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Ser Podcast.
Radio Announcer (Generalísimo Franco's Broadcast)
Parte oficial de guerra del Cuartel General del Generalísimo correspondiente al día de hoy. Primero de abril de 1939. Tercer año triunfal. En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Burgos, 1 de abril de 1939. Año de la victoria el Generalísimo Franco.
Iñaki (Interviewer/Host of Ser Historia)
Escuchamos una grabación del 1 de abril del año 1939. En realidad creo que es una grabación que se hizo posteriormente, porque la original del momento no se registró, de esa retransmisión por radio, en la que se anunciaba el final de la Guerra Civil con el triunfo del bando nacional después de dar el golpe de Estado en el año 1936 y la derrocación, bueno, la derrota, derrocación es un palabro que me acabo de inventar, Derrota del bando republicano. Sobre la mesa de Ser Historia tenemos un libro apasionante, interesante, Falsos camaradas, un episodio de la guerra antipartesana en España, 1947, publicado por la editorial Crítica, en donde vamos a descubrir que a pesar de ese falso eco de final de la guerra y luego los antecedentes que hubo de la Segunda Guerra Mundial, realmente la contienda como tal, aunque fuera más fría que caliente, siguió un poco vigente en nuestro territorio, en España. Fernando Hernández Sánchez, bienvenido a Ser Historia.
Fernando Hernández Sánchez (Author and Professor)
Hola, ¿Qué tal? Encantado.
Iñaki (Interviewer/Host of Ser Historia)
Fernando Hernández es autor de este libro, Falsos camaradas, es profesor de la Universidad Autónoma también. Fernando, la primera reflexión. La guerra no acaba en el año 39, no.
Fernando Hernández Sánchez (Author and Professor)
Frente a ese eufónico parte de la victoria del locutor emblemático del franquismo de aquella época, Fernando Fernández de Córdoba, la guerra técnicamente se prolongó durante mucho más tiempo, es decir, de facto, al menos Hasta junio de 1948, el bando de guerra que se proclamó entre el 17 y el 19 de julio del 36 por aquellas unidades que se sublevaron contra la República, estuvo en vigor, no se derogó. Técnicamente en 1947 en España seguía rigiendo el estado de guerra. De hecho, además, es el marco legislativo que permite llevar a cabo toda aquella obra depuradora bajo la fórmula de consejos de guerra que se llevó por delante a todos los núcleos de resistencia y todo lo que había supuesto las organizaciones republicanas desde el año 36 y a veces con efectos retroactivos, desde el 34 en adelante.
Iñaki (Interviewer/Host of Ser Historia)
Es precisamente en ese contexto en el que surge esta Guerra Fría, no en ese marco, como entendemos la guerra de Estados Unidos y la ex Unión Soviética en España. También hubo una suerte de Guerra Fría en otros lugares de Europa, en este caso el bando nacional republicano y otras instituciones.
Fernando Hernández Sánchez (Author and Professor)
Sí, la Guerra Fría, si le tenemos que poner un año de arranque, es 1947, que es el año en que, por una parte, ya el año anterior, Churchill ha teorizado su doctrina sobre el telón de acero, el año en que Truman ha proclamado la doctrina de contención del comunismo, en que Zanoff en la Unión Soviética, al mismo tiempo responderá con la doctrina de la confrontación entre el polo imperialista y el polo anticolonialista o antiimperialista soviético, etc. El año en el cual los comunistas italianos y franceses, por ejemplo, son expulsados de los gobiernos de reconstrucción nacional. Y en el caso de España, que hasta ese momento se había mantenido con el ánimo suspenso, me refiero al régimen, dado que era uno de los regímenes que provenían de la estirpe de los nazifascismos y como tal fue tipificado por la Carta de la Conferencia de San Francisco que da pie a la creación de la ONU. 1947 es un año en el que el régimen va a proceder a una pseudo institucionalización con el referéndum de la Ley de Sucesión. En el año 45 ya había proclamado otro falso texto constitucional, que es el Fueron los españoles. Y a partir de ahí se va a sentir con cierto respaldo por parte de los antiguos aliados para llevar a cabo una intensificación de la represión, fundamentalmente contra ese universo que era muy heterogéneo, pero que para el régimen era todo el comunista.
