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diario por cada categoría Las opiniones y testimonios expresados en este contenido son responsabilidad de quienes los emiten y no representan la postura institucional de Penitencia, su equipo o colaboradores. Penitencia a través de Fundación Reinserta, apoya a niños y niñas en contacto con la violencia.
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¿Cómo se rompe un ciclo que empezó antes de que tú siquiera nacieras? ¿Y qué hacemos como sociedad cuando alguien reconoce un impulso peligroso antes incluso de convertirlo en un delito? En este episodio vamos a conocer a Octavio, también conocido como El Rayas, un hombre marcado literalmente no solamente físicamente, pero internamente por la violencia desde la infancia, negligencia extrema y una historia familiar que atraviesa por secretos, pérdidas y abandono. Mucha violencia y mucho maltrato. Detrás de los tatuajes de Raya que muchos juzgan sin escuchar, hay una vida que creció de mucho sufrimiento, donde desafortunadamente normalizamos lo que algo nunca se debe de normalizar. Este capítulo toca un tema incómodo, pero que es la importancia de trabajar ya con los agresores sexuales. No podemos seguir pretendiendo que la cárcel para quienes llegan a la cárcel es la única solución. Cuando un agresor llega a la cárcel, la cárcel es demasiado tarde porque el daño ya está hecho. Y qué hacemos para llegar a esas casas donde hoy niños como Raya están siendo violentados por las personas que más deberían de cuidarlos. Les aviso que es un capítulo de los más duros yo creo que hemos hecho en Penitencia y les pido que vean más allá de los tatuajes y más allá de las palabras, que aprendan a leer entre líneas y que entendamos el dolor detrás de una historia como la de Raya. Este capítulo hay que verlo con mucha compasión, con mucha empatía y con muchas ganas de ver de qué manera podemos prevenir para que las consecuencias no sean como las historias de Raya. Octavio, ¿Cómo estás alias El Rayas? ¿Y te gusta que te digan el rayas? ¿Por qué te dicen El Reyes?
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Pues por los tatuajes más que nada. Vemos algo y ya, nos hacemos eso,
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juzgamos qué piensa la gente o qué juzga la gente cuando te ve, pues
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lo peor, no sabes que por los tatuajes siempre vas a ser mal visto en todas partes. Si vas a la escuela a dejar a tu hijo o al mercado y a la gente se espanta.
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Y más en la cara.
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Sí. Y más en la cara. Si. No, es una decisión fuerte. Cuando me tatué la cara fue una decisión muy fuerte que tomé.
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A ver, platícame esa decisión.
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Pues fallecieron mis padres y yo dije pues del dolor no, o sea que fue un desahogo para mí el tatuarme de esa forma la cara, porque me dolía mucho a mí. No sabía yo cómo expresar eso.
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¿Qué edad tenías?
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Veinte.
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¿De qué murieron tus papás?
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Pues de la enfermedad.
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¿Los dos a la misma vez?
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No, primero murió mi padre y a los tres meses, en mi cumpleaños, fallece mi mamá. Fallece mi mamá, pero yo pues estaba en un anexo por mi forma de cómo llevar mi vida.
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Por tus adicciones.
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Mis adicciones, y ya no eran tanto mis adicciones, sino eran los problemas mentales que uno se va criando por el resentimiento y todas esas cosas. Y entonces mi familia misma me anexó para que ya no tuviera yo problemas. Y ese día algo en el corazón te llama, te avisa. Hice de todo por salirme de ahí. Me escapé de ese anexo para yo llegar con mi madre y darme la sorpresa de que pues sí era mi cumpleaños, yo no la iba a ver por eso, sino que la extrañaba porque había fallecido. Mi papá la había dejado sola y cuando se para de la cama a darme el abrazo, pues le da un paro al corazón de que se alteró al verme en la casa me oye hijo, no te vayan a hacer algo allá afuera, los vecinos no te quieren ver, pues te andan buscando. Por la misma forma de drogarme, pues ya no medía mis acciones dentro del ambiente social. No los medía. Se paró tu mamá y al darme el abrazo da un grito de dolor y se agarra la frente y se cae al piso. Yo estaba en ese momento con mi hermano, mi hermano chillando, y yo le cálmate. Pues ya no pudimos hacer nada. Ya fue cuando me es que tú vienes drogado. Y le vengo bien mano del anexo. Tú vienes drogado, tú no sirves para nada, no vas a estar en el funeral de la madre. Y pues yo tengo en parte razón, porque todos hicimos de algo para que pues mis padres fallecieran o sea, que la forma de cómo los traté y eso, porque con las pastillas no me medía. Yo le gritaba a mi mamá, Traté en unas ocasiones hasta de pegarle a ella y a mi padre. Y entonces, pues yo en ese momento me puse a pensar y qué sorpresa, ¿No? Ese día, ¿Por qué ese día? ¿Por qué en mi cumpleaños que trató de dejarme marcado a mi vida? Porque sí, ya desde ese día, pues no, más que nada sentí que sí me afectó emocional y mentalmente, porque estaba yo más despierto.
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¿Te sientes culpable?
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Sí, sí, en parte sí me siento culpable. Te digo porque unos días antes de que todo esto pasara, yo peleé mucho con ellos. Yo peleé mucho con ellos por culpa de una pareja que yo tenía y ya se venta la droga, la pareja, el amor falso que se dice tener tras de esas mantas. Y yo les grité mucho a ellos, peleé mucho con ellos. Ya todo esto desencadenó que yo estuviera aquí, porque ellos fallecen y yo vendo la casa. Mis hermanos los corro del funeral, porque yo había pagado la mitad del funeral de ellos y me decían muchas cosas y ellos no tenían derecho, porque cuando los necesité no estaba. Entonces yo agarré un papel que no me correspondía y los corrí de la casa. Me quédate ahí con tu muerte. Los vecinos fueron a lincharme con mi mamá en la caja. Les abrí la puerta, les dije lo que pasaba y ni eso les importó, no se detuvieron y entonces yo Tampoco me detuve.
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¿Por qué querían hincharte?
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Porque empecé de inquieto en el. Ahora sí que se podría decir en el barrio empecé yo de inquieto.
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A ver, vámonos de regreso. Platícame de tu infancia, de tu vida. ¿Cómo es que llegaste a ser una persona que sus vecinos querían linchar?
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Primero yo era el hijo querido de mi mamá. Siempre iba con ella, de la mano, al lado de ella, para donde quiera que iba, con la vecina, y así me conocían por el más pequeño, el más tranquilo. Pero después, pues tomo decisiones a la larga de dejar la escuela y de que me gustó el dinero. Y mi padre me mi padre trabajaba en Garibaldi, es mariachi, y me vente, te voy a llevar, conozcas la vida. Y me va, ya. Yo fui con él y empecé a ver ahí que había dinero, que podía estar bien, que podía ayudar a mis padres y todo eso ya me lleva el Pagaribaldi, me da una caja con cigarros y chicles y me pone ahí a vender. Él cantaba, le decían el aventurero.
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¿Tú cuántos años tenías?
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Yo tenía 12 años. Mi papá me ¿Quieres estudiar o trabajar? Yo le quiero ir contigo a trabajar. Y me pero yo canto. Desde ahí también se desencadenó de que pues a mí me gusta cantar, o sea que todo viene de la infancia. Y ya mi padre me lleva, empiezo a ver el ambiente de regreso, pues eran desveladas de seis de la noche a seis de la mañana, y me decía mi no subas a los baños de ahí del mercado de San Camilo, de ahí de la plaza de Garibaldi, no subas porque no son baños, está bien. Entonces un día subo y empieza a experimentar uno la droga, que tiendas esta línea para que no te duermas, no te vayan a robar ahí que es la plaza, cosas así. Y empiezo yo a probar la droga, pero escondidas de mi padre, o sea,
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es arriba, son cuartitos y la gente
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sube a drogarse, no eran los baños. Y ya yo subía. Te dabas cuenta desde que llegabas porque los mariachis estaban jugando póker y no eran baños normales. Entonces ya uno empieza a despertarse a la vida y ya empiezo a drogarme, pero escondida de mi padre. Ya cuando mi padre se entera, él me ven, pasa, mete a su cuarto y me yo también me drogo a escondida de tu madre. Y empezamos a tener una relación más cercana yo y mi papá, en base a las drogas. ¿Ah, sí? En base a eso me decía espúrgala y vamos a fumar. ¿Y así, no?
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¿Ya tenías cuando empezaste a drogarte con tu papá así?
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Con mi Padre ya tenía 14. Ya me había hecho el primer tatuaje a los 14, porque mi papá me decía tú eres libre de hacer lo que sea, o sea que no tuve igual esa educación fija o esa educación molde para todos los niños, se podría decir. Tuve que crecer así, en ese ambiente. Mi papá me decía tú eres libre de hacer lo que sea, si quieres tatuarte, tatúate, haz lo que quieras. Entonces me empecé a descarrear ya para esto.
