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A
Ser Podcast.
B
Jesús Callejo una semana más. Bienvenido de nuevo a ser historia.
A
¿Qué tal, Nacho? Pues un placer y en este caso también una delicia, porque creo que vamos a hablar de un personaje muy delicioso, desde luego.
B
Un personaje que ha marcado. Un personaje que ha marcado la historia de la pintura, sobre todo por ese lenguaje tan singular, no tanto en la forma de pintar, que es muy flamenco, muy de los Países Bajos, pero sobre todo los temas que trataba. Estamos hablando del Bosco y vamos a viajar a esa segunda mitad del siglo XV y unos poquitos años, hasta 1516, donde él muere. Cuando él muere, como digo, uno de los referentes que cautivó y enamoró a Felipe II.
A
A Felipe II ya tantos y tantos, porque la verdad que su obra no dejaba indiferente, para bien y para mal, como te puedes imaginar. Ahora la vemos y decimos que qué maravilla cómo dibujaba este hombre. Parecía surrealista, claro, pero es que surrealismo surge en el siglo XX. Los surrealistas tipo Dalí y Mar Ernst quedaban también subyugados por esa pintura, pero en aquella época, pues hombre, no era muy aceptada por la mayoría de la gente, porque no se sabía si estaba haciendo una especie de apología del cristianismo o más bien de las herejías del cristianismo. De hecho, a él se le ha asociado al Bosco a sectas, a sociedades secretas, en fin, a movimientos religiosos un poco extremos. Y eso es un poco lo. Lo que condiciona la vida y la obra de Jerónimo El Bosco. Por una parte, no tenemos muchos datos. Es cierto que los datos biográficos que nos han llegado de él son muy escasos. Es cierto que él no fechaba sus pinturas, pinturas al óleo, todas ellas hechas sobre tabla de roble, salvo una excepción, el de los siete pecados, que está hecha en una tabla de álamos. Es decir, que pinta el óleo pero nunca en lienzo, siempre en tabla. Es importante también tenerlo en cuenta. ¿Pero por qué? Porque ya que no fechaba y no las firmaba las obras, por lo menos a través de. De una determinada técnica, que es la dendrocronología, podemos saber gracias a la madera en qué época fueron pintadas, lo cual ya es una ventaja, no te creas. Bueno, pues ese es un poco Jerónimo El Bosco, Jerónimo Van Haken, que nació en una población muy extraña y muy extraña a la hora de decir el nombre, y que refleja muy bien ese carácter flamenco que le tocó vivir y que también dejó muchos discípulos porque él tuvo un taller, ganó bastante dinero con la pintura. Por desgracia, muchos de sus cuadros han desaparecido. Algunos desaparecieron en España con el incendio del Alcázar, pero muchos también están en España. Y gracias a un personaje que tú acabas de citar, a Felipe II, que sintió una fascinación tremenda, casi morbosa, por los cuadros del Bosco, hasta el punto de que los tuvo en su cuarto privado y dice que fue lo último que vio cuando estaba en su agonía.
B
Todo un personaje el Bosco, nacido en Den Bosch. Yo estuve un par de veces en Den Bosch, en Holanda, y bueno, algunos seguramente yo voy a utilizar siempre la palabra del término Holanda para hablar de los Países Bajos, los neerlandeses, que se ha puesto ahora de moda y tal. Tú sabes que yo por esto de las exposiciones trabajo con holandeses y ellos mismos son los que me no, yo Estoy en Holanda. ¿Dónde estás? ¿Están aquí? No estoy en Ámsterdam, estoy en Holanda. Así que esa pedantería que ha surgido ahora, que es correcto de lo decir los Países Bajos y decir el gentilicio de neerlandés, pero vamos, me parece un poco ya ir, volver a freír la patata cuando ésta ya está más consumida que yo que sé. Pero bueno, este autor holandés, como digo, el bosco, nacido en 1450 y fallecido en 1516. ¿Cuál es la fecha que nos propones esta semana para comenzar nuestro viaje, Jesús?
A
La fecha es el 13 de junio de 1463. Adelante, pasen. Jesús Callejo les está esperando junto al cronovisor.
B
Bueno, Jesús, calorcito, ten cuidado, cúbrete, que están cayendo aquí listones de madera de las casas que hay a nuestro alrededor. Está ardiendo Dembosch, la ciudad.
A
Bolduque suena mejor.
B
Sí, Dembosch es como lo dicen ellos, volduques, el término castellanizado. Y aquí estamos viviendo en nuestra propia carne un incendio terrible, un pavoroso, y.
