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A
Ser Podcast Jesús Callejo, una semana más. Bienvenido de nuevo a ser historia.
B
¿Qué tal, Nacho? Bien hallado aquí con favorables vientos para la travesía que nos espera, porque hoy.
A
Vamos a descubrir a un personaje curioso de la historia de la literatura. Vamos a viajar la segunda mitad del XIX y principios del siglo XX, un ruso de lo que hoy es Ucrania, que se convirtió en uno de los pilares más importantes de la literatura inglesa. Joseph Conrad.
B
Sí, así es, Korzeniowski se apellidaba antes de que se empezara a llamar Joseph Conrad. Este era realmente de familia polaca. Es verdad que donde nace, nace en la época donde formaba parte del Imperio Ruso, lo que actualmente es Ucrania, pero su familia y su origen y su idioma era polaco, que luego aprende el francés y por último aprende el inglés y escribe el inglés como si hubiera nacido allí toda su vida. Es un personaje curioso porque hizo un poco de todo, cosmopolita, fue también capitán de barco mercante, gran novelista, uno de los que debería haber recibido el Premio Nobel de Literatura y no lo recibió, como tantos otros, pero sobre todo porque en sus obras y también en su vida hizo una exploración moral y psicológica de lo que es el ser humano. Conocer un poco su vida, y ahora nos vamos a adentrar en su biografía, es conocer un poco un personaje que tuvo que beberse la vida a sorbos, que lo refleja en sus novelas y que es, yo creo que condición fundamental para primero leer una buena literatura y sobre todo ver cómo alguien convierte su propia vida en una auténtica novela. Ya sabes que ha habido otros novelistas que viajaban con la mente, pero este no, este viajaba con la mente, con el cuerpo, estuvo en todos los tinctados. Incluso hay como leyendas que se han añadido a su biografía que no son exactamente reales, porque también se ha dicho que era contrabandista de armas en España, ni más ni menos, y hay mucha leyenda urbana en toda esa historia. Así que este es Joseph Conrad, este polaco que luego se fue a Marsella y que luego, por supuesto, estuvo en Gran Bretaña y que con su barco estuvo recorriendo lo que se dice antiguamente los siete mares.
A
Muy bien. Jesús Callejo, crononauta. Pues tenemos aquí el teclado de nuestro cronovisor, una semana más. ¿Cuál es la fecha que nos propones en esta ocasión?
B
La fecha es el 12 de junio de 1890. Adelante, pasen. Jesús Callejo les está esperando junto al cronovisor.
A
Jesús, a ti y a mí nos gusta navegar. ¿Dónde nos encontramos?
B
Bueno, pues en el río Congo, ni más ni menos. Estamos en el África negra, en uno de los momentos más cruciales en la vida de Joseph Conrad. Momentos cruciales tanto físicos como mentales. Recuerda que te dije antes que es muy bueno conocer su obra, para ver esa exploración psicológica de lo que le tocó vivir, sentir y padecer. Bueno, pues estamos en el momento en el que se embarca en este río, en el río Congo, porque tiene un contrato. Estamos hablando de un personaje que en este momento tiene 32 añitos, ya tiene una edad, pero quiere vivir aventuras, quiere seguir compartiendo experiencias para luego reflejarlas en sus futuras novelas. Le contrata a la Sociedad General Bélgica, de Bélgica para eso, para hacer una exploración por el río, porque él convierte en el excapitán de un barco fluvial en ese momento. Y el anterior capitán le habían asesinado, con lo cual estaba la plaza vacante. Y él dijo, pues venga, pues voy yo esto. Ya te imaginas las circunstancias peligrosas que se generaban allí. Él se encarga de capitanear este barco fluvial, el Roi de Belgs, como así se llamaba, reemplazando a esta capitán asesinado. Llega en un momento en el que el Congo no se llama el Congo Belga, es el Estado Libre del Congo. Es ni más ni menos que una propiedad privada de Leopoldo II, del rey de Bélgica, con todas las atrocidades que se sabe que estaba cometiendo. Pero claro, nuestro protagonista, Joseph Kozernowski, luego convertido en Joseph Conrad, todavía no es consciente de lo que se va a encontrar allí. Normalmente los contratos se hacen por tres años. Ninguno dura tres años en este Congo, en este Estado libre del Congo. ¿Por qué? Sencillamente por las condiciones penosas que le toca hacer. Él se embarca con este barco fluvial y va recorriendo distintos lugares. Es decir, para que te hagas una idea, desde Matadi, que es la primera localidad donde él toma contacto, hasta Leopoldville, que es la actual Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo, ya se llama Leopold. Para que veas tú la grandeza y el ego que tenía aquí el rey de Bélgica. Pues son 400 kilómetros. 