar. Pero cualquier señal que nos haga ilusionarnos es como si nos estuviera a punto de tocar la lotería.
A
Exactamente, sí. Cuando sabes que este viernes tienes un planazo porque vas a ir a un concierto de tu grupo favorito y lo piensas y dices qué alegría. Pues eso, súper intenso. Son las primeras etapas del amor. Y eso es dopamina. En los circuitos de recompensa del cerebro. Un mensaje suyo, algo que indique que esto va por el buen camino. Una respuesta a un mensaje, o de repente que os encontráis un día a ver si nos vemos. Cualquier tontería.
B
Es como estar desenvolviendo un bombón de chocolate. No lo estás comiendo todavía, pero ya lo saboreas.
A
Exactamente. Llevas la caja de bombones debajo del brazo. Y lo que pasa es que es un premio a que esto va por el buen camino. Después, cuando ya hay un enamoramiento correspondido, hay relaciones sexuales, que obviamente son muy importantes en el amor. Es decir, el amor está muy vinculado al sexo, por muy románticos que nos queramos poner, en el sentido más poético, cuando ya hay relaciones sexuales, hay correspondencia, esa dopamina sigue fluyendo, sigues teniendo mucha ilusión de este mañana voy a ver a mi pareja, aunque ahora me ha dicho que sí, que mañana puede que tenía mucho lío. Pero al final, sí haces planes ilusionantes, dentro de tres meses nos vamos a ir a vivir juntos. Todo eso es muy dopaminérgico. Pero también desde el principio, desde que empieza el contacto físico, empieza la otra gran molécula a trabajar, que es la oxitocina, que es la esto ya es real, los abrazos son reales, los orgasmos son reales, las caricias son reales. Entonces ahí lo que se libera es oxitocina, que también produce placer, pero es un tipo de placer que sí tiene que ver con el presente. Es un placer más asentado. Has mordido el bombón de chocolate. Ese placer cuando estás comiendo, que es una satisfacción de la tarea que anhelabas cumplida, ahí es la época de la oxitocina, y como digo, de muchas otras moléculas. Porque en el fondo, y yo es verdad que en el libro he tratado de simplificarlo para que sea ameno y comprensible, también tendríamos que meter ahí a la serotonina, las subidas y bajadas de testosterona y estrógenos, etc. Pero sí que es muy interesante, si lo simplificamos mucho, cómo la época del placer anticipado, voy a conseguirlo, y la época de la oxitocina ya lo he conseguido. La del placer anticipado es más dopaminérgica, y la otra es más dependiente de oxitocina.
B
Y el amor romántico, el de la locura y el dolor de tripas, ¿Cuánto puede durar físicamente? Porque también es un momento en el que el juicio, la razón, está nublado por toda esa oxitocina y toda esa serotonina y todas las hinas que nos están moviendo de arriba y abajo. Entiendo que no sería posible mantener ese estadio de máxima excitación mucho tiempo.
