Transcript
Marta García (0:00)
¿Dónde está el Terminator? Qué desilusión. Si parece una pieza de un león.
Concha Monge (0:06)
Ahora me convierto en Terminator.
Marta García (0:13)
Hola, soy Marta García Ayer y vamos a hacer una pausa. Una pausa para hablar de robots humanoides. Es verdad que no tardando vamos a tener robots mayordomos en casa. A ver, un lavavajillas bien pensado ya es un robot, pero hay que meterle los platos. ¿Y un aspirador que se mueve solo también es un robot, pero para cuando los robots que vacían los lavavajillas y pasan la mopa y planchan la ropa? Eso es que Elon Musk lleva prometiendo por lo menos 10 años y nos dice que ahora sí que sí, que la revolución de los robots humanoides está a punto de llegar. Imagínate ojear un catálogo de robots de la misma manera en la que buscamos un microondas para la cocina. Y si quieres el modelo CPO o si eres más de Terminator. Sayonara baby. Depende, claro, de para lo que quieras el robot. A lo mejor buscas uno a tiempo parcial para probar un rato. Tal vez buscas un profesor de baile y te da vergüenza que un humano te vea empezar a dar tus primeros pasos o simplemente quieres que una máquina que madrugue por ti te pase al perro. ¿Qué saben hacer hoy realmente los robots humanoides? Que ya los hay. ¿Y qué es marketing? ¿Por qué la industria apuesta por robots con forma humana? A lo mejor no es lo más práctico, ¿O sí? ¿Qué impacto real puede tener la robótica humanoide en el trabajo y en los cuidados en sociedades como las nuestras, cada vez más envejecidas? ¿Quién va a controlar esta tecnología y y con qué reglas? Cuando los robots humanoides, por ejemplo, empiecen ya a operar fuera de los laboratorios, ¿Quién se va a hacer responsable de sus errores? La idea de robots humanoides que se parezcan a nosotros puede parecer fascinante y espeluznante a la vez, pero ¿Es realmente necesaria la apariencia humana? ¿Hay una explicación práctica para hacer robots que se parezcan a nosotros? Ahora se lo pregunto a Conchamonge, que es catedrática de robótica de la Universidad Carlos III y además nos ha traído aparatejos para explicarnos bien cómo se hacen estos robots y cómo de realista es que los humanoides lleguen a nuestras vidas en un futuro muy cercano. Además también tenemos por aquí a Michael McLaughlin, periodista de tecnología del Confidencial que ha estado en todas estas ferias en las que las empresas exhiben esos robots y los quieren vender, al menos diciendo que son muy prácticos. Ahora nos cuentas, Michael, cómo de cierto es esto. Pero antes te voy a contar una historia. La historia de la palabra robot. La palabra robot, que proviene de robota, que en checo significa servidumbre, aparece por primera vez en la obra de teatro R U R Rosumovi universalni roboti. Perdón, que tengo mi checo un poco oxidado. Sé decir yemenuyu, Marta. Eso, todavía me acuerdo. Bueno, esta obra, R U R es una obra escrita por el checo Karel Czapek en 1920, donde cuenta la historia de una empresa que construye humanos artificiales que pueden pensar. Y aunque esta obra inaugura el género de la ciencia ficción moderna sobre los androides, androides que inicialmente ayudan a la humanidad, pero que luego, sorpresa, se revelan, en realidad es una adaptación de la leyenda del Golem de Praga. Y bueno, salvando las distancias, también del monstruo de Frankenstein. También es Pygmalion, también es Blade Runner. La idea de una creación que se nos revela es muy antigua. Concha, y tú que trabajas en un laboratorio haciendo robots humanoides, no sé si a veces te ha sentido el Dr. Frankenstein.
