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Ser podcast.
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Continuamos en Ser Historia y lo hacemos adentrándonos una vez más en esa historia de las palabras que es, en definitiva, historias de la Historia. Casi José Luis Díaz Prieto Una semana más, bienvenido de nuevo a Ser Historia.
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Bien hallado otra vez Blacho, en esta.
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Ocasión nos traes una palabra, lacónico, que tiene un sentido vinculado quizás a la tristeza, a algo en decaimiento y sin embargo, seguro, estoy convencido de que tiene una historia detrás apasionante.
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Pues hombre, como todas las palabras, siempre escogemos palabras, palabras con historia y eso significa que son palabras cuyo significado o cuyo origen tiene relación con un acontecimiento histórico o con algo de la historia, porque buscamos palabras que nos motiven a viajar en el cronovisor algún momento de la historia o algún personaje histórico. Hoy vamos a hablar de laconismo. Como tú bien has dicho, lacónico no es una palabra muy usual, pero de vez en cuando sí que alguien dice, le contestó de una forma muy lacónica.
B
Que es como con decaimiento, con cierto sosiego, con cierta melanc.
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Mucha concisión, o sea, de una manera un poco fría, con concisión un poco hasta casi ofensiva. Este señor me ha respondido de una manera muy lacónica. Es una palabra menos usual, pero sí es una palabra perfectamente que podemos encontrar en el habla, no necesariamente oculta y no significa evidentemente pasión como la mía por el lancón congrelos, que evidentemente traen con. Pues no, no tiene nada que ver con. Aunque yo en ese sentido soy muy lacónico en el sentido de lacón con grelos. Pero bueno, realmente es una palabra que tiene que con la Cedemonia, que como sabes, la Cedemonia es una.
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Sabemos que es una región en Grecia.
C
De Grecia, del sur de Grecia, que bueno, pues como ellos lo pronunciaban, la Quedemonia, nosotros hemos transformado las k del griego y del latín las hemos transformado en c suaves. Entonces la Quedemonia o Laconia, también esa región griega en torno a Esparta, que era la gran rival de Atenas. Entonces en español tiene ese sentido de concisión, de parquedad en las palabras. Y lo bonito es por qué surge, por qué se asocia la palabra lacónico, que al fin y al cabo no es más que, o de Laconia, que no es más que una región, por qué se asocia precisamente a esta forma de ser, de ser lacónico. ¿Y eso se lo debemos a alguien que también, como siempre aconsejo que se lea, que es a Heródoto o Heródoto?
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Heródoto.
C
Heródoto. Se suele decir que Heródoto es el padre de la historia, porque realmente la primera obra que se puede reconocer, como sabes muy bien, que se puede reconocer como una obra histórica, son los nueve libros de historia de Heródoto. Entonces Heródoto nos habla de los espartanos, nos habla, bueno, habla de. Es fantástico, de verdad que es maravilloso, los nueve libros de historia son algo que es delicioso. Entonces nos habla de los espartanos y nos habla de algunas anécdotas en que se muestra que a los espartanos no les gustaba mucho hablar, les gustaba más dar golpetazos con las espadas y con los escudos, como Leónidas en la película de los 300, las termópilas, y nos habla de esa y nos lo cuenta con una anécdota muy bonita, una anécdota que está en el tercero de sus nueve libros de historia, que la voy a contar muy rápidamente, capítulo, me parece que es el 96, y donde nos dice que llegaron a Esparta, nos cuenta Heródoto que llegaron a Esparta los habitantes, los pobres autoridades de Samos, que habían sido expulsados de la isla por un tirano, bueno, tirano ya sabes que en griego no significa exactamente un jefe, un jefe malo, sino simplemente un jefe, un jefe, efectivamente, una palabra que se interpreta un poco mal cuando la llevamos al pasado. Tirano era el jefe de una ciudad, la autoridad efectivamente única de una ciudad. Bueno, pues entonces este Polícrates había expulsado, nos cuenta Heródoto, había expulsado a las autoridades anteriores, las había expulsado de la isla, y los samios van a Esparta a pedir ayuda y entonces se presentan ante los magistrados de Esparta y les explican con un aspecto también de míseros, de abandonados y con necesidad. Entonces hicieron un largo discurso pidiendo que por favor los espartanos le socorriesen. Los magistrados escucharon paciente y atentemente y lo que nos dice Heródoto es que los magistrados le respondieron así a ver, no recordamos lo que habéis dicho al principio, o sea, lo largo que era una forma de decir que era demasiado largo el discurso, y por otro lado dijeron los magistrados, la parte final no la hemos entendido, o sea que de una manera muy sutil los magistrados espartanos estaban diciendo, sois unos imbéciles, nos habéis dado un discurso pesadísimo y aquí no funcionan esos discursos. Entonces los samios se fueron un poco con el rabo entre las piernas y según nos cuenta Heródoto, volvieron otra vez ya con la lección aprendida y ya dijeron aquí no hay que los espartanos no vale la retórica ni los discursos floridos y nada de esto. Entonces lo que hicieron fue simplemente abrir unas alforjas que llevaban unas bolsas y que se vier que estaban. Que estaban vacías, lo dijeron están vacías, necesitamos algo. Y entonces los magistrados respondieron bastaba con que presentaseis las alforjas, no es necesario que pidáis ni que habléis, nada más. De modo que la anécdota nos cuenta que los espartanos, vamos, no aceptaban los rollos patateros, los rollos pollos, no aceptaban más que realmente lo más conciso y lo más.
