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¿Te has preguntado cuán lejos se puede ir en un EV sin recargar la batería? La mayoría de la gente no maneja más de 40 millas en un día, lo que significa que pueden ir al trabajo, llevar a los hijos a la escuela, ir al supermercado y tener carga de sobra para ir donde la tía abuela que vive lejos. Pero mejor que no se entere. Además, no hay que gastar en gasolina. Entonces pa' lante en un eléctrico. Encuentra el EB para tu presupuesto en eléctricosparatodos orgánicos You're juggling a lot but
Interviewer
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Interviewer
Penitencia a través de fundación reinserta apoya a niños y niñas en contacto con la violencia. Bruno no delinquía improvisadamente. Durante años operó secuestros express, extorsiones y cobros de piso con una estructura definida, un método propio y una lógica que para él era simplemente trabajo. Entró y salió del sistema penitenciario, formó una banda, reclutó gente y participó en delitos que marcaron a muchas víctimas. Pero la historia que cuenta hoy desde la cárcel, Con más de 100 años de sentencia, no es sólo la de un expediente. Es la de un hombre que reconoce lo que hizo, que entiende el daño sin sentir culpa y que describe con claridad cómo funcionaba su vida antes de caer nuevamente detenido. Este capítulo no busca conmover ni justificar. Simplemente narra, explica, detalla. Y en esa honestidad incómoda está lo que hace importante escuchar un capítulo como estos. Te agradezco Bruno, el que hoy estés aquí conmigo. Estamos haciendo este capítulo de manera anónima porque tienes algunos temas legales y yo te agradezco que le aportes a esta comunidad tu historia, tu vivencia y bueno, gracias. Lo primero que quería preguntarte es el secuestro. Desde que agarraron al mocha orejas en 1998 hasta antes los Canchola, una serie de grupos pusieron a México a temblar en cuanto a secuestro. Tú formaste una banda de secuestradores y ahorita quiero que me platiques de esto, pero antes quiero conocerte. ¿Quién es Bruno? Cuéntame de tu vida, ¿De dónde vienes?
Bruno (Interviewee)
Bueno, muy alejado de la delincuencia o del principio de mi vida, pues soy una persona que nació en un barrio de la Ciudad de México, crecí en ese barrio, un barrio como se crece ahí con la pobreza y carencias. Estudié hasta el primer. Bueno toda la primaria normal. En la secundaria empecé a tener un poco de problemas en cuestión de que reprobé el primer grado de secundaria, me cambiaron una escuela más marginada o como de gente más alocada, de ahí cursé primero.
Interviewer
¿Por qué reprobabas? ¿Por flojo? ¿Se te complicaba?
Bruno (Interviewee)
No, la verdad le digo algo, en cuestión de estudios siempre he sido muy estudioso, siempre me concentro, si me dedico a hacer algo, me concentro en hacer algo, me lo propongo, lo hago, pero soy muy distraído, muy distraído, muy latoso, pues era de los que andaban parando siempre en las clases y molestando a los como compañeras y cosas así. Muy peleonero. Primero, de hecho la primer grado de secundaria lo reprobé por eso, porque era un relajo en la escuela, llegaba a las clases y todo, pero no hacía apuntes. A lo mejor el día del examen me ponía a estudiar unos días antes y sí sacaba buenas calificaciones en el examen, pero cuadernos, participaciones, todo eso no tenía, era lo que me hacía reprobar. Entonces más o menos así fue. Cuando llego, me cambian de escuela, ya estoy en primero y segundo, los cursos normal. En tercer año de secundaria me corren por situaciones de relajo y drogas y cosas así y dejo la secundaria ya hasta los 14 años, casi 15 años, la terminé abierta. Para ese tiempo pues ya había empezado como que mis pininos en la delincuencia.
Interviewer
¿Cómo empezaste con esos pininos?
Bruno (Interviewee)
Bueno, cuando estaba en la secundaria empecé fardeando como llamamos nosotros, robando ropa, cosas de las tiendas con unos amigos, un amigo que en donde él vivía se dedicaban a eso y me jaló trabajar, digo yo la verdad en la pobreza que vivía, pues siempre tuve las ganas de tener más o de ser juniors. Mi sueño de niño era ser junior, yo veía niños que eran juniors o gente de mi edad y añoraba ser junior.
Interviewer
¿Qué te faltaba? Cuando dices pobreza, ¿A qué te refieres?
Bruno (Interviewee)
Pobreza económica, porque realmente, y digo, ya lo comprendí con los años, estoy metiéndome ya años después, ya con los años comprendí que más bien eran carencias económicas, porque la pobreza es otra cosa. Mi madre siempre se dedicó a trabajar, yo crecí en un núcleo donde únicamente mi mamá era la que la que trabajaba, porque de hecho mi papá no vivía con nosotros, mi papá era una persona que tenía dinero, pero éramos como que la familia pobre, Mi papá tuvo como tres familias o cuatro que yo supiera, nosotros éramos la familia más pobre nosotros, mi mamá se dedicaba a mantenernos él con sus otras familias, yo llegué a conocer después a sus hijos y a todos los tenía con carros, una familia tenía varios taxis, cosas así, casas en lugares más acomodados, entonces pues ese como que siempre me pegó eso de querer tener más que cualquiera.
Interviewer
¿Por qué crees que tu papá a ustedes les dio menos?
Bruno (Interviewee)
Con el tiempo medio aprendí a comprenderlo y creo que no tenía control de sus emociones, no tenía control de su propia vida y no lo hizo, hasta donde yo entiendo, porque creo que me pasó, no lo hizo queriendo afectarnos a nosotros, simplemente fue su forma de vida que no supo controlar o no supo llevarla sobre ciertos lineamientos y darle el valor a los hijos que deben de. Yo lo entendí también demasiado tarde.
Interviewer
¿Pero por qué te pasó a ti?
Bruno (Interviewee)
Porque me pasó algo muy similar con mi familia, mi primera familia que tuve, tengo una niña, ya tiene 30 años, soy abuelo, pero desgraciadamente la dejé de ver a los seis años cuando yo caí en reclusión ella tenía seis años y su familia, mi exmujer, su. Su mamá de ella, pues ya no quiso que yo tuviera contacto con mi hija, me la escondían y pues creció con otra persona, otra persona era su papá, su imagen paterna fue otra persona que se casó con su mamá. Entonces siento que caí en lo mismo porque de alguna forma le hice falta a mi hija o no le pude dar a mi hija lo que yo tampoco tuve. Se hacen los patrones rep. Y fue lo que pasó en este caso, yo considero y lo pensaba analizar mi vida y es lo que pasó, lo que yo no quería. A mí me pasó que no tuve un padre, no tuve alguien que estuviera conmigo y me guiara, pues fue lo que yo hice inconsciente pero conscientemente también con mi primer hijo.
Interviewer
¿Qué fuerte no?
Bruno (Interviewee)
Cómo se repiten los patrones desgraciadamente y aunque uno no lo busque de esa forma, pero sí, sí pasa y también
Interviewer
en un chingo de grises porque dices algo interesante de tu papá y luego lo repites tú que es, no es que no te importara, no es que no quisieras, es que hay muchos factores luego que tienen que ver el de tu papá, la salud mental por ejemplo.
Bruno (Interviewee)
Yo siento que más que nada es que no lo aprendemos, o sea hay gente que yo en mi caso he conocido gente que crece con esas carencias o con esas limitaciones, a lo mejor peores que las mías y sin embargo tuvieron las ganas, el coraje de verdad.
Interviewer
¿Qué te diferencia Bruno? ¿Qué te diferencia a esas personas que tienen la misma historia que tú en cuanto a pobreza o marginación de alguna u otra manera, pero sí salen adelante por la derecha?
Bruno (Interviewee)
No sé, hay una palabra que no la quisiera ocupar, pero realmente fui un pendejo, o sea la inexperiencia, pero hay muchas cosas de las cuales se puede uno escudar, pero creo que a final de cuentas va lo mismo el no tener una conciencia, el no tener una madurez, porque eso es una cosa, es algo que yo siempre me di cuenta que me faltó la madurez de muchas formas, creo que a mis 48 años no tengo la madurez en muchas cosas, entonces madurez es experiencia.
Interviewer
¿Qué podrías decir que no tienes la madurez en qué? ¿En qué es donde más cuento te das?
Bruno (Interviewee)
No he podido llevar una familia como la quisiera llevar o tener una familia como la quisiera tener. Tengo una familia, bueno hay una niña que es mi hija, tengo una pareja, no es mi esposa como tal, pero es mi pareja, igual está en reclusión, Mi hija tiene 10 años, ha crecido con un pariente de ella y pues sí, por ciertas cosas o por algunas situaciones no he podido llevar mi vida como la quiera llevar yo. Algo que añoro mucho y que siempre he querido es tener una familia, poder tener ese núcleo, ese vínculo familiar con alguien, ese núcleo de una casa, de un hogar, de pasar un fin de semana con mis hijos, con mi hija, con mi familia, ir a ciertos lugares, salir a viajes, no sé, tener una vida lo más normal, no sé si esa sea la palabra posible, pero no lo he logrado hasta ahorita.
Interviewer
¿Y has tenido dos oportunidades para ella?
Bruno (Interviewee)
Sí, la primera sí fue completamente. La segunda pues una persona que conocí estando yo ya preso, ella presa también. Yo no, ella en la calle, yo ya preso, pero se dedicaba a lo
Interviewer
mismo que yo, al secuestro. ¿Entonces trabajaba contigo?
Bruno (Interviewee)
No al 100%. Sí llegó a trabajar conmigo. Sí hicimos algunos trabajos, uno o dos, pero no la conocí exactamente haciendo mi trabajo. La conocí por otro tipo, otros amigos, el núcleo de gente que conozco, mis amigos. Ella trabajaba con ellos y de ahí fue que la conocí.
Interviewer
Y luego cayó.
Bruno (Interviewee)
Sí, sí, ella tuvo un problema, bueno, me fue a ver, yo estaba en Cozumel preso, me fue a ver y estuvo 15 días conmigo. Cuando regresé de Cozumel la detuvieron a fuego de su casa por secuestro. Igual y ahorita está este que está en el penal se pereza 16, en Morelos.
Interviewer
Madres.
Bruno (Interviewee)
Sí.
Interviewer
Regresemos a cuando estabas de faldero.
Bruno (Interviewee)
Ajá.
Interviewer
¿Qué te daba robar? ¿Qué edad tenías en ese momento?
Bruno (Interviewee)
13 años.
Interviewer
Chiquitito.