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Tú empezaste a consumir a los 12.
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A los 12, sí pues, medidas mínimas, pero de ahí empieza la adicción, porque te hace sentir bien, te hace sentir en el momento feliz y se te olvida el por qué estás ahí, por qué tienes que vivir. Acosos de los borrachos. Porque hasta eso yo era pequeño, pero los borrachos me acosaban. Había muchos que yo te digo, iba conociendo la vida y me veían con cara de está guapo, sí lo voy a hacer algo malo o algo así. Yo me detenía y le decía a mi padre y me decía no, no, aléjate de ahí. Hombres, principalmente hombres y mujeres también de la vida nocturna que empecé a conocer yo ahí. Y muchos otros que nada más querían, pues sí, que fuera yo alguna mula o algo, porque ahí en ese ambiente se manejaba mucho la Con los mariachis por debajo de las mesas. Y yo empecé a ver todo eso. Entonces llegó un tiempo en el que
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alguna vez llegaron a pasarse de listos contigo.
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Sí, pero eso no fue en la calle, sino que fíjate qué raro, vienen desde casa esos abusos y ahí nadie puede decir ni hacer nada, porque tú eres el más pequeño y le dices a la mamá o al papá y no te creen. No te creen. Desafortunadamente yo y mi hermano sufrimos abusos del hermano más mayor. Él ahorita está en cárcel también, de hecho, porque también tuvo un problema idéntico como el que tuvo con nosotros de violencia, pero con sus hijos.
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Abuso de sus hijos.
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De sus hijos. Y ahorita está en chalco él pagando 70 años. Y me preguntó de qué lo acusan de. Y de secuestro de sus hijos. Y él me dice que por qué yo no le ayudo y que así, pero como ahorita que le estamos platicando y me llena de emoción todo lo que yo viví, de dolor. Y como yo digo ante un juez que él sí es inocente, si yo lo viví de parte de él, no puedo esconderlo. Yo tengo decirle a mi madre que mi hermano si era así. Y mi madre que me tú no sabes, es mi hijo. Y aún así no nos cree a mí y a mi hermano. Y llega un día mi hermana, ¿Ustedes trataron de hablar? Ah, sí, con mis padres, pero pues vivían encendados en su mundo, en el de que vamos a criarlos y que crezcan quince, dieciocho años, que se vayan de la casa allá, o sea, que vivían una vida errónea ellos también.
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Y empezó la violencia.
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Eso fue, pues yo tenía como unos 11, 12 años.
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¿Y tu hermano?
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El mayor, el que.
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No, el otro.
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El otro ya es dos años más grande que yo. Él tenía 13.
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¿Y el que abusaba?
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Él ya tenía 17, vendía droga. En un punto ya estaba más alocado y no sólo de nosotros quiso abusar, sino que ya se dieron otros casos en donde la familia se paró y empezó a preguntar si él era el actor de eso, porque un día llegó mi hermana, ya la mayor y ya tenía un hijo y su hijo ya le había comentado, ¿Sabes qué? Que me metí al cuarto de mi tío y pues me dijo que le tocara. ¿Tú quisiste hijo? No, pues se lo toqué, dice, pero te viene a avisar, Eso fue mi sobrino, No, Mi sobrino tenía 7 años. Entonces mi hermana desenfrenada entra y le da dos piquetes a mi hermano con un cuchillo de la cocina y cuando mi papá trata de detenerlos, mi hermana se voltea y le da uno a mi papá y tú no te metas que es por mi hijo, si tú no hiciste nada, o sea que ahí yo me doy cuenta que también quiso hablar de mi hermana, porque si tú no hiciste nada con nosotros, yo sí me lo voy a llevar por mi
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hijo
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y yo pues estaba pequeño, yo viendo todo eso se me salieron las lágrimas de mis ojos y me salí corriendo de la casa porque no sabía si ponerme en el lado de mi hermana, en el cual le habían vino y yo sabía que sí era cierto y no podía ponerme en el lado de mi hermano, Entonces lo único que salí es otra vez volver a callarme en mi silencio de lo que yo les quería decir e irme de la casa.
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¿Qué te hubiera gustado decir?
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Pues decirles que pues lo ayudaran, o sea, porque era mi hermano, que lo ayudaran en esa enfermedad que él tenía, pero nos alejaron de todo eso y prefirieron decidir que nos fuéramos de la casa porque yo sí le dije papá, yo no voy a vivir con un violento, me voy. Pero en base a eso todo empieza a formarse mal en mi vida, porque ya me voy, yo me salgo de la casa, ya no voy con mi papá Garibaldi, me empiezo a juntar con los vecinos que por ahí tenía mi hermano, ya me había contado que también lo quería abusar y en base a toda esa represión, él sí se hizo homosexual y me invitaba con sus amigos y yo me chateaba porque yo decía chales, qué necesidad si tenemos la casa con mis padres. Y así. Entonces ya empecé yo a ver ingresos de otra forma, vendiendo dulces en los camiones, vendiendo algunas cosas, saliendo a camellarle a las calles.
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¿Qué decía tu hermano cuando lo confrontaban?
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Nada, nunca nos miró a los ojos ni nada. En Navidad nos agarrábamos juntos y en las Navidades, los años nuevos y los días festivos eran de pelear, porque nos juntábamos todos por querer estar bien con mamá, con mis hermanos, nos juntábamos todos y aunque tú te acuerdas y era peleada y ninguna navidad de esa ya fue normal, porque estábamos en la fogata y ya no faltaba que llegara yo o mi hermano bien borracho, si nos acordáramos y quisiéramos hacerle algo a él o a mis padres por defenderlo.
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¿Qué tan recurrente era la violencia, Rey?
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Pues no muy seguido, porque ya después de que yo le dije, le oye, no tú. Yo al pequeño le oye, no, tú estás eso lo que haces es malo, le voy a decir, si no me hace caso mi mamá, le voy a decir a la policía. Y mi hermano dejó de hacérmelo a mí. Pero sin embargo yo cuando entraba al cuarto veía que lo hacía con mi otro hermano. Y o sea, que es lo que te vuelvo a comentar, no necesariamente tenemos que estar en la calle o en otro lado para que vivamos o vivan ese tipo de violencia. Porque vienen desde casa.
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Sí. Y es donde más difícil es.
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Donde más difícil es. Yo estoy aquí ahorita, no llevo mucho en la cárcel, pero este tiempo que he estado, todo lo de allá afuera me lo dicen a mí y mi hermano, el que se quedó allá afuera, está siendo así en la vida homosexual.
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¿Pero crees que es por lo que
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queriéndose, pues actúa raro?
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A ver, cuéntame.
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Sí, o sea que van pasando las muchachas y se baja el pantalón, sí me entiendes, El mediano, yo soy el más pequeño, la más grande es mi
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hermana y luego sigue el agresor, el
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que nos agredía y luego mi otro hermano al que agredía, y luego yo y un medio hermano. Ese medio hermano solo veía por la ventana cómo eran los AB. Él no se metía, quería olvidar que su mamá lo quería vender y mi papá lo tuvo que rescatar. Mi medio hermano solo se alejaba de
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la ventana, pero cómo que lo querían vender.
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Ah, mi papá. Es que son varias historias que se compactan de todos mis hermanos. No, o sea que mi papá tuvo primero mi medio hermano con una mujer de Garibaldi y tuvieron dos hijos, un par de gemelitos, pero a uno lo lo vendió esta señora, o sea que su mamá de mi medio hermano, su antigua pareja de mi padre, lo vende y le dicen a mi padre, venga usted aquí a tal calle en La Merced porque soy la tía de su hijo que tiene con tal señora y hoy vienen tales personas porque esta condenada, ya vendió al niño, yo voy a entregar mi vida, pero usted lleva al niño, le dicen para. ¿Y que mi papá qué hace? Lo agarra y ya tenía un terreno acá por Chimalhuacán, o sea, lo rescataron. Ajá, sí, la tía se entregó a los que ya le habían venido el niño, mi tía les yo voy a mí y ya no está el niño. Y mi papá ya se lo había traído para acá, para Chimalhuacán, todavía no había muchas casas.
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Que era como una red de trata, me imagino, ahí en La Merced.
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Ajá. Pero esa mujer, ven, vendía su vientre y lo tenía alquilado con los de la mafia de ahí de La Merced y de Garibaldi, porque siempre todo esto se ha tratado de dinero y pues el poder. Entonces venden a mi hermano y mi hermano todo este tiempo supo esa historia, que su mamá lo quería vender y que mi papá lo había rescatado. Entonces por eso él estaba agradecido con mi padre, pero a mi mamá no la trataba igual y casi no convivía con nosotros y cada vez que veía esos abrazos, él desde la ventana se fumaba su cigarro, porque me imagino que pues también tenía algo dentro de su corazón de todo esto que no quería hablar, o sea que vivimos siempre en represión yo y mis hermanos.