400 kilómetros que recorre y de esos tres años que debería estar, sólo permanece 6. ¿Por qué sólo permanece 6? Bueno, pues por fiebre, por disentería, por malaria, porque empieza a ver el horror. Ve a trabajadores africanos encadenados, exhaustos, algunos mutiladas sus manos, abandonados al borde del camino, que se ven forzados a trabajar. Estamos hablando de que tienen que trabajar en el caucho. Y sobre todo ve lo que él llama el horror. Y digo lo de la palabra horror porque sabes que es una de las palabras que se repiten en una novela que está inspirada directamente en esta experiencia traumática que es El corazón de las tinieblas, que luego se convierte en parte este argumento en la película de Apocalipsis Now. Bueno, él se da cuenta de que la civilización puede ser más cruel que la barbarie. Él le entra ese pesimismo existencial que luego deja reflejada en sus novelas. ¿Y por qué? Porque lo que está viendo allí no considera que sea fruto de la selva o fruto de los animales salvajes, sino fruto del ser humano. Y que es capaz de hacer las mayores barbaridades. Claro, para entenderlo nos tenemos que dar cuenta quién era Leopoldo II, que reina en Bélgica hasta el año 1909 y que durante un montón de tiempo tuvo este territorio, este territorio que 60 veces el tamaño de Bélgica, que era este Estado Libre del Congo, lo tiene bajo su dominio, pero como dominio particular, no de Bélgica, sino como parcela suya particular. Y allí se sabe que se cometieron todo tipo de barbaridades. Primero buscando el marfil, que era necesario para hacer estatuillas, incluso las tecalas del piano. Y luego cuando se dan cuenta del caucho, que es fundamental en la década de 1890, porque servía para producir ruedas de bicicletas, para ruedas de autos, etc. Entonces, esa fiebre del caucho es lo que hizo que él tuviera una especie de ejército privado de 19.000 hombres, 19.000 hombres que se llamaba la Fuerza Pública, para que te hagas una idea. Y esa Fuerza pública de los 19.000 hombres llegaron a matar en unos 30 años a 10 millones de congoleños. 10 millones. Una auténtica masacre. Y una de las cosas que se hacía era amputarles las manos a ellos o a sus hijos, porque a la familia, a las mujeres, a los hijos, les secuestraban, para tener siempre a todos estos como esclavos. Es decir, que si cometían una rebelión, no sólo sufrían ellos, sino también la propia familia. Y bueno, las fotos, por ejemplo, que hay de ese periodo, ves cómo estaban mutilados las manos de una forma inmisericorde. En 1908 es cuando el Estado Libre del Congo se convierte en el Congo Belga, pero cuando está Joseph Conran, todavía no es el Congo belga todavía está habiendo esas barbaridades. Y él, ya digo que se queda totalmente traumatizado. Por eso hemos venido en este momento preciso con el cronovisor, porque para él es en el momento del desencanto, es el momento en el que no sólo sufre físicamente por estas enfermedades que te he comentado, sino que sufre mentalmente porque no es capaz de comprender cómo el ser humano puede llegar a producir este horror. Y eso genera, entre otras novelas, El corazón de las tinieblas, donde el protagonista del narrador es Charles Marlowe, que en el fondo es el alter ego de Joseph Conrad. Qué curioso, porque en El corazón de las tinieblas en ningún momento se cita la palabra Congo, en ningún momento se habla de Leopoldo II, pero siempre subyace el ambiente, las experiencias, los traumas que él vivió. Y el jefe británico de la exploración de marfil, que es el Sr. Kurt, en el fondo está reflejando los caciques y las barbaridades que él vio reflejadas.