Bruno (Interviewee)
Sí, en el tiempo de la secundaria más o menos era cuando empecé qué me daba por robar. Como le digo, era el que desde niño siempre quise tener más cosas que los demás niños de mi barrio, siempre quise tener los mejores juguetes, siempre quise tener los tenis más chingones, la mejor ropa. Y todo empezó porque un amigo mío, un compañero de la escuela, íbamos en el mismo salón y era un relajo el cabrón, igual que yo. Pero él lleva una ropa muy chida, o sea, para nuestra edad, solamente que tuvieras papá con mucho dinero te la podían comprar. Y no, llevo unos tenis y ropa muy chida. La secundaria de hecho yo era feliz con que llegáramos en la mañana y me dijera toma, ponte mi chamarra. Ya me ponía la chamarra, yo me sentía feliz de que traía una chamarra de piel o cosas así. Y ese hecho, o sea, yo, mi mamá llegaba y me decía vamos a comprar tenis. ¿En este tiempo los Panam eran los más baratitos y feitos y pues te toca estos no? Porque es para los. No mamá, mejor espérate en vez de comprarme dos veces, cómprame una más caro, cosas así. Mi mamá pues trabajaba para darnos todo lo que necesitábamos.
Interviewer
¿Y que trabajaba tu mamá?
Bruno (Interviewee)
Secretaria. Era secretaria en ese tiempo, digo, hace años. Era un buen trabajo, este, bien pagado y así, pero pues obvio teníamos, Éramos, somos dos, yo y mi hermano, una hermana menor y era la que hacía cargo de todos nuestros gastos. Entonces no estaba fácil, pero no era difícil realmente. Recuerdo yo que mi mamá nos compraba ropa, por decir suburbia, cosa que la mayoría los de mi barrio eran del tianguis, pero porque pagaba con su tarjeta podía ir pagando, o sea, ella se acomodaba su vida a modo de darnos lo mejor, cosa que a mí no se me hace suficiente, la inexperiencia y la estupidez del niño, pues yo quería más y me invitó una vez este amigo a. A robar con él y pues vi que era fácil, vi que no era difícil, vi que me gustó, vi que al otro día tenía pantalones y playeras de las que a mí me gustaban y al siguiente día me traje unos tenis para mí. Soy de ahí, no es lo que más me.
Interviewer
Cosas fácil de lo que me gusta.
Bruno (Interviewee)
Sí, sí, hasta. Sí, bueno, relativamente fáciles. Entonces, pues así fue como empecé. Viva de fardero. Después como un año estuve trabajando con este chavo y sus amigos. Después, como antes de los 15 años, tuve un problema de drogas, pastillas, consumía pastillas, se las robaba, mi mamá por ahí las compraba y conseguía y tomaba pastillas. Y una vez tuve un paso, como le llamamos, una sobredosis incluso llegué al hospital, me tuvieron conectado y así mi mamá decidió que nos iba a llevar a otro lugar a vivir, porque yo estaba creciendo en el barrio. Y hizo un esfuerzo mi madre, digo, es ejemplar esa mujer, hizo un esfuerzo y nos llevó a vivir a otro lado, fuera de la Ciudad de México, en el Estado de México, donde todo estaba tranquilo y así. Y sí, estuve ahí tranquilo, viví como un año y medio, dos años ahí, sin meterme en tantos problemas, pero también siempre tuve, no sé, siempre tuve como que en mi forma de ser, en mi persona, el consumo de drogas, probar cosas, o sea, probar cosas que me pusieran tonto. Entonces de ahí entré a trabajar al seguro Social Cuando tenía como 15 años, hice mi. El papeleo que se hace, una tía mía me ayudó entrar a trabajar al Seguro Social.
Interviewer
¿Dejaste la escuela?
Bruno (Interviewee)
Sí, de hecho la escuela había terminado abierta nada más hasta la secundaria. Ya de ahí ya no estudié más, ya decidí para dónde trabajar y entré a trabajar al seguro social. De ahí iba por contratos, iba por contratos cada 15 días, 28 días y empecé con gente de ahí de mi barrio, porque mi mamá cuando llegó a vivir al Estado de México, ella dejó una vivienda de una vecindad en la Ciudad de México y nos fuimos a un departamento en el Estado de México. Cuando yo me junto con mi primer mujer para darnos privacidad, mi mamá un ejemplo de mujer de verdad, me dijo, mire hijo que quédate tú en el departamento, yo me voy a vivir al barrio que tenemos para que tengas privacidad con tu esposa y empieces a saber lo que. 18 años, 17, estaba cumpliendo 18 años y si, nos dejó vivir ahí, mi mamá vivía en el barrio, pero pues entonces que pasaba a ver a mamá y todo eso, pues empecé a ver a la bandita. No quiero culpar a nadie, digo, son comentarios. Yo crecí con uno de mis tíos, dos de mis tíos, que cuando mi abuelita murió, ellos empezaron a robar. Mi mamá los tenían 17, 18 años aproximadamente. Mi mamá los recogió, vivieron con ella, ella se hizo cargo, pero empezaron como que a hacer su desmadre en su vida. Entonces uno de ellos me cuidaba, pues era todo el día estar viendo que se drogaba, todo el día estar con su bandita en la calle, con tal de que yo no lo con mi mamá de que se había salido, vente güey con nosotros y andaba yo pinche nenito en medio de todos los que estaban haciendo su relajo. Eso fue como que algo que también me jaló un poco o me llamó la atención de ese tipo de vida. Lo que viste, lo que vi, con lo que crecí. De ahí cuando yo empiezo a ir otra vez hacia el barrio a ver a mi mamá, me encuentro con mis tíos, me encuentro con sus amigos y me invitan a robar. Yo tenía, mi esposa estaba, bueno, mi primera mujer estaba embarazada y quería yo verlo de su parto y todo eso, no sabía si la iba a poder meter al seguro social con el trabajo que tenía, porque eran contratos, entonces yo tenía mi objetivo de juntar para su parto. Y una de esas personas me dijo, mira, te voy a jalar, yo no quiero jalarte porque no quiero problemas con tu mamá, si sabe que te llevo a robar, me va a dar en la madre a mí, te va a dar en la madre a ti, entonces te voy a jalar dos meses para que hagas dinero, para que pagues lo que necesites, ya de ahí todas tus cosas. Y sí, o sea fue así, así empecé. Empezamos robando en taxis, hacíamos secuestro express en los taxis a los pasajeros y pues nóminas, cosas así que nos iban.
Interviewer
¿Te gustó? ¿Te gustó la vida delictiva?
Bruno (Interviewee)
Se me hizo exactamente, sí puedo decir que me gustó y se me hizo una forma de vida ya recurrente, algo común para mí.
Interviewer
¿Por qué crees que lo normalizaste tanto? Porque no es fácil ¿No? Normalizar todo lo que haces cuando lastimas a tanta gente.
Bruno (Interviewee)
Sé qué pasa que creo que no cae uno. Bueno, no, en ese momento yo no caí en la conciencia de estarle haciendo daño a las personas o de estar. No sé si ahorita yo ya he caído en eso, o sea, les soy sincero, no sé si ahorita tenga esa conciencia, son cosas que tal vez no he madurado como lo que le comentaba, pero creo que no tenía la conciencia de si estaba haciéndole daño a alguien o no. Yo buscaba un beneficio propio y lo estaba obteniendo, estaba yo bien, tenía bien a mi familia y a mi núcleo siempre, y eso lo hablo desde que inicié hasta hace no mucho que seguía delinquiendo. Siempre yo me escudé, porque creo que es la palabra, siempre me escudaba en Dios me ayuda porque yo tengo y ayudo a muchos. Era una persona que siempre que tenía dinero, mi familia, la gente más cercana, primos, tíos, quien supiera que necesitaba algo se lo daba, quien supiera que tenía alguna carencia le ayudaba que dejara de tenerla. Trataba como que de decir bueno, yo les hago un paro, yo les ayudo, yo les doy, no porque me lo remunerarán, no porque en algún momento me lo regresaran, simplemente era como que una forma, una satisfacción propia y era como que mi escudo adiosito, no me castigo porque sabe que estoy haciendo bien, porque sabe que no soy tan la porquería, porque ayudo a tantas personas. Creo que bueno, esa siempre fue mi mente.
Interviewer
Es una justificación, es una especie de mentalidad. ¿Sabes quién tiene esa mentalidad también en mancha orejas como de Robin Hood, como
Bruno (Interviewee)
de lo conocí, lo conocí en el Sefer, eso de donde vengo? Estuve en un penal federal.
Interviewer
¿En cuál te tocó?
Bruno (Interviewee)
En Oaxaca.
Interviewer
¿Está él ahorita ahí?
Bruno (Interviewee)
¿Está él ahí? No sé si haya salido el tiempo que yo estuve estuvo ahí y Tuve la oportunidad dos veces de hablar con
Interviewer
él
Bruno (Interviewee)
y sí, sí, platicamos.
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Bruno (Interviewee)
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Bruno (Interviewee)
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Interviewer
¿Entonces empiezas con secuestros express?
Bruno (Interviewee)
Sí, empiezo con secuestros express cuando estaba yo muy chavo y así me la llevo mucho tiempo en mi vida. En el 2018 caigo la primera vez en la cárcel. Perdón, a los 18 años. En el 2000. No, en el 96. En 1996. A los 18 años caigo la primer vez al reclusorio oriente.
Interviewer
¿Por qué delito?
Bruno (Interviewee)
Por robo. Iba por robo. Hicieron unas nóminas que en este tiempo se manejaban mucho.
Interviewer
¿Las nóminas ¿Qué significan las nóminas?
Bruno (Interviewee)
Son el pago en efectivo de alguna empresa, el pago de los empleados de la empresa. Mandan al mensajero a recoger el dinero
Interviewer
y ahí lo intervienen.
Bruno (Interviewee)
Me agarran en uno de esos, me voy al sur oriente por ocho meses. Estuve ocho meses ahí.
Interviewer
¿Qué fue para ti a los 18 años estar ahí?
Bruno (Interviewee)
Sinceramente, fue hasta emocionante.
Interviewer
¿Neta?
Bruno (Interviewee)
Sí. Yo entraba desde niño, entraba al reclusorio. Mis tíos, los que le comento, habían estado en los reclusorios, en Santa Marta y todo eso. Yo entraba desde niño a verlos. Conocí a mucha gente, mucha gente que estaba ahí, ya los conocía. Amigos de mis tíos, amigos de mi barrio, ya estaban ahí. Entonces cuando yo caigo, estaba pesado. En ese tiempo las cárceles eran. Estaban pesadísimas.
Interviewer
Santa Marta más.
Bruno (Interviewee)
Yo llegué al Oriente y.
Interviewer
Pero de las visitas que hacías a tus tíos, Santa Marta.
Bruno (Interviewee)
Ah no, estaba pesadísimo.
Interviewer
De hecho, hasta el corredor de la muerte.