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Dices que eran gemelitos.
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Ellos eran gemelos, pero a uno sí lo vendieron y a ese ya no lo rescata. Lo volvimos a ver, ese ya nunca lo volvimos a ver ni supimos de él. Y este pues mi papá se lo trajo para acá, para Chumalhuacán, no había muchas casas y la empezaban a poblar. ¿Después de esto mi papá agarra una muchacha de ahí del teatro Blanquita y le dice si quiere ganar dinero, para que? Ya no vive en la calle. Y la muchacha le sí, sí quiero ganar dinero, ¿Que tengo que hacer? Dice pues tengo una casa yo allá por Chimalhuacán, vete a cuidar a mi hijo. La muchacha está acepta, siendo 15 años menor que mi padre, acepta a la muchacha y se viene para acá a cuidar a mi hermano y en forma de eso mi padre se va enamorando de cómo cuida a mi hermano y todo eso. Y ya vienen ahí que pues nos empieza a tener a mi hermana, a mi hermano, con esa persona que se encontró en la calle. Después de un tiempo, como a los 8 años que yo fui el último hijo que tuvo, en una cena navideña nos dimos cuenta que eran primos mi papá y mi mamá, ¿No?
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Sí, primos hermanos.
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Ah, primos hermanos, por eso yo me apellido así.
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Igual ellos no sabían.
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No, no sabían hasta que llegamos. En ese día se juntó la familia de mi papá, que eran veintitantos hermanos, y mi mamá decía que no tenía familia y cuando mi tío entra y nos ve a todos sentados mira güero, te juntaste con la rubia, esta es hija del tío tal, del primo tal de tu tío, esta es tu prima, o sea que los hermanos de Mi papá le ¿Cómo crees? Y empezamos ahí, o sea que hicieron conexión ellos. Pero esas fue las primeras y últimas veces que vimos a la familia de mi padre, casi no se hablaba, siempre peleaba como nosotros, o sea que lo reflejamos en ellos y lo reflejamos y ahora no me quiero esperar que mis hijos, porque tengo un hijo, no quiero esperar que mi hijo pues también refleje todo lo que quieres, romper esas dinámicas. Por eso yo desde que te digo que fallece mi madre y despierto aquí empastillado y con sobredosis de cristal y me pregunto qué hago aquí, ¿Qué hice? Y me culpan de algo sencillo, de un robo. ¿Pero pues no te acuerdas? No, no, o sea que no, no tengo conocimiento de lo que haya hecho, pero todo fue a base de eso, de que mis padres fallecieron y pues ya no me gustó el estar en esa casa porque los escuchaba, los oía que ellos hacían cosas. Dicen que cuando alguien no se va se queda su esencia ahí, ¿No? Cuando alguien no se quiere ir. Y pues yo todos los días, no sé si era por la droga o mi alusín que se habían ido o en la culpa que yo tenía, que unos días antes había peleado con ellos, que unos días antes le había dicho a mamá ojalá y te murieras, ojalá te gane la enfermedad. Y hoy todas esas palabras me las estoy tragando en vida, porque el que se quería en un momento, pues sí, de la vida era yo, no ellos. Pero pues la vida no complace. Y fue así, fue así que tuve que tenerlos que perder.
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Me voy a rezar tantito, Roya. Entonces tú empiezas a trabajar ahí en Garibaldi, a vender cigarros y dulces. A los dos años dejas la escuela. ¿Tu papá era mariachi?
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Sí, mariachi.
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¿Y cómo era el día a día en tu vida en ese sentido, los 12 años que estabas vendiendo? Me imagino que era de noche también,
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de seis de la noche a seis de la mañana. Pues era interesante, me llamaba la atención, se me enchinaba la piel cuando yo escuchaba a mi padre a dos, tres metros cantar y yo decía El Aventurero. El Aventurero. Le decían El Aventurero. De los mejores mariachis. Cantó hasta en el Tenampa. Él salió en varios filmes, dos, tres cosas que iban a grabar ahí, al famosísimo Tenampa. Conocí varios famosos también que iban ahí a grabar y que mi papá prestaba sus servicios para cantar. Entonces yo estaba orgulloso de mi padre y no lo tomé mal todo lo que me estaba enseñando. Pero después que mi padre se acercaba y me decía ten hijo, ven, ten esta mamila de monas y ten esta bolsa de mota, ya no vendas dulces, ya no vendas cigarros, siéntate en esa silla, todos te van a llegar a comprar. Muy bien. Y entonces empieza uno a, o sea, tu papá te enseñó no solamente a drogarse, sino que ahora ya también, ven hijo, vamos a venderla. No, o sea que puedes hacer dinero con esto. Yo empiezo a ver eso, yo empiezo a ver que sí hay más dinero en esto que en lo otro, que hay corrupción, que los oficiales ni me decían nada porque ya mi papá ya había hablado con ellos. Y yo empiezo a ver todo esto y digo bueno, pues qué padre. Me empieza a llamar la atención. Pero pasan unos problemas ahí en la plaza de que hubo varios muertos. Salió hasta en las noticias que hubieron varios muertos. El comandante en turno había salido. Ese fue el último día en que fui a trabajar a la plaza.
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¿De qué año estamos hablando?
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Del 2012, porque estábamos trabajando y el comandante en turno había salido. Y había salido del Reclusorio Oriente un famosísimo sapo del Callejón de la Amargura. De ahí de Garibaldi, había salido de la cárcel, pero estaba relajado vendiendo gelatinas. Es lo que nadie se espera cuando uno sale de aquí así, que no quieres. No se va a pasar de lanza así. Y cuando no, uno ya. Bueno, en algunos casos sí, pero en la mayoría de muchos que comprendemos las cosas, queremos hacer historia donde nadie nos conozca e irnos lejos de aquí, o sea que. Porque todo esto te llama y te vuelve a traer aquí. Y entonces ese señor había salido, era buen amigo de mi padre, del aventurero.
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¿El sapo?
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Ajá. Estaban platicando, comiéndose una gelatina. ¿Por? Porque él vendía gelatinas y su hija del Sapo estaba jugando. Y la patrulla salió en las noticias. La patrulla pasó rápido por un pleito de borrachos y atropelló a la niña. Entonces nosotros fuimos anfitriones de esa fiesta. Les volteamos la patrulla, se las quemamos, para que sepan que la rabia de la gente en esos casos no se mide. El pueblo ya enojado, ya no respeta reglas, ni leyes, ni nada. Entonces, a base de eso se empiezan a desencadenar varias cosas ahí en Garibaldi. Y mi padre me ya no vayas porque está muy peligroso, está peligroso el problema ahorita yo te quiero a ti, quiero a mi otro carnal, y pues ya no más vamos a ir nosotros. Hicieron un padrón después de ese accidente. Hubo otro accidente en el cual tomaron medidas las autoridades de cerrar ya definitivamente la plaza y poner ley seca, porque la hija de un diputado que fue a festejar su cumpleaños, ya medio tuercas, se aventó al metro de ahí de la estación Garibaldi, también pasó en las noticias, y ese fue el lapso, la gota que derramó el vaso. Ahora sí cerramos la plaza, dejemos nomás abierto el museo y el mercado, y ley seca en la plaza. Nadie toma, nadie se droga, nadie nada. Pero aún así, pues mi padre seguía yendo, porque él veía la manera de cómo sacarnos adelante, ya con pie diabético, ya no era lo mismo, ya no era el Aventurero que conocía, que estaba fuerte, que estaba grande, porque. Porque ya le había ganado la enfermedad, ya estaba un poco más abajo. Ya su voz no se escuchaba bien cuando él hacía los falsetos que te digo que cantó al lado de varios que fueron al Tenampa, que fueron famosos, y él cantó al lado de ellos y ya no se escuchaba su voz como cuando. Entonces él también empezó a decaerse, a decaerse, a decaerse. Y yo le decía a mi padre pues he usted canta bien. Y me decía, es que yo quiero que tú también cantes. Ya deja la droga, deja los vicios que vendemos, es otra época. Ya nos cerraron la plaza, ya nos tumbaron porque de ahí teníamos carros, teníamos mototaxis, hicieron locales aquí en Chimalhuacán de materias primas. Pero después de eso, de que cerraron la plaza, me parece, ya se nos acabó el teatrito, ya vamos a ver a qué nos dedicamos. Yo voy a seguir yendo a la plaza, pero porque me gusta estar ahí. Pero tú dedícate a otra cosa.
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¿Qué difícil, no? Después de que.