A
Por eso hemos venido también a este momento. Que marca, que marca al Bosco en este momento. Él tiene 12 añitos. Suponiendo que la fecha de nacimiento sea esa, la que estamos barajando, 1450, porque bueno, ya también se ha especulado que a lo mejor era otra, pero poniendo como referencia esa fecha, está claro. Además, el niño que vemos tiene esos doce, trece años y está contemplando el incendio, el incendio de. Iba a decir, este pueblo es una ciudad, porque estamos hablando de 14.000 habitantes, que ya tenía por aquella época, y se están quemando 4.000 casas, ni más ni menos. Es decir, es un incendio terrible. La casa del Bosco no se quema porque está en el barrio. Bueno, pero te puedes imaginar el impacto psicológico, pero también físico que ocasiona, porque estamos hablando de 643 personas que fallecen de una forma inmediata, y algunas como consecuencia de la intoxicación del humo. Eso deja huella no sólo a todos los habitantes de ese pueblo, sino también a Jerónimo, que así es como todavía se llamaba, antes de que fuera él conocido como El Bosco. Y lo curioso, y eso es un poco las referencias que hay de distintos cronistas, él a partir de aquel momento, desde ese día, este muchacho que desde la habitación observaba el incendio y no podía hacer nada, empieza a pintar. Y empieza a pintar, claro que ya se dedicaba, hacia sus dibujitos, en fin, sus habilidades pictóricas, pero él ya empieza a pintar cosas siniestras, cosas apocalípticas, cosas que a él le marca, los gritos, los chillidos, el caos, el desbarajuste que se produce en esta noche del 13 de junio, a él le marca hasta el punto de que su propio abuelo se queda un poco extasiado, porque él ve lo que hace y ve que son figuras muy sombrías, muy negras, incluso en uno de los cuadros dice que el abuelo cuando lo contempla, ve que hay como una especie de parte del infierno, porque hay gentes vestidas de largo, de largo, y además con una especie de sotanas enlutadas que llevan pues eso, como pedazos calcinados de los muertos metidos en unas carretas. Está claro que esto le influyó posteriormente su pintura, porque en su pintura es verdad que hay muchos episodios que tienen que ver con el Evangelio, que tienen que ver con el Antiguo y con el Nuevo Testamento, pero también tienen que ver mucho con el infierno, con los condenados, con los demonios, pero Pint a su estilo, eso es un poco lo que le ha dado ese carácter, hasta el punto de que incluso Bruegel el Viejo también se inspiró en sus cuadros para hacer también sus pinturas, pero siempre con ese carácter, por una parte simbólico, por otra parte apocalíptico y por otra parte herético, porque muchas de esas interpretaciones, y ahora lo comentaremos, muchas de las interpretaciones del Jardín de las Delicias, por ejemplo, o de la extracción de la Piedra de la Locura, es algo más de lo que estamos viendo a primera vista, nos está dando otro mensaje. Ese mensaje puede ser en este caso evangélico, apostólico, litúrgico o no, o realmente él estuvo metido en alguna sociedad secreta y esas enseñanzas y enseñanzas, en algunos casos ocultas, quedaron plasmadas en sus cuadros.
B
Lo llevo viendo, claro, hay que pensar, estamos en una época casi a finales de la Edad Media, abriendo ya casi las puertas al Renacimiento, una época de cambio de pensamiento, pero desde luego la religión lo marcaba absolutamente todo y de ahí que el impacto del fuego, tan identificado siempre con el infierno, con las herejías, con todo aquello que transgredía la línea recta, que marcaba esa estricta religiosidad cristiana católica del momento, debió servir como una especie de shock en la mente de aquel crío de doce, trece años, que seguramente era mucho más madura que un crío de ahora, porque empezaban a trabajar muy jóvenes y se hacían a la vida mucho antes que ahora, pero desde luego, en ese contexto de religiosidad extrema, en donde cualquier cosa que hacías estaba perseguida o bendecida por la religión, el fuego era uno de esos protagonistas sempiternos, presentes siempre en todos los pensamientos.