A
En una el horror, si te parece. Jesús Callejo CRONONAUTA Antes de saltar a temas quizás un poco más amables, en la biografía de ellos, Joseph Conrad, que también los hay, vamos a escuchar la voz del doctor José Alberto González Celis. Él es ingeniero naval y miembro de la Joseph Conrad Society en Reino Unido. Él vive en Bélgica, en Bruselas. Le mandamos un afectuoso abrazo desde aquí. Fue quien nos propuso precisamente hablar de la figura de Joseph Conrad. Y esto es lo que nos cuenta sobre su estancia en el Congo y ese cambio vital que el autor desarrolló después de ese paso por África. En esas condiciones, como decías tú ahora.
C
Tan terribles, nunca sabremos exactamente cuáles fueron las razones o lo que ocurrió realmente en aquel viaje para que le llevara a decir que antes de África era solamente un animal prepotente y allí perdió su inocencia para siempre. Lo que sí podemos es intuir, mediante la lectura de obras como El corazón de las tinieblas, anotaciones en otras obras y correspondencia con otros autores, que lo que ocurrió allí ocurrió a dos niveles diferentes. Ocurrió a un nivel o a una faceta estrictamente personal, y ocurrió a un nivel o una faceta profesional. En cuanto a la faceta personal, una serie de agrias decepciones llegaron a minar los sueños que Conrad albergaba cuando aceptó aquel trabajo navegando por el río Congo. Aquella navegación tan específica le llevó a vivir una serie de circunstancias que no fueron agradables En primer lugar discutió con oficiales de la compañía para la que estaba trabajando. Enfermó de malaria y de disentería y tuvo que ser tratado en una misión baptista americana en Stanley Pool. Más tarde acabaría completamente horrorizado con la codicia y la brutalidad del hombre blanco, codicia y brutalidad de las que fue testigo, viendo cómo se utilizaba el chicote, las amputaciones, etc. A las que se sometía a los esclavos que extraían y transportaban el caucho. Todos estos factores a nivel personal, estrictamente humano, cambió su visión de la naturaleza humana. Y cambió esa visión de una forma irremediable.
A
Jesús lo decía antes. Una de las virtudes con que cuenta Joseph Conrad, al contrario de otros novelistas, él sí que conocía los lugares que describía en sus novelas, en sus aventuras, lo que le da también un sabor, un sabor especial. Emilio Salgari, por ejemplo, sabemos que nunca estuvo en muchos de los emplazamientos que él contaba en sus novelas, teniendo de protagonista a Sandokan, etc. Pero Joseph Conrad conocía perfectamente, de primera mano, todo aquello que él describía en.
