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A
Ser podcast.
B
Continuamos en Ser Historia y lo hacemos, iba a decir realmente, con uno de los temas que a mí siempre más me ha gustado, aunque tengo que reconocer que cometo muchos errores. A mí desde crío me ha encantado, me han encantado las clases de lengua en el instituto, todo aquello relacionado con la historia del lenguaje, con la perfecta pronunciación. A mí la gente que pronuncia la v como si fuera una f se me abren las carnes. No muchos cantantes lo hacen así, pero yo también cometo errores. Yo también cometo errores. Y la historia del lenguaje, la historia del castellano, tiene infinidad de curiosidades, de anécdotas y de historias que queremos compartir un poco. No es la primera vez que viene nuestro invita, pero ahora lo hace a colación de un libro que acaba de ver con la editorial Dickinson, con La Razón, bajo el La vida vista desde mi columna. Se trata de Fernando Vilches Vivanco, que ha publicado durante muchísimos años una columna extraordinaria en el periódico La Razón y que ha aglomerado todas estas columnas para hacer también de alguna forma, un poco de historia del lenguaje. Fernando, bienvenido de nuevo a Ser Historia.
A
Muchísimas gracias, Nacho. Es un enorme placer oírte ahora ya en directo, porque otras veces, claro, te escucho en la radio desde mi casita, entonces un placer enorme.
B
Tú y yo nos conocimos en 2019 en ese viaje fantástico que Javier Sierra hizo a Egipto para disfrutar allí del equinoccio y yo creo que ya en aquel momento ya compartimos mi pasión también por la historia del lenguaje, mi curiosidad y todo este tipo de aspectos que queríamos un poco hablar en esta entrevista. ¿Cuándo nace el castellano como tal, tal y como lo entendemos?
A
Hombre, cuando mata a su padre y a su madre, como los chicos jóvenes cuando se independizan. Yo siempre digo que la madre de nuestro idioma es el latín, el padre es el griego. Llega un momento en que las personas empiezan a desconocer el latín o a. Vamos a ver cómo lo digo, o a degenerarlo un poquito, que ese es el latín vulgar. Entonces, claro, se van distanciando y van haciendo una mezcla al principio entre latín y español. Yo hablaré de español o castellano porque Desde el siglo XVI es lo mismo, pero evidentemente cuando empiezo a tomar carta de asunto es cuando empieza a haber, como en todo Nacho, escritores. Entonces, en el momento en que esas glosas, silencias y bilarenses de la que siempre se habla, eso son anotaciones simples y llanas de los frailes que ponían al lado del texto donde iban a predicar en la misa del domingo, pues veían una frase en latín un poquito complicada y decían, bueno, voy a poner aquí, esto es así en romance, en lengua Bernabé, en lengua castellana. Entonces ahí no podemos hablar más que de su incipiente nacimiento, es un bebé, pero ya posteriormente Nacho, cuando ya un Gonzalo de Berceo, cuando ya un Alfonso X el Sabio toma las riendas de ese español, crece, nace, se desarrolla con un ímpetu tremendo. Fíjate por ejemplo, Nacho, en el latín de oculus hoyos, dicen los gallegos, y nosotros a lo bestia, ojo con j. El castellano es el más fuerte en su evolución de todos los idiomas. Entonces, pues ahí ya podríamos decir que el castellano ya más o menos en el siglo XII y en el XIII, empieza a crecer ya como un adolescente, pero con ganas de vivir.
B
Además, fíjate, lo hemos comentado en otras ocasiones, la lengua es un ser vivo y se va adaptando a los nuevos tiempos, va incluyendo, va aceptando términos que incluso vienen de otras lenguas, en este caso del inglés, del francés, del alemán, se va dando nuevo sentido a algunas palabras, porque en otros lugares, en Hispanoamérica, por ejemplo, una palabra puede tener un doble sentido y nosotros la adaptamos. En realidad la lengua es eso, un ser vivo que va cambiando y va evolucionando día a día completamente.