A
El fuego y un elemento más, Nacho, muy importante, porque por entonces estaba cerca el año 1500. En el año 1500 se pensaba igual, pasó también el año 1000, pero en el año 1500 se pensaba que iba a ser el fin del mundo. Bueno, nos hemos librado del año 1000, pero no vamos a hablar del 1500. Siempre los números redondos, ya sabes, salían los agoreros, los profetas del Apocalipsis. Y ese mensaje fraguó mucho no sólo en la Europa Central, también por supuesto en España. Y se pensaba, porque eso también le pasa con los de Durero, se pensaba que el fin del mundo era inminente, que la Parusía, que la llegada de Jesucristo era inminente. Entonces sí que había un concepto pesimista en los cuadros, en las obras literarias. Por entonces abundan mucho también las representaciones pictóricas de la Danza de la Muerte, donde la muerte igual a todos, con independencia que sea rico, noble, labriego o lo que sea. Entonces yo creo que también hay que enmarcarlo en esa mentalidad. El Bosco, tanto de niño como cuando fue adulto, porque claro, él llega a vivir hasta 1516 y él pasa esa transición del año 1500. Él se pensaba igual que lo pensaba casi todo el mundo, que algo iba a ocurrir, algo malo, un fin del mundo, un fin de los tiempos. Y en parte queda reflejado en esas pinturas, no sólo las suyas, sino también de otros pintores coetáneos. Yo creo que también es importante tener esa referencia porque luego explicaría el porqué en muchos de esos cuadros y las temáticas que la elegía, es verdad que muchas eran encargos, pero muchas de esas temáticas siempre hay un componente apocalíptico, siempre hay algunas calaveras, siempre hay muertos, siempre hay demonios, siempre está el averno, siempre están las llamas. Bueno, pues evidentemente todo en parte queda condicionado por este momento del cronovisor, donde él fue testigo de ese incendio pavoroso. Y a partir de ahí sus obras están muy relacionadas, por supuesto, con sus inclinaciones religiosas. Se dice que él formó parte de los Hermanos del Espíritu Libre, de los amaraucianos, como así se llamaba, era un nombre derivado del que fue su fundador, Amauru y de Ben era un profesor de lógica y de teología de la Universidad de París, pero también se inscribió en La cofradía de Notre Dame en 1486. La cofradía de Notre Dame eran como católicos apostólicos, donde hacían un poco de todo y sobre todo consagrado al culto de la Virgen y a las obras piadosas. Entonces yo creo que él jugó un poco en ese doble baremo, jugó un poco con una doble baraja. Por una parte, evidentemente tenía que ser muy cristiano, porque así lo marcaban las normas, pero por otra parte, por su forma de vivir, por su forma de sentir también la vida, él era un poco heterodoso, hasta el punto de que algunos de los cuadros, ya te digo, luego comentaremos si quiere su simbología, sí que hace referencia, por ejemplo, al Tarot. Hay un cuadro suyo que lo titulan El vagabundo o El vendedor ambulante y que si tú ves la carta del tarot, la carta que no tiene número de los arcanos mayores, de los 22 arcanos mayores, es exactamente El loco, es ese arcano sin número, es ese vendedor ambulante, es ese hijo pródigo, como distintos nombres que ha recibido su cuadro. Entonces estaba claro que él conocía el Tarot, que él conocía esta especie de símbolo esotérica y lo plasmó a su modo, por supuesto, en muchísimos cuadros.
B
Si te parece, Jesús, vamos a escuchar a Charles de Moig. Él fue comisario de la exposición Jerónimo el Visiones de un genio que tuvo lugar en Dembos, en Bolduque, en el año 2016. Son fragmentos que hemos utilizado en otra ocasión, en aquella temporada de 2016 en ser historia, pero que nos sirven para contextualizar un poco el momento que vivió el Bosco, toda la interpretación que había y cómo marcaba de una forma muy siniestra, me atrevería a decir, el mundo del pecado. Pues todo ello, todo ello queda perfectamente reflejado en las palabras que vamos a escuchar de Charles de Moig.