A
No es posible, ni siquiera seguramente sea sano porque hay muchas cosas que están ocurriendo en tu cuerpo que son muy exigentes desde el punto de vista metabólico y energético. Pero además, socialmente estás bastante desubicado, pero ya solo físicamente. Incluso tienes muchos picos de cortisol y de estrés porque cuando no está tu pareja tienes ansiedad. Esa liberación de moléculas hace que tu sistema inmunitario decaiga. Es decir, el amor es una fiesta en el cuerpo. Es malo para la salud Que lo pone patas arriba. Es malo para la salud. ¿Nos podemos quedar con ese titular? Estoy convencido de que es malo para la salud. Es muy bonito, pero no puede durar en el tiempo como no puede durar el estrés. El estrés es malo para la salud porque es un mecanismo que tiene que funcionar para que tú respondas rápido lo soluciones, se acabó el estrés. El amor tiene que durar un tiempo, pero es muy exigente y ya digo que fisiológicamente, socialmente, no hace falta que lo discutamos siquiera, porque todo el mundo sabe que cuando está enamorado está obsesionado y no está siendo productivo, por decirlo de una forma rápida. ¿Cuánto dura? Depende de la persona, pero hubo un tiempo en que se decía con mucha seguridad que duraba un máximo de tres años. Eso no es así. Yo creo que hay personas a las que les dura menos, a las que les dura más e incluso hay gente que en el estado enamoradísimo aseguran que están toda la vida. Y yo no lo discuto. Puede ser, pero estamos hablando de ese amor de dolor de tripas y sobre todo de una cosa que yo creo que es importante tener en cuenta, de estar mal cuando no estás con tu pareja. Entonces, ese estar bien cuando sabes que la vas a ver, pero a la vez estar mal si no te responde, si no te llama, si no la ves, es de fecha limitada. Tiene, insisto, afortunadamente, fecha de caducidad, que puede ser de meses a algunos años. Después ya transiciono un amor más maduro y normalmente el amor este más ansioso. El amor romántico que tiene fecha de caducidad, es el que está más asociado a las etapas duras de la dopamina, las etapas en que está la montaña rusa de ilusión dopaminérgica, la oxitocina es una molécula mucho más amable para el cuerpo que puede estar liberándose constantemente y no te vuelve loco. Te hace estar a gusto, te hace estar relajado, igual que la serotonina te hace estar bien, pero no te hace estar anhelando permanentemente una novedad, una nueva buena noticia.
B
No hace falta mucho, paper, Miguel, para saber que se puede tener sexo sin amor. Imagino que no os ha hecho falta investigar mucho para confirmarlo, pero ¿Se puede tener amor sin sexo? ¿Es fundamental el componente físico del deseo y del sexo para poder llamar amor ese amor intenso del que hablamos, del que has estudiado?
A
La respuesta corta sería que sí, pero seguro que hay alguien que me lo discutiría con muy buenos argumentos. Lo que sí que es verdad es que el sexo es absolutamente fundacional para el amor, es decir, está detrás de la existencia del amor y que además cuando se da el sexo empieza una etapa concreta del enamoramiento. Es decir, se consuma lo que te hacía anhelar de una forma desbocada la dopamina. Es verdad que si reflexionamos sobre lo que nos pasa a la especie humana y no a otras, podemos darnos cuenta de que podemos estar enamorados de un actor que nunca conoceremos. Vale, entonces no tienes sexo con él y estás enamorado. ¿Correcto? Eso sí. Entonces consumar el amor romántico requiere sexo y seguramente, yo lo digo con total certeza, pero siempre dejo la puerta abierta a que alguien lo rebata. ¿Anhelas sexo con esa persona de la que estás enamorada?
B
El deseo sí es necesario el deseo.
A
Yo creo que el sexo ya es más circunstancia y el sexo lo que hace es sellar que se ha conseguido lo que tú andabas buscando. Es el premio final a la primera etapa del amor. Ya luego que haya excepciones, volvemos a la idea de que el ser humano es tan plástico que tiene excepciones para todo. Tiene la capacidad voluntaria de revertir casi todo lo que le apetece. Pero es verdad que no podemos elegir no enamorarnos, con lo cual es muy difícil que podamos elegir.
B
No digan a Ana Karenina pobre.
A
A toda la literatura, a todo el cine, a toda la poesía, a todos nosotros. Si es que es absolutamente humano. Con lo cual es muy difícil que podamos enamorarnos y no anhelar relaciones físicas con la persona a la que deseamos. Porque una cosa que sí que es característica, aunque estés enamorado de Brad Pitt o de Natalie Portman, y nunca les vayas a ver. Es que te apetecería chucharles.
B
Ese es el término técnico.
A
Luego ya todo lo demás lo damos. El término científico achuchón es achuchón a Brad Pitt.
B
Y esto de que según el tipo de amor que sintamos, porque hay distintos tipos de amor, ocupan un lugar u otro del cerebro. No es lo mismo estar enamorado de Natalie Portman que el amor que sientes por un hijo, o el amor que sientes por un amigo, o lo que sientes por los padres. Está en lugares distintos.