A
Por eso lo que decías tú al principio, que te honra porque eres, aparte de un sabio, que lo eres, escritor magnífico de novelas preciosas, que lo eres.
B
Que algunas has comentado y has hablado de ellas muy bien en tus columnas.
A
Claro que sí, porque me han divertido, me han entretenido, me han sobrecogido. Aparte de todo eso, cuando te conocí, conocí a una persona sencilla, humilde, sabías de Egipto y sabes lo que no está escrito en los papeles, has escrito de todo bien. Y bueno, pues que decías que yo también me equivoco, decías tú, tú y yo nos equivocamos todos, pero como decía el clásico, errare humanum es pero lo grave es perseverar en el error. Y entonces, como yo digo muchas veces, yo digo tonterías, muchísimas, pero lo grave es decirlas con énfasis, como decía Monteñe, es decir, si yo te digo, hoy es lunes, hoy es martes. Y lo digo diciendo al público, oiga, que lo he descubierto yo solo. La gente dice bien, entonces esto es una verdad inamovible, es un ser vivo, no es. Tiene alma, tiene nacimiento, tiene biografía, tiene de todo. Hablabas de las palabras en Hispanoamérica. Fijaos, para nuestros oyentes hay, en el diccionario básico nuestro hay 93 mil palabras, setenta y tantos mil americanismos, Nacho. Fíjate que vale, por ejemplo, vamos a coger un verbo, ya que me has pillado así a bote pronto, el verbo tomar. Tomar en México es beber, darle al alcohol, este toma, este es que le da. Pero vamos, como dicen, el Lorca le da el mole, o sea que bebe. Y tomar el Lorca, fíjate, es coger a un niño en brazos. Dicen, te lo tomo, dame que te lo tomo. Fíjate qué bonito. Entonces las palabras tienen biografía, crecen, se transforman. El problema más triste, Nacho, es que gente que debería estar preparada por sus cargos o por sus estudios, las. Las maltrata. Entonces yo publicaré un próximo libro el año que viene, si Dios quiere, y que ya te lo haré saber y te lo mandaré. Va de esto, va de cómo el lenguaje lo maltratan, entre otros, políticos, comunicadores, profesionales de los medios de comunicación. Una lástima que no lo cuiden porque es una herramienta preciosa.
B
Además, en esa historia de tu columna, en tu libro Con la razón bajo el brazo, que llevas escribiendo, llevabas escribiendo La razón desde el año 2008. Por ahí hemos pasado muchos, muchos amigos tú y yo. Has contado muchas historias. ¿Yo no sé si precisamente como todos erramos después de haber visto publicada alguna columna, tú has visto algún error en tus textos?
A
Claro que sí, efectivamente. He visto errores de coma, que yo las cuido un montón. La coma criminal, de concepto de redacción. No muchos, gracias a Dios, pero sí los he visto. Y para el libro tengo que confesarle a los oyentes que los he corregido. Claro, muy poquitas, pero alguna no la he publicado porque con la perspectiva del tiempo uno cambia también de opinión. Pero uno de los capítulos, el libro tiene muchos capítulos, tiene textos políticos, tiene textos de varias lecciones, que le llamo yo cuando hablo de cosas muy variadas, tiene cosas de lengua, que es muy bonito, tiene hasta algunos artículos sobre fin de año, que yo de vez en cuando me despido del año, pero con una alegría tremenda. Pues un privilegiado estar aquí ya en ser Historia es un privilegio conocerte a ti, a Javier Sierra, a Jean Paul Boval, es otro privilegio, o sea, lo mío ha sido una vida en este sentido muy bonita. Con 72 años solo puedo dar gracias, yo