Bruno (Interviewee)
Incluso la vibra me tocó llegar a ver cuando yo visitaba a mis tíos. Gente que picaban a la visita. Internos que picaban por robar a la visita, por extorsionar al interno para que vieran que eso era cierto. Picaban a la visita.
Interviewer
Aquí en Penitencia entrevistamos a un güey que está en la peni y que le. A su mamá y a su papá.
Bruno (Interviewee)
Saliendo de la visita también. Eso sí, exacto. Entonces, pues a mí la verdad llegar a la cárcel me dio emoción. Sentí la edad, estaba en los 18 años. Sentí que estaba creciendo en mi ambiente, que ya tiene un paso más, que ya en cuanto saliera yo iba a ser más malo.
Interviewer
Que te gustaba ser malo.
Bruno (Interviewee)
Es que era como. Pues como que no sé, el cliché, lo bueno de vivir en el barrio. Ya se fue a chingar, ya salió de la cárcel. Este güey ya trae barrio más en la cana. Este es más cabrón. Desgraciadamente. Pues es el ambiente y es con lo que uno crece, con lo que me tocó crecer. Entonces estuve ahí estuve ocho meses. Si estuvo pesado, pero gente que conocía y familiares me ayudaron y estuve bien. No tuve mayores problemas, más que los que son normales, pleitos y cosas así que se hacen normales mientras uno vive aquí. De ahí salí libre y cuando salí, pues ya mi hija, ya mi hija tenía. Cuando ella nació, a mí me agarraron a los tres meses. Cuando salí, pues le hice su bautizo a mi hija, todo eso y seguí delinquiendo. Tenía mi trabajo en el Seguro Social. Pero ganaba bien. No puedo decir que ganaba mal, porque si ganaba bien. Estaba de intendencia, pero era buen sueldo. Pero sinceramente, no sé, me gustó más el dinero. Fíjese que le voy a comentar algo en ese aspecto. Ya cuando empecé con el secuestro me decían dinero fácil. Discúlpeme, pero no es nada fácil. Nada fácil. Lleva una labor enorme para mí. Para mí, a mi forma de ver y como yo lo he visto siempre, es una labor inmensa. Fueron algunos años que me dediqué al secuestro gracias a que le metí mucho coco. No me enorgullece, pero sinceramente fue algo que hice. Es algo que realmente no lo puedo cambiar, ya que le metí mucha cabeza y mucha inteligencia durante el tiempo que trabajé el secuestro no tuve ninguna repercusión. Si agarraban gente, si se caían jales, como les llamamos, pero no era porque yo hubiera cometido el error. El error lo cometía la gente que me estaba ayudando. Yo se los decía, mientras hagan las cosas al pie de la letra como yo se lo estoy diciendo y cuiden todos los detalles, todos los puntos que yo les digo que cuiden, no tiene por qué, no tienen por qué agarrar, caigan en un error y ese error va a traer consecuencias. Y era lo que pasaba. Como digo, no es un orgullo, pero pues sí lo puedo también poner así unos años que por eso pedí el anonimato, porque de muchos años o de años que me dediqué al secuestro no tengo carpetas. Por esos años, cuando esta carpeta que traigo ahorita y otra que tengo todavía pendiente, fueron por errores que yo cometí, errores que yo mismo sabía que me iban a poder traer una repercusión, pero me ganó la ambición.
Interviewer
¿Cómo es que empiezas en el mundo del secuestro? ¿Cómo es que dijiste modo de cara a esto y empieza a moverte en ese mundo en pleno? ¿Que año estamos hablando?
Bruno (Interviewee)
Yo empecé ya secuestrado profesionalmente o de manera más grande en el 2016.
Interviewer
¿Antes no?
Bruno (Interviewee)
No, antes si hice algunos secuestros cuando yo estuve en el Reclusorio de Oriente. Ah, porque bueno, salí en el 2001, me vuelven a detener y llegó al Reclusorio Oriente. Esa vez me detuvieron y llegué por privación ilegal de la libertad por un secuestro expreso express. Me quedo, yo confeso de robo de auto, me dan una sentencia chica por robo de auto más portación de arma. Y el tiempo que estuve ahí fue cuando se empezó a dar la extorsión telefónica, se hizo boom enorme y aprendo a extorsionar por teléfono. Una forma de sobrevivencia, de supervivencia o de vivir lo mejor que se puede en la cárcel, pues sinceramente es esa. Empiezo a extorsionar y pues a conocer gente. Pues en la cárcel también hay niveles, se puede decir, de personas. Hay gente que mueve a un nivel y gente que mueven hasta todos los penales. Conozco gente, tengo amigos que están en penales federales y desde esos penales manejan las cárceles de la Ciudad de México. ¿Entonces empiezo a relacionarme con ellos por castigos y cosas así, por situaciones o trabajos y me jala uno de ellos a trabajar, vente, quieres extorsionar? Vente, pon el teléfono, ponte a trabajar y vas a ser un chavito. Me puse a trabajar.
Interviewer
¿Cuál era la forma de extorsión en ese momento?
Bruno (Interviewee)
En ese momento nosotros éramos un grupo armado que iba llegando al. Ya estábamos retomando la plaza, somos un grupo armado de tal Zetas, familia X, le cobramos como el derecho de piso a los negocios, a todo tipo de negocios y pues iba relativamente desde 20.000, 50.000, 100.000, 300.000, lo que le pudiéramos sacar.
Interviewer
¿Ahora, eso era al azar? ¿No tenían la información de la gente?
Bruno (Interviewee)
La mayoría eran al azar, pero sí había gente que ya que nos conocían, que nos dedicamos a eso. Había gente que se acerca y yo tengo un amigo que tiene tal negocio y conozco su vida y sé que carro tiene y ahorita puedo hacer a que lo estén viendo en su casa y te puedo decir qué movimientos. Entonces lo hacíamos un poco más real, le hacíamos ver a la persona que sí tenemos gente de nosotros de tal grupo delictivo, fue afuera de su casa, viendo los movimientos de su familia y cosas así. Entonces era cuando más se daba y cuando más nos daba. Entonces ver ese tipo de extorsión a la que yo me dediqué. Y llega el momento donde una de estas personas, un amigo me dice oye, te voy a llevar a las rigas, las ligas mayores.
Interviewer
¿Tú estando en la cárcel?
Bruno (Interviewee)
Sí, yo estaba en el recurso, trabajaba ahí, me dice, les gustaba la forma en la que yo hablaba, hablaba, se puede decir, el diálogo de las extorsiones. Nunca fui, nunca fui muy grosero de estar mentando madres y pendejo, cosas así, no, siempre le ponía como que el estilo, ¿No? Me decía un amigo, teres la clase y el estilo no trabajando no era muy grosero, sentía que no era necesario.
Interviewer
¿Entonces, cuál era como tu manera de hacerlo?
Bruno (Interviewee)
Pues hablar más con forma clara, concreta, palabras concretas, no mentar madres, no ofender. ¿No, no, no, o sea, yo siempre pensé o cuando me hacía mi alusín de que estábamos extorsionados, decía bueno, supone que soy un jefe de plaza, se supone que yo tengo gente trabajando, gente a mi cargo trabajando, no tengo por qué ofenderlos o mentar la madre, que la forma de afectarlos va a ser física allá afuera de su domicilio, le secuestra algún hijo, le secuestra algún pariente, entonces para qué mentarle madres? Para que vean que soy malo, mejor le mando a quemar el negocio, cosas así, cosa que también había que nos ayudaba. Entonces cositas así que decían, no tengo por qué hablar mal, prefiero hablarles cosas concretas, concisas, palabras que todos entendemos y no estar mentando madres porque sí era mi estilo.
Interviewer
¿Extorsionaban y si no cedían? Si. ¿Habían reproducciones físicas?
Bruno (Interviewee)
Sí, sí, sí, sí. Bueno, no muy a forma de balacearles una persona o dejarles matar un familiar, pero no, simplemente había veces que si me colgaban una llamada de tal negocio que estábamos haciendo un trabajo, que malo, le rociaban gasolina, le prendían cerillo y pues ya estaba quemando. Llegan, los apagaban, a lo mejor no les afectaba mucho, pero si la persona ya sabía o tenía en su mente
Interviewer
que ya lo estaban ustedes viendo, sí
Bruno (Interviewee)
ya está, ya están ahí contigo, si no pagas ahorita te quemé ya. Y aparte lo que uno les dice ya te quemé el negocio sin gente, la próxima que sigue es que muerte a tu familia o te mato a tu hijo o te secuestro tu hijo y te lo pongo de este lado y vas a empezar a escuchar su voz y vamos a hablar de otras cantidades de 200 mil pesos, más o menos así el caso, bueno, una de estas personas me dice vente, te voy a llevar a las grandes ligas y me dan una hoja con unos datos, es un secuestro, negocialo, ¿Cómo lo vas a negociar? Digo, tenía como que, no un gran conocimiento, pero si me hacía la idea por la extorsión, ya le platiqué más o menos qué diálogo iba a usar, me dijo así, así, llévatelo. Hice las llamadas, impresión de y fue el primer secuestro que negocié antes de salir libre yo del Oriente.
Interviewer
Pero tenían físicamente una persona.
Bruno (Interviewee)
Ya, ya tenían, sí, ya tenían ellos, ellos ya tenían así como de este
Interviewer
güey le sabe al verbo y entonces
Bruno (Interviewee)
ponle tu verbo negócial. Y así fue como empecé.
Interviewer
¿Qué te llamó la atención de la extorsión, del secuestro? El dinero nada más.
Bruno (Interviewee)
Sí, el dinero. Sabe que el dinero y el poder, si llega a tener cierto poder, aunque sea mentira, porque en la extorsión es
Interviewer
mentira, poder o miedo,
Bruno (Interviewee)
bueno, tal vez no es lo mismo, pero es el poder inculcarle miedo, el tener el poder de hacer, a que la persona que está del otro lado de la bocina haga lo que yo le estoy diciendo, cumpla las exigencias que yo le pido.
Interviewer
Y es poder a través del miedo. Hay diferentes maneras de adquirir el poder.
Bruno (Interviewee)
Exacto, sí, sí, exactamente. El poder a través del miedo. Entonces, pues de ahí ya hice esos dos, tres veces, le ayudé a esa persona, tuve una salida al área jurídica y me dijeron que ya estaba. De hecho yo traía 12 años de sentencia en ese momento. 12 años. Un mes te llevó a como 11 años en la cárcel.
Interviewer
Entonces, ¿De qué año estamos hablando más o menos?
Bruno (Interviewee)
Del 2001 al 2012. Yo estuve 25 de mayo del 2001 al 23 de noviembre del 2012. Estuve preso en el Oriente. Entonces, bueno, subo a una audiencia jurídico y me dicen que ya estoy dentro del tiempo que hago en el módulo. Para trabajar eso me tuve que bajar al módulo de máxima seguridad. Me entregué con unas cosas, dije que si eran mías que me castigaran y que quería vivir de población. Ahí fue donde empecé a trabajar en
Interviewer
el módulo de máxima seguridad, que es donde se negociaban los secuestros.
