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A
Chico, respira, que perderse siempre es un trajín. Eso te pasa. ¿Sabes por qué?
B
¿Por qué?
A
Por confiar en el GPS.
B
Yo, el hijo de puta del GPS. Y por confiar en mis habilidades. Porque vas y dices aquí métete. Digo, ah, pues me voy, ¿No? Mierda, me lo pasé y ya está.
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Hola, soy Marta García Ayer y vamos a hacer una pausa sobre algo que tiene que ver con el bienestar y la prosperidad y que escasea cada vez más sobre la confianza. De cuánto confiemos en nuestro entorno depende en gran medida la felicidad e incluso la economía. Y no suele verse como una riqueza. Las sociedades más prósperas son en las que más confiamos en los demás sin conocerlos. Sin embargo, la confianza está en crisis. Lo sabemos porque los niveles de confianza, como los del colesterol, también se pueden medir. Ahora te cuento cómo. Pero ¿Por qué vivimos en sociedades cada vez más desconfiadas? ¿Cómo afecta eso a la manera en la que nos relacionamos con los demás? ¿Confiar es racional o un acto de fe que tiende a caer en la ingenuidad? ¿Qué está haciendo en las democracias que falte cada vez más confianza? ¿Y qué está haciendo en la amistad y en el amor? ¿Puede la desconfianza entonces ser moralmente correcta o es la desconfianza una señal de decadencia? Pues para darle una vuelta a todo esto, hemos traído a Pausa, hemos traído de nuevo a Pausa a uno de nuestros filósofos de cabecera, al filósofo más grande que he encontrado. Bienvenido de nuevo, Vico.
B
Muchísimas gracias. Martesa del filósofo más grande. Me encanta.
A
Es estrictamente cierto.
B
Dicen de Francis Bacon que también era muy grande, pero no sé cuánto. Ahora. Dos metros. Creo que es difícil.
A
Eres muy grande, Vicón. Y en muchos sentidos. Pero bueno, ahora filosofamos con David Pastor Vico sobre la confianza, la desconfianza y la credulidad. ¿De qué nos fiamos y de qué nos estamos dejando de fiar? Que el futuro depende de esto. Pero espera, espera, espera, porque antes te voy a contar una historia. Es la historia de un juego, el juego de la confianza o Trust Game. Un experimento clásico de economía, economía conductual, que se hizo en los años 90. Los investigadores juntaron a dos jugadores anónimos, no se conocían de nada. Imagínate al jugador A le dan una cantidad de 10 dólares y a tiene que decidir libremente cuántos de esos dólares va a compartir con B, no tiene por qué darle nada. Puede quedarse con todo. Pero cuanto más le dé, más puede volverle de vuelta. Más puede ganar porque B tiene una especie de varita mágica que puede triplicar ese dinero. Y así ganarían los dos. Si A es generoso y B es generoso, los dos ganan si confían el uno en el otro. Ambos arriesgan, pero pueden ganar más. A está asumiendo un riesgo si le da algo a B porque B puede quedarse con todo o B puede devolverle lo que le mande por triplicado. Depende de ellos. Total, que repitieron el experimento 30 veces y el resultado demuestra que confiamos más en los desconocidos de lo que creemos. Los primeros jugadores, los que hacían de A, enviaron más del 50% de los dólares que tenían. Solo el 11% actuó egoístamente y no compartió nada con B. Y B, cuanto más recibía, o sea, cuanto más sentía que el otro jugador confiaba en él, más devolvía. Así que la confianza es muy rentable, y no sólo en términos económicos. Vico, filósofos y economistas, por lo que veo, coincidís bastante en esto, que es algo que no pasa a menudo.
B
No suele pasar a menudo, es cierto, pero tenemos que coincidir precisamente cuando nos hemos dado cuenta de que la falta de confianza nos está llevando por derroteros muy oscuros.
A
Y al revés, si lo decimos en positivo. La confianza mutua es determinante para el bien común.
B
De hecho, la confianza mutua se traduce en el apoyo mutuo. Y el apoyo mutuo, según Kropotkin, vamos a citar un anarquista que de vez en cuando no está mal, es realmente el principal factor evolutivo de la especie humana y de todas las especies biológicas. Resulta que esta en el apoyo mutuo, la posibilidad de adaptación óptima al entorno y de desarrollo. En frente teníamos a los otros, a los malos, a los que decían que no, que sólo los fuertes sobreviven, a esos que apoyaban el darwinismo social. Fíjate que justo en este momento, como Darwin, cuando Darwin saca la teoría de la evolución de las especies, se abre el melón en dos partes. Unos creen leer que sólo el fuerte sobrevive. Estos son los padres del darwinismo social que nos llevan a una situación muy penosa. Son los que están detrás de los colonialismos contemporáneos. Son los que están detrás de la idea de que ciertas razas, ideas y pensamientos, incluso religiones, son más fuertes que otras y por tanto tienen el derecho a imponerse. Y por el otro lado tenemos los que dicen, no, mire usted, no la realidad, lo que plantea Darwin es cierto, son las especies más aptas, sobreviven. Pero ese factor de adaptación está de la mano del apoyo mutuo. Y no hay confianza sin apoyo mutuo.
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Esta idea darwinista que decías, que es muy interesante, además enlaza muy bien con algo que culturalmente, y basta con echar un vistazo a los reels de Instagram, está muy de moda. Ese individualismo, esa exaltación de la felicidad depende de ti, vete al gym, entrena, ahorra. La clave de tu felicidad está en ti y no tanto en la colaboración con los demás. Pero las sociedades que más prosperan, qué nos dice la filosofía, qué nos dice la historia, son las que más colaboran.
B
Pues precisamente son las que más colaboran. De hecho, fíjate, la idea del darwinismo social se pudre, se corrompe, después del genocidio al medio, la primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial. A partir de ese momento el darwinismo social entra en decadencia. Y aparece un factor que es justo el que acabas de decir. Aparece un factor nuevo, allá por final de los años cuarenta, cincuenta, en Estados Unidos. Aparece la idea del egoísmo racional. El egoísmo racional. ¿Una vez que está feo defender las ideas del darwinismo social, aparece el egoísmo racional o no? Quizás no, los fuertes sobreviven, pero el ser humano es egoísta por naturaleza.
A
Esa frase la tenemos todos en la cabeza.
B
Y cuando trabajamos desde el egoísmo por naturaleza, justificamos la imposición sobre el otro. Porque claro, si soy egoísta, está bien que yo trabaje para mí. Y entonces aparece ese elemento disruptivo en la sociedad, que es la figura que antes no se veía con buenos ojos, sobre todo el hombre blanco, heterosexual, hecho a sí mismo, que lucha por unos ideales. Y precisamente esto lo promueve una mujer. Esto lo pronombre Ann R. Con su libro El manantial, con la rebelión de Atlas. Es la filósofa novelista que apuesta por la idea de una especie de superhombre y llega a decir con respecto al egoísmo racional, fíjate lo que dice Ningún sacrificio moral debe ser hecho por el ser humano a menos que sea hecho solo para sí mismo. Ningún sacrificio moral está justificado excepto que sea para sí mismo, para su propia grandeza. Esto se copia, esto se prostituye. Mucho, se pone en tazas, en camiseta. Y finalmente tenemos el homo contemporáneo, que bajo la premisa de que el hombre es egoísta por naturaleza, dice que no tiene que confiar en nadie, que se basta con él mismo, con el poder de su mente y su voluntad. Y ahí tenemos el nuevo idiota contemporáneo, el nuevo idealista individualista, el que cree
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que lo puede todo solo. Fíjate, este es el origen filosófico del criptobró.