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Y yo pues ya no había tomado la escuela, ya me miraba yo al espejo y las expresiones de la droga y de eso, aunque no hubiera estado tatuado yo de la cara, pues se me notaba ya no de un niño, sino que ya de un adulto. Y entonces ya me veía yo las manos, decía ya me hice dos, tres tatuajes, ya no voy a ser bien visto. ¿Y ahora qué hago? Y mi hermano, el que de nosotros, me vente, olvidemos el pasado, vamos a vender dulces en los camiones. Bueno, y empiezo a ver otra vida de pero hora de día, más movido, más adrenalina, ver a la gente y hablarles directamente. La primera vez sinceramente sí, pues no llevaba comiendo y me llevé los chocolates para vender, pero me los terminé comiendo porque tenía pena de venderlos. Ya después el hambre, la necesidad, llegar a la casa y ver a mi madre enferma que se la llevaba, la diabetes y todo eso. Y yo le dije a mi hermano, o robamos o trabajamos, ¿Qué hacemos? Y me mi hermano, mira, sabes qué no ganamos muchos en los camiones. Yo tengo un par de amigos. Mi hermano, el que aburr de nosotros, yo ya lo trataba de perdonar, como platicando con él de otras cosas. Bueno, si no me entendieron mis padres, si la autoridad en ese tiempo no era lo suficiente para detenerlo, si estábamos viviendo con un monstruo en la casa, pues dice el, si no puedes con el enemigo, únetele. Me uní con él y empezamos a trabajar. Entonces me lleva con unos amigos, me dice ira ya. Le digo, está bien, nos dan un arma y nos dan una moto. Y me sira, yo no sé cómo tú le hagas, al rato quiero dos celulares por esa cuenta. Váyanse a chingar a su madre y. Y traigan lo que tengan que traer. Yo me quedo viendo a mi hermano y mi hermano dice tú maneja. Nos vamos a las calles de ahí de nuestro barrio a otro barrio, porque dicen que para no quemar el cuadro nos vamos a otro barrio, damos vueltas como locos, nos acabamos la gasolina y nada. Mi hermano no tenía la decisión ni la maldad. No teníamos la maldad ni la decisión. Llegamos a donde estábamos y en el punto de acuerdo donde llegamos a que siempre era mi casa, ese punto de acuerdo siempre era mi casa, donde quedamos de vernos para yo entregarle la moto y la pistola. Y me dice ¿Qué? ¿Y los celulares? No, aquí estás con gente seria. Me quita la pistola, tiro un balazo al piso y me empieza a agarrar a más zapanazos y me dice qué a mí me vale madres cómo le hagas. ¿Y no, ahorita aquí pagas como? Pero vas a pagar porque ya te llevaste mediodía la pistola y la moto. ¿Entonces ahora qué? Y yo ya con el miedo de ellos, de que eran más grandes, de que acá le dije a mi hermano, ¿Estás bien güey? ¿No, o sea que cómo no tuviste miedo para tocarnos, para violarnos y cómo tienes miedo para quitarle algo a alguien y traerle de comer a la jefa? Entonces ya yo le digo a mi hermano, hablo con él y me subo yo a la moto. Ya con el coraje de que me habían pegado, pues ya me fui yo y ahora sí que se podría decir que nos fue bien porque nos trajimos varios celulares. Pero ahí empezó todo a chocar porque robamos que no teníamos que robar. Y fueron a la casa, hicieron un desmadre, sacaron a mamá, la encañonaron, ¿Dónde está su hijo? ¿Mi mamá llorando gestión yo viendo desde la esquina cómo engañar a tu mamá? Pero no me acerqué por el miedo. Ya después a los días, esta gente que yo había robado me fueron a encontrar y me Mira, ¿Sabes qué? ¿Que tienes huevo, chamaco, o que? Robaste a mi hija y a mi familia. Se respeta, pero no te voy a chingar. Al contrario, ahí está el equipo y váyanse a traer unas camionetas de Marinela, váyanse a traer unas camionetas del Sabritas, del Bimbo. Es lo que está pegando ahorita viene un chofer y no viene, ya me habían platicado el cuadro y si usted tiene huevos, su carnal no lo queremos es a usted. Y entonces yo digo, pues bueno, me voy con ese equipo de gente a trabajar, a robar. Me decían, tú nomás somete. Entonces yo los amagos los pasaba a la parte de atrás y les iba golpeando hasta que me dijeran dónde estaba el vía. Y ya me decía en esa caja, en esa caja me dijeron que no la entregara. Le pegaba la caja de la camioneta y él sabía la clave, se paraba, sacaba la caja con el vía, la tiramos en la esquina y nos llevamos la camioneta tras palear en varios vehículos que en el camino nos iban alcanzando, que por lo regular eran mototaxis. Y así empezamos, así empecé a delinquir y empecé yo a drogarme en más exceso y a desconectarme de la familia hasta que embaracé a la muchacha con la que tuve un hijo. Y hasta ahí como que empiezas a tocar más estuvo. Yo veía su cara de la muchacha y luego nació mi hijo y veía su cara de mi hijo y me llenaba de sentimiento y yo decía no, ya tengo que dejar de robar. Mi hijo fue creciendo, pero yo me ¿Cómo voy a pagar el estudio, la guardería, los gastos de mi hijo? ¿Cómo los voy a pagar? Si en un salario, no, nada. Y luego voy y me preguntan ¿Qué estudios tienes? Y no sé qué trabajo como tal.
A
¿Hasta qué año tienes en la escuela?
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¿En la primaria?
A
¿No, solamente la terminaste? ¿La primaria?
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Sí, la primaria sí la terminé. La primaria ya fue cuando mi padre me dijo que acá. Y entonces ya veo que todo eso pues se encadena y me pongo a ver por mi hijo, digo ya no quiero yo esta vida. Le digo a mi señora hola, que era mi pareja en ese momento, porque tampoco la veía yo como una esposa, la veía como un sustento más del tapar la madre que nunca tuve, porque quería que me lavara, quería que me planchara, quería que me hiciera de comer, o sea que fuera como una madre que nunca tuve. Ese es el reflejo de lo que somos, porque amor no era en realidad yo la veía y decía puedo estar con cualquier otra persona.
A
Ella no te gustaba, o sea que
B
sí me gustaba su físico, pero ya a la larga su forma de ser es cuando estás morro y te quieres salir de la casa, buscas cualquier pretexto para irte. Y este fue mi pretexto, el que tenía ganas de sobresalir y tener familia. Ahora ya la tuve y la vida es muy diferente porque me arrastró otra vez a la casa de mis padres y entonces ahí es donde yo empiezo a creer a mi hijo. Los primeros tres, cuatro años pues me las vi duras, pero seguía yo, sin embargo seguía robando bajita la tenaza, seguía robando yo con una pistola que tenía en casa.
A
Sin que tu mujer supiera.
B
Si, no, sin que ella supiera. Y me decía, ¿De dónde salen mis tenis? ¿De dónde salen esto? Y yo le decía, es que hoy me fue bien, hoy vendí más dulces, hoy estuve así, hice otro business por allá, y ya me decía, pero no, yo siempre llevo lo mío y si veía yo puesta la acción lo hacía, ya no me medía. Por eso mismo que empezaron ahí los vecinos a es que este es un ratero, es que ya robó a la vecina del fulano de tal, es que ya se metió a la casa de fulano de tal, y la gente se empezaba a llenar de falsas historias, porque yo ahí en el barrio nunca robé a nadie, sino hasta el que fallecieron mis padres.
A
¿Ahí fue cuando empezaste?
B
Sí, dije bueno, si de todos modos lo dice y ahorita ocupo el dinero, pues ahí los veo en su casa. Y me empezó a llamar más la adrenalina de meterme a sus casas mientras dormía. Ya no fue el robarme un celular, ya no fue el robarme un carro y amagar al conductor e irle golpeando y era meterme a la casa, medirme más a mí de lo capaz que era, y medía yo el punto desde mi azotea mientras me daba la chicharra y yo decía no, este está bien puesto, a tal hora entra, a tal hora se duerme, a esta hora el boiler se activa solo, o sea que tenía tiempo de más de pensar todo eso. Y empezaba yo a meterme a las casas y decía no, es que vi al Cabañas ahí en la azotea y luego ¿Por qué no le dijiste nada? ¿No, lo vi bien desconectado, quién sabe qué se llevó? Se llevó la bomba de agua, la bicicleta, la pantalla, las llantas del carro, me lo dejó ahí en tabiques adentro de la casa. ¿Cómo puede ser que en la noche
A
qué te daba robar tanto qué te hacías?
B
Me hacía sentir que pues más de lo que siempre me hicieron, que siempre me decían, porque siempre andaba mugroso yo de morrito y me decían ay era ese el hijo de la señora gorda, está todo sucio y como tenía barritos en la cara me decían ay el chico asepsia y acá y entonces me empecé a llenar de odio de la gente.
A
¿Por qué andabas mugroso? ¿Por qué?