Bruno (Interviewee)
Exacto. De ahí hablo con la persona con la que estaba trabajando el canal. Yo ya me quiero ir libre, me voy a subir a la población, sin problema. Y me subí a la población, empecé a hacer la labor en cuestión de cursos, de los escritos que necesitaba hacer ya para mi libertad, la obtuve cuatro meses después, cuando salí libre de los secuestros que había hecho en la cárcel. Había un amigo que ya estaba libre y empezamos como que me ¿Qué quieres hacer? ¿Trabajar por la derecha o por la Chueca? Empezamos a trabajar por la derecha, según, pero no había mucho que hacer. Y a los pocos días de que estuve libre me invitaron a un robo. Como estaba rápido, fácil y estaba por ahí, pasamos a hacerlo, nos fue bien, nos lo trajimos, se puede decir. Y pues de ahí nos fuimos a otro. De hecho, ese día que hicimos ese robo, fuimos a ver a una banda, se puede decir, chavos que iban a levantar una persona para que yo lo negociara y cosas así. ¿Entonces le dije a mi amigo, le digo, sabes qué? Vamos a verlos ya vamos a hablar con ellos y acomodar bien toda la banda. Sí hicimos, hice como tres secuestros mientras estuve en la calle. Estuve poco tiempo, estuve 3 meses, 20 días.
Interviewer
¿Te ayudó a juntarte con la banda afuera el haber tenido la relación adentro con secuestradores que seguían operando, o sea, ellos mismos?
Bruno (Interviewee)
Sí, de hecho, pues sí, porque no sé, es que es algo lógico. A mí me decía mucho mi madre, es que ¿Por qué tus amigos son rateros? ¿Por qué culpa madre? Porque lo soy, porque no fui a la universidad, porque si fuera licenciado, mi núcleo de menos sería un licenciado. Si fuera médico, mi núcleo de menos sería médico.
Interviewer
Lo que me parece muy cabrón es que en pleno, pienso en el 2012, pienso en el 2006, pienso en 2004 y pues es García Luna, Felipe Calderón, el auge, así Peña Nieto, el auge del secuestro en México. Y estaban secuestrando desde dentro de la cárcel. Eso está cabrón. Dizque el combate al secuestro. ¿Cuál? ¿Desde las propias instituciones estaban ustedes secuestrando?
Bruno (Interviewee)
Claro. Y sinceramente era permitido, o sea, permitió en cuestión de que el custodio más bajo que había, hasta los comandantes, todos estaban enterados, todos estaban su tajado. Y todos llevaban algo. Claro, todos llevaban algo. Digo, no sabían exactamente qué estaba haciendo. Ah, tiene secuestrado a tal y me vas a dar tanto. No, pero simplemente sabían que había teléfonos, sabía que se trabajaba la extorsión, sabía que se hacían ese tipo de trabajos desde la cárcel y pues era permitido y aceptado. Entonces mientras hubiera dinero, mientras pudiera correr el dinero, no había ningún problema. Lo único que podía hacer a que no trabajara era que yo no pudiera pagar mi renta del teléfono esta semana. Entonces ahí sí tenía problemas. Pero de ahí en fuera, pues era nada más eso, acomodarse.
Interviewer
¿Te acuerdas más o menos cuánto te costaba la semana el teléfono?
Bruno (Interviewee)
Sí, en ese tiempo en el Oriente yo pagaba mil pesos a la semana de renta. No es nada para lo que se hace realmente.
Interviewer
Para el dinero que hacen. ¿Qué porcentaje era?
Bruno (Interviewee)
Híjole, le voy a poner un ejemplo. La extorsión, que es de lo que menos deja en vez del secuestro, la extorsión más barata que cobré y que he cobrado es de 30 mil pesos. Entonces si, no, o sea, no era nada realmente. Entonces ya cuando salgo yo a la calle, hago esos secuestros y empiezo. El tiempo que estuve en la calle fueron tres meses y medio. Salí como perro amarrado los perros que tienen la jaula y cuando le sueltan la correa se quiere comer el mundo. Fue mi error y pues empecé a robar de todo, hacer de todo, robaba cuentavientes, robaba autos, pegaba al Express, transporte, lo que se pusiera, lo que me diera dinero. Yo iba, lo hacía y sabía que era dinero.
Interviewer
Tienes como una obsesión.
Bruno (Interviewee)
Fíjese que eso sí es algo que yo he visto en mí, lo sigo teniendo, ¿No? Esa obsesión por el dinero, no tengo para gastarme hoy algo y me empiezo a poner tenso o a preocupar, a decir qué va a pasar mañana si no tengo ahorita ni un peso, o sea, eso sí, siempre, siempre ha sido mi obsesión el dinero.
Interviewer
¿Te bulearon mucho de chiquito en la escuela?
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Bruno (Interviewee)
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Interviewer
¿Cuando te empezaste a llevar con esta banda? ¿Cuál fue tu primera chamba dentro de estos secuestros?
Bruno (Interviewee)
Ya, estos secuestros, ya con estas bandas yo empecé ya estando en reclusión a mí me detienen en Cozumel por un robo una joyería, fuimos a robar una joyería, una banda que conocí fuimos y robamos una joyería en Cozumel. Hice algunas otras antes, pero esas salieron bien. En esta me detienen y me quedo en Cozumel. Ahí en la cárcel tuve unos problemas cuando llegué hicimos dos motines, me arraigaron o me segregó por unos años. Pero eso fue en el 2013, en marzo. En el 2016, a principios, logro hacer un convenio con el director del penal y me da un teléfono, me deja tener mi teléfono, empiezo a pagarle y me deja tener un teléfono.
Interviewer
¿Qué tipo de convenio hiciste?
Bruno (Interviewee)
Económico. Económico donde me dejaba trabajar, o sea me dejaba hacer, tuviera yo mi teléfono y le pagaba una feria. ¿No, no, ni siquiera le, o sea, no le enteraba yo qué hacía, únicamente como nosotros, bueno, fuimos una banda grande que nos detuvieron, Chilango nos dice, como éramos de la Ciudad de México, pues teníamos mala necesidad de tener la comunicación con la familia y de ahí se daba jefe, déjame tener mi teléfono, porque cómo me comunico? No había teléfonos en las áreas de las galeras donde vivíamos, teníamos que salir casi al exterior donde habían teléfonos, entonces para poder marcar un necesitamos la comunicación y así trae un chesco y te voy a estar dando una feria, déjame tener mi teléfono. No, pues que sí. Entonces en el 2016 es cuando ya empiezo yo ya me da chance, tengo mi teléfono y empiezo a conectarme con la gente que yo conocía desde el oriente, o sea gente con la que yo estuve segregado, con la que tuve castigos, gente que yo sabía que eran secuestradores, que trabajan. Empiezo a conectarme con ellos y empiezo a conectar también gente, pues chavos que van empezando a robar, que roban el carro y así. Eso por uno de mis causas.
Interviewer
¿Estando en prisión?
Bruno (Interviewee)
Estando en prisión, sí, yo ya estando en prisión, todo eso y ellos los
Interviewer
que conectados estaban en prisión o el
Bruno (Interviewee)
que me ayudaba era una de mis causas, era un chamuquillo, era el que me presentaba, pues él estaba fresco, él venía de la calle, yo venía relativamente de la calle, pero estaba en la cárcel. Y este muchacho me empezó a presentar gente que trabajaba con él o que robaba con él. Empecé como que a reclutar. Ya armé mi bandita, la gente que le comento de. No voy a dar nombres, pero que estaba en otros penales y que está. Que eran potenciales en cuestión de secuestro, me empezaron a facilitar cosas. ¿Uno, la casa, otro ahí están las armas, por ahí está gente, esto, este asunto, tú que puedes? Porque ellos ya estaban en penales federales. Muy difícil trabajar. Me siento ¿Que está haciendo estatal? Tienes la facilidad del teléfono, cuadra las cosas, haz las cosas, trabaja, trabaja, trabaja. Entonces me pusieron todo y empecé a juntar todas las piezas y fue cuando empezaron las bandas. Una bandita para empezar a secuestrar. Fue cuando armé los primeros. Ya en el 2016, más o menos, finales del 2016.
Interviewer
¿Qué fue lo primero que veías? ¿Cómo es que armaste esta banda? Digo, sin que se vuelva un tutorial de secuestro. ¿No quiero que sea un tutorial de secuestro, pero cómo empezaste a armar esta banda? ¿En el sentido de qué le veías a las personas que contratabas? ¿Cómo sabías que podías confiar en una persona? ¿Investigabas a las víctimas, no investigabas la víctima?
Bruno (Interviewee)
Siempre las investigué. Siempre traté de hacer las cosas lo mejor posibles. Si a mí me ponía una persona, me daban el nombre de alguna víctima, la investigaba, le hacía una inteligencia, como le llamamos nosotros, lo ubicaba a él, ubicaba sus domicilios, su familia y siempre traté de ver que era lo que más le dolía. Redes sociales o en su núcleo social, las fotos de la familia, los hijos, más o menos ver de sus hijos, me iba a sus redes sociales a ver cuál era el consentido y era sobre el que me iba. Buscaba la forma, la forma que fuera de llegar a esa persona. Yo hacía la logística con una persona y ya la banda que se dedicaba a levantar estaba muy aparte. Ya nada más hacíamos nosotros toda la inteligencia. Yo con una persona en la calle, cuando ya tenía todo listo, pues ya le marcábamos ellos, ya los reuníamos, hacía una junta, les toca mañana hacer esto y esto va a ser en tal lugar. Ya yo ubicaba, como dicen, sin ser un tutorial, pero ya ubicaba yo el lugar más preciso para poder levantar cámaras, varias cosas que cuidando mucho a detalle la seguridad que tenemos que tener nosotros también para que no se cayera el negocio. Y sí, pues así empecé a trabajar,
Interviewer
¿Llegabas a convivir con tus víctimas?
Bruno (Interviewee)
No, porque casi todo el tiempo he secuestrado desde la cárcel.
Interviewer
Desde la cárcel nunca.
Bruno (Interviewee)
Secuestrado desde afuera sí, pocas ocasiones, no sé, antes del 2001, pues todas las víctimas de secuestro express yo los guardaba en mi casa y eran interactuar, no era mucho, simplemente dame tus números, los nips de tus tarjetas, cosas así, sin culpa.
Interviewer
No me imagino por qué crees que no sientas esa culpa por dañarle así la vida a una persona.
