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Marta García
¿Dónde está el Terminator? Qué desilusión. Si parece una pieza de un león.
Concha Monge
Ahora me convierto en Terminator.
Marta García
Hola, soy Marta García Ayer y vamos a hacer una pausa. Una pausa para hablar de robots humanoides. Es verdad que no tardando vamos a tener robots mayordomos en casa. A ver, un lavavajillas bien pensado ya es un robot, pero hay que meterle los platos. ¿Y un aspirador que se mueve solo también es un robot, pero para cuando los robots que vacían los lavavajillas y pasan la mopa y planchan la ropa? Eso es que Elon Musk lleva prometiendo por lo menos 10 años y nos dice que ahora sí que sí, que la revolución de los robots humanoides está a punto de llegar. Imagínate ojear un catálogo de robots de la misma manera en la que buscamos un microondas para la cocina. Y si quieres el modelo CPO o si eres más de Terminator. Sayonara baby. Depende, claro, de para lo que quieras el robot. A lo mejor buscas uno a tiempo parcial para probar un rato. Tal vez buscas un profesor de baile y te da vergüenza que un humano te vea empezar a dar tus primeros pasos o simplemente quieres que una máquina que madrugue por ti te pase al perro. ¿Qué saben hacer hoy realmente los robots humanoides? Que ya los hay. ¿Y qué es marketing? ¿Por qué la industria apuesta por robots con forma humana? A lo mejor no es lo más práctico, ¿O sí? ¿Qué impacto real puede tener la robótica humanoide en el trabajo y en los cuidados en sociedades como las nuestras, cada vez más envejecidas? ¿Quién va a controlar esta tecnología y y con qué reglas? Cuando los robots humanoides, por ejemplo, empiecen ya a operar fuera de los laboratorios, ¿Quién se va a hacer responsable de sus errores? La idea de robots humanoides que se parezcan a nosotros puede parecer fascinante y espeluznante a la vez, pero ¿Es realmente necesaria la apariencia humana? ¿Hay una explicación práctica para hacer robots que se parezcan a nosotros? Ahora se lo pregunto a Conchamonge, que es catedrática de robótica de la Universidad Carlos III y además nos ha traído aparatejos para explicarnos bien cómo se hacen estos robots y cómo de realista es que los humanoides lleguen a nuestras vidas en un futuro muy cercano. Además también tenemos por aquí a Michael McLaughlin, periodista de tecnología del Confidencial que ha estado en todas estas ferias en las que las empresas exhiben esos robots y los quieren vender, al menos diciendo que son muy prácticos. Ahora nos cuentas, Michael, cómo de cierto es esto. Pero antes te voy a contar una historia. La historia de la palabra robot. La palabra robot, que proviene de robota, que en checo significa servidumbre, aparece por primera vez en la obra de teatro R U R Rosumovi universalni roboti. Perdón, que tengo mi checo un poco oxidado. Sé decir yemenuyu, Marta. Eso, todavía me acuerdo. Bueno, esta obra, R U R es una obra escrita por el checo Karel Czapek en 1920, donde cuenta la historia de una empresa que construye humanos artificiales que pueden pensar. Y aunque esta obra inaugura el género de la ciencia ficción moderna sobre los androides, androides que inicialmente ayudan a la humanidad, pero que luego, sorpresa, se revelan, en realidad es una adaptación de la leyenda del Golem de Praga. Y bueno, salvando las distancias, también del monstruo de Frankenstein. También es Pygmalion, también es Blade Runner. La idea de una creación que se nos revela es muy antigua. Concha, y tú que trabajas en un laboratorio haciendo robots humanoides, no sé si a veces te ha sentido el Dr. Frankenstein.
Concha Monge
Pues mira, si quieres que te diga la verdad, no, porque soy muy consciente de las limitaciones de la máquina.
Marta García
Eso creía el Doctor Frankenstein y mira lo que le pasó.
Concha Monge
Es verdad, es verdad, o bueno, más bien de las limitaciones mías como creadora de la máquina, no sé. Pero sumando las dos limitaciones, yo creo que. Bueno, obviamente estamos dando pasos importantes en la realización, el desarrollo de robots humanoides, pero creo que todavía queda mucho por hacer. Es cierto que, no sé si recordarás aquella pausa que hicimos hace ya unos años, la primera temporada. La primera temporada que hablamos del humanoide y fuimos al laboratorio, vimos a Teo, a tu robot, y se sigue llamando Teo. Y es verdad que se han dado muchos pasos. Yo en aquel momento me costaba pensar que iba a vivir la llegada del humanoide al hogar, a la sociedad.
Marta García
Eras muy escéptica en aquel momento. ¿Qué hará de esto? ¿Tres años, a lo mejor?
Concha Monge
Tres, cuatro años, máximo. Sí, tres años y medio. Y es verdad que la irrupción de la IA a mí me ha hecho cambiar de opinión, porque lo veo. Porque lo veo. Otra cosa es cómo avancemos nosotros en mi laboratorio, que somos un grupito modesto, pero ves, por ejemplo, cómo avanza este tema en China, donde obviamente invierten un montón de miles de millones en esto y el avance es brutal.
Marta García
Bueno, Michael, acabas de llegar de China, Cuéntanos. ¿Hace una semanita, te ves ya un robot en casa abriéndote el lavavajillas y metiendo los platos?
Michael McLaughlin
He vivido un poco el mismo proceso que con Cha del escepticismo de hace tres, cuatro años al cambio, porque yo creo que nos ha cambiado el tema inteligencia artificial, nos ha cambiado todos los pronósticos, incluso tú, Marta, que escribiste, intentabas
Marta García
aventurar participando en el futuro. Y oye, pues muchas cosas ya pasaron.
Michael McLaughlin
Hemos vivido una fase de aceleración tecnológica en los dos últimos años, que yo empiezo a creerme que ojalá tenga dentro de poco un robot que me haga el tupper antes de venir al periódico o cualquier cosa que me ahorre esa hora que pierdo todos los días.
Marta García
Es que hablamos mucho de los robots que te hacen las crónicas, pero poco del robot que te hace la comida cuando vienes de trabajo.
Michael McLaughlin
Eso es lo que me interesa a mí. A mí que me quiten el trabajo doméstico, no, que me quiten el trabajo que me da de comer.
Concha Monge
Claro, pero el trabajo. A ver, yo es que pienso que esas pequeñas rutinas como hacerse la cama.
Marta García
No vengas ahora a revivir cada quien.
Concha Monge
Es que si nos quitan eso, por
Marta García
favor, que nos lo quiten, pero ya. Yo quiero estar haciendo otras cosas y quedamos los tres a tomar unas cañas.
Concha Monge
Hombre, si es por tomar cañas, vale, pero mucha gente encuentra en la rutina de su casa una forma de desconectar. Por ejemplo, hay gente que necesita cocinar para evadirse.
Marta García
Bueno, pero esto es como montar a caballo. No es lo mismo tener que montar a caballo para llegar al trabajo que porque te apetece montar a caballo. Cierto, cierto.
Concha Monge
Bueno, pero no hablando en serio, yo creo que efectivamente tenemos en nuestro imaginario esta idea del humanoide que venga a resolvernos la vida en el hogar, en el trabajo y demás. Luego lo que está por ver es si una vez que haya una invasión de humanoides en casa, nos va a gustar tanto y vamos a estar tan contentos de que nos hagan todo ese trabajo y si eso nos va a satisfacer. Porque esto pasa como con todo, hasta que cubre ciertas necesidades, luego no se generan otras. Entonces, como somos tan insaciables, yo no creo que porque lleguen los humanoides al hogar vayamos a ser más felices. En cualquier caso, aquí estamos unos cuantos que intentamos que eso suceda.
