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A
Ser Podcast.
B
Jesús Callejo una semana más. Bienvenido de nuevo a ser historia.
A
¿Qué tal, Nacho? Bien hallado. Oigo música triunfal e imperial ahí de fondo. Qué maravilla.
B
Hemos puesto nuestras mejores galas al estilo. Sí, sí, nunca mejor dicho, porque va a estar relacionada con nuestro personaje para hablar de Luis II de Baviera en El Rey Loco, con una leyenda negra detrás, que luego ahondaremos un poco en ella, que a mí me recuerda mucho a esa falsedad de locura relacionado con Juana la Loca. Cuando un rey, un monarca, un príncipe es molesto, se dice que estaba loco.
A
Pues sí, es lo que hicieron con él, efectivamente. Era un monarca no al uso, no le gustaba reinar. Es lo malo que tiene un monarca que le nombran rey a los 19 años y que además sus ideas iba por otros derroteros. De verdad, la época que le tocó vivir en Baviera, en Austria, estaba en guerra con Prusia, había muchas rivalidades, muchas tensiones y muchos consideraron que este no era el rey más adecuado precisamente para eso, para expandir sus fronteras, sino todo lo contrario. Al final perdió una de las guerras y perdió bastantes territorios. ¿Pero sí es cierto que le denominan el Rey Loco, dices? Igual que la dijeron a Juana la Loca que no lo estaba. Pero bueno, es cierto que formaría parte de esa nómina de reyes emperadores que acabaron un poco trastornados, como Felipe V, como Jorge III de Inglaterra, Carlos VI de Francia, Iván el Terrible, que acabó como las maracas de Machín, En fin, tantos y tantos. En el caso de Luis, de Luis e de Baviera, no fue una locura al uso tal como la entendemos, sino más bien obsesiones que él tenía. Por eso le llamaban el Rey Loco, pero también le llamaban el Rey Cisne, le llamaban el Rey del Grial, él se identificaba con Parsifal, porque dentro de esas dos obsesiones, una de ellas era construir palacios y construir palacios de hadas. Luego lo comentaremos también, porque incluso ha servido de logo para Walt Disney. Pero estaba obsesionado también por las óperas de Wagner, Richard Wagner, que además fue muy amigo suyo. Luis II se convirtió en su mecenas y gracias a Luis II se puede decir que Wagner es lo que ha sido actualmente, porque sin su apoyo, Wagner a lo mejor hubiera caído en desgracia muchísimo tiempo antes. Entonces, al ser considerado como el rey de los cuentos de hadas, una persona muy católica, evidentemente, por la época que le tocó vivir y por el entorno, pero es que a la vez era homosexual y en aquella época no se veía muy bien estas consideraciones sexuales, entre otras cosas porque un rey, un monarca estaba obligado a tener descendencia. Le presentan a su prima, porque allí todos eran primas, como la presentan a su prima Sofía Carlota. Con Sofía Carlota a los pocos meses, pues hay la ruptura del compromiso matrimonial, porque no se ve, no se ve con esta mujer para nada. Claro, dentro de ese ambiente es el que nos tenemos que mover. Un rey que no quería ser rey, una persona que vive más en un mundo paralelo que en el mundo real, alguien que estaba obsesionado por Wagner y por todas las óperas de Wagner, y acuérdate que las óperas de Wagner están basadas también en la mitología germana. Entonces claro, tenía más la mente en otro tipo de obsesiones, a pesar de que estamos hablando de un personaje muy listo, de hecho hizo varias invenciones que luego comentaremos. Era una persona tímida, era muy sensible, está claro, muy ingenua en algunos casos, bastante trastornados en otros momentos de su vida, pero un inventor de primera y alguien que hizo que la monarquía tuviera otro cariz, tuviera otro sesgo diferente, pero claro, al final esos trastornos mentales que evidentemente los tenía, pues acabó como terminó de una mala manera y de una forma muy abrupta también una vida muy breve. De hecho si hubiera vivido mucho más, pues desde luego hubiera conseguido muchos más logros, pero no estaba bien visto por su familia, no estaba bien visto por su ejército, por los militares que no le veían con una persona con carácter. ¿Y estaba bien visto por quién? Pues eso, por sus primas y sobre todo por Sisi, que también era su prima. De hecho Sisi a él le llamaba águila y Luis II de Baviera a su prima Sisi la llamaba gaviota, o sea que ya con estos términos, imagínate en el cuento de hadas que ellos vivían, tanto sisí como Luis II de Baviera. Ese es el entorno en el que se distinguió su corto reinado.