B
Exacto, pero perfecto. De hecho hay una película maravillosa que es El manantial, la película de Gregory Peck, que es una recreación ficticia de la vida de Franj Wright, que no fue nunca así como lo plantea, donde él es capaz de dinamitar unos edificios que han hecho sobre unos planos de él, porque han puesto unas cornisas, ha perdido la esencia que él había puesto. Y él dinamita los edificios. Después hay un juicio y él hace un panegírico fantástico sobre el poder del individuo, pero el poder del individuo que es capaz de transformar la sociedad, o sea, llegan a justificar el individualismo atroz porque es el gran motor de la sociedad. Esto es mentira, pero una mentira como un castillo de grande. De hecho, este principio del egoísmo racional se cae por una razón muy sencilla. Cuando uno se convierte en padre, esto de cuando seas padre comerás huevos, cuando uno se convierte en padre o en madre, descubre que el sacrificio personal es absoluto con respecto a tu hijo. Absoluto. Y eso significa que el hombre no es egoísta por naturaleza, porque si fuéramos egoístas por naturaleza no habríamos salido de las sabanas africanas hace 300.000 años. Porque los sacrificios que tenemos que hacer sobre nuestra vida, sobre la vida en pareja, sobre nuestras economías, sobre nuestros deseos y anhelos de futuro, se diluyen inmediatamente, siempre que hablamos de padres sanos, no de pervertidos extraños, se diluye en pro del bienestar de nuestros hijos.
A
Es muy interesante el factor del progreso y de la prosperidad vinculado al individualismo y al héroe. El héroe es muy filosófico, pero en realidad lo que hace evolucionar las sociedades ha sido la capacidad de colaborar y de generar estructuras que nos hagan más. Más hábiles tomando decisiones de manera compartida.
B
De hecho, fíjate, vamos al mundo cinematográfico, es precisamente los años 40-50 donde el mundo del cine norteamericano empieza a ensalzar la figura del individuo cómo. Bueno, Express Tracy, si no me falla la memoria, hace de Thomas Alva Edison y hace una película de Edison
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como si las ideas de Edison hubieran sido de Edison.
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Exactamente. Ni siquiera James Stewart hace El espíritu de San Luis, hace de Limber, Cruza el océano. Se empiezan a hacer películas a los años 40 y 50 de exaltación del individualismo, como si estas personas hubiesen hecho estas cosas solas. Darwin, Edison tiene como 300, 400 patentes y ninguna es de él. Todas son de sus equipos.
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Que se lo digan a Tesla.
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Y hoy en día resulta que personajes como Steve Jobs, Jeff Bezos, Elon Musk, son estos promrés que aparecen en grandes carteles con figuras heroicas que tienen miles y miles de personas trabajando para que esto pueda suceder. Ellos no son más que la cabeza visible y un personaje que se convierte en algo casi mitológico. Pero la realidad es que sin los equipos que trabajan no habrían conseguido absolutamente nada.
A
He buscado. A mí es que me encantan los datos, ya lo sabes tú, soy la del mi de los datos. Y en el World Value Survey, que es fascinante, una encuesta internacional que se lleva haciendo desde 1981, que ¿Dónde estábamos tú y yo en 1981?
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Yo, tú
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no, yo ya estaba por ahí, ya estaba gateando. Pues es una encuesta internacional que se ha hecho en decenas de países y tiene una pregunta clásica, una pregunta fundamental para medirle el nivel de confianza. ¿Que diría usted? ¿Que se puede confiar en la mayoría de la gente o que nunca se es demasiado prudente para medir el nivel de confianza en una sociedad y entre países? Y me parece interesantísimo, porque en estos cuarenta y tantos años que se lleva haciendo, cómo ha ido evolucionando la sociedad y cómo se demuestra que los países donde más del 60% de los encuestados piensan que se pueden fiar de la mayoría de las personas que les rodean, aún sin conocerlas, son Dinamarca, Suecia o Finlandia, está estrechamente relacionado con el nivel de prosperidad de una sociedad, porque para que funcione tienes que creer que eso va a ir bien. Sin embargo, si te decía que era el 60% de Dinamarca, Suecia o Finlandia, hay países como Colombia, Brasil o Perú donde menos del 10% piensan lo mismo. Seguramente si los habitantes de un sitio se fueran al otro y cambiaran, no sería tan diferente su percepción, porque tiene mucho que ver con la seguridad con qué te está aportando la sociedad. Y es un poco la pescadilla que se muerde la cola. Porque esa confianza interpersonal, bueno, pues no creo que sea tan genética como social.
B
Pero fíjate, obvio que hay una materialidad en todo esto que condiciona la confianza. Es obvio. Pero fíjate la estadística y el dato, a ti que te gusta el dato, nos escupe la cara. Porque es contraintuitivo. ¿A qué me refiero con que es contraintuitivo? Bueno, pues resulta que cuando vemos un país como México, que sabéis que yo me he desarrollado allí, he estado 10 años viviendo en México, trabajando allí, vemos que en los años 80, los índices de confianza interpersonal, cuando se empiezan a medir en México, se miden En el año 91.92, por primera vez, si no me falla la memoria. Eran datos dentro de lo regulero, no tan malos. 35.36 de confianza como España, más o menos. Ahora, estos eran los datos en el año 91. 92, si no me falla la memoria. Y de repente la confianza empieza a bajar, a bajar, a bajar, a bajar. Y En el año 96 en México llega al 15% la confianza interpersonal en México. 15%. Sin embargo, si lo cruzamos con los datos de violencia, sobre todo el índice de asesinato, nos damos cuenta que el índice de asesinatos en México se dispara. Precisamente a raíz del año 1996. Llega Felipe Calderón al poder, empiezan las guerras del narco, y que la confianza baja muy poco en esos años de la guerra del narco. Muy, muy poco. Baja uno o dos puntos. De hecho, hoy en día sigo oscilando entre el 13, el 14, el 15, el 13. 14, el quin. ¿Esto que nos puede indicar? Nos puede indicar, hay muchos factores. Nos puede indicar que no es porque aumente la delincuencia o la violencia que baja la confianza, sino que cuando baja la confianza, nos encerramos en nuestras casas, no participamos de lo público, no estamos en las calles, nos da miedo el vecino, nuestros hijos no juegan con sus hijos. Nos encerramos y las calles quedan para los malos. Las calles quedan para los malos. Y ahí es donde se dispara la violencia.
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Y luego hay un componente también, voy a volver a la economía, que es el del bienestar que hay. Porque en España, esto que decía el índice de confianza ha caído estrepitosamente también a raíz de la crisis económica, cuando empiezan a fallar las estructuras. La corrupción tendrá también mucho que ver en esto, pero el riesgo a la quiebra de los bancos, a dejar de confiar. Al final la crisis de las hipotecas es una crisis de confianza. Tú lo cuentas en el libro. Por cierto, filosofía para desconfiados, para quien
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llevarse deberes está puesto todo. Sí, sí, tiene toda la razón. Pero de hecho, fíjate, es que implica, lo has dicho muy bien, implica solo bienestar económico. El bienestar económico es el determinante. Josh Morgan, que es un sociólogo norteamericano que estudia a fondo el tema de la confianza interpersonal, nos da la clave de bóveda de todo esto y nos explica la cuestión en la que estamos hablando. Verás, un país con un alto índice de confianza interpersonal será un país de democráticamente más sano. Esto es muy importante, tú lo sabes. Coincidimos más de cuatro veces al mes en una mesa de política y los índices.
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Y los llevamos bien, tú fíjate. Y aún así nos llevamos bien.
B
Pero es cierto, estamos en una mesa de política y nos damos cuenta de que falta salud democrática, de que falta nivel democrático, de que falta compromiso democrático. Vemos mucha lucha de petit politique, mucha lucha de partido.
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Dicho así, petit politique parece que ennoblece. Es la miseria moral de la que estamos hablando.
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Pues sí, es cierto, la pequeña política, ¿No? La gran política, que es la que todos queremos. Sin embargo, un alto índice de confianza interpersonal favorece una democracia sana. Sigue George Morgan. Un alto índice de confianza interpersonal hace que la corrupción caiga. ¿La corrupción caiga ¿Por qué? Claro, porque si el pueblo confía, la gente confía en sus vecinos, tiene actividad política. ¿Qué es la actividad política? Bueno, pues es hablar con los vecinos, salir a la calle, quejarte de que no te gusta el barrio, de las condiciones en las que estáis viviendo, poner en tela de juicio el papel de los delegados, de los jefes de distrito, etc. De las diferentes estructuras políticas que hay dentro. Por lo tanto, si la ciudadanía tiene participación, también vigila dónde van los dineros.