como creo en Dios, el bicarbonato, gracias a Dios. Y la columna que más me gusta, Nacho, es las columnas, es mis personajes favoritos. Yo ahí os he sacado a las personas a las que admiro, he sacado las personas por las que yo siento o pasión o cariño. ¿Por qué? Pues porque enseñáis a la gente cosas muy interesantes. A mí el viaje que tú comentabas, Nacho, me hizo ver que el origen de la civilización y de la religión está ahí, de nuestra religión también los que creemos somos cristianos, nace ahí en Egipto, la buena cultura. Yo no sé todo, mi mujer y yo estábamos emocionados, acuérdate de aquellas tardes en el barco donde tú, Jean Paul y Javier nos contabais cosas, Qué maravilla. Ese viaje le ha dado a mi mujer años de felicidad, con lo cual os tengo que agradecer. Encima eso, que mi mujer está contenta, cada vez que recordamos el viaje se emociona porque fue maravilloso. Entonces es evidente, claro que he cometido errores y los he corregido algunos otros, algún arrepentimiento, ¿Sabes, Nacho? De alguien de quien hablé confiando en él y luego me falló mucho. Hay dos personas, en ese caso voy a citar, que me fallaron mucho humanamente, pero bueno, el resto son personajes que todos tenéis algo maravilloso, algo especial, vuestro esfuerzo, sacrificio. Claro. ¿Cuánto sabe Nacho Arias de Egipto? ¿Pero cuánto ha estudiado? ¿Canasto, perdón? Usted es que se pasa media vida en Egipto investigando, estudiando, leyendo, mirando fuentes. Claro, claro, es que al final lo que uno cosecha es lo que siembra. Claro, los personajes que están ahí en mi libro, fíjate que hay 851 nombres citados en el libro, entonces, aunque dice mi maestro Santos San Villanueva que eso es un error, ya lo he dicho en alguna otra ocasión que no lo volveré a hacer, dice que la gente entonces va a la librería, mira el índice, se mira, se lee y no compra el libro, claro, lo deja ahí, ¿No? Es interesante punto de vista, pero obviamente ahí hay una cantidad de personas, hay médicos, está Setu, está Javier Sierra, está Juan Eslava Galán, hay tanta gente a la que admiro y que me ha dado tanto en mi vida que me ha llenado tanto, porque aparte de lo que uno estudia, de lo que uno vive, lo que uno lee, dice mucho de uno mismo. Entonces yo creo que que este libro dice mucho de mí en cuanto a las lecturas.
B
Desde luego que sí. Tú además, en tu faceta profesional como profesor. Bueno, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos.
A
No, catedrático no, titular. Yo no diga catedrático nunca.
B
Pues esto te lo he leído no sé dónde.
A
Vale. Bueno, profesor titular sí, porque a veces ponen unas cosas muy raras y yo lo desmiento en el sentido de que no me gusta. Claro, titular de universidad, que fui feliz.
B
Como un regalito, claro que sí. Bueno, profesor titular de Lengua en la Universidad Rey Juan Carlos, has colaborado en Herrera, en la COPE, estamos hablando de esa columna en La Razón. Tus alumnos precisamente eran futuros periodistas. ¿Cómo veías, es un común denominador entre muchos profesores decir cómo viene la gente aquí preparada de mal, que algunos no saben ni escribir? Porque claro, a lo largo de los años de docencia en la escuela, en el instituto, en el colegio, todo vale. Se van pasando de curso a curso y se conceden una serie de premisas que dices bueno, circunstancias normales no tendría por qué pasar, pero ahora pasa todo el mundo. ¿Cómo ha sido tu experiencia en ese sentido?