B
Bueno, corto reinado. Él nació en 1845 y falleció en 1886. Murió joven, con apenas 40 años. Era un tipo muy alto además, más de 1,90, 1,93 creo que medía. Muy guapo, muy atractivo, pero no para las chicas, para los chicos, y eso es lo que no gustó en aquella época Luis II de Baviera. Jesús Callejo. Tenemos preparado el teclado de nuestro cronovisor. ¿Cuál es la fecha que nos propones esta semana para viajar en el tiempo?
A
La fecha es el 22 de mayo de 1866. Adelante, pasen. Jesús Callejo les está esperando junto al cronovisor.
B
¿Dónde estamos, Jesús? Yo intuyo que este joven veinteañero de 190 que a mí me saca medio palmo, es Luis de Faviera, pero ¿Quién es el otro que no lo identifico?
A
Richard Wagner. Richard Wagner está con su mujer, con Cosima Lis, qué bueno, Liz tuvo una hija ilegítima que era Cosima, también una mujer prodigiosa y que acabó casándose con Richard Wagner. Y están en la casa de Tribschen, en un barrio de Lucerna, en Suiza, donde él tuvo la residencia, me refiero, Richard Wagner, donde vivió ahí unos cuantos años, No se, vienen de los años más felices de su vida. Y en lugar de ir Richard Wagner a visitarle, lo que hace Luis II de Baviera es ir a visitarle este día, que es cuando el compositor cumple 53 años. Pero es que este día, en mayo de 1866, no es un día cualquiera, es un día en el que se está produciendo una batalla muy importante para Austria y para Baviera, y también para Prusia, porque son los dos contendientes que ya desde entonces estaban con problemas territoriales, con una serie de problemas políticos en los que sólo ven una salida, que es la guerra. Y esa guerra, esa guerra donde Prusia tiene un mayor ejército que tienen los austriacos y por supuesto Baviera es uno de los fortines principales y al final acaba cayendo, acaba cayendo porque no son capaces de defender esos territorios. Este conflicto austria prusiano que desemboca en esta guerra alemana, de hecho la llaman la guerra de las siete semanas, justo se está desarrollando en el momento que Luis II de Baviera, lo digo para que veas un poco en el entorno en el que se mueve, en lugar de estar con sus tropas, en lugar de estar dirigiendo alguna de estas batallas importantes, se va a ver a su querido Richard Wagner a su casa de Lucerna. Eso no fue bien visto. Bueno, para Wagner fue todo un honor, ni más ni menos, que el monarca le vaya a ver en su propia vivienda. Por supuesto, le llena de regalos. Uno de los regalos que le da es muy curioso, porque es una mesa de mármol rojo que en el momento que tú la presionas o la tocas, se emite la letra de la nota La. La nota La es curioso porque es una nota musical que en el diapasón de aquella época no se conseguía que se emitiera con una cierta nitidez y además es la nota que era usada por las orquestas, era como referente de altura para empezar cualquier partitura.
B
Y se sigue utilizando, creo, creo, por mis amigos músicos, que la es la nota que se sigue utilizando en la actualidad para afinar cualquier instrumento.
A
Claro, exactamente.
B
Te da el la. No voy a decir la nota porque seguro que no es la que doy, pero me suena que es el la.