B
Porque como mis padres no les importaba el así, pues a mí tampoco, o sea que yo decía nunca el aseo no, o sea que no fui yo criado sobre esos, sobre esas costumbres, no fui yo criado de lávate los dientes, te digo la vida molde de un niño, lávate los dientes, haz oración, no, en mi casa no nos sentábamos ni a una mesa, mi padre en su cuarto encerrado, mi mamá se salía con sus gatos y sus perros a la calle con sus platos de comida a comer afuera en la calle, ahora sí que una viejita loca de pueblo decía que se sentía bien ahí con sus plantas y sus gatos y de lo que comía ella le aventaba a sus gatos y a sus plantas y yo pues simplemente agarraba mi porción y me iba caminando en el patio que teníamos de la casa, ahí comía y mi hermano más el que está después de mí, él comía así de la olla, o sea que no teníamos esos principios
A
de cómo llevar, o sea se bañaban
B
por sí ya no, a mí de morrito mi hermana era la que me bañaba, la que me llevaba, como ya me gustaban los tatuajes también eso fue represión porque ya me gustaba los tatuajes y en esto de los chicles salían las rifas y yo me compraba una rifa, me salían los tatuajes, me los ponía, entonces mi hermana ya me veía y que decía no ven chamaco, con una piedra me los tallaba y entonces yo dije no, ahora que crezca me voy a hacer los que yo quiera, tú no me vas a impedir nada. Entonces todo eso es represión desde una temprana infancia, porque dicen que cuando de la prohibición viene la tentación, entonces nos prohíben esto y uno experimenta el por qué, por qué lo prohíben, por qué me dices que no lo haga si tú ya lo hiciste Y empieza la curiosidad y uno destapa todo eso.
A
Raya, platícame de tus hermanos. Entonces el más grande está en la cárcel acusado de violación a menores y a secuestro.
B
Sí, a sus propios hijos.
A
70 años ¿De qué hizo, se los llevó o por qué le cuadraron el secuestro?
B
Este, pues mi hermano golpeaba mucho a su pareja. Unas golpizas tremendas, unos infiernos que viví yo en mi casa, porque era el otro cuarto donde vivían ellos. Y un día yo tuve que entrar a separarlos porque vivían ya en un cochinero, tenían una alfombra de basura y ropa mojada, y el niño estaba en una hamaca, su hijo de mi hermano, y en el montón de la basura estaba una rata mordiéndole la oreja. Y el niño, pues chiquillo de un año nomás chillaba, gritaba y la rata mordiéndolo, mordiéndolo y mi hermano aventándole la tele, la mesa, la despensa a su mujer, enceguentado por los celos y el coraje de que pensaba él que lo engañaba, porque él sí se seguía yendo a trabajar a Garibaldi. Entonces decía ¿Qué haces en las noches que no estoy yo hoy? ¿Por qué no hay comida? ¿Por qué no hay esto? Y llegaba y le pegaba. Y entonces ese día yo me meto a defenderlos y la muchacha decide darle un alto a su vida y se escapa, se va con los niños, llegan otros, llegan otros muchachos y mi hermano estaba fuera de la casa fumándose un tabaco y su hijo estaba jugando pelota, su hija estaba jugando pelota y su hijo lo tenía mi mamá cargando. Llegaron los muchachos en las camionetas diciendo el nombre de su esposa y dijeron ¿Por qué? Porque le pegas. Le metieron unos piquetes a mi hermano, otros piquetes, o sea que ya después de los que les dio mi hermano, otros le dieron esos muchachos y todos los vecinos no, no se metan, ese güey es culero, ese güey le pega su ruca, nadie se meta, nadie se metió, le dieron unos piquetes, aventaron a mi madre, le quitaron al niño y se llevaron a la niña y al niño. Entonces un día, después de dos años que se separaron ellos,
A
la esposa contrató para que se llevaran a los niños.
B
No eran sus mismos familiares de la muchacha, sabrá Dios, eran primos, hermanos, tíos, nunca los
A
niños.
B
De alguna forma ella ya les había dicho que él le pegaba que vivía un infierno en su casa y que los niños estaban ahí con él, porque ella también sabía que había querido abusar de nosotros. ¿Entonces ella qué dice? No, saquen a los niños ahí van a vivir un infierno. Y van por ellos, se los quitan. Y entonces ya después de dos años yo me vuelvo a encontrar con mi hermano en un trabajo de vender agua. Él era el encargado y yo fui a pedir trabajo y ya mi hermano se había desaparecido. Entonces en eso volvemos a trabajar y me platica un plan para ir por sus hijos,
A
para rescatarlos.
B
Le digo, pues yo soy tu hermano, yo jalo hasta donde quiera. Pues están en Iztapaluca, en el cerro, una casa de cartón, de madera, hay dos bueyes, carnal, ¿Qué hacemos? ¿No tienes un cohete o acá? Le digo, sí, pero lo que es no dispara, es falso ese hechizo, Vamos, ellos no van a saber. Hazlo por mí, carnal. Y le digo, ¿Tú qué hubieras hecho por mí? Me yo hubiera hecho todo. Cuando en realidad yo sabía que él
A
mentía, él te había hecho daño.
B
Pero siempre mi mamá me olvida, la familia es familia, la sangre, la sangre. Algún día nos vamos a necesitar de todo. Si tú perdonas, si somos hermanos, si somos. Tú perdónalos, no tiene nada que ver. Y entonces esa noche planeamos el cómo ir a Ixtapaluca y extraer esos niños de esa casa. Fuimos, hicimos un desorden.
A
¿Quiénes eran esos que los tenían secuestrados?
B
Según era un primo de la muchacha y de la mamá de la mamá de los niños. Según era un primo y era otra señora. Pero ya después en las declaraciones cuando fueron con mi hermano, dijeron que ellos también habían sido pagados para cuidar al niño, que no tenía nada que ver.
A
Estaban en pésimas condiciones, pero peor de cómo estaban en su casa.
B
Bueno, cuando yo agarré al niño todavía estaba hasta rosado de que pues se ve que desde la noche anterior no le habían cambiado el pañal, ¿No? Su orejita le quedó mochita de la rata que lo mordió. Y bueno, yo digo, qué triste, ¿No? Porque yo tuve que acompañar a mi hermano a que le metieran 12 inyecciones al pobre niño, unas en su pancita, otras en su orejita. Y yo veía cómo chillaba el niño bien feo porque lo llevaron al centro.
A
Sal.
B
Porque ¿Quién lo mordió? No, pues una rata. Híjoles, no vamos a controlar eso.
A
¿No se los quitaron?
B
No. Ya de ahí que mi hermano los tuvo, los empezó a tratar de educar a su manera, pero ellos no quisieron. Entonces llegó un momento en otro, otra situación en el que mi hermano tomó pastillas de más y se fue al hospital porque ya se estaba muriendo por esa misma persona y los niños estaban ahí descuidados. Llegó esa misma persona y se los volvió a llevar, o sea que era un juego de B. Me trae hasta después de otro par de años, en el cual llega esta muchacha y le dice a mi hermano mira, tengo otros tres hijos que son de otra persona y ya no puedo cuidar a los tuyos, entonces ten, cuídalos. Yo vivía con mi madre y con mi hijo y con mi esposa en la casa, yo le ayudaba a ella a la renta, al gas, a los servicios que ocupábamos yo y mi pareja. Llegan ellos y mi hermano mira, me trajeron a los niños. Entonces mi hermano ya tenía otra pareja con otro hijo y a las semanas me dice mi ¿Sabes qué? Que tengo otro plan, yo me voy a ir de aquí con mis hijos y abusado, porque no están registrados a tu nombre. Se va él empieza a trabajar de seguridad privada, porque él no está tatuado de nada, aunque él era el más agresivo y el más descontrolado, pues no se tatuó, así como yo, no está tatuado él. Entonces se los lleva a vivir a una casa y por allá un día me marca y me oye, ¿No han ido los niños para allá? ¿Cómo? Pues si tú te los llevaste al cerro, a donde estés, no sé ni en dónde vives, no me has querido decir. No. Dice, es que ira, me regresé del trabajo, se llevaron a los tres niños, hasta el mío.
A
Dice, pero pues también eran suyos los otros, ¿No?
B
Sí, los dos, pero la más pequeña estaba en brazos, la estaba amamantando. Su pareja actual se hubiera llevado nada más a sus hijos, ¿Por qué se lleva también al mío? Le digo, hay que hacer algo, yo tengo una moto y varios amigos y vamos a donde él estaba a darle unos roles a la manzana, pues para ver que veíamos sospechoso y si lo encontrábamos a sus hijos. Mi hermano entra en la desesperación y va al DIF y mete un reporte y a los dos días le dicen en señor, venga. Encontramos a sus hijos en muy mal estado, estaban en un baldío con una señora, su mamá. Los entrevistan y mis sobrinos le empiezan a decir a su mamá, es que el señor nos vi. Es que el señor si no hacíamos la tarea, nos daba de nalgadas y después se acusaba de nosotros.
A
¿Tu hermano?