A
Yo creo que esta es de las cosas más interesantes y complejas, no solo del enamoramiento, sino de nuestro cerebro. Es decir, el placer que recibes cuando te da un abrazo una persona querida que no es tu pareja, o cuando mantienes relaciones sexuales con tu pareja, o cuando nace tu hijo y lo abrazas. En casi todos estos casos y en muchos otros, el placer ocurre en la misma parte del cerebro. A veces hay diferencias en intensidad. Por ejemplo, el abrazo de un amigo y un orgasmo libera moléculas parecidas en el mismo sitio, pero el abrazo menos que el orgasmo. Entonces ahí hay una diferencia de intensidad. Pero por ejemplo, si comparamos el pico de intensidad que siente una persona cuando recibe un orgasmo y después se siente muy bien, siente esa gran intensidad placentera, y la intensidad que siente una madre cuando le ponen el hijo en los brazos, resulta que son placeres muy intenso los dos y en el mismo sitio. Lo que es distinto es que hay otra parte del cerebro en la que le damos una etiqueta a lo que nos ocurre. Normalmente se habla de valencia. Le ponemos un significado a ese placer. Es decir, el orgasmo es mucho placer y abrazar a tu bebé es mucho placer. Y en el mismo sitio moléculas, vamos a decir las mismas moléculas para que veamos lo sorprendente que es. Exactamente. Si solo miras esa zona, lo que pasa en tu cerebro sería indistinguible entre un orgasmo y el nacimiento de un hijo. Pero luego tienes que mirar en otro sitio que está comunicado con ese. Donde el cerebro le pone nombre y apellidos a lo que tú estás sintiendo. Es una zona que tiene que ver con la memoria y con la categorización de las personas y eventos. Es una zona que tiene que ver con el hipocampo y con la amígdala, que yo en el libro les cambio los nombres para que sea más sencillo. Dejando claro que son esas las zonas realmente y que ahí te ha llegado mucho placer. ¿De quién es? Es de bebé. Ah, vale, pues entonces disfrútalo de esta manera, o es de mi pareja, disfrútalo de esta manera. Ha venido esta dosis de poco placer, ¿Qué es? Es un abrazo de un amigo. Ah, vale, entonces ponte así de contento. De acuerdo. La zona Z. La zona Z es donde se recibe el pico de placer y luego está las regiones, la amígdala y el hipocampo, que lo que hacen. ¿A qué me recuerda este tipo de placer? Este tipo de placer era el de tu pareja. A ver, compruébalo en la biblioteca. Sí es tu pareja, todo esto en milisegundos. Ah, vale, entonces ponte contento en modo orgasmo. Claro, esas son zonas del cerebro que existen en otros animales, pero que no tienen la complejidad que tienen en nuestro cerebro y son muy difíciles de estudiar y es muy difícil de comprender cómo ocurre ese fenómeno de decir este abrazo te lo ha dado tu hermana y esto es tu bebé. Comprender cómo eso ocurre en forma de química y electricidad, pero son neuronas liberando moléculas químicas y estableciendo picos de electricidad, que es la parte que realmente todavía una caja negra. Comprender cómo esos picos de electricidad nosotros los transformamos en esto significa un abrazo de mi hermana.
B
¿Y qué pasa en el cerebro en esas rutas que se van comunicando cuando el abrazo ha sido de la pareja, pero ya no está aportando mucho este placer, esto ya no es lo que era?