A
Es el la, es el la en aquella época y ahora. Pero es que en aquella época el la, ya te digo, no estaba bien definida esa vibración para todas las orquestas. Entonces, bueno, pues no se le ocurre otra cosa, como buen inventor que era, pues encargar que se construyan 6 mesas, unas 6 mesas de mármol rojo, que se afine en el momento que tú tocas, con unas dimensiones muy características, muy concretas, que en el momento que golpeabas la mesa daba la nota la. Bueno, es uno de los regalos, por ejemplo, que le hace a Wagner, que Por cierto, en 1878, cuando se casa Alfonso XII con María de las Mercedes de Orleans, cuando se casa en Sevilla, le entrega también una de estas mesas que estaría bueno que se buscara, porque una de estas mesas de la estaría en España, ni más ni menos. ¿Bueno, qué ocurre? ¿Pues que hay Luis II de Baviera, en el momento que estamos ahora, de qué están hablando? En fin, están entregando estos regalos, están comiendo. Por cierto, Luis II de Baviera es buen comilón, le gustaba la gula, pero empiezan a hablar de sus problemas políticos. Hay que tener en cuenta que Wagner había sido desterrado de Múnich el año anterior, precisamente por injerencias políticas y que Luis II de Baviera, en el lugar de estar en su sitio o mandando las tropas, en este caso de Austria, está departiendo amigablemente con Richard Wagner y con Cosi Malice. Entonces, en este momento es cuando empiezan a hablar de política. Luis II de Baviera se ha ido con uno de sus amigos más íntimos, con Paolo, y entre Richard Wagner y Paolo le intentan desanimar a Luis II de Baviera porque quiere abdicar. Él se considera que no es un rey propicio, que no está a la altura de las circunstancias, y menos en esta guerra de las siete semanas que están manteniendo con Prusia, donde ya te digo que se pierde la guerra, tiene que dar una indemnización tremenda de 30 millones de florines por indemnización de guerra. Y además tiene que ceder muchos territorios. Entonces él se empieza a dar cuenta de que no vale para esto y quiere abdicar. Entonces tanto su amigo Paolo como Richard Wagner, que le admira y incluso algunos dicen que tuvieron una relación mucho más íntima, le intenta desanimar de que no abdique. Tú no tienes que abdicar, porque si abdicas, decir que va a llegar, va a ser mucho peor. Y posiblemente haga las cosas no como tú quieres, que en el fondo lo que quería es un mundo de paz, de amor, de flores, en fin, un poco el mundo de las hadas en el que estaba acostumbrado a vivir. Y es una reunión muy importante en este cumpleaños, en estos 53 años que está cumpliendo Richard Wagner, precisamente para que Luis II de Baviera no abdique. Desde ese momento vuelve otra vez a su palacio, muchos de los palacios que él tenía. Él nace en el palacio de Kniffenburg, en Múnich, pero ya sabes que su gran palacio, el que le encanta, el que realmente sirve un poco de referencia y de morada como castillo de las hadas, es el de Newgustein, que es el que estaba construyendo los Alpes Bávaros. Este es el momento en el que se da cuenta que tiene que seguir gobernando.
C
Los ideales del monarca deberían de chocar con la realidad tarde o temprano. La segunda mitad del siglo XIX, en el mundo mandan el dinero y la prepotencia. Se produce el vertiginoso desarrollo de la industria. Las guerras sacuden a Europa. Las instituciones democráticas del poder restringen las facultades del rey. Y la predominante indiferencia hacia la cultura y las artes rechaza cuanto no promete beneficios políticos o materiales directos. Los planes de Luis II, que prometían el crecimiento y la recuperación del Estado y la cultura, chocan con la resistencia de un mundo viejo que se opone a los cambios. Múnich no necesita el nuevo teatro, ni la escuela de música. La burguesía y el gobierno se mostraban disgustados por la amistad del músico y el rey acosado e insultado por la prensa. Wagner se marcha de Alemania. A Luis II le duele hondamente la separación con el amigo y maestro. En una de sus cartas a Wagner Oh, cuán pobres y vulgares son muchas personas. Sus vidas giran en torno al estrecho y apretado círculo de su fea cotidianeidad. Atormentado por las dudas y las desilusiones, al considerarse incapaz de mejorar mínimamente este mundo. Luis II estuvo a punto de abdicar al trono, pero entiende que no puede rendirse tan fácilmente. La política nunca ha sido su máxima prioridad. Ha superado esta crisis. Decide que su trayectoria pasará lejos de los pasillos de su residencia real en la capital, lejos de los despachos de poder, de recepciones y bailes. Deja su crisis atrás. El rey es atraído por los Alpes, donde pasó su infancia, por la belleza de lagos y bosques. Abandona Múnich y se traslada a la tierra de su infancia, alejado del trajín político y urbano. No, no era escapar de la realidad. Siguió prestando una atención fija a los asuntos del Estado. Sin embargo, Luis II considera que él, como rey, podría hacer mucho más. Allí, desde su tierra, donde todo le recuerda a sus sueños e ideales, en pleno siglo XIX, Luis sueña con construir un castillo de caballeros. Castillo como símbolo de lealtad a los ideales del bien y la justicia. Cuando en el siglo cruel se devalúan los ideales en el mundo siempre surge la necesidad de recuperar su antigua importancia y valor. Y estos muros seculares despiertan miedo y amor. La devoción de corazones evocan días del pasado Y estas tumbas donde yacen los héroes ajenos al olvido Y cuanto hoy sucumben ruinas de ti espera su pleno renacer.
