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Narrator
Ser podcast.
Nacho
Continuamos en Ser Historia y lo hacemos abriendo una nueva página de nuestro particular diccionario para conocer la historia, el significado y el trasfondo que hay detrás de algunas palabras en castellano. En español lo hacemos como siempre con nuestro palabrista particular, José Luis Díaz Prieto. José Luis, bienvenido de nuevo a Ser Historia.
José Luis Díaz Prieto
Bien hallado Nacho, un placer estar de nuevo.
Nacho
En esta ocasión nos traes ambición, una palabra que tiene origen latino, pero que como sucede con muchas otras palabras, al final acaba cambiando el sentido con el devenir de los siglos.
José Luis Díaz Prieto
Sí, sí, sí, es otra palabra que nos van a llevar muchas palabras a la antigua Roma. En este caso es obvio porque nuestra lenguaje, como alguno ha dicho, es un latín mal hablado. En cierto modo, muchos de nuestro vocabulario nace de Roma, pero no siempre con el mismo significado que en Roma, como es este caso. Entonces, ambición nos lleva a la Roma republicana, donde se votaba, porque en la Roma republicana evidentemente había elecciones para las magistraturas, etc. Y había por lo tanto candidatos. Candidato de hecho es otra palabra relacionada con Roma, de la cual podemos hablar otro día y de hecho la vamos a mencionar de pasada ahora. Pues en antigua Roma republicana nos podemos trasladar allí con el cronovisor de Jesús Callejo, nos trasladamos y vemos cómo los candidatos hacen bolos, hacen visitas. Pero eso los romanos, los ciudadanos romanos lo veían mal. Los romanos no les gustaba nada que los candidatos se moviesen, fuesen a hacer sus meetings, sus pres. No, no, eso se consideraba que era una forma de manipular. ¿Por qué? Porque en definitiva, en muchos casos lo que estaban haciendo era repartir dinero para conseguir votos, cosa que se ha hecho. Imagínate hasta. Vamos, dicen que en la España de Maura se daban a un duro cada voto, en la España rural de principios del siglo XX. Bueno, pues a los romanos no les gustaba, no les gustaba que los candidatos se moviesen. Es más, no les gustaba, fíjate bien, ni que llevasen ropa demasiado blanca, a pesar de que candidato significa el que lleva la ropa blanca. Les parecía también que una ropa demasiado brillante y demasiado blanca era una especie de manipulación del electorado. Entonces ellos, cuando un candidato indebidamente se iba por ahí de un lado para otro, intentando, pidiendo el voto, etcétera, y comprar voluntades, a eso le llamaban ámbitus. Hacer ámbitus de un verbo latino que significaba caminar, ambio, de ahí ambulatorio, deambular, etc. Entonces ámbitus era una especie de delito de hecho era un delito por ley, que era el delito de un candidato que se moviese, que se moviese y que estuviese intrigando, yendo de un lado a otro, haciendo mítines, etc. Y eso realmente se deriva de la palabra ámbitus, que es un delito en la antigua Roma republicana, se deriva la palabra ambitio, que era hacer ámbito, era moverse de un lado a otro. Así que el ambitio era algo muy negativo para los romanos, por lo menos para los romanos republicanos, porque era realmente la manipulación que hacía el político para conseguir más votos yendo de un lado a otro, dando vueltas, vagabundeando, esa era la acción que a los romanos me parecían muy sospechosa, porque sin duda estaba relacionada con toda clase de sobornos, de chantajes, etc. Los romanos eran muy escépticos, no les gustaba los trepas, los demasiado ambiciosos, de hecho esos a los que Machado Juan de Mairena pone en boca de Juan de Mairena como trepadores y cucanistas, sin otro propósito que el de obtener ganancia y colocar parientes, bueno, pues efectivamente les parecía mal todo esto y de hecho entonces la palabra ambitio o ambición se convirtió en casi una palabra despectiva, es decir, la palabra de hecho todavía hoy la palabra ambicioso se usa en muchos.
Nacho
Casos con un sentido a veces posible.
José Luis Díaz Prieto
Pero en muchos casos despectivos, es una persona con una gran ambición, ahí está la palabra usada en un sentido si se quiere positivo, pero también ese es un ambicioso decimos y está utilizada en el sentido original latino de la palabra ambitus, ambitus, el delito del ámbito, la ambitio o ambicio, el ejercicio o la realización de los ámbitos y por lo tanto la realización de unta. Y es una palabra que bueno, pues incluso ya digo, estaba legislado. Yo podría mencionar una norma a la que se refiere Tito Livio, la que se prohíbe la ambición, se prohíben los ámbitos, pero también se prohíbe en esa misma norma el que se lleve una ropa demasiado brillante, es decir, yo a veces cuando veo alguna político o política con un vestido blanco digo bueno, pues en Roma esto hubiese parecido sospechoso, sospechoso el candidato Cándida blanca. Así que me parecía que eran unos personajes increíbles los romanos y por lo menos esa capacidad para sospechar de las manipulaciones de los prebostes itinerantes o prebostes deambulantes me parece muy notable y creo que podríamos aprender un poco de ella, sospechar un poco cuando el preboste se va moviendo de un lado a otro. Me parece que también es interesante.