A
Bueno, yo creo que ahí habría que distinguir, si es la primera vez que te pasa con tu pareja, que seguramente no te des cuenta, a cuando ya tu memoria una de esas zonas, el hipocampo concretamente, que es memoria asociada a emociones y a sentimientos. Ya ha ido, estoy con la mosca detrás de la oreja. Entonces ya cuando recibe ese abrazo, valóramelo bien, compruébame si te parece igual que otros. No pasó el otro día que ya sospechaste. Pero lo interesante de esto es que seguramente la primera vez que te den un abrazo sin amor, tu pareja, tú te emociones como si tuviese amor. Tiene que haber un ejercicio, no digo que consciente, un ejercicio de análisis que probablemente entra a través de los ojos, a través de otros sentidos, que va a una zona a la que no tenemos acceso voluntario, de la memoria y que ya ahí vamos a estar ya siempre con la mosca detrás de la oreja. Entonces cuando llega el pico de placer y va a ser evaluado, es como si le parase la guardia civil a ese pico de placer y saque los papeles a ver usted qué tipo de abrazo es.
B
Pero claro, nos ha quedado claro que el amor, el enamoramiento, es un proceso profundamente químico y no sé si molecular, pero bueno, que hay muchas cosas pasando en el cerebro que exceden a nuestro control, que te pasa y lo vas llevando como puedes, por esta manía que tenemos los humanos de complicarnos la vida. Pero el desamor es igual de químico, no se puede luchar contra él, te desenamoras y ya está, no puedes hacer otra cosa.
A
Yo creo que sí. Vamos a ver, en la mayoría de los casos el desamor real es biológico. Otra cosa es que de nuevo, siempre tenemos con los malditos humanos que apuntillar o apostillar, que podemos decidir. Tú puedes mira, esta persona no me conviene y me voy a alejar de ella, pero a lo mejor sigues enamorado. Pero si realmente estamos hablando de desenamorarte.
B
De verdad, no es lo mismo dejar de estar con alguien del que sigues enamorado, que seguir con alguien alguien de quien no lo estás.
A
Claro, efectivamente, efectivamente. Y uno entra y sale en las casas que le da la gana. Entonces por eso hay que matizar. Pero si realmente un día lo que llamábamos las tripas o el corazón, hace que estás con una persona y no sientes nada, eso es también pura química, es nuestro cerebro que están cambiando determinadas moléculas, determinados receptores, por X razones. Y en realidad es muy distinto, bueno, es igual en todas las personas, pero es muy distinto porque unas personas les pasa más que a otras. Es decir, ahí sí que hay razones que empiezan por ser genéticas y luego epigenéticas, es decir, de modificaciones genéticas que sufres por los eventos de tu vida. Pero hay gente, por ejemplo, que es muy dependiente de los picos dopaminérgicos, es decir, estar permanentemente en el momento de la ilusión, lo voy a conseguir, esta pareja me ha contestado, qué alegría, hoy nos vamos a ver, Uy, mañana no puede, qué bajón. Pero pasado sí puede. Y cuando se acaba ese momento, que es un reto en el fondo para ti, se empiezan a aburrir. Eso pasa mucho. Hay gente que cuando ya el amor se ha consumado y ya lo he conseguido, se le apaga el amor.
B
Necesitan estar en el pico siempre.
A
Y necesitan estar en el permanente estímulo. Y además esto pasa en el amor y en muchas otras facetas de la vida. Hay gente que es extremadamente necesitada de esos sobreestímulos, de esos retos, que están muy relacionados con lo que reciben de verdad placer, es con la liberación de dopamina y la oxitocina. Les aburre.
B
Pues me apunto la frase, por si acaso la necesito alguna vez. No eres tú, son las moléculas.
A
Sí, es verdad.
B
En vez de él no eres tú, soy yo.
A
Es verdad, es verdad. Lo que pasa es que de ahí a que te puedas amparar en ello.
B
Hay un triunfo con mucho consuelo. No parece que sea, pero como experto en los procesos químicos, biológicos y genéticos del enamoramiento y del desamor, que también lo has estudiado y lo cuentas en tu libro, ¿Qué se puede hacer para superar ese dolor tan profundo? Porque hablábamos del placer tan intenso y del deslumbramiento, y de esa fiesta hormonal que tenemos en el momento del enamorarse, pero, ostras, luego el desamor es un proceso dolorosísimo.