B
Es que el señor después de que comíamos nos metí a bañar y ab. ¿Cómo creen? ¿Y ese señor tiene sus apellidos? No que no. Muy bien. Entonces empieza un problema legal con mi hermano por secuestro y a mí me mandan a testificar porque yo estaba todavía en la calle, pero yo me quedo callado al verlo a él y le mira, yo no puedo decir que solamente eras golpeador porque también quisiste de nosotros. Entonces todo lo que dicen los niños yo es real, pero no le quiero decir al juez. Y me dijo mi hermano, no seas así, no dejes que me chingue aquí a los no los quiere. Y le digo, mira, es el destino, son tus hijos, es el karma que estás pagando, ya yo lo pagaré. Y me dijo mi hermano, está bien, cuida a los padres, yo me voy, son mis hijos y si ellos me acusan, yo pago la sentencia. ¿Estás de acuerdo? Le dije yo, son 40, 50 años, porque ese puesto es. No que sí voy a hablar por fuera para que quite la demanda. Tú ve y cuida a los padres, pase lo que pase, cuídalos muy bien. Al paso del tiempo, pues no los pude cuidar, fallecieron y como yo era el más cercano a él y los demás ya no lo querían ni hablar, o sea, mi hermana feliz de que él estaba en la cárcel. ¿Mi otro hermano, pues también decía qué bueno, qué bueno, después de tanto daño que nos hizo este carnal, tú lo quieres perdonar y quieres ir a verlo sus audiencias y si querías perdonarlo? En parte sí, porque pues era mi hermano y con él fue el que. En el que me crié. Te digo que independientemente de lo que nos hizo, yo empecé a ver eso, que no nomás era ahí donde también me invitaba, los padres también abusaban de sus hijos, de sus esposas y entonces tú lo empiezas a ver normal, piensas que en todas las clases mexicanas van a ser así, golpes y disturbios. Hoy estoy en la cárcel y extraño el pelear para poder comer, porque aquí a veces en la comida se oye hasta el silencio, todos amarrados y todos comiendo en sincronía hasta ¿Qué onda? Yo soy una de esas personas que entra al comedor y como parado y me siéntate, pero como parado porque me acuerdo de la casa, me acuerdo de esos ayeres.
A
¿A qué te refieres con que peleabas? Con por la comida.
B
¿Peleábamos, o sea que no había suficiente comida no? Y luego mi hermano te digo que no se servía en platos, llegaba y le decíamos oye estás viendo que hicieron tres bolsas de sopa para todos los hermanos, para mi papá y para mi mamá y nos van a dar por plato y tú ya estás. ¿Y yo me enojaba con él y me decía ya pues consigue más dinero y trae más dinero, o sea que él nunca trabajó? Él nunca trabajó, siempre la sacaba con que cuidaba a mis papás y estaba ahí, pero en realidad en el momento en que los necesitábamos nadie estuvo, ni mis hermanos. Yo por eso tomé esa decisión de vender la casa, porque ya había escuchado yo después de que falleció mi mamá en mi cumpleaños, terminó el mes, la cremé estaban en mi casa en cenizas y yo sentía vibras de ellos. Entonces un día me llama mi hermana y me dice Ira ya me dijeron que andas pasándote de lanza ahí en Chimalhuacán, ella vive en Iztapalapa, dice sabes qué voy a ir y en donde te vea bien chocho, bien acá te voy a anexar y voy a vender la casa y el día en que salgas de tu anexo te doy tu parte y yo pues ya alucinado le dije no sabes qué te voy a ganar. Yo tenía otros amigos que era un fiscal y que era un abogado, me ayudaron a arreglar los papeles y el testamento de mis padres y yo vendí la casa, llegué y le pagué a los que me habían prestado para sus funerales de mis padres y me fui de ahí un rato con el dinero que yo tenía, le di dinero a mi hermano, al que le sigue de mí le di dinero a él, a mi hermana ya no le hablé y a mi hermano cuando yo le marqué y le traté de decir todo esto me dijo Ira carnal, pues yo no te topo y el día que te ve en la cárcel de mi cuenta corre que yo mismo te voy a matar.
A
¿El grande o el medio?
B
El grande, el que está ahorita en Chalco. ¿Me si yo te veo en la cárcel de mi parte corre que yo te voy a Por qué? Porque no cuidaste a mis padres como te lo dije cuando me vine a chingar. Y un silencio yo le hablaba de la calle al reclusorio y un silencio en si entró entre nosotros y me ira, ya no me marques, ya mejor como tú me lo dijiste, esperemos que el destino nos vuelva a juntar. Pero si tú llegas a caer a la cárcel después de lo que hiciste, entonces mi hermana ese día que fallece
A
mi mamá ¿Pero por qué te culpan?
B
Me empieza a decir que yo me empastillé y que yo los por la casa porque la vendí por el dinero.
A
¿Y es cierto eso?
B
No, no, nada, nunca les puse una mano encima, al contrario, mi corazón me decía que ese día tenía que escaparme del anexo para yo poder ver a mi man, Por eso pues sí me siento así culpable porque ellos hicieron sentirme así, porque yo nunca les hice así un mal, o sea que sí se los decía verbalmente pero. Pero ya cuando yo estaba a punto de pegarles o así con las pastillas me calmaba, alguna voz en mí siempre decí si, no era la voz de mi hijo que me gritaba ya papá desesperado, era la voz de mi esposa que me gritaba ya Octavio. Porque la mente es así poderosa. Cuando a mí me gritaban mi nombre como nunca me lo decían ni mis padres ni mis madres, siempre mi mamá se dirigió por mí como el Cabañas, mis hermanos sabían que yo me enojaba y que no hacía caso si me decían Octavio, pero cuando eran momentos así me entraban en razón gritándome mi nombre Octavio, ya yo como que entraba otra vez en la realidad y decía ¿Qué estoy pasando? ¿Qué está pasando? Querías pegarle a tu jefa, querías pegarme a mí y yo decí híjoles, quítenme las pastillas. Pero si me quitaban las pastillas me me daban ataques epilépticos y ya andaba yo por la adicción todo charrasqueado, crisis convulsiva de las crisis de ansiedad que yo sentía que me quería seguir drogando y ya llegaba yo a mi casa todo charrasqueado o abierto de la cabeza y me decían ¿Qué te pasó? Y ya le decía no, iba caminando y me convulsioné, ay hijo, tómate tu pastilla, o sea que mi mamá también fomentaba eso, que yo me tomara ese medicamento, mi mamá me decía cómpratelo, no te quiero ver así, te pones morado, te pones de colores y ya.
A
Tú crees que tu mamá sabía que era una adicción.
B
Sí, ella sí sabía. ¿Yo llorando le decía que ya quería dejar esto y me decía y qué te falta? ¿Que te sigamos queriendo, que pierdas a tu hijo, que nos pierdas a nosotros, que pierdas una mano, que llegues en un pie o sin un ojo, eso te falta para que te deje de drogar? ¿Y yo pues lógicamente les decía que sí, no? Que sí me faltaba eso. Y ahora que ya pasó todo esto, pues le tengo miedo a esos vicios.
A
¿Ya lo dejaste?
B
Me quitó mucho en la vida esa forma de llevar esos vicios.
A
Oye, ¿Está sobrio?
B
Sí, no te voy a decir que tan sobrio, porque se sigue consumiendo en algún momento el tabaco, o sea, el club sepan.
A
Por ejemplo, ¿Lograste?
B
No, ese ya no.
A
¿Cómo le hiciste para dejarlo?
B
¿Estando aquí? Tuve que estar aquí para poder dejar esa adicción del club. Y después de 5 años que llevo aquí ya no me dan ataques epilépticos. Ya puedo ver el sol sin que me voltee la mirada, porque ya no veía el sol. Traía siempre lentes de que si me pegaba tantito el sol, ya sentía el desconecto de la mente y me ponía tieso. Entonces ya después de ese tiempo que empecé a dejar de drogarme con el cristal y con esas drogas que obviamente no hay aquí, pues ya empecé yo como que a ver la vida diferente. Porque todavía cuando llegué yo aquí al penal venía intoxicado el MP, no me pasó ni al médico legista de nada y. Y yo venía todavía grave y cuando me sentenciaron, bueno, son pocos años, pero yo no.
A
¿Cuántos te dieron?
B
Me dieron 17, pero bueno, yo no tengo familia, la casa ya la vendí y estando en las galeras de ingreso, pues varias veces pensé en quitarme la vida. Dije los voy a alcanzar padrecito, si ese es su deseo voy a alcanzarlos. Pero varias veces pues fallé todas las veces que lo intenté fallé. Hasta la vez que intenté en la calle fallé y desperté aquí.
A
¿Realmente querías morirte?
B
Realmente sí, porque pues sí me sentía culpable de todo eso de que mi hermano estuviera en la cárcel.
A
¿Crees que es tu culpa?
B
No sé si en parte tuve mal, porque como me comentas, no fue pues mi culpa, ni eran mis hijos ni nada, ni mis padres murieron por mi culpa de que yo los haya. Así como ellos dicen que los asfixié y que obviamente por eso están los expertos, los que saben, los que hacen la autopsia para decretar por qué murió la persona.