Iñaki (Interviewer/Host of Ser Historia)
Es sorprendente, viéndolo un poco con el paso del tiempo, el hecho de que Estados Unidos y la Unión Soviética fueran de la mano en la Segunda Guerra Mundial y generara ese contexto un poco de sorpresa y de aturullamiento casi mental y político en años posteriores. Porque justo antes, desde el comienzo de la propia Guerra Fría.
Fernando Hernández Sánchez (Author and Professor)
Sí, bueno, hasta el año 44, mayo del 45, hasta que las tropas soviéticas por un lado y las norteamericanas por otro, se encuentran en lo que va a ser la frontera entre las dos Alemanias, la colaboración ha sido la propia de los aliados contra el Eje. Ya hay que decir que desde 1943 en adelante, 44, sobre todo a partir del desembarco Normandía había una carrera por ver quién llegaba antes a Berlín, porque se estaban dilucidando las áreas de influencia en Europa. De hecho, en octubre del 44 hay una entrevista entre Chulchill y Stalin en Moscú, en la cual quedan diseñadas las áreas de influencia de cada una de las dos esferas, que además se reflejan prácticamente, podemos decir que una especie de servilleta, donde hay porcentajes manuscritos de a qué bloque le corresponde cada una de las partes de la Europa central y oriental y sobre todo el compromiso de no interferir en los asuntos internos del bloque contrario.
Iñaki (Interviewer/Host of Ser Historia)
Es curioso el título del libro, Falsos camaradas, nos está hablando ya un poco de esa guerra fría que había entre bandos, más de espionaje que de violencia propiamente dicha, aunque también habrá muchísima violencia. ¿Quiénes son esos falsos camaradas?
Fernando Hernández Sánchez (Author and Professor)
En principio son un conjunto heterogéneo de individuos que bajo la apariencia de pertenecer o de militar en el Partido Comunista en este caso, se ponen al servicio de la policía política para desarticularlo desde dentro. La caracterización es muy variada. Los hay que sencillamente se desmoralizan una vez en el país. Se dan cuenta de que las previsiones acerca de la caducidad o la inminente caída del régimen que repite la propaganda del partido, no es tal, sino que el régimen se consolida, se afianza y que va para mucho tiempo, y que arriesgan largas condenas de cárcel que podían ir de diez, veinte años, treinta años o incluso la pena de muerte. Los hay que no resisten a la tortura en aquel momento. El habeas corpus es una expresión latina únicamente para expertos en derecho. Alguien podía entrar en la Dirección General de Seguridad y, como en algunos de los casos que relato en el libro, permanecer en ella durante 38 días, recibiendo un día tras otro, noche y día, torturas por parte de la policía política. En otras ocasiones hay promesas de recompensas, recuperación de bienes, concesión de un estanco, la conservación de la propia vida. Y en última instancia, en otros casos, hay amenazas muy directas sobre ellos mismos o sobre sus familiares que hacen que un número determinado de estos individuos, de los que se suponía que tenían cierta templanza o cierto ánimo, cierta entereza en la lucha clandestina, como se decía en el lenguaje de la época, se dan la vuelta y se ponen a trabajar para la policía.
Iñaki (Interviewer/Host of Ser Historia)
Eso nos describe un ambiente absolutamente terrorífico de una tensión de un miedo. Yo recuerdo, hice el servicio militar, la mili, en el año 97, fíjate si había llovido desde el final de la guerra Civil y todo esto, y un familiar mío que ya era mayor, me decía Iñaki, porque a mí en casa me llaman, Iñaki, cuando estés en la mili ten cuidado, ver, oír y callar para no hablar. Pero yo qué voy a decir si no tengo nada que se me pueda acusar. Pero yo veía enseguida que había ese recuerdo de muchas décadas antes de ese miedo de ten cuidado con quien hablas, porque a lo mejor el enemigo lo tienes en casa.