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Sí, pero incluso cuando todo va mal, si pensamos en películas o en series que retratan Apocalipsis, que hay muchas últimamente, no sé cuál es tu favorita. Uff, no sé si tienes, pero a
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mí la que más me gusta es del setenta y tanto ¿Cuál es Soylent Green is People? Cuando el destino nos alcance. Me parece fabulosa. Fabulosa. Soylent Green. He dicho Soy Green SP Porque es el final de la película y cuando Charlton Heston se da cuenta. Transcurre en el año 2025, creo, va
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por ahí con 50 años de retraso.
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Transcurre en Nueva York, un Nueva York hiperpoblado, donde no hay alimento, donde los ricos viven muy bien, donde la temperatura del planeta se ha elevado muchísimo, al punto de que los mares se han calentado y no hay plancton. Y que la comida que come el bulbo normalmente es unas galletas hechas de pláctono. Y entonces Charto, que es un policía, está trabajando sobre una serie de asesinatos y se da cuenta de que pasa algo raro con el alimento y que el alimento. Los ricos comen carne, comen verdura, viven frescos, viven en grandes casas. ¿Los pobres, que población? Viven hacinados, no tienen comida y comen una cosa que se llama Swylen Green. Son unas nuevas pastillas, unas nuevas galletas que han salido, que son de color verde. Y la sorpresa se la lleva cuando se da cuenta de que Solen Green ya no se puede hacer con placton porque ya no queda y se hace con.
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Pero esto es como en. Perdón por el spoiler. Quien tema mucho los spoiler de una serie de Apple TV que voy a decir a continuación, que se salte 30 segundos, pero me recuerda a Pluribus, que es una serie extraordinaria, muy filosófica, que si no has visto te recomiendo, que está en Apple TV y que plantea la idea de. De los múltiples formatos de que algo pasa en el planeta y colapsa. ¿Cómo salir adelante? ¿Que tiene que ver con esto? Y es muy interesante porque este plantea una situación extrema de aislamiento total. De aislamiento total de 11 o 12 sujetos en todo el planeta. No voy a explicar por qué, pero es fascinante. Quedan otros sujetos, pero en vez de ser zombies que van por ahí persiguiendo gente, son una conciencia conectada. ¿Te va a dar mucho juego, síguelo, porque cómo gestionas esto ante la falta de nadie con quien cooperar? Y me recuerda una frase de Tocqueville. ¿Vas a ser tú aquí el único
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que se pone bueno, exquisito, que me
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vas a ayudar tú a recordarla bien? El hombre teme más al aislamiento que al error. Algo así. El quedarnos solos es lo que más miedo nos da, y por eso en estas películas de Apocalipsis o en estos planteamientos, que es lo que te iba a contar, lo que siempre sucede en el desarrollo de la acción es cuando diferentes protagonistas van encontrándose entre sí. Y si aciertas o te equivocas, ¿En quién confías? No es el más fuerte el que sobrevive, sino el que acierta en quién está confiando. Me estaba acordando de The Last of Us, con permiso de Charlton Heston. Yo soy más de Pedro Pascal.
B
No lo está haciendo mal.
A
Y me parece también un planteamiento muy interesante de cómo al final necesitas de otros. Para poder sobrevivir.
B
La gran tragedia cinematográfica de este género es de road, Cuando fíjate que nuevamente aparece el canibalismo, porque es uno de los grandes tabús de la especie humana. No hay ejercicio de mayor traición a nuestra especie. Por supuesto que imposibilita la confianza, que es comerte a otro humano. Y en esta película el miedo que tienen padre e hijo, siempre huir de aquellos que se los quieren comer. Eso está ahí. Pero volviendo a lo que nos empuja en todo esto, el tema de la confianza no es que tenga fuerza, sino que es vital. Decía de la Cortina que la confianza es pilar y posibilidad de la ética, de la relación ética. No hay relación entre seres humanos sin confianza. Y los estudios nos dicen esto, no sólo lo de la democracia y la corrupción, sino cosas mucho más profundas. Nos dice que cuanto más se confía en estos países, más inteligentes somos. Estamos en una crisis de pérdida de inteligencia.
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Está saliendo constantemente que las redes sociales se suponía que iban a ponernos en contacto para poder crear una inteligencia colectiva muy superior. Y lo que están es exaltando el
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individualismo, el pensamiento polarizado, el pensamiento acrítico,
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el conflicto y la rivalidad.
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Claro, nos están engolosinando las entrañas y nos están moviendo desde pura pulsión.
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Pues fue Adela Cortina a la que le oí recordar esta frase de Tocqueville, porque yo la verdad no lo tengo así muy fresco, pero hace no mucho hablando con ella, y era al hilo de hablar de la desconfianza en la sociedad y de por qué las teorías de la conspiración, que es algo de lo que en Pausa hemos hablado mucho, y la desinformación triunfa tanto y es por la necesidad de pertenecer a un grupo. Entonces me da igual que esto sea cierto o no, pero aquí he encontrado mi tribu.
B
De hecho, en este libro hay un momento durísimo para todo el que se crea el tema de los horóscopos, porque explico perfectamente que esto es una patochada tremenda.
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¿Y qué van a pensar ahora nuestros oyentes, Piscis, que se hagan terraplanistas, que
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saltan de uno a otro menor problema? Pero es precisamente por eso, o sea, por esa falta de pensamiento crítico, porque, a ver, fíjate, estamos dando vuelta en los temas, pero vamos a unirlos, porque si no los unimos nos quedamos cojo. Es que no hay posibilidad de pensamiento crítico sin confianza. Por eso los países que confían los unos en los otros son más inteligentes, porque el ser humano solo no es capaz de aprender absolutamente nada. Hay una anécdota que a mí me gusta contar muchísimo en mis charlas y conferencias, sobre todo con padres de alumnos, que ahora todos los padres de alumnos creen que sus hijos tienen altas capacidades. Entonces yo les explico. Te voy a explicar qué es lo que sucede con tu hijo con altas capacidades cuando lo dejas encerrado en casa con una tableta. Cuando el hombre más rico del mundo hace 2.500 años, que era Filipo II de Macedonia, decide que es un gran rey, pero está siendo un mal padre y no puede cuidar bien a su hijo, decide buscar un tutor que esté a la altura de su hijo y de las expectativas, pues ¿A quién contrata? El mejor filósofo de la época, Aristóteles. Entonces llega Aristóteles a Macedonia, que es su casa natal, y le presenta a Alejandro. Alejandro tenía 13 o 14 años cuando se lo presenta, rubio, guapo, ojos azules, perfecto, Collins Farrell. El tinte de pelo le quedó muy mal en la película. Y entonces cuando le presenta a Alejandro, lo primero que dice Aristóteles muy bien, Hola, Alejandro. ¿Dónde está el resto de los niños? Claro, tú imagínate, eres el hombre más rico del mundo. Además Aristóteles seguramente le cobró un riñón. ¿Y cómo que el resto de los niños? Sí, sí es que tu hijo no va a aprender nada solo, yo necesito que haya otros niños con él para que aprendan juntos. Entonces, después de que Aristóteles se lo explicó, Felipe II de Macedonia abre a los generales, a la gente noble de Macedonia, la posibilidad de que sus hijos estén con Alejandro Magno. ¿Y sabes lo que sucede? Que no sólo dan clase con Aristóteles estos niños. Estos niños se convierten en los generales de Alejandro. Son sus personas de confianza, son sus amigos, son con los que conquista el mundo. Y Alejandro era un alumno aventajado pero entre ellos está Ptolomeo. Ptolomeo, que es el que después se queda en Alejandría, la ciudad que lleva el nombre de su amigo, y funda la dinastía ptolemaica, la última dinastía egipcia. Él es el que inicia el faro de Alejandría, la Biblioteca de Alejandría, el Museión. Uno de los hombres más cultos del mundo. Qué cosa más hermosa darnos cuenta que esto de la confianza tiene unas connotaciones muchísimo más profundas de los que creemos.