Bruno (Interviewee)
¿Sabe qué pasa? Yo siempre me metí en la cabeza que eso era un trabajo, de hecho, no sé si era bueno o malo, pero yo siempre por decir a mi familia, mi primera esposa con mi hija, el lugar donde vivía y los vecinos, pues yo me dedicaba a robar o a secuestrar o lo que hiciera, pero yo me ponía la camiseta de mi trabajo de 6 pm a 12 1 am y si me lo quedaba otro ratito, bueno, el tiempo que trabajaba yo me ponía la camiseta de ratero, secuestrador, malandro, pero me la quitaba y era una persona, según yo, según mi teoría, muy normal. Aprovechaba el tiempo para andar con mi hija en el súper o llevarla a la escuela. Me apegué mucho a mi familia, no andaba tanto en el desmadre.
Interviewer
Me imagino que dejas de confiar en
Bruno (Interviewee)
la gente de por sí Nunca he confiado mucho en la gente, nunca he sido de muchos amigos, para mí la lacra es la lacra y no somos gente de mucha confianza. Para ganarnos la confianza, para mí en un aspecto muy personal se necesita más que palabras o más que convivencia, entonces pues así como no confiaba en la gente, sé que no confiaran en mí, entonces para mí era eso, una camiseta, o sea, yo ponía la camiseta de trabajo, me la qui. Yo era una persona normal, como le digo a mi familia nunca le faltó nada, el tiempo que lo pude yo proveer de ningún aspecto, porque emocionalmente tampoco,
Interviewer
y cuando lo dices y lo verbalizas te das cuenta lo psicótico que está él me pongo una camisa y me pongo otra camisa. Como si pudieses dividir esas personalidades tan
Bruno (Interviewee)
fácil, Pues a lo mejor.
Interviewer
¿Qué piensas de ti mismo cuando? ¿Cuando dices algo así?
Bruno (Interviewee)
Pues no sé si tal vez sea mi escudo, mi personalidad, mi forma de ver las cosas para no sentirme tan culpable, tal vez.
Interviewer
¿Tú crees que tienes un trastorno de la personalidad?
Bruno (Interviewee)
Sí, sí.
Interviewer
¿Cuál sería ese? Antisocial.
Bruno (Interviewee)
Sí, soy muy antisocial. Entonces.
Interviewer
Psicópata incluso dirías.
Bruno (Interviewee)
Le digo algo, he tenido que dañar gente.
Interviewer
Sí.
Bruno (Interviewee)
He tenido que cortar cosas, partes de personas.
Interviewer
Sí, dedos, orejas.
Bruno (Interviewee)
Sí. Pero como le digo, a lo mejor dentro de mí, en mi propia defensa o mi propio dando algo lógico, digo es mi trabajo, es mi trabajo, yo desde que me acuerdo que era muy niño, dije a lo que me dedique voy a ser el mejor, sea lo que sea que me dedique, voy a ser el mejor. Entonces es una forma de hacer las cosas bien. Es desgraciadamente, esa es la forma. Desgraciadamente para muchas personas, cuando me llegara a pasar a mí, si me hubiera pasado a mí, sí diría muy desgraciadamente, pero es la forma de hacer mejor las cosas. A lo mejor se oye mal, usted que me lo está escuchando, quien me lo esté escuchando puede decir eso, pensar como está diciendo psicópata.
Interviewer
No, pregunto. Genuino.
Bruno (Interviewee)
Sí. No, pero realmente tiene, o sea, tiene lugar, eso tiene lugar, yo lo comprendo, lo entiendo y si yo me escuchara sin estar yo aquí diciéndolo diría está loco. No, pero sinceramente, le hablo con toda la sinceridad, para mí era algo normal, era un trabajo, o sea que eso
Interviewer
es parte del problema.
Bruno (Interviewee)
Creo que sí, estoy seguro que sí, realmente sí, porque no logró separar esas cosas de que no es una vida, no es dentro de una vida normal y a lo mejor nunca lo voy a poder tener, no sé, pero tal vez eso no congenie con una vida normal de una persona normal, como yo quisiera a veces tener una vida más
Interviewer
que normal o no normal, yo diría como. Porque yo creo que el categorizar como normal algo no normal, quién dice que es normal y quién no es normal, qué dice que está bien y que está mal en sentido lo que sí es, pues vivimos en sociedad para poder vivir literal desde el derecho absoluto que es la vida, para no matarnos entre nosotros y si no respetamos una serie de reglas, el famoso contrato social es cuando vale madres, ahí no sé si eso es normal o no, decido vivir lastimando vidas, atentando contra la vida de las personas, o decido no y ser parte de la sociedad y ahí es donde entra ya el cuestionamiento, que no es sea normal o no, sino el derecho de vivir dañándole la vida a alguien más.
Bruno (Interviewee)
Sí, sí, sí, es como le digo, yo desde un principio, a lo mejor mi forma de escudarme o lo que yo en mi personalidad decía, ah, no soy tan la porquería porque Si me traje 200 mil pesos, estoy regalando casi 60 mil pesos. Y a muchas personas de esas que yo les hacía un favor o que yo hacía un paro o veía por ellas, muchas fueron amigas que conocí que estaban en la cárcel, que hablaba con y platicando que tengo problemas, mi hija que estoy, mi hijo, este y ya viene Navidad y ya viene esto y no tengo para, dame cuenta y te va tanto aliviana, te hace un paro, gracias amigo, Dios te bendiga y cosas así, o sea, no sé, no sé si en todo, en todos los aspectos de la vida, en todas las profesiones, en todas las situaciones sea esto, pero la mayoría de las cosas del mundo y de la vida es así. Lo que es bien para unos es más mal para otros, lo que para nosotros nos da un bien, nos da un beneficio, a otros les está haciendo mal. Yo digo que la iglesia es algo peor, tal vez.
Interviewer
A ver, cuéntame eso.
Bruno (Interviewee)
Pues sí, o sea, simplemente la forma en la que la iglesia gobierna y en la que la iglesia reprime al mundo y a la sociedad, a las personas con tal de ellos sus propios beneficios, todo el dinero que cobran, todo el dinero que le llega a las iglesias, cuánta gente no está muriendo de hambre y no son para de verdad tratar de que haya una equidad, un equilibrio entre la pobreza extrema y la clase media baja, porque existe el poder en la política, en la iglesia, en el narco. Creo que sinceramente el narco ve más allá de por esas personas que hasta la misma policía, que el mismo gobierno.
Interviewer
Si, no, no, porque al final el narco podemos hacerlo muy Robin Hood, pero no es, el narco no cuida al pueblo porque le interesa el bienestar del pueblo. El narco cuida el pueblo porque se vuelven sus ojos más importantes. ¿Por qué crees que los, no voy a decir nombres, pero los grandes capos han podido estar escondidos durante tanto tiempo porque al comprar a toda la comunidad, pues haces que esas personas te cuiden? Claro, pero eso a que me digas, oye, este X o Y le importaba el bienestar de la gente.
Bruno (Interviewee)
Le digo algo en ese aspecto, o sea, yo digo, le voy a hacer un poco reiterativo en eso. El narco key, un pueblo completo que está en la inmundicia pobreza extrema, lo saca de esa pobreza y les pone negocios y les ayuda y les pone escuelas para que lo cuiden. Sí, sí, pero una cosa hace ese bien a todas esas familias, treinta, cuarenta familias les da un beneficio cuando el gobierno hace peor.
Interviewer
¿Ahora la pregunta también es a costa de qué? ¿Porque entonces hablemos a costa de que? Si hablamos de las consecuencias, por ejemplo del narco, pensemos en toda esa gente que se muere de sobredosis, pensemos de toda esa gente que está metido en redes de trata de personas cuyas vidas niños que han sido robados, porque al final la delincuencia organizada no es nada más es narcotráfico, es delincuencia organizada, es perdón, trata de personas, o sea, a costa de qué es claro, te pongo aquí una escuela con dinero que me costó el proceso ir a niñas de 4 o 5 años, le digo algo
Bruno (Interviewee)
sinceramente, o sea, yo no puedo defender algo que no soy parte de, yo nunca he sido parte de un grupo delictivo, de un cártel o cosas así, pero llegué a conocer las vueltas que he dado, lugares donde he estado, he llegado a conocer comandantes o de verdad lugartenientes, plazas de este tipo de gente y sinceramente me lo han demostrado, me lo han enseñado en pláticas y convivencias. El narco, el narco real no permite ni acepta los cobros de piso, el secuestro, la extorsión, o sea, el narco realmente se dedica a eso.
Interviewer
A ver, yo creo que eso era un código que existía y es uno de los grandes retos que hoy tiene la prevención del delito, que es ese narco ya no existe casi, o sea, tienes ese narco que estoy de juego contigo y luego los nuevos narcos ya los hijos de los grandes capós, a eso iba, esos güeyes ya rompieron con cualquier tipo de regla.
Bruno (Interviewee)
Yo platicaba con un señor, era de su gente, una gente de Sinaloa muy, muy conocida, me tocó la oportunidad de estar con él, platicar con él y lo que me decía es que nosotros no, es que mi gente más allegada y dos o tres, tres escalones más allegados no lo hacen, el problema es que pones de jefe de plaza a un lugar a alguien que no se conforma con sus setenta, ochenta mil pesos semanales, que es un muy buen dinero, quiere más y es quien empieza a chingar poniéndose nuestra camiseta, nuestra placa, diciendo que nosotros, pero no, nosotros no somos nosotros, nosotros queremos que esté tranquilo porque. Y eso digo, gente muy, muy alto rango, mientras más tranquilas estén las plazas, cuando ya son de ellos, para ellos es mejor.
Interviewer
No hay mejor las negociaciones con los gobiernos, porque el gobierno lo que no quiere, da igual que muevas droga de un punto a otro, al final del día es oferta de demanda. Y más cuando tienes un vecino como el que tienes allá arriba, donde el consumo es tan, tan grande del otro lado de la frontera. Pero el pedo es que se caliente la plaza y ahí ya la sociedad ya no le gusta y el gobierno ya no le gusta ver que son votos. Ya es la reputación política de las personas. Ahora, con el secuestro es un poco parecido el daño. Y yo trabajé muchos años en antisecuestro y en negociación de secuestro. Quién sabe, En una de esas dos estuve con víctimas cuando tú estabas secuestrando, en una de esas estuvimos ahí. Pero a lo que voy es lo mismo, el daño que se le hace a una familia entera, no sé si valga la pena o no por esos 10 mil o 15 mil o 5 mil pesos que le depositabas a una mamá soltera o a una. Esa balanza de. Pero es un tema interesante.
Bruno (Interviewee)
Para mí personalmente es algo difícil. Le digo algo, o sea, en ese detalle y en otro tipo de cosas, yo he llegado a querer poner mi vida hoy. He querido llegar a ver mi vida, voltear hacia atrás y verla y darle un sentido. Y se lo digo en serio, me da asco a veces mi vida.