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Fino, lo más lacónico.
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Y esa es la razón por la que en la cultura occidental, es decir, a través de Heródoto y esta anécdota del tercero de los nueve libros de historia, es la razón por la que lacónico se convierte en la cultura occidental también en inglés. Lacónic es muy usual en inglés también, por eso se convierte en un sinónimo de conciso, incluso de un poquito hasta ofensivo, no ofensivo no, porque tampoco podemos decir ofensivo, sino bueno, como de mal carácter. Es que me respondió la empleada me respondió de una forma muy lacónica, que fuese a la otra ventanilla, pues ahí hay un aspecto también de que no quisieron explicarte las cosas un poco mejor. Luego ya más tarde Plutarco, por cierto, ya un poco para no enrollarme más yo, para ser un poco lacónico, Plutarco también atribuye a Heródoto una respuesta de Leónidas a las exigencias del rey persa. Todo el mundo recuerda, quizás por la película, aunque no haya leído un poco de historia, pero todo el mundo recuerda que el rey persa pues amenaza a los griegos en las Termópilas y les dice que le entregue las armas. Y entonces Leónidas, el de los 300, el rey de Esparta, que murió allí en las Termópilas defendiendo la cultura occidental, si se quiere ver de manera, cuando el rey persa le dame tus armas, él dijo simplemente ven y tómalas. Así de sencillo. En griego queda muy bonito también molon, la B, le dijo nada más. Y eso es puro laconismo, por eso se consolida la idea Y ya por último, cuando Filipo de Macedonia, el padre de Alejandro Magno, amenazó a los espartanos, también les amenazó si entro en la ciudad, si entro en la ciudad, la voy a destruir. Y los espartanos le respondieron en su estilo lacónico, con una sola palabra de dos letras. Bueno, en griego también son dos letras. En griego le respondieron sí, forma de decir si lo consigues, pero no dijeron nada más. Sí. Y hay más ejemplos de Jerofonte, también hay otros ejemplos de laconismo de los espartanos, pero vamos, en general, a partir de estas anécdotas griegas, se consolida la palabra lacón. Uy, perdón, lacón. Debe ser que es la hora. Se consolida esa idea y es bonita la palabra porque nos ha llevado al mundo de los griegos, de los espartanos. Y bueno, mientras las palabras nos ayuden a entender un poquito más de historia, son palabras que yo creo que tienen cierta cabida en esta sección.
B
Desde luego que sí. Heródoto era el padre de la historia, esto lo decía Cicerón Quiqueron, como decían los latinos. Y desde luego que me ha hecho mucha ilusión que haya salido. Es uno de mis autores preferidos. He leído en varias ocasiones, especialmente el volumen segundo, que es el que está dedicado a la musa Euterpe, y hablando de Egipto, del antiguo egipto del siglo V antes de Cristo, que el que él conoció.
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O se lo inventó, tampoco.
B
Estaba muy seguro, pero bueno, hay algunas cosas que yo creo que sí que demuestran que estuviera quizás por allí.
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Desde luego que sí. Fascinante.
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Muy bien. José Luis Díaz Prieto, nuestro palabrista, publicista y gran conocedor del mundo de la historia de las palabras. Como siempre, muchísimas gracias una vez más por habernos ayudado a hacer un poquito más de historia.