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Sí, porque la idea del héroe siempre ha estado profundamente vinculada a la individualidad, que también es muy filosófica. El yo soy yo y mis circunstancias. El yo es muy filosófico también.
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Sí, claro. De hecho, toda la filosofía se basa en una filosofía muy yoísta, porque los filósofos daban por hecho en todo momento de que la figura del otro siempre iba a estar presente. Es que Aristóteles es el que habla en la Ética Nicomaquea, su hijo Nicómaco, de la necesidad de tener amigos. Dedica cuatro libros, compra, a explicarle a su hijo la importancia de tener amigos.
A
Y nosotros dedicamos una pausa contigo a la amistad.
B
Eso ya es una maravilla. Eso es una auténtica maravilla, no me cabe la menor duda. Pero imagínate la importancia que tiene todo este juego de confianza. Y de hecho, fíjate la cuarta parte, para que no nos quedemos que con cuatro contra ruedas no ando un coche. Decía Joel Morgan, un país con un alto índice de confianza interpersonal no solo es democráticamente más sano, no solo es menos corrupto, no solo es más inteligente, sino. Cuidado, redoble de tambor. Es más feliz. Es más feliz. ¿Y por qué es más feliz? Porque si yo vivo involucrado en mi sociedad, participando de la democracia, vigilando que los dineros vayan a donde vayan, viendo cómo este resultado de la participación democrática facilita que mis hijos sean más inteligentes y que puedan tener un mejor futuro, es obvio que voy a ser más feliz.
A
¿Y qué hacemos entonces con tanto mensaje de CryptoBrook y Jim Bro explicándonos que el que sobrevive es el más fuerte?
B
Hombre, yo podría explicar por qué cavidad del cuerpo se puede meter ese mensaje, pero no es apto para estas horas. Lo que hay que hacer es estudiar más. Lo que hay que hacer es leer un poquito, tener los ojos un poquito más abiertos.
A
El que sobrevive. ¿Entonces Vico es el que más colabora esto filosóficamente, económicamente y socialmente? ¿Lo podemos demostrar?
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¿Que sí lo podemos demostrar? Claro que sí. ¿Conoces a Susan Pinker? Susan Pinker tiene un libro maravilloso que se llama El efecto aldea. Susan Pinker se planteó lo siguiente. Fíjate qué cosa más bonita. Esto es nuevo. Esto es como pan caliente en el mundo de la filosofía, psicología. Algo que tiene cuatro o cinco años es pan caliente. Susan Pinker se plantea lo siguiente. ¿Por qué las mujeres viven más que los hombres? Todos hemos pensado que hay una cuestión biológica, pero ella es psicóloga y sociológica. Y ya decide averiguar por qué. Entonces, para averiguar por qué, empieza a buscar en todo el planeta Tierra. En qué pueblo, población o espacio los hombres viven igual que las mujeres. Porque si encontramos un sitio donde hombres y mujeres viven lo mismo, a lo mejor es que hay algo que diferencia a esa sociedad de las otras del mundo. ¿Suena bien? El planteamiento parece correcto. Bueno, pues encuentra una pequeña isla en el Mediterráneo, creo que por Córcega. Y ahí encuentra una serie de pueblos donde hombres y mujeres viven lo mismo. Cuando va a los registros, viven lo mismo. Hay una equiparidad.
A
No le podemos echar toda la culpa al tabaco y al alcohol, ¿No?
B
De hecho, fíjate qué bueno que me dices esto. Después de estar un año y medio con todo su equipo universitario allí haciendo encuestas, no sé qué, descubre algo. Descubre que los hombres que trabajan, que fundamentalmente son agrícolas y ganaderos, los hombres son los que van a trabajar al campo y con el ganado. Las mujeres hacen otras labores. Se dan cuenta de que las mujeres socializan mucho con las otras mujeres de su entorno. Algo muy propio de la vida rural. Pero lo que descubren es que los hombres en este pueblo, por alguna cuestión cultural y tradicional, conviven mucho también con otros hombres. De tal manera que si sumamos el número de horas de socialización, resulta que es el mismo. Y empieza a darse cuenta de que la socialización, que el vivir cara a cara con otro, alarga la vida hasta el punto que Susan Pinker se atreve a decir en su libro que echarse una cervecita todos los días con los amigos puede ser un factor tan determinante en la longevidad como dejar de fumar. Como dejar de fumar. Se dice que el fumador que lleva toda la vida fumando pierde cuatro, cinco o seis años de vida. Bueno, pues si dejas de fumar, pero además te tomas una celulita todos los días con los amigos, echas un rato con los amigos, una risa, un cachondeo. Resulta que recuperas estos años que vives más. Y dice Susan Pinker, yo soy un pervertido para estas cosas. Dice sus En la primera edición no me cabe duda que esto no será un caso solo de este pueblo, tiene que haber más. Y en la segunda edición, el prólogo de la segunda edición dice encontré otro pueblo en Grecia, uy, en el Mediterráneo. Y yo pensaba, vente a Andalucía, vente para allá, vente a mi pueblo, vente a Utrera. Y hecho allí cálculo. ¿Y por qué? ¿Y por qué? Fíjate qué coraje. Mira, ahora me voy a poner muy andaluz, fíjate qué coraje. ¿Por qué en Grecia? ¿Por qué en el Mediterráneo? Pues porque se dan las condiciones, las condiciones climáticas para poder estar mucho tiempo en la calle, para poder hablar con los demás. Esto alarga la vida. ¿Y por qué narices en Finlandia lo están haciendo mejor? ¿Por qué la confianza allí está en sus mejores épocas y en nosotros no? Pues tiene una razón material. A ti que te gustan las cuestiones materiales. Finlandia en los años 80 tenía problemas enormes, tenía problemas de alcoholismo, un alcoholismo generalizado, problemas de violencia machista, muchísimos problemas y además una tasa de suicidio muy alta. ¿Qué sucede? En el año 91 cae la unión Soviética. La Unión Soviética era el principal comprador de todos los productos de toda la industria de Finlandia, principalmente madera, pesca, alcohol. Ellos producían esto. Y la Unión Soviética lo compra. ¿Y una vez que la Unión Soviética cae, ellos tienen que pensar qué vamos a hacer? ¿Qué tenemos los finlandeses? ¿Qué podemos hacer los finlandeses que no puedan hacer otros seres humanos en el planeta? Está muy interesante la pregunta. Y llegan a una conclusión que es muy filosófica. Los finlandeses somos los únicos que podemos hacer más finlandeses. Con lo tanto es en el capital humano donde está el futuro y posibilidad de nuestro resurgimiento económico. ¿Y empiezan a apostar por un modelo de enseñanza y por un modelo de sociedad basado en qué?
A
En la confianza y en la educación. ¿Para que no invirtieron en educación?
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Es que su modelo educativo redunda en la confianza. Por eso en el momento en el que empiezan a trabajar la confianza en la educación, desaparece el bullying. El bullying desaparece porque no hay un buleador solo que actúe contra otro chico y que los demás os aparten o la aplauden. No. En un sistema de confianza, cuando aparece alguien que va a acosar, es el grupo completo el que No, a nuestro amigo, tú no lo vas a tratar así. Y ahí tienes ese desarrollo que yo sé que en las últimas dos legislaturas lo está pasando mal Finlandia, porque cuando nos descuidamos, Marta, cuando dejamos de cuidar lo bueno que conseguimos se pierde.
