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¿Recordáis cuál fue vuestro primer ordenador? Seguramente la actitud ante esta pregunta sea distinta en función de vuestra edad. Quienes sois más jóvenes seguro que os parece una pregunta tonta porque habéis tenido ordenador prácticamente desde siempre, y lo habéis cambiado cada pocos años. ¿A qué viene preguntar eso si ordenador tiene todo el mundo? Entiendo perfectamente a quien piense así. Pero estoy seguro que hay otros muchos que, como yo, ya habéis pasado el medio siglo de vida y lo tener ordenador no fue algo ni mucho menos normal. Seguro que fue todo un acontecimiento en vuestra vida, que recordáis perfectamente, y que celebrasteis muchísimo porque se trató de un hecho extraordinario. Bienvenidos a YslaMac. Recibid un saludo de Amador Cámara, #elPeriodista de La Ysla De Los Macníficos. En éste, mi Report de junio de 2026 os contaré cuándo tuve mi primer ordenador. No os diré únicamente la edad que tenía yo sino qué ordenador fue, dónde lo compré, qué componentes tenía… Todo, os lo diré todo porque lo sé todo de mi querido e inolvidable primer ordenador. Fijaos si fue algo importante para mi que cuando compré mi primer ordenador guardé la factura en una funda de plástico y la tengo bien pero que muy bien guardada. Gracias a ella lo sé todo de aquel primer ordenador. ¡¡Qué tonto guardar algo así!! Pensaréis alguno. ¡¡Si yo os dijera las cosas que tengo guardadas…..!! Os recuerdo que soy de una generación que no tuvo teléfono fijo en casa hasta ya mayorcito. Que la televisión, en blanco y negro, llegó a mi casa cuando yo tenía uno 10 años, y la televisión a color la compré con la primera paga que gané un verano trabajando en una churrería cuando yo tenía unos 16 años. Os espero en el podcats. Por cierto, no estoy solo sino que tenemos un invitado sorpresa. ¿Quien??? …Nos vamos oyendo… y viendo. Source

En 1935, un editor llamado Allen Lane fundó Penguin Books con una idea aparentemente sencilla: publicar literatura de calidad a un precio accesible, el equivalente a una cajetilla de cerillas. Lo que no todos saben es que detrás de aquellos libros naranja, azul y verde había algo mucho más sofisticado que una decisión estética. Había un sistema. En este episodio exploramos el código cromático de Penguin Books: cómo el naranja identificaba la ficción general, el azul oscuro las biografías y el verde la novela criminal; y por qué esa retícula de tres franjas horizontales supuso una revolución silenciosa en el mundo del diseño editorial. A través de una pequeña historia que comienza en una estación de tren londinense de los años treinta, recorremos el nacimiento de la editorial, la filosofía visual de su fundador —que rechazaba las portadas ilustradas por considerarlas vulgares— y el legado que aquellas cubiertas dejaron en la historia del diseño gráfico. Un episodio para quienes se preguntan cómo un simple color puede convertirse en lenguaje, y cómo las decisiones de diseño más aparentemente modestas son, a veces, las más duraderas. En este episodio encontrarás: El origen de Penguin Books y la visión de Allen Lane El sistema de colores por género: naranja, azul, verde y más Por qué el minimalismo fue una elección ideológica, no solo estética La influencia de Jan Tschichold en la evolución del diseño de Penguin El legado de un sistema visual que sigue reconociéndose casi noventa años después Source

¿Os acordáis de cuando os confesé que esto de los standing desks se me estaba yendo de las manos? Pues se me ha ido del todo. Mi mítica balda plegable de pared ha dado el callo de forma espectacular durante más de dos años, demostrándome que alternar alturas me da la vida. Pero ha llegado el momento de evolucionar y jubilarla con honores. Para esta nueva fase no he llamado a Apple para financiar un soporte de aluminio de miles de euros 😅. Me he ido a JYSK, me he gastado 53 euros (de oferta) en el escritorio elevable LUNDTOFT y he coronado el rincón con el panel perforado Funder. El resultado es un rincón hiperproductivo e inalámbrico. ¿Por qué inalámbrico? Porque funciona