Marta García
Bueno, tú trabajas con eso en el laboratorio. Tenemos muchas preguntas que hacerte, Concha, sobre esto, tanto Michael como yo. Pero por una parte es cómo de realista es esta hipótesis, y luego cómo de cara va a ser, Porque hay cosas que son tecnológicamente viables, pero si te va a costar medio millón de euros tener una persona que te planche, pues vamos a tardar mucho en que sea viable.
Concha Monge
Bueno, ahora mismo ya no es una hipótesis, es una realidad. Estos robots ya existen y hacen maravillas desde el punto de vista de locomoción, de motricidad. Se ha evolucionado muchísimo. Tú ahora puedes ver un robot humanoide que de verdad da volteretas, da patadas en el aire, hace movimientos además muy estables, y consigues un equilibrio todo el tiempo. Además muy parecidos a los humanos. Esto ya es una realidad. Y tiene que ver con una evolución en dos sentidos. Por un lado, de la parte más mecánica, del hardware, de cómo está formado, constituido, fabricado ese robot, con unos motores, unos actuadores que hacen las veces de nuestras articulaciones, que son muy robustos, aguantan cargas, aguantan golpes, toda esa dinámica tan potente que sufre un humanoide cuando está corriendo y salta. Eso ha sido posible gracias a que la tecnología, ese hardware, ha evolucionado. Por ejemplo, a nosotros nos pasó, y nos pasa con Theo, que esas articulaciones que tiene, sus rodillas, sus tobillos, están hechas a base de unos motorcitos que en aquel momento eran lo más, pero es que ya no sirven. Entonces se ha quedado como tiene achaques. ¿Por qué? Porque no es suficiente esa tecnología para que dé un paso más rápido o que pueda incluso correr. Eso es impensable ahora mismo. Tendríamos que rehacer el robot entero, diseñarlo de nuevo con nuevos actuadores, estas articulaciones que os hablo. Entonces, por un lado, la parte hardware ha evolucionado mucho. Somos capaces de tener actuadores muy chiquititos, muy potentes, y eso colocado en las caderas, en los tobillos. Tenemos un terminator que es capaz de saltar, brincar, alucinante. Y luego, por otro lado, una inteligencia que es la que le dicta a esos actuadores cómo deben de moverse. Esto también ha evolucionado mucho. Yo cuando entré en el laboratorio hace casi 20 años, esto no existía. La manera en que tú resolvías esas ecuaciones que gobernaban el movimiento de un robot, era básicamente basadas en prácticamente triunfos, trigonometría. Tú tenías que resolver unas ecuaciones que en función del número de articulaciones que tiene el robot, cómo de grandes son sus eslabones, cuánto mide mi brazo, cuánto mide mi pierna, y dónde está colocada la rodilla.
Marta García
Hacer los cálculos a mano para que el robot pareciera listo.
Concha Monge
Exactamente. Y tú tenías que oye, pues si yo quiero colocarlo aquí, o que dé un paso a esta velocidad y un paso de tantos metros, tengo que resolver esto. Esto se llama la cinemática del robot. Resolver esto a mano. Cómo debe configurarse su cuerpo, qué ángulos tienen que moverse cada una de las articulaciones. Tú imagínate que tú para dar un paso, tuvieras que calcular cómo tienen que posicionarse cada una de tus rodillas, cada uno de tus tobillos, cada uno de tus. Incluso de tu cadera, incluso tus brazos. Si tú tuvieras que calcular eso, es
Marta García
como cuando aprendes a conducir y te parece imposible automatizar todo eso.
Concha Monge
Efectivamente. Bueno, pues ponte con la cantidad de movimientos independientes que tenemos gracias a que tenemos un montón de articulaciones, pues ponte a hacer eso a mano. Ahora lo resuelve la IA de alguna manera, hasta tal punto que incluso eres capaz con la IA de procesar el movimiento de un vídeo y resolverlo y ser capaz de llevarlo al robot. Con lo cual, claro que es una realidad que tengamos humanoides que sean capaces de hacer esto. Ahora bien, yo lo que pienso es que para que de verdad sean una realidad y que sean capaces de funcionar continuamente en cualquier entorno, porque ese es el reto, ¿Como hacemos los humanos? Somos capaces de hoy estar aquí hablando, luego voy, doy una clase o me monto en el coche y conduzco. Para que un humanoide sea capaz de hacer todo esto, tiene que estar muy bien entrenado y ser capaz de soportar las incertidumbres de cualquier entorno del que previamente no tenía tanto conocimiento. Por eso fallan. Cuando tú llevas a un humanoide de un hogar, no conoce ese hogar.
Marta García
Está pasando ahora. He visto una de las empresas que empieza a comercializar la promesa del robot mayordomo. Además de mandarte el aparato, te manda un humano que convive contigo durante no sé cuántos, no sé si semanas, meses, cuanto más mejor, para enseñar al robot. Es como un adiestrador de perros, pero de robots, que se mete en tu casa.
Concha Monge
Sí, sí. Eso es curioso, porque poco práctico también.
Marta García
Tú compras ese robot, vamos a reconocerlo, yo quería un robot.
Concha Monge
Te refieres a Neo, que es de una empresa que se llama X. Y tú te compras al robot por 20 mil dólares o pagas al mes 500 dólares, que es lo que cuesta, y tú recibes un prototipo que no ha pisado tu casa nunca, con lo cual va a hacer tres cosas, literal. Entonces, ¿Qué te dice la empresa? Oye, si quieres que mejore la versión
Marta García
premium, ya estamos, suscripción, quiero que recojas la mesa. Y te paga extra.
Concha Monge
Y encima pagas para que alguien invada tu casa y que teleopere al robot. Realmente, si veis los vídeos que ha hecho el CEO, las charlas que ha dado, podéis incluso ver al robot teleoperado por una persona experta, que es capaz de, con unas gafas, ver lo que ve el robot y decirle cómo tiene que colocar las manos para. Para precisamente lo que decías antes, montar los cacharros en el lavavajillas. Entonces es tremendamente costoso. Y tú le enseñas y repites el movimiento y repites, y ya de tanto repetir, él aprende la manera de hacerlo bien. Pero todo ese aprendizaje ahora mismo depende del humano. Y creo que tiene que pasar por ahí. Porque claro que decimos que los humanoides en la fábrica, por ejemplo, pero una fábrica es un entorno muy limitado. Las tareas que tú haces en una fábrica son muy acotadas y son siempre las mismas, y los espacios son muy definidos, siempre lo mismo. Entonces ahí el aprendizaje de un robot llega a un punto donde ya se estanca. Lo que tienes que hacer, efectivamente, meterlos en los hogares, porque cada hogar es de una manera. Tú tazas de una forma, mi taza es de otra, yo tengo un sofá de una manera. A lo mejor el robot no llega a poderse sentar, porque su morfología no le permite llegar a poner el culo en el asiento, ¿Sabes? Claro, eso lo tiene que apoyar. A lo mejor tiene que tumbarse, así como cuando no te puedes sentar bien, que tienes un problema y te tienes que retumbar apoyándote de una mano con problema de ciática.
Marta García
El robot no es así como lo hemos imaginado. Podía ser un R de 2, que no tiene que sentarse, que va rodando por el pasillo.
Concha Monge
Un poco como cada robot tiene que encontrar la manera de adaptarse al entorno.
Marta García
Entre lo último en robótica que tú has visto en las últimas ferias. Claro, porque Concha trabaja en el laboratorio viendo que es posible, haciendo un desarrollo también, además desde la parte académica. Pero tú conoces bien la parte comercial de las marcas que te enseñan lo que quieren que se vea.
Michael McLaughlin
Lo que quieren que se vea, efectivamente. Porque suelen ser, uniendo con lo que decía Concha, de entornos controlados, no controlados, las presentaciones que suelen hacer las marcas tecnológicas, si son controlados y a un humano le dan el peñazo para que sepa lo que tiene que hacer durante los 10 minutos que va a estar en la escena, podéis imaginar lo que ensayan con un robot para que no falle absolutamente lo más mínimo.
