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A
Ser Podcast Jesús Callejo, bienvenido una semana más a ser historia.
B
¿Qué tal, Nacho? Pues qué lugar más maravilloso para qué.
A
Lugares tan bonitos nos traen.
B
Sí, porque aquí hay que aplicar esas dos palabras favoritas nuestras de marco incomparable y este eremitorio rupestre donde yo creo que por aquí ha pasado muchísima gente aportando su conocimiento, su cultura, evidentemente como scriptorium también y sobre todo dejando esa huella que si las piedras hablaran. Lo que tenemos aquí en el lugar donde estamos, es uno de los lugares donde no solo el castellano empezó a florecer, sino donde posiblemente se vivieron episodios apasionantes que están aún por descubrir y eso es lo que lo hace todavía mucho más enigmático.
A
Sí, esta cueva donde nos encontramos, que está repleta de enigmas, de misterios que han sido redescubiertos en las últimas décadas, ahora hablaremos un poco también de su historia, con algunas lagunas, con algunos vacíos, lo que lo convierte en algo realmente atractivo. Y lo que decías, que va a ser un poco también ese común denominador en el cronovisor, hablando de la figura de Gonzalo de Berceo. Aquí nace el castellano, aquí empiezan a copiarse muchos textos, no solamente religiosos, sino también de autores clásicos. Gracias a esos frailes hoy podemos tener la obra de Aristóteles, de Platón, de infinidad de autores de la época clásica y no deja de ser una esencia vital de nuestra propia cultura.
B
Totalmente. Mencionar a Gonzalo de Berceo, que tuvo mucha importancia en un lugar muy cercano, aquí en San Millán de la Cogoya, es mencionar al primer poeta castellano del que tenemos nombre. Y él empieza a escribir en ese román paladino, en esa escritura romance, él deja de lado el latín porque se da cuenta que para empezar a escribir todas las obras que él escribió, que casi siempre eran vidas de santos y sobre todo el mayor ciclo mariano de todos los que se conocen hasta el momento, que son todos los milagros de Nuestra Señora. Y lo hacía además en esa lengua vernácula en la que se entendía de una forma mucho más popular, porque se daba cuenta que si no se hacía así, este tipo de mensaje no llegaba a la gente. Entonces el gran mérito de Gonzalo de Berceo en ese siglo XIII es precisamente hacer accesible lo que en principio solo estaba destinado para unos pocos personajes, que era la gente que estaba en los monasterios. Fíjate que Gonzalo de Berceo, él no pertenecía a ninguna orden monástica ni a ninguna orden mendicante, era un clérigo secular, pero que en San Millán sobre todo tiene una doble función. Por una parte allí se educa, se da cuenta del emporio cultural que hay, luego va a la primera universidad de España, que no es la de Salamanca, que es la de Palencia, que hay mucha gente que lo desconoce. Es verdad que la de Palencia no tiene una continuidad con el tiempo y sin embargo la de Salamanca sí lo tiene, pero él allí adquiere una serie de conocimientos para luego regresar a San Millán de la Cogoya. Por entonces se sabe que estuvo en el monasterio de Suso, que es el de arriba, también estuvo en el de Yuso, y allí en el scriptorium es donde hace sus grandes obras, obras que se enmarcan en un periodo y en un movimiento literario que era el mester de clerecía. El mester de clerecía era un poco más culto que el mester de juglaría, que fue de un siglo anterior, pero lo que se buscaba era hacer obras literarias con un tipo de métrica determinada que era la cuadernabía, que eran cuatro estrofas alejandrinas, siempre con rima consonante. Y a partir de ahí empezar a dar a conocer aquellas vidas de santos, evidentemente los que estaban más vinculados con el monasterio de San Millán de la Cogoya, pero también con Santo domingo de Silos, también con una serie de santas, hizo que mucha gente empezara a conocer por fin lo que era la historia, la intrahistoria, como tú bien decías, y que se popularizara y fuera como una literatura incluso fantástica, porque si nos vamos a los grandes milagros de Nuestra Señora, se combina muy bien todos los elementos naturales con los sobrenaturales, lo hace tan accesible que este tipo de santos mueran y la Virgen les resucite, como si fuera un pequeño cuento para niños, pero no era para niños, sino era sencillamente dar a conocer que aquellos que invocaban a la Virgen tendrían las puertas del cielo abiertas. ¿Y cómo lo hacía? De la forma que él mejor hacía, que era contando pequeñas historias o cuentos donde la Virgen o el santo de turno cumplía su propósito, que era salvar su alma. No olvidemos en la época en la que nos movemos, donde la religiosidad era un factor principal.