C
No sabemos exactamente por qué el Bosco pintaba así, por qué pintaba estas criaturas. Sabemos que era un hombre muy religioso y que estaba muy interesado en el mensaje de que el hombre debía hacer buenas acciones, pero también sufría muchas tentaciones a lo largo de su vida. En aquella época había muchas fuentes para inspirarse, como los dibujos miniados de los manuscritos de los monasterios. También están las gárgolas de la catedral de San Juan que tenemos aquí en Den Bosch. Como vemos hay montones de puntos de inspiración en todas partes, pero la razón exacta de por qué pintaba de esta forma lo desconocemos porque no hay fuentes autobiográficas. En época medieval todo estaba relacionado con el pecado. El pecado estaba en todas partes y había circunstancias muy variadas para ello. Había guerras, había incendios en las ciudades y todo esto debió de impresionar mucho a la gente y especialmente a un artista tan original como el Bosco. Estaba la Biblia como otra fuente e historias relacionadas con Cristo y sus pecados. Todo esto creó un escenario propicio para el mundo del pecado, describe escrito por el Bosco, pero creo que él mismo de alguna forma se sentiría pecador como muchos de sus contemporáneos. Lo más importante de toda la exposición es que permite a los visitantes tener una impresión completa de toda la obra del Bosco. Tenemos 17 de sus 24 obras conservadas y 19 de los 20 dibujos y bosquejos que realizó. Con ello consigues tener una visión muy completa del legado artístico de este pintor universal. Hemos hecho un trabajo de investigación, solicitamos la colaboración de nuestros colegas en todo el mundo para conocer más sobre la obra del Bosco, para conocer más la forma en que trabajaba, su proceso creativo, las atribuciones de las obras. Desde el año 2010 el equipo de investigación visitó numerosos museos empleando los métodos de trabajo más modernos, fotografías con infrarrojos, rayos X, creando con todo ello una enorme base de datos con miles y miles de fotos del trabajo del Bosco. Gracias a esta base de datos ha sido posible trabajar independientemente de donde estuvieran las obras. Todo ello nos ha permitido conocer más sobre el Bosco, ya que es necesario estudiar en profundidad sus cuadros y dibujos para saber más de él. Es imprescindible, por ejemplo, estudiar los dibujos para entender sus cuadros. Las diferencias entre los dibujos y la superficie de sus pinturas explican el proceso creativo y por qué cambió algunas cosas. En nuestra exposición podemos ver la génesis de esos cambios. Nos hemos dado cuenta de que el Bosco era un pintor muy rápido, trabajando sobre elementos aún húmedos que le permitían cambiar cualquier detalle. Mientras estaba pintando.
B
Jesús era un mundo muy tétrico, muy siniestro. Tú lo decías antes, siempre aparecen representadas imágenes que podríamos identificar con la muerte. Es cierto también que la muerte, la guerra, las enfermedades debían de estar muy normalizadas en aquella época porque las tasas de mortalidad eran muy grandes. Sin embargo, el Bosco lo matiza y lo presenta no como algo normalizado, sino como algo extraño, algo insólito, algo seguramente simbólico.
A
Totalmente. Yo creo que esa es la clave y esa es la fascinación que nos generan los cuadros del Bosco. Tienes que ir al Museo del Prado. Por suerte, gracias a Felipe II tenemos varios cuadros del Bosco, hasta seis, ni más ni menos. Por cierto, tres. Se está ahora discutiendo su autoría, luego si quieres te lo comento, porque hay toda una dialéctica y una polémica sobre si son suyos, son del taller o son de algún discípulo. Pero bueno, gracias a Felipe II podemos contemplar en España varios de esos cuadros, de los pocos que se conservan, porque realmente se habla de que sólo Se han conservado 21 pinturas y 9 dibujos. Muchos fueron destruidos o posiblemente algunos estén en colecciones privadas de las que no tenemos constancia. Pero bueno, una de las características del Bosco, solo hay que ver sus pinturas, te quedas fascinado por la cantidad de detalles, por ese reino vegetal, animal que utiliza, a veces con mucho sarcasmo, porque en el fondo, ya te digo, yo creo que está transmitiendo un tipo de mensaje solo legible para los iniciados, para los que estuvieran un poco en su cuerda. Por otra parte son cuadros grotescos, tú ves que están representando personajes caricaturescos. Por otra parte se ve toda una tendencia onírica, Es como si él hubiera tenido sueños y pesadillas y luego las dejara plasmadas en este en estos cuadros, en estos óleos sobre tabla, pero también hay mucho mensaje alquímico, no lo olvidemos. Le interesaba también la alquimia, igual que le interesaba el tarot. De hecho, si es verdad que él estuvo dentro de esa especie de sociedad semisecreta que se llamaba Los hermanos del libre espíritu, pues bueno, uno de los nombres que dice que recibían era los Adamitas. Si es verdad, esto ya te digo, hay que tomarlos siempre con toda la precaución del mundo, porque ni los historiadores se ponen de acuerdo, pero sí es verdad que forma parte de estos Adamitas por el culto que profesaban a la figura de Adán anterior al nacimiento de Eva, es decir, al Adán andrógino. Pero claro, ellos decían que si al final iba a ocurrir el fin de los tiempos, iba a ocurrir el Apocalipsis, pues Carpe D, pues vamos a disfrutar, vamos desnudos, en fin, vamos a comer, a beber, a fornicar, porque en definitiva, para cuatro días que queda en el convento. Es un poco en