Interviewer
¿Ah, sí?
Bruno (Interviewee)
¿En serio?
Interviewer
Porque a ver, cuéntame de esa sensación.
Bruno (Interviewee)
Le voy a ser sincero, no por la gente que no conozco, que le he hecho daño, tal vez llegan a entrar ya en bola, pues sí me acuerdo, ay, chingué a tanta y tanta gente. Y como está diciendo ahorita, el daño
Interviewer
psicológico, el daño moral, físico, emocional, emocional
Bruno (Interviewee)
que se le hace a la familia es brutal. Está cabrón. Sinceramente, nunca he pensado en él, se lo digo sinceramente, nunca he tenido un cargo de conciencia ni un remordimiento.
Interviewer
Pero por qué no quieres o por qué No se te da.
Bruno (Interviewee)
No se me da. No le he visto ese aspecto, pero ha repercutido o ha caído como que de rebote el pensar en ello. Cuando pienso en mi vida, como le comenté yo, mi vida hoy, cuando yo empecé a delinquir, dije yo quiero hacer un chingo de dinero para poder estar tirado con mi hija y tener más hijos y una familia y poder estar viendo la tele y poder llevármelos a un lugar y comprar una casa en Acapulco y una casa en Cancún, una casa aquí y tener lugares a donde llevarlos a donde ellos crezcan sin las carencias que yo crecí y sin que tengan la necesidad de en algún momento dado hacer una pendejada como las que yo hice para poder obtener el dinero y fue algo estúpido, fue algo estúpido, le comento, ya me agarraron en el 2001 cuando mi hija tenía 6 años, mi hija mayor, cuando la volví a ver tenía 15 años y era drogadicta,
Interviewer
imagínate, ese daño también es de un papá que termina en la.
Bruno (Interviewee)
Créame que eso me pateó como no tiene una idea, me sigue pateando toda la vida.
Interviewer
No pienso en las víctimas y esto es algo que yo hablo con mucho, especialmente con mujeres en prisión, que es. Tampoco pensaste en tus hijos, No pensaste en tus hijos en el aspecto de que hoy son, tienen 14, 13 años, ya están en las drogas, ya embarazaron a su vieja o ya están embarazadas. Ya no, ya. Y mucho tiene que ver con la falta que les hizo o lo que aprendieron, tú mismo lo dijiste, ¿No? Estando y entrando y saliendo de las cárceles.
Bruno (Interviewee)
Sí, sí, sí, sí, o sea, yo como le digo, siendo sinceros, yo decía en ese aspecto, como le comento de mi hija grande, yo crecí drogándome, yo más bien cuando ella nació yo me drogaba marihuana, cocaína, piedra y lo hacía de una manera muy normal, según yo no tenía ningún problema porque agarraba unas horas de esparcimiento mías del día, todo el demás tiempo y energías y dinero y todo era, estaba dedicado a mi familia, pero de alguna u otra forma yo hice que mi hija viera que era muy normal tener un cierre de marihuana y que la casa oliera marihuana y estar ponchando. Me acuerdo que me decía un día, me decía mi mamá, oye, es que tu hija vino y me dijo que tienes unos papelitos donde pones una hierba y te la fumas, está loca mija, o sea, dejando que ella. ¿Vi cosas que no se le hicieran tan familiares, no?
Interviewer
Y el propio daño también, porque si tú ves un cerebro de un niño que ha inhalado marihuana o sea respirado marihuana, es un cerebro que se echa a perder cuando está en pleno desarrollo. No hay nada más peligroso que una persona de menos de 25 años que tengan varihuana en su cabeza, les atrofia el desarrollo muy cabrón en su vida. Pero son cosas que como que a veces pensamos que es los buenos y los malos, pero la actividad daña hasta tus seres más queridos.
Bruno (Interviewee)
Creo que todas las acciones, algo que he entendido, todas las acciones que tenemos, todo lo que hacemos repercuten y no nada más como nosotros, siempre le va a repercutir a las personas más cercanas a nosotros. Yo siempre he dicho algo, lo tengo muy claro, le hago más daño, siempre, siempre termino dañando más a la persona que más está cerca de mí, a la persona que más me demuestra amor, que más me demuestra cariño, que más me muestra empatía. Desgraciadamente siempre es la persona que más daño y termino alejándola por situaciones X, pero es algo cierto.
Interviewer
Qué fuerte con tus hijas.
Bruno (Interviewee)
Sí.
Interviewer
Oye, y decías hace ratito que dos errores te llevaron a prisión en secuestros. ¿Cuáles fueron esos errores? Cuéntame de esos secuestros.
Bruno (Interviewee)
Por el que estoy aquí, bueno, el que me está. El que estoy pagando aquí.
Interviewer
Me puedes contar un poco, un poco
Bruno (Interviewee)
de ese más lo contar algo más grande rasgos sin que se especifique tanto En el centro como tal, por lo que les había comentado, el anonimato, yo me cuidaba mucho cada cosa que hacía, había una persona en la calle que era mi mano derecha según yo, y yo me cuidaba mucho, me cuidaba en el aspecto de que nadie más me conocía más que él. Él era el único que tenía mi línea directa, era el único con el que yo tenía contacto y con él yo planeaba todo. Yo le decía vas a hacer esto, esto, esto, esto, así ocupo tanto dinero, bueno pasa a tal lugar, va a recoger el dinero, compra las herramientas que tienes que comprar, ya está esto, ya está el otro, júntate personas de aquí, personas de aquí. Yo le acomodaba todo, le decías qué detalles cuidar, qué puntos cuidar y no caer en qué errores no caer para que todo saliera bien, el negocio fuera bien, todo nos daba una claridad y a mí me daba una tranquilidad en la negociación, porque siempre que se tiene un secuestro, siempre que tiene alguien secuestrado, mientras la casa de seguridad esté segura, valga la redundancia, en cuestión de que no haya la más mínima idea de la policía dónde está, eso me da a mí el poder de manejar como yo quiera y va a durar los meses que quiera, tanto la víctima o la policía que lo esté asesorando. Y me he reído de la policía, se los he dicho, se lo he me burlé muchas veces. ¿Tú pensabas que estos güeyes que están ahí te iban a hacer un bien? ¿Piensas que ellos te iban a rescatar a tu familiar? Ahí te va el vídeo donde le estoy cortando un dedo, una oreja. Ve lo que estás sintiendo tú al recibir el vídeo y voltea a verlos a ellos. Para ellos esto es un expediente más, esto es un trabajo más. Para ti, la vida de tu familiar, si quieres que se acabe y te lo entren cachitos, adelante, no me me pagues y hacerle caso a ellos en ofrecerme la miseria que me ofreces. Si quieres que hagamos el negocio tuyo y que tu familia regrese completo, que sea lo último, lo único que le haya quitado, empieza a meterle cabeza y no le tengas dinero, amor al dinero que era cuando, o sea, se ocupaba el hecho de tener una casa segura, se ocupa o yo lo ocupaba para poder hacer bien las cosas. Entonces yo me cuidaba en todos los aspectos, tanto los muchachos que levantaban, como los que transportaban, los que cuidaban, la gente que me ayudaba a cobrar, todos los detalles los cuidaba para que no cayera nadie y no cayera yo al último. Yo agarro a esta persona que le comento, lo agarraron en el 2018, a mí me trasladan en el 2019 de un penal a otro. Cuando llego al otro penal también estatal, teniendo teléfono y todo, empiezo, ya no tengo que trabajar, ya no puedo yo trabajar en cuestión del secuestro, no tengo ya mi banda, ya no tengo gente en la calle, ya no tengo casas de seguridad, ya no tengo armas, ya no tengo carros, o sea, ya todo eso ya lo había dejado desde que agarraron esta persona, empiezo a mover un poco de droga, llevar del distrito para Quintana Roo, y de repente una persona que me presentan que estaba en otro penal, me dice vamos a trabajar, préstame una gente, préstame unas personas, tengo un negocio para hacer, vamos a trabajar. ¿Y sabes que? ¿No te los puedo prestar porque donde quedo yo que gano? Pero yo te lo hago, yo te hago la chamba, no vamos a hacer la junta si quieres yo pongo esas personas, pero yo no negocio, yo hago la negociación. Es mi forma de estar ahí tú de estar ahí cobrando mi cheque igual que todos. No, que sí. Entonces, pues es cuando lo hago, no me cuido, no me cuido en cuestión de que no cuide las líneas telefónicas que usaba, todo, siempre lo usaba de ciertas formas nuevo y ciertas especificaciones y dejé en ese secuestro, no lo hice, no me cuide por carencia económica, porque estaba el Covid y no había tanta facilidad de meter las cosas al penal. Entonces no lo hago cuidando, no me cuido al 100% con ese y después hago otro. Bueno, se acaba este, detienen a las personas y yo al poquito tiempo me habla otra amiga y me dice Oye, vamos a hacer uno más, hicimos otro secuestro, pero lo hago con la misma línea telefónica. Entonces por esos errores es que traigo dos carpetas de secuestro. Por ese error está ligado al mismo teléfono.
Interviewer
¿Cuánto duraban tus secuestros, Bruno?
Bruno (Interviewee)
Más corto, duró tres días. Más largo, duró un mes y medio.
Interviewer
Un rato, sí. ¿Cómo es que empiezas a mutilar?
Bruno (Interviewee)
¿Cómo empiezo a mutilar? Por. Pues es que es el mismo proceso de estar negociando, de que la gente no. Lo que le comentaba hace un ratito, la policía por lo regular, yo estoy seguro y estoy consciente de que desde que uno hace la primera llamada, para la segunda llamada ya está la policía de investigación ahí ya me están grabando y están buscando. Entonces la policía siempre desde que entra, por experiencia, creo que es así. Estoy seguro casi que es así. Una de las cosas que dices, ofrece una madre de dinero, ofrecerle 30 mil pesos, ofrece 50 mil pesos para que veas que mugroso es el que está secuestrando. Entonces al yo escuchar eso, yo me daba cuenta por mi parte y por las investigaciones que también hacía por mi lado, la inteligencia que le estaba dando la familia, me daba cuenta de que la policía estaba ahí. Entonces yo se lo decía, bueno, si tú le vas a hacer más caso a la policía, yo te voy a demostrar que quien va a Sufrir es tú. ¿Quien va a sufrir? ¿Por qué te estoy secuestrando? ¿Un familiar? ¿Porque es quien va a pagar los platos rotos y quién va a sufrir? Y pues era cuando decidíamos mutilarlos, grabar un vídeo y enseñárselos para que vieran que de verdad había seriedad y que de verdad se los iba a entregar. En Perú llegaste a víctimas. Sí.
Interviewer
¿Dormías tranquilo?