con una palanca y un muelle de gas, como tu silla de escritorio. Nada de motores eléctricos para una mesa, ¡que soy #elPiloto! Pura física neumática, sin cables ni pantallas. Pero ojo, que quedarse quieto de pie como una estatua tampoco es la solución. En este episodio os destripo mi rutina para la jornada de trabajo en casa frente al escritorio, con mi sargento de hierro en iOS, la app Focus Timer, y un concepto de la fisiología moderna que os va a cambiar vuestros hábitos: los “snacks” de actividad. ¿Quieres ver cómo cambia mi rincón productivo “de pie”? Aquí tienes el después real: Posición Abajo Posición Arriba (Modo Standing Desk) Artículos Científicos (Para los escépticos) Si quieres comprobar por qué la ciencia avala por completo este nuevo ecosistema ergonómico de #elPiloto, aquí tienes los estudios que desmenuzo en el audio: Estudio Stand Up to Work (Dra. Garland): Sobre la reducción de dolores de cuello y espalda. Ensayo Clínico en Vascular Medicine (PMID 33813968): Sobre las mejoras cardiovasculares y la reducción de la resistencia a la insulina. Revisión en el British Journal of Sports Medicine: Las bondades de los “snacks de ejercicio” cortos en la capacidad cardiorrespiratoria. Análisis Metabólico en el American Journal of Clinical Nutrition: Por qué fraccionar el movimiento es mejor que una hora de gimnasio para personas sedentarias y obesas. ¡Os leo en los comentarios! Source

Hace unas semanas estuve unos días en Málaga. Nada épico: centro histórico, Calle Larios, terrazas. Muchas terrazas. Y como cualquier persona en 2026, el móvil era mi brújula. Llevaba Google Maps y Apple Maps instalados. Y antes de salir del hotel ya tenía claro cuál iba a usar. Google Maps, por supuesto. Por inercia. Porque lo usamos todos. Porque tiene más datos, más reseñas, más fotos, más de absolutamente todo. Pero entonces apareció la publicidad. Mucha publicidad. Y como tanto mi señora como yo usamos iPhone, le di una oportunidad a Apple Maps casi por descarte: creé una lista de sitios, la compartimos, y salimos a explorar. Lo que no esperaba era lo que pasó después. Llevaba la cara levantada. Miraba menos el móvil. Me equivocaba menos en los cruces. Había algo en la experiencia que generaba una sensación que llevaba tiempo sin tener navegando por una ciudad: calma. Y creo que la razón, aunque cuesta articularlo sin sonar a anuncio de Apple, es bastante simple: Apple Maps intentaba ayudarme a llegar. Google Maps intentaba enseñármelo todo. No es lo mismo. Cuando caminas por una ciudad desconocida no necesitas una enciclopedia visual superpuesta sobre la realidad. No necesitas veinte restaurantes patrocinados, cientos de reseñas y una notificación preguntándote si quieres valorar el bordillo que acabas de pisar. Necesitas saber por dónde tirar. Y en eso, Apple Maps era sorprendentemente bueno. Limpio. Directo. La mejor tecnología es la que desaparece. Esto tiene una capa más interesante si la miramos desde fuera. Google Maps es extraordinario. Tiene más datos, más precisión, más cobertura. Para buscar negocios, comparar horarios o leer opiniones antes de ir a un sitio no tiene rival. Pero precisamente por eso se ha convertido en algo demasiado grande. Ha dejado de ser un mapa para ser una mezcla entre navegador, TripAdvisor, red social y plataforma publicitaria. Todo compite por tu atención. Todo parpadea. Todo quiere recomendarte algo. Y esto no va solo de mapas. Va de algo que está ocurriendo en toda la tecnología. YouTube, las redes sociales, las aplicaciones, los coches con sus pantallas de diecisiete pulgadas. Todo quiere que pulses algo más, que veas algo más, que consumas algo más. La economía de la atención ha colonizado hasta las herramientas que usamos para orientarnos en el mundo físico. Por eso cuando encuentras algo que simplemente hace su trabajo y se aparta… casi se siente extraño. Como si hubiéramos olvidado que la tecnología también puede ser tranquila. No digo que Apple Maps sea objetivamente mejor. Para viajes largos en coche o para descubrir sitios nuevos, Google Maps sigue teniendo ventajas enormes. Y Apple tiene sus propios flecos pendientes: que una lista compartida no se sincronice en tiempo real en 2026 es, cuanto menos, llamativo. Pero la experiencia en Málaga me hizo replantearme algo que damos demasiado por hecho: que más funciones significa mejor producto. A veces el mejor diseño es el que elimina cosas. El que reduce ruido. El que te deja respirar y caminar con la cara levantada. Menos es más. Ya lo decimos mucho en Yslamac. Pero de vez en cuando la vida te lo demuestra en mitad de una calle de Málaga, con el móvil en el bolsillo y sin prisa ninguna. Source