Fernando Hernández Sánchez (Author and Professor)
Sí, efectivamente, la represión fue tan intensa, tan brutal, tan desmedida. Hay que decir que a título anecdótico, cuando En el año 42 Heytrich Himmler, el jefe de las SS, que no era precisamente la hermana Teresa de Calcuta, visita España con diversos afanes, uno de ellos esta mística nazi de la búsqueda del Santo Grial, en alguna entrevista con Coge la cara del régimen le recomienda atenuar la intensidad de la represión, sobre todo de la pena de muerte, porque están ustedes arriesgando quedarse sin mano de obra. La intensidad de la represión fue brutal y ese sello dejó una profunda marca en toda esa generación que guardó silencio y que en cierta medida explica el afloramiento luego, durante los años finales del siglo anterior y principios de este, de la llamada del movimiento memorialista, la memoria histórica, entre la generación ya de los nietos, los que ya por primera vez intentan o intentaron acercarse a lo que pasó, porque precisamente aquellas generaciones guardaron silencio por la violencia de lo que habían experimentado, lo que habían sufrido.
Iñaki (Interviewer/Host of Ser Historia)
Claro, eso lo hemos comentado en otras ocasiones aquí en Ser Historia, el hecho de que los hijos de esos represaliados después de la Guerra Civil, como que lo vamos a dejar pasar, y son los nietos que ya han nacido en democracia, que han nacido en otro contexto, libertad, a pesar de todos los problemas que pueda haber, pero vamos, nada que ver con aquello que hubiera décadas antes, porque sus padres decían que mejor dejarlo pasar, ¿Para qué vamos a removerlo?
Fernando Hernández Sánchez (Author and Professor)
Sí, una de las campañas más exitosas del franquismo fue la de los llamados 25 años de paz del año 64, bajo el impulso de Manuel Fraguer Ibarne, que yo creo que es una campaña cuyos efectos permanecen hoy en día en el imaginario de la sociedad española. No hay que mirar atrás, no hay que resucitar el pasado, no sea que corramos los mismos riesgos y no miremos al pasado y abramos viejas heridas. Es absurdo. En la historia, para poder pasar página lo primero que hay que hacer es leerla.
Iñaki (Interviewer/Host of Ser Historia)
Cada vez que hablamos del mundo antipartisano que los partisanos. Te voy a pedir que nos lo expliques. Es un concepto de guerrilla de rebelión, que se adscribe un poco a muchos de esos movimientos del siglo XX en Europa. Pensamos quizás en otros lugares, pero también los hubo aquí.
Fernando Hernández Sánchez (Author and Professor)
Sí, efectivamente. El concepto está muy asociado con lo que hemos hablado antes acerca de la continuidad de una guerra bajo otro paradigma, bajo otro marco. Una guerra abierta es una guerra de frentes entre dos ejércitos organizados que tienen planes de despliegue, planes operativos, choques, estrategias de avance o retirada, etc. Una vez que en abril del 39 el ejército franquista consigue sus objetivos de ocupación total del territorio, lo que viene a continuación es lo que en términos militares se llama una explotación del éxito. Es decir, es la aniquilación de las bolsas de resistencia de los núcleos que quedaban dispersos, que no se habían rendido, no habían entregado las armas o que bien habían buscado refugio en áreas inaccesibles. En ese tipo de guerra generalmente lo que se emplean son tácticas de brutalidad contra la población civil a la que se supone que sustenta o mantiene el esfuerzo de la guerrilla. Contra todo aquel al que se considera combatiente irregular y por lo tanto no le ampara ninguna ley, ninguna convención y es ejecutado sobre el terreno, se le aplica la ley de fugas. Es decir, es un tipo de guerra de una brutalidad inusitada, una brutalidad que en cualquier caso tampoco será específica.
Iñaki (Interviewer/Host of Ser Historia)
Recuerda un poco también la Inquisición, donde a ti te acusaba el vecino de ser judaizante o musulmán. No había ninguna prueba, pero te había acusado el vecino y tira palante.