A
Bueno, y también por explicación, si quieres la explicación material, economicista del asunto. El bloqueo a Rusia a raíz de la invasión de Ucrania ha hecho un daño enorme en la economía finlandesa porque todos los rusos que cruzaban la frontera pues ahora lo tienen. Es complicado, pero no quería yo quitarle el misticismo filosófico a todos. Pero en España, fíjate que somos mediterráneos y presumimos de ello. La confianza va cada vez peor. Informe del que hablábamos antes de confianza a nivel mundial tiene detectado, que lo comentaba antes, que a raíz de 2007 empieza a caer en picado, pero estábamos en el 30% de nivel de confianza, o sea, de españoles encuestados que afirman que se fían de la mayoría de las personas, el 30% en el 81 cuando empezó el estudio y en el 18 ya íbamos por el 9%, escaso 9%. Se ha desplomado la confianza. Hay una crisis de confianza enorme a nivel mundial y en las sociedad española en particular. ¿Crees que tiene esto que ver también con que estén aumentando cómo aumentan los índices de ansiedad y de estrés que se intentan medicar y gestionar como un problema individual y sin embargo a lo mejor hay más detrás?
B
Es que la pérdida de la confianza implica soledad. A ver si dejas de confiar en los demás, no quieres compartir tu espacio con esta persona, no quiere ni siquiera saber quiénes son y esto implica soledad. Claro, tenemos un lenitivo maravilloso que son las nuevas tecnologías que da esa falsa sensación de pertenencia a un clan, a un grupo, a un espacio común y creemos que esto nos va a ayudar cuando no nos damos cuenta de que eso ni es un clan, ni es un grupo, ni es un banco en el parque, eso es una plataforma de una empresa privada que cotiza y que cotiza en Nasdaq.
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Un like no sustituye unas pipas en el banco.
B
Exactamente. Pero nuestro cerebro cree que sí. Fíjate el estudio que hizo la Universidad de California de Los Ángeles era someter a un individuo, metía un líquido de contraste, lo metían en un aparato de estos tremendo que dan vuelta y entonces veían la actividad cerebral. Resulta que un like era a su cerebro lo mismo que comer chocolate. Ya sabes que es una especie de metáfora, una metáfora del sexo, ganar dinero o recibir un aplauso. El cerebro no nota la diferencia. El cerebro no tiene la capacidad de distinguir que un like es virtual y que lo otro es real. No lo distingue. Por lo tanto es una droga perfecta, porque a todo el mundo le encanta el chocolate, ganar dinero y que le aplaudan. Y entonces de repente, no importa que yo ya no tenga amigos, no importa que yo no me reúna con la gente, no importa que no conozca a mis vecinos, porque tengo este espacio donde soy reforzado constantemente. Y cuanto más ingenioso soy o cuanto más tonterías digo, más me refuerzo. Y cuando más me sesgo y me posiciono en un lado, más refuerzo sigo teniendo. Sin darnos cuenta de que estamos respondiendo simplemente a una empresa privada que está mercadeando con nosotros y que deberían de pagarnos ellos a nosotros. Nosotros deberíamos de pagarnos Facebook, Instagram, porque Facebook, Instagram, cualquiera de estas redes sociales, es un Excel vacío. Es un Excel vacío que rellenamos nosotros con nuestra foto, con nuestra vida, con nuestra biografía, con nuestro contacto, y pasamos horas y horas al día rellenando eso. Y claro, al final, voy a ponerme muy filosófico, aunque no crea en lo que estoy diciendo, al final nuestro espíritu se resiente. Yo no creo en el espíritu, pero al final nuestra psique se resiente. Al final no lo aguantamos todo y al final nos encontramos solo decimos de la soledad, que es algo que afecta a los mayores, no solo los mayores, los jóvenes están enfermando de soledad.
A
Tengo aquí apuntado una frase de tu libro que me ha gustado mucho. Esta idea de que confiar es dar tregua al miedo, compartirlo, dividirlo, debilitarlo entre los demás. Que el miedo y la incertidumbre, que también es un mal muy de nuestros tiempos, que en Pausa hemos hablado mucho de la incertidumbre, porque está muy vinculada a la polarización. Cuando hay tanto miedo al futuro es cuando surgen los monstruos. Pero hasta que no te he leído no había visto tan claro que lo que hay también en ese exceso de incertidumbre es una ausencia de confianza.
B
Claro, claro. Es que la confianza permite diluir la incertidumbre. A ver, ¿Por qué las tribus confían los unos en los otros? Bueno, porque los seres humanos somos complejos y además podemos tener reacciones que no controlamos, pero la confianza permite saber que el otro hará lo que tú esperas que haga. Cuando la definición de confianza es saber que el otro hará lo que tú esperas que haga, la incertidumbre desaparece, o sea, tú, Marta, me invitas a pausar, tú confías en que yo vaya a darte una buena entrevista y yo vengo con toda la intención de hacer algo bueno, una buena charla contigo, pero yo vengo respondiendo a tu confianza. Responder es la raíz etimológica de responder que la raíz de la palabra responsabilidad. Por lo tanto, la confianza y la responsabilidad son conceptos de ida y vuelta. Una sociedad es muy sana cuando la gente confía los unos en los otros y recibe esa responsabilidad de vuelta, por lo tanto esto se convierte en algo muy sólido y evita cualquier incertidumbre. ¿Qué sucede? Que cuando lo explico en el libro, cuando las sociedades van creciendo demasiado, vamos perdiendo la confianza en los demás, entonces lo perdemos porque perdemos el conocimiento de primera mano de quién es el otro.
A
Bueno, porque también hablamos de la confianza interpersonal, pero también está la institucional y hay muchas instituciones que han ido decepcionando, malversando esa confianza.
B
Las instituciones aparecen cuando perdemos la capacidad de conocer a todos los miembros de nuestra sociedad y entonces tenemos que arreglar la confianza y aparecen las leyes, el código de Unamun, resulta que cuando tú lo lees, el código de Unamun tiene condenas muy fuertes a rupturas de confianza, pero no tiene condenas muy fuertes a cuestiones azarosas que pueden llevar a la muerte.
A
Por ejemplo, si no recuerdo mal, la última vez que estuviste en pausa, hablamos mucho de los idiotas y pocas cosas nos hacen sentir más idiotas a nosotros mismos que confiar en la persona equivocada, que alguien traicione nuestra confianza.
B
Hay un tema, hay un tema maravilloso que últimamente está soldando mucho y los filósofos tenemos la respuesta y debemos de procesar la desconfianza. La desconfianza tiene un renombre que es sospecha, sin embargo el filósofo dice no, no sospechemos, dudemos. La duda es no tener claro algo, la duda es profundamente filosófica, duda de todo menos de las matemáticas, decía Descartes, debemos dudar. Si, no me cabe la menor duda. La duda es sana, es higiénica, nos permite ver esto qué es realmente, hacia dónde va. Pero la sospecha esa es peligrosa. Sospecha viene del latín suspiciare o suspiciare, que significa mirar desde abajo, o sea, mirar al otro intentando encontrar lo malo que lleva oculto. Y eso sí es un problema, la sospecha.
A
Pero la ingenuidad también lo es. Creer que todo el mundo es bueno. También te puedes llevar unas tortas buenas.
B
Sí, por supuesto, Pero alguien que confía en los demás no tiene por qué ser único.
A
¿Confiar es exponerse, no? Te lo dice alguien que confía por encima de sus posibilidades. Lo digo por experiencia.
B
Toma la confianza como psicologismo y no como un concepto filosófico o un concepto incluso biológico.
A
Es un riesgo, es un riesgo consciente, pero no es ingenuidad.