A
Bueno, Jesús Callejo, crononauta, si te parece vamos a hacer funcionar los rodamientos, los engranajes de nuestro cronovisor. ¿Cuál es la fecha que nos propones en esta ocasión?
B
La fecha es el 22 de marzo de 1221.
C
Adelante, pasen. Jesús Callejo les está esperando junto al cronovisor. Con Salvo de Berceo.
A
Jesús, estamos junto a Gonzalo de Berceo y le hemos visto firmar con su nombre. Y esto es un momento importante en la historia de la literatura, me atrevería a decir.
B
Sí, porque ahí aparece por fin su nombre. Además aparece diácono, eso es muy importante. Ya sabemos que es clérigo, pero el hecho de que firme como Gonzalo de Bercío, con V, lo firma en su momento y que aparezca como diácono es muy importante. Primero porque aparece su nombre, es decir, no es habitual. Ten en cuenta que en el anterior mester de juglaría casi todas las obras eran anónimas, el mester, por ejemplo, el Cantar del mío Cid o el de Fernán González, todas esas casi siempre eran anónimas. En el de Clerecía muchas son anónimas, por ejemplo el Libro de Alexander, pero él ya quiere poner su nombre, él ya quiere testificar, porque además él fue notario también, hizo también funciones notariales. Y el que sea diácono, tal como lo pone, también nos da una pista, porque sólo se podía ser diácono según el Libro de las partidas, cuando tenías 26 años, antes no. Entonces, de esta forma podemos pensar que él nació en 1196. Un dato también importante, porque la cronología tanto del nacimiento como de la muerte a veces fluctúa. Y ahí también nos está dando a entender que en este scriptorium, donde posiblemente estamos en San Millán de la Cogoya, en el Tejuso, porque el de Yuso ya en esa época estaba funcionando a pleno rendimiento, se está haciendo de amanuense. Luego comentamos si quieres un poco cómo era la labor de un scriptorium, lo que tenía que hacer, no solo una misma persona escribía, copiaba o iluminaba, es decir, hacía las ilustraciones, sino que había todo un equipo y cada uno encargado de una responsabilidad y de una especialidad. Pero Gonzalo de Berceo se convierte en en ese representante genuino del mester de clerecía que firma sus obras y que es pionero en esas hagiografías, en esas vidas de santos que fueron muy popularizadas y sobre todo porque él intentaba hacer algo que lo consiguió, que era dar prestigio a San Millán de la Cogoya. Y siempre San Millán como monasterio o como santo, como el santo que murió siglos antes, para darle importancia. ¿Por qué? Porque consigues que vaya la gente a peregrinar y si la gente peregrina allí para ver una serie de reliquias, porque tenían también sus reliquias, dejan también su donativo. Por lo tanto se convierte en un lugar de cierto esplendor. Y no olvidemos también que pillaba muy cerca del Camino de Santiago.
A
Hemos invitado a este cronovisor a un profesor de Historia Medieval de la Universidad de La Rioja, Javier García Turza. Bienvenidos a la Historia.
C
Hola, ¿Qué tal? Muchas gracias.
A
Muchísimas gracias a ti por venir, por compartir este tiempo con nosotros. La figura de Gonzalo de Berceo es un pilar básico en la historia del castellano, pero hay que verlo también en ese contexto histórico, en ese marco en donde la cultura estaba focalizada en estos emplazamientos y sobre todo en estos scriptorium, que era donde se copiaba, donde se escribía y se copiaba para hoy diríamos, hacer casi una copia de seguridad, un backup de documentos que podrían perderse y sobre todo darlos a conocer.