Fernando Hernández Sánchez (Author and Professor)
Sí, bueno, como las pruebas de cargo. En el caso de cualquier detención política en esta época, estoy hablando de detenciones políticas, en el caso de detenciones de gente a la que cogían con las armas en la mano, directamente le aplicaban la ley marcial, es decir, lo ejecutaban sobre el terreno. En el caso de las detenciones con acusación política de por medio, se pedía también un poco inquisitorialmente un informe al alcalde del pueblo, al jefe de puesto, de la Guardia Civil y al párroco de la localidad. Para poder obtener un aval favorable tendrían que coincidir los tres elementos que constituían lo que eran los tres pilares del nuevo orden establecido. Y en ese sentido no había una defensa en el sentido legal que entendemos hoy en día. Algunas de las paradojas o no, quizá la lógica era esa de los consejos de guerra que se pueden consultar en los archivos militares, es que había ocasiones en las cuales a la defensa se le otorgaba un plazo mínimo para analizar un expediente de miles de páginas y en algunos casos los defensores ni eran expertos en derecho, eran militares. Y en algunos casos incluso pedían al final más pena de la que pedía el fiscal.
Iñaki (Interviewer/Host of Ser Historia)
Es un momento terrible, acabo de anotar escuchándote, yo no sé si existió, imagino que sí. En esos archivos que consultáis los historiadores de esta época incluso habrá historias humanas muy sobrecogedoras en el sentido de que echar la ley también echa la trampa. Yo no sé si quiero pensar, quiero pensar, quiero ser amable, quiero dulcificar un poco la historia. ¿También habría falsos de estos camaradas que abrirían la puerta por detrás y dejarían pasar a alguien o eran todos igualmente estrictos? Pienso un poco también con muchos oficiales de las SS que vieron el percal que tenían delante. ¿Estamos locos? ¿Qué estamos haciendo? Estamos aquí ejecutando a gente. Y hay historias de muchos oficiales nazis que abrían la puerta y dejaban salir a sus vecinos judíos que les conocían de toda la vida y se estaban jugando a la vida ellos también. Pero yo no sé si hay historias humanas en ese sentido de vecinos, de hermanos.
Fernando Hernández Sánchez (Author and Professor)
Sí, sí, las hay, las hay. El mecanismo para llevar a cabo la represión Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que en el caso de Madrid, cuando se ocupa a partir del 28 de marzo del 39 a la auditoría que se crea para llevar a cabo los juicios depurativos de las organizaciones que habían actuado en la ciudad de Madrid, se llama Auditoría del Ejército de Ocupación y en ese sentido lo que emiten es unos primeros dictámenes de obligado cumplimiento que van dirigidos formalmente a los porteros de fincas urbanas que luego se parten a los vecinos y en los que se les insta en un plazo perentorio de tiempo a declarar todo lo que sepan acerca de acerca de sus vecinos. Es decir, un proceso de delación masiva de chivatismo total, proceso de delación masiva, bajo coerción, bajo amenaza siempre claro, de que si tú no declaras es probable que a lo mejor es porque tienes también algo que esconder. Es una táctica absolutamente terrorista. Pero a mí me consta que hay casos en los cuales hubo personas cuya decencia no soportaba el espectáculo al que estaban asistiendo personas incluso conservadoras, que incluso algunas de ellas podrían haber padecido seguramente miedo y persecución en el Madrid republicano por las circunstancias en las que se dio la guerra y la revolución, por lo menos hasta el año 37, que van a avalar, que van a hablar bien de algunos de los acusados, de algunos de los imputados, algunos de ellos por delitos supuestamente muy graves y que van a poner su palabra encima de la mesa para intentar salvarles la vida. No lo van a conseguir en muchos casos, pero en cualquier caso siempre hubo aquellos que se negaron a ser. En la tipología que ha establecido el estudio del Holocausto, se habla de las víctimas, se habla de los perpetradores y se habla de los bystanders, es decir, los observadores pasivos. Hay una cuarta categoría que fueron aquellos que se negaron a ser ninguna, no siendo víctimas, se negaron a ser perpetradores y se negaron a ser observadores pasivos. Intentaron poner algo de su parte para parar aquello, desgraciadamente con escasos resultados.
Iñaki (Interviewer/Host of Ser Historia)
¿Cuáles eran los delitos más comunes de los que se acusaba a esta gente?