B
Escuchábamos un fragmento de un documental, Luis II de Baviera, el retorno de Lohengrim, en donde se habla precisamente de esos bajones que tenía tanto en su forma de ser como en su decepción con el mundo que lo que lo rodeaba. Nuestro protagonista, Luis II de Baviera. Jesús, antes lo comentabas en la introducción del programa, en la careta, en el prólogo que hemos puesto esa sintonía de Disney que todos tenemos en la cabeza de todas las películas de Disney, donde sale ese castillo tan espectacular. Pues muy poca gente sabe que ese castillo está inspirado precisamente en uno de los castillos de Luis II de Baviera.
A
Así es. El logo, el logo de la factoría Disney que ves que está la silueta de un castillo. Esa silueta del castillo es de Newsbaste, ya te digo, en estos Alepés bávaros, que por cierto, Walt Disney lo visitó, lo visitó en vida porque quería inspirarse en este lugar tan de ensueño. Porque en el fondo ese es el castillo que aparece no solo en el logo, sino también en las películas como La Bella Durmiente o por ejemplo Cenicienta. Ese es el castillo que Walt Disney consideró que representaba ese mundo irreal, ese mundo etérico, en fin, ese mundo bucólico en el que intentó refugiarse Luis II de Baviera, el mal llamado Rey Loco, desde mi punto de vista. Pero es que no fue el único castillo, porque tuvo otros castillos como el Palacio de Linderhof, que también es muy curioso porque intentó hacer un remake del Palacio de Versalles, pero en pequeñito, una especie de lugar, una casa de campo muy lujosa, pero de otra manera, o el Palacio de Herrin Chenzi, que está localizado en el lago Chenx y que también tiene todas esas características. Es decir, estaba obsesionado por construir palacios y por escuchar continuamente la música de Richard Wagner. Estas obsesiones es lo que le hacía desviarse de sus asuntos políticos, de sus asuntos de monarca, de sus asuntos cortesanos, hasta el punto de que él no quería comer con la gente, rehuía este tipo de actos sociales. Tú imagínate un monarca que no quiere hablar con la gente, que no quiere debatir asuntos políticos de primera necesidad, como era esta guerra la que se vio inmiscuido contra Prusia.
B
Lo llamativo es que él no. No le gustaba reunirse con los asesores, con los políticos, pero luego sí que tenía una cercanía muy grande con sus súbditos, con la gente de la calle, y era muy generoso, que es algo que llama la atención. Y también tenía ese aspecto más ecologista de negarse a que el tren pasara por algunas montañas, por algunos lugares, porque decía que iba a estropear la naturaleza, como así ha sucedido con el paso del tiempo. Fue pionero en oponerse a la construcción, o mejor dicho, a la imposición industrial en algunos lugares, con una naturaleza increíble, como sucede aquí en Baviera, en el centro de Europa.