esa mentalidad de aquella época. Si él formaba parte de esa sociedad y de esa sociedad herética, pues muchos de sus cuadros, sobre todo en El jardín de las delicias, el tríptico, ya sabes que hay una parte que es el nacimiento de Adán y Eva, la otra parte, la que vemos a nuestra derecha, sería el Apocalipsis, el infierno, los condenados, pero la parte central es toda una alegoría al placer, al placer, a todo tipo de elementos que aparecen a veces procaces, porque si tú miras un poco El Jardín de las Delicias, que me parece que es un cuadro muy representativo de la mentalidad y la psicología que tenía el Bosco, aparte de ver la fuente de la vida, el árbol del bien y del mal, hay como una especie de vestuario medieval, pero es que si te fijas un poco más, es que hay elementos muy eróticos, porque primero aparecen hombres y mujeres desnudos, pero se ve claramente actos heterosexuales, actos homosexuales, actos de placeres solitarios, incluso bestialidad, en fin, se ve todo tipo de prácticas. Eso era muy llamativo en aquella época. Imagínate para Felipe II, al que se le asocia un poco con esa ortodoxia religiosa de que era más papista que el Papa. Todo lo contrario, Felipe II le interesaban muchísimos estos temas, no sé si por vicios ocultos o sencillamente porque se daba cuenta de que también había un tipo de mensaje esotérico del que él era proclive y sobre todo también por la alquimia. Muchos de estos cuadros tienen claves alquímicas. Felipe II, no lo olvidemos, en El Escorial había una torre donde se hacían prácticas alquímicas. Por lo tanto él estaba interesado posiblemente para conseguir oro a través de metales innobles, a través de ese proceso de la Gran Obra, pero también posiblemente la transformación del ser humano, que en definitiva es lo que buscaba cualquier hombre de conocimiento.
B
Claro, hombres de conocimiento que en aquella época siempre estaban vinculados, por lo menos lo hacemos hoy, que yo creo que esa es una proyección de anhelos muy presentistas de cualquier persona que en la Edad Media o en el Renacimiento tenga una serie de inquietudes, enseguida lo encasillamos en una sociedad secreta, lo encasillamos en un grupo determinado. Yo creo que eso, no digo que no lo hubiera, pero yo creo que en muchos casos es más una proyección de anhelos del presente. Porque lo decías antes, al Bosco se le ha acusado, se le ha señalado pertenecer a muchas de estas sociedades secretas y claro, no hay ninguna evidencia de ello, no hay ningún documento, no hay absolutamente nada. Son todo ideas un tanto baladíes, en el sentido de que no hay una evidencia, un texto donde diga de una forma preclara Esto es así. ¿Tú qué crees? Porque sucede con Leonardo da Vinci, por ejemplo, también, que se le ha dicho que estaba en varios grupos esotéricos. Es cierto que el esoterismo en aquella época tenía una presencia muy clara, pero yo no sé hasta qué punto esto de las sectas y las sociedades secretas tiene donde sujetarse, donde amarrarse.
A
Has citado además dos personajes que eran coetáneos, viviendo en distintos lugares, pero es verdad que eran coetáneos y es cierto que en aquella época, por una parte estaba enmarcada en una religiosidad imperante, porque no quedaba más remedio si no te jugabas la vida y te jugabas el alma. Pero por otra parte, las personas inteligentes, y está claro que tanto Leonardo da Vinci como el Bosco eran muy inteligentes, eran muy avanzados, muy pioneros en sus artes y sobre todo en la forma de transmitir sus mensajes, está claro que coqueteaban con otro tipo de doctrinas heterodosas, vamos a llamarlas, pero pasa ahora también. La mayoría de la gente acepta la versión oficial y hay gente que no acepta la versión oficial, intenta tener conocimientos a través de otras vías a través del espiritismo, de la masonería, de los rosacruces, etc. Bueno, pues entonces ocurría algo parecido. De lo que sí tenemos constancia es que por lo menos el Bosco sí que formó parte desde 1486 de la cofradía religiosa de Nuestra Señora. ¿A qué se dedicaba? Pues sobre todo era una asociación laica, no era religiosa, pero se dedicaba al culto a la Virgen y sobre todo a las obras de caridad. Eso no quiere decir que él también tuviera esa sensación de que el conocimiento no sólo estaba inscrito en lo que era la Biblia, el libro sagrado, sino que también él buscaba otro tipo de libros y seguro, ya digo, no hay constancia documental, pero seguro que tenía algún que otro grimorio, consultaba las obras de Agripa y en fin, todo ese tipo de conocimiento más oscuro, más prohibitivo, casi con total seguridad. Además incluso tiene años oscuros, por ejemplo entre 1500 y 1504, no se sabe muy bien dónde está, parece que está en Venecia, pues ahí entra en contacto también con personas de una intelectualidad muy alta y posiblemente también buscará en bibliotecas algún tipo de libro que le pudiera influir. A fe que le influyó no solo a él, sino también a sus discípulos, y no solo también a sus discípulos, sino a grandes personajes de la pintura de aquel momento. Hay un cuadro, por ejemplo, de Peter Bruegel el Viejo, que es El triunfo de La muerte de 1562, ya había muerto, por supuesto el Bosco, que sabiendo que estaba influido por el Bosco, es cuando empiezas a interpretar muchas de esas escenas también apocalípticas que aparecen reflejadas en El triunfo de la muerte. Por cierto, un cuadro donde aparece en el museo, en el Maestro del Prado, de nuestro querido y común amigo Javier Sierra.