Fernando Hernández Sánchez (Author and Professor)
Bueno, las acusaciones eran, digamos, había un batiburrillo, una mezcla en la que generalmente todo estaba mezclado. Generalmente se hablaba de colaboración o de participación en sacas, en paseos, en quema de iglesias, de objetos religiosos, en robo de propiedades de personas que habían tenido que abandonar su domicilio, en ocupación de fincas urbanas o rurales. Y a veces era toda esa mezcolanza la que sin tipificación alguna ni cuantificación de sus efectos, conducía a procesos en los que en un lote, en una mañana y en pocas horas, se podía juzgar y condenar a muerte a veinte, treinta o o cuarenta personas. En el libro cito el caso del pueblo de uno de los individuos que van a actuar en esta caída del 47, que en su origen había sido un joven comunista de un pueblo de Huesca llamado Alto Ricón, que está cerca el límite con Cataluña, en el que en la causa general aparece que cerca de allí había una especie de gruta, de fosa, donde se supone que se había arrojado a decenas, debía haber decenas de cadáveres de derechistas locales que hayan sido asesinados vilmente por las hordas marxistas durante la dominación. Y en un momento determinado hay un parte del oficial de la zona de la Guardia Civil que hemos buscado. No hemos encontrado absolutamente nada. Esto es una, digamos, una. Hoy llamaríamos leyenda urbana que se ha puesto en funcionamiento para luego quizá justificar las venganzas o las revanchas que han tenido lugar posteriormente, pero del que no hay evidencia. ¿Que hubo evidentemente represión? Sí. ¿Que hubo asesinatos? También. Que hubo actuaciones que hoy en día no se enmarcarían dentro de ningún contexto legal. Se sabe que en la zona republicana, hasta el año 37, en que el gobierno no recobra el poder mediante los tribunales y una policía ordinaria, eso ocurrió. Ahora bien, que luego en los procedimientos de la llamada Causa General y que sirven de base para los procedimientos militares que se van a suceder, hasta finales de los años 40 todo esto era un batiburrillo, era un conglomerado que servía de acusación genérica y contra la cual no había posibilidad de defensa porque no había posibilidad de contraargumentación o de contraprueba.
Iñaki (Interviewer/Host of Ser Historia)
Pues también es una historia sobrecogedora, pero apasionante al mismo tiempo, por la cercanía, por el vínculo afectivo que tenemos con ella. Nuestros abuelos la vivieron muy de cerca o nuestros padres, falsos camaradas. Un episodio de la guerra antipartisana en España, 1947, publicado por Crítica, cuyo autor, Fernando Hernández Sánchez, nos ha contado, nos ha relatado aquí en los últimos minutos en Ser Historia. Como siempre, Fernando, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
Fernando Hernández Sánchez (Author and Professor)
Gracias a vosotros y hasta siempre.
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SER Historia – "Falsos camaradas: infiltrados, torturas y traiciones"
Podcast: SER Historia (Cadena SER)
Host: Iñaki (SER Historia)
Guest: Fernando Hernández Sánchez (Professor, Author)
Aired: March 12, 2024
This episode explores the crucial but shadowy years following the official end of the Spanish Civil War, focusing on the persistence of conflict through repression, clandestine resistance, and infiltration. With historian and author Fernando Hernández Sánchez, host Iñaki discusses the realities behind the Franco regime’s "peace," the emergence of the Cold War, and the chilling role of betrayals and “falsos camaradas” (false comrades) in the internal war against anti-Franco guerrillas and leftist undergrounds.
The conversation is both rigorously historical and deeply human, frequently blending scholarly insight with personal stories and analogies. There is respect for the victims, clear outrage at the injustices, but also an undercurrent of hope in the ongoing work of memory and historical reckoning.
The episode closes with a reflection on the proximity of this history—“Nuestros abuelos la vivieron muy de cerca”—and a call to remember, understand, and confront the past as necessary steps for genuine healing.
Fernando Hernández’s research, as shared here, is an urgent reminder of the lived experience beneath political narratives, and of the cost—both individual and collective—when betrayal, terror, and silence define a nation’s history.