Marta García
Y aún así, alguna vez en las presentaciones ha habido legendarios fracasos.
Concha Monge
Los biompos detrás de los robots para taparlos.
Marta García
¿En serio?
Concha Monge
Claro, eso. Digamos que en Asia, que fueron pioneros en aquello, los primeros robots que subían escaleras y tal, se caían muchos en las presentaciones y era muy mediático, Entonces enseguida veías al chino o al japo detrás con el biombo para tapar. Era como una cosa que ellos no querían que se viera. Y sigue pasando.
Michael McLaughlin
Incluso hubo un vídeo que se hizo muy viral hace poco, no me acuerdo de qué empresa china era exactamente, que hay un momento que desfila, se acerca un poco al público y le da como un cabezazo el robot, alguien del público. Los fallos ocurren en directo y eso es la mejor muestra de que hay que tomar con pinzas todo lo que ve.
Marta García
Sobre todo cuando le quieres dejar al robot la vajilla de la abuela, que dices, claro, ese momento de la porcelana.
Michael McLaughlin
No es mi caso de cierta cadena de muebles, pero si se rompe, pues no pasa nada.
Marta García
Muy robotizada esa cadena también.
Concha Monge
Pero bueno, si se rompe, viene rumba y lo limpia. Total.
Marta García
¿Qué has visto que digas uf, esto me ha sorprendido muchísimo?
Michael McLaughlin
A mí lo que más me llamó la atención fue, bueno, el pasado CES de Las Vegas lo estabas hablando tú del robot mayordomo, que es una ensoñación de la ciencia ficción y que ya se empieza a hablar comercialmente de esto. Pero yo en la línea de bajar un poco las expectativas, a mí me gusta mucho rescatar siempre el caso de los robotaxis.
Marta García
Hicimos una pausa sobre los robotaxis. Maravillosa.
Michael McLaughlin
Es una realidad que ya está funcionando, pero hace unos pocos días supimos que cuando un robotaxi tiene un problema complejo en circulación, hay un señor en Filipinas, creo que era el país, que tiene que asistir a ese.
Marta García
¿Cómo que hace poco lo supimos? Pero si, esto lo supimos en el
Michael McLaughlin
caso de los Waymo, que eran de Google, porque empleadas, una de las empleadas de Waymo que tuvo que testificar en el Senado de Estados Unidos. Pues ahí no puedes mentir, te hacen preguntas concretas. Pero hay muchísimos más casos.
Marta García
Sí, yo me acuerdo los supermercados de Amazon, los mini robots que llevan la comida a domicilio, que ya en Estados Unidos hay un montón de carritos autoconducidos que le pides por el móvil el burrito y llega un carrito y te lo lleva a casa. No hace falta que tenga forma de repartidor de comida a domicilio, es un carro que va por las calles. Ahí también tienen teleoperadores que si se cruza un perro sabe cómo reaccionar ante lo imprevisible. Al final el humano sigue siendo muy superior a los propios roles.
Michael McLaughlin
Robots humanoides de Tesla, los Optimus, la presentación, los estaban dirigiendo remotamente humanos.
Marta García
Pero volvamos al mayordomo.
Michael McLaughlin
Al mayordomo.
Marta García
¿Qué mayordomo viste en Las Vegas?
Michael McLaughlin
El de LG, el LG Cloyd, que es una propuesta de mayordomo doméstico, que ellos lo tienen en un entorno idealizado, que el mayordomo esté conectado con absolutamente todo y no simplemente puede interactuar físicamente con los electrodomésticos, sino también, vamos a decir, mentalmente, por ponerlo muy entre comillas, gracias al IOT. Y es un poco la propuesta que más me llama la atención de que ya hemos dado el salto de robots pensados para entornos muy controlados, como las fábricas. Decía Concha, a nuestros hogares, el mayordomo
Marta García
robot no tendría que ir a poner el lavavajillas, ya estaría conectado con el lavavajillas, sabría en todo el sistema de casa lo que tiene que hacer. No, iba a decir mentalmente, pero esa no sería la palabra correcta. Creo que Concha me está mirando de reo mentalmente.
Michael McLaughlin
Lo he puesto mucho entre comillas para los que nos estén oyendo, no viendo, he hecho el gesto de las comillas. Pero claro, lo que ellos también te proponen es que el robot con las extremidades que han diseñado, que no terminan de ser una forma humana del todo, son pinzas y otros trucos que suelen utilizar, pueda también interactuar con objetos físicos. Entonces, pues bueno, son soluciones intermedias y de momento carísimas. Bastante caras. Sí, incluso yo creo que no tiene precio a día de hoy el
Marta García
bueno
Michael McLaughlin
sí es una realidad comercial a cinco
Marta García
años, diez, quince años, Bueno, no sé. Pero es muy interesante esto que estabas comentando de hasta qué punto las manos se parecen o no a las extremidades, a las humanas. Yo me acuerdo cuando nos enseñaste concha el laboratorio, cuando fuimos Ana y yo para allá en la Universidad Carlos III en Leganés, entendimos bien lo difícil que es reproducir, imitar la motricidad fina de las manos. Y eso me lleva a preguntarte ¿Por qué la industria insiste en que los robots se parezcan a nosotros? ¿Es una necesidad técnica o es algo cultural? ¿Es que nos gusta que nos imiten las máquinas?
Concha Monge
Yo diría que como hablabas antes de Frankenstein, al final es nuestra creación y tiene que ser a nuestra imagen y semejanza. Yo creo que tiene más que ver con eso, aparte de que es un reto científico precioso, maravilloso, conseguir que un robot bípedo camine y te volteretas, a cualquier científico, científica, le encantaría poderse enfrentar a ese reto y resolverlo, como está pasando, pero honestamente, obviamente la locomoción bípeda implica que el robot ya es inestable de entrada. Estamos hablando de que tienes que hacer un esfuerzo para controlar el equilibrio del robot tremendo, que si quitas las patas y pones una base móvil, el robot ya es estable, no se va a
Marta García
caer de ahí, o sea, pretendernos un C PO frente a un R. Efectivamente,
Concha Monge
eso es, eso es. Y luego dirás, bueno, pero ¿Cómo sube y baja es escaleras? Bueno, ya hay sistemas que permiten subir y bajar escaleras a robots que son móviles.
Michael McLaughlin
Ya hay roombas que son capaces de subir escaleras y han imitado un poco, podrían volar también. Y ahí, por ejemplo, en el CES de Las Vegas se vio un modelo de una marca china que ya es capaz de subir escaleras, y lo hacen imitando un poco la morfología humana de las piernas.
Marta García
Es verdad que lo de las escaleras es lo que se pone como ejemplo siempre para los defensores de bueno, es que si los hacemos que se parezcan a nosotros, ya se adaptan a un mundo que ha sido diseñado para nosotros. Entonces las casas, las calles, todo está pensado para humanos, lógicamente. Y hacer robots que consigan imitarnos también simplifica que puedan desenvolverse por el mundo.
Concha Monge
Simplifican eso. Pero por otro lado, hacen muy compleja la labor científica. Porque obviamente sí es muy chulo que el robot sea capaz de abrir la puerta del lavavajillas o de la lavadora, por ejemplo, y en cada casa tienes un modelo diferente. Entonces, claro, el robot no tiene ni idea de aprende cómo abrir una puerta de una lavadora, pero no otra. Entonces tú dices, bueno, y todo ese esfuerzo que yo tengo que hacer para que este robot, que aparte me empeño en que tenga cinco dedos, en vez de que sea una garra con que
Marta García
abra la lata de atún no vale,
Concha Monge
Pero si es que ni siquiera. Tú te acercas a la lavadora y ya está. Y mandas una señ y la puerta de la lavadora se abre. Eso está resuelto hace siglos. Entonces, ¿Por qué narices tiene que tener la mano forma antropomórfica con dedos? Jolín, cómo se nota que eres tú
Marta García
aquí la que diseña al aparato.
