Transcript
A (0:02)
Ser Podcast.
B (0:08)
Jesús Callejo una semana más. Bienvenido de nuevo a ser historia.
A (0:12)
¿Qué tal, Nacho? Bien hallado. Oigo música triunfal e imperial ahí de fondo. Qué maravilla.
B (0:17)
Hemos puesto nuestras mejores galas al estilo. Sí, sí, nunca mejor dicho, porque va a estar relacionada con nuestro personaje para hablar de Luis II de Baviera en El Rey Loco, con una leyenda negra detrás, que luego ahondaremos un poco en ella, que a mí me recuerda mucho a esa falsedad de locura relacionado con Juana la Loca. Cuando un rey, un monarca, un príncipe es molesto, se dice que estaba loco.
A (0:45)
Pues sí, es lo que hicieron con él, efectivamente. Era un monarca no al uso, no le gustaba reinar. Es lo malo que tiene un monarca que le nombran rey a los 19 años y que además sus ideas iba por otros derroteros. De verdad, la época que le tocó vivir en Baviera, en Austria, estaba en guerra con Prusia, había muchas rivalidades, muchas tensiones y muchos consideraron que este no era el rey más adecuado precisamente para eso, para expandir sus fronteras, sino todo lo contrario. Al final perdió una de las guerras y perdió bastantes territorios. ¿Pero sí es cierto que le denominan el Rey Loco, dices? Igual que la dijeron a Juana la Loca que no lo estaba. Pero bueno, es cierto que formaría parte de esa nómina de reyes emperadores que acabaron un poco trastornados, como Felipe V, como Jorge III de Inglaterra, Carlos VI de Francia, Iván el Terrible, que acabó como las maracas de Machín, En fin, tantos y tantos. En el caso de Luis, de Luis e de Baviera, no fue una locura al uso tal como la entendemos, sino más bien obsesiones que él tenía. Por eso le llamaban el Rey Loco, pero también le llamaban el Rey Cisne, le llamaban el Rey del Grial, él se identificaba con Parsifal, porque dentro de esas dos obsesiones, una de ellas era construir palacios y construir palacios de hadas. Luego lo comentaremos también, porque incluso ha servido de logo para Walt Disney. Pero estaba obsesionado también por las óperas de Wagner, Richard Wagner, que además fue muy amigo suyo. Luis II se convirtió en su mecenas y gracias a Luis II se puede decir que Wagner es lo que ha sido actualmente, porque sin su apoyo, Wagner a lo mejor hubiera caído en desgracia muchísimo tiempo antes. Entonces, al ser considerado como el rey de los cuentos de hadas, una persona muy católica, evidentemente, por la época que le tocó vivir y por el entorno, pero es que a la vez era homosexual y en aquella época no se veía muy bien estas consideraciones sexuales, entre otras cosas porque un rey, un monarca estaba obligado a tener descendencia. Le presentan a su prima, porque allí todos eran primas, como la presentan a su prima Sofía Carlota. Con Sofía Carlota a los pocos meses, pues hay la ruptura del compromiso matrimonial, porque no se ve, no se ve con esta mujer para nada. Claro, dentro de ese ambiente es el que nos tenemos que mover. Un rey que no quería ser rey, una persona que vive más en un mundo paralelo que en el mundo real, alguien que estaba obsesionado por Wagner y por todas las óperas de Wagner, y acuérdate que las óperas de Wagner están basadas también en la mitología germana. Entonces claro, tenía más la mente en otro tipo de obsesiones, a pesar de que estamos hablando de un personaje muy listo, de hecho hizo varias invenciones que luego comentaremos. Era una persona tímida, era muy sensible, está claro, muy ingenua en algunos casos, bastante trastornados en otros momentos de su vida, pero un inventor de primera y alguien que hizo que la monarquía tuviera otro cariz, tuviera otro sesgo diferente, pero claro, al final esos trastornos mentales que evidentemente los tenía, pues acabó como terminó de una mala manera y de una forma muy abrupta también una vida muy breve. De hecho si hubiera vivido mucho más, pues desde luego hubiera conseguido muchos más logros, pero no estaba bien visto por su familia, no estaba bien visto por su ejército, por los militares que no le veían con una persona con carácter. ¿Y estaba bien visto por quién? Pues eso, por sus primas y sobre todo por Sisi, que también era su prima. De hecho Sisi a él le llamaba águila y Luis II de Baviera a su prima Sisi la llamaba gaviota, o sea que ya con estos términos, imagínate en el cuento de hadas que ellos vivían, tanto sisí como Luis II de Baviera. Ese es el entorno en el que se distinguió su corto reinado.