A
Y qué dicen que murió por un
B
paro cardíaco, pues por un paro cardíaco. Pero en la hoja de disfunción le pusieron que por Covid. Yo le pues si mi mamá no tenía ni Covid, viene por paro cardíaco y le ponen Covid. Y en el panteón a mí me cuesta por el Covid, que no, que todos los muertos por Covid tienen que ser incinerados. Cuando venimos de otras creencias, no quemar el cuerpo y darle sepultura. Y pues ya tuvimos que hacer todo eso. Bueno, yo lo tuve que hacer solo para que tuviera yo esa tranquilidad de decir, bueno, yo voy a hacer solo el funeral, porque si dicen que yo los. Yo me voy a poner bien con ellos.
A
Hoy por hoy, ¿Cómo es la relación con tus hermanos, con los cuatro?
B
Desde hace cinco años no sé nada de ellos.
A
¿Ninguno? ¿Ni de tu medio hermano?
B
No, ellos saben que estoy aquí, pero yo no he sabido nada de ellos. No tengo ningún número de ellos, no tengo ninguna forma de comunicación para el exterior. Solamente por vecinos que tengo, que están aquí, que los vienen a ver, que me oye, ¿Sabes qué? Que ya se murió fulano de tal. Tu casa la quemaron, la que vendiste ya hasta la tiraron. Porque teníamos dos casas, una aquí, la otra enfrente, que era la de mis papás. Los abuelos. La de los abuelos. La de tus abuelos ya la quemaron. Y la tuya, la que tú vendiste ya la tiraron, ya es otra casa diferente. ¿Pues ebrios 15 de septiembre, se acuerdan de que les hice vivir un rato triste y mal a los vecinos y que ahorita no está? Pues quémanla. Eso es lo que me imagino, porque no así como para una amenaza de aquí o algo así, pues no, porque hasta eso aquí he conocido a diferentes tipos de personas que lejos de dañarme, me jalan porque cantas bien, vente, queremos hacer algo contigo allá afuera. Pero ya no pienso en dedicarme a la maldad por todas esas cosas que viví. Ya solamente quiero descansar conmigo mismo y con mi cuerpo en paz. Todo eso te va haciendo estragos a la larga, más que nada pues en la mente y de la propia persona.
A
¿Qué te gustaría que tus hermanos supieran si ellos llegaran raya a ver esta entrevista
B
qué me gustaría que supiera que sinceramente no los quiero ver? Tengo coraje contra ellos por no haber hecho nada ellos en ese momento y echarme la culpa de sus errores que también coinciden cometieron, porque todos tuvimos un Porqué ellos se fueron y si en algún momento ellos me escuchan, quisiera que sepan que no cuenten conmigo en nada, ni que soy su familiar, ni nada. Así como ellos me cerraron aquí esto, porque yo cuando les hablé me dijeron que no tenían un familiar con esos nombres. Cuando yo le dije a Trabajo Social que se comunicara con esas personas, me negaron en absoluto. Y entonces he tenido tanto tiempo y tengo más tiempo para seguirlo pensando para mí ellos ahorita pues están muertos, sinceramente. Y me preguntan ¿Tienes familia? Y les toda murió junto con mis padres ese día, junto con los recuerdos de la casa y todo, se murió ese día.
A
Oye Reya, ¿Y quién? ¿Cuáles crees que son tú como hombre, las consecuencias que has tenido de la violencia sexual que viviste en la infancia por parte de tu hermano?
B
¿Cómo afecta? Pues es que sí son consecuencias distantes, porque en la vida de mucho depende de la mente es como les va a afectar. Porque a mi hermano le afectó en ese aspecto que él fue homosexual y a mí me afectó en otro aspecto en el que yo también veía presas para hacerlo, pero me detenía, no sé si fue por el miedo o así, pero estuve en varias ocasiones así y me despertaba ese instinto de hacerles algo con niños chiquitos. Ah sí. Y yo decí ira, ¿Sabes qué? Que mejor me voy, no puedo estar aquí, permiso. ¿Qué tienes? Nada. En la calle me decían ¿Por qué tú besas a tu hijo en la boca? No, porque yo acostumbré a mi hijo hola hijo, ¿Cómo estás? Y unos besos, aunque fuéramos hombres, pero porque obviamente es un amor de padre a hijo. Pero sin embargo me decían es que está mal que yo veo que tu hijo va agarrándole la chicha a su mamá y que tú te paras y le das besos. Yo saqué eso, yo no lo veo normal para mi hijo. Yo a mi hijo le digo que salude de mano.
A
Sí, pero eso es una cultura machista.
B
Me decían en la escuela que cuando yo fuera a dejar a mi hijo, la escuela no lo agarrara besos. Y le decía yo ¿Por qué si es mi hijo, decía, no, es que su hijo también quiere andar aquí agarrando besos a las compañeras? Y pues se malinterpreta todo eso. Y yo empecé a eso, o sea que te digo que la forma de cómo lo agarres en tu mente es como te va a afectar. ¿Porque mi hermano sí lo afectó cómo? Siendo homosexual.
A
¿Crees que su homosexualidad sea consecuencia de lo que le pasó?
B
Sí, y de lo que yo lo reprimía, porque él hablaba y yo aunque sea el más menor por mis adicciones, le gritaba, le decía cállate, tú eres un pendejo. Eres, le decía de mucha grosería. Si, él que sumiso agachaba la cabeza y decí sí hermano, discúlpame si soy un pendejo. Te subí la voz y él era el más grande, yo era para que yo lo respetara a él, pero si no, sin embargo, por la mala fama que me hice, ya no era el típico cabaña. Ya cuando yo llegaba a la casa, cierran las puertas, cambien el candado, que ese güey no tarda en venir otra vez, no te andes dando la vuelta por ahí y a lo que vienes hijo. Eso me lo decía mi papá. Y entonces ya de todo eso fue que es que uno empieza a chocar. Y con lo de mi hermano, pues sí, yo le llegué a comentar a mi madre que tenía deseos de hacerle yo algo a los niños y les decía no me los dejen por favor, porque no sé qué vaya a pasar. Y mi mamá me decía, ay hijo, ¿Por qué me salieron así defectuosos? No, pues si yo no los hice así, yo no los creí así. Ustedes son unos monstruos.
A
¿Crees que eres un monstruo?
B
Márchate de mi casa. Me decían, madre, te veo la cara tatuada y tú no eres el hijo que yo tuve. Vete hijo, déjame vivir los últimos días en paz. Déjame vivir sabiendo que estás anexado y no te va a pasar nada, porque aquí en la calle pues te me vayan hasta chingar, vete a la noche, ya si me muero sé que estás ahí, no te va a pasar nada.
A
¿Tú crees que una persona que tiene atracción a ni chiquitos puede entonces contenerse?
B
Pues te podría decir que sí, porque yo hasta la fecha no lo he hecho. Sí he tenido esos pensamientos, porque te digo, se despierta en lo que me hicieron y se despierta la intuición y
A
este, pues es tu manera de relacionarte,
B
pero yo siento que sí se puede contener, siento que sí se puede contener. ¿Debes de ser fuerte en la mente, porque si no, entonces cómo llevarías una vida con un hijo, con en la calle, que hay niños, que hay todo eso, cómo tú llevarías una vida así? Te digo, yo le empezaba a decir a mi familia aléjenos, pero sin embargo el Cabañas tenía un carisma y todos los niños iban con él, mis tres sobrinos de parte de mi hermana, mis tres sobrinos de parte de mi prima y mis dos sobrinos de parte de mi hermano. Yo los tenía jugando todo el día en el patio y me decí ay, es que tienes una alegría para los niños. Pero yo sin embargo por dentro decía ya no me los deje, ya cuídenlos ustedes. ¿Y mi hermana me decía por qué? Le digo, es que estamos enfermos y ahorita pues yo estoy mal, estoy empastillado. Y mi hermana me veía y me decía está bien. Y se llevaba a su hijo, Se lo llevaba. Pues todo esto se despierta porque también yo escuchaba a mis padres como tenían relaciones y eso libremente mi mamá se bañaba con nosotros y así, o sea que libremente eso de la sexualidad en mi casa estuvo despierta, una porque no le hicieron caso, hicieron caso omiso a lo que le decíamos y otra pues porque no teníamos el control. Mi padre llegaba, te digo, de las noches y lo único que quería era descansar cualquier ruido que hacíamos y ya nos decía cállense, sálganse, mejor tengan dinero, sálganse a la calle, déjenme ya. Pues de todo eso fue que uno se separa mucho de la realidad.
A
¿Crees que también hayan daños en tus hermanos y en ti por el tema del incest de tus papás?