Concha Monge
Y ahí seguimos. Ahora estamos haciendo en el laboratorio una garra de tres dedos, que encima tienen forma de Toblerone, para más inri. ¿Que dices? Tienen dedos. En vez de ser redonditos, los haces con forma triangular. Pero ¿Por qué? Precisamente para esta dexteridad que hablamos. Fin. Porque un triángulo, por ejemplo, puedes enfrentar el agarre desde las aristas con más superficie de contacto, desde los vértices con un puntito de contacto. Y eso te da una deterioridad cambiante. Nos complicamos todavía más y más y más la existencia.
Marta García
¿Y qué sabe hacer hoy realmente bien un robot humanoide? Y qué hace todavía francamente mal, Por más que a veces en las demos que nos contaba Michael del pego, porque es el rato, los 15 minutos de la conferencia de prensa.
Concha Monge
Bueno, no sé lo que habrá visto Michael por ahí, pero sí que es verdad que hacen bastante bien el control, su control cinemático y dinámico. Es decir, son capaces de caminar a ciertas velocidades ya muy considerables y mantener el equilibrio perfectamente. Que eso ha sido siempre el gran problema de un humanoide. Antes era ni siquiera pensable que tú quisieras usar el humanoide para hacer tareas colaborativas. Eso estaba lejísimos. ¿Por qué? Porque ni siquiera éramos capaces de mantener el equilibrio del robot. Ahora el robot es capaz de mantenerse en equilibrio. Y ojo, aunque lo teleoperes, no podemos quitarle mérito, porque teleoperarlo muchas veces es con un joystick, tirar palante para atrás, derecha, izquierda.
Marta García
A mí me vale, me vale que el mayordomo lo teleopere alguien desde otro
Concha Monge
lugar del mundo, pero ese mayordomo robótico lo que está haciendo ante una orden de tira palante con el palito, con el joystick, es procesar cómo eso se tiene que traducir a cada movimiento articular de los que hemos hablado antes. Es decir, el ir para adelante significa que tengo que coordinar mis dos piernas, una primero, otra después, balancear con los brazos, mantener ese equilibrio, o sea, no le quitemos mérito a la teleoperación de los robots, ojo. Otra cosa es que, bueno, pues aparte de que sean capaces solventemente, no estar en el suelo todo el rato, sino más.
Marta García
Ahí estamos, ahí estamos. En que no se caigan en la alfombra.
Concha Monge
Exacto, yo creo que estamos ahí y eso lo hemos resuelto y a partir de ahora lo que hay que hacer es enseñarles a hacer cosas mucho más sofisticadas y que además comprometen su equilibrio. Porque yo puedo caminar muy bien, pero si estoy caminando a la vez que agarro una cosa junto con un humano que me tira por un lado y yo agarro por. Yo tiro del otro, ahí la cosa se complica.
Marta García
Y los humanos somos muy de dejar las zapatillas, andar por casa en medio del pasillo a ver cómo lo hace el pobre humanoide.
Concha Monge
Exacto.
Marta García
Michael, cuéntanos que te estás haciendo el remolón, porque sé que hay cierta confidencialidad en la cosa que te han dejado ver en China.
Michael McLaughlin
Bueno, no sólo en China, en general, otras demos, pero en general el silencio es bastante habitual.
Marta García
No puede ser que te pongan ahí la miel en los labios, te enseñan las cosas y luego digan pero no lo cuentes.
Michael McLaughlin
Concha lo ha dicho muy bien. Concha ha dicho que se ha solucionado el tema de la motricidad, del movimiento, del movimiento natural de los robots y ya se mueven como nos podemos mover nosotros y articulan los brazos, el problema o la frontera que están intentando resolver ahora, que ellos mismos sepan cómo moverse en cada ocasión. Y en China hay una cosa muy interesante que se lleva hablando varias semanas de ello, que el propio gobierno, en colaboración con empresas y demás, ha montado megafactorías en la que hay operarios, personas humanas, con un robot a su lado y haciendo movimientos y tareas rutinarias, como puede ser coser, planchar, limpiar los platos,
Marta García
rutinario es la clave. Claro, entiendo.
Michael McLaughlin
Bueno, para aprender ese movimiento, para cómo puede aplicar esa motricidad, que ya la tiene técnicamente, a limpiar un plato. Entonces, si yo imagino, o la teoría que hay detrás de esto, concha me corregirá si es acertada o no, sería si un robot ve a un humano durante mil horas lavar un plato, pues ese robot tiene inputs suficientes como para saber lavar un plato. Eso es. Entonces imagino que a ese humano el plato se le resbalará, lo cogerá de una manera, lo cogerá de otro, y todo ese input será. Pero esa es la barrera que se está trabajando. Ahora, el tema de saltar, subir escaleras, Vuelvo al caso de la rumba, que me gusta mucho, eso está solucionado, Es decir, identificar una zapatilla en el suelo, hay docenas de modelos ya en el mercado que te reconocen la zapatilla, te reconocen si tu gato te ha dejado un regalo mientras estás en el trabajo para que no te lo arrastre por toda la casa, o sea, está capacitada. Ahora lo siguiente es, pues, Y la
Marta García
sospecha cómo de fundada es que la rumba no se espía y que los planos de las casas, igual que la idea siempre de las redes sociales, de los datos que estás dando, y la cesión de privacidad que tenemos interior, también con meter los robots en casa era ceder una nueva dimensión de la privacidad. Y con Roomba y similares hubo esa idea de oye, están mapeando nuestras casas. Claro, meter al robot humanoide en casa, que encima va por suscripción, y cuando quieres que pasadas las 8 de la tarde, seguro que te lo cobra más caro. No sé, esto desde el punto de vista de la privacidad, Si ¿Has visto Biker, alguna alerta?
Michael McLaughlin
Hubo un caso muy significativo con rumba, que ellos luego dijeron que eran modelos de prueba, etc. Que fueron unas fotos que se filtraron de una mujer en el baño, si no me equivoco.
Concha Monge
Muy desafortunado.
Marta García
Es una mujer, ¿No? Qué casualidad.
Concha Monge
Será que son las que ponen rumba en casa, o no sé muy bien, esto ya será para otro capítulo.
Michael McLaughlin
Esto se debía a que Scale, si no me equivoco, que es una empresa que ahora ha comprado Meterse, que lo que utiliza es básicamente datos para capacitar luego sistemas de inteligencia artificial, etc. Tenía operadores humanos para validar lo que estaban recogiendo esos modelos, que la empresa siempre insistía era un modelo de prueba no comercial definitivo. Luego siempre está la sospecha, porque al final son empresas que operan en otras. Que tienen su sede en otra parte del mundo, véase China, véase Estados Unidos, y no siempre se juegan con las mismas normas ni con la misma política de privacidad. Entonces la sospecha siempre está ahí, como tenemos la sospecha de que cada vez que decimos ahora igual estás comiéndote ahora en Instagram anuncios de la rumba las próximas tres semanas, porque hemos repetido, ya
Marta García
os avisaré en las cosas que igual
Michael McLaughlin
te compras una rumba nueva ahora por nuestra culpa.
Marta García
Marta Oye, ¿Y qué es lo que está pasando ya que ya es una realidad que estáis viendo en robótica que hace cuatro o cinco años no hubieras pensado que daba tiempo en esta década?
Concha Monge
Yo, precisamente esto de lo que hablamos es lo que yo más he visto revolucionario, honestamente, el poder conseguir que los humanoides mantengan el equilibrio como lo hacen ahora mismo, y eso ha sido gracias a la IA.