B
Sus novelas, lo conocía totalmente. Son escritores que reflejaron sus vivencias en la literatura. Lo mismo le pasó a Jack London y a tantos otros. Y es verdad que Joseph Conrad también por las circunstancias en las que él vivió, en las que él se educó, porque hay que recordar que su padre, Apolo se llamaba, era un escritor, era un activista, además era traductor de Shakespeare, de Víctor Hugo, de Dickes, con lo cual desde muy joven aprendió a relacionarse con esta literatura y fueron exiliados a Siberia por el zar de turno y eso hizo que su padre muriera pronto, que su madre también al poco tiempo muriera de tuberculosis y. Y al final tiene que quedar bajo la custodia de un tío suyo, con solo 11 años, el tío materno, que fue realmente su tutor en Cracovia. Entonces, claro, esas condiciones, ya con 11 años, que se quede huérfano, ya te marca psicológicamente para la posteridad. Pero ahí es cuando entra ya en los suburbios de Marsella, porque él se va a Marsella, ya sabes que sabe polaco, aprende francés, ahí es cuando se hace marino, ahí se da cuenta de que el mar le da muchas posibilidades para desarrollar su vida y sobre todo, para ganarse el sustento. Se enrola en la marina mercante francesa, ahí es cuando aprende navegación, aprende el comercio marítimo, es cuando viaja las Antillas, a México, a Venezuela, Colombia, en fin ya empieza a haber mundo ahí. Todavía no es escritor ni siquiera, yo creo que sospecha de que pueda ser escritor en algún momento, desde Marsella, que es donde vive peripecias y bueno, prácticamente hasta muere allí porque le ocurre de todo, incluso empieza ya con la bebida, el juego, pues lo que es un joven que tiene dinero, el clásico marinero de la época, pues imagínate, se mete en todos los tugurios. Luego él se va a Inglaterra, ahí es donde ingresa la marina mercante británica y es cuando empieza a aprender el inglés, pero aprender el inglés de una manera portentosa, que los ingleses nativos se asombran de la riqueza de vocabulario que él llegó a adquirir y es cuando obtiene el título de capitán de la marina mercante y es cuando se nacionaliza ciudadano británico y es cambia su nombre por el de Joseph Conrad. Esos son momentos antes de embarcarse al Congo, que es como hemos comentado, en 1890, o sea que esto es un poco el inicio, por decirlo así, el prólogo de su vida hasta que tenía esos 32 años. Pero el Congo le marca, y ya digo que le marca de una manera decisiva a la hora de entender el mundo y sobre todo de su perspectiva social, porque ese impacto psicológico por la crueldad colonial la deja mentalmente tocado y ese viaje le muestra el lado más oscuro del ser humano que queda reflejado en muchas de esas novelas que él publica posteriormente, como puede ser Lord Jean, como es Nostromo, como es Bajo la mirada de Occidente, varias novelas que él va publicando. Él se casa al final con Jesse George, tenía 22 años, su mujer y tiene dos hijos, con lo cual intenta establecerse de una forma como más sedentaria, pero en fin, no lo consigue, le llama La aventura de lo salvaje, la aventura del mar, y él siempre intenta buscarse un poco la vida de la mejor manera que él sabe, pues eso, que está picheando con unas cosas y con otras, siempre dentro del mundo marino. Es cuando se empieza a dar cuenta que es buen escritor, porque los editores dicen oye, pues este chico promete, además como lo que cuenta suena como real. Efectivamente, era tan real, lo había vivido todo. Claro, lo había vivido, lo único que cambia son los nombres, pero evidentemente él se abandona a esa vida marítima y cuando muere, sobre todo su tutor, que es un poco su referente, es cuando ya se dedica a otro tipo de actividades, es cuando bueno, la escritura me está dando dinero, me arriesgo menos porque la vida es muy valiosa, se puedo dar cuenta que la vida hay que vivirla. Es cuando publica su primera novela, La locura de Almaier, que es cuando ya empieza a hacer esa carrera literaria, pero en inglés, él ya empieza a escribir en inglés y es cuando ya hace un poco toda la exploración cosmopolita que nosotros conocemos y sobre todo cuando se convierte en un auténtico novelista de referencia. Convocado al premio Nobel cada año, nunca se lo daban, pero él sí que tenía la sensación de que había. Había que transmitir un poco todo lo que él había conocido del mundo. Fíjate, incluso le daba un poco como pereza escribir, o sea, escribía muy lento, odiaba escribir porque él tenía las ideas muy claras, pero ponerse a escribir y tirarse unos cuantos meses para publicar una novela le daba mucha pereza. Eso lo cuenta en una autobiografía que le escribe. Y sobre todo lo peor, siempre el lado oscuro de todos estos escritores eran las deudas que él tenía. Pedía préstamos, le encantaba vivir de forma lujosa, pero claro, gastaba más que los ingresos que él tenía entonces, imagínate. Y una de las aventuras en las que es el reloj, sobre todo en la época un poco más salvaje, es cuando se mete a jugar sus dineros, lo que le quedaba, que eran 800 francos en el Casino de Montecarlo. Claro, ¿Qué ocurrió en el Casino de Montecarlo? Pues que lo perdió todo. Entonces prácticamente era la asignación que él tenía de medio año antes de meterse a novelista, antes de empezar a ganar mucho más dinero. Es cuando vuelve a Marsella sin un céntimo en el bolsillo y es cuando tiene que pedir ayuda a su tío. Su tío va para allá para ayudarle y no se le ocurre otra cosa, esto ya forma parte un poco de la leyenda urbana, pero para que veas cómo es la personalidad de Joseph Conrad, no se le ocurre otra cosa que simular una especie de duelo que tuvo y que en ese duelo su contrincante le pega un tiro en el pecho que casi le mata. Cuando llega su tío dice que allí ni pistola, ni herida de bala, ni nada, que se había autoinfligido una herida para dar pena y para que le diera un dinerillo y poder sobrevivir. Es decir, que se dedica un poco a la picaresca, que se dedica a buscar también una biografía que no es la suya, pero que le genera también ese aspecto legendario y ese aspecto de truán. Así que este es un aspecto muy llamativo de Joseph Conrad. Antes de que te cuente, para mí el otro aspecto más llamativo, que es su supuesta aventura en España.