A
Desde luego fue pionero en muchísimas cosas y adelantado también a cuestiones tecnológicas, porque no estamos hablando de una persona ecologista que rehuyera de la tecnología que había en aquel momento, todo lo contrario. Es cierto que tenía esa concepción bucólica de la naturaleza y por lo tanto había que protegerla, y de hecho sus castillos intentan como un poco asimilarse al propio paisaje, camuflarse en ese paisaje. No quería hacer algo de hormigón o algo de ladrillo de piedra que resultara distorsionante con el propio entorno de la naturaleza. En ese sentido, claro que le gustaba mucho que se recogiera un poco ese carácter un poco agreste que tiene la propia naturaleza, pero no olvidemos que también era cazador, era ecologista, pero no tenía ningún tipo de problema en comer unos cuantos venados bien asados, o sea que tampoco intentemos idealizar a la figura, como dicen que este hombre era todo amor. No, era un personaje de su época, evidentemente con unas formas de entender el mundo y entender la realidad de manera distinta, pero por ejemplo, lo que te decía, cuando él tenía que comer en haz sociales, porque no le quedaba más remedio, porque venía el embajador de determinados países, colocaba un centro de flores en el medio para que no se le viera, para que no le vieran a él tampoco, ni él ver a los comensales, estaba como escondido. De hecho te gustaba la buena comida y algunos dicen que fue un glotón, porque es verdad que no se privaba de nada, pero almorzaba a las 6 de la mañana y prefería no tener gente nunca alrededor. ¿Y qué es lo que intentó hacer para eso? Pues construir una mesa retráctil. Me explico, estamos hablando de sus famosos palacios, donde tenía todo tipo de artilugios y de modernidades. Entonces lo que hacía es que había como un dispositivo dentro del comedor que bajaba como un ascensor, entonces la comida se le preparaba abajo y luego este ascensor subía y este dispositivo mecánico de la levantamiento, pues aparecía su mesa llena de manjares. Una vez que terminaba la mesa volvía a bajar y no tenía por qué ver a los sirvientes, no tenía por qué estar viendo al resto de la gente y luego se volvía a bajar o a subir en función de las necesidades culinarias que tuviera este monarca. Bueno, esto es algo innovador. Hasta ese momento nadie había visto una mesa retráctil que subiera y bajara por el comedor a través de este tipo de ascensor hecho con poleas.
B
Evidentemente también decía que como no le gustaba comer con gente, a veces colocaba estatuas para que la acompañaran en las comidas. A mí me parece un deporte buenísimo.
A
¿Te imaginas ahí detrás de la estatua ya no bebes? Sí, sí, sí. Qué gracia tenía este tipo. Claro, esto te puedes imaginar que no es que sea una locura, era para mí una excentricidad, pero no lo veían con buenos ojos, no sabemos bien por qué, pero no lo veían con buenos ojos. Pero por ejemplo, él tuvo el primer teléfono móvil de la historia. Es verdad que solo tenía una cobertura de 6 metros, tenía un teléfono móvil. Él tenía también otro teléfono donde la conexión solo alcanzaba hasta la ciudad vecina, pero tenía un teléfono en aquella época tenía también una calefacción central, que a través de una serie de tuberías, por cierto, inspirado en la calefacción central que en su época inventó Leonor de Da Vinci, bueno, pues él lo utilizó para su castillo. Bueno, este tipo de cosas llama mucho la atención, pero es que era muy innovador, era muy imaginativo, era muy creativo. Por ejemplo, Luis II tampoco pasaba frío cuando iba a la gruta artificial de Venus, que estaba junto al palacio de Lindenhof, y porque las estalatitas, había estufas de azulejos incrustadas, de tal forma que cuando él iba visitando la gruta artificial de Venus, no pasaba frío porque las estalatitas emitían calorías. Un sistema, ya te digo, bastante revolucionario para conducir el aire caliente a todo ese tipo de lugares. Es decir, en el fondo lo que él intentaba era representar un escenario wagneriano, porque le encantaba. De hecho, todos los festivales de Bayreuth es gracias a Luis II de Baviera, que lo