B
Ahora le escucharemos a Javier y ahora.
A
Le escucharemos teniendo en cuenta un poco todo esto, sabiendo que efectivamente él seguía la ortodoxia religiosa porque no le quedaba más remedio, pero que coqueteó con otro tipo de disciplinas, no me cabe ninguna duda, sobre todo porque sólo tienes que ver sus cuadros, y cuando tú analizas sus cuadros, y te pongo por ejemplo, solo un ejemplo de los muchos que podíamos poner, la extracción de la piedra de la locura, lo que aparentemente lo que queda reflejado ahí, cualquier profano que vea esa pintura verá que hay un cirujano que le está extrayendo lo que se llamaba La piedra del mal en el cerebro de un loco. Se pensaba que era por eso, que había una concreción en su cerebro que le permitía hacer todo tipo de desmanes y de locuras. Pero si observamos bien el cuadro, veremos el real significado que quería buscar el Bosco. Entonces lo que se hace es que se está estirpando una flor. Cuando tú ves, no sale una piedra, es una flor, y la flor es un tulipán negro. El tulipán negro significa dinero, es decir, dentro de la simbología, en tanto que la bolsa que tiene el cirujano está atravesada por un puñal, en teoría de este supuesto loco, que indica que es el verdadero acto clínico, es decir, la extracción del dinero del bolsillo de los tontos. Está haciendo una especie de crítica, de sarcasmo, de ironía, a través del cuadro donde están extrayendo supuestamente la piedra de la locura y lo que está extrayendo es nada, pero que se están riendo de alguna forma de esa superstición que por entonces estaba muy en boga. Desde esta interpretación, los cuadros del Bosco adquieren una dimensión totalmente diferente.
B
Esa es la lectura que hay que hacer de muchas obras de arte, no solamente una descripción somera, sino ir más allá. Lo hemos dicho muchas veces aquí en el programa, y antes mencionabas a Javier Sierra, autor de El maestro del Prado, buen amigo, y que le preguntábamos sobre uno de esos cuadros que aparece precisamente en esta obra de éxito internacional publicada por Planeta, El maestro del Prado. Le preguntábamos, como digo, sobre El jardín de las delicias, y esto es lo que nos ha respondido.
D
El jardín de las delicias es un cuadro lleno de extrañezas, singularidades y diría incluso contradicciones. Extrañezas porque no sabemos si se llama realmente El jardín de las delicias, es una denominación que se le puso en pleno siglo XX. Ignoramos por completo cómo lo llamó el artista, cómo lo llamó la familia Nassau, que fue la primera propietaria de este cuadro. Lo que sí sabemos, en cambio, es cómo lo llamaron en España cuando llegó a manos de Felipe II y lo bautizaron como el cuadro de la variedad del mundo. También sabemos, y ahí está su contradicción, que Felipe II se embelesó con aquel cuadro de tal manera que su confesor, el padre Sigüenza, tuvo que salir al paso de las maledicencias de la época, porque no estaba bien visto que un monarca católico y contemplativo como era el rey Felipe, pasara tanto tiempo delante de un cuadro en el que se veía tanta gente desnuda. De hecho es el cuadro con mayor número de desnudos desde la época clásica. Pero tiene un punto de misterio, su interpretación. Algunos, como Wilhelm Freinger, piensan que el cuadro no era una obra ortodoxa, sino que era el reflejo de la fe heterodoxa que tenía jeroglíficamente Bosco en una secta centroeuropea muy extendida, también con ramificaciones en España, como fue la Hermandad del Espíritu Libre o los Adamitas. Esos adamitas creían que vivíamos en pleno tiempo del Apocalipsis, que esto era el fin del mundo y que si queríamos salir de él debíamos evolucionar despreciable de lo material, como hicieron nuestros primeros padres, Adán y Eva, y después de un proceso de purga muy severo, llegar a construir un nuevo paraíso terrenal. Si vemos El Jardín de las Delicias, empezando por la Tabla del Infierno, pasando por la central y llegando a la supuesta Tabla del Paraíso, veríamos un reflejo perfecto de la fe de los adamitas. ¿Quién sabe? Lo cierto es que El Jardín de las Delicias es un cuadro, una obra de arte que admite tantas interpretaciones que todo es posible alrededor de la obra maestra de Jerónimo Bosco.