C
Sí, sí. Que fue un episodio oscuro. Ha sido un episodio oscuro en la juventud de Joseph Conrad, cuando estaba en Marsella, se encontraba en una situación financiera y personal muy comprometida. No conseguía embarcar, no conseguía continuar con lo que era su. La había encontrado, que era su. Su vocación. Era una persona que tenía 20 años recién cumplidos. Estábamos hablando del año 1878. Llegó un momento en el que se vio dependiendo económicamente de su tío y tomando decisiones económicas, metiéndose en el juego, tomando decisiones que no eran las correctas. Todo ello en la vida de Joseph Conrad. Mantengo la tesis de que es un punto de inflexión, porque una vez que abandona Marsella es cuando llega a Norfolk, al Reino Unido, y es cuando empieza a encontrar más embarques de forma consecutiva. Puede desarrollar su vida como marino y de hecho ya según él dice, nunca más se alejó. Se alejó más de dos horas de Londres, ya se asentó en el Reino Unido y fue donde desarrolló el resto de su vida. De hecho, hay al hilo de la pregunta de cómo ha proyectado este tipo de vivencias en sus personajes, quizás el sentido del honor no es tan claro, pero en su obra The End of the Tether, que se ha traducido Con la soga al cuello, presenta a un personaje que se encuentra en una situación igualmente tanto personal como profesional, muy delicada y le lleva a tomar una serie de decisiones que bien pueden recrear o bien pueden tener un paralelismo con las que Joseph Ponrate vivió en Marsella en el año 1878, cuando tenía 20 años. ¿En ese punto de inflexión, que representó en su vida aquellas circunstancias?
A
¿Jesús, escuchábamos de nuevo al Doctor José Alberto González Celis, ingeniero naval y miembro de la Joseph Conrad Society, hablando de esta anécdota de juventud, ese disparo que será? Un ataque, un suicidio, que como tú decías, marcaba un poco ese momento antes y después de la vida del joven Joseph Conrad, que no sé si a partir de ese momento su vida cambió. Esas cosas. Imagino que en el perfil vital de una persona te pueden generar ciertos arrepentimientos, pero no creo que cambiará mucho. Pero en cualquier caso, a partir de ahí, recordemos que Él nació en 1857 y la primera novela, La locura de Almaier, la publicó en 1895 y empieza a viajar por otros lugares, entre ellos España. También estuvo con nosotros y lo reflejó en alguna de sus novelas también.