¿Habéis salvado la vida alguna vez gracias a la tecnología? No me refiero al hecho de que en alguna ocasión hayáis estado muy mal de salud, y conseguisteis salir adelante gracias a los avances tecnológicos. NO. Lo de salvar la vida lo decía… lo digo en sentido figurado. Lo que pregunto es si habéis tenido que afrontar alguna situación muy importante para vosotros desde el punto de vista laboral, educativo, formativo, familiar… lo que sea… y pudisteis hacerlo gracias a la tecnología. Yo sí. Creo que en alguna ocasión incluso le he dedicado uno de los podcasts de YslaMac… y ahora vuelvo a hacerlo porque me ha vuelto a pasar, la tecnología me ha salvado la vida. Bienvenidos a YslaMac. Recibid un saludo de Amador Cámara, #elPeriodista de La Ysla De Los Macníficos. En éste, mi Report de mayo de 2026 os contaré que vuelvo a alucinar con los avances tecnológicos, por lo mucho que nos ayudan en nuestro día a día. Algo que valoro especialmente cuando logro salir airoso de una importante batalla gracias a los cacharritos tecnológicos. Por cierto, grabo este podcast desde la Feria del Libro de Jaén. Es simplemente porque me apetece, pero también como avance de algo que pronto conoceréis. ¿Por qué me ha salvado la vida la tecnología? He estado unos días fuera de casa, fuera de Jaén. Ha sido un viaje de ocio pero que afronté con cierta intranquilidad porque estaba pendiente de formalizar una documentación muy importante que podía llegar de un momento a otro, temía que me pillara fuera y me fuera difícil hacerlo bien, incluso que no pudiera hacerlo por cualquier historia que surgiera… y eso hacía que viajara con cierta intranquilidad. Con mi iPhone 12 (que es el que tengo) o mi iPad de segunda generación (que también me llevé, como hago siempre) podría gestionar la documentación, en caso de que llegara. Pero para estar más seguro de poder hacerlo, y viajar más tranquilo, me llevé también mi MacBook Air M1. Nunca viajo con él en este tipo de ocasiones, pero esta vez sí que lo hice. Pues bien. Tal y como me temía, estando a varios miles de kilómetros de casa recibo un mail indicándome que tenía que llevar a cabo un procedimiento administrativo consistente en aportar determinada documentación, y rellenar y firmar otros papeles que me aportaban ellos. Pese a llevar, como os he indicado, mi iPhone, mi iPad y mi MacBook… la cosa se desarrolló de tal forma que tuve que hacerlo todo con el iPhone. Finalmente todo salió bien… gracias a la tecnología, gracias a aparatos y servicios verdaderamente extraordinarios pero que calificamos ya como normales porque se han instalado en nuestro día a día. Nos vamos oyendo… y viendo. Source

La fusión nuclear es el proceso que alimenta al Sol y a todas las estrellas del universo: dos núcleos ligeros de hidrógeno se unen para formar helio, liberando en ese proceso una cantidad de energía colosal. La humanidad lleva más de setenta años intentando replicar este fenómeno de forma controlada aquí, en la Tierra, con un objetivo claro: obtener una fuente de energía limpia, segura y prácticamente inagotable. A diferencia de las centrales nucleares actuales, que funcionan por fisión —partiendo átomos pesados de uranio y generando residuos radiactivos de muy larga duración—, la fusión no produce ese tipo de residuos, no existe riesgo de accidente catastrófico y su combustible principal, el deuterio, puede extraerse del agua del mar. Las reservas son, en la práctica, ilimitadas. Por eso se habla de ella como el santo grial de la energía. El principal