Transcript
A (0:02)
Ser Podcast.
B (0:07)
Jesús Callejó una temporada más. Bienvenido de nuevo a ser historia.
C (0:13)
¿Qué tal, Nacho? Pues qué placer, qué placer volver a reencontrarnos en este foro histórico que es ni más ni menos que Ser Historia. Pues fenomenal, sobreviviendo al calor y por supuesto presto y dispuesto para esta nueva.
B (0:26)
Temporada, quince ya quince temporadas. Comenzamos hoy precisamente la decimoquinta temporada de Ser Historia, con un montón de historias, un montón de novedades, un montón de nuevos temas, pero uno de los clásicos desde casi el principio del programa es este cronovisor que imagino, como dice siempre Jesús, las tuercas de la máquina estaban perfectamente engrasadas y ajustadas para comenzar a realizar viajes maravillosos en el tiempo.
C (0:55)
Ya nos hemos encargado que los engranajes, vamos, me río yo de la máquina Antiquitera, esta está mucho más perfeccionada con aceite de oliva virgen de Jaén, va totalmente engrasada y dispuesta para viajar a esos lugares y a esas zonas y sobre todo a esas fechas apasionantes donde la historia sigue viva, sigue activa y nosotros estamos aquí como cronistas para contarlo.
B (1:17)
Hablabas de la máquina de Antiquitera, precisamente en este primer programa de la decimoquinta temporada, José Francisco Saz Requena, dentro de unos minutos, en su sección El blues de la ciencia, el blues de la historia, nos va a hablar precisamente de esa máquina de Antiquitera. Pero bueno, el protagonista de este primer cronovisor es un artista al que el otro día revisando programas, le hemos dedicado un par de secciones, un par de bloques a lo largo de estas 15 temporadas. Es Joaquín Sorolla, uno de los magos, Jesús de la pintura, con una luz increíble y lo que me gusta decir siempre en un lenguaje muy particular, que hace ver al espectador, hace identificar enseguida al espectador una pintura con él, con Sorolla.
C (2:05)
Sí, es verdad, son de los que se identifica claramente su estilo, lo cual para mí es el mayor mérito que puede tener un artista, un pintor o un escultor, que se identifique a lo lejos esto es un Sorolla, igual que se identifica esto es un Dalí o esto es un Miró, pues también Sorolla. Y es cierto que estamos hablando de uno de los grandes pintores, no sólo valenciano, sino también a nivel universal, un auténtico maestro de la luz, porque así se le caracteriza, a pesar de que estuvo en varios movimientos pictóricos de la época, vivió lo suficiente esos 60 años como para dedicar toda una vida a la pintura. Muchísimos, miles de cuadros se le atribuyen y no hay museo con prestigio que no tenga un Sorolla y sobre todo por ese aspecto de la luz, y no una luz cualquiera, sino la luz del Mediterráneo, la luz de Valencia, a pesar de que él tuvo también otro tipo de cuadros, es muy conocido también por los retratos, es muy conocido también por sus temas folclóricos y también por sus temas sociales. Él también reivindicó en una época determinada de su vida, determinadas condiciones penosas en las que vivía el ser humano y todo lo reflejó, lo reflejó como buen fotógrafo casi que era, utilizando sus pinceles y de ahí que muchos de sus cuadros tengan que ver con el realismo, otros tienen que ver con el naturalismo, con el costumbrismo, con el impresionismo y por supuesto, como el luminista también se le llamó a esa última etapa de su vida donde la luz tenía un protagonismo especial.