A
El desamor es horrible.
B
¿Qué cura tiene, doctor?
A
La cura que tiene es muy tiempo y distracción. Eso ya lo sabe todo el mundo. Tiempo, Sí, porque hay una cosa realmente interesante. El desamor es tan interesante como el amor, desde el punto de vista neurobiológico, como experiencia. Obviamente todos huimos de él, pero es fascinante porque siempre invierte en dos sentidos. Como evento poderoso que es, hace lo que le da la gana. Y voy a producir en tu cerebro un montón de receptores para que cuando se liberen estas moléculas entren a raudales y te sientas fenomenal. Pero a la vez voy a poner otros receptores que son puertas de entrada a otras moléculas, para que cuando te sientas mal, te encuentres fatal. Entonces, cuando tú te estás enamorando, tu cerebro está cambiando. Es decir, en tus neuronas, en el exterior de tus neuronas, están poniendo determinadas moléculas, y la mayoría de esas son para que tú estés súper contento, pero sin darte cuenta ya están poniendo unas para que estés fastidiado. Es decir, la naturaleza de alguna manera sabe que el desamor puede llegar porque está invirtiendo en reformas celulares por si llegas. Eso es lo que lo hace realmente fascinante.
B
Si tan lista es, podría ayudarnos a elegir mejor. También te digo. La naturaleza.
A
Claro, es que lo malo que hace la naturaleza es que pone cuatro pautas iniciales y luego te deja hacer lo que te da la gana. No se le puede echar la culpa. El caso es que cuando tú estás desenamorado, incluso cuando no estás con tu pareja, esos receptores del malestar ya se activan. Y si te deja del todo, están todo el rato activados, activados, activados. Es decir, el amor significa tener placer en presencia de tu pareja y malestar en ausencia. Y si la ausencia es definitiva, es un malestar enorme. No es ni más ni menos que eso. Cuando tú estás muy enamorado románticamente, en las etapas de locura, estás mal cuando no estás con tu pareja. Por eso también insistíamos en que es bastante necesario que transicione a un amor maduro, en el cual estás a gusto con tu pareja, pero no estás mal, tranquilo, no tienes esos picos. Entonces, ¿Cómo se supera el amor? Pues si tú durante mucho tiempo estás estimulando esas moléculas que te recuerdan que estás mal porque no estás con tu pareja, las neuronas empiezan a ir quitándolas. Esto es muy habitual en las células cuando se sobreutiliza determinada molécula. Bueno, voy a bajar unas cuantas. Por eso el desamor lo cura el tiempo. Cuando durante muchos días estás llamando a las puertas de las neuronas en esas rutas que te hacen sentir mal, van retirando esas puertas muy progresivamente y muy despacio. Pero te curas porque al final, como tu pareja no vuelve, si no vuelve, estás permanentemente usando la misma ruta. Y al final la neurona mira, ya me he cansado de esta ruta, voy a ir quitando esta puerta de entrada, esta molécula que me hace sentir tan mal. Y de repente ya no queda ni una molécula para que entre el malestar. Y lo superas.
B
Mejor eso que el tren. Desde luego. Mucho mejor. Tienes aquí una. Me escribí una de las metáforas que haces en el libro, que por cierto, lo recuerdo, es el cerebro enamorado. Para quien quiera aprender más y buscar enormes excusas a la hora de explicar su enamoramiento o su desenamoramiento y echárselo a la naturaleza, las moléculas a la amígdala. Hay un montón de gente que tiene la culpa de chivos que el sexo es como el ombligo. Nos parece normal porque ya tenemos uno. Eso sí que no se le hubiera ocurrido a Tolstoy. Lo de comparar el sexo con el ombligo Sí.