Marta García
Estos vídeos del Boston Dynamics, por ejemplo, que son los más virales porque impresionan.
Concha Monge
Sí, sí, sí. Y se siguen cayendo, obviamente, pero es brutal. Muchas veces incluso te lo ponen a cámara lenta el vídeo y ves que es que yo si me estuviera cayendo haría lo mismo. Porque ya no es que mantengan el equilibrio así de aquella manera, es que tú los ves y se caen como se caen los humanos y se levantan como se levantan los humanos. Es muy interesante todo esto. Yo creo que eso ha sido una gran revolución, pero personalmente pienso que hay muchas aplicaciones robóticas que se han visto catapultadas un poco al avance gracias a la inteligencia artificial, eso está claro. Entonces hay que agradecerle esta aportación a la En cuanto robótica se refiere, ya veníamos haciendo cosas muy alucinantes, muy interesantes, pero es verdad que faltaba esa velocidad de procesamiento y además procesar suficientes datos como para que ese robot pudiera salir airoso de muy diversas tareas. Y eso gracias a la IA lo estamos consiguiendo, o sea que estamos más
Marta García
cerca de un robot que camine como un humano que de uno que piense como un humano.
Concha Monge
Bueno, no sé si además nos interesa que los robots piensen como los humanos. Viendo la derivada de las Michael está
Marta García
haciendo así la cabeza diciendo no, por favor, depende del humano, te diría yo. Viendo los que los programan, yo mejor
Concha Monge
que no, porque todavía que se muevan de una forma u otra, pero que piensen ya a ver quién entrena al robot para que piense de una manera u otra. Uf, qué peligro.
Michael McLaughlin
Claro, yo creo que con eso hay mucho hype también de lo que se lleva hablando los dos últimos años de la inteligencia artificial general de una que sea equiparable a la nuestra Y en esto a mí siempre me gusta mencionar a Jean Lecun que era hasta hace poco el jefe de IA de meta, no me sé el cargo exacto. Ahora la ha abandonado para montar su propia empresa. Él venía a decir que con los actuales modelos de inteligencia artificial, que los modelos es lo que luego da vida a cosas como ChatGPT o Gemini y añadiendo memoria y mejorándolos mucho y obteniendo un volumen de datos muy fiable se podía llegar a la inteligencia de un gato similar de un gato. Los gatos son listísimos, no piensan como nosotros, probablemente piensen mejor que nosotros, tienen
Marta García
otras prioridades
Michael McLaughlin
Pero lo de un robot piense como un humano. Escuchemos más a gente como Lecun y no tanto a Sam Alman o Mark Zuckerberg Bueno, es que son gente que
Marta García
nos quiere vender lo que están fabricando Están invirtiendo millones y millones y quieren levantar rondas financiación. Hicimos una pausa precisamente sobre la burbuja de la inteligencia artificial y de cómo a veces se nos olvida que estos gurús tecnológicos lo que están es queriendo levantar rondas de financiación de gente que
Michael McLaughlin
salga lo más barato posible. Entonces si cotizan muy alto el precio de las acciones acceden mucho más fácil al dinero.
Marta García
No sé, Michael, si sabes que concha, además de estar con los robots en el laboratorio fabricándolos y programándolos, ella también ha asesorado en el cine cineastas que quieren hacer películas de ciencia ficción en la que haya robots que resulten lo más verosímiles posible. ¿Cuál es vuestro robot favorito de la historia del cine? No tiene que ser el más listo ni el que tenga mejor equilibrio.
Concha Monge
Para mí RD, Yo tengo hasta el ego de este robot de mi casa, grande, así y lo tengo ahí como el elemento más decorativo de mi mesa. A mí me gusta, no sé, para
Marta García
no tener que preocuparte por la motricidad fina porque
Concha Monge
ese va bien, ese va bien, ¿No? Sí, no sé, yo personalmente, a mí es que un robot demasiado parecido al humano a mí no me atrae nada. No sé, será porque ya lo veo todos los días en el laboratorio y estoy harta de ver estos vídeos de uno nuevo, otro nuevo, otro nuevo. Y no sé, personalmente empatizo más con aquellos que se parecen menos a los humanos.
Michael McLaughlin
Yo, por no repetir respuesta, porque también el primo que se me ha venido a la cabeza ha sido R, diría Wally.
Concha Monge
Wally también yo creo que tiene reminiscencias,
Michael McLaughlin
un poquito así, algo de inspiración, pero también es una de las cosas que dice Concha. Me es muy creepy ver estos robots. Además que se ven cada dos por tres ejemplos que vienen de Asia, de Japón, de China.
Marta García
Sofía era la primera mítica que se
Michael McLaughlin
parecen tanto al humano. A mí personalmente me resulta eso. La palabra script tiene un nombre.
Marta García
El concepto el del valle inquietante. Cuando se genera una tecnología que ya empieza a hacernos dudar de si es humana o es máquina, pero sabemos que no es humana porque hay algo que nos lo dice, genera rechazo. Genera rechazo y a veces es mejor hacerlo claramente. Con Sofía, esta que recuerdo, te dejaban ver los cables, no le ponían cráneo para que quedara claro. Por del podías parecer más o menos humana, pero por detrás quedaba claro que no. Yo no sé, yo creo que el que más se me quedó grabada en la infancia, que es cuando generas esa imaginación y ese deseo de que algo se haga realidad, era Cortocircuito. Bueno, Cortocircuito era el nombre de la película. Me parece que el robot era Johnny, ¿Cómo se llamaba? Por eso de poder. Cogía los libros y hacía. Y a mí eso me. Y además, oye, tenía una exposición al mundo. No aprendía por órdenes, sino con la experiencia conviviendo con los humanos. Yo recuerdo Cortocircuito con cariño. Luego ya descubrí a Bender, el de Futurama, que de los humanos lo que imita son todos los vicios malos. Y creo que me queda.
Concha Monge
Es que claro, ahora os ponéis a hablar y dices, ah, pues este también, pues aquel otro.
Marta García
Aquí estamos.
Concha Monge
Me refiero a lo que estáis mencionando, ¿No? Sí, sí. No, la verdad que hay muchos referentes. Es verdad que, fíjate, precisamente las pelis, sobre todo las pelis, pero también en teatro, la literatura. Es curioso, pero ha retratado muy sobradamente a los robots. Es curioso porque en esto está claro que esa influencia es tal cual una influencia.
Marta García
Y en los tecnooligarcas, que tienen todos una procedencia, una edad y un sesgo cultural muy identificable, comparten el imaginario de su infancia. Cuando le dicen a sus equipos, que desarrollen cosas. El Cybertruck este de Elon Musk, que lo planteaba como algo del futuro, en realidad es súper retro. Es como te hubieras imaginado un coche del futuro en los años 70.
Michael McLaughlin
Pero ahora mismo lo has dicho tú, con el robot de cortocircuito, que cogía un libro, aprendía absorbiendo conocimiento. Es un poco lo que se hace con toda la información que hay en la web para alimentar la inteligencia.
Marta García
Pero yo quiero que pasen las páginas como hacía. No vale lo de meterle el PDF a ChatGPT. No me vale. No me vale.
Michael McLaughlin
Pero si la ciencia ficción ha tenido.
Concha Monge
Eso es lo bonito también cosas que
Michael McLaughlin
han adelantado, que luego lo hemos visto,
Marta García
pero que no es casualidad. Lo que pasa es que la gente que tiene la capacidad de desarrollar tecnología también ha crecido viendo eso. Y entonces lo que quiere hacer realidad es su sueño, que fue lo que
Concha Monge
vio, lo que ha soñado.
Marta García
Y ahí está. Nos persigue la idea del robot humanoide que nos haga caso. ¿Pero nos va a regar las plantas? Que era la pregunta que te hacíamos hace años.