reto técnico radica en las condiciones necesarias para que la reacción ocurra: se necesitan temperaturas de hasta cien millones de grados centígrados —diez veces más que el núcleo solar—, que convierten la materia en plasma, el cuarto estado de la materia. Confinar ese plasma con estabilidad suficiente es el desafío científico y de ingeniería más ambicioso de la historia de la física aplicada. Los avances recientes son, por primera vez, verdaderamente históricos. En diciembre de 2022, el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de California logró la ignición nuclear: obtener más energía de la invertida para iniciar la reacción. Un hito comparable al primer vuelo de los hermanos Wright. Al mismo tiempo, ITER, el reactor experimental más grande del mundo, construido en el sur de Francia con la colaboración de treinta y cinco países —entre ellos España a través de la Unión Europea—, avanza hacia sus experimentos a pleno rendimiento en los años 2030. En paralelo, la inversión privada en fusión nuclear ha superado los 10.000 millones de dólares a nivel mundial. Empresas como Commonwealth Fusion Systems, Helion o TAE Technologies compiten por desarrollar reactores compactos y comercialmente viables antes de 2040. España, por su parte, participa activamente a través del CIEMAT y su reactor TJ-II en Madrid —el segundo stellarator más grande de Europa—, que en 2025 incorporó inteligencia artificial de IBM para acelerar el análisis del plasma. Quedan retos importantes por resolver: la estabilidad prolongada del plasma, el desarrollo de materiales capaces de soportar el bombardeo continuo de neutrones y la reducción drástica de los costes de construcción. Pero el momento actual es, sin duda, el más prometedor de la historia de la fusión nuclear. La pregunta ya no es si será posible, sino cuándo llegará y si lo hará a tiempo para contribuir decisivamente a la lucha contra el cambio climático. Source

La Inteligencia Artificial promete acabar con la fricción, los menús y, según algunos expertos, con las aplicaciones tal y como las conocemos. Pero, ¿realmente puede un algoritmo sustituir la voluntad y buen hacer humano? En este Report de #elPiloto, Sixto Cámara se rebela contra la “dictadura” de la IA agéntica para poner en valor la ingeniería social. ¿El fin de las Apps? La llegada de la IA Agéntica Muchos expertos auguran que el modelo de interactuar con iconos de Apps en una pantalla tiene los días contados. La promesa es la IA Agéntica: un asistente al que le pides un deseo (“organízame un viaje”) y él ejecuta las acciones en segundo plano, convirtiendo a las Apps en meros proveedores de datos invisibles. Bajo esta visión, herramientas como calculadoras o traductores están condenadas a la extinción. Sin embargo, existe un bastión que la IA, por muy “lista” que sea, difícilmente podrá conquistar: las Apps basadas en ingeniería social. 5 Apps que demuestran que la comunidad es imbatible Frente a la frialdad del código, #elPiloto destaca cinco ejemplos donde la tecnología solo es el puente para la acción humana: BlaBlaCar: El triunfo de la confianza compartida. Personas que ahorran, contaminan menos y viajan juntas. ¿Va la IA a ocupar el asiento del conductor o del pasajero? Too Good To Go: Eficiencia contra el desperdicio alimentario. Una App que salva menús del cubo de la basura y apoya al comercio local. Ariadna: La red de la Fundación Española del Corazón. Un mapa colaborativo de desfibriladores (DEA) que salva vidas gracias a voluntarios que se desplazan físicamente al lugar del evento. OpiRescue: Una herramienta vital en la crisis de los opiáceos (fentanilo) que localiza y facilita la administración de Naloxona. Un salvavidas que requiere una presencia física que ninguna IA posee. Be My Eyes: El culmen de la tecnología con propósito. Conecta a personas invidentes con voluntarios que prestan sus ojos a través de una videollamada. “La tecnología más disruptiva sigue siendo un ser humano ayudando a otro.” — #elPiloto. Enlaces de interés mencionados en este Report Para que no tengas que buscarlos, aquí tienes el