B
Claro, claro. Puede tener un riesgo cuando no conoces a la otra persona y después comprobarás si mereció la pena o no mereció la pena. Pero eso es muy bueno. Bueno, es muy bueno cagarla. A mí me hace mucha gracia. Es que yo confiaba en la gente, pero me dieron mucho Palo. Digo, ¿Cuántos? ¿Cuántos palos te dieron? ¿Un dos, tres o cien mil? ¿Cuántos Palos te dieron? Porque resulta que, igual que decías en el experimento del principio, cuanto más confiamos en la gente nos damos cuenta que son cada vez menos los que nos fallan. Y el resto no nos suele fallar, nos fallan poco y además esos pocos detectamos los patrones de fallo y ya a la próxima vez que conocemos a personas que corresponden con esos patrones, cuidado, que tú me hueles a algo ya conocido. Tú eres un pequeño déjà v, yo no te quiero aquí. Por lo tanto, el ensayo error lo que nos da son herramientas y nos hace mucho más críticos. La posibilidad de confiar en los demás refuerza el pensamiento crítico, Marta. Es que es así. Por eso son más inteligentes los países donde más se confía, porque te permites el ensayo y el error. A mí la gente que se queja de es que me han fallado, felicidades, has tenido una oportunidad de aprendizaje, es que me han hecho mucho daño. Bueno, dicen los franceses, cuando algo te duele si sientes que estás vivo, mientras que si no te duele es como si no vivieras.
A
No sé si se te ocurre una traición más cinematográfica que la de Michael Corleone, cuando abraza a Fredo e incuba
B
y le da el beso en la
A
boca, en esa celebración de Año Nuevo, y le dice en voz baja que sabe que fue él. Quién lo traicionó. Muy shakespeariano. A lo mejor
B
había ido puntos. Podría ser aquel tú también, bruto, que decía Shakespeare en julio César. A mí hay dos momentos que me fascinan, del padrino del 2 y del 3. Fíjate, no te meto al 1 del 2 y del 3. El bueno, el momento de la traición de Fredo es maravilloso, pero el grito en las escaleras, en la muerte de su hija, ese grito ahogado en las escaleras, no hay posibilidad de que vea esa película y no vea esa escena y me conmueva.
A
Y ahí suena ópera de fondo. En el episodio de pausa que hicimos precisamente en el Teatro Real, estuvimos recordando también la importancia de la ópera y de cómo conmueve en esos momentos en los que tanto sentimiento aflora, porque es el desgarro.
B
Ellos salen de ver Caballería ruticana, están en Sicilia, y ese momento para mí es absoluto. Es como un hombre malo, un hombre malo a todos los efectos sociales malos. Tiene corazón y se le rompe en ese momento. Me parece magnífico. Como que se agarraba a la única posibilidad de ser bueno, que era su hija.
A
Y la confianza rota en el vínculo más cercano. Volviendo a Fredo, eso marca luego la vida de una persona. De hecho, en algunos de estos experimentos que he estado revisitando de economía conductual, veían que las personas que habían sufrido algún problema, alguna traición, o, por ejemplo, algún problema económico grave, luego eran menos propensas a confiar las que se habían llevado esos palos gordos. Cuando te han marcado así, no sé si tú has vivido ahora que no nos oye nadie. ¿Vico, a ti quién ha quebrado tu confianza?
B
No, pues mira, yo creo que no es que yo sea un superhombre, ni muchísimo menos, sino que Sí, claro, hay rupturas de confianza, sobre todo en la adolescencia. La adolescencia es el momento de la ruptura de la confianza, que son los palos de las amistades, pero por una razón muy sencilla, porque las amistades que suelen surgir de la diversión y después se extrapolan a amistades por interés, porque vamos juntos al instituto, al colegio o vamos a los conciertos, no tienen las mismas pautas de evolución y de madurez Por lo tanto, mientras un amigo va por un camino, tú vas por otro y de repente hay una discordancia entre uno y otro que tú no te puedes explicar porque o tú has madurado más o él ha madurado más y ha decidido coger un camino de en medio. Para mí estas grandes tragedias de la adolescencia, de la juventud, siempre me han parecido muy ricas. Siempre ricas en el sentido de nutritivas. A mí me ha encantado siempre en estos momentos de. Quizás he sido un poco estoico para estas cosas, sin saberlo, ni siquiera he estudiado filosofía, pero me han permitido ser muy creativos y estos momentos de exaltación emocional, si lo sabes canalizar, son muy buenos. Y algunos dirá pues entonces no te ha dolido tanto. Bueno, cada uno mide las cosas con el tamaño de sus manos. Yo tengo unas manos enormes y a lo mejor lo mido de otra forma, no sé, pero me parece. Me parece que es sano. Mira, una vez me decía un amigo al que quiero muchísimo, me decía Vico, un hombre, el comentario no puede ser más de cuñado, pero yo lo quiero mucho. Un hombre no es un hombre hasta que una novia no lo manda al carajo. Y yo decí qué maravilla, qué conocimiento. Pero es que es verdad, esa sensación plenipotenciaria de la juventud que crees que puede con un golpe de tus manos derribar un muro, se viene abajo cuando la novieta de turno te dice ¿Sabes qué? Ya me aburrí, tú eres tonto, yo no quiero nada contigo. Te queda este golpe de humildad, es fabuloso. Un hombre no es hombre hasta que no lo has mandado. La novia no lo ha mandado a paseo.
A
Bueno, son las cicatrices al final los que nos van haciendo tener un aprendizaje, que es uno de los problemas que se están encontrando ahora en los estudios de qué pasa cuando conviertes ChatGPT en tu mejor amigo. Y es que no puede ser bueno, hay muchos problemas si tienes esta circunstancia, pero aunque Mark dice que hombre, mejor tener algo que no tener a nadie, ya déjale a él, que él te da tu Él te va a dar algo por un módico precio para que
B
esté solo paga 24 euros por el mío.
A
Claro, pero que la IA no acumula, ese amigo, entre comillas, virtual, no acumula cicatrices, no va a aprender de nada de lo que le pase.
B
Te lame las orejas la IA, te lame. Todos sabemos que las inteligencias artificiales alucinan. Todos lo sabemos. Todos los que hemos trabajado con ella.
A
Algunos humanos también.
B
Hombre, sí, pero con medicación, seguro. ¿Pero la IA dónde le metes? El supositorio, o sea, no hay forma de que esto funcione. Entonces la IA alucina. Y cuanto más profesional eres en un campo y más tiras de la IA, menos útil se vuelve. Esto te habrá pasado a ti. A mí me ha pasado muchas veces. ¿Por qué? Porque tú dominas muy bien el campo en el que estás trabajando. Le pides a la IA ciertas cosas que tú sabes que te tiene que dar y cómo te los tiene que dar, y no te las da. Y te das cuenta de que te está mintiendo. Ahora, ¿Qué sucede en el mundo de los afectos, de los pareceres, de las dolencias, del espíritu? Pues claro que ahí todo vale. Ese es el lugar del oportunista. La IA está ocupando el espacio de Mr. Wonderful.
A
Pero sobre todo porque nos preguntamos demasiadas veces si esa IA es de fiar, en vez de preguntarnos si los humanos que están detrás lo son. A lo mejor así lo vemos más claro. ¿Confiarías en los dueños de las grandes empresas tecnológicas que manejan la IA?
B
Pasa exactamente lo mismo con la IA, con las redes sociales. Todos son empresas. No es un amigo. Un amigo no tiene ese interés de sacarte el dinero. Un amigo de verdad, diría Aristóteles en su tercera definición de vista, Un amigo de verdad es capaz de estar sentado contigo en un banco, en silencios, ambos viendo el amanecer o una bandada de pájaros, y al cabo de tres horas te levantas, te despides, te vas, y sientes que eres mejor persona por haber estado con ese amigo. Tres horas sentado, callado. Eso es un amigo de verdad. Con lo que no hay interés. No hay un interés crematístico, ni un interés de ningún tipo. Lo único que mueve a la amistad verdadera es el hecho de saberte mejor persona cuando está con ese otro amigo. Y eso la IA no te lo va a dar jamás.
A
Y esta idea de no, pero si tú eres único.
B
Claro, como son únicas todas las bolsas de basura de los vertederos del mundo. Todas son únicas. Esto no las hace mejores ni especiales, ¿Verdad? Todas son únicas. Es que los mensajes que mandamos a la sociedad son para mear y no echar gota, hijo. Es que. Es que tú eres especial. Porque todos somos especial. ¿Y dónde está el mérito entonces? De ser todos especiales. No hay mérito ninguno en ser todo especial. Nadie ha pretendido ser especial. Tú has nacido cómo has nacido. Ya verás si eres capaz de rellenar esa especialidad con algo, o ese especial eres capaz de ponerlo en juego para algo. Pero es que el ser humano, por definición, es muy mediocre. Ya me estoy imaginando los comentarios. Mediocre tú, gordo. Pero bueno, el ser humano.