Concha Monge
Fíjate, hace años me hacíais la pregunta. Yo dije no sé, posiblemente diría que no o que yo no lo vería o algo así. No sé si concretamente regar las plantas. En este vídeo que os decía del CEO de X presentando al robot Neo este, que se te lo opera para que aprendan los hogares, precisamente en una charla TED que imparte, sale el robot y sale justo cogiendo la regadera para regar la planta. Y bueno, os invito a que lo veáis. Le cuesta mucho. Incluso bromea el CEO con, bueno, Neo casi venga, sigue intentándolo. Y claro, porque una regadera tiene un asa muy concreta y el robot hasta que empieza a tocar el asa y a ver si mete bien los dedos y luego coge. Porque una cosa es poner los dedos y luego sube para arriba y que el peso de la regadera no se te vaya con el líquido.
Marta García
Es verdad que eso lo puede resolver con un cablecito de riego automático que pongas en la maceta. Lo difícil es saber qué le pasa a la planta. Yo quiero el robot que me diga Qué le pasa. ¿Qué le pasa? ¿Agua? ¿Le sobra agua?
Concha Monge
Bueno, de alguna forma este CEO, y me gusta porque es una obviedad, pero bueno, está bien que lo plantee y que lo diga, es que las tazas, por ejemplo, si ahora mismo entrara aquí una persona, por cómo está colocada la taza, por la cantidad de líquido que tiene la taza, sabría, por ejemplo, si debe recogerla o no. Esto es así. Tú piénsalo en casa y con la
Marta García
fuerza que la coges.
Concha Monge
Bueno, pero ya más allá de esto, hay una intuición en los humanos de cuándo hacer las cosas, de cuándo hacerlas. Tú imagínate que estamos aquí hablando y ahora entra aquí un humanoide, y un humano sabría perfectamente cuándo retirarte la taza, si lo debe hacer de forma sigilosa, porque estamos grabando. Ese tipo de conocimiento del entorno, de intuición sobre el entorno, y eso parte de hacer bien una tarea. Oye, entonces que a mí venga un humanoide y se me lleve la taza, Vale, fenomenal. La ha cogido bien, no se la ha caído, no la ha roto y la ha dejado en el lavavajillas. Cosa que, por ejemplo, este robot tarda minutos largos en hacer minut pero es que a lo mejor no debe en este momento coger la taza. Es que eso es lo que no pensamos. Es que a lo mejor nos incordia. Que hay un humanoide que venga a quitarme a mí la taza porque de vez en cuando se pase y la haya visto vacía. Es que yo tengo el culín del café, que me encanta que se quede ahí, y me lo tomo dos horas después que me levanto y le apuro.
Marta García
Me encanta el momento en que le das así con la manoides.
Concha Monge
Claro, claro. Entonces, quiero deciros, bueno, que. Que está muy bien que los robots sepan resolver tareas de motricidad fantásticamente bien y todo lo que tú quieras, pero luego, más allá de eso, tienen que realmente integrarse en las dinámicas de los hogares, de cómo somos los humanos. Y es que una taza, más allá de la forma de taza, dice mucho del contexto. Y eso solo lo pueden saber los humanos, no el robot. Por ahora.
Marta García
Por ahora. Esa es la clave. Lo que sí que hay es en el marketing que rodea las grandes tecnológicas y las empresas que están comercializando estos dispositivos o prometiéndonos que los van a comercializar pronto. Primero están los prototipos que veía Michael, y luego está la promesa de que para 2030 tendremos uno en cada hogar. Quien pueda pagarse esos 20.000 o 30.000 dólares que de momento parece que van a costar. Está atrayendo mucha atención por lo que tiene de visual, por esa imagen de la promesa del cine que decíamos, pero hay otras necesidades mucho más importantes a la hora de mejorar la vida de las personas que se pueden conseguir con la robótica y que a lo mejor son menos instagrameables que los vídeos de Boston Dynamics. Estaba pensando en este aparato que tiene un nombre muy difícil de pronunciar, pero que está pensado para enfermos de ELA. Cuéntanos de qué modo la robótica puede ayudar a los humanos y no para una frivolidad que estábamos bromeando de que me planche la camisa.
Concha Monge
Exacto. Bueno, obviamente, esto es un ejemplo que he traído de una órtesis cervical que se basa en estas articulaciones blandas. Es como si nos pusieran, para que os haga una idea, como dos muelles a cada lado del cuello y esos dos muelles conectan arriba y abajo unos soportes, un soportamentón y un soporte a clavícula. Y luego yo actúo sobre esos muelles y moviendo los muelles muevo el cuello y es una cosa totalmente blanda, elástica, va todo integrado dentro de la estructura. No tendría que hacer grandes esfuerzos, ni quitármela, ni ponérmela, ni en transportarla. Es una cosa muy portable y de
Marta García
un material barato, vamos.
Concha Monge
Lo hacemos en la impresora D, que nos cuesta euros, o sea, estamos hablando de algo muy activo.
Marta García
¿Y esto cómo puede ayudar a enfermos de ELA?
Concha Monge
Bueno, la idea es que estas órtesis permitan un movimiento suave de flexoextensión en algún, a lo mejor, prototipo más avanzado de rotación. Como sabéis, los enfermos de ELA llega un momento en que ya no mueven ningún músculo, están postrados en la silla de ruedas o en la cama y no pueden girar la cabeza para mirar a nadie. Están con la mirada hacia el frente, con una tablet delante, que hacen un tracking. La tablet le permite hacer un tracking del iris y saber dónde están mirando en el teclado, si están mirando la h, la o, la l, la a, y eso es hola. Y pueden hablar a través de la mirada, mirando al teclado y formulando frases a través de lo que miran, y luego permitiendo que por un altavoz, una voz robótica incluso diga lo que estás escribiendo. Entonces esa mirada siempre al frente, de no mover nunca la cabeza, al final le genera muchísimo problema, sobre todo ocul conjuntivitis. Y entonces sería, por ejemplo, un pequeño gesto de mover la cabeza un poquito hacia un lado, hacia otro, cambiar el punto de vista desde el que observas esa pantalla. Eso podría ayudarte a aliviar un poco esa, si queréis, pesadez visual de los ojos. Pero luego también, incluso en una conversación, estar integrados en una conversación con un lenguaje no verbal, un gesto sumamente útil y que empleamos siempre, que es el de asentir. Estamos en una conversación y simplemente hacemos con el cuello el gesto. Pues por lo menos hacer esto de manera que se integren un poco más, que vivan la vida un poquito más dignamente.
Marta García
Esta robótica de los cuidados y de la ayuda a la discapacidad es mucho menos marketeable que otras de las ferias tecnológicas a las que vas, Michael.
Michael McLaughlin
Pero efectivamente. Pero esto es algo que, por ejemplo, en países como Japón o la propia China, tiene bastante de estos problemas. La apuesta que han hecho tanto por la robótica humanoide, porque ellos empiezan a tener problemas demográficos, ellos son la gran fábrica del mundo y van a tener que hacer un reemplazo de mano de obra, y entre una de las variables que hay, aparte, universidades para mayores, etcétera, etcétera, una de las apuestas es la robótica humanoide. Es muchísimo menos marketeable, pero es mucho más lógica esta apuesta. Es decir, tenemos ya herramientas para solucionar problemas reales. Que un robot sea capaz de abrir y recogerme los platos del lavavajillas o meterlos, no es una necesidad urgente, ni algo que nadie haya pedido, pero mejorar. Yo ahora he visto las piezas que ha traído Concha, y me recuerdo mucho del tema de ayúdamed, la ONG que trabaja con las prótesis de codo, Guillermo. Es decir, tienes tecnología para solucionar y hacer mejor la vida de muchas personas.