Bruno (Interviewee)
Sinceramente sí. No sé si sea malo. Bueno, pero debido. Sinceramente no tengo, hasta ahorita no tengo ese cargo de conciencia donde no me deje dormir, eso no sé por qué, pero he analizado mi vida y hay muchas cosas que sí les encuentro los errores en ese aspecto. Sí he visto que ha sido error, sí me he dado cuenta de que la regué en muchas cosas, de que tal vez podría haber hecho otras cosas en vez de dedicándose, pero sinceramente no tengo cargo.
Interviewer
Es que no me imagino una escena más sola, digo, sin pensar en las víctimas, que esas me parecen más graves, pero que tú estar sentado en una celda secuestrando, porque ni siquiera es como
Bruno (Interviewee)
alardear de ello, ¿No?
Interviewer
¿Qué tanto puedes disfrutar el dinero? Es nada más como esta obsesión con robarle a la gente su dignidad, su integridad, su vida.
Bruno (Interviewee)
Le comento algo, Ese dinero qué. Ese dinero, pues sí, sí junté mucho dinero, si llegué a hacer dinero, pero desgraciadamente no. Sí. Y le digo algo, ese dinero se fue, o sea, la mayoría de ese dinero me lo gasté en mil cosas en vida. Una vida muy exuberante o muy alocada dentro de estando en la cárcel, teniendo los lujos más chingones que se pueden tener en la cárcel, porque no había otra forma. Había algo que le comentaba un muchacho que me ayudaba, era mi causa, muchachos, estaba conmigo, me compraba comprar unos tenis, no sé, digo, no es presunción, pero sí de sesenta, setenta mil pesos en el dos mil diecisiete, algo así. Sesenta mil pesos. Y decía, bueno, es como si trajera ahorita un carro muy chingón en la calle. No tengo una cosa ni presumirlo, porque de verdad vivía en una zonita donde eran área de canta dos cuadros y había una celda aquí y otra celda acá. Nosotros vivíamos en. En este pedazo, éramos puro chilango. ¿Por qué nos quedaron los chilangos en Quintana Roo de haberse tenido problemas? Entonces nos segregaron ahí. Esto era como que nos decía la directora y los comandantes que era Beverly Hills de su cárcel de Cozumel, porque si estaba todo muy chingón, pero sí, desgraciadamente no había más que soy, como le digo, pues según yo, tener bien acomodada a mi hija, mi esposa, la gente de la calle, darle lo más que.
Interviewer
Pero a ver, voy a ser dura con esto, pero sí, que chingón. Y tus hijas ni te conocen.
Bruno (Interviewee)
No, desgraciadamente no. No, no, o sea, hay cosas que no y se lo acepto de verdad y créanme que digo, si me atreví también a platicar eso es porque sé que vienen este tipo de cuestionamientos y
Interviewer
cosas y te agradezco la confianza y
Bruno (Interviewee)
realmente, o sea, sé que es cierto, sé que es cierto, yo dentro de mí se lo digo en serio, ahorita estoy en un castigo y llevo meses ahí, cosas así, mira como me pateo la cabeza por pendejo, disculpe las palabras, pero realmente porque como quisiera yo tener a mi hija, como quisiera yo hablo con mi hija y me dice ciertas cosas que más quisiera yo que poderle dar un abrazo y ni siquiera le puedo marcar todos los días porque no tengo ni siquiera la facilidad en el lugar donde estoy.
Interviewer
Entonces sí, sí, no hay nada más cabrón que un abrazo de un hijo y es el sacrificio más grande que se hace.
Bruno (Interviewee)
Oye, le comento algo muy curioso, digo, es algo muy personal, pero ahorita que lo estoy haciendo, me acuerdo cuando a mi hija no la conozco, la más pequeña no la conozco físicamente, siempre en fotos y así, y me acuerdo cuando estaba niñita, cuando estaba chiquitita, su mamá la detuvieron, se fue allá a la cárcel y hablaba yo con mi hija, te como año y cachito, mija. Una vez su tía con quien vive le tomó un video cuando yo estaba hablando con ella, como mija, agarraba el teléfono, se lo acurrucaba y así, se acostaba, se quedaba oyendo a su papá que le estaba cantando y diciendo, porque digo, esa es la otra parte, que uno es parte de lo que, de las porquerías que hace, tratar de ser la persona normal y el papá más tierno y más amoroso y
Interviewer
al contrario, yo, tú ves así como, ay, le estoy contando a mi hija, yo veo una niña traumada, en abandono, en un cuestionamiento aparte tan complejo que es ¿Por qué mis papás no están conmigo? Porque no es como si le vas a poner a explicar a una niña de un año, de dos o de tres o de cuatro o de cinco. Hay un estado que castiga las conductas, ¿No? Pues esas niñas es como yo quiero a mi mamá y a mi papá, ¿No?
Bruno (Interviewee)
Y creció y ella creció viendo eso, ¿No? Creció viendo que su mamá está en la cárcel y su papá está aquí. Y como me lo dijo, cuando yo llegué al Federal, me aventé más de un año sin hablar con mi hija. Me incomunicaron antes de que me llevaron al penal federal. Estuve incomunicado un año durante ese año. Ya después le volví a marcar. Cuando llegué ahí al federal, ya me dieron llamadas y ya no me decía papá. No, yo muy cabrón. Y le escribí a su mamá porque me comunicó por cartas. Es que no me. Ya no me dice papá, ya me regresó la carta de su mamá y me dice, mira, a mí no me dice mamá, güey, su mamá ahorita es mi hermana y su esposo. Nosotros pues güey, dejamos de ser sus papás. Tomamos decisiones donde decidimos por pendejos alejarnos de su vida. Pues ahora se aguantar. Y sí tiene razón, digo, la niña, pues tratamos de que esté lo más normal, pero sí, como dice, pues ella tiene también su mente, ella también tiene sentimientos y me supongo que esto le afecta demasiado. Tratamos de que sea lo menos posible, pero no, pues es algo que no se puede tapar el sol con un dedo.
Interviewer
¿Y luego entra la conciencia, no? Entra el ¿Dónde están mis papás? En la cárcel. ¿Por qué? Por secuestro. A No mames, tío.
Bruno (Interviewee)
Ahorita tiene 10 años. Tal vez no llegue a ese grado, pero estoy seguro que pocos años. Eso ya va a estar ahí. Eso ya va a estar ahí.
Interviewer
Entonces, o ya lo entendió, porque ahorita los niños traen mucha información y tú no sabes cómo los molestan en la escuela, por ejemplo, cabrón. Y de que papás así de no te juntes con ese o esa porque sus papás están en la cárcel. Entonces ellas son las primeras que aprenden a no decir esas cosas y esconder esas cosas ya que eso está mal. Y empiezan a tener esta como esta como se empiezan a contradecir emocionalmente porque dicen yo amo a mis papás, pero
Bruno (Interviewee)
no los puedo gritar que los amo. Exacto.
Interviewer
Porque entonces es porque no tengo amigas, porque no me invitan a la fiesta, porque no puedo llevarme con no sé quién, porque me volean en la escuela, eso está cabrón.
Bruno (Interviewee)
Pues algo que, eso fue algo que lo entendí ya con el tiempo, que esa era la vida de mi primer hija, porque por algo ella creció con otra persona como su papá. Y ya cuando ella tuvo un hijo, tengo un nieto que no sabe ni que existo. Yo le dije a mi hija, porque me habló mi hija, ayúdame a hacer la fiesta a mi hijo. Primero acabar su carrera, le ayudé a acabar su carrera, luego que para hacerle una fiesta a su hijo, le di dinero, dije, ¿Cuándo vas a dejar hablar con él? Espérate papá, es que no puedo. Lo pasa que nada más entiende una cosa, para mi hijo su papá es su abuelo, es el otro güey, no eres tú. Cómo le digo ahorita que su abuelo eres tú y que estás en la cárcel, que necesitas hablar con él o cosas así, lo vas a descontrolar mentalmente. Y al principio sí me saqué de onda, pero después entendí, si es cierto, o sea, es cierto, no, no puedo exigir, es estar presente en un lugar donde yo mismo decidí alejarme de ese principio.
Interviewer
Y donde sabes que le vas a hacer daño a los.
Bruno (Interviewee)
Exacto. Y se va a acabar dañando otra vez a las personas que más puedo querer. Entonces mejor así, mejor pues ya de lejos.
Interviewer
Qué fuertes enseñanzas, Qué fuertes reflexiones. ¿Qué sentencia tienes ahorita?
Bruno (Interviewee)
110 años.
Interviewer
¿Y por qué te llevaron al penal federal?
Bruno (Interviewee)
Porque en el lugar donde estaba en Chetumal tuve problemas con unos custodios, le pegué un custodio porque estaba acosando mi visita, que me iba a ver también por los. Bueno, fue mientras estaba el Covid, me relacionaron con la banda de secuestradores, con los secuestros, bueno de Cozumán me trabaron a Chetumal, estando en Chetumal fue cuando hice esos secuestros, este y el otro, y cayó, cayeron luego, luego la bronca. Entonces cuando cae esta banda a mí me van a ver. Pero no había viajes, estaba el Covid en su apogeo, estaba todo cerrado, aeropuertos, carreteras, entonces nada más fue el director del penal donde yo estaba con el secretario de penas y Sal Sanciones del estado de Quintana Roo a verme, porque tenía una recomendación de la fiscalía donde ellos ya estaban enterados que yo estaba secuestrando. Como no me pudieron comprobar nada Por recomendaciones de la.
Interviewer
Con los teléfonos.
Bruno (Interviewee)
No, no, a mí no me encontraron nunca ningún teléfono. Lo único que me relaciona, por eso le comentaba yo que quiero lo del anonimato, porque a mí en esta carpeta lo único que tienen de mí según es la voz, relacionan mi voz y ni siquiera me toman una prueba de voz. A mí no me relacionan directamente con la comunicación que hubo entre la banda que secuestró y la banda, o sea, nada, nada, nada. La única relación es que el secuestro, el teléfono de donde secuestra, donde se hace la negociación, está en Quintana Roo, en el estado de Chetumal. Y la antena donde salen las llamadas está dentro del perímetro. Está dentro del perímetro del penal de Chetumal. Entonces detienen a la banda en la calle, ellos ponen a su patrón, que es una persona que estaba en un reclusorio de la Ciudad de México, cuando llegan la policía de investigación, ahí le quitan un teléfono y ahí tiene el contacto del nombre con el apodo y preguntan por el nombre. Bueno, de ahí sacan investigación y en la investigación le preguntan al diablo director del penal donde yo estaba, oye, un güey con este nombre, para coincidencia era el único con ese nombre dentro de 1300 internos que había en ese penal. Y luego Chilango ha de ser este güey. Me fueron a ver, yo les daba también una feria porque trabajaba y hacía dinero, les convivía al director, a comandantes. ¿Dijeron mira güey, está diciendo mamada, estás trabajando? Yo necesito presentar trabajo, dame un teléfono. Les entregó un teléfono limpio. ¿No tenían nada que ver con los secuestros? Con ninguno. No tienen de ahí cómo jalarme ni cómo agarrar nada, más bien, pues todo se una investigación, como le digo, sí, sí soy yo, sí soy la persona, pero no presentan una investigación realmente bien elaborada. Entonces por eso que yo siento que les puedo ganar.