C
Gonzalo de Berceo vive en el momento en el que la cultura monástica está dejando paso a la cultura universitaria, es decir, hasta el siglo XIII aproximadamente, toda la cultura, mejor todo el conocimiento, porque la palabra cultura en esta época es mucho más vaga y además tiene otras connotaciones, todo el conocimiento, porque parte de este conocimiento, y aquí tenemos precisamente el Vigilano, que es un maravilloso códice, es fruto de las indicaciones que Dios da a los hombres y por lo tanto estamos hablando de algo realmente serio. Y claro, todo esto se trata de conservar, pase lo que pase en algún sitio. Y el sitio idóneo por excelencia a lo largo de los siglos, ya desde el siglo V, VI, va a ser precisamente los centros monásticos. Posteriormente, justamente en la época de Gonzalo de Berceo y un poquito antes, ya se da paso a las universidades, pero unas universidades que no tienen absolutamente nada que ver con las actuales, aunque sí que las actuales tienen bastante de herencia de aquéllas por su carácter especialmente religioso. Es decir, ellas siguen teniendo un carácter eminentemente religioso y de tal forma que materias como las que el Código Vigilano recoge se van a seguir manteniendo a lo largo de los siglos hasta época totalmente contemporánea, van a permitir que una gran parte de la cultura, no tanto clásica, pero también clásica, sobre todo visigoda, alto medieval y medieval, haya podido llegar hasta nosotros hoy, si no hubiese sido materialmente improbable, imposible, en esta vida no hay nada, pero sí improbable que hubiese llegado hasta nosotros. Por eso monasterios como Albelda, San Martín de Albelda o San Millán de la Cogoya son francamente una referencia a nivel europeo. Yo diría, me atrevería a decir, ya que estamos en Albelda, en este maravilloso recinto, que desde luego, por lo que ha quedado, no hay posibilidades de comparar San Martín de Albelda con San Millán de la Cogoya, pero por la calidad de lo que ha quedado, porque de Albelda ha quedado muy poquito, Una cosa es lo que se ha sido y otra cosa es lo que se recuerda o lo que queda de lo que se ha sido. Y en este caso ha quedado muy poquito, ha quedado, por supuesto, esta maravillosa obra, ha quedado la obra de San Ildefonso de María Virginis, que luego posiblemente se hable de él, una Biblia y nada más, pero de una calidad tal que desde luego son totalmente equiparables a lo que existió en San Millán de la Cogolla. Por tanto, es una pena que no contemos con más medios.
A
En este caso son obras con una calidad y un contenido extraordinarios, que Jesús marcan un poco lo que decía al principio, esa seña de identidad de lo que hoy es Albelda.
B
Totalmente. Tal como decía Javier, es verdad que estos lugares eran emporios del conocimiento, eran reservorios del conocimiento, recordemos que todavía no se había inventado la imprenta en esta época, entonces había que hacerlo a mano, un trabajo de chinos y sobre todo todos estos códices iluminados, es decir, ilustrados con estas tintas, que además había que conseguirlas de una forma determinada, el azul, por ejemplo, era del lapislázuli, que no era muy fácil de conseguir, y luego ese trabajo de horas, de días, de meses y de años para preservar ese conocimiento. Y qué pena que se haya perdido en gran parte muchísimas guerras, racias y conflictos internos, pero casi siempre cuando se habla de escritorio, es cierto que se habla muchas veces del de Cluny, por ejemplo, en Francia, o el de Canterbury en Inglaterra, y a veces se ignora también lo nuestro. Y lo nuestro está claro que es San Millán de la Cogoya, porque ha florecido como es y con esos dos monasterios, pero también Albelda tiene esa importancia. Yo cuando he visto este códice me quedaba asombrado, porque había oído hablar de él, había oído hablar de la Crónica Albeldense cuando habla de distintas batallas dentro de la Reconquista, pero cuando tú ves la cantidad de páginas y tal como está ilustrado, y sobre todo esos mapas de T que hemos visto, que luego son más conocidos por los beatos, como el de Liébana. Hemos visto, por ejemplo, también ese episodio del paraíso terrenal, donde está Adán y Eva y donde no aparece la manzana como fruto prohibido, sino el higo, donde aparecen también con ombligo. Hay una cantidad de elementos teológicos que si vas analizando, además de los números arábigos. Todo eso es lo que nos está dando la importancia que tuvo este sitio. Y fíjate que se está poniendo en valor. Y una de las preguntas que te quería hacer, Javier, antes comentado que Gonzalo de Bercé, igual que otros, tuvieron que que educarse no tanto en San Miguelán de la Cogoya, que el conocimiento era el que había, pero sí en aquellas cátedras de Teología, de Lógica, en fin, de Gramática, y yo hablaba del Estudium General, esta universidad que hubo en Palencia en 1212 y seis años después, cuando se funda la de Salamanca. ¿Tú crees que tuvo tanta importancia esta primera Universidad de Palencia precisamente para que estos escritorium florecieran?