A
Yo empezaba diciendo antes, hace años, que a los chicos les faltaba un cocido, igual que a nosotros cuando llegábamos a la universidad llegábamos con miedos y tal, pero mi preparación, yo soy mucho mayor que tú, eres más joven. Mi preparación fue el preu universitario era mucho más potente que la que hay ahora. El bachillerato tenía cuarto, quinto y sexto, pero cuarto tenía una reválida de la cual si no la superabas tenías que irte ya a la universidad laboral, quinto, sexto, sexto. Tenía otra laboria que era optativa y luego pre. Yo llegué mucho más preparado los chiquillos. Entonces hace años todavía estaba mejor la enseñanza, le faltaba un cocido. Ahora en los últimos años míos le faltaba dos cocidos. ¿Qué pasa? Que la culpa no es de ellos solo, ojo, ojo que la culpa también es de los profesores. Nosotros hemos ido, hemos dejado mucho bueno, total, le voy a probar porque no exijo. También a veces en ciertos sitios te decían oye, no suspendas tanto que no es bueno si era un colegio privado porque se hacía atasco y luego no te traían a los hermanos de la universidad porque no era muy bueno. Bueno, he tenido de todo, pero hecho lo que me ha dado la gana. He sido muy libre. Siempre cuando he aprobado una persona he pensado que le hacía un gran favor si estaba dudoso para darle un ánimo y una oportunidad. Pero efectivamente, se ha degradado mucho la preparación. Nacho suspendía contra falta de ortografía y protestaban. Yo decí ¿Vas a ser periodista? ¿Sabes lo que significa eso? Que en un periódico salgan faltas de ortografía. Una reacción deficiente, una impropiedad léxica. Yo digo siempre, Nacho, que el diccionario es el mejor amigo del ser humano, después del perro. Entonces, Pues ya verás. Habrás visto que en mi libro, en la contraportada, está mi perrita y estoy yo. La foto es Yo estoy feísimo. Y mi perra está preciosa, que murió con 13 añitos, justo una semana después de casarse. Mi hija pensó que ya había acabado su labor en este mundo porque protegía a mi hija como un león fiero, tan pequeñita como era. Y digo que después de este ser maravilloso, el mejor amigo que tienes es el diccionario. ¿Por qué? Porque cuanto más amplías tu vocabulario, Nacho, más sabes. Yo tuve que hacer un esfuerzo contigo, con Javier y con Jean Paul Bovar en aquel viaje. Y yo llevaba mi diccionario en mi móvil y decíais cosas y decía a ver, tira. Sin que me viera nadie. Tampoco me importaba, porque con uno no puede saber todo. Yo creo que es una barbaridad pensar que porque soy profesor de lengua conozco el diccionario. Vamos, yo voy a Pasapalabra y duro, un programa seguro. Y la gente vaya más torpe, ¿No? Entonces les he encontrado más flojos en preparación. Culpa primero, Nache, Yo creo que del sistema educativo que cambia cada dos por tres. Cada partido político quiere el suyo. Esto no puede ser como en Francia. Es inamovible la ley de educación y todos la aprueban con consenso amplio. Y luego se van incorporando cosas buenas. Ahora van a regular las tabletas y los móviles. Me parecen muy bien. Queremos que la panacea es todos los inventos tecnológicos, ¿No? Mire usted, el ser humano tiene que pensar, tiene que leer, tiene que escribir. Anastos es que no puede estar todo el día pegado a una tableta o a una. Y digo tableta para que nuestros oyentes sepan que ya no es tablet. La Academia ya lo ha hecho. Hay tres clases de tabletas. Las tabletas que tenía Forlán, este de la leche con Madrid, que estaba Cacha, o Ronaldo, el del Madrid. Las tabletas de chocolate, que son las que más me gustan, y luego la tableta informática. Entonces estas tabletas todo el día pegado a una cosa de esas, Nacho embrutece un poquito. Entonces hay que usarlas con criterio. Claro. Pues eso, hay que leer, hay que leer. A mí me recordaba cuando leía tus novelas a Galdós. Galdós en historia es lo mismo que tú en Egipto, cuentas una historia, la historia es muy bonita, pero vas aprendiendo cosas de Egipto porque. ¿Qué? Porque hay historia y novela hay tú novelas, algunos amores, relaciones, envenenamientos, pero lo sabía, ¿Qué vas aprendiendo? Pues leuta Galdó, leucha, Nachoárez, leucha Javier Sierra, leuta Juan en el Lava, Galáoste, Luis Alberto de Cuencas y tiene poesía de la buena, o sea que es que tenemos de todo, Nacho, y nos dedicamos a jugar al Teti o al Candy Class. Puede ser lo que hay, ¿No? ¿Pero evidentemente la culpa no es de ellos, no? Solo de los.