B
Bueno, hay dudas, hay dudas. Ya te comento que alrededor de la biografía de Joseph Conrad hay un poco de todo, porque bueno, él escribe también reflejos de su personalidad, entonces en algunos casos está claro que hay elementos que corresponden a su vida y hay otros elementos que él se inventa o exagera. Y aquí en este caso, yo creo que en torno a su biografía abundan mucho esos mitos y uno de sus mitos es lo que le hace incidir un poco en nuestro país, en España, y ni más ni menos que en un momento clave de la historia de España que fue la tercera guerra carlista. Entonces, bueno, te cuento un poco lo que se ha contado, porque incluso en algunas biografías se da como cierto que él estuvo en España y que fue ni más ni menos que un traficante de armas para ayudar a los carlistas en su lucha. Y estamos hablando de esa tercera guerra carlista que era entre 1872 y 1876. Entonces dice que tiene una amante española, amante vasca, Rita de la Estaola, así se llamaba, y gracias a esos contactos que tenía con los carlistas, pues varias de esas armas llegan ni más ni menos que al pretendiente al trono, que era Carlos VII en aquel momento. Luego queda frustrado porque al final ni el contrabando llega a buen puerto, su amante le abandona y ese supuesto duelo que también ocurre, pues todo es falso. Y digo que todo es falso porque los biógrafos que se han adentrado de una forma mucho más seria, más rigurosa en su biografía. Estos datos están extraídos un poco de las dos novelas o de las dos obras que sí hace referencia a España. Una de ellas es La flecha de oro y otro es un cuento que se llama La posada de las dos brujas. En La flecha de oro es donde se hace esta referencia a la guerra carlista y donde el protagonista protagoniza todo esto que acabo de comentar, pero eso no quiere decir que él lo viviera, pero sí que generó un poco este mito, si realmente él estuvo o no estuvo en España. De hecho, en esta novela La flecha de oro sí que incluye palabras en español, con lo cual no deja de ser muy llamativo porque está ambientada en una época muy concreta, en 1813, en la guerra de la Independencia. Luego ya digo que sí que hace referencias a la Tercera Guerra Carlista, pero en esta Guerra de la Independencia, pues eso lo incluye en un lugar determinado de Asturias y sí que menciona palabras en español como misericordia, posada, guerrillero, vaya usted con Dios o buenas noches, senorita, porque la ñ no la ponía, todo lo que era la ñ lo escribía con ñ. Bueno, eso es muy llamativo. Y ahí es donde habla un poco de que el protagonista se enamora de una joven gitana que va con falda corta, lo cual también llama mucho la atención porque una gitana con falda corta a principios del siglo XIX tampoco te la imaginas, pero bueno, eso es lo que nos indica de que parece que en España no debió estar. Entonces todo esto que te cuento es lo que se incluye o se relaciona con la aventura vasca de Conrad, que se conqueta en esa participación, supuesta participación en la Tercera Guerra Carlista que él realizaría en la época que estuvo en Marsella consiguiendo armas para entregárselas al pretendiente carlista que era Carlos VII. Bueno, pues de todo esto nada de nada. Todos los biógrafos consideran que es una fabulación que él orquestó y que en parte está basada en estas obras como referencia claramente española y otras pues de los, ya sabes, de los dimis y diretes, de los chascarrillos que se comentaban en aquel momento y que él no quiso desmentir. Pero hasta donde yo sé, él no llegó a España y lo que sabía de España era de oídas y de hecho todo lo que cuenta un poco de España, incluso a los propios asturianos, les deja muy mal parados porque los describe prácticamente casi como salvajes. Con lo cual no creo que a Anustirano le guste leer esas novelas, pero porque todo indica de que él tenía un concepto totalmente peyorativo, un poco lo que en aquella época se estilaba con España, que pensaba que era un país exótico, donde todavía estábamos en un sistema bastante retrasado comparado con el resto de Europa y nada más lejos de la realidad, sencillamente eran los motivos de la leyenda negra que se fue incrementando a lo largo del tiempo. Así que esa aventura en España y sobre todo la aventura vasca, la descartamos por completo porque no estuvo ni en el País Vasco, ni en Asturias, ni en ninguna otra parte.
A
Pero sí que es cierto que él realizó otra serie de viajes. Fue bastante. Podríamos definirle casi como culo inquieto a la hora de intentar moverse para buscar inspiración para sus novelas, o ya hizo a partir de un momento como Emilio Salgari, todo de gabinete de biblioteca y. Y a partir de ahí a dejar el pensamiento libre para crear.