C
Yo diría al revés. Es decir, vamos a ver, la creación de estas universidades tiene un perfil claramente político. Para el año 1200 aproximadamente, los monasterios han empezado ya a caer, están en plena decadencia, aunque sobrevivan hasta la desamortización y hasta hoy mismo. Entonces es precisamente por cuestión política. Tanto política. Cuando hablo de política no estoy hablando de política seglar, estoy hablando de política también religiosa. Lo que interesa es dar un salto, como estaba sucediendo exactamente igual en Europa en el caso de Gonzalo de Berceo. En el caso de Gonzalo de Berceo tengo que decir que sabemos mucho más por su obra que por su propia persona. De Gonzalo de Berceo pueden quedar, no lo sé de memoria, sino siete, ocho referencias, y siempre apareciendo como testigo en cartas de confirmación, de compraventa, etc. Es decir, Gonzalo de Berceo, Testes, tú hablabas antes que aparece como diácono, también aparece como maestro de confesión, es decir, que no sólo es clérigo, como muy bien has dicho, sino que además no todos los clérigos en aquella época podían confesar. Es decir, tiene una categoría mayor. Y a mí, francamente, tengo que decirlo, porque además me gusta decirlo en público, que creo que es una de las personas con una bis intelectual más importante que ha dado la cultura en muchos siglos. Es un tío realmente fino, sorprendentemente fino, además de escribir un castellano perfecto, con un vocabulario, muchos de nosotros teníamos que ir directamente al diccionario para ver qué correlación tiene esa palabra con el valor actual. Entonces, lo que va a hacer sencillamente es terminar, y digo terminar, con el ciclo de hagiografías que se venían escribiendo hasta entonces en latín. Para entonces las hagiografías ya empezaban a decaer, ya empiezan a tener más importancia las obras, por ejemplo, las crónicas de carácter histórico, de tal modo que muchas de estas hagiografías se convierten ya a su vez en obras de carácter histórico, hablando de un santo determinado. Entonces él lo que va a hacer es tratar de poner a sus santos, a los santos locales, y este es un tema que nos llevaría muy lejos, incluso por encima de los santos neotestamentarios.
B
Claro, barría para casa.
C
Es decir, a él le interesa más, esa es menos mi posición, le interesa más, por ejemplo, Santo domingo de Silos, que es un miembro de la casa, o San Millán, el eremita Millán, o San Lorenzo, o Santa Oria, que incluso la Virgen y Jesús. Esto es así, esto es así. Y esto va por modas, pero por cuestión de marketing. Y es por cuestión de marketing, claro. En San Millán, ¿Qué podía San Martín? Lo tenéis muy claro para que lo veáis. ¿Qué marketing se puede hacer de San Martín? Muy poco. ¿Qué marketing se PUEDE hacer de la Virgen? Muy poco, porque San Martín de Tours es exactamente igual en Albeldá que en Tours, la Virgen es igual en Jerusalén que en San Millán, y la iglesia de San Millán está dedicada a la Virgen María, a la Virgen de marzo. Pero sobre San Lorenzo y sobre todo sobre San Millán o Santa Oria, yo puedo escribir todo aquello que crea conveniente para hacer un marketing del monasterio único, para hacer del monasterio algo único. Realmente era gente muy interesada y muy inquieta. Y claro está, él lo que va a hacer es no sólo escribir sobre estos santos, sino escribir bello sobre estos santos, además de hacerlo en castellano. Es decir, que aquí se juntan muchas cosas, él describe bello, con lo cual llega muy fácil a la gente, son versos que se pueden leer en voz alta, son muy fáciles de captar y la gente se los va a aprender de memoria, y van pasando de boca en boca. Y para eso San Millán de la Cogoya, como monasterio, ya se ha encargado de tener varios hospitales y albergues sobre el Camino de Santiago, para animar a la gente que está haciendo el Camino de Santiago a que suba a San Millán, especialmente a Suso, porque en Suso es donde están los santos. Y por eso él no es que escribiese en Suso, pero siempre alude a que esto se compuso en el portalie. Es decir, si habéis estado en Suso, que habréis estado casi todos, bueno, pues hay un portalón muy grande, maravilloso. Bueno, pues ahí él, de alguna manera, disfruta escribiendo, diciendo que lo ha escrito ahí.