acceso directo a la resistencia de las Apps con propósito: Be My Eyes: Presta tus ojos a una persona ciega o con baja visión. Disponible en iOS y Android. App Ariadna (Fundación Española del Corazón): Ayuda a mapear desfibriladores y conviértete en cardiorrescate. Too Good To Go: Salva comida de calidad en tu barrio a precios reducidos. OpiRescue: Información sobre la App de rescate ante sobredosis de opiáceos (EE.UU.). BlaBlaCar: La plataforma líder para compartir coche y gastos de viaje. Clarke Reynolds (The Blind Braille Artist): Web oficial del artista y corredor que completó el hito en la Maratón de Brighton. Source

¿Cuántas fotos de tus hijos tienes publicadas en Instagram o Facebook? Seguramente bastantes. Y probablemente nunca te has preguntado quién más tiene acceso a ellas y qué puede hacer con esas imágenes. Porque la respuesta no es sencilla, y la letra pequeña de estas plataformas es mucho más larga de lo que parece. Cuando subes una foto de tu hijo a una red social, aceptas automáticamente que la plataforma tiene una licencia para usar ese contenido. Esto incluye entrenar modelos de inteligencia artificial. Tu hijo no ha dado su consentimiento —no puede, tiene tres años— pero esa cara ya está construyendo una huella digital que durará décadas. Una huella que él no podrá borrar fácilmente cuando sea mayor. Luego están las apps de filtros. ¿Te acuerdas de FaceApp, la que te envejecía la cara? Más de 100 millones de descargas en Google Play. Muy divertida. Pero para funcionar necesitaba acceso a tu cámara y tus fotos, y en sus términos se reservaba el derecho a usar esas imágenes como quisiera. Lo que muchos no saben es que esas apps no solo se quedan con tu foto: generan un vector facial, una especie de huella dactilar de tu rostro. Y a diferencia de una contraseña, eso no puedes cambiarlo nunca. Las políticas de privacidad están diseñadas para que no las leas. Pero si alguna vez te animas, busca dos palabras: licencia y entrenamiento. Lo que encuentres alrededor de ellas te dirá mucho. No hace falta desaparecer de internet. Pero sí ser conscientes del precio real que pagamos por estos servicios. Ese precio no son euros: son nuestros datos, nuestra cara y la cara de nuestros hijos. Cuida tu huella digital. Es la única que de verdad no caduca. Source

¿Eres de los que se van a quedar sin empleo a causa de la Inteligencia Artificial? No, no es que debas reconvertirte dentro de tu actividad actual; es que tu puesto de trabajo está destinado a ser desarrollado por la IA y por tanto, tú vas al paro de cabeza. ¿Tu situación es esa? Bienvenidos a YslaMac. Recibid un saludo de Amador Cámara. Sí, sí, soy #elPeriodista de La Ysla De Los Macníficos. En éste, mi Report de abril de 2026, vuelvo al tema de moda: esa IA de la que no podemos dejar de hablar. La IA está de moda, y dentro de la IA una de las empresas más destacadas es Anthropic. Se trata de una firma emergente estadounidense de investigación y desarrollo de inteligencia artificial fundada por exmiembros de OpenAI, la empresa que “inventó” ChatGPT. Pues bien. Anthropic ha llevado a cabo un estudio sobre el mercado de trabajo en el que analiza cuáles son los ámbitos en los que se prevé un mayor impacto de la Inteligencia Artificial. Es decir, cuáles son las actividades en las que la IA se implantará con mayor seguridad, y en cuáles lo hará en una menor medida. Esto significa que tenemos una estimación de las actividades que están llamadas a ser desarrolladas por IA, y por tanto dejará sin empleo a los humanos que las desarrollan actualmente. Este estudio tiene esta parte teórica, y también una parte real. Es decir, en la parte teórica indica qué puede ocurrir según la investigación o hasta dónde puede llegar la IA en cada uno de los ámbitos, mientras que en la parte real nos dice cuál está siendo ya la aplicación de la IA en los diferentes trabajos y actividades. Arriba podéis consultar el estudio, y también os dejo las opiniones de algunas páginas especializadas como XATAKA. Anthropic segmenta el mercado laboral en 22 actividades. Y en cada una de ellas señala