A
Hay ciertas cosas de nuestra naturaleza que no nos sorprenden porque las vivimos todos y las vemos a nuestro alrededor. El enamoramiento es una de ellas. Es decir, que este sí se ha enamorado, está completamente obsesionado con su pareja, pues el día anterior no estaba y hoy está completamente enamorado. Lo aceptamos como normal, pero es fascinante como tú, que eres una persona con una determinada rutina y que piensas que estás a los mandos de tu vida, dejas de estar, se te va a la cabeza.
B
Eso se lo explicas a un bonobo y no lo entiende.
A
Claro, tan listos que son, no son tan listos. Y el sexo o el emparejamiento, es decir, cualquier situación que digas esto es algo muy complicado, que tú deseas mucho, que tú anhelas todo el rato y que consiste en hacerlo con otra persona a la que tienes que convencer de que le apetezca lo mismo que a ti y lo haga, es realmente llamativo. No nos llama tanto la atención porque lo hacemos.
B
Bueno, tienes otra metáfora más escatológica, ahora que me estoy acordando.
A
Sí, sí, claro. Lo que digo yo en el libro es que si para otra necesidad fisiológica dependiésemos de otra persona, seguro que nos llamaría la atención para ir al baño.
B
¿Quieres decir?
A
Exactamente. Cada vez que tuviésemos que ir al baño necesitamos estar en perfecta consonancia y armonía con los deseos de otra persona. De repente, y eso no hubiese ocurrido nunca, nos llamaría mucho la atención. El enamoramiento y el sexo no nos llaman la atención porque existen a nuestro alrededor y los practicamos mucho o todo lo que podemos. Pero sí que es verdad que es alucinante que tú durante años estés queriendo todo el rato estar con una persona y que esa persona quiera estar contigo.
B
Te digo una cosa, Miguel, lo de necesitar a otra persona para aparearse en vez de hacerlo por esporas, es verdad que nos complica mucho la vida, pero es mucho más entretenido también.
A
Si no, imagínate, es lo más entretenido que tenemos porque nos da un tremendo placer.
B
Vienes al final del libro. Me parece fantástico. ¿Lecturas recomendadas y referencias que en un libro del amor? Chico, pues yo no te digo Tolstoy, pero. PD. Vega, qué sé yo. Y no, no todo son papers y cosas súper complejas. ¿Alguna recomendación para quienes quieran saber más del amor?
A
¿Sabes con lo que me he quedado? Con las ganas de poner frases de canciones para cada capítulo, porque es que está lleno, lleno, lleno. Bueno, claro, las canciones al final, si tú te fijas, las canciones, la mayoría van de amor. Es una cosa a la que también estamos acostumbrados.
B
Y desamor.
A
Y de desamor. Pero está todo lleno de frases que podrían valer para titular los capítulos. Cada vez que oigo una canción de amor digo jo, qué bien iba esta para el capítulo 7. Pero es verdad que las lecturas que recomiendo son los textos científicos que avalan lo que yo he ido contando para que no sea esto mi divagación, para que realmente confirme que es un texto científico. Es verdad que hay un trabajo concretamente, pero no lo voy a citar ahora porque no tiene mayor sentido y lo digo muy claramente en las recomendaciones, que es un trabajo fantástico científico, que el que no sea científico igual le parece un tostón, pero que cuenta la mayoría de las cosas que yo describo con mis palabras para que sea un poco más digerible en la segunda parte del libro. Y de nuevo, es un trabajo del Doctor Larrillón, que es este colega que decía antes que falleció inesperadamente el año pasado, que ha sido una de las personas que más han contribuido a comprender los fenómenos que están detrás del emparejamiento en esas especies que hacen algo remotamente parecido a lo que hacemos nosotros.
B
Fíjate por la cara que pones al hablar de él, la pena con la que expresas su pérdida. Seguro que hay alguna parte de tu cerebro donde hay amor que se te.
A
Está activando en la amígdala. Le tengo muy bien considerado a Larry.
B
Jo, Miguel, muchísimas gracias por ayudarnos a entender mejor qué es esto que nos pasa cuando perdemos la cabeza, que no es una manera de hablar, es que realmente la razón se ve nublada por todas esas otras cosas que nos pasan. Tan animales racionales que creíamos que éramos hasta que nos enamoramos.