B
Pues daños físicos notables no, pero daños, eso sí, sí creo, por lo que te digo que eran primos hermanos, en eso sí creo que hay en ese aspecto como que un retraso o una dificultad, porque mi hermana no puede pronunciar varias letras, habla así como que, como el Silvestre no puede pronunciar varias letras y mi otro hermano se le va este ojo, esa es la característica de sus hijos y de él, que este ojo se le va, está hablando bien y se le va también a sus hijos tuvieron eso, entonces no sé si haya sido por eso. Mis papás no tienen nada de esas enfermedades. Nada de lo único que era hereditario en su vida era la diabetes y hasta eso nosotros no tenemos. Eso nada más la tuvieron. Mis padres dicen que es hereditaria, pero nosotros no tenemos diabetes. En algún momento sí, también estoy descartando.
A
Claro. ¿Oye Raya, y aquí adentro de la cárcel a qué te dedicas?
B
Déjame decirte que ahorita tengo otro evento de música, porque me gusta la música, pero aquí pues les ayudo en todo para yo mantener la mente. Se me va más rápido la sentencia. Sí, porque si estoy en los pasillos y así me empiezo a correr otra vez de allá afuera, estoy barriendo ahí con las plantas que tienen sobre el kilómetro o estoy repartiendo la comida de los compañeros, ahí me pongo a ayudarles en el rancho.
A
¿Y qué te gusta de la música?
B
La libertad de expresarse, lo que puedes llegar a decir y las fronteras que puedes llegar a romper en una canción de tres, cuatro minutos, hasta dónde puede llegar el alcance del sonido y lo que expresas en él.
A
¿Y tú cantas, compones?
B
Yo soy compositor de mis canciones, pero soy. Pues soy rapero, pero me gusta a mí escribir mis canciones, pero sin embargo también me he salido en ocasiones del género del rap y me han pedido que les componga una canción corrido y ya agarro el ritmo y ya como soy improvisador, pues es fácil adaptarse a los ritmos que hay.
A
A ver, dame un verso de algo que has escrito.
B
Tengo ahorita el inicio de esta canción que dice y es que la gente no sabe por qué Porque yo me hice delincuente Será por el hambre o la sed Que en la vida se siente Que en la vida se siente dice Hoy desde la cana firmes para el ghero con filero para el perro borrega que cae primero Ten cuidado ñero por andar en malas mañas Puedes acabar detrás de estas rejas oxidada, o sea que esa es una canción que yo escribí de poco de mi vida. Está increíble y hoy voy a tener la oportunidad de presentárselo a la dirección y pues eso sí me llena porque también el Día de Muertos les hice una canción a la institución, porque, o sea que ellos vieron mi talento que dijeron. Hace unos años yo platicaba con la gente vieja de aquí y dicen eso ni se fomentaba, nadie quería rapear.
A
Ahorita sí se promueve mucho y me
B
siento orgulloso que hicimos un vídeo para la semana de la Paz y ganamos el tercer lugar, pero con Hip Hop por la Paz, con Hip Hop por la Pazhaz, con Eunice, con la señorita Vero, no sé, otras personas más que vinieron a grabarnos ese día y de ahí estos muchachos sí tienen y se nos permitió después de esos seis que éramos del vídeo, hoy le agradezco a la institución que se nos haya permitido que hoy seamos 15 y que nos presten un pedazo de la área educativa para ensayar nuestras locuras y que confíen en nosotros.
A
¿Ellos, o sea, en la cárcel viniste a encontrar una especie de libertad?
B
Ah, un poco sí. Más que nada de todos los problemas de allá afuera, hoy tengo hasta miedo salir porque no dejé nada afuera.
A
Claro, ¿A qué saldrías?
B
Bueno, tu hijo sinceramente pienso diferente que en lo que crean ellos los bendiga y que no se acerque a una persona así, porque no sabe uno a distancia cuánto daño puede hacer, porque sigo aquí y le sigo causando yo daño y según yo me vine para allá que se olvidaran de uno y aún así le sigo causando daño porque han de estar, porque no marca cuántos años sin verlo en Navidad. Hasta si están haciendo ahorita algo. Yo sé, estoy seguro que les planteé esa semilla porque ellos nunca pensaron que yo robaba o que era así malo, solamente veían a alguien que quería sacar adelante a su familia. Y mi hijo cantaba conmigo, me lo subía a los camiones y cantaba sus aventuras y ya después yo cantaba detrás de él y la gente nos veía y decían te estás aferrando, va y te van las monedas. Y mi hijo me decí pa, yo quiero salirme de la escuela, quiero cantar como tú. Decí no, estás loco, yo estudié mucho para cantar, o sea que mentiras piadosas para que él no se saliera de la escuela. Decía primero aprende a leer y y las letras y ya después de ahí mismo vas a aprender a cantar. No, es que tú no lees, tú nomás cantas. Yo quiero ser como tú. Y le decí no padre, tú sé mejor. Por eso hoy no sé qué ejemplo les vaya a dar o con qué cara los vaya a ver después de 10 años que yo salga de esto y quiera educarlos con otra escuela cuando ellos ya están educados. Ahorita llegaría a descontrolar y hacer más daño en sus generaciones de ellos. Por eso ya estando aquí he dejado todo lo de allá afuera, toda la familia y todo en el que creen los bendiga y pues a mí también estando dentro de esto.
A
Gracias Raya. ¿Y por último nada más quiero preguntarte qué dice tu tatuaje en la cara? Los dos, Los dos.
B
Este dis Hispano, porque después de que Fui al Cabañas Malafama quise cambiar todo con lo de la música y así me dicen hispano, MC hispano en el MC de rapeada y aquí es una oración para la muerte, porque hoy es en lo que creo, en la santa, en la muerte, porque he estado en la calle y he visto más a la muerte que a Dios, he visto que atropellan niños, que los vio en casa, en la escuela y ahí en donde está Dios.
A
Qué buena reflexión. Gracias Reya, gracias por platicar hoy con nosotros, te lo agradezco profundamente. Muchas gracias y éxito en el rapeo. Gracias.
Fecha de publicación: 28 de abril, 2026
Host: Sonoro | Alex Reider, Saskia Niño de Rivera, Sebastián Arrechedera
Invitado: Octavio (“El Rayas”)
En este episodio de Penitencia, el equipo explora la vida de Octavio, conocido como “El Rayas”, un hombre cuya infancia estuvo marcada por la violencia, la negligencia extrema y una familia disfuncional condenada por múltiples capas de abandono, abuso sexual, y complicidad silenciosa. Octavio comparte desde la cárcel, con crudeza y honestidad, un testimonio sobre cómo las dinámicas familiares y sociales normalizan la violencia—y cómo los daños de esa normalización trascienden generaciones.
Esta conversación pone el foco en la necesidad de entender y trabajar también con los agresores para prevenir tragedias y romper círculos de violencia, en lugar de limitarnos a encarcelar cuando ya es tarde.
Cita:
"Cuando me tatué la cara fue una decisión muy fuerte que tomé. Fallecieron mis padres y yo dije pues del dolor, fue un desahogo para mí..." — Octavio (03:50)
Cita:
"Te vengo bien mano del anexo. Tú vienes drogado, tú no sirves para nada. No vas a estar en el funeral de la madre." — Octavio (04:29)
Cita:
"Mi papá me dice: tú eres libre de hacer lo que sea, si quieres tatuarte, tatúate, haz lo que quieras. Entonces me empecé a descarrear." — Octavio (10:48)
Cita:
"Vienen desde casa esos abusos y ahí nadie puede decir ni hacer nada, porque tú eres el más pequeño y le dices a la mamá o al papá y no te creen." — Octavio (12:28)
Cita:
"Me hacía sentir más de lo que siempre me hicieron… entonces me empecé a llenar de odio de la gente." — Octavio (39:49)
Cita:
"Para mí ellos ahorita están muertos, sinceramente… toda mi familia murió junto con mis padres ese día, junto con los recuerdos de la casa y todo, se murió ese día." — Octavio (63:35)
Cita:
"Sí, he tenido esos pensamientos… se despierta en lo que me hicieron y se despierta la intuición… pero yo siento que sí se puede contener." — Octavio (67:35)
Cita (Rap):
"Y es que la gente no sabe por qué, porque yo me hice delincuente. Será por el hambre, o la sed, que en la vida se siente…” — Octavio (72:22)
Cita:
"He visto más a la muerte que a Dios… He estado en la calle y he visto que atropellan niños… ahí, ¿dónde está Dios?" — Octavio (76:56)
Este episodio es uno de los más duros y necesarios de Penitencia. A través de Octavio, queda claro que la violencia y el crimen no nacen de la nada: son el resultado de entornos familiares rotos, abandono social y falta de intervenciones a tiempo. Escuchar el dolor detrás de las conductas y no solo juzgarlas es, según los hosts, el primer paso para romper ciclos de violencia en México.
Recomendación del equipo: Más allá de los tatuajes y la biografía criminal, escuchar el sufrimiento y la resiliencia de Octavio invita a mirar con compasión y urgencia hacia la prevención y reinserción, antes que la pura sanción penal.
Frases para recordar:
[Fin del resumen]