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Sus novelas, lo conocía totalmente. Son escritores que reflejaron sus vivencias en la literatura. Lo mismo le pasó a Jack London y a tantos otros. Y es verdad que Joseph Conrad también por las circunstancias en las que él vivió, en las que él se educó, porque hay que recordar que su padre, Apolo se llamaba, era un escritor, era un activista, además era traductor de Shakespeare, de Víctor Hugo, de Dickes, con lo cual desde muy joven aprendió a relacionarse con esta literatura y fueron exiliados a Siberia por el zar de turno y eso hizo que su padre muriera pronto, que su madre también al poco tiempo muriera de tuberculosis y. Y al final tiene que quedar bajo la custodia de un tío suyo, con solo 11 años, el tío materno, que fue realmente su tutor en Cracovia. Entonces, claro, esas condiciones, ya con 11 años, que se quede huérfano, ya te marca psicológicamente para la posteridad. Pero ahí es cuando entra ya en los suburbios de Marsella, porque él se va a Marsella, ya sabes que sabe polaco, aprende francés, ahí es cuando se hace marino, ahí se da cuenta de que el mar le da muchas posibilidades para desarrollar su vida y sobre todo, para ganarse el sustento. Se enrola en la marina mercante francesa, ahí es cuando aprende navegación, aprende el comercio marítimo, es cuando viaja las Antillas, a México, a Venezuela, Colombia, en fin ya empieza a haber mundo ahí. Todavía no es escritor ni siquiera, yo creo que sospecha de que pueda ser escritor en algún momento, desde Marsella, que es donde vive peripecias y bueno, prácticamente hasta muere allí porque le ocurre de todo, incluso empieza ya con la bebida, el juego, pues lo que es un joven que tiene dinero, el clásico marinero de la época, pues imagínate, se mete en todos los tugurios. Luego él se va a Inglaterra, ahí es donde ingresa la marina mercante británica y es cuando empieza a aprender el inglés, pero aprender el inglés de una manera portentosa, que los ingleses nativos se asombran de la riqueza de vocabulario que él llegó a adquirir y es cuando obtiene el título de capitán de la marina mercante y es cuando se nacionaliza ciudadano británico y es cambia su nombre por el de Joseph Conrad. Esos son momentos antes de embarcarse al Congo, que es como hemos comentado, en 1890, o sea que esto es un poco el inicio, por decirlo así, el prólogo de su vida hasta que tenía esos 32 años. Pero el Congo le marca, y ya digo que le marca de una manera decisiva a la hora de entender el mundo y sobre todo de su perspectiva social, porque ese impacto psicológico por la crueldad colonial la deja mentalmente tocado y ese viaje le muestra el lado más oscuro del ser humano que queda reflejado en muchas de esas novelas que él publica posteriormente, como puede ser Lord Jean, como es Nostromo, como es Bajo la mirada de Occidente, varias novelas que él va publicando. Él se casa al final con Jesse George, tenía 22 años, su mujer y tiene dos hijos, con lo cual intenta establecerse de una forma como más sedentaria, pero en fin, no lo consigue, le llama La aventura de lo salvaje, la aventura del mar, y él siempre intenta buscarse un poco la vida de la mejor manera que él sabe, pues eso, que está picheando con unas cosas y con otras, siempre dentro del mundo marino. Es cuando se empieza a dar cuenta que es buen escritor, porque los editores dicen oye, pues este chico promete, además como lo que cuenta suena como real. Efectivamente, era tan real, lo había vivido todo. Claro, lo había vivido, lo único que cambia son los nombres, pero evidentemente él se abandona a esa vida marítima y cuando muere, sobre todo su tutor, que es un poco su referente, es cuando ya se dedica a otro tipo de actividades, es cuando bueno, la escritura me está dando dinero, me arriesgo menos porque la vida es muy valiosa, se puedo dar cuenta que la vida hay que vivirla. Es cuando publica su primera novela, La locura de Almaier, que es cuando ya empieza a hacer esa carrera literaria, pero en inglés, él ya empieza a escribir en inglés y es cuando ya hace un poco toda la exploración cosmopolita que nosotros conocemos y sobre todo cuando se convierte en un auténtico novelista de referencia. Convocado al premio Nobel cada año, nunca se lo daban, pero él sí que tenía la sensación de que había. Había que transmitir un poco todo lo que él había conocido del mundo. Fíjate, incluso le daba un poco como pereza escribir, o sea, escribía muy lento, odiaba escribir porque él tenía las ideas muy claras, pero ponerse a escribir y tirarse unos cuantos meses para publicar una novela le daba mucha pereza. Eso lo cuenta en una autobiografía que le escribe. Y sobre todo lo peor, siempre el lado oscuro de todos estos escritores eran las deudas que él tenía. Pedía préstamos, le encantaba vivir de forma lujosa, pero claro, gastaba más que los ingresos que él tenía entonces, imagínate. Y una de las aventuras en las que es el reloj, sobre todo en la época un poco más salvaje, es cuando se mete a jugar sus dineros, lo que le quedaba, que eran 800 francos en el Casino de Montecarlo. Claro, ¿Qué ocurrió en el Casino de Montecarlo? Pues que lo perdió todo. Entonces prácticamente era la asignación que él tenía de medio año antes de meterse a novelista, antes de empezar a ganar mucho más dinero. Es cuando vuelve a Marsella sin un céntimo en el bolsillo y es cuando tiene que pedir ayuda a su tío. Su tío va para allá para ayudarle y no se le ocurre otra cosa, esto ya forma parte un poco de la leyenda urbana, pero para que veas cómo es la personalidad de Joseph Conrad, no se le ocurre otra cosa que simular una especie de duelo que tuvo y que en ese duelo su contrincante le pega un tiro en el pecho que casi le mata. Cuando llega su tío dice que allí ni pistola, ni herida de bala, ni nada, que se había autoinfligido una herida para dar pena y para que le diera un dinerillo y poder sobrevivir. Es decir, que se dedica un poco a la picaresca, que se dedica a buscar también una biografía que no es la suya, pero que le genera también ese aspecto legendario y ese aspecto de truán. Así que este es un aspecto muy llamativo de Joseph Conrad. Antes de que te cuente, para mí el otro aspecto más llamativo, que es su supuesta aventura en España.