B
Lo que da un poco de rabia. Yo te escuché hace. Hace un par de meses, hace tiempo, en la escóbula de la brújula de nuestro compañero Jesús Callejo, a quien no hacía más que llamarle Javier. Yo pensaba Javier, porque está pensando Javier Sierra.
A
Totalmente, pero totalmente. Ya le pedí perdón, después te doy más disculpas, pero es que estaba. Porque hablé con Javier poquito antes de ir a la cómula y Javier estuvo fenomenal, la segunda vez va a ser estupenda. Y yo salí avergonzado. Pero tiene una clase, tío, un elefante no nada, o cualquier otro se hubiera enfadado.
B
Recomendamos desde aquí ese podcast dentro de la escóbula de la brújula dedicado al lenguaje y en él hablabas. A mí me da un poco de rabia de cómo la Academia al final, quizás por esa idea que hemos dicho al principio de que el lenguaje es un elemento vivo, es un ser vivo, pues al final va admitiendo cosas que dices, ¿Cómo puedo admitir esto? Decías que posiblemente ya en un futuro la Academia acepte, por ejemplo, el infinitivo como si fuera un imperativo. Nadie dice idos, todo el mundo dice hacer esto en vez de hacer esto. Hay algunas cosas que dan un poco de rabia.
A
Sí, porque por ejemplo, fíjate, mese y tesia no lo van a aceptar en la vida. Yo siempre digo de broma, digo Mira, mientras la academia no esté concreta, voy bien. Me ficharon en Herrera, en COPE, porque a Carlos Herrera le hizo mucha gracia que dije yo, si la academia acepta concreta, me hago italiano. Y le hizo mucha ilusión a este tío. Está la ¿Quién será? Entonces me llamaron de su equipo, Mercedes, una mujer extraordinaria, y cómo que yo iría. Yo voy, vamos, si me llamas tú, Nacho, si me llama Carlos Herrera, si me llama Espósito, me llamará Alcina, que no me has llamado nunca. Pero bueno, al final yo trabajo en Onda Cero, aunque colaboro, perdón. Pero claro, ¿Cómo no voy a ir? Si llegáis a un montón de gente a la que yo no llego. Yo llegaba a treinta, cincuenta, cien alumnos de cada especialidad, cada año. Vosotros llegáis a cientos y cientos de oyentes. Y esto es una maravilla. Es hacer un poco lo que decía Tomás Albaladejo, que es la polifonía discursiva. Yo cuando hablo contigo, Nacho, no hablo solo contigo, que ya te conozco y te aprecio y te valoro y sé quién eres. Hablo para tus oyentes. ¿Con qué intención, perdón? Hablo para tus oyentes, no para tus oyentes. Que luego me ha regañado por la pronunciación. Esto. Claro, estás hablando de políticas discursivas. ¿Qué pasa con la academia? Pues que sabes que hay cosas que no va a aceptar nunca. Claro, luego la gente tiene miedo al lenguaje de estos chicos, Nacho. Nada, no pasa nada. Esto se cura con la edad, como la juventud. Todos hemos tenido nuestras cosillas. A mí me dicen ahora que soy un. Claro, dicen, es que eres un bot en informática, un boss, fíjate, un tío que es muy malo. Y esto es random, eso es aleatorio. Y al final viene casi todo del inglés o de la informática. ¿Por qué? Porque nuestros chicos, Nacho, estudian inglés desde muy pequeños y manejan los aparatos desde muy jóvenes también. Y nosotros esto no lo teníamos. Yo sí tenía que hacer un trabajo, Nacho, como tú, que eres más joven, pero yo tenía que irme a la biblioteca de más cerca de mi casa, consultar en la Espasa, la British, porque yo en casa no me cabían esos libros.