Marta García
Esa tecnología ya existe. A lo mejor lo que falta, corrígeme si me equivoco, Concha, son esas rondas de financiación millonarias que hacen posible que la investigación prospere más rápido.
Concha Monge
Eso es poner el foco en ellas, está claro. Es verdad que quizá no sean tan atrayentes, en fin, tan impactantes como ver dando vueltas a un humanoide, pero bueno, evidentemente sí que se financian y hemos avanzado muchísimo. Hablamos de que ahora, por ejemplo, no hay casi un hospital que no tenga, no te voy a decir un robot Da Vinci, pero robots quirúrgicos que han hecho evolucionar las operaciones y los postoperatorios de una manera brutal. Esto es una realidad, o sea que no es que estemos ciegos ante esto, yo creo que damos pasos y los gobiernos invierten en esto, pero creo que es verdad que yo lo pondría como primer, personalmente, realmente yo es lo que pienso, como primer foco de verdad, llevar la tecnología donde realmente es necesaria, donde realmente es necesario, yo creo que es muy necesaria para mejorar la calidad de vida de las personas y no solamente a nivel físico, no me refiero solo a una órtesis o una prótesis que me falta un brazo y necesito un reemplazo, también a nivel social. Hay muchos robots, bueno, quizás no tantos que sean eficientes, pero se está trabajando mucho en los robots sociales, que son esos que son capaces, y gracias también a la IA de alguna forma, entender el problema cognitivo de algún paciente o de alguna persona y ser capaz de estimularles adecuadamente para evitar frenar un poco en la medida que se pueda eso. Y cuesta mucho, la robótica social ha tardado, en España sobre todo, ha tardado mucho más en llegar e implantarse que a lo mejor otro tipo de robótica, una robótica de servicio industrial, lleva muchísimos más años y sin embargo creo que es igualmente necesario. Robots no el robot que está en tu casa, que te toca la pastilla, eso ya te lo dice el móvil, esto son tontadas, honestamente, no es un robot social ese que te dice te toca la pastilla, pero sí uno que a lo mejor sí que es capaz de alguna manera, con por supuesto el asesoramiento y la supervisión de un terapeuta, ahí sí que es necesaria la mano humana, pero ayudarte a no envejecer quizás mentalmente tan rápido, o si tienes otro tipo de problema, pues también aliviarlo.
Marta García
Oye Michael, ¿Y a ti qué es lo que más miedo te da? Porque a mí, viendo la cantidad de errores que cometes, la inteligencia artificial, es verdad, ha tenido una evolución en los últimos tres años pasmosa, pero está a años luego de ser confiable al 100%, al nivel de que le exigimos a un fármaco, por ejemplo, a la hora de meterlo en tu casa.
Michael McLaughlin
Los fármacos, llevamos años con muchos fármacos y todavía nos viene el aviso en el prospecto, probablemente nadie lo lea, mira todo lo mal que puede salir, es muy raro, pero mira todo lo mal que puede salir.
Marta García
Imagínate, imagínate el prospecto del mayordomo, que claro, si le preguntas por decir una tontada, pero si le preguntas chatgpt, cualquier cosa, y se inventa la mitad. ¿Y luego le oye, que esto te lo has inventado? Ah, sí, perdona, es verdad. Y va corrigiéndose para darte la razón todo el rato. Y estoy intentando imaginar qué podía hacer ese mayordomo, que en vez de sacudir el mantel por la ventana, lo que te tiras al gato. Es que, claro, ¿Qué nivel de certificación tendríamos que exigirle a estas máquinas para meterlas dentro del hogar? Creo que eso es mucho más difícil de desarrollar. Había que traer un abogado que creo que lo iba a ver mucho más complicado que la complejidad técnica de este trabajo que hace Concha.
Michael McLaughlin
Sí, en ese sentido, con certificaciones y seguridad y tal, nos estamos encontrando todos los años que lavadoras hackeadas, televisiones que tienen problemas de protección de datos, que graban o que puede ser una puerta de entrada para acceder a otros dispositivos del hogar, etcétera, etcétera. Si, cosas tan consolidadas como las teles, las rumbas, por volver al ejemplo, cualquier cosa que sea susceptible de conectarse a Internet, el riesgo cero no existe. Entonces eso lleva a la robótica. A mí me inquieta un poco. En ese sentido es lo que me inquietaría. Tampoco te diría, porque yo tampoco tengo planes de meter ningún robot en el corto plazo en casa.
Concha Monge
Sí, pero tienes toda la razón. Ahora mismo quizás nos preocupa. Fíjate, hablando otra vez de Neo, estaban haciendo una entrevista y contando un poco cómo sería que ese teleoperador entrara en tu casa y manejara el robot. Y le decían a la oye, mira, no pasa nada si tu habitación es privada. Se le dice al robot que aquí no entra. Y por mucho que el teleoperador quiera que el robot entre, eso está garantizado que no entra. Ahora mismo estamos preocupados en eso, en que el robot entre en nuestra habitación para ver qué tenemos ahí, que es una tontada como una casa, porque tienes una cama y ya está. No sé, yo tengo cosas más interesantes en el salón que en la habitación. No sé, pero bueno, es como mi intimidad. Pero sin embargo, lo demás, a lo que tiene acceso el robot, por el hecho de estar conectado a Internet y tener acceso a todos los datos de tu casa y a ti misma, pues eso, no le damos tanta importancia y nos consolamos con que ah, no, no, pero en mi habitación no va a entrar. Bueno, pues bueno.
Marta García
¿Meteríais un robot humanoide en casa?
Concha Monge
Yo ya demasiado que lo tengo en
Michael McLaughlin
el laboratorio a día de hoy no me cuesta meter un robot aspirador con cámara, por así decirlo.
Concha Monge
Yo no tengo Roomba ni siquiera, o sea, en mi casa no tengo ningún gadget por no tener, no tengo aspiradora, flipa, no tengo. Yo lo barro todo con el cepillo.
Marta García
Pero porque te relajan, porque no te fías, ¿No?
Concha Monge
Bueno, pues porque me parece un cacharro que ve dónde lo meto, o sea, yo es que soy muy minimalista, entonces yo pienso que si tengo que meter rumba en lo. No sé cuál digo, mi casa es pequeña, ¿Sabes? No sé, soy práctica como para encima meter un humanoide.
Marta García
¿Cómo está el metro cuadrado?
Concha Monge
Vamos, que ni de broma.
Marta García
¿Cómo estÁ EL METRO cuadrado? Ahora mismo no tenemos una habitación para el humanoide, esto va a ser así, pero bueno, pues muchas gracias chicos por traernos cuánto hay de hype y cuánto de realidad en esto de la robótica. Y mira, no pensé que la pausa que iba a recomendar después de grabar esta sería la de la vivienda que hicimos como Jorge Galindo, para poner un poco las expectativas en su sitio, pero bueno, habrá que trabajar en ello. Muchas gracias a ti Marta.
Concha Monge
Pausa el podcast semanal del Confidencial que dirige y presenta Marta García ayer, con la realización y el diseño sonoro de Ana Schultz, la asistencia técnica de David Fernández Marcos, la coordinación de Antonio Martín y el vídeo de Sergio Cerqueira. Entonces, si es una cuestión de tipo el Satisfyer, pues ya está, el Satisfyer, ¿Para qué pones un cuerpo humano tal? Pues para que tu imaginario al poder y entonces claro, pero es que ahí, sinceramente, ahí estamos años luz porque bueno, que el robot te coja la taza de una forma u otra o te coloque el lavavajillas mejor o peor, pues bueno.
Marta García
Pero si no te fías de que te coja la taza, te vas a fiar de que te.
Concha Monge
Para empezar, espérate tú que no se caigas aquí lisiado. Efectivamente. No olvides suscribirte a la newsletter de Pausa con recomendaciones y contenidos exclusivos de todo lo que comentamos en el episodio. Encuentras el link en la descripción de tu plataforma de podcast.