B
Jesús. Qué importante es hacer esa lectura que vaya más allá de la simple descripción. Lo he comentado muchas veces aquí en el programa. Yo en la carrera me harté de escuchar simples descripciones de cuadros sin profundizar en por qué esa armadura tenía ese escudo, por qué el color, esos contrastes de color entre los tejidos que decoraban, entre comillas, una estancia. Pues todo ello, todo ello tenía símbolos, tenía un significado que se ha perdido y es una pena. Y trabajos como el de Javier o el que estás haciendo ahora mismo, Jesús, en el cronovisor, como crononauta, nos acerca a esa otra realidad mucho más cercana y mucho más real del significado de los cuadros.
A
Yo creo que es esencial. Es esencial. Ahora, como bien sabes, en el Museo de ThyssenBornevisa hay toda una exposición de lo oculto, precisamente buscando sus mensajes alquímicos, esotéricos, espirituales, teosóficos, en muchos de los cuadros clásicos, tanto de antaño como de hogar. Bueno, pues evidentemente, si no tenemos una interpretación, a veces también simbólica de muchos de estos cuadros, nos perdemos muchísima información. El Mosco está claro que la refleja en El Jardín de las Delicias, posiblemente sea el tríptico más conocido, donde queda muy bien reflejado ese mundo fantástico oculto donde él bebió de estos textos prohibidos y heréticos y ahí quedan reflejados en animales, en seres humanos, cosas que te llaman la atención. De hecho hay muchas plantas, por ejemplo, hay muchas frutas, vemos grosellas, vemos moras, madroños, frambues, fresas, cerezas. De hecho se le llamaba el cuadro de la fresa al principio, antes de llamarle el jardín de las delicias, porque hay una fresa gigantesca que preside ese tríptico y porque la fresa luego aparece en bastantes lugares. Bueno, este tipo de frutos que te estoy diciendo aluden a la voluptuosidad, a los placeres de la vida, con lo cual ahí se le refleja un poco si era adamita o no era adamita. Pero también está la mandrágora. La mandrágora, ya sabes también un poco toda la parte simbólica y esotérica que tiene la mandrágora. Pero es que antiguamente, en aquella época, cuando se utilizaba la expresión coger fruta, equivalía a tener comercio carnal. Entonces, qué casualidad que haya tantas frutas, que haya tanta gente desnuda y que haya tanta promiscuidad.
B
A ver si al final en Argentina van a tener razón por tener ese doble sentido del verbo coger, coger fruta. Efectivamente, hay muchos amigos que nos escuchan desde Argentina y les mandamos un beso muy grande desde aquí.
A
Entonces bueno, cuando vas a la otra parte, a la del infierno, claro, es que es un infierno casi casi de chiste, porque aparecen ahí unos demonios casi riéndose como están, con las almas de los condenados, metiéndoles ahí en una especie, pues eso, de boca del averno, cosas de este tipo. Pero es que por otra parte hay un infierno musical y eso llama mucho la atención, es otra de las partes más desconocidas del Bosco, porque en ese infierno musical no solo aparecen distintos instrumentos como el arpa, que sirven para torturar a los condenados, sino que en el pompis de uno de los condenados aparece una partitura, y esa partitura, que es una música oculta, tiene mucho que ver con la escena que tú estás contemplando. Así que desde esa perspectiva, como ves, el Bosco era maravilloso.
B
Ya para ir acabando, Jesús, lo hemos comentado antes y no quería dejar de abordarlo, algunas de las obras que se le han atribuido, algunos autores piensan que quizás no son suyas, son de taller, tienen ese eco, ese halo de la figura del Bosco, pero que realmente no podrían ser finalmente delimitadas desde un punto de vista pericial como obras del Bosco.