Nacho
Desde luego. Es curioso cómo las palabras nos pueden hacer retroceder en el tiempo, en este caso casi 2.000 años o 2.400. Íbamos a la época republicana y vemos que realmente hemos cambiado poco en lo que es la cotidianidad, la normalidad de los comportamientos humanos y más en la política, esa búsqueda que se sigue haciendo ahora de votos yendo de aquí para allá. En Roma hace más de 2000 años eso no estaba nada bien visto y hoy es lo normal.
José Luis Díaz Prieto
Lo natural es lo natural. Y hemos sabido que en las elecciones recientes, como bien sabes, bueno, pues un millonario daba para conseguir votos o compromiso de votos. Eso los romanos lo hubiesen considerado como un delito inconmensurable.
Nacho
Es curioso. Esta es un poco la historia que hay detrás de esta palabra ambición que hemos traído en esta nueva entrega de esas Historias de las palabras y Palabras con historia con nuestro palabrista José Luis Díaz Prieto. José Luis, como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia vosotros.
Narrator
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Host: Nacho
Guest: José Luis Díaz Prieto
Release Date: January 15, 2025
Este episodio de “SER Historia” explora la palabra “ambición” y su evolución a lo largo de los siglos, desde sus raíces en la Roma republicana hasta su significado (a menudo negativo) en la actualidad. El lingüista José Luis Díaz Prieto acompaña a Nacho en un viaje por la etimología, los usos históricos y las connotaciones políticas y sociales de este término tan vigente.
[00:40 - 03:35]
José Luis explica que muchas palabras españolas provienen del latín, pero a menudo su significado ha cambiado con el tiempo.
“Ambición” proviene del latín “ambitio”, ligada al verbo “ambio” (caminar, ir de un lado a otro).
En la Roma republicana, la práctica de los candidatos de moverse, visitar y hacer campaña se llamaba “ámbitus”, que llevaba connotaciones negativas de manipulación y compra de votos.
“Ambición nos lleva a la Roma republicana... donde había elecciones para las magistraturas... Los romanos no les gustaba nada que los candidatos se moviesen, fuesen a hacer sus meetings... se consideraba que era una forma de manipular.”
— José Luis Díaz Prieto [01:15]
[03:35 - 04:55]
“Ámbitus” llegó a considerarse un delito sancionado por ley en la antigua Roma, relacionado con el soborno y el chantaje político.
“Candidato” se refería a quien vestía de blanco, ya que la vestimenta brillante también podía ser vista como un intento de manipulación.
La palabra “ambitio” (y de ahí “ambición”) cargaba así un matiz despectivo histórico.
“Ámbitus era una especie de delito… el delito de un candidato que se moviese y que estuviese intrigando, yendo de un lado a otro, haciendo mítines, etc.”— José Luis Díaz Prieto [03:50]
“A los romanos les parecía que una ropa demasiado brillante y demasiado blanca era una especie de manipulación del electorado.”
— José Luis Díaz Prieto [02:50]
[04:18 - 05:41]
El sentido despectivo de “ambición” persiste hasta hoy en día.
Aunque “ambición” puede tener sentidos positivos (deseo de superación), suele usarse negativamente, reflejando el rechazo romano al trepador político.
Referencia literaria a Juan de Mairena de Machado como crítica al “trepador ambicioso”.
“Todavía hoy la palabra ambicioso se usa en muchos casos con un sentido despectivo... Decimos ‘ese es un ambicioso’, utilizada en el sentido original latino.”
— José Luis Díaz Prieto [04:21]
[05:42 - 06:32]
Reflexión sobre cómo, pese a los siglos, los mecanismos y sospechas en torno a la búsqueda de poder y votos apenas han cambiado.
Se citan ejemplos modernos (compra de votos) que los romanos hubieran considerado delitos.
“Es curioso cómo las palabras nos pueden hacer retroceder en el tiempo... vemos que realmente hemos cambiado poco en la normalidad de los comportamientos humanos y más en la política.”— Nacho [05:42]
“En las elecciones recientes... un millonario daba para conseguir votos... Eso los romanos lo hubiesen considerado como un delito inconmensurable.”
— José Luis Díaz Prieto [06:13]
Sobre la sospecha romana al ‘trepa’ político:
“Los romanos eran muy escépticos, no les gustaba los trepas, los demasiado ambiciosos…”
— José Luis Díaz Prieto [03:55]
Ironía sobre la ropa blanca del candidato:
“Yo a veces cuando veo algún político o política con un vestido blanco digo ‘bueno, en Roma esto hubiese parecido sospechoso, sospechoso el candidato cándida blanca’.”
— José Luis Díaz Prieto [04:50]
Sobre el aprendizaje de la historia a través de las palabras:
“Es curioso cómo las palabras nos pueden hacer retroceder en el tiempo, en este caso casi 2.000 años o 2.400.”
— Nacho [05:42]
Este episodio de SER Historia demuestra cómo la palabra “ambición” arrastra siglos de matices negativos y sospechas, enraizados en la antigua Roma y aún vigentes en la política de hoy. Entre anécdotas, referencias culturales y comparaciones entre épocas, Nacho y José Luis nos invitan a ser críticos y curiosos tanto con el lenguaje como con la historia y la política.