Transcript
Narrator (0:02)
Ser podcast.
Nacho (0:14)
Continuamos en Ser Historia y lo hacemos abriendo una nueva página de nuestro particular diccionario para conocer la historia, el significado y el trasfondo que hay detrás de algunas palabras en castellano. En español lo hacemos como siempre con nuestro palabrista particular, José Luis Díaz Prieto. José Luis, bienvenido de nuevo a Ser Historia.
José Luis Díaz Prieto (0:37)
Bien hallado Nacho, un placer estar de nuevo.
Nacho (0:40)
En esta ocasión nos traes ambición, una palabra que tiene origen latino, pero que como sucede con muchas otras palabras, al final acaba cambiando el sentido con el devenir de los siglos.
José Luis Díaz Prieto (0:53)
Sí, sí, sí, es otra palabra que nos van a llevar muchas palabras a la antigua Roma. En este caso es obvio porque nuestra lenguaje, como alguno ha dicho, es un latín mal hablado. En cierto modo, muchos de nuestro vocabulario nace de Roma, pero no siempre con el mismo significado que en Roma, como es este caso. Entonces, ambición nos lleva a la Roma republicana, donde se votaba, porque en la Roma republicana evidentemente había elecciones para las magistraturas, etc. Y había por lo tanto candidatos. Candidato de hecho es otra palabra relacionada con Roma, de la cual podemos hablar otro día y de hecho la vamos a mencionar de pasada ahora. Pues en antigua Roma republicana nos podemos trasladar allí con el cronovisor de Jesús Callejo, nos trasladamos y vemos cómo los candidatos hacen bolos, hacen visitas. Pero eso los romanos, los ciudadanos romanos lo veían mal. Los romanos no les gustaba nada que los candidatos se moviesen, fuesen a hacer sus meetings, sus pres. No, no, eso se consideraba que era una forma de manipular. ¿Por qué? Porque en definitiva, en muchos casos lo que estaban haciendo era repartir dinero para conseguir votos, cosa que se ha hecho. Imagínate hasta. Vamos, dicen que en la España de Maura se daban a un duro cada voto, en la España rural de principios del siglo XX. Bueno, pues a los romanos no les gustaba, no les gustaba que los candidatos se moviesen. Es más, no les gustaba, fíjate bien, ni que llevasen ropa demasiado blanca, a pesar de que candidato significa el que lleva la ropa blanca. Les parecía también que una ropa demasiado brillante y demasiado blanca era una especie de manipulación del electorado. Entonces ellos, cuando un candidato indebidamente se iba por ahí de un lado para otro, intentando, pidiendo el voto, etcétera, y comprar voluntades, a eso le llamaban ámbitus. Hacer ámbitus de un verbo latino que significaba caminar, ambio, de ahí ambulatorio, deambular, etc. Entonces ámbitus era una especie de delito de hecho era un delito por ley, que era el delito de un candidato que se moviese, que se moviese y que estuviese intrigando, yendo de un lado a otro, haciendo mítines, etc. Y eso realmente se deriva de la palabra ámbitus, que es un delito en la antigua Roma republicana, se deriva la palabra ambitio, que era hacer ámbito, era moverse de un lado a otro. Así que el ambitio era algo muy negativo para los romanos, por lo menos para los romanos republicanos, porque era realmente la manipulación que hacía el político para conseguir más votos yendo de un lado a otro, dando vueltas, vagabundeando, esa era la acción que a los romanos me parecían muy sospechosa, porque sin duda estaba relacionada con toda clase de sobornos, de chantajes, etc. Los romanos eran muy escépticos, no les gustaba los trepas, los demasiado ambiciosos, de hecho esos a los que Machado Juan de Mairena pone en boca de Juan de Mairena como trepadores y cucanistas, sin otro propósito que el de obtener ganancia y colocar parientes, bueno, pues efectivamente les parecía mal todo esto y de hecho entonces la palabra ambitio o ambición se convirtió en casi una palabra despectiva, es decir, la palabra de hecho todavía hoy la palabra ambicioso se usa en muchos.