B
Yo era ratón de biblioteca. Y ahora es alucinante. Por ejemplo, antes hablábamos de Egipto. Yo cuando vivía en Valladolid y estudiaba en la Universidad de Valladolid, yo iba anotando en un cuaderno las cosas que tenía que buscar en la biblioteca, de la Universidad Complutense en Madrid, cuando fuera, o en el Arqueológico. Y es que ahora en páginas como la de Archive Org o en el JSTORE, están todas las revistas científicas, están todas las publicaciones y las puedes ver al instante.
A
Eso es alucinante, alucinante. Tienen un mundo en sus manos. ¿Sabes lo que les pasa, Nacho? Si les pones un trabajo tú de Egipto, si hubieras alumnos, pues no saben dónde buscar. Como hay tanto, no saben cuál es la página buena, cuál es la página mala, dónde hay gente que vale. Eso es lo que hay que enseñarles a lo mejor. Pero la Academia, pues hombre, un poco de la actitud sí tiene. Yo a veces digo que estamos mayores, pero hay gente ahí en la Academia extraordinaria. Falta gente extraordinaria en la Academia. No, precisamente el hizo Cervantes, que es un ignorante. Si nos falta un Luis Alberto de Cuenca, poeta de una altura y un hombre de una clase tremenda. Faltaría algún buen historiador. ¿Falta gente, no? Pero lo que hay son gente con mucho currículum. Y el presidente no es un señor de derecho que en su despacho hace negocios. El Sr. Machado tiene un libro sobre Cervantes que vale más que toda la producción que ha hecho este García Montero. Lo digo aquí con toda claridad porque me duele. Duele que se metan con nuestras instituciones buenas. Pero sí es verdad que ha aceptado, por ejemplo, el verbo cesar como transitivo. Es un absurdo, Nacho. Yo ceso de hacer algo, mi cuenta y riesgo y luego retomo esa actividad. Yo no puedo cesar a nadie. Pero claro, la Administración, el lenguaje de la administración, que es un lenguaje muy pobre y además que hace barbaridades, pues ha impuesto un poco. Han cesado a fulano, ¿No? Y luego cuando había una tautología, Nacho, que decía cesa a petición propia. Es la única manera de cesar a petición propia. Es decir, que era una tautología ¿Para que? Bueno, si hay oyente que se lo que es la tautología. Tautología es cuando la segunda palabra, su significado está impreso, está ya inserto en la primera. Por ejemplo, persona humana. Lo dice mucha gente. Yo soy persona humana. ¿Es que no hay personas de otro tipo? Claro, la tautología darwiniana, que es divertidísima, es había en un pueblo una piedras y un farol. ¿Qué hace aquí este farol? Y le dicen en el pueblo, pues iluminando las piedras y las piedras sujetando al farol. Se acuerda muy bien, ¿No? Entonces, lo que hay es. A mí me encanta por eso, porque claro, dicen ha cantado la intercepción con el puño cerrado. Intente usted cantarla con el puño abierto. Dice mendrugo de pan. Es que mendrugo de pera no hay. La pera se pudre y el pan sí se pone duro. Hay tantas cosas, Siente fortuito, si no es la mafia. Pues todas estas cosas. La academia ya puedes decir, Nacho, que subes para arriba y bajas para abajo. Dice la academia que eso es bueno. Es una forma muy, muy pronástica de los españoles cuando dicen lo he hecho con mis propias manos, lo he visto con mis propios ojos. Bueno, vale, acabaremos por eso diciendo muchas cosas y yo, fíjate, si quieres te hago rápido un decálogo de los errores más habituales que hay en medios de comunicación en la política.
B
Sí, mira, tenemos un par de minutos, pero sí lo puedes hacer.