A
Sí, es algo que no hace mucho tiempo se empezó un poco a especular eso. Hay varias obras del Bosco, algunas que se sabe que son directamente suyas, atribuibles a él y otras a su taller, o bien otras a su título. Bueno, pues en esto aparece un comité holandés de arte cuestionando tres de las obras que están en el Museo del Prado. Estas tres sería el tríptico de las tentaciones de San Antonio Abad, la otra sería la mesa de los pecados capitales y el otro sería la extracción de la piedra de la locura que acabo de comentar antes. Dicen que el primero, el tríptico de las tentaciones de San Antonio, sería por un seguidor, que no fue realmente el Bosco, pero sí siguiendo su estilo, y que las otras dos pues formarían parte de su taller. Te puedes imaginar que los expertos y los especialistas del Museo del Prado han puesto el grito en el cielo y además con documentación, diciendo que no es verdad, que estos son cuadros del Bosco. Otra cosa es que evidentemente al final acabarán siendo rematados por algún discípulo o por algún miembro del taller, pero que no se puede quitar la autoría del Bosco a estos tres, porque claro, de alguna forma es como minusvalorar a estos tres óleos. Es cierto que algunos han desaparecido y ya por desgracia, pues eso, cuando ocurrió el incendio del Alcázar de Madrid en 1734, hubo uno que se perdió, pero sólo hubo uno. Pero estos tres del Museo del Prado hay que reconocer, y yo confío por supuesto, en la profesionalidad de los expertos del Museo del Prado, que son auténticos Boscos.
B
La figura del Bosco es una de las figuras más cautivadoras y más misteriosas de la historia de la pintura. Recordemos, nacido en el año 1450 y fallecido en 1516. En esa segunda mitad del siglo XV y comienzo ya prácticamente del quinto 80, de ese renacimiento, marcó, más que un lenguaje, una simbología muy particular, la historia de la pintura del momento, que es un poco lo que hemos querido reflejar en estos minutos aquí del cronovisor de Ser Historia, junto con nuestro crononauto Jesús Callejo. Jesús, como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
A
Muchísimas gracias a ti, Nacho. Todo un placer en este caso pictórico y nos vemos la próxima semana. Suscríbete a Ser Historia, todos los episodios y contenidos adicionales en la app de Cadena Ser y en nuestros canales de Apple Podcast, Spotify, iVoox, Google Podcast y YouTube. Escúchanos en directo en la SER los domingos a la una y media de la madrugada. La radio.
Podcast: SER Historia
Host: Nacho Ares
Colaborador: Jesús Callejo
Fecha: 22 de octubre de 2023
Este episodio de "SER Historia" lleva a los oyentes en un viaje por la vida, obra y misterio del pintor holandés Hieronymus Bosch, conocido en español como "El Bosco". A través del segmento "Cronovisor", Nacho Ares y Jesús Callejo exploran tanto los episodios biográficos clave como los enigmas y simbolismos que envuelven su obra, especialmente el célebre tríptico "El Jardín de las Delicias". El episodio se apoya en intervenciones de expertos invitados, como Charles de Mooij y Javier Sierra, para entender la relevancia de El Bosco en la historia del arte y su impacto cultural, deteniéndose también en los debates modernos sobre la autoría de algunas de sus obras.
Sobre el impacto del incendio:
"Eso deja huella no sólo a todos los habitantes de ese pueblo, sino también a Jerónimo..." (A, 05:02)
Sobre el carácter apocalíptico en la época:
"En el año 1500 se pensaba igual... Siempre los números redondos... salían los agoreros, los profetas del Apocalipsis." (A, 09:18)
Sobre lo esotérico en la obra:
"Sí que hace referencia, por ejemplo, al Tarot... El vendedor ambulante... es exactamente El loco..." (A, 11:18)
Charles de Mooij sobre la obra y método de El Bosco:
"No sabemos exactamente por qué el Bosco pintaba así... pero la razón exacta de por qué pintaba de esta forma lo desconocemos..." (C, 13:04)
Javier Sierra sobre El Jardín de las Delicias:
"Lo que sí sabemos, en cambio, es cómo lo llamaron en España cuando llegó a Felipe II... lo bautizaron como el cuadro de la variedad del mundo." (D, 25:57)
Jesús Callejo sobre el simbolismo de "la extracción de la piedra de la locura":
"Lo que se hace es que se está estirpando una flor... el tulipán negro significa dinero..." (A, 23:54)
El episodio logra presentar a El Bosco como un creador profundamente enigmático cuyo arte sigue dejando preguntas y asombro por igual. Con una combinación de trauma personal, ambiente religioso, influencias esotéricas y un genio visual innegable, el Bosco dejó una huella indeleble en la historia del arte occidental. Como subraya Jesús Callejo:
"Si no tenemos una interpretación, a veces también simbólica de muchos de estos cuadros, nos perdemos muchísima información." (A, 29:25)
Resumen por: SER Historia Podcast Summarizer AI