en qué porcentaje, de 0 a 10, se implantará la IA y, por tanto, mandará al paro a los humanos. “0” significa que el puesto no corre peligro porque la IA no lo desarrollará. “10” significa que el riesgo es máximo porque la IA se implantará con total seguridad. ¿Sabéis cuáles son las actividades cuyos trabajadores más riesgo corren, y las que menos? Si escucháis el podcast saldréis de dudas. Por cierto, yo soy Periodista (8,5 puntos de riesgo sobre un máximo de 10) y también trabajo como Técnico de Administración (9 puntos de riesgo). ¡¡¡La IA viene a por mi!!! ¿Qué hago? Lo que sí está claro es que la invención de la calculadora, como algunos predijeron, no acabó con el empleo de los contables. Pero sí que todos los contables tuvieron en las calculadoras una herramienta imprescindible y muy útil en su trabajo. Al igual que los contables aprendieron a usar las calculadoras, nosotros debemos aprender a usar la IA. De lo contrario, sí que estamos perdidos… no por la IA sino por quienes saben usarla que serán mejores o más efectivos o más productivos que nosotros. Con esto os estoy confirmado que voy a empezar a usar la IA. No sé muy bien cómo pero sí tengo claro que será como herramienta. Por cierto, que podéis escuchar el podcast como siempre en vuestro podcatcher favorito, pero también podéis ver las imágenes de la grabación en nuestro canal de YouTube: Es todo. Nos vamos oyendo… y viendo. Source

La Crisis del Diésel 2026: Geopolítica, Refino y el Colapso Logístico en Europa. Bienvenidos a YslaMac. Soy Lorenzo, elAlmirante de La Ysla De Los Macníficos, y en mi Report de abril de 2026 nos acercaremos al mercado energético europeo que se enfrenta a uno de sus desafíos más críticos desde la década de los 70. El precio del gasóleo ha roto todas las barreras previsibles, superando los 2 € por litro en los principales nodos de consumo de la Unión Europea. Este fenómeno no es una fluctuación aislada, sino el resultado de una tormenta perfecta que combina el bloqueo de la arteria comercial más importante del mundo, un déficit tecnológico en la infraestructura industrial del continente y una crisis de suministros químicos esenciales para el transporte moderno. El epicentro de esta inestabilidad se sitúa en el Estrecho de Ormuz. Este paso marítimo de apenas 33 kilómetros de ancho es la yugular energética por la que transita el 20% del petróleo y los productos refinados a nivel global. El conflicto actual en Oriente Medio ha provocado un cierre de facto o una zona de exclusión que obliga a la flota mercante a rodear el continente africano por el Cabo de Buena Esperanza. Esta maniobra logística añade más de 9.000 kilómetros a las rutas habituales, incrementando los tiempos de entrega en 12 días y disparando los costes de flete y seguros marítimos, una “prima de riesgo” que se traslada directamente al surtidor de las gasolineras. A nivel técnico, Europa sufre las consecuencias de su propio déficit estructural de refino. Durante años, la capacidad de conversión de crudo en diésel se ha reducido en suelo europeo debido a normativas medioambientales y cierres de plantas, creando una dependencia crítica de las megarefinerías de Asia e India. Al fallar la logística, el continente se queda sin capacidad de respuesta interna. A esto se suma la crisis del AdBlue; la escalada del precio del gas natural ha paralizado la producción de urea de alta pureza, un aditivo tecnológico indispensable para que los motores diésel modernos cumplan con las normativas de emisiones y puedan, sencillamente, arrancar. Este escenario pone en jaque la cadena de suministro y la logística terrestre, ya que el diésel mueve el 90% de las mercancías en Europa. Analizamos el impacto de los efectos de segunda ronda en la inflación, la viabilidad de combustibles renovables como el HVO y la urgente necesidad de implementar tecnologías de optimización de rutas mediante IA. La soberanía energética europea ya no es un objetivo a largo plazo, sino una urgencia inmediata de seguridad nacional en un tablero geopolítico que ha cambiado las reglas del juego para siempre. Source