A
Eso no me lo dices en la calle. Le podemos contestar.
B
Pero es que el ser humano es muy mediocre. ¿Y sabes lo que pasa? Que me parece tan naif cuando. ¿Cómo que somos mediocres? ¿Y la quinta sinfonía de Beethoven y la llegada a la Luna la has hecho tú? ¿A que tú no lo has hecho tú? ¿Qué estás haciendo con tu teléfono? Tú estás haciendo la quinta sinfonía de Beethoven con tu teléfono. Tú estás haciendo los cálculos para mandar al hombre a la luna con tu teléfono. ¿A que no? Tú eres mediocre, hombre. Pero la mediocridad no es mala.
A
Sí, mediocridad significa precisamente eso, que es lo del montón. Para que haya excelencia tiene que haber un montón.
B
Tiene que haber un montón. Pero que la mediocridad no es mala cuando todo la mediocridad decide trabajar en una. La mediocridad es fantástica cuando todos que somos muy mediocres decidimos que queremos un modelo de país o un modelo de planeta para la supervivencia de nuestra especie. Si todos los mediocres del mundo tuviésemos esa idea, sería increíble, porque conseguiríamos cambios fabulosos. Ahí está el apoyo mutuo. El apoyo mutuo no es de la excelencia, es de la mediocridad.
A
¿Y dónde vamos a encontrar más remedios, más antídotos a esta epidemia de desconfianza? ¿En Platón o en South Park?
B
Dios mío, has matado a Kenny. No me digas estas cosas.
A
Tú eres muy de las citas postmodernas.
B
Yo soy de las citas postmodernas. No puedo remediarlo. Es que South Park. Kenny representa a Nietzsche. Es el eterno retorno. Porque lo matan siempre, hagan lo que hagan. Dios mío. Hijos de puta. Han matado a Kenny. Constantemente en cualquier capítulo. Si, Ken, el capítulo no vale. De hecho, hay un capítulo en el que no muere y de repente tienen que echar para atrás. Pum. Matarlo. Hijos de puta. Ha matado a Kenny. Y entonces puede seguir la serie porque si no, no funciona, ¿No? Oh, my God. Kenny kill death you bastard. A ver, la filosofía lleva siendo pública, gratuita, accesible a todo el mundo 2.500 años. Mira, a ti que te gustan estas cosas, seguro que vas a sacar el estudio y lo vas a poner aquí. Lo vas aquí en pantalla. Sabes que se hizo un estudio, se han hecho muchos iguales buscando qué tipo de medicina son las que tienen mayor efecto en la población. Y entonces el experimento es muy sencillo. El experimento te pongo dos tipos de medicina. Las dos son paracetamol, yo que sé, imagínate, tienes diarrea, las dos son Fortasec. Las dos es el mismo compuesto, solo que una son unas pastillas muy chiquititas con formas geométricas muy específicas que te están diciendo que son carísimas. Y las otras son pastillas genéricas, baratas, que no valen nada, que te las va a recetar el médico y vas a pagar 0 5 de euro por la pastilla. ¿Cuál crees que es la pastilla mejor valorada? Pues la chiquitita. La chiquitita muy cara, muy cara, con formas exóticas. Sin embargo, el compuesto es el mismo, el resultado físico es el mismo, la fórmula es la misma. Pero tendemos a creer que lo caro, lo específico, lo exclusivo, lo que nos dan a nosotros porque nosotros no lo merecemos, que somos especiales, es una mucho mejor solución que algo tan común como la filosofía, que lleva 2.500 años sobre la faz de la tierra, que aporta soluciones constantemente y que abre el diálogo a preguntas, que no cierra ningún tema porque sabe que somos seres complejos, que no tenemos la capacidad de cerrarnos sobre nosotros mismos, pero que te da las guías para poder ser feliz. Oye, es que el primer planteamiento de La filosofía es ¿Quién soy yo? ¿Qué hago aquí? ¿Qué es este mundo? ¿Qué es la naturaleza? Y una vez que ya tengo todo esto y empiezo a preguntarme por mí, lo siguiente que me pregunto es ¿Qué tengo que hacer para ser feliz? Y de repente se le da la solución. Es que la solución está. Y se lo dijo Aristóteles a su hijo. ¿Quieres ser feliz? Bueno, pues averigua para que eres bueno. Conócete a ti mismo y sabiendo para qué eres bueno, ayuda a los demás. Ayuda a los demás haciendo una mejor sociedad. Y verás que el milagro sucede cuando todos aportamos lo mejor de nosotros a la sociedad. Y de repente, en ese poder proceso somos felices. Por eso el idiota es tan pernicioso, porque el idiota no quiere compartir de lo público, no quiere aportar nada, solo quiere que le aporten a él, que le den a él porque cree que se lo merece, porque cree que es especial. Y lo que hace es joder esta posibilidad. Esto ya está ahí encima de la mesa. ¿Esto es gratis, no? Terapia muchas horas, producto milagroso, mucho retiro espiritual en lo alto de un monte que vale treinta mil pavos.
A
Calla, calla, que vino boticaria hace unas semanas y yo desde que tomo magnesio,
B
increíble. Pero el magnesio seguramente es barato y lo puedes encontrar, yo que sé, en los tomates. Entonces tú sabes por dónde voy. Queremos comprar recetas milagros y además queremos que nos las hagan a nuestra medida, porque tenemos la ingenuidad de que como somos todos único, pues el problema que yo tengo es único también. Y ahí es donde todo se cae. Se cae porque cuando la gente, cuando hubo el apagón, cuando hubo el apagón, hubo cosas buenas también con el apagón. Lo primero es que descubramos que somos vulnerables. Y eso es bueno. Saber que uno es vulnerable es bueno porque te predispone a prepararte para próximas eventualidades. Y el mundo está lleno de eventualidades, no todo va a ser una balsa de aceite. Pero después obligó a la gente a salir. Yo siempre salgo a la calle. Cuando estoy en mi pueblo en Utrera, siempre salgo con mis niñas. Cuando no estoy contigo haciendo un podcast o en la tele o tal, siempre estoy en la calle con mis hijas y hablo con mis vecinos. Bueno, pues ese día salí como cualquier otro, pero empezó a salir una cantidad de gente que nunca había salido.
A
Antes de que se enfriaran, antes de que se calentaran los botellines, cuando dejaron de funcionar los refrigeradores, salía todo el
B
mundo calle y empezaron a salir adolescentes. Adolescentes que yo no había visto nunca. Fue increíble.
A
¿Sabes que me llamaba la atención mucho del día del apagón? Que pasé 5 horas en un atasco, pero atasco de lo que no te mueves nada. Entonces te da tiempo a observar que
B
se convierte en un estacionamiento muy grande, un parking muy grande.
A
La gente que iba en los autobuses no iba mirando el móvil, iba mirando por la ventana o hablando entre sí. Veías autobuses como convertidos en pequeños microcosmos sociales en los que la gente iba estableciendo relaciones porque estaban atascados y nadie iba mirando la pantalla que es lo que sueles ver en los autobuses.
B
Luego hay que aprender de eso.
A
Sí, bueno, mira, Saramago hizo incluso una gran novela con ello, que es otro ejemplo de colapso social e institucional en el que la confianza y la colaboración con los otros es lo único que te puede ayudar a salir adelante.
B
Claro, Pues lo que hay que aprender del apagón es que la posibilidad, vamos a ser correcto, la posibilidad de entablar relación con los otros siempre está. La tenemos, no hemos perdido esa posibilidad. A pesar de la desconfianza, cuando la fuerza ahorca, hablamos con los demás y compartimos con los demás. Por lo tanto, tenemos que esperar a otro apagón para volver a restañar esa posibilidad. Porque si hubiese un apagón no digo nada, pero bueno, uno a la semana no estaría nada mal.