B
Tuvo, yo creo que dos etapas muy claras. La primera etapa es la que te acabo de comentar, cuando por supuesto está exiliado con su familia en toda esta zona de Polonia, pero bueno, también en Siberia, cuando va a Marsella, cuando está en Inglaterra, cuando se hace capitán de barco, entonces ahí navega muchísimo y sobre todo navega por. Por el Caribe, se sabe que estuvo en las Antillas, que estuvo también en el Yucatán, en México, en Venezuela, en Colombia, toda esa zona sabe que estuvo, y sobre todo la gran aventura suya que fue en el Congo, la que te acabo de comentar. A partir de ahí, a partir de 1890, él sufre ese cambio, cambio drástico tanto en su vida como en su personalidad. Es cuando abandona la vida marítima, es cuando, ya te digo, se casa, tiene estos dos hijos y ahí es cuando él empieza a escribir. Ahí es verdad que empieza a viajar, pero de otra manera, ya no de una forma tan intensa. Él ya tiene sus 40 años, entonces ya no tiene esa inquietud para valorar o para ver las cosas que él quería, porque claro, él tenía la sensación de que el mundo era muy bonito, de que todo el mundo era bueno, y cuando se dio cuenta de lo que pasó en el Congo, su personalidad y su carácter cambia hasta el punto. Eso forma parte de su forma de ser. Él tenía miedo irracional al público, sufría ansiedad social intensa cuando tenía que dar una charla, cuando tenía que leer en público alguna de sus novelas, estaba aterrado. Y eso lo cuentan un poco los testigos que le veían en algunos eventos. Literalmente se enfermaba del estómago antes de aparecer. Entonces era paradójico que alguien que analizaba también la psicología humana, él al final tuviera estos ataques de ansiedad. Entonces todo eso es lo que generaba que él ya no viajara tanto. Le daba un poco miedo el exponerse públicamente. Pero sin embargo, él fue muy admirado por eso, por Henry James, por H. G. Wells, las cartas privadas, por ejemplo, pues él tenía una sensación muy llamativa. Es lo que ahora llamamos el síndrome del impostor. Es decir, en sus cartas él consideraba que tenía una fama inmerecida, que en el fondo era un poco fraudulento, porque estaba engañando a todo el mundo, que él no era tan bueno, que tampoco escribía tan bien. Una sensación. Curioso. Es un poco esa versión del genio literario que no se acaba de creer su propio éxito.
A
Hay otro aspecto de su perfil que llama mucho la atención. Es una persona, podríamos decir, ciudadano del mundo. Él viajó por muchos continentes, conoció muchos lugares, pero luego realmente, el haber nacido en Polonia, el haber recorrido Europa, África, hacía que de alguna forma él tampoco se sintiera de ninguno de esos lugares. Se sentía extraño y forastero en todos ellos. Que eso también es algo que desde el punto de vista vital, más personal, también tiene generar cierta desazón.
B
Sí, totalmente, totalmente. Él se consideraba un poco un cosmopolita, pero por eso, porque no tenía un lugar de asentamiento fijo. Él estuvo en distintos lugares y allí dejó su huella. Pero sobre todo porque en sus últimos años tenía esa visión pesimista de la humanidad. ¿Me explico? Él no creía en el progreso moral de la humanidad, fruto de todo lo que había visto. Para él la civilización era una especie de capa finísima sobre el caos. Había un caos inmanente. Entonces, de vez en cuando había como visos de democracia, como visos de organización. Pero esa visión oscura, claro, que influyó después no sólo en él, sino en escritores como Josh Orwell, como Greene, como tantos. Y yo creo que en parte también influenciados por Joseph Conrad. Él decía que esa ausencia de un control social, si no hubiera ese control, sí que el hombre podría sucumbir a la oscuridad, podría sumergirse en lo peor de la especie humana y ser capaz de cometer las acciones más siniestras. Una de las frases más populares o más famosas de Joseph Conrad es que la creencia en algún tipo de maldad sobrenatural no es necesaria, porque los hombres por sí solos ya son capaces de cualquier maldad. Esto yo creo que refleja muy bien su forma de pensar y su forma de ser. La maldad estaba no tanto en la naturaleza salvaje, sino sencillamente en el ser humano cuando escarbabas y sobre todo cuando descubrías su auténtica sombra. Y eso queda reflejado en sus novelas. Y esa es la parte que a un psicólogo y a un sociólogo también le interesa de Joseph Conrad.