financió, si no hubiera sido imposible construir aquello con tanto dinero. Una de las cosas que la acusaban, por cierto, sus coetáneos y su propia familia, era de dilapidar el dinero, porque, hombre, en lugar de destinarlo a los usos de la gente, porque a él sí que era muy cariñoso y muy generoso, es verdad que era una persona muy generosa, que siempre daba regalos, pero una cosa es que da regalos a familias, en fin, a establecimientos comerciales y tal, y otra cosa es que mucho de ese dinero se destinará precisamente para reformas urbanísticas, cosas similares. En Baviera el tío pasaba porque no le interesaba para nada este tipo de asuntos. Entonces tenía esa dicotomía. Por una parte era una persona muy atractiva físicamente, pero también su personalidad, pero por otra parte muy retraída, es decir, que era más raro que un perro verde, donde tú tenías que acercarte con una serie de discreciones posibles, porque no le gustaba, no le gustaba el contacto con la gente como tal, me refiero al contacto directo, pero sí, sin embargo, tenía cantidad de idilios con algunos soldados, por ejemplo, de su guarnición. Y lo más curioso, esto es una anécdota muy llamativa, porque como Luis II era muy apasionado de la música de Richard Wagner, pues qué hacía que escenificó más de 200 funciones operísticas privadas para el rey. Privadas para él. Pero claro, él decía, si yo estoy en el teatro, yo solo, como que queda un poco soso. Entonces hizo llenar la platea con todos los soldados que él tenía a su disposición. Pero claro, como los soldados se aburrían como ostras porque no entendían, primero, la música de Wagner, y segundo, estaba prohibido mirar al rey. Entonces tenía que mirar para otro lado, que no estuviera el rey. ¿Qué ocurría? Que se dormían todos. Pero era un acto de servicio. Y la única condición que les puso Luis II de Baviera a estos soldados, que les obligaba a asistir a las óperas de Wagner, es que no roncaran. Mientras no roncaran, se podían quedar los soldados encantados, porque eran horas de servicio y también las cobraba el propio Linderhof.
C
Acogedor y minúsculo, recuerda más bien un chalet de lujo que una residencia real. La estatua ecuestre del rey de Francia, Luis XIV, deja entender a quién estaba dedicado el castillo. El Rey Sol era para Luis un ejemplo de monarca ilustrado, de soberano que veía en el fomento de las artes, música, teatro y danza, la potencia que daba el nuevo impulso al desarrollo del Estado. Rodeado de los símbolos del Siglo de oro, Luis II seguía atentamente todo cuanto pasaba en el Estado. Aprobaba leyes, firmaba decretos y nuevas designaciones. En sus disposiciones, fuese la prohibición de construir nuevos ferrocarriles en las montañas para no afectar a la naturaleza, o bien su apoyo a la nueva ley de seguros médicos para la población, el rey se manifestaba como un gobernante sabio que pensaba en el bien de su país y de su pueblo. Jerem XV, otro castillo del rey Luis II se encuentra en una isla y es absolutamente idéntico al Palacio de Versalles del rey Luis XIV de Francia. El acabado interno del ala septentrional del castillo quedó sin concluir. Pero viendo hoy esta obra de albañilería, podemos imaginarnos cómo se encarnaban los sueños del rey de Baviera. El dios del sol apuesto, nos recibe a la los cuatro puntos cardinales, cuatro elementos, dioses y héroes del mundo antiguo, símbolos de la masonería, el significado recóndito de imágenes y símbolos, el vínculo entre épocas y tiempos. A cada uno, el castillo contará tanto cuanto éste sepa comprender. Hoy, tal y como hacía el rey hace más de 100 años, podemos ver desde el Salón de los Espejos del castillo, los últimos rayos del sol poniente. El tiempo parece haberse paralizado en esta isla, o como si llevase con nosotros cierto fuego misterioso nacido de los designios del monarca. Detrás, en los rincones, pululan las tinieblas. Y miro pensativo a la ventana, soñando que a lo lejos, donde el horizonte se apaga, de pronto reluciese la urbe oriental en rojo y con su belleza inesperada, impensable, rompiese nieblas cual fuegos brillantes.