Interviewer
¿Ahora llevas veintitantos?
Bruno (Interviewee)
Veinte. Total 24 años corridos. Doce.
Interviewer
Y tiene 110.
Bruno (Interviewee)
110, un chingo. Sí no se los quiero pagar, no alcanzaría ni pagar nosotros.
Interviewer
Como me dijo el Mocha Orejas alguna vez tengo que hacer un cementerio para dentro de una cárcel para que sigamos cumpliendo las penas.
Bruno (Interviewee)
Sí. Y que no me dejen salir de ahí.
Interviewer
Mereces salir.
Bruno (Interviewee)
Merezco salir. Pues no sé si todos tenemos lo que merecemos o se nos va a dar lo que merecemos. Creo que sí, creo. Como le digo, Analizando también las cosas del otro lado, porque he tenido tiempo para analizar de mil formas mi vida. Creo que sí he hecho mucho daño, mucha gente, le vuelvo a ser sincero, no me preocupa o no me puede todavía tanto el daño que le he hecho a otras personas conocidas. Me puede más el daño que le he hecho a las personas que amo, a las personas que han estado conmigo o que se han animado a mí o que me han amado, le he hecho mucho daño a muchas personas. Entonces, realmente, ¿Cómo le puedo decir? No sé si arrepentido, porque nunca me he querido arrepentir de nada. Creo que todo es una consecuencia de nuestros actos y arrepentirme es darle para atrás a mi vida, y por algo tengo la vida que tengo y no
Interviewer
se puede dar para atrás.
Bruno (Interviewee)
Entonces, digo, mi mentalidad es por eso, porque no más que afrontar lo que estoy viviendo y lo que viene de aquí en adelante, no hay más que afrontar. Entonces, por eso tal vez no me arrepiento, pero si hubiera querido hacer las cosas de mejor forma, hubiera. Hace ratito me entrevistaba una señorita y se lo dije, sí, Si pudiera cambiar algo en mí o que algo que hubiera querido hacer diferente, hubiera querido estudiar, me hubiera gustado ser médico o abogado, me hubiera gustado estudiar.
Interviewer
Los secuestradores, por cómo piensan, serían grandes abogados si hubieran.
Bruno (Interviewee)
De hecho, cuando estuve en el penal federal, me gustó mucho ahondarme en las leyes, los códigos y así, y metí unos recursos para poder. Cuando yo estaba en el Federal, yo peleaba mucho porque me salió esta carpeta y querían que la llevara de manera virtual desde del penal. Entonces yo metí muchos escritos, yo los elaboraba, donde yo pedía de acuerdo a tales artículos, no se violentaran mis derechos y mis garantías sin derecho a una defensa adecuada. Y así yo tenía que estar presente en las audiencias de manera presencial, no nada más virtual. ¿Por qué? Porque yo no tengo dinero para pagar un abogado, y el abogado que tengo es del gobierno, y el abogado que me están poniendo ellos no me puede ir a ver para preparar una de. Entonces se violentan mis derechos a no poder yo preparar una defensa. Y fue eso que hizo que me trajeran para acá, para salir del Federal. Yo, mi idea, la verdad, era salir del Federal antes de que me aventaran más de 100 años, porque ya con muchos años ya no te sacan de
Interviewer
un federal tan fácil y prefieres estar en un estatal.
Bruno (Interviewee)
Prefiero estar en un estatal. Híjole. En este estatal no. Sí, pero este estatal no. Digo, no estar donde nos guste, ¿Verdad? Pero está un poco difícil este penal.
Interviewer
Te voy a hacer una última pregunta y no quiero que me des nombres. No te lo estoy preguntando. Pues este. ¿Te acuerdas de los nombres de tus víctimas? No.
Bruno (Interviewee)
Muy pocos.
Interviewer
Bruno, gracias por nada. Gracias por. Por tu historia, gracias por las reflexiones y. Qué duro.
Bruno (Interviewee)
Pues a vivir. Muchas gracias por su tiempo.
Interviewer
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Podcast: Penitencia
Host: Sonoro | Alex Reider, Saskia Niño de Rivera, Sebastián Arrechedera
Guest: Bruno (nombre ficticio, entrevistado bajo anonimato)
Fecha: 21 de mayo, 2026
En este crudo y revelador episodio de Penitencia, el equipo conversa con Bruno, un secuestrador confeso que actualmente cumple una sentencia de 110 años en prisión. Desde el anonimato, Bruno narra su vida dentro y fuera del crimen, sus motivaciones, su proceso de normalización de la violencia, y su incapacidad para sentir culpa, reflexionando sobre el precio personal y familiar de sus delitos. La entrevista elude el sensacionalismo y se centra en entender la mentalidad y contexto social detrás de la delincuencia organizada en México.
[04:22–12:18]
Bruno nació en un barrio pobre de la CDMX, en un ambiente de carencias económicas pero no afectivas.
Vivió la ausencia del padre y la lucha de su madre para sostenerlo a él y sus hermanos.
Reconoce patrones repetidos: al igual que su padre, él mismo estuvo ausente para su hija mayor por sus años en reclusión.
La madurez y la falta de ella, la búsqueda equivocada de una familia, y la importancia del entorno y la educación son constantes en sus reflexiones.
"Siempre quise tener más que todos... siempre me exigí para tener más que todos, entonces era algo más personal, yo creo." —Bruno [41:07]
[06:25–20:20]
Inició su carrera delictiva robando ropa de tiendas a los 13 años, influenciado por amistades y deseos materiales no satisfechos.
La pobreza y la comparación constante con los juniors de su entorno fueron un motor de frustración.
Experimentó con drogas desde los 14 años —una “ola” que también impactó la salud y dinámica familiar.
El trabajo formal no colmaba sus aspiraciones; la adrenalina y el dinero del delito ofrecían gratificación inmediata.
"Se me hizo exactamente, sí puedo decir que me gustó y se me hizo una forma de vida ya recurrente, algo común para mí." —Bruno [20:10]
[23:34–38:26]
Relata su aprendizaje directo del secuestro exprés y la extorsión, incluso desde la cárcel.
Aprendió a ver el delito como “trabajo” y desarrolló métodos estrictos para intentar reducir el riesgo de captura.
Su justificación incluía conceptos de “Robin Hood”, argumentando que ayudaba económicamente a personas cercanas.
"No tenía conciencia de si estaba haciéndole daño a alguien o no. Buscaba un beneficio propio." —Bruno [20:28] “Era una forma, una satisfacción propia... mi escudo adiosito, no me castiga porque sabe que no soy tan la porquería, porque ayudo a tantas personas.” —Bruno [21:35]
Confirmó la complicidad o permisividad institucional: "Desde las propias instituciones estaban ustedes secuestrando." —Interviewer [37:56]
"El custodio más bajo hasta los comandantes, todos estaban enterados, todos llevaban tajada." —Bruno [38:26]
[42:12–47:17]
Desde prisión orquestaba el reclutamiento y entrenamiento de cómplices, incluyendo el acceso a teléfonos y complicidad de autoridades penitenciarias.
Impactante naturalidad con que describe planear y ejecutar secuestros, priorizando una “buena logística” y vigilancia sobre las víctimas.
Si bien asegura no sentir remordimiento, reflexiona sobre el daño colateral, especialmente sobre su propio círculo cercano.
"Siempre trataba de hacer las cosas lo mejor posibles... siempre hacía inteligencia... buscaba a los hijos, el consentido, lo que más le dolía." —Bruno [45:51]
[47:44–51:44]
Reconoce la capacidad de “ponerse la camiseta” de criminal y luego quitársela para ser un padre amoroso, efecto que la entrevistadora considera psicótico o propio de un trastorno antisocial.
Bruno acepta la posibilidad de un trastorno antisocial y desvela detalles acerca de la crueldad con la que operaba ("He tenido que cortar cosas... partes de personas." [50:15]).
Explica su insensibilidad como una defensa para evitar la culpa.
"A lo mejor dentro de mí, en mi propia defensa... digo es mi trabajo. Yo desde niño, a lo que me dedique, voy a ser el mejor." —Bruno [50:19]
[52:40–62:55]
Aunque dice no sentir culpa por las víctimas, admite sentir asco de su propia vida al contemplar el daño a sus seres cercanos, especialmente sus hijas.
Narra el distanciamiento inevitable con sus hijas, la incapacidad de construir los vínculos que siempre deseó y el ciclo intergeneracional de ausencia paterna y daño emocional.
"Me da asco a veces mi vida... Me puede más el daño que le he hecho a las personas que amo..." —Bruno [59:29, 81:33] "Siempre termino dañando más a la persona que más está cerca de mí." —Bruno [62:55]
[63:32–68:07]
[70:52–74:11]
[78:01–84:38]
Refiere la violencia sistémica dentro de penales, la corrupción y traslados forzados (a penal federal) tras incidentes con custodios.
Suma 24 años tras las rejas y una sentencia de 110 años.
La pregunta candente: ¿Merece salir? No lo sabe. Reconoce no estar arrepentido, pero sí elige afrontar y ya no perseguir la redención por el pasado. Menciona que de haber nacido en otras circunstancias se habría dedicado a estudiar derecho o medicina.
“Creo que sí he hecho mucho daño, mucha gente... no me preocupa tanto el daño a otras personas, me puede más el daño a quienes amo.” —Bruno [81:33] "No sé si arrepentido... pero hubiera querido hacer las cosas de mejor forma." [82:41]
El testimonio de Bruno pone en evidencia la complejidad detrás de los rostros de la violencia: estructuras de precariedad social, contextos familiares fracturados, y mecanismos psicológicos de sobrevivencia y racionalización. Si bien no justifica la actividad criminal, ayuda a comprender por qué la reinserción y prevención requieren mucho más que castigo o condena. Desde su certeza de “trabajo bien hecho” hasta su tardía autocrítica por el daño familiar, el relato es tan incómodo como necesario.
Recomendación: Este episodio es ideal para quienes buscan entender la violencia sin simplismos. Un ejercicio de empatía difícil, pero indispensable en el debate sobre reinserción, justicia y sociedad.
Créditos: Escucha original: Penitencia Episodio 195, 21 de mayo, 2026.
Este resumen omite publicidad y pausas no contenido.