A
La figura de Joseph Conrad yo creo que es un poco hija de su tiempo y sobre todo una personalidad muy particular, porque no todo el mundo tenía la posibilidad de poder realizar viajes de descubrir lugares, pero también él tuvo la mala fortuna de descubrir algunos de los peores lugares del mundo que le hicieron cambiar también su forma de ver al ser humano. Joseph Conrad ha sido el protagonista del Cronovisor esta semana junto con Jesús Callejo. Jesús, como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
B
Ha sido todo un placer y la próxima semana seguro que nos embarcaremos con otro personaje y en otras latitudes. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
C
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Host: Nacho Ares
Guest: Jesús Callejo (crononauta)
Date: February 15, 2026
This episode of SER Historia explores the adventurous and tumultuous life of Joseph Conrad (born Józef Teodor Konrad Korzeniowski), the Polish-born mariner who became one of the most significant English-language novelists. The conversation delves into how Conrad’s personal experiences—his travels, traumas, and constant encounters with humanity’s darkness—shaped his literary works, most famously Heart of Darkness. Through dynamic storytelling, expert commentary, and notable quotes, the episode uncovers how Conrad’s life itself resembled a harrowing novel, marked by displacement, existential crises, and psychological scars.
“...es un personaje curioso porque hizo un poco de todo, cosmopolita, fue también capitán de barco mercante, gran novelista... sobre todo porque en sus obras y también en su vida hizo una exploración moral y psicológica de lo que es el ser humano.”
—Jesús Callejo [00:43]
“Empieza a ver el horror. Ve a trabajadores africanos encadenados, exhaustos, algunos mutiladas sus manos, abandonados al borde del camino... lo que él llama el horror.”
—Jesús Callejo [06:07]
“Nunca sabremos exactamente cuáles fueron las razones... para que le llevara a decir que antes de África era solamente un animal prepotente y allí perdió su inocencia para siempre.”
—Dr. José Alberto González Celis [10:19]
“...alrededor de la biografía de Joseph Conrad hay un poco de todo... abundan mucho esos mitos...”
—Jesús Callejo [22:46]
“...para él la civilización era una especie de capa finísima sobre el caos... de vez en cuando había como visos de democracia, como visos de organización. Pero esa visión oscura, claro, que influyó después no sólo en él, sino en escritores como Josh Orwell, como Greene, como tantos.”
—Jesús Callejo [30:41]
“La creencia en algún tipo de maldad sobrenatural no es necesaria, porque los hombres por sí solos ya son capaces de cualquier maldad.”
—Jesús Callejo citando a Conrad [31:31]
On encountering true darkness:
“Empieza a ver el horror... lo que él llama el horror.”
—Jesús Callejo [06:07]
On Congo as a traumatic crucible:
“Antes de África era solamente un animal prepotente y allí perdió su inocencia para siempre.”
—Dr. González Celis [10:19]
On the myth of Spanish adventures:
“Todos los biógrafos consideran que es una fabulación que él orquestó... hasta donde yo sé, él no llegó a España y lo que sabía de España era de oídas.”
—Jesús Callejo [26:10]
On the nature of civilization and darkness:
“Para él la civilización era una especie de capa finísima sobre el caos... La creencia en algún tipo de maldad sobrenatural no es necesaria, porque los hombres por sí solos ya son capaces de cualquier maldad.”
—Jesús Callejo [30:41, 31:31]
This episode illuminates Joseph Conrad as a restless soul and literary innovator, whose works were deeply shaped by personal suffering, the devastating realities of colonialism, and a cosmopolitan alienation that influenced both his vision and style. Through a mixture of lived adventure and existential brooding, Conrad sits as both an explorer and a chronicler of the heart’s—and humanity’s—darkness.