B
Escuchábamos un nuevo fragmento de ese documental Luis II de El Retorno de Lohengrim, hablando precisamente de uno de sus palacios, el palacio de Linderhof, en donde se tomaban algunos referentes con el Rey Sol de Francia, que fue también uno de sus admirados mitos o iconos con los que querer compararse. Vemos un poco esa dicotomía, lo que decías tú ahora Jesús, entre cosas extraordinarias y luego cosas un tanto señalables o al menos criticables, no solamente ahora, sino también en la época donde ya el Antiguo Régimen había caído en muchos lugares, sobre todo en Francia, después de la Revolución Francesa, las monarquías ya no tenían el poder ni la presencia que habían tenido en siglos posteriores. Pero ahí Luis II de Baviera, con esas genialidades, supo mantener un poco la llama encendida y muchas de esas excentricidades es la que le hicieron pensar a muchos que estaba loco. Incluso se les llegó a diagnosticar esquizofrenia, uno de los psiquiatras, uno de los médicos que estaba con él. Y precisamente de un poco de toda esta historia está rodeada su muerte.
A
Sí, exactamente, muerte. Es un misterio. Es un misterio, como también la muerte de Caraballo cuando le dedicamos un cronovisor, y queda muy bien reflejada en una película, que por cierto recomiendo, que la de Luchino Visconti, una película se llama Ludwig, una película del año 1973, ya tiene sus añitos, pero que merece la pena un poco redescubrir esta película, porque ves ese carácter poco egocéntrico, pero también melancólico que tenía este monarca. Y claro, los últimos años, después de esto que estamos comentando, te puedes imaginar las sospechas, los rumores sobre él, pues eran muy habituales, el rey está loco, hay que hacer algo, este hombre pasa de Baviera y pasa de todo. Y efectivamente no pasaba, pero sencillamente había que diagnosticarle una enajenación mental para separarle del poder. Entonces, pues en 1886 es lo que se hace. Hay un informe médico donde se le declara que tiene una enajenación mental y se le declara incapaz para gobernar. Entonces, a la fuerza lo que se hace, Bueno, por supuesto hay una regencia, en este caso es el príncipe Leopoldo de Barbiera el que asume la regencia, y a la fuerza a Luis II le llevan al castillo de Nussbaste, que era su castillo, que era su residencia, que era su pequeño paraíso. Pero como ahí él está muy a gusto y como ahí todavía tiene sus influencias, sus poderes y sus contactos, se le lleva y se le interna al castillo de Berg, que estaba cerca, pero sin esas comodidades, por supuesto, y sin esos contactos que él tenía. Fíjate, se le lleva el 12 de junio de 1886. Todo va muy rápido, todo ocurre muy rápido. Y el 13 de junio, al día siguiente, es cuando se produce su muerte. Pero su muerte de una forma muy rara, porque él va a hacer un paseo en barca por el lago de Stamberg, está en Baviera, a unos 25 km de Múnich. ¿Y con quién hace ese paseo? Lo hace con su vigilante, pero además su psiquiatra. Es decir, el psiquiatra que hizo el informe declarándole loco, que era el doctor Bernard von Gudin. Pensaron en la corte que mejor que estuviera con el psiquiatra durante estos días para ver un poco cómo iba y sobre todo para hacer informes y corroborar que realmente el monarca estaba loco. Pero es que a ese día, en ese día, el 13 de junio, es cuando se produce un accidente, donde no sabemos muy bien qué pasó, porque solo estaban ellos dos en la barca en medio del lago, y los dos mueren ahogados. ¿Qué ocurrió? ¿Hubo una pelea? ¿Hubo un incidente? ¿Hubo una zozobra de la barca porque hubo ahí alguna ola asesina? No lo sabemos, podemos especular. Pero te doy un dato muy significativo. Luis II de Baviera era un buen nadador, nadaba como los peces. Entonces, si él muere ahogado y también muere su psiquiatra, es porque posiblemente él en un arrebato, en un ataque, pues dijera hasta aquí hemos llegado. Por supuesto, no se sintió cómodo con la decisión de que le declararan loco, que hubiera un regente y que además le recluyeran en un castillo que no era el suyo, que era el castillo de Ber, y posiblemente dijera, bueno, pues hasta aquí hemos llegado y aquí terminamos. Y termina con su vida, pero también con la del psiquiatra, porque estaba en el momento más inadecuado, en el día que no debería estar, que era en este paseo por barca. Bueno, pues ahí se queda un poco la historia sigue siendo todo un enigma de qué es lo que pudo pasar. Esta es una especulación que yo hago, pero sería la más plausible porque no tiene sentido que la barca zozobrara y que los dos se murieran ahogados, porque la distancia hasta la orilla no era demasiado lejana. Así que esta es la trágica y corta vida de Luis II de Baviera, mal llamado el rey loco. Para mí me gusta más el rey del Santo Grial, porque en el fondo él estuvo siempre buscando su propio Grial, que era la belleza, que era el conocimiento y que por supuesto era esa lucidez que al final los tiempos no le llegaron a dar.