A
Antes hablábamos, Javier, de la belleza iconográfica de este Códice Albeldense. Tiene una riqueza desde el punto de vista histórico enorme. Y tiene un detalle, la aparición de esos primeros números tal y como los utilizamos en la actualidad, los números árabes, que tienen también su origen en la India. Los árabes utilizan ahora números propiamente hindúes. Nosotros hemos heredado los de los árabes. Yo la primera vez que fui a Egipto, hace casi treinta y pico años, yo veía los números y me decían, los números árabes son los tuyos, estos son indios. Me llamó la atención, me llamó la atención esta historia tan curiosa y tan grotesca también al mismo tiempo, porque no tenía ningún sentido. Pero qué importante que sea el códice, esa primera referencia que hay, al menos conocida, de números como los nuestros, los caracteres latinos, que también se dicen en ocasiones de origen árabe.
C
Bien, pero fíjate, dándote la razón en todo, porque no te la puedo quitar, yo creo que habría que ir un poco al meollo de la cuestión. Antes hemos hablado de conocimiento, aquí está, yo creo que prácticamente. Todo el derecho civil de época visigoda y de época alto medieval, hasta el año 976 en que se escribe esto. Aquí está todo el derecho eclesiástico. Aquí hay cantidad de libros, uno de ellos, uno de ellos escrito sobre Mahoma. Claro, hoy te lleva, en este mundo tan partidista en el que vivimos, te lleva a bueno, vamos a ver qué pasa para que estos religiosos escribiesen aquí una historia sobre Mahoma. Bueno, porque es que antes de las Cruzadas, y esto se escribe dos siglos antes de las Cruzadas, las relaciones entre el mundo musulmán y el mundo cristiano tenían una vertiente militar política, por la conquista del territorio, pero escasa vinculación religiosa. ¿Por qué? Porque las dos religiones, lo queramos o no lo queramos, descienden del Pentateuco, es decir, del Antiguo Testamento, que es el libro común a las tres religiones. Entonces nos vamos a encontrar con que, aparte de tener aquí todo el derecho que se dice muy fácil, pero es que aquí está todo el derecho con el que se legislaba y con el que se hacía justicia. Tenemos una serie de testimonios realmente sorprendentes. Sorprendentes, pero además dándole un valor mayor que el que normalmente se suele dar a estos textos. Yo estoy ensamblando la cabo, no me harto de repetirlo. Este texto es una copia. Esto no se copió en Albelda por primera vez. Esto es una copia de copia de copia de copia. Con lo cual este testimonio nos está hablando de una manera de hablar en latín, de una manera de juzgar, de una manera de pensar que ha permanecido a lo largo del tiempo. Por eso antes, cuando hablabas tú, Jesús, de repositorio, es que es la palabra idónea. Es decir, es que esto es una base de datos que no cambia con el paso del tiempo.
A
Un conocimiento anterior es un conocimiento anterior, pero que esa fuente original quizás se ha perdido, pero ha quedado la copia.
C
Pero claro, lógicamente que se ha perdido por el paso del tiempo. Hablabas antes de guerras, pero muchas veces es el simple paso del tiempo. Luego En el siglo XI, hacia 1175, con la Reforma gregoriana, bueno, pues se van a quemar todos los libros escritos en letra visigótica. Bueno, pues este se salvó. Y otros centenares, otros millares en España, pero se podían haber perdido todos. ¿Por qué? Porque lo que interesaba era otro tipo de letra, con otro tipo de contenidos. Y claro, esto se salva. Y este es el conocimiento, es la sabiduría de esta gente. Y una sabiduría además, que frente a lo que se viene diciendo o se tiene esa sensación, no es sólo de carácter religioso. Aquí he hablado de derecho civil, he hablado de Mahoma, pero es que hablamos del cómputo. Imaginaros todos los que estéis aquí presentes y los que nos están escuchando, que esta gente conocía el calendario universal. Si yo hoy quiero saber qué va a ser, en qué día de la semana va a caer el 23 de mayo del año 3057, con un ordenador lo hago en 25 segundos. Esta gente echando sus cálculos, lo hacía, conocía perfectamente los calendarios lunares. ¿Por qué? Pues porque la religión se basa en unos tempos determinados. La Semana Santa nunca coincide en fechas y por lo tanto esto lo tenían que controlar.