Fecha: 25 de febrero de 2026
Host: Marta García Aller
Invitados:
En este episodio de Pausa, Marta García Aller dirige una animada sobremesa con dos referentes: la experta en robótica Concha Monge y el periodista tecnológico Michael McLaughlin. El tema central es la llegada (o no) del robot mayordomo a nuestros hogares: ¿Estamos realmente ante el umbral de una revolución doméstica? ¿Cuánto es tecnológicamente posible, y cuánto es hype de las grandes tecnológicas? Con opiniones directas, ejemplos prácticos y reflexiones sobre el futuro, los invitados abordan desde el avance real de los robots humanoides hasta cuestiones culturales, de privacidad y de utilidad social.
La imagen popular:
– Marta pregunta: “¿Dónde está el Terminator? Qué desilusión. Si parece una pieza de un león.” (00:00)
– Compara las funciones cotidianas de un lavavajillas o un robot aspirador frente a lo que promete el marketing de robots humanoides.
– Elon Musk y la promesa permanente de la revolución robótica que siempre parece “a punto de llegar” (01:23).
¿Qué saben hacer hoy los robots humanoides?
– Los robots humanoides ya existen, pueden hacer “maravillas desde el punto de vista de locomoción, de motricidad” (Concha Monge, 07:51).
– Sin embargo, “para que funcionen en cualquier entorno, como hacemos los humanos, falta mucho” (11:21).
Limitaciones actuales: – Aunque la IA ha acelerado avances, “el aprendizaje aún depende de la supervisión y entrenamiento humano”, especialmente en entornos domésticos no estandarizados (12:04). – Michael recalca que muchas demostraciones de robots son muy controladas: “Podéis imaginar lo que ensayan con un robot para que no falle absolutamente lo más mínimo” (14:25).
Imaginario cultural y desafío científico:
– “Al final es nuestra creación y tiene que ser a nuestra imagen y semejanza… es un reto científico precioso” (Concha Monge, 19:42).
– Marta añade: “El mundo está diseñado para nosotros”, por lo que la morfología humana simplifica la adaptación al entorno (20:59).
Desventaja técnica:
– Hacer que los robots sean bípedos es “de entrada, menos estable”. Podrían ser más prácticos con formas menos humanas (Concha Monge, 20:21 y 21:21).
– “Nos complicamos más y más la existencia” diseñando manos antropomórficas, cuando una pinza a veces sería suficiente (22:14).
Lo que ya hacen bien: – Motricidad (caminar, mantener el equilibrio, incluso haciendo volteretas en demo) es un campo muy avanzado gracias a la IA (10:07, 29:01). – El robot puede mantener equilibrio incluso teleoperado (23:45).
Lo que aún hacen mal: – Las tareas requieren repeticiones y aprendizaje in situ, y la motricidad fina sigue siendo limitada (18:59, 22:47). – La “intuición” humana y el saber cuándo intervenir en el entorno social siguen lejos: “Una taza, más allá de la forma de taza, dice mucho del contexto. Y eso solo lo pueden saber los humanos, no el robot. Por ahora.” (Concha Monge, 39:46) – Riesgo de errores “legendarios fracasos” en presentaciones (14:48).
Teleoperadores humanos:
– Actualmente, muchas funciones son aún manejadas remotamente por expertos, tanto en robotaxis como en robots domésticos (16:21, 17:31).
– “Nada de IA milagrosa; el robot aún depende de humanos vía joystick en muchos casos” (23:45).
Privacidad y miedo a la vigilancia:
– Tema recurrente: “Esa duda de si Rumba no se espía y mapea nuestras casas…” (26:49), con ejemplos polémicos sobre imágenes privadas filtradas (27:32).
– Preocupación por la entrada del robot en “áreas privadas” del hogar, aunque “lo realmente relevante son los datos a los que accede” (49:29).
Marketing frente a utilidad real: – Marta ironiza con la promesa permanente: “Para 2030, quien pueda pagarse esos 20.000 o 30.000 dólares…” (40:13). – Michael y Concha coinciden: la robótica asistencial (prótesis, órtesis para ELA, robots sociales) es mucho más necesaria y menos “instagrameable” que los humanoides domésticos (41:16, 43:52).
Aportaciones reales: – Ejemplo de órtesis cervical barata y funcional: “Lo hacemos en la impresora 3D, nos cuesta euros” (Concha Monge, 41:51). – Robots quirúrgicos o de asistencia, poco vistosos pero altamente valiosos en calidad de vida (45:08).
El valle inquietante:
– Michael: “A mí me resulta creepy ver estos robots que se parecen tanto al humano” (33:39).
– Marta define el concepto: “El valle inquietante… cuando dudamos si es humana o máquina, pero sabemos que no lo es y genera rechazo” (34:01).
La influencia de la ciencia ficción:
– Selección de robots favoritos: R2D2, WALL-E, Johnny 5 de Cortocircuito, Bender de Futurama.
– “No es casualidad: Quien desarrolla tecnología ha crecido viendo esos referentes.” (Marta, 36:02).
Sobre la evolución reciente:
– “La irrupción de la IA me ha hecho cambiar de opinión… el avance es brutal” (Concha Monge, 04:54).
– “Hemos vivido una fase de aceleración tecnológica en los dos últimos años…” (Michael McLaughlin, 05:44).
Sobre el futuro inmediato (y sus riesgos):
– “Lo difícil no es solo manipular la regadera, sino saber cuándo hacerlo: esa intuición solo la tiene el humano” (Concha Monge, 38:43).
– “¿Qué nivel de certificación tendríamos que exigirle a estas máquinas para meterlas dentro del hogar?” (Marta, 48:03).
Sobre las verdaderas prioridades:
– “Llevar la tecnología donde realmente es necesaria… mejorar la calidad de vida de las personas y no solamente a nivel físico, también social” (Concha Monge, 45:08).
– Michael, sobre Japón y China: “Es mucho menos marketeable, pero mucho más lógica esta apuesta” (43:52).
Dudas finales:
– Marta: “¿Meteríais un robot humanoide en casa?”
– Concha: “Ya demasiado que lo tengo en el laboratorio” (50:33).
– Michael: “No me cuesta meter un robot aspirador con cámara, por así decirlo” (50:35).
| Tiempo | Tema / Cita relevante | |----------|---------------------------------------------------------------------| | 00:00 | Marta abre con la pregunta: ¿Dónde está el Terminator? | | 03:58 | Concha: “No, porque soy muy consciente de las limitaciones de la máquina.” | | 04:54 | Cambio de opinión gracias a la IA | | 07:51 | Robots humanoides ya existen, pero el reto es el entorno doméstico. | | 14:25 | “Podéis imaginar lo que ensayan con un robot para que no falle…” (Michael) | | 19:42 | “Al final es nuestra creación y tiene que ser a nuestra imagen…” (Concha)| | 21:21 | Desventajas de la locomoción bípeda | | 23:45 | Los avances en motricidad y teleoperación | | 26:49 | Privacidad y recolección de datos por dispositivos como Roomba | | 29:01 | “El poder conseguir que los humanoides mantengan el equilibrio…” (Concha)| | 34:01 | Marta define el “valle inquietante” | | 38:43 | “Lo difícil… saber cuándo hacerlo: esa intuición solo la tiene el humano”| | 41:16 | Enfoque en robótica asistencial y discapacidad | | 45:08 | Concha sobre la prioridad de la robótica social y médica | | 48:03 | “¿Qué nivel de certificación para meter el mayordomo en casa?” (Marta)| | 50:33 | ¿Meterían un robot en casa? (No) |
Un episodio ingenioso y esclarecedor para aterrizar expectativas y pensar hacia dónde nos conviene dirigir el entusiasmo robo-tecnológico.