B
Es una figura emblemática de la historia de Europa en el siglo XX. Hoy está enterrado en la iglesia de San Miguel de Múnich. Tengo que ir para allá dentro de unos días, así que seguramente haga una visita a la tumba de Luis II de Baviera en esta iglesia de San Miguel en Múnich.
A
Pero no está su corazón.
B
Sí, es verdad, su corazón está con el resto de reyes.
A
Exactamente. Reposa junto a la iglesia, se llama así la iglesia. Imagen milagrosa de que no sé exactamente dónde está, pero me imagino que no pillará muy lejos. Pero su corazón quiso que estuviera allí refugiado en otro lugar distinto de San Miguel de Múnich. Así que intenta hacer la visita a los dos lugares para reconstruir sobre todo.
B
Así lo haremos. Luis II de Baviera, esa persona que inspiró algunas de sus construcciones, esos palacios maravillosos de ensueño de Disney, y que su vida también intentó ser de alguna forma una vida de ensueño, pero al final se convirtió en una vida atormentada por la política, por la gente que lo rodeaba, por las situaciones del contexto sociopolítico y bélico del momento, en la que quizás todos esos elementos le sobrepasaron. Jesús Callejo, crononauta Como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
A
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Fecha de emisión: 6 de octubre de 2024
Presentado por: Nacho Ares
Con: Jesús Callejo
En este episodio de "SER Historia", Nacho Ares y Jesús Callejo viajan en el cronovisor para adentrarse en la fascinante vida de Luis II de Baviera, conocido popularmente como “el Rey Loco” pero también como el “Rey del Grial” y el “Rey Cisne”. A lo largo del programa, exploran sus obsesiones, excentricidades, su relación con Wagner, su pasión por los palacios de cuento, y el misterio que aún envuelve su muerte. El episodio desmitifica la figura de Luis II, mostrando tanto su lado visionario y artístico como las circunstancias que llevaron a su trágico final.
[00:12 – 04:31]
“Era una persona muy lista... un inventor de primera y alguien que hizo que la monarquía tuviera otro cariz, pero claro... al final esos trastornos mentales que evidentemente los tenía, acabó… de una forma muy abrupta una vida muy breve.” — Jesús Callejo, [03:19]
[05:08 – 11:33]
“Tú no tienes que abdicar, porque si abdicas, va a ser mucho peor... en el fondo lo que quería era un mundo de paz, de amor, de flores, en fin, un poco el mundo de las hadas en el que estaba acostumbrado a vivir.” — Jesús Callejo, [10:27]
[11:33 – 19:47]
“La silueta del castillo de Disney es de Newsbastein... Walt Disney lo visitó en vida porque quería inspirarse en este lugar tan de ensueño.” — Jesús Callejo, [15:06]
“No le gustaba comer con la gente, a veces colocaba estatuas para que le acompañaran en las comidas. A mí me parece un deporte buenísimo.” — Nacho Ares, [19:47]
[16:41 – 23:23]
[25:50 – 32:03]
“Luis II era un buen nadador… si muere ahogado... es porque posiblemente, en un arrebato, dijera hasta aquí hemos llegado. [...] termina con su vida pero también con la del psiquiatra...” — Jesús Callejo, [30:02]
[31:41 – 32:42]
El episodio desmonta la caricatura de “locura” asociada a Luis II de Baviera, revelando a un hombre adelantado a su tiempo, incomprendido y marginado por la rigidez de la monarquía y la política alemana del siglo XIX. Su pasión por el arte, la tecnología, la naturaleza y la belleza, así como su singular relación con Wagner, construyeron parte del imaginario europeo que aún nos fascina. El misterio de su muerte añade un punto trágico a una existencia de cuento que, como muchos grandes relatos, terminó envuelta en sombras e interrogantes.