B
¿Sabes a qué me ha recordado Javier este Código Albeldense? Porque en el fondo es un compendio de todo el conocimiento que había en aquel momento. Este códice tiene aritmética, tiene matemáticas, tiene geografía, tiene bestiario. Me recordaba a las etimologías de San Isidoro de León, las había hecho antes y era también ese compendio. Es verdad que en distintos tomos, aquí está todo glosado.
C
Pero fíjate, pero fíjate. Vamos a ver, no hemos cambiado tanto, no hemos cambiado tanto.
B
Ahora tenemos la Wikipedia.
C
Hoy tenemos la Wikipedia o la inteligencia artificial, que todavía es más peligrosa si no se sabe utilizar. Mira, un hermano mío, Claudio, y yo publicamos hace ya unos cuantos años tres grandes glosarios, tres grandes diccionarios, que eso sí que devienen directamente de las etimologías, y ahí sí que te queda sorprendido. Y no es porque aquí no te quedes sorprendido, aquí te quedas empatado del todo. Es que, vamos a ver, imaginémonos el Códice 46 de la Real Academia de la Historia, se llama 46 porque entró, llegó en el 46 y le pusieron ese nombre. El 46 tiene 20.000 entradas. El diccionario, que ayer, por cierto, se presentaron una serie de voces nuevas que va a aceptar voces de estas que todos los años nos sorprenden, incluso escandalizan muchas veces, cómo se pueden presentar esas voces, tiene 80.000. Fijaos que estamos hablando, esto es del año 976, es del mismo año. El glosario 46 es del 64, del año 964. Pero es copia de copia de copia. No sabemos dónde nos lleva eso. ¿Y qué nos encontramos ahí? Ahí nos encontramos, como bien has dicho tú, aplauto a Terencio, a todos los filósofos clásicos, toda la cultura romana, una parte de la cultura romana, una parte de las religiones del mundo, las características, cómo vestían las personas que viven en las antípodas nuestras, que dentro de un.
A
Monasterio, ¿A quién le puede interesar eso? ¿Tomaban nota de ello?
C
Pues vamos a ver, pero es como hoy, porque tenemos la tendencia a viajar todo, y tú has voy a Egipto y lógicamente me quiero enterar, a ver cómo visten los egipcios. Una bobada lo que acabo de decir. Pero en aquella época no, en aquella época no. ¿Entonces, claro, es para hacerte una idea del mundo, qué animales hay en en el mundo? Y entonces, claro, siguiendo la postura de Isidoro, que no es original, en Isidoro, porque esto viene de Grecia, siglos antes, nos encontramos en las antípodas, cómo pueden ser las personas. Las personas tienen un pie y un brazo, y entonces ves que se les dibuja con un pie enorme, con tres ojos, porque la imaginación al poder. Viva la imaginación. Entonces ellos tratan de. Y las etimologías tienen la responsabilidad de que luego se siga trabajando también, como se sigue trabajando, de explicar todo aquello que se sabe, es decir, el conocimiento, y tratar de rellenar todos aquellos aspectos que ignoramos. Hoy todos sabemos dónde están las antípodas, Japón, todos estos países. Entonces no se tenía ni la más remota idea, pero claro, sabían que la tierra era redonda y lógicamente alguien oye, aquí arriba estoy yo, y no se caen estos de aquí abajo. ¿Y cómo serán? Ellos dan lo que se imaginan, no con ánimo de falsear la realidad, sino sencillamente de llenar esa realidad que desconocen.