A
Pues nada, un auténtico placer desgranar un poquito el fenómeno del amor y además darnos cuenta de que por mucho que lo entendamos, nos va a seguir arrollando.
B
En el mejor de los casos. Que se lo digan a la pobre Ana. Muchas gracias.
A
Muchas gracias.
C
Pausa, el podcast semanal del Confidencial que dirige y presenta Marta García, ayer con la realización y el diseño sonoro de Ana Schultz, la asistencia técnica de David Fernández Marcos, la coordinación de Antonio Martín y el vídeo de Sergio Cerqueira.
B
Me acuerdo cuando estudiabas a los psicópatas. No sé cómo has hecho este salto de la psicopatía.
A
Fíjate, yo empecé con los psicópatas después de empezar con los receptores de oxitocina y vasopresina. Porque una de las cosas que los psicópatas tienen característica desde el punto de vista biológico, obviando toda la parte social, de infancia cruda, etc. Es que tienen en general menos receptores de oxitocina que la población que no es psicópata. El placer del abrazo, que es muy oxitocinérgico, ya no sólo cuando estás enamorado, sino un abrazo de cualquiera, los psicópatas les produce poquísimo placer. Eso es muy característico. Es decir, el tener pocos receptores de la molécula que te sirve para tener placer con tu pareja o placer con tu entorno, el placer de tus padres, de tu familia, de tus amigos, es una de las cosas que marca a los psicópatas. Por eso está relacionado.
B
Urgen esas resonancias magnéticas de dos en dos, ya te lo digo. Hay que inventar la máquina.
A
Y ahora quietos, ahora os movéis, ahora quietos, ahora un abrazo. Hay que inventar la máquina.
C
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Host: Marta García Aller
Guest: Miguel Pita (Doctor en genética y biología celular, Universidad Autónoma de Madrid)
Date: February 4, 2026
Episode: 146
This episode explores the neurobiology of love, desire, heartbreak, and attachment, guided by Marta García Aller and expert guest Miguel Pita. They delve into what happens in our brains and bodies – from neurotransmitters to hormones – when we fall in love, experience attraction, engage in sex, and navigate heartbreak. Key questions include: What is the biological purpose of love? What makes love feel so overwhelming? Is romantic love different from other types of love? And can we "cure" heartbreak through science?
"El amor es tan bestia que te da igual estar hasta arriba de testosterona... Como llegue, saca de los raíles a cualquiera."
— Marta García Aller, 00:01
"La razón de ser del amor es mantener juntos a dos individuos..."
— Miguel Pita, 05:12
"Ese amor de locura... es profundamente fascinante porque pasan muchas cosas en el cerebro."
— Miguel Pita, 08:51
"La dopamina... es una molécula ilusionante... El efecto que tiene... es una ilusión que tiene que ver... con algo que está por ocurrir."
— Miguel Pita, 18:35
"El sexo es absolutamente fundacional para el amor…"
— Miguel Pita, 25:45
"El desamor real es biológico... la cura es tiempo y distracción."
— Miguel Pita, 36:37
"El sexo es como el ombligo. Nos parece normal porque ya tenemos uno."
— Miguel Pita, 39:38
"No eres tú, son las moléculas."
— Marta García Aller, 35:46
The conversation balances scientific precision with humor and literary flair. Marta's metaphors (e.g., "un bombón de chocolate") and self-aware asides, combined with Miguel’s analogies ("sexo como el ombligo") make for an accessible, irreverent, yet rigorous journey through the biology of love and heartbreak.
"Por mucho que lo entendamos, nos va a seguir arrollando." — Miguel Pita (44:37)
(No matter how much we understand it, love will keep overwhelming us.)
For more on love’s neurobiology, heartbreak, and evolution, check out Miguel Pita’s book El cerebro enamorado and research by Dr. Larry Young, as recommended in the episode.