A
Lo podemos aprender escuchando pausa. Y para eso necesitamos que funcione la batería. Necesitamos que funcione la batería.
B
Sabes que hay que provocar. Si la filosofía no provoca, no andamos.
A
Pues estamos llegando al final. Yo creo que esto no lo he hecho con ningún invitado, Vico, pero voy a darte diez euros.
B
¿Diez euros? ¿Por qué?
A
Para ver cómo nos sale este experimento.
B
Venga.
A
Porque había otro experimento sobre la confianza que también evalúa algo muy importante de lo que nos ha dado tiempo hablar, que es la noción de la justicia para poder confiar en el otro. Y a ver qué te devuelve. Si es justo este intercambio. Y entonces tú puedes devolverme en estos 10 euros que yo te doy, puedes devolverme la cantidad que tú quieras. Si yo la acepto, nos quedamos con ese reparto y tú te vas con los euros que elijas de ellos y yo gano otro poco. Pero si yo considero que lo que me estás dando es injusto, nadie se lleva nada.
B
Me parece perfecto.
A
Además, como son 10 euros de Ana, ganamos los dos.
B
Tú échame los 10 euros, que vas a ver lo que vamos a hacer ahora mismo.
A
Pues aquí los tienes.
B
Bueno, pues vámonos a tomar un Café con estos 10 euros tuyos.
A
Parece fenomenal. Además que has llegado tarde, no has comido. Vámonos. Me está dando cosas. Además que has confiado en venir aquí cometido el error de confiar en el GPS.
B
Eso fue un error gravísimo y no
A
te ha dado tiempo a comer.
B
Pero bueno, aquí estoy.
A
No te estás quejando. Y además, qué bien lo hemos pasado. Muchísimas gracias, Vico, por este rato tan bueno.
B
Nada, ya Estoy deseando que venga la tercera pausa.
A
Pues nada, escríbete otro libro.
B
Ya está hecho.
A
Pausa. El podcast semanal del Confidencial que dirige y presenta Marta García ayer con la realización y el diseño sonoro de Ana Schultz, la asistencia técnica de David Fernández Marcos, la coordinación de Antonio Martín y el vídeo de Sergio Cerqueira.
B
Dios mío, han matado a Kenny. Hijos de puta, han matado a Kenny. Que en el doblaje español es Hijos de puta, han matado a Kenny. Y en el doblaje mexicano es Dios mío, han matado a Kenny. Pierde todo.
A
Pierde toda la.
B
Lo suyo es Hijos de puta, han matado a Ken.
A
Como dijo Aristóteles.
B
Yo siempre digo, como dijo Aristóteles, me he explotado. Sócrates qué hambre tengo o me voy a cagar. Como dijo Kant me voy a cagar. Porque seguro que lo decía caga cagaba.
A
A ver quién puede demostrar lo contrario.
B
Dime que can. No dijo me voy a cagar. Déjame tranquilo que me estoy cagando. Seguro, Seguro que se dijo humano.
A
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Podcast Summary
Pausa — El Confidencial
Episode 155: “Si no te fías de nadie, tenemos un problema”
Date: April 15, 2026
Host: Marta García Aller
Guest: David Pastor Vico (filósofo)
This episode of “Pausa” is a profound exploration of trust—how it underpins our happiness, prosperity, and the very fabric of democratic societies. Host Marta García Aller and philosopher David Pastor Vico examine the contemporary crisis of confidence, why we increasingly mistrust others, and how this affects everything from economics and politics to friendship, love, and even our intelligence. The conversation mixes rigorous insight with cultural references, witty banter, and philosophical depth, questioning whether trust is naive or essential, and if suspicion is truly healthy.
Trust as Social Wealth: Marta introduces trust as an invisible but essential form of social wealth:
“De cuánto confiemos en nuestro entorno depende en gran medida la felicidad e incluso la economía. Y no suele verse como una riqueza.” (00:19)
Trust Game Experiment:
*“La confianza es muy rentable, y no sólo en términos económicos.” (Marta, 03:34)
Mutual Support Over Individual Strength:
“La confianza mutua se traduce en el apoyo mutuo. Y el apoyo mutuo… es realmente el principal factor evolutivo…” (Vico, 04:07)
Critique of Individualism:
World Values Survey:
Downward Spiral: Trust and Violence:
Trust & Democratic Health:
Trust in Crisis/Apocalypse Fiction:
Need for Belonging:
Trust Enables Critical Thinking:
Trust and National Well-being:
Finland’s “Capital Humano” Revolution:
The Illusion of Online Connection:
Trust vs. Uncertainty:
Desconfianza (Sospecha) vs. Doubt:
Learning from Betrayal:
Friendship and Trust:
AI Cannot Replace Human Connection:
The Problem With “You’re Unique” Culture:
“South Park” vs. Plato:
The Power of Mutual Aid:
Trust and Justice: The “Ultimatum Game”
Final Reflection:
“La confianza es muy rentable, y no sólo en términos económicos.”
—Marta García Aller (03:34)
“No habríamos salido de las sabanas africanas hace 300.000 años si fuéramos egoístas por naturaleza.”
—David Pastor Vico (09:15)
“No es el más fuerte el que sobrevive, sino el que acierta en quién está confiando.”
—Marta García Aller (20:38)
“Confiar es dar tregua al miedo, compartirlo, dividirlo, debilitarlo entre los demás.”
—David Pastor Vico, citado por Marta (36:32)
“El ensayo error lo que nos da son herramientas y nos hace mucho más críticos… la posibilidad de confiar en los demás refuerza el pensamiento crítico.”
—Vico (40:35)
“Lo único que mueve a la amistad verdadera es el hecho de saberte mejor persona cuando está con ese otro amigo. Y eso la IA no te lo va a dar jamás.”
—Vico (48:01)
“La mediocridad es fantástica cuando todos que somos muy mediocres decidimos que queremos un modelo de país o un modelo de planeta para la supervivencia de nuestra especie. Si todos los mediocres del mundo tuviésemos esa idea, sería increíble, porque conseguiríamos cambios fabulosos.” —Vico (50:05)
“Queremos comprar recetas milagros y además queremos que nos las hagan a nuestra medida, porque tenemos la ingenuidad de que como somos todos únicos, pues el problema que yo tengo es único también. Y ahí es donde todo se cae.”
—Vico (54:13)
| Timestamp | Segment | |-----------|-----------------------------------------------------------| | 00:19 | Episode introduction: trust as social wealth | | 01:47 | Trust Game experiment explained | | 04:07 | Mutual support vs. individual strength | | 11:07 | Global trust data (World Values Survey) | | 13:28 | Connection between trust decline and public space/violence| | 15:14 | Trust and healthy democracy | | 20:38 | Apocalypse fiction: who survives is who trusts | | 22:24 | Need for belonging and rise of misinformation | | 24:03 | Learning, intelligence & trust (Aristotle/Alexander) | | 28:47 | “Village Effect” and Mediterranean socialization | | 32:06 | Finland's bet on education and trust | | 34:02 | Trust loss linked to loneliness and tech illusions | | 35:19 | Dopamine hit of “likes” vs real friendships | | 36:32 | Trust vs. uncertainty; shared responsibility | | 39:05 | Danger of suspicion over doubt | | 40:35 | Learning from betrayal, trial and error | | 48:01 | Why AI can't replace friendship | | 50:05 | The value of collective “mediocrity” | | 54:13 | Philosophy vs. miracle cures; importance of vulnerability | | 57:10 | “Ultimatum Game” live trust experiment |
The episode is rigorous yet conversational, oscillating between philosophical analysis, behavioral economics, cultural commentary, and personal anecdotes. Both host and guest keep the tone accessible, often humorous, and always thought-provoking.
A must-listen episode for anyone interested in trust as the overlooked engine of modern life—socially, politically, economically, and even existentially.