A
Es un mundo fascinante el del conocimiento, que yo creo que empieza mucho antes, pero lógicamente en la cultura occidental también por ese vínculo afectivo con el que nosotros jugamos siempre vamos un poco a lo que tenemos más cerca, a lo nuestro, esa seña de identidad que decía yo al principio. Y esa es la razón por la que de alguna forma hemos comenzado este programa de Ser Historia que estamos haciendo desde Albelda de Iregua, aquí en La Rioja, en el Scriptorium de Albelda, para intentar conocer cómo era esa comunicación, ese trasvase de la cultura que ha llegado hasta nosotros, copiando y copiando una y otra vez, y una copia de la copia, como decía ahora nuestro invitado, Javier García Turza. Javier, profesor de Historia Medieval de la Universidad de La Rioja. Como siempre, muchísimas gracias por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
C
Gracias a vosotros y sobre todo, gracias por preocuparos por la cultura, por el conocimiento y por nuestra tierra. Muchas gracias.
A
Una tierra absolutamente preciosa. Y Jesús Callejó, crononauta. Qué historia más fascinante la de los códices, la de las aventuras de todos estos frailes, que ahora intentaremos profundizar un poco más con nuestros próximos invitados. Como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito.
B
Más de historia, como tú dices, una historia apasionante. Acercarnos a esta época medieval, a los scriptorium, a Gonzalo de Berceo. Y solo como último apunte, Gonzalo de Berceo es el primero que hace referencia al queso de todo el Valle de Cameros, es decir, al queso camerano. Yo creo que se convierte en el primer influencer de ese queso y también hay que reivindicarlo.
C
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Date: December 28, 2025
Host: Nacho Ares
Guests: Jesús Callejo (crononauta), Javier García Turza (profesor de Historia Medieval, Universidad de La Rioja)
This episode of SER Historia, broadcast from the evocative setting of the Scriptorium de Albelda in La Rioja, delves into the life and legacy of Gonzalo de Berceo, recognized as the first known Castilian poet. Through engaging conversation, the hosts and their guest historian unravel Berceo’s pivotal role in the birth of written Castilian, the significance of monastic scriptoria in medieval knowledge transmission, and the creative and cultural vibrancy of the High Middle Ages in Spain. The tone is dynamic, informative, and warm, successfully demystifying one of Spain’s foundational literary figures.
“El gran mérito de Gonzalo de Berceo en ese siglo XIII es precisamente hacer accesible lo que en principio solo estaba destinado para unos pocos.”
— Jesús Callejo ([01:39])
“Toda la cultura, mejor, todo el conocimiento... se trata de conservar, pase lo que pase, en algún sitio. Y el sitio idóneo por excelencia... va a ser precisamente los centros monásticos.”
— Javier García Turza ([08:48])
“Hoy tenemos la Wikipedia o la inteligencia artificial, que todavía es más peligrosa si no se sabe utilizar.”
— Javier García Turza ([25:37])
On Berceo’s Language Innovation:
“El gran mérito de Gonzalo de Berceo... es hacer accesible lo que en principio solo estaba destinado para unos pocos...”
— Jesús Callejo ([01:39])
On Scriptorium Labor:
“No solo una misma persona escribía, copiaba o iluminaba... había todo un equipo y cada uno encargado de una responsabilidad y de una especialidad.”
— Jesús Callejo ([06:35])
Marketing and Literature:
“A él le interesa más... los santos locales... Esto va por modas, pero por cuestión de marketing.”
— Javier García Turza ([17:08])
On Manuscript Transmission:
“Esto es una base de datos que no cambia con el paso del tiempo.”
— Javier García Turza ([25:37])
On Medieval Knowledge:
“¿Sabes a qué me ha recordado Javier este Código Albeldense? Porque en el fondo es un compendio de todo el conocimiento que había en aquel momento.”
— Jesús Callejo ([25:04])
Bestiaries and Medieval Fantasy:
“Las personas tienen un pie y un brazo... porque la imaginación al poder. Viva la imaginación.”
— Javier García Turza ([28:10])
The episode vibrantly brings to life the medieval world of Gonzalo de Berceo, showing how a secular cleric’s decision to write in vernacular Castilian democratized access to spiritual narratives—and how scriptoria functioned as medieval “servers” of knowledge. The interplay between local pride, literary craft, and the slow evolution from monastic to university-based learning provides a rich tapestry of cultural heritage, explored with charisma and scholarly insight. The conversation closes by reminding listeners of the hidden gems of regional history and the perennial value of knowledge transmission—be it by manuscript, print, or podcast.