C
Muchas gracias a ti, Nacho. Saludos.
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Tema principal:
El episodio explora el origen histórico y el significado de la palabra “lacónico”, indagando en su conexión con la antigua región griega de Laconia y, especialmente, con los espartanos. A través de relatos y anécdotas recogidas por autores clásicos como Heródoto y Plutarco, el invitado José Luis Díaz Prieto y el conductor Nacho Ares ilustran por qué “lacónico” significa “conciso” o de pocas palabras y cómo esa cualidad se identificó con la cultura espartana.
Discusión sobre el significado actual:
“Lacónico” es una palabra poco común hoy, a menudo empleada para describir respuestas breves, aparentemente desdeñosas o incluso de “decaimiento” y “melancolía”.
Clarificación:
José Luis Díaz Prieto destaca que el verdadero sentido es más bien “con mucha concisión, de una manera un poco fría, casi ofensiva” (01:31), y bromea con el doble sentido culinario del término “lacón con grelos”.
Vínculo geográfico:
“Lacónico” proviene de Laconia, región del sur de Grecia, en torno a Esparta, la archirrival de Atenas.
Evolución fonética:
Explica cómo “Lakedaimonia” (griego) pasó a “Laconia” en español por transformación de las letras.
Valor histórico:
Se busca por qué “lacónico”, derivado de una región, se convierte en sinónimo de conciso. Según Díaz Prieto, “lo bonito es por qué surge, por qué se asocia la palabra lacónico a esta forma de ser [...] se lo debemos a Heródoto” (02:34).
Sobre Heródoto:
Considerado por Cicerón como “el padre de la historia”, sus “nueve libros de historia” son fuente primordial sobre los espartanos.
La anécdota central:
Conclusión: Los espartanos valoraban la brevedad y despreciaban la retórica florida.
Difusión en la cultura occidental:
Por estas anécdotas y la influencia de Heródoto, “lacónico” queda asociado en toda la cultura occidental – incluso en inglés (“laconic”) – al ser directo y parco.
Ejemplo famoso:
Rey persa a Leónidas en las Termópilas:
Comentario del invitado:
“En general, a partir de estas anécdotas griegas, se consolida la palabra lacón... se consolida esa idea y es bonita la palabra porque nos ha llevado al mundo de los griegos, de los espartanos.” (08:14)
Comentario personal:
El presentador, Nacho Ares, recuerda que fue Cicerón quien denominó a Heródoto “padre de la historia” y comparte su aprecio por su obra, especialmente el volumen dedicado a la musa Euterpe y el Antiguo Egipto.
Despedida:
Destaca la importancia de las palabras para acercarnos a la historia y concluyen que “mientras las palabras nos ayuden a entender un poquito más de historia, son palabras que yo creo que tienen cierta cabida en esta sección.” (08:40)
Sobre el significado real de ‘lacónico’:
“Mucha concisión, o sea, de una manera un poco fría, con concisión un poco hasta casi ofensiva.” – José Luis Díaz Prieto (01:31)
Sobre la génesis histórica del término:
“Lo bonito es por qué surge, por qué se asocia la palabra lacónico a esta forma de ser, de ser lacónico. ¿Y eso se lo debemos a [...] Heródoto?” – José Luis Díaz Prieto (02:34)
El magistral laconismo espartano:
Magistrados: “No recordamos lo que habéis dicho al principio... la parte final no la hemos entendido.” (04:30)
“Bastaba con que presentaseis las alforjas, no es necesario que pidáis ni que habléis, nada más.” (05:40)
Sobre Leónidas en las Termópilas:
“Él dijo simplemente ven y tómalas. Así de sencillo. En griego queda muy bonito también: molon labé.” – José Luis Díaz Prieto (07:23)
El episodio mantiene un tono divulgativo, ameno y ligeramente humorístico, combinando el rigor histórico con anécdotas ilustrativas y guiños a la cultura popular (como las películas sobre Esparta y bromas sobre la gastronomía gallega). La conversación es ágil y apasionada, cumpliendo con la misión del programa de hacer la historia accesible y entretenida.
En conclusión:
Gracias a este episodio, el oyente comprende que ser “lacónico” no es estar decaído o triste, sino reflejar la austeridad verbal de los espartanos, famosos por sus respuestas directas, secas y contundentes, y cómo esta actitud quedó plasmada para siempre en la lengua europea gracias a los relatos de Heródoto y otros autores clásicos.