A
Mira, el primero es punto y final. Esto decía el pobre Lázaro ya en los años setenta y tantos, que eso era una aberración. Existe el punto seguido, punto y aparte y punto final, ¿No? Punto final. Dos, hacer aguas. Ese es el ranking, sin decálogo. Hacer aguas. Eso es hacer pipí. Cuando éramos pequeños. Abuela, me voy al baño. ¿Qué vas a hacer? ¿Aguas mayores o aguas menores? Confrontación, preciosa palabra que los políticos han matado. Confrontar es lo que estamos haciendo tú y yo ahora. Charlar ideas, Tú las tuyas, yo las mías. Vamos a intentar buscar una. Eso es confrontar, que es precioso. Cotejar, no enfrentarse. Cuatro, dejar muertos, las catástrofes. Dice, deja 40 muertos, ¿Dónde los deja? En el banco de muertos, los causa. Las catástrofes causan muertos de motu propio. Por Dios, dejen de usar el latín los que no lo saben. Es motu proprio. ¿Y si no lo sabe usted, diga pues agote pronto, está muy bien, o sí, a punto, no? Denosta, no, El verbo denostar tiene dos formas irregulares que es de nuestra. Pues nada, tablet, ¿No? Mire usted, tableta. Partidario, dice, son los intereses partidarios del PP o del PSOE. No son partidistas. Yo soy partidario de tu programa, pero no tienes un partido. No soy partidista. Y por último, el tenor literal. Dios mío, del amor hermoso, qué barbaridad que ha hecho la administración. ¿Por qué tenor? Aparte del maravilloso Plácido domingo. Tenor es en la reproducción literal de una norma o de una ley. Luego ya es una tautología absurda, ¿No? Entonces, y fíjense ustedes, si alguien lo ha contado, dirá el profesor está mal, ha hecho nueve cosas y ha dicho que va a hacer un decálogo. Pues bien, les digo a nuestros oyentes en ese sentido, para que lo sepan, que la Academia acepta ya decálogo, Fíjate Nacho, no como diez palabras, como diez apartados de algo, sino dice, el conjunto de normas o consejos que aunque no sean 10, son básicos para el desarrollo de cualquier actividad. Por lo tanto, cuando alguien diga cuatro cosas o seis, ocho o doce importantes como básicas para analizar una actividad, eso es un decálogo. Y eso yo no estoy de acuerdo. Hasta luego. Son diez, pero he hecho un decálogo de nuevo, para que vea la gente que también me atengo al acceso.
B
Desde luego, fíjate, la evolución del lenguaje, la historia del lenguaje es algo maravilloso y sirve sobre todo para que tú y yo ahora mismo podamos compartir estos minutos de radio. Invitamos a todos los que nos están escuchando que se hagan con este libro, con la razón bajo el brazo, La vida vista desde mi columna, editado por Dickinson, cuyo autor, Fernando Vilches Vivanco, nos ha presentado mi madre desde el cielo. Vivanco Vivancos, con ese otro son los.
A
De las bodegas y los bailarines.
B
Fernando Vilches Vivancos, como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
A
Gracias a ti. A los oyentes, un abrazo y hasta otra ocasión. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Host: Nacho Ares (B)
Guest: Fernando Vilches Vivancos (A), profesor titular de Lengua y columnista
Date: January 7, 2026
El episodio explora la historia y vitalidad de la lengua española, su evolución, anécdotas, errores comunes y su vinculación al periodismo y la comunicación. El invitado, Fernando Vilches Vivancos –experto en lengua, docente y columnista– comparte su visión sobre la vida del lenguaje, su uso en los medios y la importancia de cuidarlo, apoyándose en su experiencia profesional y reciente libro “Con la razón bajo el brazo. La vida vista desde mi columna”.
El tono es cálido, humorístico y didáctico. Predomina la pasión por la lengua española, la cercanía entre entrevistador e invitado y la voluntad de acercar la historia del idioma sin solemnidad. Hay confesiones personales, guiños humorísticos y una defensa entusiasta del aprendizaje constante y el buen uso del lenguaje—tanto en el periodismo como en la vida diaria.
Este episodio de SER Historia ofrece una rica conversación sobre el papel del lenguaje en la historia, la cultura y el periodismo, repleta de anécdotas y consejos prácticos para los profesionales de la comunicación y amantes del idioma. La charla de Nacho Ares y Fernando Vilches combina rigor y simpatía, resaltando la necesidad de cuidar nuestro idioma y adaptarse sin perder de vista su historia ni su belleza.